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La noche es un personaje oscuro, atemorizante, encubridor, aunque también en ocasiones amigable... A veces pienso que empatiza con la turbulencia de los seres, de esas mentes algo vampiras, que de día vagan aturdidas como observadores ausentes.Pero también es augurio de una versión medio subterránea de la existencia humana, como una casa en cuyo subsuelo se acumulan las cosas olvidadas y poco gratas; los secretos oscuros, las equivocaciones, ¡y las inspiraciones!. Recuerden que las grandes obras, por lo general son producto de vivencias tormentosas, desengaños, frustraciones; sentimientos que no se presumen porque se visten con las prendas de la fealdad que avergüenza. Aun así, de los sótanos más oscuros del pensamiento humano, es posible descubrir una llama mínima de esperanza...La noche, es una extensión del subconsciente, de lo que no nos atrevemos a declarar abiertamente, es el sinónimo en el cual se escudan los murmullos, es la almohada en donde descansa nuestra inercia.La noche es para los niños, el tiempo para temer  al “cuco” que surge de la oscuridad de sus roperos, arañando fastidioso las paredes de sus miedos… La noche, la noche, la noche…¡La noche es sólo la otra versión del día!, que empieza cuando las estrellas deciden  salir a recorrer el infinito campo de nuestros cielos. 
 Al ver como aumentan los vídeos en redes sociales donde se expone a la gente en situaciones “vergonzosas” me doy cuenta que vivimos una nueva Inquisición cuyo castigo es el escarnio, la hoguera virtual. Por ejemplo vídeos de hombres o mujeres en supuesta masturbación o teniendo sexo en lugares públicos o “pillados” viendo material privado en sus dispositivos móviles o presuntamente espiando a otros y tomándoles fotos in fraganti. Me pregunto ¿Desde cuándo nos hemos convertido unos y otros en policías de la moral? Conste que no defiendo estos comportamientos, no, lo que busco exponer es la conducta hipócrita de quienes filman con intención maliciosa, no de corregir, de burlarse deliberadamente como buscando en esa exhibición atenuar sus propias miserias porque todos las tenemos, se llama naturaleza humana. Y bien es cierto hay mucha gente que tiene conductas antisociales, pero desde el punto de vista del que graba eso le sucede a los demás no a él, porque él está salvaguardando la decencia, el recato, las buenas costumbres. La mejor lección al respecto la tuve hace algunos años cuando después de viajar en Metro llegué indignada a una cita con un amigo, él me preguntó por qué estaba tan molesta, ésta fue nuestra conversación textual: ─Es que en el asiento de enfrente venía un tipo haciendo sus cochinadas.─¿Se estaba masturbando?─ me preguntó sin aspavientos.─No, pero estaba dormido y tuvo una muy visible erección, parecía una cosa viva aquello. ─¿Pero venía dormido?─SíEntonces mi amigo me miró sostenidamente y me tomó los hombros con delicada firmeza mientras decía:─Vaya, creo que la pervertida eres tú, en primer lugar ¿por qué le venías mirando la entrepierna?, además es obvio, si se mueve es ¡porque está vivo! Fuertes lecciones dan buenos resultados. Entendí que el coraje que sentía estaba más relacionado con mis atavismos y esquemas morales. Que muchas veces si algo te molesta debes analizar el origen que no es más que el reflejo de tu idiosincrasia. Nuestras culturas latinas mucho se enfocan en odiar el cuerpo, ya ni se diga el desnudo y la expresión de la sexualidad. El asunto es que crecemos siendo permanentemente jueces y juzgados y con el tiempo cada quien adopta un rol. Aun cuando alguien diga: “Lo hago para ver si les da vergüenza y se comportan”, pues no, eso tampoco sirve, de ser así los vídeos “vergonzosos” ya estarían erradicados de la Internet
p { margin-bottom: 0.25cm; direction: ltr; color: rgb(0, 0, 0); line-height: 120%; }p.western { font-family: "Times New Roman",serif; font-size: 12pt; }p.cjk { font-family: "Times New Roman",serif; font-size: 12pt; }p.ctl { font-family: "Times New Roman",serif; font-size: 12pt; }a.western:link { }a.ctl:link { } Entendemos por dormido, aquella persona que tras haber introyectado miedos, apegos, aprendizajes socialmente aceptables y, actuales en concordancia con todos los parámetros propios de una cultura o sociedad, sigue reproduciendo dichas pautas en la edad adulta, disponiéndose a imponerlas de la misma forma a sus descendientes. LA EDUCACION INSTITUCIONALIZADA Esta llamada a filas inicia el largo camino del pequeño ingenuo, al dormido completado. Cursamos desde aquel lejano preescolar hasta el término de la educación superior. A lo largo de estos años, se le impone una larga cadena de restricciones bajo la consigna del castigo, que va de la leve reprimenda a la expulsión definitiva. Es en esta etapa (familia-escuela) donde se construye el individuo-dormido indispensable para así reproducir el sistema al que pertenece. De esta manera, se van fabricando cual robots, generación tras generación, en las que los disidentes son minorías.    RELIGION ORGANIZADA   Ya hemos anotado la religión como un compendio de normas al llegar el niño a este mundo. Sean religiosas o no (nos referimos a las normas), el individuo dormido transita por ellas a lo largo de su vida reproduciéndolas e interiorizándolas de diversas formas. Algunos de los miedos más profundos parten de estas normas llevándoles de la mano a las siguientes etapas de interrelación con otros. La sexualidad, como una de las facetas más afectadas, interrumpe el comportamiento natural de la persona, empujándolos a un círculo de mitos restrictivos logrando reprimirlos en lo que podría ser una visión limpia, hermosa y pura, del amor-sexo. El comportamiento de seguimiento a bases religiosas funciona como si fuese un hipnotismo colectivo. Todos estos aspectos unidos convocan conductas preestablecidas logrando una cohesión al grupo religioso perteneciente. De esta forma se etiqueta las conductas subversivas como susceptibles de castigo, logrando crear un dios muy alejado del amor. ESTATUS SOCIO-ECONOMICO Por regla general se nace en un grupo socio-económico que si bien pueden variar las normas, obligan al grupo a seguirlas so pena de la subsiguiente marginación. Cualquiera que sea este estatus, tendrá formas determinadas de vivirlo al interior y exterior del mismo. Las clases más favorecidas han hecho del consumo una religión y forma de existencia desvirtuando la verdadera esencia de la vida. Los menos favorecidos, por lógica, anhelan un mejor nivel económico enfocado igualmente al consumismo a ultranza. Hay otra clase social de la que menos se habla (los olvidados del sistema), aquellos por los que poco o nada se ha hecho. Pasan el día a día tan solo en la búsqueda de sobrevivir olvidándose hasta de su propia esencia humana.  LA FAMILIA Desde que nacemos nos imponen, el nombre, la religión, costumbres, estilo de vida y nivel socio-económico. Es en los primeros años de este niño (que nace despierto), en los que se inicia esta larga imposición. En su inocencia y claridad, se le reprimen aquellos aspectos naturales, frescos, propios de este ser que lo irán marcando de manera puntual y casi definitiva, para su vida adulta. La familia, como el círculo primario, es la encargada de introducir en el individuo las primeras pautas agresivas, así como socavar su creatividad e imaginación muy propias de los niños pequeños.
  
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