• gonza pedro miguel
gonza miguel
Paradójico mérito
Cuando nos inaugura la intuición,
nos hace lucidos y desgraciados.
PMG
Releyendo mis textos, recorriendo palmo a palmo mi letra me doy cuenta que hay frases, ideas que me sorprenden ¿Cómo están ahí? ¿En qué momento las imaginé? ¿Cómo llegaron a ser parte de mi letra? Entonces percibo que mi palabra vale por sí misma, está protegida de mi ignorancia de aquello que nunca se me ocurrirá, mi palabra tiene ese plus que la hace independiente de mi consejo, ella vive su propia existencia, y así siento dolorosamente esa ajena distancia… pero es mi letra, yo sé que es mi pluma y entonces me siento paternal e importante.
Antes no podía escribir con libertad, ahora me veo protegido contra mi propia impotencia, contra mi miedo o cobardía, me he dado cuenta que mis palabras valen por sí mismas. Es increíble la sensación de libertad que produce el efecto de hallar que mi pluma no depende absolutamente de mí, ella es por sí misma.
Por otro lado pienso, si esta letra no es absolutamente mía, en último rigor a la verdad, nada tengo que ver con ella, y esta es la idea que me mata, esa distancia, esa terrible ajenidad, esa sensación de saber que lo que escribo no es absolutamente mío, sin embargo están absurdo pensar que mi pluma y yo no somos uno.
En sacrificio a la verdad, no puedo dejar de unir mentalmente los dos conceptos, es mí pluma pero la siento ajena y distante.
La agradable ignorancia de pensar que la paternidad de mi letra era toda mía, pero ahí está la intuición con la clara revelación para hacerme desgraciado, para negarme la plena autoría de mi cosecha.
Reconozco mi letra, todavía insegura, próxima desmoronarse con la escasa convicción en lo que dice, pero también está la otra parte, esa pluma vigorosa, como un intruso exponente de lo ajeno, que a mí me deja este sabor amargo de una modesta felicidad.
Esta pluma me da un poco de admiración con su aire desafiante y agresivo, que sabe decir sin callarse sus presentimientos.
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  • País: Argentina
 
La idea de un amor En medio de mi estaba, en lo mejor de todo, sembrada,  nacida y crecida, esta idea: Pensaba… si vos me quisieras como yo te quiero, queriéndome , así de mil modos como estos versos, que los traigo por deseo y los tengo por amor, que brotan de la matriz de mis anhelos, y me nacen enraizados en tus labios. Ya retoñan  en mi pecho. el verde claro de tus ojos ya florecen en mi conciencia, y le dan los motivos a mis versos.  
El tiempo pasa Ya fueron los años jóvenes, ya vienen los años viejos Y no hay puntal que los detenga, Ni vida que le ponga freno. Yo como fortuito ser, que sin gracia ni fortuna, fluyo inexorable en el tiempo ido. Con pasos atrapados, en un pasado con  olvido. Que no tiene el tiempo, un gesto fecundo. Que todo fluye en procesión hacia la nada. Que nadie puede decir: Yo soy. El tiempo calla, silencia toda voz. Algunos corren ligero, veloces como el viento. Buscan allí donde anida la vida, donde nace el aliento Y encuentran el secreto, en detenerse y contemplar… tan sólo mirar: El momento.
El tiempo pasa
Autor: gonza pedro miguel  100 Lecturas
Los poderes de esta tierra No hay fuerza tan robusta que se resista a la salsa de esta sociedad, los poderosos de esta tierra, piensan que no todo se puede y ni se debe comunicar Existen diferentes voces pero un mismo interlocutor La pluralidad no existe, los discursos son únicos y cerrados El poderoso se pasea y hace sus disoluciones Desprecia a los otros y las injurias no las perdona No le pidas lo que te debe, ni le digas lo que no debe Si no quieres ser como polvo y ceniza de esta tierra Dinero tiene, juez es y lo gasta a su gusto Si molestas harán de vos penitencia Con tu ejemplo escarmentaran otros Ellos crean los infiernos y también los cielos.
La ley de mis deseos  Teniendo ya nuestras almas trocadas, me vino al pensamiento valerse que tus deseos sigan mi ley,  cual era tanta mi solicitud,  con muchas y suaves palabras, con amorosas y ardientes súplicas, con prolongados e insistentes ruegos, con la opresión de los suspiros.  Como las muchas baterías  aportillan los fuerte muro así echaron redes mis brazos a tu cintura, cerraron  tus ojos, callaron tus labios, sin temor al exceso, sin culpa  hablaron mis manos, ganaron terreno, sin miedo y pudor; recorrieron tu cuerpo con suave temblor.  
Que duro juez has sido Que duro juez has sido. No me mires con soberbia, no me acuses sin motivo. Ya mis labios te convocan y te gritan  mi carencia  ya la pena de una herida son la muerte de mi vida. Quiso cruel mi destino,  enemigo de mi gusto, me dejaras de lado; como piedra del camino.
