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Mi postura personal frente a la muerte. Una de las ideas que han torturado a la humanidad, la idea de la muerte y/o el final de la vida. Cada persona que piensa en evolucionar constantemente se pregunta así misma: ¿Por qué vine a este mundo, y por qué voy? ¿Cuál, qué es el propósito de esta construcción y demolición? El miedo a la muerte y la alienación ha sido el comando que condujo hacia la formación de la filosofía pesimista (no racional). Los pesimistas filósofos parecen pensar de la vida como existencia sin rumbo, sin intereses, una existencia que carece de sabiduría. Verdad que la filosofía (corrientes) del idealismo y el materialismo nos han sorprendido con largo escenario de argumentos detallados, fundamentos que dejaron a sus seguidores entre confusión y caos, ya muchas veces lanzaron en sus corazones el vacío, la desesperanza y que a muchos llevó a trastornos de identidad. Ellos pensaron sobre la extravagancia de la vida, ¿por qué hemos llegado aquí? Y lo que contestaron parece ser insistir en manifestarnos como una obra sin utilidad alguna ¿Cuál, ¿qué es el propósito de esta construcción y demolición? Los que no somos idealistas ni materialistas, pensaremos en forma más práctica, más racional, más válida. Cambiaremos las preguntas comunes a otras más útiles ¿Tenemos que llevarnos nuestra elección? ¿Será nuestro deber poner fin a este absurdo comienzo y final? Si vamos a lograr por lo menos eliminar el sentimiento del temor, angustias y vacíos, realmente estaremos logrando una tarea esencialmente considerable. Los intentos humanos de correr de la muerte indican el inmenso deseo de infinitud, pero la naturaleza se pone en contra de ello, ni siquiera quiere darnos evidencia clara. Personalmente no preguntaré si podemos tener una evidencia de la supervivencia del ser humano después de la muerte. Si sufrimos de la idea de ser anulados, ¿podemos usar la misma idea como una prueba que no debemos ser anulados? Si es así entonces ¿qué haremos para lograrlo? La vida humana normal antes de evolucionar pasa traveseando entre un dolor y una esperanza, rebotes que hacen que nos contemplemos el alma y nos otorguemos el derecho a la inmortalidad negando la mortalidad: La anulación para mi es algo rechazado por ser no-humana, es algo que no nos pertenece. La pelea entre dolores y esperanzas nos dan visiones de la función del despertar, una indicación de que estar hipnotizados es algo no humano. Lo que aparece en el mundo de las visiones durante el sueño de la existencia corporal (mortal), es una manifestación de un mundo de vigilancia, algo que se estabilizó en nuestra alma. Así que lo que aparece en el mundo de la vigilancia no es la esperanza por la continuidad, es una manifestación de nuestra sempiterna realidad nos guste o no. Para despertar, salir del océano de la angustia, llenar el inmenso vacío interior, debemos dejar la tendencia de auto eliminarnos. Para mí la muerte no existe y en mi existencia no tendrá lugar, y quienes despiertan y evolucionan en el bien no morirán. (Alokbi)
Este fin de semana me he dado cuenta de que vuelvo a empezar a "caer": desasosiego, sueño intenso, inquietud...Este fin de semana me he dado cuenta, que intentando "limpiar" mi vida de gente que no me aporta, que no suma, que me produce desazón porque estamos en momentos distintos o simplemente porque no tengo nada que ofrecerles (o ellos a mi).... Me he dado cuenta que me quedo sóla.  Tengo una dualidad, sé que no estoy bien como para aguantar nimiedades, pero al mismo tiempo, no puedo echar a todo el mundo porque no sepa o pueda manejar la situación. Sí, supongo que empiezo a necesitar aislarme otra vez. Que empiezo a  sentir que  todo el mundo me aburre, que son egoístas o que... yo que sé. Sé que el problema está en mi.Y lo cierto es que no sé cual es el problema al que debo poner solución. Y si lo sé... no quiero reconocerlo.  Estoy confusa
Dilema
Autor: Susaania 
En: Artículos 
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En todo el mundo la sociedad está conformada por una pequeña minoría de ricos, una gran cantidad de pobres y en el centro la inmensa mayoría de la población que encuentra tantas razones para agradecer como para reclamar, cuando contempla a ambos extremos.  Siempre será válida cualquiera de las dos decisiones y ninguna de las dos tiene porque generar conflicto alguno. Agradecer por lo que se tiene es la manera más efectiva de trabajar por lo que no se tiene.  Agradecer garantiza el progreso.  De igual forma, reclamar por lo que no se tiene es una vía segura de acabar con lo que se ha logrado a punto de trabajo.  Reclamar conduce al retroceso.  Sin embargo, en decisión personal cada uno elige qué  MERECE ya que tanto el progreso como el retroceso son un simple merecimiento, porque todos merecemos y hacemos mérito para ello. Agradecer o reclamar es un albedrío  intransferible consecuente con la capacidad propia para abrigar gratitud o envidia en el corazón.  Siempre habrá quien se sirva de alguna de estas dos condiciones para bien y/o para mal.  Me permito hacerle partícipe a quien pretenda debilitarme con números, estadísticas, estudios o investigaciones que yo no soy psicóloga, socióloga ni cualquier otro profesional similar.  Esto es tan solo mi percepción frente al tema; es únicamente mi opinión personal la cual publico para compartir no para debatir.  Toda mi solidaridad para quien sabe agradecer y mi absoluto respeto por quien necesita reclamar.  Yo decido AGRADECER por todo lo que tengo mientras continuo trabajando para lograr todo aquello me hace falta.  Agradecer es un derecho y un deber conmigo misma.
