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Despierta pensando que es temporal, que va a pasar. Que solo es un mal día.Aunque sepa en el fondo que no lo es, que esta atascada.Siente no poder expresarseNo tener caracter, que le tienen lastima, que es aburrida.Que nunca a nadie le complace su compañia. Que solo sirve para escuchar.Siente que nadie la escucha, seguido se pregunta si a alguien realmente le importa.Se siente poco atractiva, fea, se ve destruida, se da asco a ella misma, y no siente ganas de nada.Ya perdio la confianza en ella por completo. No puede creer en nada, se le fueron las esperanzas.Cada dia le duele, le pesa, solo se siente a salvo sola encerrada donde nadie puede hablarle, ni hacerle preguntas.Esta alerta cuando esta con alguien, tiene miedo a que la puedan lastimar, y eso no es dificil.Todo se toma en serio, se cree tonta, se siente sola, muy sola.La maldita ansiedad la esta matando, cada die se vuelve peor.Dejo de arreglarse, usa solo ropa grande, no es como antes, dejo de producirse, no siente animo.Se siente tan perdida, no sabe quien es. Dejo de ser ella misma, y ya no se acuerda como se hace.Se acostumbro a llevar una mascara social y vivir entre los demas porque es lo  que debe hacer, y que todo el mundo la vea como la 'extremadamente tranquila'.Se siente incapaz, le da miedo su futuro. Creo malos habitos y no puede cambiarlos.Todo lo que se propone no dura mas de dos dias y eso le hace creer que va a vivir su vida entera asi.Pero su estado no desaparece desde hace ya tiempo, no sabe que hacer, se encuentra desesperada. Cree que nadie nunca va a entenderla.Se esfuerza por actuar todos los dias, se siente obligada a sonreir, y empieza a costarle cada dia mas, entonces ahi empieza a ponerse peor, mucho peor.Y quiere estar sola, todo el tiempo.Solo esta con gente para que no sospechen, no quiere que nadie se de cuenta, le aterra que se puedan enterar y la juzgen. Todo es fingido, ya nada le sale por instinto.Llora muy seguido, se siente tan vulnerble a todo, cualquier cosa puede romperla facilmente.A veces ignora demasiado a todos, porque necesita estar sola, no contesta mensajes, no sale a ningun lado.Todo se volvio tan gris para ella, las cosas que solian hacerla feliz, ya no lo hacen. Se siente en un horrible circulo, de el que no puede salir, no le encuentra a nada sentido.Entonces siente que esta viviendo en camara lenta, le hace creer a la gente que es demaisado tranquila que es asi.Pero sabe que no, que era mas alegre. En realidad se siente confundida, ya no se acuerda quien era cuando no se sentia asi.  Cree que nunca va a volver a ser feliz, perdio personas y se sige alejando de muchas mas, destruyendo relaciones.Se siente avergonzada por todo las cosas que hizo, por como actuo y las decisiones que tomo.  Pero tambien hay una parte de ella que quiere arreglar las cosas, a veces un impulso que la hace querer cambiar, conocer gente. Pero eso no le dura, enseguida vuelve a caer porque piensa que nada de eso va a funcionar.Todo se le vuelve cada vez mas insoportable, el sentir que no vale, que esta sola hasta estando rodeada de gente, y que es invisible para este mundo.Sentir envidia de todos por no tener su vida y por momentos compararse con los demas, y pensar que son mejor que ella, que son normales ellos.Ahi es cuando llega su acostumbrado debate con ella misma, buscar ayuda o suicidarse. A veces tiene el deseo de enfermarse, quebrarse una piernao algo que la deje mucho tiempo en reposo, y le duele pensar que eso le gustaria.Sin tener que ir a la escuela, que es una lucha constante. Temblar antes de entrar, ahi es su peor lugar, ahi se anula y no es ella misma, ahi se siente perdedora.Le da panico pensar que le tienen lastima, que les parece tonta, aburrida, callada. Le da miedo hacer el ridiculo, tener que fingir que esta bien, eso le cansa.Ser la nueva que todavia no puede adaptarse, y lleva ya un año en el colegio, metiendose mil escusas en la cabeza para no aceptar la realidad.No poder entablar relaciones, todo le cuesta.Todo va mal para ella, ni las buenas noticias le son buenas, logra encontrarle el lado negativo siempre a las cosas.Subio mucho de peso, ya no quiere conocer a nadie, se da asco. Vive extrañando su vida pasada, era mas activa, estaba rodeada de gente todo era diferente.En la escuela le va pesimo.Decepcionar a sus padres que la bancaron en cambiar de escuela aunque no la entendieran. Solo la vieron desesperada, llorando que se queria cambiar de escuela porque no sabia lo que le pasaba, cada dia se le hacia peor lidiar con esaangustia en el pecho, ese miedo, ese panico a ir y sentirse menor. Inocente pensaba que iba a estar mejor yendo a un nuevo colegio, sin conocer a nadie, le fue mucho peor. Y ya no tener mas remedio, porque hicieron demasiado ya sus padres por ella entendiendole y diendole otra oportunidad.Pensar todos los dias que es lo que le pasa, si es fobia social, si es depresion, si es tristeza.No saber como explicarle a sus padres esto. Su papá piensa lo peor de ella, que no sabe valorar lo que el hace por ella, que es floja y no tendra buen futuro, que solo le importa vivir llendo de discoteca en discoteca.Cuando solo lo hace para intentar llenar ese maldito vacio. Tomando alcohol hasta la ebriedad, estando con hombres que solo la usan como un objeto sexual. Haciendose creer que ella es libre, pero sabe que no es asi en el fondo y solo consigue sentirse mucho peor..Esperando que los demas le den el valor que ella misma debe darse, se dio cuenta que su estima depende del comentario de los demas. Se canso de querer caer bien.Si no les gusta a los demas se siente poca persona.Le da verguenza, siente que sus padres estan cansados de su hija con problemas, de que siempre explote y llore y no sepa que es lo que le pasa. Cree que estan cansados ya de escucharla, de decirle que todo va a estar bien. Se canso de pedirle ayuda a Dios, de los libros de autoayuda, de la meditacion, del yoga, de probar tantas cosas que solo hacen que se sienta peor. Esta tan agotada hace ya dos años que se encuentra asi, y le da miedo. Pensar que no va a volver a tener pareja porque no podria confiar, no quisiera conocer a su familia por miedo a que pueden llegar a pensar de ella. Esto la lleva a creerque estara sola siempre, que nunca podra entregarse por completo a nadie.La inseguridad se adueño de su vida, su autoestima ya esta por el suelo.No puede soltar, le da miedo el no poder dejar ir a personas, no puede aceptar que no la amaron, que le fallaron, no puede.No ve las horas de dormir, porque escapa de esa realidad.Y ahi, justo en ese momento ella es feliz porque se va a otro lado al menos por un rato...       