Que duro juez
Autor: gonza pedro miguel  100 Lecturas
Quisiera que fueras la reina de miss universos 
quisiera
Autor: gonza pedro miguel  95 Lecturas
El capital   El capitalismo tiene el trabajo de multiplicar el hombre y el mundo en su red.  En apariencia este objetivo es inofensivo pero nos tira inexorablemente hacia el fondo de un individualismo a ultranza, sobre la base de una felicidad con raíces en el consumo.  El capitalismo trajo la enfermedad y ella misma cree que trae los botiquines llenos de remedios, el juego viene de siglos pasados, primero dejan vacíos para que las cosas nos llenen, sin temor al exceso por culpa de quedarse corto te enseñan a ir por el camino del consumo dejándonos obligados a querer comprarlo todo; siempre el desafío es quien tiene más. Si decir se puede en el campo del consumo está todo el mundo a la mira, te estudian para sacarte el mango fácil, te esperan detrás de las marquesinas para darte el zarpazo, te vencen por el gusto,  te compran por el anhelo hasta dejarnos con un mismo deseo, con un mismo fin: comprar todo. Quién podrá abortar ese embrión que nació desde la cuna con aquel propósito dejándonos, así de necesitados y obligados a comprarlo todo, aun a cuesta de trabajos padecidos. Después que ese curso intensivo publicitario termine con nosotros, liberan el deseo   inclinándose en cada uno hacia donde lo lleve su pasión y antojo ¿Qué se puede hacer si el capital, desde la cuna nos tiene ganado de mano los oídos y los ojos? Las publicidades te venden un personaje que sale a triunfar en la vida haciéndose deudo de un banco, aunque desconocido en el nombre lo verás en la marquesina cubierto por el sol de la victoria, calentando la sangre helada, alentado el espíritu, dando confianza en el crédito, deslumbrando a los que de abajo miran, patrocinado por el banco, con “las ventajas que lleva” dicen: serás un príncipe como este, hijo de la excelencia, señor de la victoria, sólo con una firma serás el dueño de esta tarjeta que cumplirá tu sueño. Como si fuera más que el genio de la lámpara, a esta tarjeta se le pude pedir más de tres deseos. Todo esto ¿para qué? sólo para convertir la vida en accesoria de las cosas. No existe una pedagogía de lo solidario sobre fundamentos reales y posibles, conocemos el término, conocemos sus beneficios, pero el capital te enseña que hay otros valores que aseguran el éxito.   El capital nos tiene  ganado de mano los oídos…De lo que vi, oí o supe, como siempre, el interés está primero. Desde la cuna este principio se reafirma.  Desde entonces, Ellos ya nos dieron  un amor primero, los otros serán de parche. Todo se vende y se compra: Una moral, La cruz, el esmalte que los recubre. Si prestas atención de entrada se ve la contradicción. Se dicen Hijos de la iglesia son y hermanos  de las armas y las letras. Si son tan buenos porqué te gobiernan con la espada.  Como si fuera santo el orador profano con su discurso divino  nos dice: Para que lo busque y lo lean, ellos dicen que puede servir de freno a los malos y de escuela a los buenos. Yo me rio, aunque lo hacen en nombre de la patria celestial,  abortaron  esta idea; ya que no les resultó posible encubrir su malicia. El lobo mostró la cola por debajo de la lana. No hay que fiarse mucho de los oradores por el estilo sacro, nos piden con esfuerzo religioso que marchemos en orden a devoción, con paso ordinario por el valle del consumo hacia el reino de la felicidad donde se comprará la asistencia a precio estimado. El llamado es para todos y todos acudiendo a lo dicho donde serán gobernados en rectitud, armonía y justicia. ¿De qué justicia me hablan? si todo se mercantiliza, incluso la justicia; esto lo abran visto todos: Entre jueces, fiscales y justicia es más justo premiar al que más tiene, y es más justo premiarlo porque es el que puede  pagar más. El sistema es corrupto e individualista porque premia a uno; el que más tiene. El individualismo es la enfermedad de la sociedad. El capital rompió las fronteras geográficas creando un mundo global, pero levantó murallas individuales.   