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 DESHOJANDO  En qué piensas pregunté. —En las hojas, dijo ella y quedó callada, tal vez pensando en alguna clase de hoja.  Ya no le insistí, me dejé llevar por lo ambiguo de su respuesta y también ubiqué la palabra hoja en el vértice del espectro de mi reflexión. El hilo de mi elucubración partió del concepto hoja como sinónimo de página, ello me llevó a recordar que la Biblia Satánica —también conocida como la Biblia Negra— en su edición traducida al español consta de trecientos cincuenta y una páginas. Eso me llevó a preguntarme: ¿Trecientos cincuenta y una páginas para hablar de lo más siniestro? Entonces ¿Cuántas hojas se deben utilizar para describir a Dios? ¿Cabrá tal descripción en una página en blanco?  Como aquella hoja de papel en blanco que soñaba con todo lo que quería ser. Deseaba ser un soneto de Shakespeare o una rima de Bécquer. Quería ser un Poemínimo de Huerta o un cuento de Kafka. Soñó con ser el inicio del Quijote o el final de una fantástica saga. Para terminar siendo una hoja llena de garabatos pintarrajeados por un niño que tal vez imaginaba un cuento para contárselo a él mismo. — ¿En qué piensas? Preguntó ella. —En una hoja. Le contesté. — ¿De qué árbol? Volvió a preguntar. — ¡Del árbol de la vida! Respondí. Poniendo fin a la conversación.
DISPOSICIÒN DE DIOS.AUTOR: RAYMUNDO REYNOSO CAMA.Que no se rompan tus lindos sueñossi tus amores tienen otros dueños.Que no se apague tu bella ilusiònpor màs que aùn llore tu corazòn.Que no te hieran ni te roben la calmaespinas que te hagan doler el alma .Que no te importe la arroganciade quien se fue pòr ignorancia.Tarde o temprano sentirà la soledadpor su propia decisiòn y necedad.El amor debe ser siempre de dos,por que asì lo ha dispuesto Dios.
   A propósito de...  Cuantas cosas se han dicho, dicen y se dirán en torno del amor. Argumentos, contra argumentos, definiciones, conceptos, frasecitas edulcoradas y arrebatos maniqueos, entre muchas otras formas.  En el contexto del amor se han escrito infinidad de poemas, novelas, ensayos, notas periodísticas, canciones, refranes y hasta epitafios. Es un tema que da para todo y que a todos se les hace fácil abordar desde los más nobles o exagerados puntos de vista.  Entonces, por qué no había yo que tratar ese tema a partir de un comentario expresado por una amiga virtual que me indujo a una idea-pregunta, ¿Tiene precio el amor? Lo que me lleva de inmediato a otro cuestionamiento: ¿Es el amor un bien sujeto a las leyes del mercado como la oferta y la demanda? ¿Y si lo es, quién le asigna el precio? ¿El que ama, el ser amado, ambos o quienes atestiguan ese amor? Cuál será la moneda corriente en cuestiones del amor, ¿las primicias sexuales de una mujer casta y honesta? ¿Un anillo de compromiso con boda incluida, una prolongada vida en pareja?  Se precipitarán entonces, cual avalancha, un sinnúmero de argumentos ad ignorantiam para responder a esos cuestionamientos, se dirá sin ningún recato que el precio del amor es la felicidad, la lealtad, la fidelidad, la abnegación o tal vez la generosidad expresada en la lógica simplista de “te doy tu libertad, porque te amo” o se expresará la grosera balandronada: “el precio del amor… es el desamor”.  ¡Carajo! Cuantas preguntas que me parece no tienen una respuesta atinada considerando que el amor es un sentimiento personalísimo, ni siquiera es de dos personas, porque sin dudarlo, entre todas las parejas que dicen amarse, cuántas de ellas pueden asegurar la reciprocidad de ese sentimiento entre ellos como pareja. Entonces, solo el que ama tal vez pudiera asignarle un precio a su amor y pudiera ser, como suele suceder, que la persona a quien se dice amar, no le dé ningún valor a ese amor.  ¡Vamos, ni siquiera la experiencia personal me ayuda a contestar coherentemente a tales preguntas! “Te amo hasta la locura”, dije vehemente alguna vez. Mentiroso caradura que fui, tan loco no estaba que al poco tiempo me aparté de aquella mujer.  Luego, frente a un personaje vestido de negro y de cara bonachona me atreví a jurar: “Te amaré hasta que la muerte nos separe”. ¡Mentira! Nos separó la vida y de aquel amor solo hasta ahora me acuerdo. A otra, meloso le susurré al oído: “Mi amor por ti no tiene precio”, se lo demostré al paso de algunos años, ese amor no valía nada, una cara bonita y un cuerpo de mujer más joven que ella me apartó de su vera. Sin embargo algo me hace dudar y fue lo que me llevó de seguro a escribir este galimatías. Tuve un amor, debió haber sido un gran amor porque han pasado muchos años de ello y aun lo voy desgastando como a un muro de mis querellas, erosionándolo con mis suspiros, con lágrimas y sueños húmedos que provoca la imagen etérea de ella que me persigue despierto o dormido. Pudiera ser la necia costumbre de gritar callado su nombre, como la oveja su balido. ¡Mi Dios! ¿Por qué puso ella un precio tan alto a su amor? Cambiar mí forma de vida, nunca fue ni será mi perspectiva.     (Gracias amiga por tú comentario que me llevó a escribir este texto)
                                             Enero 16 de 2020  Aquellos ojos negros  que me encontraronen mi andar, dejaronen mí sus huellasen luces desprendidasde su tierno mirar.Aquellos ojos negrosque se quedaron sinparpadear, sigilososseguían mis pasosmientras me acercabaa ese lugar.Sentía yo,que nada era igual.Sentía yo, que nuevassensaciones a mi vidallegaban en ese despertar.Aquellos ojos negros ,los que se encontraronconmigo en mi andar ,tenían aquellas palabras,¡palabras que no se pudieronexpresar!, pero que en renglones  vacíos del destinocon puntos suspensivosse escribieron y tal vez ,quizá, así  algún día ...¡AQUELLOS OJOS negrosen esas palabras ,completelo que decía en su mirar.     Raquel C.Zurita    