Por los pasillos de la universidad de Lotingham corría una chica, delgada de gran atractivo físico, piel pálida, cabello bastante  largo y platino, vestida toda de negro de los pies a la cabeza, su nombre era Charlotte.  Corría y corría, como de costumbre llegaba tarde a clase.  —Buenos días profesor— dijo Charlotte en voz baja—.  —Buenos días siéntate— dijo el profesor con un tono de amargura—.  Charlotte se sentó junto a su mejor amiga Rebeca, Rebeca era una joven voluptuosa, de cabello castaño lacio, justo a la medida de sus senos, piel blanca y ojos celestes.  —Hoy hablaremos de cómo vivía la gente en la edad media— comento el profesor—.  —oye Charlotte, no se para que nos dan estas malditas clases, es obvio que todos saben cómo era la edad media, hasta recuerdo haber estado allí…tal vez en una vida pasada— Susurro Rebeca entre risas—.   — ¿De verdad?...wow— contesto Charlotte tomándolo en  broma—.  Pasaban las horas y las horas, Charlotte miraba su celular, fotos y fotos en Instagram, la voz del profesor era como un balbuceo incansable que hacia entrar en estado de sueño a cualquiera que lo escuchara. Finalmente después de largas horas la clase concluyo. Charlotte y Rebeca anduvieron por los pasillos de la universidad, la verdad era que a ellas dos y a su grupo de amigas las miraban un poco extraño, siempre estaban vestidas con gargantillas negras, chaquetas con taches, uñas color negro,  estampados de calaveras, algunos piercings y bastante tatuadas. Aunque la más misteriosa de todas ellas era Rebeca  que por alguna razón siempre usaba guantes, a veces negros, a veces rojos, pero nunca se dejaba ver las manos al descubierto. Charlotte siempre se preguntó porque razón Rebeca nunca se quitaba esos misteriosos guantes, será que ocultaba algo?, y siendo su mejor amiga, siempre que Charlotte lo cuestionaba , Rebeca evadía el tema. Cuando ya caía la tarde, Charlotte y sus amigas volvían a su vivienda, ellas vivían en una fraternidad nominada kappa sigma tau. En esta fraternidad solo aceptaban chicas góticas, amantes del color negro, un poco diferentes a las demás, atraídas por lo curioso e inusual. Tenían la costumbre de hacer un juego diferente cada noche. Esta vez juagaban el clásico juego “de la verdad o te atreves”, giraron la botella, esta apunto a una chica llamada Valerie, ella era otra de las mejores amigas de Charlotte, era muy robusta, cabello color verde, y siempre llevaba los labios pintados de negro. Ella y Charlotte comenzaron el juego. — ¿la verdad o te atreves?— le pregunto Charlotte a Valerie—. —me atrevo—  dijo Valerie muy risueña—. —Bueno, entonces besa a Charlotte— propuso Rebeca—. —Está bien— dijo Valerie a carcajadas—. —Bueno, bueno yo también acepto— afirmo Charlotte sin pensar—.   Ellas dos se acercaron,  comenzaron a rosar sus labios suavemente,  lo único que se le vino  a la mente a Charlotte fue imaginar que Valerie era un muchacho muy atractivo, con lindos labios e impecable rostro. Su imaginación fue más allá de lo que ella creyó, en ese justo momento, quiso seguir besándola y hasta acariciar su cabello. Todas las chicas que las rodeaban pensaron que tal vez ellas dos habían descubierto su lado homosexual ya que parecían tan cariñosas, hasta se veían como una pareja enamorada besándose en su luna de miel. Unos segundos más tarde, Charlotte abrió los ojos, y despertó de ese estado mental. Vio los horribles delgados labios de Valerie y su gorda cara. Ella sintió un poco de asco y se limpio la saliva que tenía en su labio. Todas las chicas aplaudieron, —wow, eso fue genial— exclamo una chica llamada Chloe—.  Giraron de nueva la botella, esta vez la botella apunto nuevamente a Charlotte. — ¿la verdad o te atreves?— le pregunto otra chica llamada Sophie—. —Hmmm… la verdad— afirmó Charlotte —. — ¿está bien…dime, estas enamorada de alguien?—le dijo Sophie— —bueno creo que…si— dijo Charlotte un poco sonrojada—. —Pero cuéntanos quien es, siempre eres muy reservada acerca del amor—le dijo Rebeca—. —Es alguien que conocí en internet hace unos meses—. — ¿porque no nos habías contado?, cuenta mas, ya tuvieron sexo?— le pregunto Valerie—. —No, ni siquiera lo conozco en persona—dijo Charlotte con una frustración disimulada—. —ósea explícanos,  ¿cómo es que puedes estar enamorada de alguien que ni siquiera conoces personalmente?—le pregunto Rebeca—. —No tengo idea, yo…solo veo sus fotografías, nos escribimos algunas veces a la semana, pero no sé porque siento que es alguien muy especial, es como si estuviera cerca de mí todo el tiempo—. — ¿Pero si es tan especial, porque no te has visto con él en persona?— le pregunto Sophie—. —es porque en este momento el está en Londres, se fue de intercambio, regresara  en dos meses, también vive aquí en Boston, cuando regrese estoy segura que lo veré—. —bueno, Charlotte, ya pareces muy ilusionada, espero no te lleves una mala sorpresa, ¿acaso no has visto “catfish”? , nunca sabes quién está detrás de las pantallas— le dijo Rebeca—. —si he visto catfish y no Rebeca, yo se que él es él, no tengo dudas de eso—contesto Charlotte—. Esa noche paso lentamente, Charlotte con los ojos muy abiertos miraba la oscuridad y repasaba en su mente lo que Rebeca le dijo, ¿qué haría si él, no es quien decía ser?, su corazón se rompería en mil pedazos, ella llevaba cinco meses pensando en el, todas las noches lo imaginaba durmiendo a su lado. Las semanas pasaban y pasaban rápidamente, cada vez se veía el cambio repentino de  verano a otoño, las hojas empezaron a caer lentamente y el ligero viento de verano comenzó  a soplar con más fuerza. Allí se encontraba Charlotte como siempre bastante distraída en clases, con su celular en la mano, viendo fotos de su soñado “Bradley”, al ver sus ojos, se perdía trágicamente en su mirada y esto hacia que su concentración se desviara.  Rebeca siempre se sentaba a su lado en las clases.  En un momento Charlotte dejo su celular sobre el escritorio, en ese entonces, Rebeca tomo su celular y vio el perfil de Bradley en Instagram. —Es el hombre más sexy  que he visto en mi vida— aseguro Rebeca—. —Ahora si me entiendes, habría sido imposible que no me hubiese enamorado de ese hombre—afirmo Charlotte—. Más tarde ese día, Charlotte barría las hojas de otoño  que habían caído sobre el césped del jardín. Ella sintió algo extraño en el suelo, creyó que era un ratón muerto. Con mucha curiosidad quiso desenterrar la cosa misteriosa que había allí dentro, hasta que vio una mano humana enterrada en la tierra, su corazón empezó a palpitar rápidamente, sintió un escalofrió que pasaba por todo su cuerpo, sus manos comenzaron a temblar, finalmente grito y corrió, hasta llegar a su habitación. Allí estaba una de sus mejor amigas Sophie. — ¿QUE PASA?— exclamo Sophie al verla gritar—. —por dios, había un muerto enterrado en el jardín, Sophie te lo juro, alcance  ver su mano— dijo Charlotte agitada sin poder casi respirar—. Sophie no podía creer lo que escuchaba, era tan extraño y escalofriante que tan solo frunció el entrecejo y quedo sin habla.  Charlotte y Sophie no les contaron a las demás chicas, se guardaron ese horrible secreto puesto a que no querían asustarlas.  A la hora de la cena Charlotte y Sophie estaban un poco calladas y no podían dejar de pensar en el peculiar acontecimiento. ¿Cómo era posible que hubiese un muerto enterrado en el jardín?.  —oigan tengo una idea para la noche de Halloween  — dijo Rebeca con algo de misterio en su voz—. —Hacer una fiesta gótica aquí en la fraternidad—. — ¿Fiesta gótica?— se pregunto Valerie—. —sí, con hermosos vestidos, velas negras, muy clásica y con antifaces, ¿qué les parece? —. —ME ENCANTA— exclamo Charlotte—. —Es una gran idea—afirmo Chloe—. Esa noche hubo un frio extraño, el viento retumbaba en las ventanas, había una sensación de soledad en el jardín, desde aquel acontecimiento Charlotte ya no vio el jardín con los mismos ojos de antes, este ya parecía un cementerio con aroma a tristeza. Al día siguiente Charlotte caminaba por la universidad, imágenes de la mano enterrada daban vueltas en su cabeza, no pudo contenerse en contarle a Rebeca lo que había visto en el jardín el día anterior.  —Rebeca tengo que contarte algo— le dijo Charlotte con tono de gravedad—. — ¿qué? Con la cara que tienes ya me estas asuntado— dijo Rebeca—. —bueno...Ayer, en la tarde, estaba en el jardín y…vi una persona muerta enterrada justo al lado del gnomo—. —claro que no, jamás podría haber un muerto en nuestro jardín, yo creo que ves alucinaciones—. —No, es verdad, yo lo vi con mis propios ojos, tienes que creerme—insistió  Charlotte—. —Pues la verdad, no sé si creerte o no pero no me molestaría si hubiese un muerto en el jardín—. Charlotte no siguió la conversación, y quedo un poco sorprendida de semejante comentario tan inusual que hizo Rebeca. A pesar de que Charlotte fuera la mejor amiga de Rebeca había cosas que no había podido descifrar de ella, jamás se quitaba esos extraños guantes, nunca se ponía al sol y no comía casi nada excepto carne roja. ¿Era un poco extraña no?  Por un momento a Charlotte se le paso por la cabeza que Rebeca podría estar involucrada en esto, aunque después lo medito bien y no, por ningún motivo podría tener una amiga que hiciera esa clase de atrocidades. De camino a su vivienda Charlotte quería despejar su mente, pensar en alguna otra cosa que no fuese lo ocurrido. Para tratar de arreglar su día, Charlotte le escribió un mensaje a Bradley: “hola ¿cuando llegas?, muero por conocerte”. Después de una larga espera, el finalmente le respondió: “hola Charlotte llego en una semana, también tengo tantas ganas de conocerte,  en todo este viaje solo he pensado en ti”. Al ver el mensaje Charlotte no pudo creer lo que sus ojos leían, Bradley nunca había sido cariñoso con ella, siempre enviaba mensajes como: “hola que haces”, “como estuvo tu día” o “estoy trabajando mucho”. Esa felicidad que sintió ella fue algo inexplicable, se sintió al fin viva, había algo en el que hacía que ella despertara de ese estado de inercia, hacia que cualquier dolor desapareciera, finalmente se sintió feliz después de mucho tiempo. En esa semana Charlotte no dejo de sonreír ni en un solo momento, sus amigas se sorprendieron de lo feliz y enamorada que ella se veía ya que siempre era algo melancólica.  Paso esa semana, ya se acercaba la llegada de Bradley. El sábado en la mañana Rebeca preparaba café en la cocina, usaba una bata negra de seda, de repente escucho pitos afuera de la casa. Se asomo a la ventana y era la policía. Tocaron la puerta dos hombres, uno alto y uno bajito. —Reportaron sucesos extraños en esta dirección—le dijo uno de los policías a Rebeca—. —sucesos extraños, ¿de qué está hablando?, acá no ha pasado absolutamente nada—comento Rebeca—. —Tenemos la orden de inspeccionar la casa— dijo el alto—. —Está bien, pasen—dijo Rebeca algo disgustada—. Los dos policías, anduvieron por toda la casa, revisaron cada rincón de la casa, excepto las habitaciones de las chicas que aun dormían. Cuando entrar al jardín, revisaron todo, no había absolutamente nada, tampoco rastro del cuerpo muerto. —todo está en orden, dijo el bajito—. —Les dije que no había nada extraño—Dijo Rebeca orgullosa de tener la razón—. —Que tenga buen día— dijeron cerrando la puerta–. Justo en el momento cuando ellos salieron, Charlotte bajaba las escaleras y entraba a la cocina. —Que emocionada que estoy, mañana me voy a ver con Bradley—dijo Charlotte, sin darse cuenta de que habían estado allí los policías—. —Se te nota la emoción… ¿y en donde te vas a encontrar con él?— le pregunto Rebeca—. —en el  Arnold Arboretum  a las 6:00 p.m — dijo Charlotte sonriendo— . —te deseo suerte, se que has esperando este momento por meses—. Dijo Rebeca tomando un sorbo de café—. Otro día que paso rápidamente, ya finalmente después de cinco meses de espera, Charlotte se encontraría finalmente con su esperado amor. Ese día Charlotte  duro horas arreglándose para su cita. Se puso mucho más bella que de costumbre, tenía un vestido ajustado a la cintura color gris, se puso unos tacones negros de plataforma, estos la hacían ver más estilizada, llevaba el cabello suelto, su cabello era tan largo que le llegaba hasta sus caderas. Parecía una linda muñeca de porcelana. Ese día paso lentamente, mientras más se oscurecía el día Charlotte  sabia que se acercaba la hora. Hasta que eran las 5:30, Charlotte salió de la casa, nunca recuerda haber estado tan nerviosa. Anteriormente ella había tenido citas con hombres poco interesantes que después nunca volvía a ver  y solo había tenido un novio en sus años de adolescencia, un insignificante sujeto llamado “Bill”. Llegaba la hora y Charlotte caminaba en el frio viento de otoño, su corazón latía fuertemente.  Llego al lugar, el parque estaba solo y había algo de romanticismo en el ambiente. Las farolas alumbraban la tarde, ella vio a lo lejos un hombre muy alto, cada vez se fue acercando y entre mas se acercaba, el, Charlotte se daba cuenta que claramente si era el mismo de las fotos, ese rostro hermoso que ella tanto anhelaba, la misma persona en la que estuvo pensando día y noche. Cuando él estaba solo a unos metros de ella, lo que Charlotte pensó fue que se veía aun más bello en persona, su cuerpo y cara parecían una obra de arte hecha por el mejor artista del mundo y cuando él la vio a ella pensó que también era mucho más hermosa en persona, fue un amor a primera vista, nunca había visto una mujer con unos ojos tan preciosos, se enamoro locamente de su rostro, de su cuerpo, de su piel, de su cabello y hasta de sus pestañas. —Hola Charlotte—le dijo él con una sonrisa que a ella la volvía loca de amor—. —Hola Bradley, no puedo creer que seas tú— le dijo ella mirándolo fijamente—. —sabes Charlotte, yo no acostumbro a encontrarme con gente que conozco en internet, no suelo hacer ese tipo de cosas, es la primera vez que lo hago. —yo tampoco, nunca me había encontrado con alguien que hubiera visto en internet, contigo es la única vez, yo….al verte por primera vez en tus fotos, supe que no eras como los demás—le dijo Charlotte sonriendo francamente—.  —exactamente lo mismo pensé yo…, tienes algo que las otras mujeres no tienen, por eso es que estoy aquí, al ver tus ojos, pensé que no te podía perder de vista—. Charlotte al escuchar esas palabras, era la mujer más feliz del mundo. Después te esta charla, ellos caminaron bajo la luz de la luna, observaron las estrellas,  cada vez se dieron cuenta que el amor era mutuo. Hubo un momento que se quedaron intercambiando miradas y comenzaron a besarse, iban muy rápido, había bastante química entre ellos. Al terminar el beso Charlotte se quedo unos segundos con los ojos cerrados, al abrirlos el ya no estaba. Charlotte pensó que quizás estaba detrás de ella pero miro a su alrededor y Bradley ya no estaba por ningún lado. Las farolas dejaron de alumbrar, Charlotte empezó a sentir angustia, ¿Cómo era posible que Bradley hubiese desparecido después del beso, suena ilógico no?. Una neblina comenzó a tapar el camino. — ¡BRADLEY¡— grito Charlotte con todas sus fuerzas—. Repitió — ¡BRADLEY¡—. Su voz sonaba en eco. Era la situación más rara en la que había estado después de lo ocurrido en el jardín. Camino y camino por todo el parque pero el definitivamente ya no estaba. Al rendirse Charlotte regreso a su casa con lagrimas en los ojos. Sophie le abrió la puerta. — ¿estás bien?, porque lloras, acaso no llego él? —le pregunto Sophie preocupada—. —Si llego y fue lo más hermoso del mundo, pero en un momento desapareció, no entiendo que fue lo que sucedió— dijo Charlotte conteniendo las lágrimas—.  —Debe tener alguna explicación, escríbele, así sales de dudas—. —sí, lo hare— dijo Charlotte, tristemente—. Al día siguiente era 31 de octubre día de Halloween, también día favorito de Rebeca. Charlotte amaneció muy desanimada no quería celebrar absolutamente nada después de lo que ocurrió la noche anterior.  Charlotte paso ese día ojeando su celular, revisando en qué momento Bradley le respondería, pero pasaban las horas y las horas, no respondía era como si se hubiese esfumado. Al llegar la tarde, las chicas organizaban la fiesta de halloween,  habían invitado a las demás fraternidades,  toda la universidad estaría allí. Quitaron los muebles, dejaron un inmenso espacio, la casa paso de ser una enorme casa pero común a un verdadero antiguo salón de baile, con cortinas negras, velas rojas, daba un poco de miedo, parecía una mansión embrujada.  