Los que aun no se han dejado corroer, algunos pocos, muy pocos todavía viven pensando en el bien común sin olvidarse de los que vendrán, pero hoy casi todos prefieren vivir solos. Cuando digo que el capital crea un ser individualista, me refiero que da esencia a ese ser que sólo contempla su presente inmediato, quiero decir  que el hombre capitalista en general en sus actos no mira lejos, no tiene en cuenta las generaciones futuras, es un hombre individualista porque piensa única y exclusivamente en él; piensa en uno. Es cierto que hay una tendencia desde el capital a revertir ese producto que emerge como una consecuencia lógica de la mecánica de producción del capital, pero es de difícil resolución, dado que como antes dije: es una consecuencia lógica del sistema. Vemos frases de cliché que rezan: “Cuidemos el agua” pero quién la cuida, para muestra un botón, se siguen contaminando  los ríos, los mares, etc, etc. El capital parece ser un sistema auto-destructivo, porque el fin destruye el medio, es decir, el hombre por ser feliz en su presente inmediato se olvida de los otros hombres y sin consideración destruye el medio ambiente, soporte de las generaciones futuras. Es difícil, casi imposible vivir por fuera del sistema, ¿lo único que nos queda es tratar de minimizar los efectos negativos del sistema? Otra alternativa sería pensar un nuevo sistema, lo difícil es crearlo desde el capital, el problema es modificar las herramientas poderosas que tiene el sistema por las cuales el sistema se sostiene y se reproduce; la escuela, la policía, el ejército, la moneda, los bancos, “la democracia”, los partidos políticos, “la justicia” o mejor dicho el sistema judicial, el monopolio en los medios de comunicación. El sistema tiene unos pocos puntos débiles por donde puede estallar, la escuela puede ser uno de ellos, puede ser un proceso lento, otro puede ser la “democracia” que de inicio a un partido político capaz de crear un nuevo orden social. Difícil pero es una alternativa posible, otro podría ser la caída de la moneda, una crisis económica a escala global puede ser la oportunidad para el cambio. Nosotros por lo pronto vamos a pensar la necesidad del cambio. Pensar la idea es el primer escalón, el más bajo, una vez sembrada la idea hay que esperar que germine.
El capital
Autor: gonza pedro miguel  168 Lecturas
Quiero mi insomnio, así me desvelo sobre tu cuerpo
quiero
Autor: gonza pedro miguel  116 Lecturas
 La nada y el ser Yo que  en el amor era como aquellos excluidos,  como esos abandonados y negados hasta que tus ojos me miraron y  borraron  los errores de mi ser y así son tus ojos, ese lugar perfecto donde me veo sin defectos, y en tu amor, soy libre de  las fallas  de mí ser.  
Si tu no estas Con esas penas que se renuevan, Que nunca se hacen pasado. Tu ausencia pintó de tristeza mi rostro Y son los caminos de mis penas, Formadas por mis quejas. Que al enfriarse las cenizas Refrescan las heridas.               Tan al descontento andaba Tan sin gusto ni deleite, Que por la tristeza pasaba Que no buscaba ni quería Más que su presencia. No sabré decir, ni más podré pedir Si mi deseo no se puede conceder, Suplico: quede aquí, sepultado mi ser
Si tu no estas
Autor: gonza pedro miguel  125 Lecturas
El amor y la fe Dejo de dudar cuando empiezo a creer. Empiezo a soñar cuando te veo venir, Dejo de soñar cuando me miras a mí Empiezo a pensar que me quieres a así 
Del verbo este amor Del verbo: este amor. Prenda de mi amistad, Deposito de mis gustos, Erario de mis besos, Loas de mis noches. Mis deseos se desprenden con el más ligero vuelo, que prestos se abalanzan, hasta llegar al llano de su vientre Y subir por la sierras de su pecho, Sin dejar deudo mí deseo, Con sus recitados besos, Refrigerio de mis sueños.
Algunas veces Hay veces en que te extraño Y en otras tu ausencia no  me dice nada Hay veces que quiero tenerte Y en otras prefiero no verte  Hay veces que muero por hablarte Y en otras prefiero callarme.
Algunas veces
Autor: gonza pedro miguel  108 Lecturas
Y le dicen “La fea” Hermosura para mis ojos Cuando para otros no lo sea Rompo las noches sin sueño A sangre caliente. Satisfacen mis ojos Y los frutos de mis deseos Sus muchos y escogidos dones Viéndome perdido en sus amores Entregué mis fuerzas, dejé mis suspiros. Para mi dicha creció mi luna Y el sol de mi ventura. Se admiro de mí, no menos yo de ella. No fue tan avara mi fortuna Para mostrarme una a una Que  la belleza y el amor Viven en una piedra o una flor
Un hidalgo corazón La amé con locura y ella me lo decía y aumenté lo que ya sabía y lo reafirmó con sus besos, que de otra manera pudiera ser, que yo lo olvidara. Porque los corazones enseñados aprenden,  que si pecho y brazos te tienden, es de buen hidalgo proceder, sacar del alma lo que tiene prometido. Sabrás entonces lo que yo he sabido que mi pecho y mis ojos, para otros ojos, que no sean tus ojos: están prohibidos.
Cada mañana me visto con tu recuerdo Será en esta noche pasajera Que la austera soledad vestida de negro caprichosa me asedia de nuevo  y me enfrenta con la nada, Cual van mis sentidos perdidos están, Soy un texto sin argumento, Un hoja en blanco que cada mañana  me visto con tu recuerdo Y me pongo el traje de tu memoria. Ya que las cosas que tengo contigo Sin ti no valen. Ruego para que con el más puro y claro entendimiento  veas con buenos ojos, que no habrá otro nombre, ni más nombre que mi nombre para darle a tu  razón.