FANTASIAS JUVENILES Se escuchaba la banda del colegio. Las niñas estaban elegantemente uniformadas, marchaban al compás de los tambores, se dirigían hacia la catedral de Tunja donde se celebraba una misa campal. Pensé: Si me escondía, nadie se daría cuenta de mi ausencia, porque deseaba quedar sola, para evitar el cansancio de los desfiles, y al observar las pesadas cortinas puestas en las ventanas, me cubrí con ellas, de manera que quedara escondida entre la pared y la cortina. Sentía nervios de que me descubrieran. Pasaban lentos los minutos sin que terminaran de salir al desfile. Aumentaba mi angustia de ser descubierta. Poco a poco se alejaba el sonido de los tambores, quedaba el eco de voces. Esperé unos cuantos minutos, hasta quedar en silencio.  Además de evadir el cansancio de la marcha, sintiéndome sola, anhelaba conocer el dormitorio de las monjas, esculcar los baúles de las compañeras internas y, comprobar si era verdad lo que ellas decían: “que cuando la casa del colegio estaba sola asustaban”. Cuando quedé sola en la inmensa casa del colegio, salí de las cortinas, caminando lentamente, chirreaban los pisos de madera, sentía ruidos extraños, escuchaba voces, como en coro que decían “hola, hola”, parecía que alguien seguía mis pasos, casi no me atrevía a mirar hacia atrás, se aceleraba mi corazón. Cautelosamente, me atreví a entrar a los cuartos de las niñas internas.  Empecé por abrir los baúles de las compañeras, los esculqué. Se percibían diferentes olores: a caramelo, a naftalina, a humedad, a jabón y otros baúles olían a perfume. Sentía miedo de meter las manos para sacar el fajo con la correspondencia, que en algunos baúles estaban ajustados al rincón.  Mi curiosidad era superior al cuidado que debería tener, y presurosa leí unas cuantas cartas que me dejaron asombrada. Unas contenían temerarias propuestas a sus novios de escapar del colegio; otras relataban increíbles historias de amor entre mis compañeras y algunas religiosas; otras eran hermosas poesías. La carta que más me llamó la atención fue una de Isabel, en la que manifestaba su deseo de incendiar el colegio, para ahogar en llamas la pasión que la invadía al ver a Antonio ―El profesor de ética― cuando éste se le acercaba y le manifestaba su abierto interés amoroso. De Antonio se decía que era hijo del padre Nepomuceno quien siempre lo negó. Después me dirigí al dormitorio de las monjas, no me atreví a esculcar las maletas ni los armarios de las monjas.  Tenía que pasar por un largo corredor en cuyas paredes estaban las fotos de muchas religiosas, entre otras, la de la madre Hortensia, que siendo rectora del colegio en los tiempos del Libertador, se le recuerda hoy por su extremado silencio sepulcral lo cual me impresionó, porque mientras la observaba, escuchaba repetidas voces lejanas que me decían: “Te espero en la noche” Pasé varias veces por delante de la foto, la miraba y se repetían las voces. Volví al dormitorio de las monjas, y dejando de lado el miedo, me atreví a observar el orden como ellas guardaban su ropa, sus zapatos, sus medias, sus uniformes. También, en el dormitorio de ellas se percibía cierto mal olor, como a mentol revuelto con otros olores. Tenían camándulas, estatuas de la virgen del Carmen, de la virgen de Guadalupe, de la virgen de las Mercedes. La más joven y bonita de las monjas ―La hermana Amparo― tenía al pie de su cama una estatua de San Antonio. Yo pensaba… ¿será que esta monjita quiere novio y le reza a la estatua para que se le conceda? ¡Oh sí! el padre que celebra diariamente la eucaristía, mira con cierta coquetería a la hermana Amparo y ella, con cierto disimulo le corresponde. Es notoria la forma como el padre coloca la hostia en los labios de la monjita. ¡Oh no!, ¡qué pecadora soy! ¿Tratando de calumniar a la pobre monja?, ―Bueno, sólo es en pensamiento―, que Dios me perdone “En el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo amén”. Me disfracé con los hábitos de la hermana Amparo, me miré al espejo, me lucía ese disfraz. Vanidosa me asomé a la ventana que dejaba ver la calle, vi que venía un apuesto joven, no me miraba, así que tosí para llamar su atención, y lo logré, me miró, me le insinué haciendo alarde de coquetería. “Adiós, cristiano vanidoso” ―le dije―. Lo dejé inmóvil y asombrado. ¡Vaya sorpresa! Es el hermano de Isabel. Soltó la risa cuando me reconoció. ―Celina, ¿Qué haces así, vestida de monja? ―Quiero hacer saber que las monjas también coquetean. ―Cuídate Celina, Te acusaré ante la madre superiora. De inmediato cerré la ventana y entré preocupada, recordando que soy la preferida de la madre Enriqueta ―la madre superiora― ¡Tantas veces! ella ha perdonado mis travesuras. Recuerdo la vez aquella que encerré a la hermana Amparo toda una noche en un baño, por haberme hecho trotar todo el día, y ella, la madre Enriqueta, como siempre, justificando y perdonando mis comportamientos. Ahora estoy arrepentida. Me quité los hábitos de la hermana, los dejé en su sitio y me puse el uniforme del colegio. Regresaron las niñas y las monjas del desfile. Me encerré en un baño y no se dieron cuenta de mi ausencia. Cayó la noche, encendieron las luces, nos vestimos para dormir. Todas las niñas se acostaron y apagaron las luces. Cuando calculé que todas dormían, cuidadosamente me bajé de mi cama, salí del dormitorio, con mucho cuidado, pisando pasito, para que no chirrearan los pisos, hasta llegar al lugar donde estaba la foto de la madre Hortensia. Sí, Ella estaba allí, ¡increíble! la vi en persona, frente a la foto, casi me desmayo del susto, sin embargo, la llamé con voz baja: Madre, madre, la llamé varias veces  y viendo que no se movía, le toqué un hombro, sentí que me congelaba, no sé cómo tuve valor para tocar su otro hombro, y su cuerpo cayó al piso convertido en bloques de hielo, que poco a poco desaparecían y luego, volvía a verse normal la foto de la madre. Busqué a la hermana Amparo, encargada esa noche de velar el sueño de las alumnas, le conté lo ocurrido y no me creyó. Al día siguiente, la hermana Amparo me ordenó que fuera a la Secretaría, porque la madre Enriqueta me iba a reprender por suplantar a una religiosa, y así fue, la madre me castigó y me amenazó con una exhaustiva investigación. La madre Enriqueta tampoco creyó que yo había visto a la madre Hortensia en persona. Pasaban noches y noches, las niñas y las monjas dormían y dormían. Yo continuaba en las noches viendo inmóvil y en persona a la madre Hortensia, frente a la foto. Sabía que no la podía tocar, simplemente me limitaba a hablar en voz baja con ella. Le contaba lo que hice durante el desfile. Bien sabía ella todas mis travesuras. Yo le pedía perdón. Ya no me asustaba su foto, no me inquietaba su presencia, porque se había convertido en mi confidente, aquella, que con paciencia me escuchaba, me bendecía, y luego volvía a su cuadro donde estaba la foto. Siempre que mis compañeras querían travesuras pensaban en mí, porque les gustaba que las hiciera reír, especialmente Gloria, que era mi mejor amiga. Un día ella me dijo que había visto llegar al colegio una lujosa camioneta, que habían recogido a cuatro monjas y se habían alejado. Supuestamente estarían invitadas a almorzar, por ser las doce de medio día. Aprovechando tal circunstancia, Gloria propuso que nos voláramos del colegio por un rato, con la tranquilidad de que no habría monja que nos controlara, y acepté. Salimos a la calle, dispuestas a divertirnos, con la idea de que pidiéramos cada una un deseo, que se nos cumpliría cuando viéramos pasar a veinte personas con gafas. Paseábamos felices por la calle, contando las personas con gafas, recordando y riéndonos de aquel día que vi sobre la camisa blanca del profesor Antonio un piojo negro que le rodeaba  el  cuello, y que cuando vi  que se le iba a meter no pude contener mi angustia y grité: “Se va a meter, se va a meter” estando en plena clase, y el profesor me regañaba, mandaba que me saliera del salón, pero mi angustia seguía hasta cuando vi que el piojo se le metió por el cuello de la camisa, y  no pude menos que gritar repetidas veces “se metió, se metió” ¿Qué se metió?  ―preguntaba el profesor― ¿te acuerdas? claro que me acuerdo y que tú no te atrevías a decir, pero, que ante tantas preguntas, ―de manera burlona―, no te quedó más remedio que decir “Profesor: por el blanco cuello de su camisa vi correr un atrevido piojo negro, que por su cuello  se  metió” no aguanté mis nervios y por eso grité. ¡Qué gran chiste el tuyo!, nos hiciste reír. A, sí, todas nos reíamos, pero el furioso profesor, no me agradeció, sino, que me castigó ¿recuerdas? Claro que sí, cómo voy a olvidar semejante episodio. Bueno, habíamos contado con mi amiga diez y siete personas con gafas, y nos reíamos a carcajadas recordando lo del piojo, cuando al momento de doblar una esquina, vimos otra persona con gafas. Lamentablemente, esa persona era la madre Enriqueta, ella se enojó y nos castigó durante ocho días, sin recreo ¿te acuerdas? a sí, pero nos divertimos.                             Se acumulaban mis faltas disciplinarias, sin que fueran tan graves. La madre Enriqueta, constantemente me mandaba llamar, para dialogar sobre mis comportamientos, me hacía muchas preguntas: ―Celina, te veo rara ¿por qué te peinas con varias colitas? ―Madre, porque me gusta hacer reír a mis compañeras, ellas dicen que así me veo chistosa. ―Celina, ¿es verdad que has irrespetado al profesor Antonio? ―No madre, es todo lo contrario, le hice el favor un día de avisarle que se le iba a meter un piojo por el cuello de la camisa, y él, en vez de agradecerme me castigó. ― ¿Por qué inventaste que veías en vivo a la madre Hortensia? ―Madre, le juro que es verdad, la he visto muchas veces. ―Explícame ¿Cómo la ves? La primera vez vi a la madre Hortensia, en persona, frente a la foto, y el cuadro se veía vacío me asusté, luego fui al baño y la volví a ver. Me acerqué al cuerpo de la madre, la llamé varias veces, y como no respondía, me atreví a tocar su hombro, mi mano quedó congelada, y sin saber de dónde sacar más valor, no sé cómo me atreví a tocar su otro hombro, y su cuerpo cayó al piso convertido en bloques de hielo, que poco a poco desaparecían, y volvía ella a ocupar su lugar en la foto. Varias noches la he visto en vivo. Me acostumbré a verla frente a la foto, ya no la toco. Ella no habla, sólo escucha todo cuanto le hablo. Sé que es el espíritu de una santa. Ya no me da miedo, ella ilumina mi alma cuando llegan mis penas, y me bendice cuando en las noches la visito. Ella se ha convertido en mi confidente.  ―Celina, creo que tienes en tu cabeza una fantasía. ―Dices, que el espíritu de ella te ilumina cuando a tu alma llegan penas. ― ¿Me podrías comentar alguna de tus penas? ―Sí madre, cuando la vida es injusta, cuando mis compañeras me ofenden, cuando los profesores me castigan, cuando mis padres no me visitan, más otras penas que son de mi privacidad. ― ¿Cómo vas en el estudio? ―Bien madre, ocupo el segundo lugar entre mis treinta compañeras. ― ¿Es verdad que te gusta escribir poesías? ―Sí, es vedad, me inspiro con las actitudes de los profesores, de mis compañeras, principalmente, el aislamiento de mis padres, y mi felicidad cuando ellos me visitan. He querido agregar a mis poemas, música de fondo, he ensayado en el piano, con buenos resultados. ―Pues dile al profesor de piano que te oriente. Me parece interesante que compongas música para tus poesías. Y tus compañeras ¿qué opinan de tus poesías? Mis compañeras aprovechan mi gusto por la escritura, para pedirme que escriba poemas y acrósticos con los nombres de los novios de ellas, así que he escrito poemas y acrósticos para novios que no son los míos. A ellas les molesta que mis poesías sean románticas, quieren que sean eróticas, pero a mí sólo me gusta la poesía romántica, la narrativa y onírica. ―Te felicito, Celina. La hermana Amparo comenta que ha leído dos de tus poesías: “Caminos de la vida” y “El viento” que le han parecido excelentes poesías. Ojalá sigas por el camino de la literatura y que algún día triunfes como escritora. ―Gracias, madre Enriqueta.  Ella ordenó que siguiera a mi salón de clase, y me dijo: “Tendrás que dejar de ser tan indisciplinada, he recibido quejas de tus travesuras, cuídate, no sea que te ganes más castigos”.  “Gracias madre, trataré de cambiar”. El viernes en la mañana, nos reunieron a todas las alumnas en el inmenso patio del colegio donde siempre orábamos antes de empezar las clases. La madre Enriqueta se había enterado de mis travesuras por el hermano de Isabel. La madre estaba acompañada por todo el cuerpo de profesores, Monseñor Peñuela,  los padres de familia y entre ellos mis padres. La madre Enriqueta, se dirigió a todos los presentes con las siguientes palabras: “Se me destroza el corazón al tener que expulsar públicamente de este plantel a la más querida e inteligente de mis alumnas, es inevitable, porque Celina ha irrespetado nuestros hábitos” Mis padres lloraban avergonzados, mis compañeras y profesores me miraban con desprecio. Yo sentía que el hielo me penetraba y a la vez que el espíritu de la madre Hortensia iluminaba mi pensamiento. Entonces, vistiéndome de valor, de manera respetuosa solicité a las directivas que me permitieran pronunciar mi defensa. Me fue permitida. Se escuchaba el murmullo de la muchedumbre; a todos los miré fijamente hasta lograr que no se escuchara ni el más mínimo ruido y dije: No me da miedo hablar. No me da miedo decir la verdad.  Y que tiemblen las autoras de las cartas guardadas en baúles, porque entre el cielo y la tierra nada se puede esconder.  Miedo me daría aislarme, para callar la verdad, y no relatar las increíbles historias que guardan paredes y baúles. Fue interrumpida mi defensa por el profesor de ética, quien impidió que continuara, y, sin lograr exponer todos mis descubrimientos, fui expulsada del colegio bajo el cargo de inmoralidad y calumnia. Hoy, con dos hijos maduros y un compañero que a sus 84 años, todavía recuerda con alegría el día que nos vimos en la ventana del colegio, vivo alumbrada por los tibios rayos del sol, que descongelan el hielo en las nubes y me guían feliz hacia el único destino.    
