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                                   SEPTIEMBRE 21 DE 2020 ESTIMADO ENRIQUE. QUIENES SOMOS TUS AMIGOS/AS DE ESTA PÁGINA TEXTALE, HACEMOS LLEGAR NUESTROSMÁS SINCEROS DESEOS  QUE TÚ TE RECUPERES.QUE AQUÍ, A TRAVÉS DE LA DISTANCIA, ESTAMOS ATENTOS/AS A NOVEDADES PORQUESABEMOS  QUE HABRÁ DE SER ASÍ CON LA BENDICIÓN DE DIOS Y NUESTRA MADREDEL CIELO.QUE ESTAMOS ACOMPAÑÁNDOTE CON RUEGOS Y RECORDÁNDOTE CON ALEGRÍA.QUE YA PASARÁ TODO ...Y ESTO SERÁ UNA ANÉCDOTA MÁS.QUE TE QUEREMOS...QUE TE ADMIRAMOS...QUE TE EXTRAÑAMOS.¡FUERZA ENRIQUE..!! . TÚ PODRÁS..AQUÍ TE ESPERAMOS ..AQUÍ TE NECESITAMOS.!!                  CON SINCERO CARIÑO -- TUS AMIGOS/AS--(TEXTALE)                                                                             
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ACRÓSTICO (LUNA)
Autor: Ibrahim Fajardo 
En: Poesía 
21 Lecturas
28.11.01 ¿Por qué la amistad? No sé lo que quiero escribir, pero repudio a todo aquel que confunda la atracción con el amor, no me gusta ser la atracción del leseo, pero a la mierda con todos. Tengo una amiga que es de menor edad que yo y le he dedicado uno que otro poema y por eso los cerdos de mierda me dicen profanador de cuna y me lesean, eso me carga, pero a seres retrasados mentales no hay como hacerlos entender. Repudio a aquellos que tienen este pensar, ya que al pensar esto hacen de una bella amistad una morbosidad que ni el peor de los depravados podría imaginar. Quizá exagere, pero esto es lo que pienso y nadie sacara de mi pensar lo que en estas cortas líneas con palabras sin coherencia quise expresar.
                                           Septiembre 21 de 2020  LLovía aquella tardeen esa primavera radiantede perfume y de color, cubriendo con su cortinaese silencio entre los dos.Aquellas bellas palabrasque a mis labios cautivaron, encerradas se quedaronen mi voz sin expresión.¡Qué poco duró el tiempode esa preciosa ilusión ,laque latía tan fuerte comoel ritmo de mi corazóny que llenaba de alegríami vida pintando arco irisde emoción. ¡Qué poco duró el tiempode esa primavera de un adiós,pero que hoy  de nuevo viene llegando entre marquesinasde MARIPOSAS DE COLOR!.        Raquel C. Zurita  
Mariposas de color
Autor: Raquel 
En: Poesía 
15 Lecturas
Estaba mirando instagram,Me encontré con influencers,amigos entre comillasHarta estoy de mirar siempre,De que nadie me hable.De ser la última opciónNo veo cambios en mi exteriorLloro en silencioNo derramo lágrimasMi corazón se abruma y estalla. 