Brindo por esta vida Sin que a vos te nombre, Brindo por esta vida. loca, solitaria, abundante y asumida por este placer de levantar los brazos con olorcito a limpio y con sabor a libertad.
Te extraño               A siete meses de tu partida, hoy, me levanté pensando en vos, sobre lo mucho que peleábamos y lo poco que duraban nuestros enojos,  recuerdo con ternura esos ojos llenos de rabia y de manso a la vez.  ¡Hay, Jorge!  Cuánto nos criticábamos, cuánto deseábamos cambiar al otro. Al menos a mí,  la vida me da otra oportunidad para darme cuenta que esas peleas se debían a que ambos queríamos el bien del otro. Entendí que tu elección no era mala sino diferente, igual a los míos, con direcciones diferentes pero con el mismo objetivo: ¡Ser! Cuesta aceptar por más hermanos que tenga,  que uno se fue.   No te queremos soltar, las reuniones,  los cumpleaños siempre desemboca en vos… Te cuento que hoy ya no peleo con nadie,  como siempre ¡Los que peleábamos éramos vos y yo! Mami tenía razón:  “Dos leones en una misma jaula” Te extraño  con esa dureza, con la que vos sabías  cachetear con la verdad, sin suprimir una letra,  y yo…yo nunca lo soportaba,  volvía la espalda y me quedaba atrás masticando  mi razón. Cuando papá se fue, fueron tus hombros… esos hombros  los que nos abrigaban, seguro respaldo de mami, vos…vos  siempre le decías a mami, “no llores más, ya vendrán nuevos besos, más frescos que los primeros, despide ya a esos pies que no te acompañaban, ni te honraban”  era tu frase favorita y tu mejor consejo. Extraño tus consejos tanto…tanto,  que más no se podían encarecer. Estos ojos que te vieron subir, ya nunca más te verán bajar ¿Con qué rigor del cielo, Los santos se juntaron, y tus ojos me negaron? Quiero la medicina de mi pecho, el ungüento de mis huesos, el jarabe de tus consejos.
Te extraño
Autor: gonza pedro miguel  106 Lecturas
El tigre de la leyenda El tigre Benítez Persuadido por la abundancia, de aquella divina estampa, salpicando luz y brillo, con esa percha, que se tiró encima: Es un derroche de facha… De los últimos guapos, el tan mentado tigre Benítez, por su mucha notoriedad  no lo dejaré pasar en silencio,  el más nombrado y buscado, y yo digo, no le faltaron dotes a esa facha. Notorio es y ninguno ignora, temidos de los varones, respetado  de las mujeres, quien no se rendirá así con las ventajas que lleva. Flamea el humo en la penumbra. Labios sueltos en llama que se encuentran en la noche fácil, la borrachera alegraba la noche sobre una vieja milonga, al ritmo de un bandoneón, pasos sueltos que se reconcilian en una baldosa.  Él entró y estaba todo el mundo a la mira,  desde el humo de su cigarro se quedó mirando, buscó esa mirada que le diera calce, el tigre marcó la presa, en un rincón, una jardín  florido, entre ellas; una sorpresa arquitectónica,  entre el humo de un cigarro y el aroma de un alcohol merodeó la presa. No fue ajena su presencia, ni su fama.   Todas las que allí pasaron esa noche,  hicieron cola las que de amor se conmovieron, tampoco la Laura, le quitaba un ojo de encima,   llevada de su pasión y antojo, ofreciéndose a la guerra, no le tembló el pulso para llegar a las manos,  cuando él la llamó, ella  salió con ligeras alas en los pies, que para nada se quedaron tiesos o quietos; con esto, que no es pequeña ventaja tiene ganado de mano los oídos y la atención del tigre Benítez.      Él mirando las baldosas midió la pista que tenía, la tomó por la cintura a la fresca rosa  y la mano bajó más de lo que recomienda la censura y no  fue necesario pedirle perdón para ganarse la boca y más de lo que hasta aquí se pretendía, ella cumplía su mandato siguiendo el ritmo de sus pasos, en cada nota de tango. Toda la noche,  paso a paso en cada golpe de un dos por cuatro,  ella seguía al llamado y al gobierno de aquellos brazos. El tigre entra a tienta en la noche de la milonga  derrochando afecto al vagabundeo  y sale con otro sol a la madrugada con las primicias del amor. Príncipe de la elocuencia,  así se cobra los frutos que macen de sus honras. El tigre y la rosa de la manito, él silbando la cumparsita, ella   contando baldosas, como dos amigos, por el mismo camino buscando un final feliz. Hasta aquí voy a tomar mi pluma para que no se cansen sus ojos, al cuento lo dejo corto,  imaginen lo que después pasó, para ir llegando al asunto entre el cazador y la presa. 
