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     LA VERDAD QUE DONALD TRUMP OCULTA   Desde que el presidente de Los Estados Unidos, Donald Trump tomó el poder en el año 2016, he estado escuchando permanentemente como él y muchos de sus seguidores se han estado vanagloriando de todos sus logros económicos y de lo fuerte que se ha mantenido la economía del pais durante su gobierno.    Es cierto que durante el gobierno de Trump, el desempleo ha bajado 3.5%, la cifra más baja en los ultimo 50 años, que se han creado miles de nuevos empleos, que su programa de estimulo fiscal y reguladores del 2018 ha dado algunos buenos resultados económicos, y que el salario promedio por hora de los Estadosunidenses pobres ha subido y sigue creciendo a más de un 3% anual por primera vez en más de 10 años.    Pero, ¿ Se ha preguntado alguna vez alguien como se han logrado obtener estos resultados económicos ?  ¿Conoce usted el precio a pagar por estos llamados logros económicos de Donald Trump ?    La respuesta a estas preguntas es nada más y nada menos que Donald Trump ha estado endeudando el pais. Durante el gobierno de Donald Trump la deuda nacional del pais superó los 23 billones de dolares y esto no incluye los pagos que el gobierno tiene que hacerle al Seguro Social y al Seguro Naconal ( Medicare ), los cuales estan aumentando y creciendo más rápido que la capacidad que tiene la gente que trabaja para financiar estos gastos. Esto tampoco incluye el deficit presupuestario o sea los gastos realizados por el gobierno que alcanzó por primera vez en el año 2017 un billon de dolares y se espera que en el año 2020 supere un billon de dolares y que permanencerá asi por lo menos 10 años.  Además, China posee más de 1 mil 70 billónes de dolares en Bonos del tesoro o sea un 28% de la deuda externa de Estados Unidos, lo que le da a China un gran poder para influenciar en la política y en la encomía estadounidense, si ellos deciden ejercer presión en querer cobrar los bonos de deuda que ellos tienen en su poder. Esto es sin mencionar los 40 billones que Trump aumentó en gastos militares durante su gobierno, ni lo que costará el financiamiento de la construcción del muro en la frontera con México, ni del impacto económico que la crisis del corona virus tendrá en la economía Norteamericana.  Pero peor aún, se prevé que para el 2050 la deuda de Los estados Unidos prestada en los mercados de crédito alcance el 180%  del producto interno bruto ( PIB ) y estas cifras no dejaran de aumentar y los expertos dicen que la brecha fiscal o sea la diferencia entre los ingresos y los gastos esperados durante un largo periodo de tiempo, refleja que las futuras generaciones de estadounidense tendran una carga financiera 10 veces mayor que la carga de la deuda actual.  Por lo tanto, esta es la verdad que Donald Trump le oculta al pueblo Norteamaericano y este es el alto precio que todos los estadosunidense estan pagando y que tendrán que seguir pagando por generaciones, producto del endeudamiento del pais para mantener una economía ficticia de la cual Donald Trump se jacta tener en estos momentos.   