Cansada
Autor: Jade Contreras 
En: Artículos 
12 Lecturas
 Han pasado poco más de 75 años desde la caída del tercer Reich y las heridas del holocausto y la barbarie nazi han dejado secuelas difíciles de sanar y aún queda la pregunta en el aire ¿ Hasta donde puede llegar la maldad del hombre? Ya Hobbes hacía hincapié de  que el hombre es el lobo del hombre o la antítesis formulada por Rousseau de que el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad quien lo corrompe, empero se le da un valor moral a la naturaleza, un ente demasiado abstracto para dotarlo de un valor cualitativo así que refuta la segunda tesis. Es cierto que desde siempre ha existido una discrepancia entre lo racional y lo emocional como si el individuo pudiera fragmentarse en dos, una especie de Doctor Jekyll y Mister Hyde, sin embargo parece que la parte mala, la parte egocéntrica y totalmente destructiva haya tomado el rol protagónico y se haya instaurado en el poder tanto político como social y personal, de lo macro a lo micro.     Haciendo un repaso por la historia, la maldad ha sido una constante en la vida de la civilización, parte como eje de la religión con sus mil sobrenombres que se le ha dado alrededor del mundo, es el concepto dicotómico por excelencia, es la tesis de la antítesis, es el diablo, es el mal que el hombre ha redimensionado en algo abyecto. Sus manifestaciones han sido diversas, en la tradición occidental judeocristiana el pecado es en esencia lo malo, la desobediencia, posteriormente se lleva a lo tangible en su representación del asesinato de Abel por Caín, ya no es sólo un concepto sino que se extrapola al plano del hombre. La cultura se ha edificado sobre la conquista y el poder- tema adyacente de la maldad por una falta de autoconciencia, una suerte de epifanía que a mi parecer tiene una clara expresión en el pasaje hegeliano de el amo y el esclavo- , pero no sólo con la victoria sino con el exterminio, con el placer de matar, siendo la representación extrema de violencia y un acto de crueldad, no bastaba sólo con vencer sino que era necesario reafirmarlo por y para el deleite de la maldad; como por ejemplo las guerras santas- que de santas no tienen nada ya que se mata en nombre del ser supremo haciendo entrar en conflicto todo el sistema moral y ético de la religión ya que en unos de sus preceptos fundamentales dice que “no matarás”-, la aniquilación por parte del imperio romano hacía sus pueblos conquistados, las expediciones de Atila y Gengis Kan, el aniquilamiento de los pueblos mesoamericanos y sudamericanos por parte de los europeos siendo esta una de las atrocidades más abominables de  la historia, las guerras napoleónicas, los estados monárquicos, las subsecuentes guerras mundiales, los genocidios de los estados  totalitarios del siglo xx y no sólo el exterminio judio, cabe mencionar como apéndice de las atrocidades humanas las purgas estalinistas, maoístas, franquistas y el nacional socialismo.      Centrémonos ahora en lo que nos atañe, una elucubración acerca de la ética, pienso- y esto es una mera subjetividad y modo de entender de un servidor- que la ética, el ethos ha sufrido un cambio conceptual desde la Ética aristotélica hasta nuestros días. Etimológicamente el ethos es “comportamiento” “costumbre” una forma en que Aristóteles pretendía como sinónimo de virtud, de bondad; en nuestros días ética y moral suponen lo mismo, empero la diferencia radica en que la ética es una forma reflexiva de la moral, una condición sine qua non se apreciaría la función pragmática de la abstracción. La moralidad embarca generalidades, influencias por la cultura y la ética se catalogaría más como un constructo específico y reglamentario que exige la sociedad.      Quiero que esto sirva de preámbulo para tocar un tema bastante sonado como lo es la segunda guerra mundial pero no por eso insensible, las atrocidades cometidas por las SS y en especial el juicio de Eichmann y la reflexión de Hannah Arendt.El pueblo judío ha sido expulsado de su territorio, tuvo que buscar su tierra prometida, su estado israelí para aterrizarlo en términos políticos actuales, el judio se ha visto como errante expiando una culpa por no haber ayudado al hijo de dios y por una supuesta inferioridad racial respecto al ario, es una figura mitológica que escapa y que pena alrededor del mundo cargando una cruz simbólica que lo segrega como portador de lepra, un ser inmortal que huye y se esconde. Ese mismo judio es el que fue hacinado en campos de concentración y que su cuerpo fue objeto de estudio para el “avance científico” desde la perspectiva nazi, por supuesto, fue el mismo que se vio distanciado de su familia y en casos la miro cuando era  asesinada, ese mismo hombre que se retrata en decenas de películas y que nos silencia el alma y nos enchina la piel imaginandonos el horror inenarrable de ser metido en cámaras de gas. Existe el otro extremo, los miembros del partido nacional-socialista, soldados con una actitud servicial y una adoración cuasi divina por un ideal y por un orador. Tenemos que contextualizar la segunda guerra mundial: Alemania fue derrotada y humillada en la gran guerra, necesitaba un líder que unificara el país y que le diera un ideal por lo que luchar, con la música de Wagner de fondo, la filosofía vitalista de Nietzsche y la grandeza de su gente salió avante de la desgracia, funestamente el Führer culpó a los judios de usureros y de poner en riesgo la soberanía alemana creando un sistema político llamado nacional-socialismo donde el control era total por parte del estado, era un orgullo ser ario y su destino era la grandeza, pero más que nada la opulencia por el simple hecho racial, el resto de la historia es conocida, lamentablemente conocida.      