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                                                      Lunes 03 de Agosto de 2020  Los sueños de mi vidase muestran cuando la nochese va en cada cosa que yo miro..en los susurros que ellos hacenllegar.Tienen preludio de esperanzas,tienen preludio de felicidad,en el trino de los pájarosy en los árboles que prontose habrán de adornar.Los sueños de mi vida, están allí en  nubes blanca de purezaque en ese diáfano azul del cielo cautivan mi mirar.Están allí, gestándose en colores,y perfumes que a nuevos amanecereshabrán de engalonar. Están allí ,en el sol , en la luna, en lasestrellas que sin importar tempestadesnunca me dejan sin su brillo en mi andar.Están allí, en cada jornada que Diospermite a mi corazón palpitar.Los sueños de mi vida,se muestran cuando la nochese va . ESTÁN ALLÍ !!  al alcance de mis manos y entre ellos extaciada yo mequedo cuando la brisa me acaricia alpasar.                Raquel C.Zurita     
Están allí..
Autor: Raquel 
En: Poesía 
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Vagabundo
Autor: kalutavon 
En: Cuentos & Historias 
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  Hay un lugar donde me encanta pasear de vez en cuando, y con mayor razón en estos tiempos en los cuales la mayoría, cansados de descansar, tenemos que sacar algún tiempito para procurarnos un poco de cansancio.  Sentisemo es una cueva maravillosa, iluminada por luces de todos los colores que impregnan el ambiente de exquisitas siluetas.  Escapando de mí llego a Sentisemo para encontrarme conmigo.  Aquí puedo contemplar la inocencia de la creación. En Sentisemo, mi soledad me permite apreciar la multitud que llevo conmigo porque encuentro el mundo real, ese mundo invisible en la visibilidad. Mientras camino por Sentisemo observo a un hombre de mediana edad en medio de una jauría de ocho lobos.  Me llama la atención la forma tan disciplinada como se encuentran distribuidos los animalitos a cada lado de su amo.  Intento seguirlo con la esperanza de entender el motivo o la razón por la cual los ocho lobos fungen como guardaespaldas de este elegante caballero… sin embargo, la jauría agresiva se opone furiosa, amenazante… esto me obliga a desistir de esta idea y me detengo en una esquina sin saber hacia dónde reanudar mi paseo.  Hoy Sentisemo está más subyugador que de costumbre; hoy más que siempre los espejos refulgen cual cielo henchido de estrellas… me detengo un largo rato a observarme en las distintas imágenes que destellan los cristales.  Al cabo de un rato, atrapa mi visión una dama que anda paseando con su perrito por un parque.  Me recordó al hombre que paseaba escoltado por una traílla de ocho lobos.  Entonces me le arrimo con la intención de indagarle al respecto. Luego del saludo normal, le pregunté a esta dama por el señor de los ocho perros guardaespaldas y ella me dio algunos detalles que lograron inquietarme un poco. ¿Don Rasgulio, dice usted?  –inquirió la señora en tono displicente- pues mire, ese viejo ha sufrido muchas decepciones por parte de varios de sus seres queridos más cercanos; historias de robos, traiciones y todo tipo de burlas y ofensas, y por eso desde hace algún tiempo ha decidido rodearse de estos animalitos y convivir únicamente con ellos; con ninguna persona habla ni comparte.  El viejo se basa en aquella filosofía popular que dice que: “entre más conozco la ser humano, más amo a mi perro”.  Y yo estoy de acuerdo con esta teoría, sabe?  Yo estoy segura que el ser humano es el ser más vil de la naturaleza.  En cambio, los animalitos solo saben amar.  Esos ocho perritos a nadie le permiten acercarse a don Rasgulio, ni cerquita a la villa donde viven; ellos son los guardianes.  Al despedirme de mi informante mis pasos me llevaron sin mi consentimiento o quizás guiados por los gritos de un hombre pidiendo auxilio, a una lujosa residencia… a medida que me acercaba se hacía más evidente la angustia de alguien clamando auxilio.  Al llegar al hermoso y fastuoso enverjado, cuatro lobos saltan a defender su territorio con ferocidad…  en esos momentos se escuchan unos frágiles lamentos pidiendo agua…  luego de unos instantes… Don Rasgulio murió sin recibir socorro, pero custodiado por sus nobles guardaespaldas…
               NOBLES DECISIONES. AUTOR: RAYMUNDO REYNOSO CAMA.   Poeta, haz que los conflictos terminen, que la ira así como el odio se eliminen. Tù tienes la fuerza en el pensamiento. Que las ideas fluyan como el viento.   Golpea fuerte con el pétalo de la rosa,  sea con tu verso, o  sea con tu prosa. Quítale a esta muy bella flor su espina para que la esperen en cada esquina.   Si no puedes con el enemigo, únete a él, que crea que eres débil como un oropel. Aprovecha con mucha ventaja esa unión, no para para cometer abuso ni traición.   Con versos se escriben tanta hermosura, que salgan del alma con intención pura. Que todo el mundo se sienta muy capaz de manejar sus emociones y vivir en paz.   Que la espera no perturbe este clamor para alcanzar la dicha en su esplendor. Que desaparezca toda clase de TEMOR,todo es posible CUANDO EXISTE AMOR
NOBLES DECISIONES.