Mente que se mueve: ¿Movimiento de abeja o movimiento de mosca? Anoche, charlando con una humana muy cercana, entre reír, bromear, silencio y tocar temas de profundidad, flota el tema de etimología para luego ligeramente llegar a la intelectualidad, el mundo virtual de un «genio», sea científico, culto, o artista, etc., y del cómo se plasman las operaciones mentales en su mundo virtual a la realidad coherente, así hayan tenido dificultad, obstáculos de expresión, etc… Jamás se cae en el lenguaje «de insolencia»… Y, que el lenguaje vulgar es de un nivel muy superior al del lenguaje «insolente»… No hace falta recordar que hablando de lenguaje nos referimos con ello a todos los tipos de éste (punto demás mencionarlo) … Así, después con ella… hemos aclarado que, no se puede llamar a las «cosas» sino por su nombre real, o sea describir tal cual lo que leemos o vemos: ¿Qué es, ¿cómo es? Conceptuar, es así, que podemos llamar a lo que percibimos por su nombre, es arte, o es insolencia, etc… Luego viene el ¿Para qué es?… Eso es razonar, si acabo por ejemplo de ver una obra de insolencia, eso dice que no estoy en frente de la intelectualidad, ciencia, arte, etc… ¿Para qué entonces?… De ahí viene el juzgar, aquí es el nivel de la conclusión: por ejemplo, ¿es útil, lo tomo o lo dejo?… Bien, después de disfrutar el aire fresco casi hasta la madrugada, junto a ella charlando… Antes de irme a descansar, me vino a mi mente escribir algo sobre (La fabricación de intelectuales) en los medios de comunicación, abarcando con explicación detallada sobre las teorías de la influencia de los medios de comunicación sobre ( las mentes comunes )… Luego, dormí… He soñado desagradablemente… Al despertar, no me he preguntado ¿Qué pasará? sino ¿Qué pasó?… He dirigido mal mi energía… Ya sé, el tema que pensé en escribir… ¿Acaso quiero advertir, a quienes? Quienes saben ya lo saben… Eso ya me hizo tomar la elección y las lecciones… Y volví a recordar la teoría de las gafas oscuras y las gafas claras… El movimiento de abeja y el movimiento de la mosca… El resumen de la teoría, en forma simple, es que la percepción depende del tipo de anteojos o gafas que uno mismo usa… Y el reconocimiento depende del movimiento de búsqueda de alimentos… ¿De qué se alimenta la abeja, de qué se alimenta la mosca?… Quienes usan anteojos oscuros, jamás verán lo claro tal cual es, por más que miren nunca verán… Son excelentes en detectar y concentrar únicamente en los puntos oscuros de personas, circunstancias, historia. Y si no lo hay… increíblemente lo inventarán, porque simplemente eso es lo que ven… Son genios en activar, motivar, entusiasmar por la búsqueda de lo obscuro… Analizan, poniendo justificaciones… Tienen movimiento de mosca… Bailan y bailan en búsqueda de lo podrido para alimentarse… Los que usan anteojos claros, ven la claridad, perciben lo blanco tal cual es, ven los puntos buenos, se concentran espontáneamente en lo transparente… Y si ven los puntos oscuros, te advierten para que tomes lo bueno y abandones lo dañino… El movimiento de ellos es el de la abeja, que va en búsqueda del néctar… ¡¡La danza de la abeja va en búsqueda de lo que necesita y en lo que está dispuesta a asimilar…!! (Alokbi)
Por Roberto Gutiérrez Alcalá   Corría el mes de noviembre de 1969, y los aficionados al futbol de todo el planeta tenían puestos los ojos en Edson Arantes Do Nascimento, mejor conocido como Pelé, la estrella indiscutible del equipo Santos de Brasil y, también, de la Selección Verde Amarela.   Gracias a un minucioso recuento que consideraba tanto partidos oficiales como amistosos, se sabía que el prodigioso futbolista nacido en 1940 en Tres Corazones, en el estado de Minas Gerais, Brasil, llevaba 999 goles en su cuenta personal; es decir, sólo le faltaba uno para sumar mil, una hazaña que nadie había conseguido hasta entonces.   El domingo 16, en un ambiente de extrema excitación, el Santos saltó a la cancha para enfrentarse al Bahía en la ciudad de El Salvador, al noreste de Brasil.     Un día antes, el presidente del Bahía había declarado en una entrevista para la televisión: “Será muy difícil que Pelé le anote al Bahía, porque queremos ganar el partido. El deporte es una cosa seria, y yo le pido a Pelé que meta su gol mil en otro sitio.”     Con todo, volaba de boca en boca el rumor de que ya se había organizado una misa especial de acción de gracias por la confianza de los locales en que Pelé anotaría su milésimo gol ahí...   