Hannah Arendt acuñó la expresión “la banalidad del mal” al realizar un profundo análisis de Eichmann, un ex oficial de la SS que fue condenado por crímenes contra la humanidad.Me sorprendió la actitud tan pasiva y ecuánime y por completo de total indiferencia del señor Eichmann, siendo consciente, si, pero no sintiéndose en lo absoluto culpable, él sólo obedecía órdenes como un autómata, un burócrata que seguía un procedimiento y en cuanto esté acababa iba felizmente a casa a fumar su pipa o a comer un bistec. Cercado en su jaula de cristal blindado parecía que el cristal fungía simbólicamente como una barrera con el otro, con los que estaban del otro lado presenciando su juicio y que vivían  una pesadilla que querían borrar de sus memorias. Él se presentaba ante un público punitivo e inquisidor que lo único que deseaba era la muerte, -sin embargo la venganza sólo aviva el fuego iracundo e irracional del odio- desollarlo y pisotear sus huesos, con muecas que dejaban pensar en un diálogo interno de “ si, lo hice, pero tenía que hacerlo, era mi deber”, un deber demasiado fatuo y banal para él, para su limitada conciencia conductual.     ¿Hemos tocado los límites de la maldad o aún falta por descubrir las profundidades ignominiosas del hombre? Se puede decir que Eichmann no era malo en sí, ni tampoco estaba alienado, era un ser adiestrado y mecanizado que no actuó de una mala manera o con un rescoldo de odio o ira,  fue parte de un sistema, pieza de un gran puzzle equilibrado y armado de tal manera que la moral se viera tergiversada para las finalidades nazis.      Pero, ¿Qué es lo que sigue?, la distopía presentada en 1984 de George Orwell no se llegó a cumplir, cierto que existe la vigilancia del supra estado, del gran hermano, el que todo lo ve, pero la sociedad actual se dirige más al tópico de Huxley en “ A brave new World”, se nos presenta un mundo donde amamos nuestra esclavitud, un hedonismo continuo que no permite el pensamiento crítico, es una especie de “soma” -como se diría en la novela- que nos adormece y que ha hecho que la sociedad vea lo patológico como algo normal, se entra en un constante conflicto de valores con lo que es y lo que está, con lo que se supone que debe ser y con lo que es en realidad ¿ Cómo se inculcará al niño, con una conglomeración de valores que deben ser seguidos para una correcta convivencia social, o se le enseña a sobrevivir en este mundo de lobos?, ¿Qué es lo que se quiere ser, lobo u oveja? La pregunta está en el aire y espero que los vientos de cambio soplen a favor de la toma de conciencia y de responsabilidades. Los totalitarismos del siglo pasado nos demostraron que la maldad está presente, clavada en nuestra sociedad y en ocasiones enfrente de nosotros, pasando inadvertida o tapandonos los ojos ya que no queremos ver lo retorcido del mundo que nos rodea, los sistemas capitalistas sólo acrecentaron las desigualdades sociales, unos tienen mucho de todo y otros mucho de nada, el comunismo suprimía la libertad del hombre, como diría Sartre en una de sus frases más elocuentes, profundas y bellas: El hombre está condenado a ser libre, pero es cierto que también Un hombre es lo que hace con lo que hicieron de él. La pregunta final es ¿Qué han hecho de nosotros? Qué es lo que hacen los medios de comunicación, las redes sociales vendiendonos la felicidad a través de una marca o de un logo, marcandonos los cánones estéticos, ser consumistas de lo innecesario, derrumbando los valores que cimentaron la sociedad y la familia creando como diría Bauman una sociedad líquida, desechable, reutilizable, rotativa, e infeliz que procura llenar su vacios emocionales y existenciales por medio de drogas o estimulantes de dopamina, algo que nos impida pensar, pensar es una actividad solitaria, confidencial que incita a la creación, a ser subversivos de una manera  tácita pero contundente contra el sistema, y aunque esto suena a romanticismo mi anhelo como persona, como individuo social, como padre, como hijo, como amigo y como ente del cosmos es que algún día el hombre llegue a una nueva era, a ser en el sentido ontológico uno mismo con los demás.
“Un día te mire y vi tus hermosos ojos… todo estaba escrito en ellos podía de algún modo leerlos   y podría jurar que estabas en mi cabeza, sentir lo mismo, sin decir una sola palabra… sentia el brillo del sol en tu piel en tu pelo… realmente lo sentia Era como reconocernos después de estar perdidos en vidas anteriores… solo necesite verte a los ojos” (…) Cuando pensaba que otras personas podrían verte de la misma manera y probablemente sentir lo mismo, quedaba totalmente destruido, con un gran vacío, sin embargo con el paso del tiempo y los años concluí que; de ser así, estaría todo bien, eres una persona hermosa y lo evidente es que puedas generar ese tipo de emociones en otros, y éstas, también necesitan demostrarte lo mismo… mereces ser amada, mereces ser feliz.  Tu cumpleaños es un día precioso para recordar eso.