Mientras Charlotte en su habitación se ponía su fascinante  vestido, este vestido era color negro, parecido a los que usaban en el barroco, bastante ancho a los lados, con un gran descote y decorado con arandelas, tenía tanta sombra negra en sus ojos que estos ya no parecían color azul sino cristal. Su aspecto era el de  una princesa lúgubre. La fiesta dio comienzo, toda la universidad estaba allí, sabían que Rebeca siempre daba las mejores fiestas de Halloween.  Los invitados se fueron vestidos tal para la ocasión, todas las chicas llevaban anchos y largos vestidos, usaban antifaces y mascaras. Los chicos, vestían con disfraces  aterradores y otros con atuendos del barroco. Había mucho alcohol, la música sonaba fuertemente, Rebeca desde el balcón de la sala observaba todo. Charlotte bailaba con un chico llamado Fred. Fred estaba completamente enamorado de ella, aunque Charlotte nunca se fijo en el. Al parecer todos allí empezaron a enloquecer. Las chicas subían a las grandes habitaciones y tenían sexo, otras ya estaban inconscientes de tanto alcohol. Charlotte seguía bailando con Fred. —Es una excelente fiesta—dijo Fred en voz alta para que Charlotte pudiese escuchar su voz—. —gracias Fred, Rebeca fue la que organizo todo, ya sabes…ella ama el Halloween—. Dijo Charlotte mientras bailaba—. —claro, Pero le hace falta solo una cosa a esta fiesta—dijo Fred—. —que crees que le haga  falta?—pregunto Charlotte—. —hierba, me encanta fumar hierba. —Ahhh…ya veo, creo que Rebeca guarda en la cabaña, pero solo la usa para ocasiones muy especiales y no deja que nadie la use. —Charlotte, por favor quiero la hierba ahora, hagamos un tratando te doy 90 dólares y me traes un poco. , —Está bien, pero Rebeca no se puede enterar de esto, ya vuelvo—dijo Charlotte desplazándose del lugar—.  Charlotte salió de la fiesta, se dirigía al oculto lugar donde Rebeca guardaba la hierba.  Esta estaba escondida en la cabaña que se que se encontraba justo al frente Kappa sigma tau. Allí Rebeca guardaba objetos curiosos, mucha hierba y “juguetes sexuales”. Ella entro a al oscuro lugar y  con la linterna de su  celular comenzó a buscar la hierba. Busco y busco, lo único que veía eran figuras de cráneos e  imágenes extrañas. Charlotte tuvo un mal presentimiento, había algo en ese lugar que absorbía el pequeño sentimiento de felicidad que quedaba en ella al acordarse del beso que le dio Bradley la noche anterior.  De repente escucho unos curiosos gemidos que venían del ático. Charlotte bastante asustada paso saliva, su corazón iba a mil por hora. — ¿quien esta hay? —Pregunto Charlotte en voz alta—. Al bajar las horrendas escaleras, Charlotte no pudo creer lo que sus ojos veían. Fue algo tan horrible que casi se ahoga en sus mismos gritos. Era nada menos que Bradley acostado boca arriba sobre una mesa de metal, estaba prácticamente todo desnudo y tenía sus manos y pies atados con cadenas. A su alrededor habían unas velas negras, era como una especie de espantoso ritual donde parecía que la muerte estuviese acariciando el lúgubre escenario. La reacción de Charlotte fue tratar de desencadenar a Bradley. —Charlotte, Charlotte sácame de aquí  por favor—dijo él entre gritos con su respiración agitada—. Charlotte trato de romper las cadenas con un hacha que se encontraba allí, tiro tan fuertemente que rompió las dos cadenas que el tenia en los dos brazos, solo faltaban las de los pies. Bradley se sentó sobre la mesa, estaba tan confuso y asustado que tan solo puso sus manos en su frente., lucho por calmarse pero sentía que su corazón estaba por estallar en cualquier momento.  Mientras tanto Charlotte trataba de romper las dos cadenas que hacían fasta hasta que lo logro. Ellos dos salieron del ático,  Charlotte abrió sigilosamente la puerta de la cabaña y corrieron por el bosque que los rodeaba.  Ningún de los dos sabía lo que sucedía pero  lo único que paso por la mente de Charlotte fue sacar su auto e irse con Bradley lo más lejos de aquel lugar maldito. Cuando se dirigían al auto de Charlotte, apareció una figura vestida de color rojo. Era Rebeca con una mirada que parecía como si no fuese ella, la misma persona que acompañaba a todas las clases a Charlotte, la misma persona que la apoyaba o hasta de vez en cuando le daba buenos consejos. En ese momento Rebeca saco una pistola que tenia oculta en su vestido. — ¿Rebeca acaso te has vuelto loca?—le grito Charlotte—. —no me volví  loca siempre lo he estado ¿y sabes qué? , ahora sí quiero revelarte la verdad—dijo Rebeca apuntando su pistola a Bradley—.  En ese momento Bradley dijo: —Charlotte ella fue quien lo hizo, me iba a matar esta noche, es lo que siempre hace, asesina personas porque…—. En ese momento Rebeca termino lo que Bradley estaba por decir: —si es un ritual que siempre practico en esta época del año, me e mantenido viva por miles de años gracias a este ritual. Tengo que matar para no morir nunca, tener juventud eterna. Por eso fue que encontraste el cuerpo muerto en el jardín, el fue alguien que asesine el año pasado ¿Y sabes qué?, quieres que te revele el secreto de mis guantes?, lo único que no hace efecto en el ritual son mis manos, es curioso, parecen las de una anciana—. Dijo Rebeca quitándose sus guantes—. Charlotte en ese momento abrió sus ojos  y se quedo un poco petrificada del terror. —Entonces Charlotte despídete de tu querido Bradley—. En ese justo momento cuando Rebeca disparo, Charlotte tuvo un impulso, se puso delante de Bradley y la bala de callo a ella. En ese entonces Rebeca corrió para que nadie supiese que fue ella y se interno en el bosque. Charlotte cayó al piso a comenzó a sangrar. Bradley se arrodillo y tomo su frágil cuerpo. —Charlotte no mueras, por favor no mueras— le suplicaba él con lágrimas en los ojos—. Charlotte no había muerto aún, ella lo miro a los ojos y creyó que sería lo más hermoso que vería antes de morir. Pero no fue así, un rato más tarde toda la fiesta se entero de lo ocurrido. Bradley llamo una ambulancia y finalmente Charlotte no murió. Una semana después de la noche más oscura de la vida de Charlotte, la fraternidad de kappa sigma tau quiso que la policía encontrara a Rebeca, pero no tuvo rastro de ella. Unas decían que tal vez murió porque ya estaba muy vieja. La verdad fue que esa noche no le funciono su horrendo ritual, ya que este consistía en matar a un hombre joven y atractivo la noche de Halloween antes de las 12:00 de la noche. Cuando ella  se interno en el bosque esa noche ya eran las 12:10. Rebeca pudo ver como su piel se tornaba como la de una anciana, después en polvo y  así fue como falleció. Creo que mi conclusión es que si no fuese por la hierba de Fred, Bradley estaría muerto, también Charlotte…pese a que ella tal vez hubiese muerto de amor.         Resumen                                        
Un día antes de escuchar un discurso político de Angela Merkel, fui a dar un paseo con mi esposa al lado de un río que se encuentra cercano al aeropuerto de Bremen. En una orilla observamos desperdicios de varias televisiones. Mi esposa comentó que se parecía al Río del Camarón. Yo le dije que era una exagerada, pensando, cuando estoy en Acapulco, en la pestilencia de los vapores que huelo del arroyo en donde de niño nadaba y pescaba camarones que desaparecieron cuando las aguas negras de los drenajes desembocaron en él y, además, la gente lo empezó a llenar de basura y animales muertos. Luego de media hora de caminata, regresamos por el mismo camino en donde nos encontramos con una pareja de alemanes que estaban tomando fotos de lo que llamaron un crimen ecológico. Al alejarnos algunos metros de ellos, escuchamos que le echaban la culpa a los polacos o yugoslavos. Mi esposa y yo intercambiamos miradas, pues media hora atrás yo le había dado la razón que, probablemente, los culpables de haber tirado al agua los aparatos electrónicos, eran extranjeros. Sin embargo, los defendí diciéndole que también, probablemente, no conocían que había en la ciudad basureros de reciclado. Llegando a casa mi esposa se puso a leer el programa de un evento internacional cultural que se realiza cada cinco años, mientras yo me puse a repasar el pro y contras de la política exterior de la Canciller alemana. Al otro día, mi mujer se levantó muy temprano para ir a recorrer las