   Durante mucho tiempo soporte que no me valoraron, que no me dieran mi lugar, que no me respetaran...    Pensé que estaba haciendo lo correcto puesto que cada acción provenía de la persona que decía quererme, aquella que un día prometió que se aventaría al abismo conmigo; pero que al final me arrojó a él sin anestesia y esa nube de bondad que le rodeaba desapareció, algo parecido a la niebla. Dejando al descubierto quien era él en realidad, como dirían por ahí el producto no traía lo que dice el empaque.A pesar de todo seguí creyendo en él, porque tengo ese horrible defecto,  pensar que las personas merecen mas oportunidades, pero resulto peor, si antes estaba rota, me ha convertido en polvo, me ha quemado viva...   Seguí con la idea de que las personas son  buenas, solo que se equivocan accidentalmente y hacen cosas malas, tratando de justificar sus acciones; al cabo de un tiempo hicimos como esa ave maravillosa que encarna de las cenizas!Y nos fuimos reconstruyendo, un poco mas fuertes. .  Pero de nuevo alguien pinta su dulce sonrisa en nuestro lienzo, y caemos.Procura que te a pegues tanto hasta que como por harte de magia desaparece, y estas allí, pensando que hiciste mal, sintiendo lastima por ti misma, gozando de una fuerte agonía que líquida poco a poco tu confianza...Mas eso no es todo, llega ese momento en el que te pones de pie y decides seguir adelante y te golpea el regreso de esa persona, pero ahora no viene solo!Trae consigo todos los sueños que un día compartió y que decía querer cumplir contigo, solo que ya realizados y tu no eres ese hecho!Y todo eso que?Por que no hay explicación alguna? .  Nos han tirado al piso 300 del sotano de aquella torre de 1000 pisos, nos han enterrado, junto con nuestra confianza! .  Ahora ella viste de seguridad, ocultando muy bien lo rota que esta, gracias a su ultima visita y ha todo lo que le paso!Todo empezó a ponerlo en duda, así le seria mas fácil sacar a las personas de su vida, ahora es menos dulce, mas odisa y le da igual todo lo que le dicen! .  Es por ello que ese hermoso edén se transformo en maleza, esa que ahora solo causa dolor. Se esta encargando de regresarles  el favor.  (VANNING /31-03-2020) 
  Repensarse la educación en tiempo de coronavirus. Es evidente que la actual pandemia del COVID-19 esta empujado al mundo a pensar y vivir de otra forma a la habitual (después de esto nada será igual), el impacto afecta diversos factores como la economía, el sector salud, la movilidad, la industria, la banca, la cultura, el sector productivo y el obrero e incluso la formas de relacionarnos y, no menos importante la educación; máxime en una nación de tercer mundo como Colombia. Tal situación develo sin escrúpulo alguno las diversas falencias que como país tenemos, evidenció contundentemente la brecha intimidante entre la denominada clase alta, clase media y clase baja, siendo esta última mayoritaria en un porcentaje que se acerca al 60%. Sin denotar tinte político alguno, también se hace necesario mencionar, que el sistema político actual y de siempre, resulta inoficioso y limitado en cuanto a una respuesta oportuna para enfrentar y afrontar una situación de tal envergadura, como lo es una pandemia. Frente a esto, “Tenemos que ir más allá de nuestra propia existencia. No podemos pensar como individuos, sino como especie.” (Caine, 1998), para evolucionar en paralelo a las demandas y exigencias actuales. En relación a lo anterior, si se permite señalar un beneficiado de tan caótico evento a escala global, sin duda alguno es el planeta como ecosistema, como individuo, como víctima perpetua, que ha padecido por siglos su propia pandemia llamada humanidad, con cientos de millones de microrganismos que en su afán de “producir” arrasan con todo a su paso, como si no hubiera un mañana, a todo se le dio precio, pero perdió el valor.  El llamado comportamiento “humano” de la única especie racional sobre la faz de la tierra, es aberrante y vergonzoso e incluso estúpido desde el sentido autodestructivo consiente; ninguna otra especie devasta adrede su hábitat, es un acto exclusivo de la inteligencia humana; como sostenía Voltaire (1763) ya desde sus tiempos, “La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás.”  