Autor: raymundo 
En: Poesía 
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   Así los riscos enredados como el frío indifetente, no cederán, si los años no han sido capaces de desplazarlos; caóticos, los vientos, pululan con direcciones que sólo ellos entienden, y según el peso de las arrugas, que en el rostro de las montañas se secan enmarañadas, cada vez más angulosas, podrán lastimar a los descalzos; así son y siempre serán. Van crujiendo, asestan rugidos de fuerza entre iguales, tras los pasos, las rocas ruedan con su marcha de sonidos, y este par de niños caminan agitados, contándose rumores, junto al viento, compitiendo contra el nudo de los rumbos, intentando intimidar la postura serena de las cimas arrugadas, gritándose sus secretos tontos; baila el viento porque puede llevarse parte de las historias; repiten lo que las ráfagas se tragaron a cada paso, con los pulmones deshechos, exhalan con todas sus fuerza, hasta la palabra más insignificante, porque temen que sin palabras pierdan lo que los hace ser lo que son.   Juan es una herida de palabras, y Ernesto, una de sonrisas. Juan disfruta con su hemorragia de historias parcialmente reales: él cuenta que allá arriba van a dar siempre "los seres que nunca terminaron de ser". Ernesto solamente parece estar mal cosido, pues derrama sus sonrisas en el momento justo y en el momento indicado. Juan dice que los ratones que nunca fueron realmente ratones, los tigrillos que no podrán llegar a ser tigrillos, los helechos que no terminarán de entender lo que es ser helecho... todos van dejando de ser con cada suspiro que dejan escapar, y eso que realmente los hace ser lo que son, a veces empuja a otros seres que tampoco han llegado a terminar de ser, y los seres que ya no pueden ser más, terminarán ahí arriba en esa cima, cansados, lastimeros y confundidos. Ernesto siempre le ha creído, porque ésa es la única razón de que muchos de sus perros juguetones y torpes, al final pareciesen ser más topos cobardes o tristes cigarras de los maizales, o que las yeguas del establo le rebuznen con tanta agresividad con sus diez años recién cumplidos, pues parecen ser zorros o pudúes de las zonas salvajes... Incluso que sus padres ahora fuesen simples extraños sin muchas sonrisas y pocas conversaciones. Parece que todos ellos nunca lucharon por terminaron de ser lo que eran ¿Estarían ahí en esa punta vieja y anudada?   Pueden vivir sin vivir realmente, sosteniéndose de los pastizales más largos; gritarían, arrastrándose como heridos, pero son tan poco seres que sólo podrán sostenerse de las ramas secas. Búfalo, su perro más viejo, Cañita, la yegua moribunda y por qué no, tambièn su padre, podrían estar allí luchando para no ser arrastrados por el viento, aunque al regresar a casa, sus cuerpos siempre estén allí para saludarlo. Juan se ríe a carcajadas al verlos allí arremolinados agarrándose de todo lo que a duras penas se puedan sostener, y le cuenta a Ernesto cómo deben estar ahí también sus abuelos y su tortuga vieja, y lo cuenta con el entusiasmo de los maestros en la escuela. Ernesto solamente derrama otra sonrisa; la verdad es que no se alcanza a contemplar muy bien esa silueta acuosa con poca definición de unos dedos rasguñando las tierras secas; Ernesto se lo cuenta para sí, porque Juan suele carcajearse de todas las anécdotas de Ernesto, pero a Ernesto no le importa, prefiere sonreir. Juan continua diciendo que le gusta comerse a los "seres que nunca terminaron de ser", po eso cada vez que suben, abre la boca como la tapa rota de los libros remachados, cerrando los ojos y sacando la lengua; en esa mascara de muelas al aire y ojos crispados, transitan los vientos. Después Juan cierra la boca, los saborea y dice que son muy amargos, pero lo refrescan como las gotitas de agua. Ernesto ya ha abierto la boca antes para que lleguen los vientos a su cara, sin embargo a él no le saben a nada y más bien le resecan la saliva, por otra parte le da un poco de miedo saber que puede estar saboreando a Búfalo o a su papá, o peor aún que Búfalo o su padre hagan parte ahora de él. Juan dice que si él probase alguna vez a su tortuga Ramita, él la reconocería. Ernesto solamente sonríe y se cuenta a sí mismo, lo parecidos que eran Juan y su padre.