Ella, la señora de mis sueños En un silencio herido con palabras, que no alcanzaron a nacer hoy, ¡Que diferente  es la pobreza de la hermosura! Mis ojos devotos no la soltaban que oído, gusto, tacto y olfato, tampoco se resignaban. Por la abundancia de sus dones, mis cinco sentidos prendidos estaban Sin cargar la conciencia medí… Y me hallé capaz y suficiente  hasta aventurar mi fe… entonces me favorecieron tu ojos: No lo dudé, solté el freno, perdí la rienda, me apoye en mis versos que ya los tenía cierto y así… tardos y vacilantes tus pasos, me fueron llegando.
Un encuentro con vos ¿Qué sería el amor sin esta mortal Amistad de los sexos? ¿Un encuentro con vos? No  sólo será corporal Entre ambos hay ya un repertorio de Miradas, sonrisas con un toque espiritual De  tinte poético y musical. 
¿Poeta yo? Tomé mi pluma, amasé ideas, forjé poemas, templé metáforas. La sangre me dirá, lo que la nobleza Luego me confirmará, que con toda mi pobreza, ya mis letras son amigas de la Gracia; dejándose ver por la tela del cedazo, que con piropos se compran las galas, con que luego se regalan.
Poeta yo
Autor: gonza pedro miguel  82 Lecturas
Un inicio, un punto de partida para la semilla libérrima y soberana. En el mercado libre de las ideas: Tu mirada como un aliento tácito, despertó la expectativa de la ilusión,   para el logro supremo, esa posibilidad exótica: Llegar a lo inexpresable, Y en un verso encontrar lo inimaginable.
la espera II
Autor: gonza pedro miguel  99 Lecturas
Una caricia que duele: tu mirada sobre la mía.
Una caricia
Autor: gonza pedro miguel  95 Lecturas
Cómo me siento Cómo me siento: Abandonado como un recuerdo viejo. Estar solo está bueno cuando es una libre elección, pero cuando es una soledad enraizada  en la fantasía de tenerte; es una esperanza frustrada e inútil; entonces  uno siente como aterradora esa soledad, que llena todos los espacios disponibles, como esta nutrida ausencia. ¿Qué me queda? Sobrevivir a este silencio mortal. ¡Cómo extraño esos pasos que saben mi compás y el ritmo de mi cadera! Como un libro viejo, sin letras, sin hojas pero con una idea fija, con una idea loca: Tenerte.  Aunque no quiero mirarte de lejos, voy a creer que la esperanza es un olvido y que el amor se resuelve en la distancia. Yo sé que puedo extrañarte un poco más. Necesito  tus largos brazo para los abrazos, pero sin el pecado de la soberbia… pero otra cosa sé y es que esto no es posible, por esto me quedo solo mirando, yo que miraba por sus ojos. Pienso, lleno de soledades varias con mis ojos al desnudo: Qué sola va a quedar mi mirada sin la suya. 
La obra Por debajo de un vasto cielo estrellado,  su pelo tocado por quebradizos reflejos lunares Ella miraba ese cielo con una pasión singular, hurgueteaba con la mirada inquisitiva, invadida por una curiosidad, que dejaba ver una pequeña sonrisa de interés y expectativa,  pero en esa expresión lejana en el cuadro faltaba algo, para mí no hay duda de que falta algo… no sé, le falta ese plus de fidelidad a lo bello y la justicia en la voz del relato, eso que existe por fuera de nosotros, de lo cual depende toda relación de simpatía con la obra, esto se da en los primeros momentos del encuentro, cuando se crean los primeros vínculos estéticos en esa sensación original. Pensaba. El primer contacto con el cuadro o con una obra de arte cualquiera, nunca es intelectual, siempre es afectivo, me gusta/no me gusta, de este primer contacto se determina la supremacía de la preferencia por sobre toda valoración intelectual. Entonces decido quedarme cerca del cuadro para ver si ese mirar con fastidio de insuficiencia es sólo mío o si es una condición de carencia  permanente de la obra.  Otra persona entra, mira el cuadro y queda fascinada con la obra ¿Es  prueba irrefutable de su aceptación?  Entonces  dudo, quizás esa pretendida carencia sea sólo mía, una arrogancia intelectual que me permite suponer que en el  cuadro falta algo.  Yo sé que soy un tipo complicado, excesivamente crítico, me creo capaz de alcanzar un conocimiento íntimo en la realidad  de la obra, pero ahora dudo sobre mi pretendida vocación. Me quedo pensando en mí, en una exploración interna buscando La convicción subjetiva y la buena fe sobre los límites donde se desmorona mi espíritu crítico y  se hace vacilación. Me quedo una hora merodeando la obra, tratando de alcanzar esa profundidad virgen para mí, donde subsiste ese valor estético… pero por más que baje hasta las profundidades; esta obra se hace inaccesible, no logro nunca reducir la distancia, la superficie de la obra sólo me deja ver un sueño incoherente y vago, sin embargo a otros les gusta, pero… ¿Por qué a mí  no? Yo sé que el artista no inventa esta esencia;  surge en la obra de modo natural como una condición de suficiencia de los valores estéticos, como una gratificación de que algo bello existe. Me pregunto: ¿Por qué se me deja pasar en silencio su grandeza esta obra?  Si el cuadro es bello sería justicia que fuera llevado de su inclinación hacia su bien estimado fruto. De una cosa  estoy seguro; si la carencia es sólo mía, esta obra terminará siendo preferida,  honrada y la más señalada; abriéndose paso entre tanta gente indómita como yo, que se correrá y le darán un lugar, historia y buen nombre.  
