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El sistema nos enseña a calificar cuantitativamente a cada individuo dentro de un esquema amplio de circunstancias, limitamos constantemente la creatividad y eliminamos cada rasgo de inocencia en los niños, somos permisivos con el contenido que ellos ven en la televisión o en plataformas digitales como youtube o redes sociales, no identificamos los riesgos de estos sistemas de comunicación y entretenimiento, eliminamos completamente de sus vidas el habito de la lectura, el salir de casa y jugar con sus amigos, nos conformamos con las “seguridad de nuestro hogar”, y de manera equivoca obsequiamos en días especiales (cumpleaños, día de los niños y navidad) celulares, computadores, tablet´s , en lugar de bicicletas, balones, patines cosas que de alguna u otra manera llenaran la libertad de movimiento que ellos poseen, no los volvamos sedentarios ni personas con limitaciones de pensamiento, y lo más importante no los convirtamos en personas conformistas
        He tenido que correr mucho, en el buen sentido de la palabra. Mi auto fue golpeado ayer, en la parte frontal, por un descuidado chofer tratando de dar marcha atrás a su vehículo.    Eso me ha consumido prácticamente  el día de hoy, contactándome  con la compañía asegurado del señor que me impacto, para ver como arreglamos mi carro. Fue una tarea tediosa, de mucho detalle sobre lo que había pasado, cuando, y a que hora.      Dichosamente, en el momento del golpe, no me encontraba dentro del vehículo. Ya que fue en un parque de la lavandería de donde me encontraba.     Para mi suerte, el chofer que intentaba salir para atrás,  donde había suficiente espacio, luego del golpe,  muy responsablemente, ingreso al local y me  comunico lo ocurrido.     En principio, mi reacción natural ,  fue de enojo, al observar que el golpe había sido mucho más fuerte de lo que me imagine.  Pero al ver  la preocupación del culpable, y su deseo de cooperación,  me fui tranquilizando y decidí llevar las cosas con calma.     Me entrego los documentos necesarios, para contactar su aseguradora. Me dio su número de licencia y se puso a mis órdenes para cualquier consulta.     Cuando el hombre se fue, le mande una triste mirada al golpe de mi carro y muy tranquilo,  decidí entrar al negocio, a terminar lo que estaba haciendo.     No sé si será la edad, o la gran responsabilidad del otro chofer, que - aunque sabía que no iba a tener trabajo, por varios días, ya que el carro es mi herramienta de trabajo - que sentí una gran paz y no pase por momentos de preocupación ni de enojo.     Hoy en día, realice los trámites necesarios, y logre dejar mi carrito ,donde estará por algunos días, en el taller para su reparación.     Muchas veces, nos hacemos bolas, con situaciones fortuitas, que pasan en nuestra vida, y que sabemos que ya no podemos hacer nada -como en este caso- y perdemos la paz y entramos en enojo y preocupaciones de que vamos hacer al otro día. A veces no valoramos que son cosas materiales, y que gracias a Dios, no hemos sufrido ningún percance  a nuestra salud. Lo material de alguna forma se recupera pero nuestra salud, a veces no.     Dice un dicho por ahí : “ Si el problema tiene solución, porque preocuparnos, y si no tiene solución, para que preocuparnos si no podemos hacer nada.”
   
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