Todo inicia con una amistad que me agradaba porque era alguien peculiar, divertido y aparentemente una verdadera amistad, yo me encontraba en un momento de soledad, algo confundida por una tristeza que agobiaba mi mente y corazón, sin querer encaje con una persona que era todo lo contrario a lo que yo era, pensé que duraría pero subestimé la situación porque habían días en los que realmente no sabía ni como actuar, ni que hablar.El destino existe y mi historia empieza así: Yo era Maestra voluntaria y justo ese día me encontraba con los niños, por algún motivo voltié la mirada y se cruzó con alguien nuevo, jamás lo había visto y yo no soy el tipo de persona que se fija en eso, incluso no pasó nada más por mi mente, no recordé ese día hasta mucho después de haber sobrellevado mi situación.Empezamos a chatear, a tratar de varios temas y yo actuaba normal, cada palabra que escribía era con sinceridad y sin malicia alguna, sentía que podía contar con alguien..   
Al final,  te fuiste como viniste... Sin gloria.  Al final,  todo fue mentira,Las palabras de amor,Las promesas de  felicidad,El cambio necesario para mejorarlo,Todos los recuerdos.   Al final no me equivoqué.  No había un hombre detrás de mí puerta. No era un hombre lo que tuve en mi cama. No era un hombre el que juro en vano con lágrimas falsas.  Al final fuiste  sólo un niño.  Sin ambiciones y vacío.  Siempre queriendo quedarte en un hueco.  Siempre haciéndote víctima de las circunstancias.  Me da algo de tristeza al pensarlo, luego de que alguien diese tanto amor, tener que vivir buscando volver a vivir algo así será un infierno para ti.  Al final,  te fuiste sólo y sin aviso.  Al final,  sigo pensando en ti. Pero, Al final, estas sólo en el hueco. Y al final,  estas así si solo por que tu lo quisiste.    
Al final.
Autor: Maria 
En: Ensayos 
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ACRÓSTICO (ROMA)
Autor: Ibrahim Fajardo 
En: Poesía 
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Libertad de pensamiento. Me reconozco como un ser que piensa libremente, podrán invalidarme de mis extremidades, podrán oprimir mi libertad de cuerpo, podrán destruir mis sueños, pero jamás lograrán oprimir mi libertad de pensamiento. Soy un ser que no puede controlarse así mismo y que tampoco pueden controlar su mente, ya que esa libertad de pensamiento que dirige mi alma y mi ser me obliga a actuar y comportarme como peor les parezca a ustedes. Libertad de pensamiento es la que cuando escribo maneja mi ser, vivir y pensar libremente es una meta que desde muy pequeño me he fijado para algún día ser el maestro de la libertad. Sin esa bella palabra de pensamiento soy un ser común y corriente, ¡al diablo! ni por todo dinero del mundo sería como ustedes, pienso libre y eso a muchas personas le desagrada, pero me siento bendecido con este elegir de la vida que es llama y libertad de pensamiento.
Días iban, y venían casual u ordinariamente nos encontrábamos, yo por lo general soy callada y de pocas palabras y esa no era la excepción, el llamaba mi atención, empezaba a compartir cosas de su vida, anécdotas, etc; y me sentía cómoda, cada palabra que él emitia yo la tomaba en serio, lo que no sabía es que esa amistad se tornaria algo más especial dentro de mi cabeza, en cierta ocasión nos encontramos en un mismo lugar, unas amigas me persuadieron de viajar a un punto muy cerca de la ciudad, la única intención era despejarme y como regresabamos el mismo día, no hubo objeción  y mis padres me dejaron ir, una vez allá el tiempo transcurrió tan rápido que cuando lo notamos ya no había transporte para regresar, estábamos por buscar un hotel para pasar la noche pero la sorpresa fue que nos invitaron a quedar en casa de una familia y ahí me encontré con este chico, una vez sentados junto a la mesa los demás chicos y chicas empezaron a bromear y platicar y de repente este chico me pregunta algo fuera del tema, me había estado observando y localizó una cicatriz en el antebrazo poco visible para muchos y por lo visto para él no, eso iba acumulando en mi cabeza la incertidumbre del porqué me observaba, una respuesta era, es demasiado curioso y otra es que yo también llamaba su atención, sin embargo yo elegí la primera, no era momento de pensar en si me atraía alguien más ya que la relación que mantenía era ya complicada, al día siguiente hablamos poco y pues él andaba entretenido con otra chica del grupo, si que peleaban y yo recalqué que después del odio venía el amor, luego me dispuse a escuchar música y la aventura terminó. Pasaron otras pequeñas situaciones pero yo siempre me mantenía en que a él solo le gustaba molestar y nada más, sentía una cálida compañía pero mi mente no me permitía ver más allá de una simple amistad. Tiempo después casualmente coincidimos en una casa, se iba a realizar un evento y yo trataba de ayudar, llegó la noche todos a descansar, al día siguiente yo estaba casi lista pero no me sentía cómoda con el atuendo que llevaba, él tocó la puerta y me preguntó que hacía, le comenté que me iba a cambiar y dijo te queda bien, no te cambies eso me confirmo que debía cambiarme. Un grupo junto con él iban a visitar la ciudad me dijeron vamos pero no fui. Al momento de regresar a casa a él le tocó sentarse a mi lado, intentaba ser amable pero yo andaba desconcertada por una llamada que había recibido, y me porté descortez con él, aún sentía que con cada palabra, con cada acto llamaba más y más mi atención, luego se cansó de intentar hablarme y durante el viaje hubo silencio.. 