Aquella tarde lluviosa, de melancolía, quise escribir un poema sin ser poeta. Todo mi ser expresaba sentimientos frente al papel blanco inmaculado, como aquél tu resquicio tan deseado. Empecé el trazo sobre la hoja como en estado de ensoñación. Frenético, inspirado te imaginaba no como eres sino como yo te soñaba, ¡tan cerca, tan lejana, tan ajena y tan mía!Después de un rato en desvarío escribí el último signo al final de la hoja. Al ponerla frente a los ojos para leer mi poema de amor. Casi desfallezco por lo que miro, ¡La hoja llena de puntos suspensivos! Uno a uno decía lo que robas a mi alma…¡Un suspiro!
  De repente llegó el horrorde pronto surgió el estupor ahogamos un grito,lo impensable sucedióla inocencia cayóy las manos de un niñose llenaron de sangre,de absoluto dolor dentro de la infamiabrillo el heroísmo, de la Maestra María,que enseñaba inglésése viernes negrose alzó su corazóncomo una corazay sin pensarlo, lo paró, con su vidabrillante heroínatodos la lloramospero ya está frenteal  Dios eterno,gozando de lasdelicias del Cielo al ver a niños baleadoscorrió hacia el agresorése niño convertidoen algo desconocidoy cayó abatidatotalmente sin vida     
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   Sin rituales ancestrales ante  la madre naturaleza supliqué mutismo con el aura impregnada de parajes verdes, con olor a lluvias viudas de relámpagos,comulgamos lo mismo.   Alma, razón, despeinaron  mis rizos adentré en poemas dejados por alguien, nunca leídos y, oh, virginal pureza!   Nadie posó sobre ellas se estremeció la tristeza!    En una estrofa cualquiera encontré  versos casi desvanecidos, verbos antiguos vestidos de inmortalidad yacían estáticos.   Amar, perdonar. . . Difícil se ha vuelto, poderlos conjugar.  Silencio que   ayudas  mi alma a volar suéltame  entre  voces que sepan callar, hasta cuando pueda el  ruido aceptar.     Arrúllenme sonidos, con su mudo sonar!     Imagen tomada de mi álbum personal.
DISPOSICIÒN DE DIOS.AUTOR: RAYMUNDO REYNOSO CAMA.Que no se rompan tus lindos sueñossi tus amores tienen otros dueños.Que no se apague tu bella ilusiònpor màs que aùn llore tu corazòn.Que no te hieran ni te roben la calmaespinas que te hagan doler el alma .Que no te importe la arroganciade quien se fue pòr ignorancia.Tarde o temprano sentirà la soledadpor su propia decisiòn y necedad.El amor debe ser siempre de dos,por que asì lo ha dispuesto Dios.
  Sé que es raro lo sé, admito que la vida es un gran misterio que nos lleva por muchos caudales,ríos, desiertos. Aspiramos mucho conocer y contemplar nuevos horizontes, llevamos vida en nuestra vida, el reflejo de una sonrisa en el corazón y el alma en todo su esplendor en cada atardecer. Usualmente, no escribo textos de esta manera, ya que lo mío es la poesía pero resulta que hoy quiero improvisar un poco con las palabras que me otorga el alma y que deja mi corazón en cada línea de este texto.  Cuando empieza el atardecer y pienso mucho en todo aquello que me dio la vida siento una conexión que es interna entre mi y la naturaleza, todo aquello que me rodea purifica mi sentir, sana mi alma. Es ahí cuando me doy cuenta lo maravilloso que es el mundo, he de admitir que siempre tuve mucho pavor con respecto a lo que usualmente nosotros los individuos pasamos día a día, vendavales, truenos, tormentas, giros de 360 que nos da la vida. Pero, hay algo mas significativo que todo lo que afrontamos día a día y es descubrir el porqué estamos en pie caminando los lineamientos de esta vida, podría escuchar en muchas ocasiones que es para cumplir metas, objetivos, aspiraciones,etc. Ahora teniendo en claro estos aspectos, un día me sente sobre mi columpio y empezé a mirar las estrellas cada una de ellas era tan pequeña que no las podia divisar hasta que salio la hermosa radiante y esplendorosa luna. En esa noche comprendí que todos nosotros somos constelaciones, un grupo de estrellas que al juntarse entre si forman cosas especiales,lo que trato de decir es que somos especiales cada uno dentro de nosotros mismos poseemos algo que inevitablemente diseña algo nuevo para este mundo, un mundo de caos e inseguridad. Somos luz, somos vida, somos constelaciones luchando día a día y diseñando algo nuevo para este mundo turbio y asesino.