exposiciones presentadas en la “Dokumenta” cuyos temas eran: colonización, inmigración, esclavitud, nazismo y cambio climático, mientras yo me quedé un par de horas dormido. Luego de desayunar, me puse a hacer el quehacer, naturalmente, tirando la basura en sus respectivos botes: el gris para la basura no reciclable, el café para el desperdicio ecológico, el amarillo para plásticos, el papel lo puse en un cartón y el vidrio fui a tirarlo a unos contenedores. Cuando regresé, seguí leyendo sobre la política de integración de los inmigrantes en Alemania con la que muchos alemanes no están de acuerdo y, seguramente, me encontré con algunos de ellos en el camión que me llevaría a la plaza que se fue llenando de simpatizantes del CDU, algunos extranjeros y un pequeño grupo que traían unas pancartas que le decían loca y gorda a la que seguirá, con toda seguridad, otros cuatro años siendo una de las mujeres más influyente en este mundo globalizado. De repente, una chica de tez morena llegó pidiendo permiso y se nos puso enfrente, luego de que una pareja alemana junto conmigo esperamos un largo tiempo a “Frau Merkel” con nuestros zapatos y pantalones mojados atrás de una barrera de metal y vigilados desde los edificios por unos francotiradores. Lo que yo estaba pensando, la chica rubia de ojos azules con una voz firme lo dijo: “tienes que ir atrás, pues nosotros hemos estado aquí desde hace una hora y media”. La inmigrante de cabello negro y su vestido completamente seco, le contestó que no se iba a mover y además iba llamar a la policía debido a su comentario racista de enviarla atrás en un lugar público, mientras me lanzaba una miraba como pidiendo solidaridad de otro extranjero. Sin embargo, no la pude defender, pues, en mi opinión, no tenía razón. Además, la supuesta racista que reclamaba un derecho de convivencia, minutos antes, me había invitado a cobijarme debajo de su paraguas en donde ella, su acompañante y yo esperamos bien juntitos durante una lluvia torrencial la llegada de la que en los inicios de su carrera política le llevaba café a Helmut Kohl…
'                                      Tus jóvenes años y yo. No fueron exactamente bofetadas las que me mostraron el error de haberte amado, tan solo la realidad se hizo cargo de poner las cosas en su lugar. En una relación dispar, la brecha de los años manifiesta diversos matices y uno de ellos, para mí el más complejo, es la hoja de ruta que cada quién traza para alcanzar el propósito tras el horizonte. Eras joven y bullente y para ti los sueños estaban solo ahí, no más allá de las veinticuatro horas. Tenías el alma  dispuesta y flexible para colmarla de impresiones y de sorpresas que te podrían aportar una buena posición;  y rosarte con la sabiduría, ingresar en las burbujas de la élite, inclinar la cabeza enfrente de la distancia que produce la altura y sucumbir a los lujos del momento, eran un atractivo difícil de evitar. Sin embargo,  con  los atributos  que la vida te había dotado, sobradamente  bien te los  podías  permitir. Viste en mí todas aquellas posibilidades y una vez sumada la gran ternura con la que te cobijé, de inmediato hiciste a un lado los treinta años que había entre tu frontera y la mía, llegando de tal manera a un gran y maravilloso espacio de  tiempo en el que  logramos torcer las rectas de la lógica, amañando los obstáculos y desdeñando a todo aquel que nos miró con desdén … Fue un fantástico período de encantos y satisfacciones mutuas;  plenitud de  instantes mágicos y placenteros que, fácilmente orillaban la fantasía, a pesar que en ocasiones fue menester acudir a los fármacos, tú sabes… Por fortuna los buenos resultados fueron para ambos. Pero  la vida  sigue con su obligado e infatigable trayecto  y en todas las  estaciones de su recorrido se van recogiendo impensadas  experiencias, hasta   llegar  a  un punto indeterminado en donde el corazón y la mente, plenos de bagaje,  deciden que es el final de la vía y se opta   por la nostalgia y el natural regreso.  Lo complicado  en este caso  fue que, cuando uno de nosotros  (yo), dio la vuelta, el otro  (ella), estaba recién en el centro de su aventurero y apoteósico periplo. Fue esa la causa de la colisión de nuestros destinos y el momento cuando comenzaron a aparecer  grietas en los muros de esa andanza que habíamos construido sobre la base de las  nubes. Sabio yo, cansada tu, existió el momento en que pusimos las cartas del naipe hacia arriba,  para especular con los puntos  que teníamos, o usar la dignidad que aun nos quedaba y optar por seguir  sendas diferentes. Fue así como llegó el triste día de nuestra despedida. -Perdóname por todo el mal que te pudiere haber causado – me dijiste con suavidad y una tímida lágrima deslizándose por tu mejilla. Hice la pausa y extraje desde mi bolsillo un albo pañuelo con el que sequé tu llanto. Te respondí: - No ha sido  tu culpa el haber nacido tanto tiempo después de mí, querida. Puse un paternal beso sobre sus fríos labios, abrí la puerta de su taxi, le pasé su bolso de manos y la ayudé a subir hacia el interior del vehículo. Quise en ese momento expresarte algo de mis sentimientos, pero solo te entregué tu paraguas rosado que aun goteaba y cerré la puerta.  Quedé mirando al automóvil cómo se alejaba y permanecí clavado en el lugar mientras intentaba con dificultad tragar ese molesto nudo estancado en mi garganta.  …La lluvia comenzaba nuevamente a caer sobre esa gris tarde.                                          
 SI QUIERES, PUEDES Ayer me di cuenta de varias cosas. La primera, que a pesar de todas las decepciones que me he llevado a lo largo de mi vida, sé que tengo a mi lado personas maravillosas que sé que voy a tener para toda la vida. Porque sí, son las primeras en ponerse en primera línea en un campo de batalla, las primeras en acudir a la llamada, y sé que no me van a dejar caer y que luego no pueda levantarme. Probablemente no puedan evitar que caiga, pero lo que no permitirán será que no me levante.Solo tengo palabras de agradecimiento hacia vosotras.Por otra parte he aprendido que por mucho que lo vea todo oscuro, por mucho que no vea el final del camino. Sé que siempre va a haber una luz al final, un rayito de esperanza. Y con eso me basta para seguir adelante. Porque era lo que necesitaba, ver que no todo está perdido para no hundirme en un oscuro océano. Porque hay cosas que valen la pena y si me hundo no podré aprovecharlas.Así que sé que puedo, sé que si quiero puedo lograr lo que quiera.Así que por ahora lo único que haré será esperar, esperar y ver cómo pasa el transcurso de la historia, de nuestra historia. Porque somos impredecibles y al final no sabremos cómo acabará nuestra historia. Por lo que esperaré, intentaré ser yo misma sin importar nada, aunque me sienta un poco decepcionada con él, conmigo y con todo el mundo.Creo que estoy preparada para mostrarme como soy al mundo, sin que nada me importe. ¿Por qué sabéis que? Que le dé al mundo, que les den a todos. Y si vuelvo a caer, no importa, volveré a levantarme sin ninguna duda.Así que todos, si queremos podemos levantarnos cuando caemos, solo tenemos que quererlo para lograrlo. Y sé a ciencia cierta que al final acabarás levantándote, aunque tardes, sé que al final lo lograrás. Y esta experiencia solo será para recordar y para aprender de ella. Porque de los errores se aprende. Siempre.Por lo que mi decisión está tomada, aunque me duela, aunque vea que no tiene ningún futuro, esperare, ni siquiera voy a intentar olvidarle, que sea lo que mi corazón quiera. Porque estoy segura que si alguna vez ese sentimiento salió a la luz, aunque lo intentes reprimir, al final siempre encontrará una grieta en su muro y conseguirá ver la luz. Así que esperaré a que eso suceda o a que mi corazón sane y te olvide. Lo que el destino me tenga marcado a mí, y tenga marcado para él.Sé que nuestros caminos volverán a cruzarse de esa forma, lo ha hecho durante todos estos años y no va a ser menos en futuros años. Lo hará, aunque sea yo o aunque sea él, pero lo hará. Porque no es fácil olvidar. Sé que no lo es, ni para mí ni para él. No pierdas nunca la esperanza, y si caes, sólo tienes que romper los muros que te impiden ver todo lo maravilloso que te queda por vivir.  