Ver para creer. La humanidad entera cree firmemente que si no ven no creen o más bien dicho ver para creer, pero yo les digo cómo pueden ver lo que escribo si yo mismo no lo veo. Yo siento todo lo que escribo, la mayoría de mis escritos se basan en la fantasía y no necesariamente ver para creer. Si quieres ver algo fenomenal  cierra los ojos he imagina todas las cosas que alguna vez anhelaste conocer, al verlas en tu imaginación vas a saber que existen y vas a creer firmemente en ellas y querrás dárselas a conocer al mundo, pero ellos van a creer que estás loco. Cuando las des a mostrar muchos cerraran los ojos imaginaran muchas cosas y esas harán que otras hagan lo mismo y así sucesivamente seguirá, en los escritos no ves, solo sientes el sentimiento del escritor que está dentro de lo que lees, yo creo que es mejor sentir las cosas antes de verlas ya que si las vez te pueden desagradar. Se libre, piensa en el sentimiento que tú puedes dar y que puedes hacer del pensamiento de otra persona una amiga de tu solitaria mente.
Escondido detrás de un contenedor de basura, te observo. Vos estás al lado de tu carrito, vendiendo café y facturas a los transeúntes. Y el viejo (yo supongo que es tu papá) no se aleja de la cafetera, y no levanta la cabeza. Desde bien temprano por la mañana hasta un poco después de la siesta, vos estás ahí parada, siempre sonriente y con tu delantal siempre blanco. Jamás te vi con la cara seria, o enojada, incluso cuando tenés que atender a clientes groseros o lascivos. Si algún hombre tiene intenciones de propasarse, el viejo es bien rápido para levantar la mirada de la cafetera y fulminarlo con el ojo bizco. No abre la boca ni se mueve de su lugar, como si fuera una gárgola de cobre, pero es suficiente para espantar a cualquier pretendiente o donjuán. Vos no decís nada, a veces te reís porque en el fondo te divierte mucho. Yo sería un mejor guardián que tu papá, soy más joven y tengo todos los dientes en su lugar. Vos también tenés la dentadura completa, es lo primero que uno nota cuando se acerca a tu carrito. Yo creo que es tu sonrisa y tu amabilidad lo que atrae a los clientes, y no el café o las medialunas. El viejo es amable, pero nunca sonríe, ni siquiera a su propia hija. Ambos usan delantales cuando trabajan, blancos y almidonados como si fueran nuevos, sin una sola mancha marrón. Yo no soy muy limpio, y la gente se asusta de mí cuando sonrío, pero soy bien simpático y gracioso. Ahora te observo detrás de unos árboles sobre la vereda opuesta, y el mediodía se acerca. Pero hay una persona, un muchacho como de tu edad, que no le teme a la mirada de basilisco de tu padre. Aparece una vez por semana para comprar tortas fritas, vestido de camisa y corbata y maletín en mano. Todo sonriente, se acerca a charlar con vos por un rato; a veces te lleva flores. El viejo no levanta la cabeza, porque acepta la conversación entre ustedes dos. El muchacho trabaja en una oficina, ¿y qué padre no desea que su hija se case con un oficinista? O por lo menos, esa es su fantasía; lo puedo ver en su ojo bizco. Yo seré pobre pero no soy estúpido, la observación fue lo primero que adquirí cuando me echaron de mi casa. El mediodía se va, arrastrado por el frenesí de autos y peatones. Llega la hora de la siesta, pero no para ustedes. Todavía quedan unas horas más de trabajo. Pero ya casi no hay clientes, es el momento perfecto para poner mi plan en marcha. Me acerco lentamente a vos, cabizbajo y tímido, sin hacer mucho ruido para que el viejo no se dé cuenta. Vos notás mi presencia y me das la sonrisa más grande de todas, pero no decís nada. Lentamente, agarrás un poco de pan y un plato de comida que tenías escondidos, y los dejás a mi alcance. Primero te saludo y te doy las gracias, porque no soy maleducado, y me pongo a comer. Entonces aparece el viejo, gritando y agitando los brazos, por lo que tengo que ser ágil en limpiar el plato y huir. Y así fue todos los días, excepto los fines de semana. El último día que te vi fue un miércoles de primavera; lo recuerdo muy bien. El muchacho fue a visitarte como de costumbre, pero esta vez no llevó un ramo de flores. Luego de saludar a tu papá, sacó del bolsillo de su saco una cajita. Para aquella época yo ya comenzaba a volverme ciego, pero pude reconocer el regalo. Era un anillo de casamiento, que el joven sostenía con la mano temblorosa cuando te lo ofreció a vos. Creo que el viejo levantó la vista de la cafetera por primera vez en su vida; abrió la boca pero no dijo nada. Vos tampoco dijiste nada. Sólo negaste con la cabeza. El jueves, tu carrito de café ya no estaba en el mismo lugar de siempre. Hace años que te fuiste, quién sabe a dónde. Yo estoy viejo y ciego, pero siempre te observo. Acostado detrás del contenedor de basura, te recuerdo. Yo te amaba, y todavía te amo, porque fuiste la única que supo querer a este pobre perro callejero.