 DESHOJANDO  En qué piensas pregunté. —En las hojas, dijo ella y quedó callada, tal vez pensando en alguna clase de hoja.  Ya no le insistí, me dejé llevar por lo ambiguo de su respuesta y también ubiqué la palabra hoja en el vértice del espectro de mi reflexión. El hilo de mi elucubración partió del concepto hoja como sinónimo de página, ello me llevó a recordar que la Biblia Satánica —también conocida como la Biblia Negra— en su edición traducida al español consta de trecientos cincuenta y una páginas. Eso me llevó a preguntarme: ¿Trecientos cincuenta y una páginas para hablar de lo más siniestro? Entonces ¿Cuántas hojas se deben utilizar para describir a Dios? ¿Cabrá tal descripción en una página en blanco?  Como aquella hoja de papel en blanco que soñaba con todo lo que quería ser. Deseaba ser un soneto de Shakespeare o una rima de Bécquer. Quería ser un Poemínimo de Huerta o un cuento de Kafka. Soñó con ser el inicio del Quijote o el final de una fantástica saga. Para terminar siendo una hoja llena de garabatos pintarrajeados por un niño que tal vez imaginaba un cuento para contárselo a él mismo. — ¿En qué piensas? Preguntó ella. —En una hoja. Le contesté. — ¿De qué árbol? Volvió a preguntar. — ¡Del árbol de la vida! Respondí. Poniendo fin a la conversación.
   A propósito de...  Cuantas cosas se han dicho, dicen y se dirán en torno del amor. Argumentos, contra argumentos, definiciones, conceptos, frasecitas edulcoradas y arrebatos maniqueos, entre muchas otras formas.  En el contexto del amor se han escrito infinidad de poemas, novelas, ensayos, notas periodísticas, canciones, refranes y hasta epitafios. Es un tema que da para todo y que a todos se les hace fácil abordar desde los más nobles o exagerados puntos de vista.  Entonces, por qué no había yo que tratar ese tema a partir de un comentario expresado por una amiga virtual que me indujo a una idea-pregunta, ¿Tiene precio el amor? Lo que me lleva de inmediato a otro cuestionamiento: ¿Es el amor un bien sujeto a las leyes del mercado como la oferta y la demanda? ¿Y si lo es, quién le asigna el precio? ¿El que ama, el ser amado, ambos o quienes atestiguan ese amor? Cuál será la moneda corriente en cuestiones del amor, ¿las primicias sexuales de una mujer casta y honesta? ¿Un anillo de compromiso con boda incluida, una prolongada vida en pareja?  Se precipitarán entonces, cual avalancha, un sinnúmero de argumentos ad ignorantiam para responder a esos cuestionamientos, se dirá sin ningún recato que el precio del amor es la felicidad, la lealtad, la fidelidad, la abnegación o tal vez la generosidad expresada en la lógica simplista de “te doy tu libertad, porque te amo” o se expresará la grosera balandronada: “el precio del amor… es el desamor”.  ¡Carajo! Cuantas preguntas que me parece no tienen una respuesta atinada considerando que el amor es un sentimiento personalísimo, ni siquiera es de dos personas, porque sin dudarlo, entre todas las parejas que dicen amarse, cuántas de ellas pueden asegurar la reciprocidad de ese sentimiento entre ellos como pareja. Entonces, solo el que ama tal vez pudiera asignarle un precio a su amor y pudiera ser, como suele suceder, que la persona a quien se dice amar, no le dé ningún valor a ese amor.  ¡Vamos, ni siquiera la experiencia personal me ayuda a contestar coherentemente a tales preguntas! “Te amo hasta la locura”, dije vehemente alguna vez. Mentiroso caradura que fui, tan loco no estaba que al poco tiempo me aparté de aquella mujer.  Luego, frente a un personaje vestido de negro y de cara bonachona me atreví a jurar: “Te amaré hasta que la muerte nos separe”. ¡Mentira! Nos separó la vida y de aquel amor solo hasta ahora me acuerdo. A otra, meloso le susurré al oído: “Mi amor por ti no tiene precio”, se lo demostré al paso de algunos años, ese amor no valía nada, una cara bonita y un cuerpo de mujer más joven que ella me apartó de su vera. Sin embargo algo me hace dudar y fue lo que me llevó de seguro a escribir este galimatías. Tuve un amor, debió haber sido un gran amor porque han pasado muchos años de ello y aun lo voy desgastando como a un muro de mis querellas, erosionándolo con mis suspiros, con lágrimas y sueños húmedos que provoca la imagen etérea de ella que me persigue despierto o dormido. Pudiera ser la necia costumbre de gritar callado su nombre, como la oveja su balido. ¡Mi Dios! ¿Por qué puso ella un precio tan alto a su amor? Cambiar mí forma de vida, nunca fue ni será mi perspectiva.     (Gracias amiga por tú comentario que me llevó a escribir este texto)
Estoy esperando la lluviamientras se desliza por tu  risa la ventana que abre viejas heridas Estoy esperando la lluviaesa que viaja desde mi espaldahasta tu sombra y permanece aferrada a tu  mirada cristalina Estoy esperando la lluviamientras camino sobre los años       
¿Alguna vez dejaste tu papel de víctima para verme? ¿Me viste cuando era niña, cuando se alargaron mis piernas o cuando sostuve en mis brazos a tus nietos? ¿Dejaste en algún momento de vivir en la película de terror que proyecta tu pasado?¿Alguna vez me perdonaste por ser mujer y no vivir lo que viviste vos? ¿Perdonaste a mi papá por ser cariñoso y no un viejo cruel como el que te tocó a vos?¿Alguna vez advertiste que la envidia, el dolor, los celos, tus caprichos, sacaron el maquillaje que te pusiste para ser madre? La niña que fui conoció tu verdadero rostro mientras gozabas revolviendo los cuchillos en tus heridas o te dopabas para dormir y no mirarme, no mirarnos.Y ya no es amor, creo que esto que siento no puede ser amor. O sí, tal vez solo el amor justifique este aguante estúpido a soportar tus demandas y manipulaciones y a llevar la mochila sin fondo que vas llenándome con culpas, en un tono de voz cada vez más apagado pero no menos insistente.Asegurás que solo estás repitiendo lo que te enseñaron, que nunca fuiste feliz, que nunca te escucharon ni pudiste elegir. Que esto. Que aquello. Siempre vos al alcance de todas las puntas de los látigos.¡Qué mal aprendiz fuiste! Qué desobediente discípula he sido yo.A esta altura de mi vida no puedo entender cómo aprendí a ser y sentir tan distinto de vos y cómo la negatividad que irradias no puede ya lastimarme como quisieras.De los malos ejemplos también se aprende
Sus almas hambrientas de cariño se encontraron en el firmamento. Cómo fue que llegaron a saber la una de la otra, es una casualidad de aquellas que ocurren de vez en cuando. Pero el mayor misterio fue que sintieran lo mismo. Exactamente vivían con las mismas carencias, con las mismas necesidades afectivas, y su unión fue inevitable. Su función de día estaba ocupada por una red de obligaciones que no podían dejar de lado, pero fueron abriéndose camino hasta poder encontrarse en un punto espacial, nocturno y exclusivo, donde sólo cabían ellos dos. Él se agarró a ella con abrazos de cariño, echaba tanto de menos ese sentimiento... lo había perdido y lo necesitaba para sobrevivir. Y no estaba dispuesto a dejarla escapar de su vida ahora que se habían encontrado. Ella se agarró a su piel como si fuera la respuesta a sus necesidades, siempre supo que  tenía que haber algo más, algo que a ella no le habían hecho sentir nunca y que él ahora le daba sin pedir nada a cambio. Y así, en la nocturnidad celeste, se entregan el sentimiento más goloso y primitivo que todos deseamos vivir, haciéndose sentir únicos el uno para el otro.