Hace mucho tiempo en la ciudad de Medellín mi hija Ana conoció a una buena amiga en su nueva escuela, pero desafortunadamente no duro mucho esa amistad, esta historia la recuerdo como si hubiera pasado ayer y así comienza… Mi esposo y yo nos mudamos al país de Colombia con nuestra hija luego de ser despedidos de nuestros empleos, pero no era tan duro seguir nuestro modo de vivir ya que habíamos recaudado dinero y teníamos con que seguir viviendo bien, para Ana nuestra hija fue muy difícil la adaptación a un nuevo país; Ana estaba siendo fuerte por su familia aceptando esa nueva vida, ella siempre conseguía amigos por su forma de ser, ya que ella nunca decía que era rica. Un día después de la mudanza Ana fue a su nueva escuela y nadie la recibió bien, la empezaban a molestar y hacerla sentir una menos, por suerte en ese momento llego una joven que era la chica más popular de la escuela a defenderla, Ana estuvo muy agradecida, Julia se llamaba aquella joven y entre más tiempo pasaban juntas, más se unían.     Ya estaba llegando el cumpleaños de Ana y la amiga de mi hija Julia le quería organizar algo muy especial, entonces le organizó una fiesta sorpresa con todos los jóvenes de la escuela invitados; lo que     Julia no sabía es que a mi hija Ana no le gustaba celebrar su cumpleaños porque ese día casi muero en su parto, por suerte seguí con vida, pero la que no resistió fue su hermana gemela, yo siempre le digo que olvide esos malos momentos y que nada fue su culpa, que disfrute en cada año su cumpleaños, pero Ana no lo quiere olvidar. Julia tenía todo listo, pero ese día Ana enfermo y la tuvieron que llevar al hospital porque ella se levantó con mucho dolor de cabeza y se le aumento tanto que se desmayó, Julia llego al hospital, pregunto por ella y ahí Julia descubrió porque odia su cumpleaños, además de allí también conocimos a esa amiga que nuestra hija no para de hablar; cuando nuestra hija Ana despertó, Julia pidió que la dejara hablar con ella a solas, ella le pedía una explicación a Ana y cuando ella iba a hablar, mi esposo y yo interrumpimos contándole las buenas noticias a nuestra hija, que habíamos recuperado nuestros trabajos en Panamá y que podíamos volver a nuestra vida de antes. Nuestra hija se alegró por volver a su país, pero estaba triste por dejar a Julia, solo tenía dos días para despedirse de ella; y lo único que quería antes de irse era conocer la vida de Julia detrás de la escuela, pero ella se negó. Así que Ana fue valiente y le conto a Julia que ella era rica y que no se lo cuenta a nadie porque ella quiere que todos la acepten como ella es y no por lo que tiene. Julia al escuchar el secreto de Ana le dio vergüenza estar a su lado, entonces se despidió y se fue corriendo a su casa, Ana tenía una duda gigantesca de lo que paso, así que la siguió y encontró que ella vivía en un barrio que el gobierno no sabía que existía, este barrio se mantenía en pie gracias a su abuela y a Julia, ellas vendían cosas variadas y con ese dinero ayudaban a todos en ese barrio; pero como las ventas bajaron mucho han clausurado ese barrio y es muy posible que Julia y muchos más se queden en la calle.   Ana quedo decepcionada de que Julia no confiara en ella y cuando menos lo noto Julia la descubrió, pero fue inútil que Julia tratara de hablar con Ana, ella estaba muy decepcionada, se despidió de Julia muy fría y se fue en la limosina al aeropuerto, desgraciadamente en el camino el carro tuvo un fuerte accidente donde murió mi esposo y mi hija. Julia al enterarse de lo sucedido quedo destrozada por completo más porque la última vez que vio a Ana, ella tenía resentimiento; Julia en el día del funeral de Ana le pidió perdón y le dijo que la recordara siempre. Pasaron como tres días después de la muerte de Ana; Julia fue valiente y les dijo a todos que ella era pobre y que estaba en las ruinas. Desde que murió mi hija y mi esposo he tenido un fuerte dolor en mi corazón y aunque sabía que nada ni nadie podrían llenar ese espacio, al menos iba a buscar compañía y eso hice adopte a Julia como mi hija e invite a vivir conmigo a su abuela. Ahora vivo feliz con mi hija Julia y su abuela, con el dinero que le herede a Julia ella pago lo necesario para que el barrio donde ella vivía se mantuviera con vida y le di lo necesario a Julia para que terminara sus estudios y ahora ella es una gran profesional. Peor nunca olvido a mi hija y a mi esposo, las personas que me dieron felicidad y Julia la complemento. FIN…
En la escuela de arte, la sala estaba dispuesta para la sesión de clases de pintura. Yo, en un rincón, atento a todo cuanto acontecía y  medio oculto tras tanto caballete que portaban bastidores cubiertos de imprimante; todos ellos en blanco. Cada quién, de los que estábamos allí, ocupando un estratégico lugar. La modelo contratada para la ocasión, había hecho su entrada de manera sigilosa, algo cabizbaja y en actitud profesional comenzó con premura a despojarse de sus vestimentas, las que fue colocando cuidadosamente sobre el respaldo de una silla. Era muy hermosa. Un rostro de rasgos suaves y de preciosos ojos verdes. Habíase sacado sutil la blusa y quedaron al desnudo sus bien formados, blancos y diminutos pechos seductores que exhibían retadores unos preciosos y erguidos pezones de color marrón. Emoción me causó su prolija y a la vez cautivante manera de despojarse de sus prendas, como si ello fuese un rito previo destinado a entibiar la escena que presentaría a continuación. Soltó en un perfecto ademán el botón del pantalón y bajó con lentitud la cremallera. Con ambas manos los hizo deslizar por sus piernas hasta el suelo y con un ágil movimiento sacó de ellos sus pies ya descalzos, quedando en posición contoneada, como si internamente se estuviera acariciando;  y se exhibió con tan solo  sus pequeños y finos calzones de encaje de color magenta, los que luego de un calculado momento los arrastró con sensual movimiento por sus atractivos y preciosos  muslos hasta la altura de las rodillas.  Terminó  por despojarse totalmente de ellos con un ágil movimientos que los lanzó a cierta distancia.                Completamente desnuda se subió sobre una gran tarima blanca en la cual colgaba casual un paño de satín de un rojo intenso y por unos instantes de excitación,  buscó la mejor y más expresiva posición. Secretamente recorrí buscando la mirada de todo el resto y comprobé, que igual que yo, habían quedado embelesados, tras lo cual cada quién tomó sus paletas y pinceles y se dieron a la tarea de plasmar de la mejor manera en sus telas aquel delicioso cuerpo de aquella dulce  muchacha de ojos verdes. Yo, por mi parte, empuñé con mis manos sudorosas el mango de la escoba y me dispuse a continuar con el aseo de la sala, ya que era yo el aseador.