DESEO COMUNICAR A TODAS MIS AMIGAS Y AMIGOS DE TEXTALE MI AUSENCIA  TEMPORAL POR MOTIVOS DE ENFERMEDAD, NO RELACIONADA CON EL CORONAVIRUS, SINO POR CAÍDA , GOLPE EN LA CABEZA Y HOSPITALIZACIÓN, CUYO RESULTADO YA VEREMOS. OS RECUERDO CON GRAN CARIÑO A TODAS Y A TODOS Y OS ENVÍO MIS MEJORES DESEOS PARA EL FUTURO. YA TENDRÉIS NOTICIAS MÍAS. MUCHOS BESOS Y ABRAZOS.ENRIQUE 
   EL DEBER NOS LLAMA. AUTOR: RAYMUNDO REYNOSO CAMA.   Debemos transformar la mente del mundo, sepultemos al odio en un hoyo profundo. Escribiendo y también obrando ipsofacto. Conseguir la paz sea nuestro lindo pacto.   Es muy bueno predicar como en un templo, sin embargo es mejor  enseñar con el ejemplo. Miles de certámenes pueden ser orientadores, pero una actitud y un ejemplo son mejores.   Al sendero de la vida hay que recomponer, para que eso suceda, busquemos que hacer. Luchemos con todas las fuerzas de nuestro ser, con el arma de la ciencia, con el arma del saber.   Es mi sagrado deber, tu suerte siempre desear, que las luces de la verdad iluminen tu caminar, que una muy bella ilusión acompañe tu soñar. Nunca olvides que tù naciste sòlo para amar.   Es el fin supremo un premio muy clamoroso, no importa que el poema sea poco hermoso, con que cumpla su objetivo es muy suficiente: LA UNIÒN QUE REYNE SIEMPRE ENTRE LA GENTE.   En las páginas del alma quedarán muy escritas las emociones sociales que un pueblo necesita para plasmar siempre su fè en franca armonía por esa muy justiciera aspiración de cada día.   Si tus inspiraciones se van, no llores la ausencia, busca la verdad en el puro cielo de la conciencia, revisa el buen álbum del recuerdo con frecuencia, y verás que la virtud siempre ha sido la paciencia
EL DEBER NOS LLAMA.
Autor: raymundo 
En: Poesía 
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 Creo en que se deben mantener ciertos valores y costumbres, que es necesario cada quién ocupar su lugar, el joven es aquel que corteja a una dama, que con respeto busca su amistad a fin de alcanzar un objetivo, que es conquistarla. La amistad es una parte fundamental para llevar a cabo una buena relación, ya que como amigos se pueden conocer y mostrarse tal y como son, sin cohibirse por la tensión de querer impresionar.  
    Cuando haya gozado el destino de las evanescencias, cuando sea llamado a gritos, al igual a como se le acusó en la insuperable ruta de los quebrados: un lugar de chiflados. Éste se llenará de agua y se levantarán únicamente las ánimas como rostros al no tener sus pies en esta tierra, haciendo mandatario, y henchido de poder a cualquiera que la haya pisado. Créeme si entiendes lo que es dicha en el silencio; flotando en lo más alto irán los despojos de lo que pudiste haber conocido. Mares dominantes, poca vida, crónicas que jamás contarán lo que sucederá.    Sabría ya en ese momento, hablando magnificencias de la extinción, que en un pequeño bote, de gruesa contextura y al que su cuerpo le sería descrito como potente, viajaban los últimos hombres del acabose, en donde sólo danzaba con orgullo el mar sin colores. Entendieron los que habían muerto, la posibilidad de desaparecer, negándose el renombre y la altura de los monumentos, en el inicio como en el final, porque se sentirán orgullosos. «Mi mundo acaba su imponencia, mientras señala nuestra historia en mi descenso, para su memoria» lo pensaba así uno de los navegantes, mientras reservaba hacia sus hijos el amparo, que en ellos dejaba esperanza, con esta conversación «esperemos lo que ocurra. Ya vendrá lo que necesitamos. Creceremos, ya que no hay nada más que lo pueda hacer, y en eso llevamos la delantera. No creo que con el mundo ahogándose, vayamos a recibir la peor parte, cuando todo está en miseria.» Le responde otro de los pocos que se toma un momento para reflexionar. Por lo que pudiese venir; encima del bote, recorren el desierto de los mares y pensaron hacia su vida lo mejor, todos los viajeros silenciosos y los pocos que conversaban. Sentado intuirías, furibundo y con la boca seca, a quiénes se ahogaron, por no encontrar un pedazo insignificante de espacio vulgar en aquel bote; ya se habrán de hundir, porque no todos flotaban. La miseria en pasos finos da el vistazo de su primera zancada y el bote se despide, pues si la madera pudiese suplicar, aquella semana sería despedida por los berreos del bote. Llegan en cada generación nuevos chiquillos y el peso ya va dejando en el olvido a los últimos sobrevivientes.    