En este caso el planeta, que ahora se está dando una bocanada de oxígeno, una exfoliada, una hidratación o cualquier analogía que quepa para el fin, junto a las especies no racionales.Con lo mencionado hasta aquí, surge, en el marco del estado neurálgico actual, la necesidad de generar una profunda reflexión en torno al sentido, formas y fines que debe adoptar la educación, como agente natural de los procesos formativos y evolutivos de la humanidad.  En este sentido, adecuando lo planteado por Russell (1887) quien afirmaba que  “La  educación se equipara a las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra.” Es importante asumir la postura educacional asertiva frente al contexto actual; nótese que la cita anterior no refiere conocimientos sino inteligencia, lo que permite inferir que la educación no debe estar dirigida esencialmente a la enseñanza de conceptos y contenidos (sin querer decir que estos no sean importantes), sino al desarrollo de habilidades que permitan potenciar la inteligencia de los estudiantes. Frente a esto, se debe entender que el docente en la actualidad y futuro inmediato no está llamado a enseñar, el conocimiento en la generación de los ‘millennials’ están en tiempo real a un click a 20 megabyte/s en textos multimodales. “La educación debe propiciar los espacios, situaciones e interacciones en la que el estudiante desarrolle habilidades y competencias para resolver situaciones contextualizadas, que aporten a su formación integral” (Suarez, 2018); en otras palabras la educación debe enseñar a aprehender, a pensar, a analizar, a tomar posturas, a argumentar a proponer, a reflexionar a argumentar a leer y escribir competentemente, debe sensibilizar y formar el sentido común y la valoración del otro como individuo y a reconocer las implicaciones del ejercicio de la individualidad, como sujeto y como ser social. Si se observa, estas determinaciones distan profundamente de las realidades de la educación actual, lo que supone cambios de forma y de fondo.  Concluyendo, se asume que "el analfabeto del futuro no será la persona que no pueda leer, sino la persona que no sepa cómo aprender" (Toffler), entendiendo como aprender la posibilidad de leer todas las situaciones analizarlas y actuar asertivamente frente a estas, hallarse siempre aprendiendo, no refiriéndose a una actividad específica de la academia. Se hace referencia entonces, a que la educación debe posibilitar el crecimiento de un individuo para que se desenvuelva en los diversos campos de la vida, desde sus particularidades. Se está entonces, frente a un gran reto, el posibilitar una nueva generación de ciudadanos críticos, analíticos y propositivos que favorezcan el bien común sobre el particular, con gran sentido de valoración sobre el cuidado del medio ambiente y de las practicas sostenibles, sobre la producción desaforada. Solo si se avanza hacia estos cambios, el mundo y la humanidad como tal serán sostenibles, de lo contrario el declive tarde que temprano será inevitable; no se trata de ideologías políticas, religiosas, culturales o de cualquier otra índole, es simplemente sentido común desde la necesidad de supervivencia. Frente a lo anterior, solo resta que el sistema educativo y los docentes quienes son quienes lo ejecutan, rompan paradigmas y esquemas tradicionales y sean los agentes de transformación de una nueva sociedad humanizada que difiere al simple hecho de ser humano, la educación impacta todo cuanto hay a su alrededor, moviliza, mueve y transforma, como afirma Dewey (1912) “La educación no es preparación para la vida; la educación es la vida en sí misma” Anderson Suarez Cortes.          
Lectura y escritura en el aula, un reto ineludible.  “Leer y escribir son palabras familiares para todos los educadores, palabras que han marcado y siguen marcando una función esencial —quizá la función esencial— de la escolaridad obligatoria. Redefinir el sentido de esta función —y explicitar, por lo tanto, el significado que puede atribuirse hoy a esos términos tan arraigados en la institución escolar— es una tarea ineludible”. Delia Lerner En la actualidad y desde hace varias décadas, nadie, incluso fuera del medio educativo, desconoce la importancia de las competencias lectoras y escritoras para el éxito académico e incluido aspectos fundamentales como el sentido crítico y posturas políticas esenciales en el ejercicio de una ciudadanía responsable y aportante en el marco de una educación integral. Se asume entonces, que el formar lectores y escritores competentes impacta diversos aspectos de la calidad de vida, de la sociedad y del mundo mismo, sin pretender exagerar, toda vez que son dos procesos y competencias