 Capítulo 7  Habían pasado ya varias semanas y nos encontrábamos a mitad de Julio. Ese día habíamos quedado en ir a la playa Lucía, Laura, mi otra mejor amiga, Alex, el novio de Lucía, Blas y ... Ane. Iba caminando en dirección a la playa donde habíamos quedado todos, iba a pasar una gran tarde, ja, ja, ja, que ironía acabo de decir. Las cosas entre Blas y yo, ya no han vuelto a ser igual la verdad, ya no estamos agusto juntos y además la odiosa de su novia no nos deja ni un minuto en paz. Sí, ya sé cómo es Ane de verdad, y en serio yo no sé que es lo que ha visto Blas en ella, por fuera puede estar muy buena y puede ser muy guapa y todo lo que tú quieras pero es… aggg… no la soporto en serio, es ese tipo de chica que no aguanta nadie y que no deja que su novio quede con sus amigos ni nada, se cree que Blas es de su propiedad ni que fuera un juguete. Pero bueno, Ane es un caso aparte. Blas, no sé, me mira de distinta forma y está muy distante conmigo y eso a mí me duele mucho porque yo intento olvidarme de aquello y seguir siendo su mejor amiga, pero me es imposible. No puedo olvidarle y creo que no podré olvidarle nunca. Llegué a la playa y allí ya se encontraban todos menos Blas y Ane.        -          Hola chicos ¿qué tal?       -          Muy bien María. Nos pusimos todos a charlar mientras esperábamos a la "parejita feliz" ja, ja, ja. Al cabo de un rato aparecieron agarrados de la mano, en estos casos que me sentía tan incómoda apartaba la mirada para no sufrir más. Nos adentramos en la playa y buscamos un buen sitio. Dejamos las toallas y nos quitamos la ropa para quedarnos con el bañador. Yo fui la última en quitarme la ropa y me quede observando a los demás. Ane como siempre lucía perfecta y Blas bueno ni te cuento. Me quite la camiseta y el pantalón. De repente me di cuenta de que alguien me estaba mirando fijamente, me giré y le vi. Blas me estaba mirando embobado, ni que estuviera tan buena. Me tumbe en la toalla. Pero hacía mucho calor, así que me fui al agua sola, ya que nadie me quiso acompañar. Estaba tranquila y relajada en el agua cuando alguien vino por detrás y me abrazo, me gire y allí estaba él.        -          Blas, ¿qué estas…       -          Shhhh, calla, quédate así un rato ¿vale?, echo de menos  abrazarte. Me quede allí quieta, mientras Blas me abrazaba. Sentía la respiración de Blas haciendo contacto en mi cuello, era una sensación maravillosa. Me estaba derritiendo allí mismo y no del calor que hacía precisamente.        -          ¿Sabes una cosa María?       -          No, ¿el qué?       -          No puedo aguantar más tengo que decírtelo, sino te lo digo ya, no sé que me va a pasar.       -          Dímelo ya, me estas asustando Blas.       -          María, yo te…       -          ¡Blas, que coño estás haciendo, así con María!       -          Nada, Ane. Sólo la estaba abrazando, estaba un poco triste, nada más.       -          Ya, ya. Bueno venía a decirte cariño, que tu madre te está llamando al móvil.       -          Vale, gracias. ¿Estás mejor María?       -          ¿Ehhh? A sí, gracias. Blas se marchó. ¿Por qué había mentido a Ane?, ¿qué era eso que me tenía que decir? Iba a irme a nadar un rato cuando sentí que alguien me agarraba bruscamente del brazo. Me gire y allí estaba la odiosa de Ane.        -          ¿Qué quieres Ane?       -          ¿Que qué es lo que quiero?, quiero que dejes a mi novio en paz, él es mío ¿lo has entendido? Y no voy a permitir que tú, una niñata insignificante me lo quite. ¿Entendiste? Quedas avisada. Me quede en estado de shock, no podía creerme lo que me acababa de pasar. ¿Quién era ella para amenazarme a mí? Ya verás esto no se va a quedar así. 
El programado. Por: Miguel Saavedra.   Personajes. Esteban. Sra. Ma. Luisa. Señor Director. Arturo. Marco.     Esta historia se desarrolla en un teatro, después de una función, la Señora María Luisa es la esposa del Señor Director, Esteban es un nuevo integrante del grupo de teatro. Sra. Ma. Luisa- Esteban, ¡Felicidades!, actuaste muy bien. Esteban- ¡Gracias! Sra. Ma. Luisa- Se ve que sabes actuación muy bien, ¿Dónde aprendiste? Esteban- En Baja California Sur. Sra. Ma. Luisa- ¡Oh!, ¿Y cómo te cayeron los integrantes del grupo? Esteban- ¡Bien! Señor Director- Te queremos dar otro libreto, para que lo memorices, porque actúas muy bien. Esteban- ¡Esta bien! Señor Director- Esteban, dile a los demás, que se apuren, para ir a comer hamburguesas al casino. Esteban- Ya voy, mire aquí vienen. Señor Director- ¡Vamos a las hamburguesas! Esta escena se realiza en el teatro, antes de una función, los compañeros de Esteban están en el camerino. Arturo- Marco, ¿Ya viste cómo actúa Esteban? Marco- Sí, ¡Actúa tan bien! Arturo- ¿Crees que si le programamos, un nivel de teatro más bajo, se dé cuenta? Marco- No sé, ni quiero saber. Arturo- Lo que pasa es que actúa muy bien, no creo que no se dé cuenta, si le hacemos esa broma. Marco- ¿Y si se enoja? Arturo- ¡Aunque se enoje!, además, es un poco presumido, no importará si se molesta. Marco- ¡Está bien!, vamos a programarle un nivel bajo y difícil. Arturo- ¡A ver!, (Hacen un toque de acción, para que se le programe el nivel). Marco- ¡Ahí viene! Esteban- ¡Oigan!, ya va a empezar la función. Arturo- Sí, ya vamos. Esta escena se desarrolla, después de la función. Sra. María Luisa- ¡Felicidades!, les quedó muy bien, estuvo un poco lenta, pero les quedó muy bien, (A Esteban), Oye Esteban. Esteban- ¿Mande Señora? Sra. Ma. Luisa- ¿Por qué cuando actuabas, no actuabas tan bien? Esteban- ¿Cómo que no actuaba tan bien? Sra. Ma. Luisa- Lo que pasa es, que en obras pasadas, has actuado mejor. Esteban- ¿Mejor? Sra. Ma. Luisa- Actuaste como si no supieras actuación bien. Esteban- ¡Ah!, no me había dado cuenta. Sra. Ma. Luisa- Algo te pasó. Esteban- (Se fija en el escenario). ¡Ah, sí!, tengo programado un nivel más bajo. Sra. Ma. Luisa- ¡Ese fue Arturo! Esteban- ¿Y por qué hace eso? Sra. Ma. Luisa- Porque pone a prueba a los actores, que se integran, para ver si saben actuación bien. Esteban- ¡Oh! Sra. Ma. Luisa- Como te diste cuenta de la programación, te va a seguir en el escenario, él y Marco son muy disciplinados. Esteban- ¡Qué bueno!, porque actúan muy bien también. FIN.
SALTA  ¿No os ha pasado nunca que cuando pasas mucho tiempo hablando con una persona, cuando no lo haces tan a menudo te sientes rara, como que te falta algo?Pues yo me siento así, rara y lo echo en falta. Echo en falta las horas hablando de cualquier tontería, echo en falta las conversaciones sin sentido.Porque cuando una persona te hace reír, te hace de alguna forma bien, a  pesar de las discusiones o desacuerdos, sigues queriendo que formen parte de tu día a día.Aunque la verdad después de que pasen algunos días no sé cómo transcurrirá todo. No sé qué pasará, no sé si volveremos a tener esas conversaciones, porque la última no es que fuese muy acertada. Creo que ninguno de los dos tenía un buen día, y lo acabamos como pagando con el otro. Aunque espero que fuese eso, solo un mal día, y que no deje demasiada huella para que después de eso todo vaya a peor. Espero que solo fuese eso.A pesar de todo sigo manteniendo lo que haré. Sigo pensando que lo mejor que puedo hacer es esperar, esperar a que todo tenga algún sentido, porque ahora mismo está todo borroso, como si mirara a todas partes y lo único que viera fuera una niebla que me impide ver más allá, ver lo que ocurrirá. Y es frustrante porque es la solución a todos tus problemas pero de alguna forma está inalcanzable por el momento. Sólo hay que esperar, ser paciente que nunca es fácil, y sobre todo poner empeño para descubrirlo. Porque sin esas ganas, esa fuerza que te ayude a seguir adelante, no podemos alcanzar nuestros objetivos, metas y sueños. Sólo hay que querer para ver eso hecho realidad. Así que ten paciencia. Todo llega en su momento.¿Y si te rindes? Sé que no lo harás. Tienes que ser fuerte y luchar. Luchar para llegar porque al final todo tiene su recompensa.Y sobre todo ten valentía, se valiente y enfréntate a esos obstáculos que te impiden el paso. Porque al final son eso, obstáculos, y siempre vamos a tenerlos, solo hay que saber saltarlo. Porque una vez alguien me dijo que: “lo único malo que puede pasarte si lo saltas es que te caigas, y si caes aprendes. Porque siempre sabes levantarte. La única que puede impedir que lo hagas eres tú misma”. Y conteste: “tengo miedo a no hacerlo. A no ser capaz”. Y me respondió: “Es el miedo el que te echa para atrás y tienes que superarlo”.Así que no tengas miedo y enfréntate. Supera tus miedos y podrás seguir adelante, y ya nada podrá retenerte. Y que nadie diga que no lo intentaste o que no pudiste. Dile simplemente que sí, que lo conseguí aunque al final todo tenga un final negativo, estás orgullosa de haberlo conseguido.  Porque si quieres, puedes.