Los Plásticos en los Océanos y las Parafernalias. Esta vez, quiero ser majadero. Somos testigos, y lo seguiremos siendo por muchos, muchos años más, tal vez nosotros no vayamos de este mundo y quienes queden seguirán siendo testigos por muchos, muchos años más, de la vergonzosa contaminación del ambiente con plásticos de todo tipo.Se conversa en foros y conferencias, se difunden videos, imágenes y artículos; incluso se legisla al respecto, pero los resultados son absolutamente nulos. Seguimos botando plástico al planeta sin que nos preocupe para nada dónde van a ir a parar, sin que tomemos al menos la decisión de no consumir productos envasados en plástico… porque eso sería renunciar al consumo ya que la totalidad de la oferta de alimentos, bebidas, cosméticos, detergentes, etc., viene en ese maravilloso material inventado genialmente a partir de petróleo.Tal como lo digo, el plástico es un material maravilloso por las ventajas que ofrece desde el punto de vista del costo, presentación, y facilidad de procesar; el problema es que esas ventajas se han vuelto violentamente en contra de nosotros mismos, en contra de la naturaleza, en contra de la vida que corre peligro si no se frena a tiempo este desenfreno.Según cifras recientes de ASIPLA (Asociación de Industriales del Plástico de nuestro país), solamente el ocho por ciento del plástico puesto en el mercado por esta industria, se recicla (un muy buen dato para un emprendedor inteligente) mientras que el noventa y dos por ciento restante, nadie sabe dónde va a parar.Según la misma fuente, en el año 2018 se incorporaron al mercado nada menos que seiscientas setenta y cinco mil toneladas de plásticos; si consideramos que el 48% de estos plásticos son direccionados a los embalajes, tendremos que en dicho año se tiró al ambiente nada menos que la sideral cantidad de 298.000 toneladas por concepto de embalajes. ¿Dónde están?... en el planeta; están contaminando y se están sumando a todos los años anteriores y posteriores. ¡Doscientas noventa y ocho mil toneladas por año!En el año 2016, durante el gobierno de la criticada señora Bachelet, se tramitó una ley en el congreso: la ley de fomento al reciclaje, que en lo principal obliga a los productores a preocuparse de lo que ocurre con su huella contaminante después del uso por parte de los clientes. Si no me he informado mal (y créanme que siempre he tratado de informarme bien para no mentir en mis escritos) dicha ley aun transita entre oficinas, consultas, paneles y todo tipo de foros para que se aprueben los reglamentos que ella genera. Reglamentos que una vez aprobados, van a tener que ser respetados por los productores… ¿o les irá a dar lo mismo? Lo peor de todo, es ¡que la utópica aplicación se ha estipulado para el año 2030! ¿Os imagináis? Se ha legislado pero la contaminación continuará por once años más, es decir, tiraremos al planeta 3.577.000 toneladas adicionales.Hace poco tiempo atrás, todos debéis recordar la lamentable parafernalia de las bolsas plásticas en supermercados y tiendas de retail. Los señores feudales analizaron sus costos y descubrieron que había un ítem de gasto demasiado alto que no representaba beneficios inmediatos aparentes y que podría ser eliminado. Se confabularon y, mediante el apoyo de autoridades que se prestaron para apoyar (previo depósito en cuenta corriente) con reglamentos, instructivos y leyes, eliminaron las bolsas. Resultado: los clientes tienen que comprarlas (a ellos mismos, los señores feudales) y tuvieron que renunciar a ocuparlas en la casa para botar la basura; ahora hay que comprarlas. ¡Negocio redondo! ¿Por qué no entregaron gratis a los clientes la misma bolsa que hoy hay que comprar, exigiendo que cada vez que se vaya al supermercado se haga exhibición de ella? El gasto habría disminuido y también la contaminación, mientras que los clientes no habrían tenido que gastar de su bolsillo.¿Qué podemos hacer nosotros ahora para detener esta verdadera sangría de contaminación por plásticos? Poco, en realidad. En mi caso particular, ya no se consumen en mi casa bebidas si no vienen en envases retornables; nos tomamos la molestia de llevarlas, ponerlas en la máquina y pasar el vale para el descuento de su valor. Pero en el resto de los productos, desgraciadamente no podemos hacer nada.Las autoridades hoy deberían prohibir el envase desechable, deberían obligar a vender todo en envases retornables… ¡todo!... champúes, jabones, sal, detergentes, aceites… ¡todo!... pero todos sabemos que eso no va a ocurrir porque hay demasiados intereses en juego y porque sabemos que, si se legislara al respecto, la ley no nacería, por esa máxima que nos dice que todo hombre tiene su precio.