trasversales a todas las áreas del conocimiento. En este sentido, tamaña responsabilidad recae en el sistema educativo, por ende en los docentes que orientan los procesos de enseñanza desde el nivel de preescolar, pasando por la básica primaria, secundaria, media vocacional y educación superior, siendo un proceso en constante construcción sin siquiera vislumbrar un fin o culminación, siempre se puede crecer y optimizar las competencias lectoras y escritoras, a partir de las interacciones y situaciones en las que se suscitan  las habilidades en este sentido. En razón a lo anterior, la responsabilidad del desarrollo de capacidades es colectivo y complementario desde todos los niveles académicos; infortunadamente, es habitual escuchar que se lanzan las responsabilidades de las falencias al nivel inmediatamente anterior (E. superior, al bachillerato, bachillerato a primaria…), postura que en nada contribuye en subsanar los vacíos que actúan como barrera para el avance. Se hace indispensable aquí atendiendo lo mencionado, determinar que se entiende por lectura y escritura, que en concordancia con lo expuesto debe distar abismalmente del concepto simple de descodificación y codificación de grafemas y fonemas, conformados de vocales, consonantes sílabas, palabras, frases y oraciones respectivamente; la teoría de la m con la a ma – mi mamá me mima-, reglas ortográficas y gramaticales como fin mismo. En este sentido, la lectura y escritura es un proceso de mayor complejidad y amplitud, es la materialización del lenguaje y los discursos que a través de este se producen, sin duda alguna es de las creaciones más importantes de la historia, permitió y sigue permitiendo materializar el pensamiento y el conocimiento, conservarlo como insumo para generar nuevo conocimiento, toda vez que “Las diversas esferas de la actividad humana están todas relacionadas con el uso de la lengua” (Bajtin, 1982, pág. 33).  En este sentido, se asume el proceso de lectura y escritura como un eje estructural y trasversal a todas las áreas del conocimiento, como ya se mencionó no exclusivamente al área de lenguaje, como comúnmente se atribuye. En este sentido “muchas personas creen que leer consiste en oralizar la grafía, en devolver la voz a la letra callada. Se trata de una concepción medieval, que ya hace mucho que la ciencia desechó. Es una visión mecánica, que pone el acento en la capacidad de descodificar la prosa de modo literal” (Cassany,2006, pág.21). Siendo precisamente, bajo esta concepción de manera consiente e incluso inconsciente, que los procesos de formación lectora y escritora se han desplegado en las prácticas de aula tradicional, como generalidad, con sus respectivas excepciones, en la oferta educativa oficial. Se entiende entonces, que se enfatizan aspectos estructurales y formales de la lengua, aislando dichos procesos de los contextos de usos reales de la lengua en su forma oral o escrita, reduciéndose casi al estudia de la gramática de una lengua; situación que no contribuye al desarrollo de habilidades y competencias lectoras, posición ampliamente demostrada por diversas investigaciones científicas, junto al  evidente   bajo nivel lector y escritor de un grueso de los estudiantes que egresan del sistema educativo en el nivel medio vocacional e incluso superior (así lo demuestran las pruebas estandarizadas por competencias); es paradójico que un estudiante después de mínimo once años de escolaridad, se vea en tan penosa situación. En este sentido se asume que “un buen lector es quien se ha logrado formar un criterio que le permite seleccionar y filtrar información para estar en condiciones de construir un punto de vista propio (Icfes leer y escribir en la escuela, 2003, pág. 8), nótese que se asume en criterios de habilidades y competencias, no de algoritmos mecánicos o instrumentales de elementos de un proceso. Lo que conduce indudablemente, a repensarse las prácticas pedagógicas y la perspectiva que orienta el proceso de formación de lectores y escritores competentes en la escuela, entendiendo que “el lenguaje se manifiesta en forma de enunciados (orales y escritos), particulares y concretos producidos por los participantes, en las distintas áreas de actividad humana” (Bajtín, 1986, pág. 60).  