SALTA
Autor: María 
En: Cuentos & Historias 
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 Capítulo 8  Me quede en estado de shock, no podía creerme lo que me acababa de pasar. ¿Quién era ella para amenazarme a mí? Ya verás esto no se va a quedar así. Me fui a nadar para despejarme un poco, por ahora no iba a hacer nada contra Ane, encontraré el momento adecuado y entonces me vengare. Narra Blas: Estaba a punto de decirle a María que la amaba, que siempre lo he hecho y que no soy capaz de olvidarme de ella, ni de sus ojos, su sonrisa, su pelo, ese beso tan maravilloso… Pero tuvo que venir Ane a fastidiarlo, pero la verdad creo que así está mucho mejor ya que yo ahora mismo estoy con Ane, soy su novio y sería muy rastrero por mi parte tener novia y estar con otra. Tengo que pensar que es lo que voy hacer, dejar a Ane y empezar nuestra historia de amor con María o dejarlo todo como esta y olvidarla. Llegue a las toallas cogí el móvil y allí no había ninguna llamada, Ane me había mentido. Llego Ane y se sentó en mi toalla y me empezó a besarme en los labios y en el cuello. En ese momento salía del agua María y no pude apartar la mirada de ella, era una diosa, era perfecta. Tengo que tomar una decisión muy pronto. Narra María: Llegue a las toallas y allí estaba la odiosa de Ane comiéndose a besos a Blas, pero Blas no paraba de mirarme. Me tumbe en la toalla para secarme, cuando oí lo que Ane le decía Blas.        -          Blas, cariño me voy a la cafetería con las chicas y Alex. ¿Vienes?       -          No gracias, prefiero quedarme aquí a secarme.       -          Vale. Ane le dio un beso, me miro con odio y se marchó con Lucía, Laura y Alex. Me había quedado a solas con Blas. Me tumbe poca abajo para no tener que mirarle, de repente sentí que alguien se tumbaba a mi lado.        -          Sabes, tienes toda la espalda roja. ¿Te echo crema?       -          Como quieras, no me importa Blas. Entonces sentí como Blas me echaba la crema solar por la espalda, en este momento me siento bien, relajada. Entonces sentí como se acercaba a mi oído.        -          Estás preciosa.       -          ¿Yo preciosa? Ja, ja, ja.       -          No en serio. Me gire y le miré. Acabamos él encima de mí, muy cerca uno del otro tanto que cuando hablábamos nuestros labios se rozaban. Me quedé mirando sus ojos, era imposible quitar la mirada de esos preciosos ojos que me hipnotizaban, como siempre, acabe perdiéndome en ellos. Blas me miró y se fue acercando poco a poco. Nuestros labios a punto de rozarse. Él acorto la distancia que nos separa y me beso. Era maravilloso sentir sus labios cálidos junto a los míos, era una sensación que no se podía comparar con nada. Era simplemente perfecto. Fue un beso tierno en el que los dos transmitimos muchas cosas, nuestro amor. ¿Amor?, ¿Blas amor por mí?, no creo, pero estaba empezando a sospechar que era cierto, que Blas sentía algo por mí. Nos separamos y nos miramos a los ojos.        -          María, tengo que decirte algo.       -          Dime Blas, antes me has asustado.       -          María, sé que no me vas a creer, pero me pediste que me olvidara de ti y la verdad es que no puedo.       -          ¿Por qué no puedes?, ¿No te entiendo nada Blas?       -       Porque yo te … 
   Expansión espectacular de multicolores, ilumina el África, ilumina la Antártida, ilumina el mundo, pero te pido desde el primer rinconcito de mi ser, prende más aún la pequeña luz que titubea, y haz que el sonido al igual que las luces del  árbol de navidad se muevan en una constante, junto con el roce de los cubiertos que estoy ocupando para comer. Mi cara está ausente, no existen muecas, sin embargo, mi cuerpo expresa contradicción con el movimiento de mi pierna, aparentemente existe vida, y de seguro que sí, porque mi alma sigue gritando, inclusive con gárgaras mientras sigo tomando el agua. Son Intentos vagos, perezosos como estos pies que sacaré a pasear precisamente al dejar el último plato seco en la despensa, luego de que aquellos trozos de comida se deslizaran por mis labios, acariciaran mi campanita como Iglesia por los domingos, y bajaran al igual que un montañista hasta mi estómago.    No te espantes, sé que las luces no están prendidas, en esta Ciudad siempre vivimos en oscuridad para respirar nuestras almas, porque si bien no contamos con energía, la estamos creando en nuestro centro de estudios,  así que por ahora los espíritus asoman como luz por los cielos, ¿puedes divisarlo? cierra los ojos y siente aquello como un beso del espíritu que sientas prende la luz en la ciudad de tu oscuridad. Existen muchos habitantes en este pequeño pueblito, somos como un montón de depredadores tratando de marcar la fuerza de nuestros dientes en este pequeño gran músculo. Ven, acércate, ¿ves que apenas me sale la voz? Quiero susurrarte, pero sólo queda la sensación de mis labios moviéndose, sin balbuceos y mucho menos palabras. Caminemos un poco más, pero con cuidado, ya que al pisar se rompe el suelo al igual que un espejo, se triza, es frágil y a cada paso una mancha gris se posa, pero ¡no tengas miedo! Ven toma mi brazo, yo te estoy cuidando, además mira que complaciente, las flores están denotando sus ganas de abrirse y mostrar su belleza.                           Que genuino el pasear, quiero encontrar un camino distinto esta vez, sin importar donde llegaré o si pierdo la cabeza. En el bolsillo llevo un par de dados, por cada número par caminaré a la izquierda y por cada impar a la derecha, supongo que en alguna dirección distinta acabaré el día de hoy. Ya no reconozco la zona en la cual voy pisando, y el suelo ya no se vuelve gris, mantiene su tono negro. Un mal cálculo me ha hecho caer, he llegado a trizar el espacio, espero nadie me haya divisado en semejante travesura que dictó la pequeña locura del pequeñín ser que habita ahí en la mente.  Ahora de pie, sigilosamente no avanzo, realmente me he perdido, y a mi alrededor no se encuentra ni siquiera  la sombra de un espíritu para preguntar por indicaciones. Me pregunto ¿ y si vienes tú? Ven, acércate, no tengas miedo, yo ya he trizado, sólo pisa lentamente, un poco mas, deja que la lectura se adentre en tí también.                           Te ves totalmente blanca, creo que tú eres de otra Ciudad, ¿no? Yo estoy totalmente oscura, quizás es mejor no tocarnos. Espera, ¿qué haces acercándote? Podemos causar problemas, pero está bien, acércate y tal vez sólo si lo apruebas con tus ojos de nieve cálida, podré acariciar tus mejillas, y apreciar con menos vergüenza tu apagado por el cansancio, pero interrumpido por el momento. Mis pies están congelados, creo que has visto que no uso zapatos, y aún así la superficie se vuelve gris, en cambio tú eres más ligera, y te mueves como artista haciendo danzar el pincel en un lienzo blanco como tus ojos, y cálido como el color rojo que está usando el artista para ilustrar al personaje que yace atrapado en la futura obra de arte, que por cierto, ya es arte. Espera, ¿por qué pones tus manos en mis mejillas? Debes parar, el blanco con el negro, no crean un color netamente claro, ¿acaso quieres oscurecerte conmigo? ¡Aléjate! Da cuatro pasos atrás, no olvides que es sólo un paseo por la oscuridad, sólo te muestro mi realidad, sin más, sin esperas, sin aplomos, así que da tres pasos atrás. ¡No! ¡He dicho que sin juegos, la sombra se acerca incluso hasta mi músculo principal, da dos pasos atrás. Eficiente sonrisa que tienes, los espíritus te envidian, lo siento, por eso no mires hacia el cielo que podría quebrarse como el suelo, da un paso atrás. Déjame sacar desde mi sombrero los pétalos negros, quiero dejarte un recuerdo, ven toma estos en tus manos, y sin miedos te digo, da un paso hacia adelante, no quiero que estés triste. Ahora que mi brazo realmente te rodea y que soy yo quién acaricia tus mejillas, no siento la necesidad de hablar, pero aún así, pese al descubierto de este gris y feliz sentimiento, debemos despedirnos, puesto que caeremos al abismo.    Fue ahí cuando el suelo se terminó por romper, y los espíritus entre risas envidiosas  nos vieron caer al vacío mas completo, mientras las rosas negras se volvían grises, anunciando la llegada de una nueva estación. No olvidemos que sólo soy un corazón, aunque perdiera la cabeza del corazón, sigo igual de completo por amor.    
   
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