La obra
Autor: gonza pedro miguel  92 Lecturas
Ella II Ella, de primera  ganándome  de mano por los ojos, me atrapó por su figura, con un pestañeo de su mirada me sacó la segunda, con no poca ventaja, y yo cuan al contrario iba, sin armas me quedé,  sin tan siquiera una defensa, me alentaron sus ojos y yo levanté vuelo. Me dijo un amigo que no me fiase mucho de la alabanzas de sus ojos, que es costumbre suya muy usada, jugar con la mirada, me dijo que es un sueño incoherente y vago dejarse llevar por su estilo suave y elegante, que era una idea muy más hermosa y era engaño. Yo que me sentía amparado y defendido de sus ojos en las demasías de sus miradas, pensándome favorecido de ella, le dije que; si decir se puede ganaré por sobre la envidia y la murmuración la dote exclusiva de su pasión. Él, me dijo que para empresa tan grande, no es bueno salir a combatir con tan pocas ventajas, que es público y notorio para conocidos y amigos de toda la torta de lo cual yo carezco, yo le dije cuando veas resplandecer su nombre patrocinado por el mío, en esa fiesta digna de guardar, los que ahora ignoran conocerán  las armas que yo tengo, los que creen que son muchas mis privanzas quedaran temido por mi ingenio. No te ilusiones que esta prenda de otros mucho es muy estimada, hasta por señores y príncipes, dijo mi amigo. Yo, que soy como el río que nunca va para atrás, pensando que lo religioso sobrepuja los buenos deseos inclinados a toda virtud, puse en oración esta admirable industria. De paso y por la posta, como quien no quiere la cosa a ella le llevé un presente, deslumbrando con ellos sus ojos, le mostré unos versos que a ella le gustaron muy mucho. Hallándome con ventaja sobre los otros, esos versos desbarataron y rompieron toda esperanza de mis contrarios; ganando la mayor victoria vista hasta entonces, tanto así que no se atrevieron a cortejarla más. Yo que en la vida carecí de bienes de fortuna, no le faltaron dotes a mi alma cuando mis labios  la consagraron  como la dueña, señora y reina de mi casa. Obedecido y amado de ella, tanto que a devoción me daba su mirada, tan era así que más no sabré pedir, ni menos podré entregar, ella que  a brazos abiertos era, hasta que un día si decir se puede,  me robaron su presencia, fue cortar el agua que con su vida regaba mi jardín. Como no tengo mucha ciencia y es poca mi erudición quizás me cueste  entender este castigo del cielo, que con leyes trágicas y  divinas me quitaran mis ojos, que si antes saltaron vivos, ahora terminaron ahogados o muertos.
Ella II
Autor: gonza pedro miguel  126 Lecturas
Gracias Amor Decía yo antes: No te cuento ni con un saco de balas que carguen sobre mi pecho, incluso con más de una metralla, el duelo que mi boca calla y mi pluma no relata. Me preguntaba ¿Cómo gritarle al mundo lo que me hace llorar?¿Cómo contar lo que es necesario callar? Hasta que un día…Ya enamorado encontré el fermento, privilegio de la dicha provechosa de la buena tinta,  entonces  dije, que esta pluma corra y cuente. Di mis primeros pasos, con mis toscas líneas y estos pobres versos,  sencillo de letras , quiso mi suerte venturosa me, hiciera  dueño de un par de alas, con su cielo y sus estrellas, unté  mi pluma en el fuego del mágico Leteo, bebí  de la tinta que inflama mi pecho y mojé en oleo la pluma que pintan estos versos, como  todo lo que escribo  se hace transparente, se ven se sienten, se huelen, destilan el fuego que arden en mis versos.