De aquí, se infiere que el lenguaje y su enseñanza deben enmarcarse en situaciones reales del uso del discurso; es decir, el lenguaje en sus diversas dinámicas y contextos situacionales reales, desde una perspectiva discursiva de la enseñanza del lenguaje, haciendo referencia a que todos los elementos formales de la lengua tomen sentido y acción como necesidad en situaciones reales de uso de la lengua. Siendo entonces, cuando aparecen conceptos fundamentales como las dinámicas enunciativas, situación enunciativa y tonalidad enunciativa, temas que revisten cierto nivel de complejidad y que demanda un estudio profundo y minucioso por parte del docente para llegar a una comprensión significativa que posibilite la movilización de sus esquemas y concepciones sobre el lenguaje y que puedan trasladarse a la práctica educativa de manera asertiva. Es posible que, para muchos docentes, lo anteriormente expuesto, resulte como una información nueva e incluso por fuera de las orientaciones pedagógicas del MEN, pero no es así, desde hace poco más de dos décadas los Lineamientos Curriculares de Lenguaje, proponen un enfoque comunicativo para la enseñanza, que en términos generales asume los  enunciados lingüísticos como  “actos de habla, inscritos en actos comunicativos reales en los que los aspectos sociales, éticos y culturales resultan centrales… De estos planteamientos se derivó el denominado enfoque semántico comunicativo: semántico en el sentido de atender a la construcción del significado y comunicativo en el sentido de tomar el acto de comunicación e interacción como unidad de trabajo” (MEN lineamientos Curriculares de Lenguaje, 1998, pág. 25) de lo que se puede establecer una relación directa con los planteamientos de la perspectiva discursiva, aunque no se defina bajo ese nombre, coinciden en que se pretende que las practicas se den desde situaciones de uso real y contextualizado de la lengua para que sea significativo, brindando diversas orientaciones pedagógicas y disciplinares para hacerlo posible. Por otra parte, los EBC también proponen el desarrollo de habilidades en contextos situaciones significativas del uso de la lengua. De igual forma, el Icfes, que es la entidad encargada de parametrizar, estandarizar y medir las competencias, se ubica en esta misma orilla y evalúa las competencias, es decir el uso eficaz de los elementos del lenguaje en situaciones contextuales o situacionales del uso de la lengua, e identifica problemas específicos de la enseñanza del lenguaje, afirma que no hay producción de textos, hay escritura oracional, lo que nos ubica en la perspectiva lingüística, “Hay una dificultad manifiesta en las producciones escritas de los estudiantes, tanto en educación básica primaria como en secundaria, que consiste en la dificultad para elaborar textos completos, cerrados. La tendencia es a escribir oraciones o breves fragmentos” (Icfes leer y escribir en la escuela, 2003, pág. 11) y señala enfáticamente, es su documento Leer y Escribir en la Escuela (2003) un aspecto claramente negativo identificado en el proceso del desarrollo de la competencia lectora y su relación con la competencia escritora: “si la escuela utiliza métodos silábicos en los cuales la unidad de trabajo es la vocal, luego la sílaba, posteriormente la palabra y finalmente la frase, es esperable que la unidad de comunicación escrita que construye el niño esté referida a esas unidades” (pág. 11); quedándose evidentemente en el aspecto estructural, sin tomar sentido real para el niño; en contraposición, la perspectiva discursiva propone métodos globales, donde la unidad de referencia es el enunciado y este toma sentidos reales y significativos para el estudiante, siendo la formalidad un proceso posterior y en uso significativo de estos. Conocer las reglas de una lengua, no necesariamente supone saberlas usar y eso ha venido siendo claramente demostrado por el nivel de lectura y escritura de los estudiantes.En la escuela, comúnmente, no pasa del límite del texto, no se trasgrede, se deambula someramente en lo explícito, sin conceder la profundidad e intertextualidad, no se indaga sobre: ¿Quién Habla? (enunciador), ¿desde donde se habla? (posición de enunciación) ¿para qué habla? (tonalidad e intencionalidad enunciativa). Como lo sostiene el documento del ICFES Leer y Escribir en la Escuela (2003) “La compresión se facilita si se pide al estudiante dar cuenta de “lo que dice internamente el texto”, pero al explorar más allá del contenido del escrito y buscar relaciones con otros que desarrollen temáticas similares o que establezcan algún tipo de relación con el texto.” (pág. 16). Frente a esto, hay que