                                             Enero 16 de 2020  Aquellos ojos negros  que me encontraronen mi andar, dejaronen mí sus huellasen luces desprendidasde su tierno mirar.Aquellos ojos negrosque se quedaron sinparpadear, sigilososseguían mis pasosmientras me acercabaa ese lugar.Sentía yo,que nada era igual.Sentía yo, que nuevassensaciones a mi vidallegaban en ese despertar.Aquellos ojos negros ,los que se encontraronconmigo en mi andar ,tenían aquellas palabras,¡palabras que no se pudieronexpresar!, pero que en renglones  vacíos del destinocon puntos suspensivosse escribieron y tal vez ,quizá, así  algún día ...¡AQUELLOS OJOS negrosen esas palabras ,completelo que decía en su mirar.     Raquel C.Zurita    
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20.09.19 Deseo. Apareciste en una mañana de letargo con tus finas facciones y piel blanca, haciéndome recordar a una tal Evita, la mujer más linda de mi niñez, aquella vecina inalcanzable. Vestías un chaleco café y una mini jeans, de piernas suaves al parecer y de un bello color que hizo que mi testosterona aumentara de forma desmedida, no podía dejar de verte, tu cara tan hermosa, te sentaste frente a mi cruzando las piernas, en fugaces movimientos pude ver tu ropa interior negra, sabias que te miraba. ¡Como deseaba que te acercaras y me dieras tu número de teléfono! Pechos medianos, te imagine desnuda con el pelo al viento, en una erección pasajera que busca el alimento de la carne. Quisiera volverte a verte belleza pasajera, tu nombre en el tiempo será Deseada desconocida.
18.09.19 Espíritu. Despojarse de la carne, de lo material es la premisa por seguir, como un super héroe de ficción que rasga sus ropas para dar a demostrar su verdadera esencia, así debe ser para que tu esencia salga con todo el poder de espíritu. Volar por el universo, en forma de energía, blanquecina electromagnética, con un centro de piedra esmeralda con tonos azules, el ser más poderoso dentro de la creación. Creación de luz del Padre Creador el que siempre estuvo, el que no tiene nombre porque nadie hubo antes de él que pudiese darle un nombre. No debemos caer presos de una novela de vida que nos quieren impregnar a la fuerza y de manera oculta en nuestras esencias. Despertar al pesado flagelo de las mentiras sionistas de la vida, ese régimen podrido que cual bao podrido va comiendo y reduciendo a nada débiles voluntades. Salta de tu cuerpo por medio del verdadero conocimiento, vístete de la luz del espíritu y ayúdanos a librar esta batalla que pronto ha de ser guerra. Se parte del bien y no del mal, eres un guerreo, el más fuerte, no permitas que te sometan a la nada. ¡Despierta!
18.09.19 Acaparadores. Gente bañada de demonios en avaricia y egoísmo, dando lugares paupérrimos a quienes cuidan y trabajan en sus locales, millonarios de bolsillos apretados, ciegos a la necesidad de las personas, acaparadores sin escrúpulos. Regocijados en una mesa llena de carne y vino, dando las sobras a quienes les producen el dinero que ellos comen, desconsideración máxima en un mundo sin remedio. ¿Cómo escaparan a la condenación de Gehena? No entiendo esas ganas de acumular números digitales, abarcando más de lo que pueden gastar, comer y beber. Ni un ápice de contemplación para con el semejante. Una parte de lo que ganan ayudaría mucho, a que el trabajador sienta que es valorado y recompensado, de esta forma él haría crecer sus empresas, pero no, prefieren la calumnia y el rencor de sus trabajadores a soltar unos papeles que valoran más que el bien pasar de otros. Ni hablar de quienes la están pasando peor, el camino es largo y cuando no sabes caminar sueles ser asaltado justamente por el camino de la vida. Cuídense, el karma es paciente y tiene toda la eternidad para dejarte los errores en el bolsillo, tarde o temprano meterán su mano a su billetera y verán que sus ganancias no son más que cenizas en el viento.
   Sin rituales ancestrales ante  la madre naturaleza supliqué mutismo con el aura impregnada de parajes verdes, con olor a lluvias viudas de relámpagos,comulgamos lo mismo.   Alma, razón, despeinaron  mis rizos adentré en poemas dejados por alguien, nunca leídos y, oh, virginal pureza!   Nadie posó sobre ellas se estremeció la tristeza!    En una estrofa cualquiera encontré  versos casi desvanecidos, verbos antiguos vestidos de inmortalidad yacían estáticos.   Amar, perdonar. . . Difícil se ha vuelto, poderlos conjugar.  Silencio que   ayudas  mi alma a volar suéltame  entre  voces que sepan callar, hasta cuando pueda el  ruido aceptar.     Arrúllenme sonidos, con su mudo sonar!     Imagen tomada de mi álbum personal.
 DESHOJANDO  En qué piensas pregunté. —En las hojas, dijo ella y quedó callada, tal vez pensando en alguna clase de hoja.  Ya no le insistí, me dejé llevar por lo ambiguo de su respuesta y también ubiqué la palabra hoja en el vértice del espectro de mi reflexión. El hilo de mi elucubración partió del concepto hoja como sinónimo de página, ello me llevó a recordar que la Biblia Satánica —también conocida como la Biblia Negra— en su edición traducida al español consta de trecientos cincuenta y una páginas. Eso me llevó a preguntarme: ¿Trecientos cincuenta y una páginas para hablar de lo más siniestro? Entonces ¿Cuántas hojas se deben utilizar para describir a Dios? ¿Cabrá tal descripción en una página en blanco?  Como aquella hoja de papel en blanco que soñaba con todo lo que quería ser. Deseaba ser un soneto de Shakespeare o una rima de Bécquer. Quería ser un Poemínimo de Huerta o un cuento de Kafka. Soñó con ser el inicio del Quijote o el final de una fantástica saga. Para terminar siendo una hoja llena de garabatos pintarrajeados por un niño que tal vez imaginaba un cuento para contárselo a él mismo. — ¿En qué piensas? Preguntó ella. —En una hoja. Le contesté. — ¿De qué árbol? Volvió a preguntar. — ¡Del árbol de la vida! Respondí. Poniendo fin a la conversación.