Mentes acostadas, sin tiempo para razonar cuando el derredor orondo y apoteósico, se asfixia sin sus componentes; o tal vez, simplemente no desean hacer nada y dan la espalda a la extrema situación, que se hincha cada vez más. Los más viejos se levantarán, teniendo firmeza en esos talones arrugados, ante la resistencia del bote, y pondrán a su linaje sobre sus cabezas, levantándose hijos e hijas, y sobre estos nietos y nietas; muchos mueren lentamente aplastados, con la potestad atreves de su mente: son el origen tomado con uñas, por un extremo de algo que comenzará desde aquí. No me atrevo a renegar del grandioso sentimiento que éste debiese tomar en mi pecho hacia mi espalda, si fuese uno de estos ancianos.    Entonces el bote viajaba, ya sin rumbo, dirigiéndose a grandes escalas bajo el agua, oscureciéndose por el infinito brillo de un nuevo comienzo. Llegó hasta el fondo y la tierra agradecida, con el tamaño de los titanes, lo abrazó a pesar de que cadáveres gloriosos, achatados por las formas plantares de millones de pies, hayan arribado a sus dominios sobre aquel bote. No verás cómo emergían de la mar pequeños niños tomados por los tobillos, que ascendían y ascendían; denotarías, en cambio, a un pequeño y esperanzado montículo al cabo de unos cuantos días. Llegó el instinto de los humanos en la forma anhelada de una colina que atraviesa al cuerpo más decisivo del mar, y para el fondo, la montaña con una base eufórica de mujeres machacadas, al no resistir el peso anímico de toda una generación, al igual que los hombres, que se despidieron complacidos con el estallido de sus pulmones en algún trecho de los más profundos, sin soltar la esperanza de quienes los estarían pisando; y la montaña crece, no se deshace, llegando inclusive a superar el manto de las aguas, y así continua elevándose aquella colina, perdida entre el mar y los “amantes”. Ahora condenados por el malestar de sobrevivir, depositan en sus hijos más preocupación ¡Qué se amen, y de estos nazcan más retoños, y que la montaña siga viva! Los ahogados, ya no lloran, ni piensan en sus hijos, dan a su merecer, amores, entre mujeres y hombres que por estos, más herederos surgirán y la existencia continuará erigida ¿Por qué dan brincos nauseabundos, en el malestar de su vida? ¿Los entenderé como personas, si han hecho de sus pasiones una vulgar zanja de melancolías? Quiero que continúes observándolos, porque ahora es así la vida de los hombres.    De por sí los cuerpos desnudos deambulaban toscamente, como las vísceras de los peces viscosos, como para dejar escapar el movimiento lento de aquella montaña cansada. Algunas piernas chocaban con el berrinche de un muerto, se golpeaban la carne con la carne, se lastimaban la suave piel para sus rollizas pulpas dejar en el meneo del silencio y ya con los amantes sentados, bajo el manto esponjoso que son sus cuerpos, agotados dejaban escapar la débil energía de su amor; más niños subían a la cima, esperando ser los futuros amantes. Algunos de los pequeños al luchar en su desnudez contra la madurez, hierben en sorpresas por la irritación de ser obligados a amar. De la carne descascarados olores a pellejo, de la vainilla y el asado, se deslizaban entre los frenéticos bailarines, coléricos y desnudos hasta convertirse en la atmosfera de todos los que querían ver crecer a la cadena. Los oían con violencia, a pesar de que el sueño se escapara cada vez más, llegando así el endemoniado anhelo. Caía molla, sobre molla y el espectáculo zumbaba a través de los cuerpos; así se oía junto a los temerosos, por el amar de los adoloridos. En dolor estallaban las damas, en contra de los blandos torsos que las abrazan; suave también los suyos, y la negación ha llegado. Resbalosos se hacen los quejumbrosos cuerpos por la humedad; los aromas envenenan el golpeteo que necesita la acción del amor. El brío ahora se manifiesta, y de los malestares a las mujeres se les deja en la punta junto a los hijos, porque de ellas nacerán los pisos subsiguientes; carne infantil, infestada de odio al amor; energía dulce y bisoña para arremeter con furia sobre la sensualidad de lo que les es imposible conocer, pero así lo desea el anhelo por la vida, y la poca importancia de subsistir irascible gracias a los muertos que descansan como cama tierna, desde el helado cuerpo fallecido, por las figuras húmedas que desfallecen, hasta los tibios mozos ardorosos que en sus espaldas descansan los inservibles chiquillos. Tan agotados terminaron algunos, que atravesaban los temblores del estrés y amenazaron con desmoronar unos cuantos pisos, sin embargo afanados por la vida, y preocupados por la miseria de la historia que se abandonaría, la torre se alzó con más fuerza. Reniegan muchos, ya no hay nada más que hacer, la abundancia carnal ya no apetece a nadie, la vulgaridad genital se olvida y pasa sin pena ni gloria; ya ni por los hijos se tiene estima, los malditos son una agonía sobre sus cabezas.          