tener en cuenta que hay que enfatizar el sentido crítico, desde un trabajo orientado de argumentación que sobrepasa considerablemente la opinión, sumado a que la lectura y la escritura debe explorar, contemplar y articular los intereses de los estudiantes y el fin de estas prácticas no debe ser la evaluación y/o validación por parte del docente, esto diezma el interés y motivación del estudiante. Se sugiere que los textos que se leen y se escriban en el aula, tengan un destinario diferente al docente, deben tener “un interlocutor auténtico” con un sentido igualmente autentico, dentro de una situación real contextualizada que se lleva al aula, pudiéndose asumir como una situación comunicativa, incluso a-didáctica[1], enmarcada en una didáctica. En este sentido, “dominar la escritura se convierte para el niño en el problema de vincularse a una forma efectiva de comunicación social que lo compromete afectivamente” (Icfes leer y escribir en la escuela, 2003, pág. 31). En este proceso es fundamental poder motivar al estudiante, no “cobrar la lectura o escritura” con trabajos posteriores todas las ocasiones, respetar, como propone Pennac (1992), los derechos del lector: 1- derecho a no leer, 2- derecho a saltar las paginas, 3- derecho a no terminar un libro, 4- derecho a releer, 5- derecho a leer cualquier cosa, 6- derecho al bovarismo,[2] 7- derecho a leer en cualquier sitio, 8- derecho a hojear, 9- derecho a leer en vos alta y 10- derecho a callar; la lectura es una conversación entre lo que dice el autor, lo que dice el texto y lo que dice el lector, siendo el texto quien determina si el lector es un interlocutor  válido; son discursos  que vienen desde diferentes coordenadas y confluyen en un punto de encuentro que a su vez es un nuevo punto de partida.  Entiéndase que “Es leyendo que uno se transforma en lector, y no aprendiendo primero para poder leer después; no es legítimo instaurar una separación entre aprender a leer y leer. (Jolibert, citado en Prácticas de lectura en el aula, 2014, pág. 14).Respecto a lo contemplado hasta aquí, se podría ampliar extensamente, pero no es el objeto, la intención es poder generas cuestionamientos a los docentes en referencia a los métodos y sentidos que la lectura y la escritura toma en sus prácticas de aula y que tanto contribuyen a la formación de lectores y escritores competentes. De manera semejante, despertar interés en el estudio de la perspectiva discursiva para la enseñanza del lenguaje y su relación con el enfoque comunicativo que presentan los Lineamientos Curriculares, el Icfes en la organización, implementación y calificación de las pruebas estandarizadas, para llegar a comprender que es el docente el que a desconocido e incluso ignorado los marcos referenciales para la enseñanza del lenguaje, reduciéndolo a una perspectiva lingüística, conllevando al nivel lector y escritor característico de los estudiantes colombianos. Lo anterior supone una movilización de los conceptos, para una posterior interiorización y transferencia efectiva a través de prácticas de aula diversificadas y que rompan los esquemas de los métodos tradicionales. En el aula es necesario, como sostiene Solé (2001) “que se enseñen explícitamente las estrategias lectoras para comprender los textos, primero con la ayuda del mediador y luego progresivamente dejando solo a los estudiantes” (pág. 26). Lo que pone en evidencia, que el docente debe ser un lector y escritor competente, que goce de ambos procesos, que conozca las diversas estrategias para desarrollar las competencias específicas y acompañe y oriente a los estudiantes, planificando situaciones de interacción que favorezcan ese desarrollo. Sin duda alguna, se está frente a un gran reto en un momento coyuntural de la historia de la educación, que reclama a gritos nuevamente un lugar preponderante en la sociedad como agente transformador desde el sentido integral de la formación.Anderson Suarez Cortes[1]  Cuando se da interacción entre un sujeto y un medio para resolver un problema. Como el medio es impersonal, no tiene ninguna intención didáctica: no desea enseñarle nada al alumno. Por eso este tipo de situación recibe el nombre de a-didáctica. Parraguez, M.a , Rojas J.b , Vásquez, P.c – Pontificia Universidad Católica de Valparaiso.[2] Enfermedad de transmisión textual. (Término alusivo a Madame Bovary, la protagonista de la novela homónima de Flaubert, lectora compulsiva y apasionada de novelas románticas.) 