                HOLA PRIMAVERA. AUTOR : RAYMUNDO REYNOSO CAMA.   Hola, mi siempre muy bella Primavera, todo el mundo muy contento te espera para que nos dès una caricia en el alma, devolviéndonos esa muy ansiada calma.   Hola, hermosa y reconfortante estación, llegas justo para alegrarnos el corazón y con el verdor de esas tus lindas flores logras desterrar todos nuestros temores.   Hola mi totalmente noble y  bello tiempo llegaste acariciándonos como el viento, haciéndonos  olvidar todas esas penas a veces muy  propias y también ajenas.
HOLA PRIMAVERA.
Autor: raymundo 
En: Poesía 
9 Lecturas
1,2,3...- ¿Cuantas partes faltaran?, ¿Cuantas veces más hare esto? El pegamento se ha agotado y aun no termino de pegar mis piezas, todos los días es lo mismo porque siempre se empeñan en dejarme caer, soy de vidrio porque no sé quién soy, soy de vidrio porque con un rasguño me volveré aún más debil, soy de vidrio porque no encuentro paz.me miro al espejo y sin labios no puedo hablar, me miro y sin manos no puedo limpiar mis lágrimas, por último, me miro y quisiera morir. Dejé de escucharme a mí, pero comencé a escuchar a otros, mil mentiras, mil insultos, millones de hipocresías, todo mal. Este mundo esta creado para personas fuertes, pero no para mí. Vivo en Anhab, muy alejado de donde te encuentras, soy una muñeca vieja que, en mis años, regale sonrisas a muchas niñas, pero termine en un sótano, buscando mis piezas. Me siento tan mal que solo espero a que alguien me encuentre y me destruya por completo.
Piezas
Autor: hannia martinez 
En: Poesía 
7 Lecturas
  Una vez escuché que la historia que nos resulta más difícil de contar es la nuestra, y creo que quien lo haya dicho sentía lo mismo que siento en estos momentos y se puede resumir en unas inmensas ganas de vomitar palabras con la mínima instrucción de cómo hacerlo. Así que simplemente contaré lo que guarda mi memoria, quizá algunas cosas con mas detalles que otras, todo depende del recuerdo, de la sensación y de los protagonistas. Les dejaré la tarea de juzgar mis historias, sé que las opiniones para situaciones ajenas nunca escasean, y eso está bien, yo realmente no tengo mis criterios tan bien establecidos de todas estas pequeñas o grandes narraciones, más las dejo aquí para que causen en quien desee leerlas una pequeña sonrisa, una mínima empatía o incluso, ¿por qué no?, un enorme desagrado y desacuerdo. En fin, nunca se sabe lo que resultará, pero siempre da curiosidad, siempre. Si tuviera que elegir un momento donde pudiera decir “aquí inicio todo” sería a la edad de seis años, si, sé que quizá es muy prematuro para hablar de amor, pero estamos claros en que eso no era amor; era una niña pequeña conociendo por primera vez el concepto de gustar. Si tan solo el amor fuera tan dulce e inocente como a los seis años, creo que la historia terminaría aquí, como el hermoso cuento de hadas que debería ser, pero no, la inocencia, como muchas cosas buenas, va desapareciendo a medida que crecemos. O quizá no desaparece, solo se mancha poco a poco hasta dejar de ser tan visible.  Y es que a los seis años, según lo que puedo recordar, el amor se resumía a tomarse de la mano para salir a la calle mientras desfilábamos para una excursión por órdenes de la maestra, y recibir una que otra carta de amor, que rápidamente eran escondidas de mi madre, sobre todo aquellas que significaban una respuesta positiva a las recibidas. Ese primer acercamiento al amor quedaba detrás de los juegos de muñecas y de la enorme adoración a los chocolates, por lo que era imposible que causara algo más que una risita nerviosa al sostener la mano de alguien que no fuera uno de mis papas. ¡Como extraño ese tipo de amor! Luego, por los siguientes tres años mi definición de amor se convirtió en perseguir a un lindo niño por toda la escuela hasta que sonara la alarma del recreo, para luego continuar corriendo en el próximo timbrazo. Mas adelante todo cambio, y ¿saben cuándo me di cuenta?, el día en que me vi en el espejo, creo que tenía unos 10 años en ese momento, y tuve la intención de soltar la colita que toda mi vida escogí como peinado, para así dejar que mi cabello se viera, el día en que desee