Para que mierda.Hoy ha sido un día aburrido, hasta el momento mi expareja anda buscándome, eso creo, al parecer quiere que volvamos, pero no lo haré, ya que ella cuando tuvo la posibilidad de deshacerse de ese maldito no lo hizo. Para que mierda se sienta conmigo o por qué cresta me busca conversa, si en realidad lo único que quiere es seguir jugando como lo hizo antes, cuando conmigo está anda preocupada de que no la vean para que así no lleguen comentarios a su amorcito.Déjame tranquilo, sigue tu vida y no te metas en la mía, tuviste la oportunidad de escoger entre él y yo, pero cómodamente te olvidaste de todo lo que te había hecho y lo perdonaste, mientras yo cómo quedé, me destrozaste estúpida. Pero al final cada vez que entrego el cariño hacia una persona esa me paga con la traición, juegan conmigo, ya no interesa ya que al pasármelos por la… hago de ustedes unos malditos títeres sin dueño, muéranse todos los que conmigo se han atrevido a jugar. 
 Es como estar atragantado de un miedo intragableY sentir a tu lado a la muerteCual si fuera tu amante fiel Se acuesta contigo en la cama piel con piel y te susurra "no escaparás"El horrible abismo oscuro en el que se ha convertido mi cabeza es peor que la imagen del infierno que nos describen desde pequeñosEs como girar y girar en un círculo que se va estrechando¿Por que estoy de nuevo pensando y no durmiendo?No sabiendo que el amor estuvo prohibido para siempre para seres como yoSiempre que veo el rostro asqueroso del mundo, me deprimoMi depresión es un pasadizo por el que paso y pasoY de paso, tropiezo mil seiscientas veces con la misma piedraMi depresión me aleja y me alejaY me confunde la niebla que se crea cuando a mi corazón lo golpea la incertidumbre¿No habrá un sol que me alumbre?¿Que quiero yo?¿Todavía puedo querer algo?¿Aun hay tiempo de solucionarlo todo?Ojalá yo tuviera la misma capacidad que tienen todas las personas para ser felices y creer en la felicidadMis sobrinos avanzan en la vida a pasos largosTienen su felicidad bien merecidaY yo en mi espiral perpetua, el terror me come el alma con cubiertos y despacioTengo miedo constantementeY nisiquiera yo puedo salvarmeAuto compadecerme hasta dormirme no sirveNo se si tengo talento realmenteEstoy tan triste que ya no tiene sentido llorarHarto de mis pesadillas hechas mi realidadA veces, mas a menudo cada vez, me siento como si estuviera tragando mas de lo que puedoDios es real y está enfadado conmigo  Me mandó decir en estos días que seguiría siendo basura si seguía decidiendo ser basuraPero, tampoco es que mande una señal o me ayude de alguna formaAsi que en cierta manera, ni le debo ni me debeYo creo que estoy aquí en esta vida solo por casualidadNo tengo ni el papel protagónico de mi propia vidaY me siento muy malSupongo que debía ser de esta maneraEn fin, otro intento de poetizar un miedo y una tristeza que nunca han tenido un final definidoSoy yo el elemento inservible, lo que está mal en mi mundoY tengo que seguir adelante sabiendo eso... 