Últimamente me he sentido mal, seguramente es por la cuarentena, por la obsesión que tenemos con la productividad y la frustración que causa no lograr hacer nada durante el día. Sin embargo, me he permitido pensar muchísimo, y me pareció curioso darme cuenta que el mundo está teniendo problemas grandísimos y que la preocupación más grande que tengo es que no quiero engordar.  Cuando tenía 6 años escribía cuentos de osos y mundos de fantasía donde todo terminaba bien, así que cuando decidí escribir sobre cómo me sentía por primera vez, lo hice en tercera persona, como si se tratara de algún personaje más, con la esperanza de que se cumpliese ese final.  Después de ser diagnosticada con Dermatomiositis Juvenil, dejé de participar en varias actividades (no solo porque la enfermedad me causaba cansancio, sino porque me sentía acomplejada por mi apariencia), ya no quería salir ni comprarme ropa porque cada vez que lo hacía, me sentía observada. Mis familiares me hacían saber cuánto había engordado, y las personas ajenas a mí no podían resistirse a opinar algo sobre cómo me veía. Tuve mi primera dieta a los 7 años, y a la misma edad lloré por primera vez por haber comido algo que no debía. Ese día salí corriendo de la escuela y cuando llegué al carro le conté a mi mamá que me había comido unas galletas y no paraba de llorar porque quería regresar a comer lo que quisiera sin pensar constantemente que engordaría. Empecé a medir visualmente lo que comía, y a ver calorías por encima de cada comida. Me sentí una molestia porque en mi casa tenían que cocinar “para mí” y después “para los demás.” Al comenzar una nueva dieta, lo primero que pedía era que no compraran cosas que me dieran tentación y me sentía mal porque por mí, nadie iba a comer lo que querían. Crecí odiándome y durante mucho tiempo pensé que lograría ser feliz hasta estar delgada. Ese deseo de llegar a mi meta era tan grande que a los 14 años comencé una dieta de 1200 calorías y el consumo de ansiolíticos. Me daban muchos dolores de cabeza, me sentía somnolienta todo el tiempo, en fin, efectos secundarios. Pero empecé a adelgazar, mi nutricionista me felicitaba, mis compañeros también lo notaban, ¿Significa que todo está yendo bien no? Lo único que necesitaba era validación y la estaba recibiendo. Asistir a cita con esta nutrióloga era caro, y decidí darme de baja porque no quería causar tanto gasto. Volví a recaer, volví a engordar, perdí la validación y de nuevo volví a recibir comentarios innecesarios. Incluso comentarios como “Mi amigo y yo hemos hablado sobre lo hermosa que vas a ser cuando adelgaces” me hacían sentir presionada. Recuerdo una ocasión donde una amiga tuvo la intención de quitarme el chicle que estaba a punto de comer, para decirme “Por eso no adelgazas.” Supuse que lo decía de broma, pero fue un comentario que, hasta el día de hoy recuerdo, porque engloba toda la culpa que me he hecho sentir hasta por lo más insignificante. Tuve una mala proyección de autoimagen gran parte de mi infancia y de mi pre-adolescencia, afortunadamente, por medio del feminismo logré cambiar mucho la forma en la que me valoraba y me percibía, estoy mucho más consciente de que mi valor no depende de mi peso y que definitivamente no seré feliz hasta “estar delgada.”  La forma más bonita de demostrarme que me amo es esforzándome por lo que quiero y no dejar de lado cómo me siento. Duré años lastimándome y eso afectó y limitó la forma en la que me relacionaba conmigo misma, con los demás y con el mundo en general. He mejorado, se los digo con seguridad y sé que mis amigos lo pueden corroborar, pero es inevitable no recaer en algunos sentimientos. Es inevitable sentir miedo a engordar, precisamente porque toda mi vida me han hecho pensar que engordar es sinónimo de fracaso y descuido y que, sea como sea que lo haga, adelgazar siempre será visto como un logro. Así que, no importa que las últimas dos semanas haya adelgazado un kilo por sentirme triste, igual lo primero que dirán es “por lo menos no engordaste.”
¿Acaso sabes cuantas veces me he tenido que ir a dormir con mis ojos llenos de lágrimas? ¿Entiendes tú lo difícil que ha sido la vida de una persona que a pesar de tener familia siempre ha estado solo? No eso no lo sabes porque vives en tu burbuja de cristal donde tu mundo es perfecto has recibido motivaciones y afectos y todo lo que necesita una persona para seguir adelante pero aun así no juzgo a nadie de cómo ha de vivir su vida mientras que a mí me ha juzgado el mundo y todo el que me rodea los golpes de la vida han caído todos sobre mí, pero no importa me levantare una y otra vez sin importar cuantas personas tengan que entrar y Salir días tras días de mi vida no me echare al olvido porque alguna vez alguien me enseño que no importa cuántas veces me pisotee el mundo siempre valdré lo mismo, ahora tomo mi pañuelo nuevamente y secare cada una de mis lágrimas sin importar que sean de tristeza o dolor de igual solo son lágrimas.   
Dime
Autor: José Daniel Martínez 
En: Artículos 
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