El partido arrancó. Pelé se movía como una pantera al acecho de su presa. Pronto se le presentó la primera oportunidad: tiró un espléndido cañonazo, pero el balón pegó en uno de los postes de la portería enemiga...   Minutos después recibió la pelota cerca del manchón de penalti, dejó atrás a un contrario, se abrió hacia la derecha, engañó al portero y tiró al arco, pero, en el último momento, el defensa Nildo apareció sobre la línea de gol y no permitió que el balón entrara.   En un hecho insólito, en lugar de que le aplaudieran a Nildo, los seguidores del equipo local comenzaron a abuchearlo... Pelé ya no tuvo una tercera oportunidad y el partido terminó uno a uno.   ¡Penalti! Llegó el miércoles 19. El Santos jugaría en Río de Janeiro contra el Vasco de Gama. El escenario no podía ser mejor: el Maracaná, el estadio más grande el mundo.   La mayoría del público que abarrotaba las tribunas del Maracaná quería ser testigo del gol mil de Pelé. Sin embargo, los jugadores del Vasco da Gama estaban decididos a evitarlo.   Manuel Amaro, el árbitro de aquel histórico juego, dio el silbatazo inicial y la pelota se puso en movimiento. Pelé trotaba, se detenía, se desmarcaba… Por su parte, los jugadores del Vasco da Gama se multiplicaban sobre el césped para que no tuviera el balón en su poder.   De repente, Pelé se encontró con la pelota dentro del área del Vasco da Gama y disparó a la portería; la de gajos, no obstante, pegó en el travesaño... ¡Aquello era increíble! ¡El gol mil se le negaba a O’Rei!   Faltaban doce minutos para que el juego terminara. El marcador estaba uno a uno. La tensión se sentía en el aire. Fue entonces cuando la leyenda empezó a tomar forma.   Clodoaldo le filtró un pase rasante a Pelé. Éste emprendió la carrera y, cuando estaba a punto de tocar el balón, fue derribado dentro del área por el defensa René. Amaro no dudó en marcar penalti, a pesar de las airadas protestas de los jugadores del Vasco da Gama.   Los fotógrafos y periodistas que había detrás del arco del argentino Edgardo Andrada se felicitaron por estar ahí, en ese sitio privilegiado... Entretanto, Pelé tomó distancia del balón que ya descansaba sobre el manchón de penalti y esperó a que los jugadores del Vasco da Gama se resignaran a su suerte. En ese instante, el tiempo se detuvo.   Nervioso como nunca antes En el libro Pelé. Memorias del mejor futbolista de todos los tiempos (2008), O’Rei recuerda: “Por primera vez en toda mi carrera, me sentía nervioso. Nunca antes había experimentado una responsabilidad como ésa. Estaba temblando. Dependía solamente de mí. Mis compañeros me habían dejado solo y se quedaron en la línea central del campo de juego.”   Pelé trotó lentamente hacia el balón y, a escasos centímetros de él, hizo su famosa paradinha y luego lo pateó con la parte interna de su pie derecho. Aunque Andrada adivinó la dirección de la pelota y se lanzó a su izquierda, ésta entró rozando el poste. ¡Goooooooool!   Pelé corrió hacia la red de la portería, cogió el balón y lo besó. Todos los fotógrafos y periodistas siguieron al astro brasileño y lo rodearon. Ante las cámaras y los micrófonos, Pelé dedicó su milésimo gol a los niños pequeños, dijo que había que cuidarlos y lloró. Entre varios lo subieron a los hombros de alguien y sostuvo el balón en alto.   El partido se interrumpió veinte minutos. Algunos seguidores del Vasco da Gama se acercaron a Pelé y le dieron una camiseta de ese equipo con el numero mil impreso en ella. Si bien le pareció algo extraño, Pelé se la puso y dio una vuelta olímpica al estadio en medio de la ovación del público.   Al final, Santos ganó el partido dos a uno y O’Rei se erigió como el primer futbolista de la historia en meter mil goles.   En 1975, Pelé fue contratado por el Cosmos de Nueva York. Hasta el 1 de octubre de 1977, día en que, vistiendo la camiseta de ese club, se despidió del futbol profesional, anotó mil doscientos ochenta y dos goles, una cifra que nadie ha logrado superar aún.   Recuadro:   El primero y el últimoPelé anotó su primer gol ante el Corinthians-Santo André, el 7 de septiembre de 1956, durante su primer partido con el equipo mayor del Santos.El último, vestido con la camiseta del Cosmos, se lo metió al Santos, su antiguo club, el 1 de octubre de 1977, durante su partido de despedida del futbol profesional.
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