He aquí mi confesión amor y comienza desde el primer instante en el que te volví a ver, si hace tres años me hubieran dicho que llegaría a sentir todo lo que siento por ti probablemente los hubiera tachado de locos. Por donde comenzar, tal vez por tu sonrisa que se atravesó en mi mirada y traspaso hasta mi alma esa sonrisa que hoy es el motivo de mis desvelos, pero para que decir lo obvio para que recordarte lo que ya sabes, mejor empezare a contar como un casi algo puede destrozarte el corazón mas que una historia con fecha de inicio y final. Como relatar esto, como contar algo que ni yo mismo entiendo pero te diré lo que entendí, lo que sentí y por desgracia lo que sigo sintiendo, abrí la puerta del departamento donde nos reunimos con unos amigos de la universidad, llegaste de la nada aun recuerdo que lo primero que me fije al mirarte fue en tu rostro esa curiosidad de haberte visto antes, pero no dije nada todavía espere a que te sentaras frente a mí, espere a que nuestras miradas se cruzaran, y fue ahí cuando todo comenzó, te reconocí pero tu me recordaste y con una sonrisa empezaste a confundirme pues no sabría si era una risa burlona de alguien que se encuentra con una persona que ni recuerda con precisión o una sonrisa de curiosidad o de querer saber mas del otro, empezamos a jugar los típicos trucos de jóvenes con las hormonas al cien aunque no me lo creas fue la primera vez que iba a ese tipo de reuniones es mas fue la primera vez que hice todo lo que paso la noche en la que me empecé a enamorar de ti. No sabia que te ibas a quedar tan poco tiempo, cuando mire que te marchabas no sentí pena o ganas de decirte que te quedaras es mas no me importaba tu presencia esa noche, te ausentaste una hora es increíble que recuerde hasta ese mínimo detalle me pregunto si tu lo recuerdas igual, continuamos con nuestra reunión, la verdad todo estaba bastante calmado hasta que volviste, por algún motivo sentí curiosidad de estar más cerca de ti, me senté junto a ti en silencio, sin darte la mayor importancia pero tenía que estar ahí, empezamos a jugar de nuevo, tal vez en ese instante me perdí en la diversión del juego que no note lo que tu amigo si noto, en un solo segundo lanzo una bomba de desconcierto al menos para mi lo fue, aun recuerdo sus palabras exactas o bueno en realidad aun recuerdo las palabras exactas que quiero mantener en mi “ si te gusta que no se note tanto” , en mi interior me decía realmente se nota eso por que yo no lo note ni por un segundo, pero no te negare que me encanto saber eso mas no por que me gustaras o tal vez no me daba cuenta aun pero me encanto saber que iba un paso atrás de apendejarme de ti por que al parecer el que se empezó ah apendejar primero fuiste tu o eso creí. La noche empezó a transcurrir mas lento o yo la sentía así, como es de esperar se empiezan a formar parejas de la noche en ese tipo de reuniones, nuestros amigos terminaron siendo una de esas parejas, desaparecieron por un momento y ahí estaba yo sentada en las gradas del departamento esperando que mi amiga aparezca para poder irnos de ahí, no era nada personal pero no quería seguir ahí sentía que estaba en un error si me quedaba más tiempo , pues ya eran la 1:00 AM y la angustia de que me iban ah retar en mi casa me empezó a invadir pero justo en eso momento llegaste tu y te sentaste a mi lado por algún motivo mis insaciables ganas de irme empezaron a disminuir, comenzamos una platica normal, recordamos de donde nos conocíamos y el por qué estábamos ahí, sin darme cuenta esa platica fue cada vez más cálida, era extraño compaginar tan rápido con una persona con la que conoces tan poco pero que puedo decir, así de raro es el amor o la ilusión o así de rara fui yo contigo y tu conmigo por que no puedes negar que tu te sentiste igual, esos 5 minutos de platica se volvieron casi una hora, y sin darme cuenta estábamos cada vez más cerca, y como toda fantasía tiene que acabar pues tu acabaste con la que yo vivía , tu teléfono empezó ah sonar y sin anestesiar nada me soltaste la frase que no quería escuchar “me tengo que ir”, quería retenerte pero no quería ser tan obvia que era por mi así que utiliza a tu amigo como el pretexto perfecto para que te quedaras, te convencí que te quedes por el aunque los dos sabemos que te quedaste por mí, y era más que claro ya que el pago para que te quedaras era un pico, algo raro pero justo y la verdad no era algo a lo que me iba a negar, tu pensaste que no me atrevería la verdad yo también lo pensé pero algo en mi me empujo ah hacerlo fue algo de 5 segundos fue tan rápido, quien iba a decir que por esos primeros 5 segundos ahora quiero darte cada segundo de mi día. Continuará ……………………
  Sé que es raro lo sé, admito que la vida es un gran misterio que nos lleva por muchos caudales,ríos, desiertos. Aspiramos mucho conocer y contemplar nuevos horizontes, llevamos vida en nuestra vida, el reflejo de una sonrisa en el corazón y el alma en todo su esplendor en cada atardecer. Usualmente, no escribo textos de esta manera, ya que lo mío es la poesía pero resulta que hoy quiero improvisar un poco con las palabras que me otorga el alma y que deja mi corazón en cada línea de este texto.  Cuando empieza el atardecer y pienso mucho en todo aquello que me dio la vida siento una conexión que es interna entre mi y la naturaleza, todo aquello que me rodea purifica mi sentir, sana mi alma. Es ahí cuando me doy cuenta lo maravilloso que es el mundo, he de admitir que siempre tuve mucho pavor con respecto a lo que usualmente nosotros los individuos pasamos día a día, vendavales, truenos, tormentas, giros de 360 que nos da la vida. Pero, hay algo mas significativo que todo lo que afrontamos día a día y es descubrir el porqué estamos en pie caminando los lineamientos de esta vida, podría escuchar en muchas ocasiones que es para cumplir metas, objetivos, aspiraciones,etc. Ahora teniendo en claro estos aspectos, un día me sente sobre mi columpio y empezé a mirar las estrellas cada una de ellas era tan pequeña que no las podia divisar hasta que salio la hermosa radiante y esplendorosa luna. En esa noche comprendí que todos nosotros somos constelaciones, un grupo de estrellas que al juntarse entre si forman cosas especiales,lo que trato de decir es que somos especiales cada uno dentro de nosotros mismos poseemos algo que inevitablemente diseña algo nuevo para este mundo, un mundo de caos e inseguridad. Somos luz, somos vida, somos constelaciones luchando día a día y diseñando algo nuevo para este mundo turbio y asesino.
En esta noche de domingo en la que estoy pasando el guayabo del vino y aguardiente que tome ayer, le encuentro el lado amable ya que deseo estar sin este malestar y sé que mañana me pondré mejor, lo que pasa es que estaré con el malestar de no estar contigo y tus imágenes llegaran a mi mente inadvertida, haciendo que te extrañe, soy optimista sé que estas bien y eso me basta. También me da tranquilidad que tú sabes que te amo y que si me buscas estaré para ti, y como no me buscas lo sobrellevo porque es tu elección la cual respeto. Mis días son agradables la mayor parte del tiempo el parafraseando a Silvio el “problema no es repetir el ayer como fórmula para salvarnos” por lo que no me agobia tanto saber que no hago lo suficiente para lograr una revolución comunista utópicamente hablando, si más escribir algo de lo que pienso hace que el tiempo pase y pueda depositar estas palabras, finalmente te deseo lindo día u noche.  
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