Elemento inservible
Autor: MBZ 
En: Poesía 
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El cielo nocturno se coronaba con un hermoso brillo naranja, producto de los rascacielos en llamas. A lo lejos se oía el suave arrullo de las explosiones y las sirenas de bomberos. Aaron observaba el espectáculo desde la oscuridad de la terraza en el piso más alto de la torre de comunicaciones. La parte más baja del edificio ya se consumía por el fuego, pero los rescatistas aún no llegaban. ¿Y por qué habrían de venir? Era domingo por la noche, y por lo tanto todo el mundo asumiría que la torre estaba desierta. Aaron se sentó de frente a la valla de seguridad, cada pierna en el espacio entre barra y barra, y los pies colgando hacia el vacío. Encendió un cigarrillo y abrió una lata de cerveza. También trajo consigo una radio portátil y algo de comida, no sabía en cuánto tiempo el fuego llegaría a la terraza. Miró hacia abajo para calcular la cantidad de pisos que todavía no se habían reducido en cenizas. Diez Los primeros años de escuela fueron muy duros. Era una víctima de burlas constante por ser gordo e introvertido. Mientras los demás niños corrían y peleaban entre ellos, yo prefería actividades más reposadas como leer o jugar a las canicas. Ese era mi juego favorito, empujar las bolitas de cristal con los dedos para que chocaran entre sí. También comencé a demostrar interés por la biología y, más tarde, por la física y la química. Nueve Mi familia no era perfecta, pero no era mala. Siendo el hijo del medio, mis padres no me sobreprotegían como a mi hermano menor, ni me sobreexigían como a mi hermana mayor. Miriam siempre fue una chica brillante, pero terminó casándose con un hombre rico que años más tarde la dejó por una mujer más joven. Y Samuel murió por sobredosis a los 27; lo que me sorprendió mucho porque, sabiendo que mi hermano era un caso perdido, logró superar la expectativa de vida que yo le había dado. Papá y mamá eran buenos, pero no lo suficiente. Ocho No la pasé tan mal en la secundaria, tenía un par de amigos y los profesores me felicitaban por ser estudioso. Mi primera novia se llamaba Brenda, una compañera de clase apasionada por la historia. Nuestro noviazgo cesó cuando yo empecé la universidad. Quince años más tarde nos encontramos en la calle, ella era una simple ama de casa divorciada. De cierta forma me recordó a Miriam, y sentí mucha pena. Siete La universidad sucedió como un sueño premonitorio de los peores años de mi vida que estaban por venir. Como era bueno en las ciencias duras, por supuesto que debía elegir una carrera asombrosa que me haría ganar mucho dinero: ingeniería nuclear. Qué equivocados que estuvieron ellos, pero cuánta razón que tuve yo. Luego de cinco tortuosos años llenos de fórmulas, finalmente recibí mi diploma con un sabor amargo debajo de la sonrisa. Seis Mi primer empleo fue en la planta de energía nuclear. Junto con un grupo de recién graduados como yo y un supervisor llamado Bob, me encargaba de revisar uno de los reactores principales. Al cabo de unos ocho meses terminé trabajando a la par de Bob y de otros ingenieros gracias a mi capacidad sobresaliente. Luego de seis meses más me nombraron supervisor y me dieron mi propio grupo de recién graduados. Cinco Conocí a Carla a través de Samuel, era la hermana de uno de sus amigos. Pero ella y yo no teníamos nada en común: extrovertida, le encantaba cantar y bailar. Nos casamos pronto y fuimos felices durante 35 años, aunque nunca pudimos tener hijos. Ese fue un motivo de profunda tristeza para Carla que terminó por envenenar su cuerpo, y falleció de cáncer uterino. Claro, en aquel entonces la medicina no era tan moderna y los doctores no sabían detectar las enfermedades a tiempo. Pero la ciencia de la muerte siempre estaba un paso más adelante. Quedé viudo y no quise volver a casarme, supe que ya no había nadie en el mundo para mí. Cuatro Poco tiempo después de casarme, un colega de la planta nuclear me invitó a un grupo de científicos selectos que trabajaban en proyecto militar. Un proyecto que revolucionaría al país, según sus palabras. Su objetivo era crear las primeras bombas de hidrógeno para la defensa nacional en guerras futuras. Debo admitir que fui un tonto crédulo y acepté en seguida la propuesta. Lo que empezó como un simple interés se convirtió en una obsesión, y finalmente en una tumba. Tres Las bombas eran perfectas, mi equipo y yo quedamos muy satisfechos con el resultado. Nuestros nombres aparecieron en los periódicos junto con fotos del presidente estrechando la mano a los generales. Las bombas se veían radiantes como becerros de oro, rebosantes de millones y millones de microscópicas vidas contenidas en su interior. Poco a poco me di cuenta del grave error que había cometido. Pero ya era demasiado tarde, y el mundo ya estaba podrido. Dos Tardé una década en idear mi plan, que al principio apareció como una fantasía o un sueño febril. Había sido cómplice en la condena de toda la humanidad al crear esas malditas bombas, pero al mismo tiempo sabía que esta humanidad ya estaba condenada. Tal vea mi trabajo era librarla de su mal, usando ese mismo mal como instrumento. Carla había muerto una semana atrás, mis padres yacían en el mausoleo familiar junto con Samuel, y Miriam vivía aislada en otro país. No tenía nada que perder, nada que temer. Uno ¿Qué hice en esos diez años? No lo recuerdo, tal vez nada importante. Lo que sí recuerdo es lo que hice hace diez días atrás. Yo sabía que las bombas de hidrógeno estaban guardadas en una base militar en las afueras de la ciudad. Estaban bajo tierra, dormidas pero siempre pulsantes. Y también sabía cómo burlar a los guardias de seguridad para infiltrarme a la sala donde se encontraba la consola de lanzamiento. El amanecer se asomaba detrás del vidrio grueso de la ventana, pero en cuestión de minutos fue testigo de otra maravilla. Ante mis ojos se alzó el nacimiento de un nuevo sol que vino a purificar esta tierra para el nacimiento de una nueva era. Logré huir de la base entre todo el pánico y la confusión.   Aaron se despertó bruscamente cuando sintió el ardor del fuego lamer su espalda. En unos minutos más las llamas lo envolverían para expiarlo. Encendió otro cigarrillo y abrió otra lata de cerveza.
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