Gracias Amor
Autor: gonza pedro miguel  119 Lecturas
Nada nuevo bajo el sol A veces siento que mis versos  ni se entiende ni lo entienden. Busco el error en lo que dicen y pienso: Por  algo no lo leen,   Pensamiento estéril por donde se lo mire, dice siempre lo que otros ya dijeron, repite como una campana,  replica como un eco, poquedades  que ni curados tienen remedio Más aun, el cañón de mi pluma Deja caer verdades Añejas, vencidas   Muertas… Un pensamiento me llegó de camino: Vano ese verso  que ya se conoce. Vuelve mi pluma al combate, con versos de compromiso. Dirán las letras viejas, culpa y disculpa; que nada nuevo hay bajo el sol, para desventura de mi razón, Ignominia de mis sentidos.
Para mi mami Entraña de dura piedra he sido. Para mi poca edad siempre todo era prisa. El ojo de mi madre siempre atento, donde quizás yo perdiera el pie Y fuera ya necesario su socorro. No era ella muy amiga de los azotes,  sí dura jueza de mis actos torpes, ya desde mis años verdes, cuando mas publicaba mi necedad. Si me equivoqué cuando joven: por ella  conozco mi falta. En su escuela me hice ser prudente, ya viejo cano, no olvido su varita en el consejo. En su corrección andaba yo muy bien, como prolijo relojero  marcaba el paso, siempre a la hora señalada. Te alabo en tu justicia y me consuelo con tu paciencia. Por tomar tu regla tengo para dar. Hija,  hoye  bien este consejo: Escucha siempre el corazón de tu madre, Que serán sus manos, puerto tranquilo Y su pecho, seguro resguardo, En tus momentos malos.
Para mi mami
Autor: gonza pedro miguel  102 Lecturas
Quiero mostrarte algo Del cañón de  mi pluma han nacido minúsculos  versos, casi imperceptibles, con esplendor oculto,  esperando ser, alcanzarán su esencia cuando sean descubiertos. Miles de ojos, millones  de veces pueden pasar por sus letras,  sin entender lo que dicen, estos versos  para ser,  necesitan  que  los encuentren. Si miras atento verás sus raíces atrapadas y enredadas   en el infinito mundo de la imaginación; hay podrás  descubrir el dichoso destino al que han nacido, son versos que enamoran con loca pasión, si miras atento: con gloria y sin pereza se dejaran ver, pero… sólo necesitan un poco de tu tiempo… que te detengas a mirarlas.  Mira lo mucho que aquí te ofrezco y lo poco que aquí te pido. Yo quisiera que los encuentres y encontrándolos al menos uno, sea de tu consideración; yo sé, que no de todos ellos quedarás gustoso, pero si en uno de mis versos detienes tu mirada,  clavada en lo más  hondo encontrarás lo que aquí, yo te predico, la rara belleza, la ignota realeza, mira con atención, escucha lo que a gritos te dicen mis versos,  no cierres los ojos, no los dejes pasar, la altura y la dignidad de mis versos no sólo dependen de mí, se completan cuando alcanzan a mostrar todo lo que pueden decir. ¿Qué amor no te hiere? ¿Qué dulce labio a veces no es amargo? ¿Qué lecho de rosas no tiene espinas? ¿Qué labio más puro no miente? ¿Qué corazón Puro no mancha? ¿Qué idea más sublime no engaña? ¿Qué verdad más clara no confunde?
La sangre y la tierra Pierde el hombre esta tierra y con ello no gana el cielo. Si vencer a otro lo cuentan como gran victoria, cuanto más vencerse uno mismo, no te digo ya para ganar el cielo prometido, sino tan solo para vivir un poco mejor en esta tierra, porque venciendo lujos, vanidades y pasiones contenidas, no sé si ganaremos el cielo, pero seguro estoy: la tierra `prometida.    Nos salimos del camino, va en ella el hombre con sus males, abriendo la boca de la codicia; multiplicando por mil la renta de esta tierra. No piensa dejar ni memoria de lo que aquí hubo. No pone el ojo en los que vienen, ni el oído en los que están con hambre, sólo monedas en la razón y la mano. Hay que enseñar al hombre a amar esta tierra, atornillar el cuerpo a este suelo, fundirlo con la tierra en un abrazo cerrado, antes que lleguen los años secos
Yo quisiera… Mucho quisiera retenerla en la buena memoria,  esa exquisita figura  para poder repetirla en mis sueños, porque era toda de cielo, casi sagrada. Ella es delito, injusticia y querella para las otras, observando todas sus bondades miraban bien en ellas todas sus faltas, celosas todas por la codicia del provecho de tan dichosa estampa. Juegos, miradas, y sonrisas le hicieron soltar la paloma que llevaba en la mano, por el cisne que iba volando. Cambiándome ella por otro preferido, presuroso por el celo quedé perdido, ciega ella puso sus ojos en mi enemigo. Recordando el santuario de sus besos,  en solitario quede forzado; ahora lloran así, el canto llano de mis versos. Tan distraída mi suerte tan sitiado mi dolor, tan cercada mi desdicha. Ruego que ni la ira me venza ni la venganza me hiera. No fue en mi mano el rencor, sólo en mi pecho el dolor.
yo quisiera
Autor: gonza pedro miguel  92 Lecturas
El ángel de mis sueños Andaban mis ojos presurosos Cuando la vieron llegar No le creyeron mis sentidos Ni mi pluma la podrá pintar Ni tu imaginación la podrá alcanzar Sólo te puedo decir que Ella le robó a Dios toda la belleza que una mujer pueda tener Vino ella toda finamente labrada, Como obra virtuosa  mirada y adorada Que no hay flor que la iguale Ni gusto que no se rinda  Que a otra no sabré querer, ni más sabré pedir   tan agarrada a mí, quedó por dentro, y yo sin ninguna ganas de soltarla quedó a mis ojos para mi regalo y como perdición a mis sentidos abobado, así con esa fuerza que me arrastra, su perfume me enredó a sus ojos, para repetirla luego en la letanía de mis sueños.  
Buscando una idea Es patria común de los pobres escritores quedarse vacio de letras.  Con palabras empeñadas buscaba hacer mis ideas limpias, para que no la condenasen  por muerta, a estas pobres letras heredadas que corren ligero como el viento, como sombras fugaces que se disipan con el tiempo.  Quizás valen poco y mucho me cuesta dar alcance a lo que más huye,  no había  idea que no revise, ni verso que no intente, o camino que no busque, la gota orada la piedra y la porfía siempre vence.   En unas letras vi mi buena esperanza:       sepulta el tiempo las cosas y los aranceles del tiempo se cobran La madera se pudre, el hierro se dobla el acero se quiebra y los corazones se rompen el camino es largo y la vida corta y yo…yo me reinvento y sigo
El enigma Tus miradas valen. Mis palabras sobran. Tu ojos bastan para mi gloria, veraces se avienen, como regalo de amor. Tu piel envuelta de fuego y pasión, vocación para mis manos, que suave y lentamente, desnudan dulcemente el enigma que lo descifra. 
el enigma
Autor: gonza pedro miguel  98 Lecturas
Tan linda, tan ángel. Apariencia mentida. Comerás del pan que el mismo diablo amasó.
Cuando ya no quedan más palabras Cuando está todo dicho Sólo queda el silencio. Ya fue sembrado el desaliento, con la mirada vieja, con el amor gastado y la pasión tibia. 
A mi soledad compinche de tu ausencia Yo le ofrezco mis sacrificios  y quemo en ella  mis memorias, donde arden  culpas y disculpas.
A mi soledad
Autor: gonza pedro miguel  109 Lecturas
Un inicio, un punto de partida para la semilla libérrima y soberana. En el mercado libre de las ideas: Tu mirada como un aliento tácito, despertó la expectativa de la ilusión,   para el logro supremo, esa posibilidad exótica: Llegar a lo inexpresable, Y en un verso encontrar lo inimaginable.
Un inicio
Autor: gonza pedro miguel  92 Lecturas

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Paradójico mérito
Cuando nos inaugura la intuición,
nos hace lucidos y desgraciados.
PMG
Releyendo mis textos, recorriendo palmo a palmo mi letra me doy cuenta que hay frases, ideas que me sorprenden ¿Cómo están ahí? ¿En qué momento las imaginé? ¿Cómo llegaron a ser parte de mi letra? Entonces percibo que mi palabra vale por sí misma, está protegida de mi ignorancia de aquello que nunca se me ocurrirá, mi palabra tiene ese plus que la hace independiente de mi consejo, ella vive su propia existencia, y así siento dolorosamente esa ajena distancia… pero es mi letra, yo sé que es mi pluma y entonces me siento paternal e importante.
Antes no podía escribir con libertad, ahora me veo protegido contra mi propia impotencia, contra mi miedo o cobardía, me he dado cuenta que mis palabras valen por sí mismas. Es increíble la sensación de libertad que produce el efecto de hallar que mi pluma no depende absolutamente de mí, ella es por sí misma.
Por otro lado pienso, si esta letra no es absolutamente mía, en último rigor a la verdad, nada tengo que ver con ella, y esta es la idea que me mata, esa distancia, esa terrible ajenidad, esa sensación de saber que lo que escribo no es absolutamente mío, sin embargo están absurdo pensar que mi pluma y yo no somos uno.
En sacrificio a la verdad, no puedo dejar de unir mentalmente los dos conceptos, es mí pluma pero la siento ajena y distante.
La agradable ignorancia de pensar que la paternidad de mi letra era toda mía, pero ahí está la intuición con la clara revelación para hacerme desgraciado, para negarme la plena autoría de mi cosecha.
Reconozco mi letra, todavía insegura, próxima desmoronarse con la escasa convicción en lo que dice, pero también está la otra parte, esa pluma vigorosa, como un intruso exponente de lo ajeno, que a mí me deja este sabor amargo de una modesta felicidad.
Esta pluma me da un poco de admiración con su aire desafiante y agresivo, que sabe decir sin callarse sus presentimientos.
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