usar aretes que combinaran con el color de mi ropa mientras sonreía aceptando que era una linda niña, aunque por mas que quisiera eso, y por mas que sea verdad, nunca lo sentí. Algo que compartimos todas las niñas al adentrarnos en la temida adolescencia. Si tuviera que escoger mi primer amor sería él: Armando. La primera vez que comprendí que, a pesar de mi colita, de mi postura de niño, de mi odio por las enaguas y de mi frustración por caminar con los pies hacia afuera, había en mi mucho más de lo que podía ver. Y él lo veía. Si pudiera definir en una palabra ese amor sería: dulce, extremadamente dulce. Nuestro amor era de mensajes, de chocolates y una que otra hamburguesa, de mirarnos desde lejos y sentir los cachetes arder, de reír y de hablar, pero solo por teléfono. Recuerdo cómo me llamaba algunas veces a mi casa, lo que era todo un terror al pensar que alguien me descubriera, pero era bello oírlo, hablar de cualquier cosa sin relevancia, de escribir en mi diario su nombre y de soñar con el posible cuento de hadas, con él como mi príncipe. ¡Malditos príncipes! Ya verán porqué. Bueno, cabe destacar que él fue mi primer beso. O al menos el primero que realmente cuenta, el primero que realmente quise. De una manera rápida, nerviosa, escondidos tras el comedor de la escuela con uno que otro par de ojos mirando a lo lejos. Este amor fue para mí un amor intermitente. Por muchos años se mantuvo en un vaivén, el resto de mis años de escuela, y los primeros tres años del colegio. Estuvo allí, por temporadas, desapareciendo unos meses de mi vida, pero nunca de mis pensamientos, pero sin algún dolor real ¿me comprenden? Le quería mucho, juré muchas veces que le amaba, los besos se pusieron mejores, los abrazos, las citas, todo un poquito, solo un poquito más serio, muy acorde a los catorce años que en ese momento tenía. Le seguía mirando como aquel niño gordito que se moría de vergüenza al ponerme un chocolate en las manos, pero ya no lo era. Amo haber vivido eso, verle crecer así, lastima que nuestros príncipes también maduran en los sueños. Hace mucho tiempo que ya no se gran cosa de él, la última vez no fue realmente placentero, pero en fin hoy sé que encontró su princesa y me da alegría por ambos. Siempre amaré a ese niño que me enseñó lo que significaba estar tontamente enamorada. O el creer estarlo, al menos. Durante todo ese tiempo tuve uno que otro de esos amores fugases, tan volátiles que no son necesarios de mencionar, pero aquí quedan, como prueba de esto. Luego conocí al primer hombre que pensé sería el verdadero amor de mi vida, y claro que no lo era, sin embargo, es el más especial para mí. Hoy después de toda nuestra historia, siento como si hubiera sido otra persona y no yo, le recuerdo con mucho amor, y bueno si continúan leyendo se darán cuenta de porqué. Su nombre es Josue, aunque yo lo conocí por su apodo, un poco inusual y no lo diré para dejar vivo el misterio, él era uno de esos hombres rudos del colegio que no se dignan a ir a clases y que parecen rebeldes, siempre llamó mi atención, pero yo no llamaba la suya, tuvimos uno que otro encuentro vergonzoso en donde mi admiración salía a flote, pero él, como buen hombre, era demasiado distraído para notarlo. El tiempo pasó, y… Armando también pasó, lo que para mi suerte llamó su atención. Y bueno después de unas muchas conversaciones y uno que otro beso, aquí va una aclaración muy importante, pero la dejaremos para después, Josué y yo empezamos una relación. El momento culminante fue el decirle a mi madre que tenía novio. ¿Yo? De 16 años, con novio. Sentí que me matarían, lo cual casi sucede al trata de soltar la noticia con papas fritas dentro de mi boca, pero para mi sorpresa no fue así, en realidad le recibieron con demasiado cariño. Con él todo fue… intenso. No hay otra palabra que lo describa mejor.  Ambos éramos unos adolescentes con las hormonas al tope de su energía, ambos nos atraíamos mucho y ambos nos queríamos mucho. El amor entre los dos era realmente tierno. Algunas veces reíamos tanto, otras nos odiábamos, otras nos queríamos comer a besos y otras… nos comíamos a besos. El me hacía reír, me hacía llorar, me hacía enojar, nunca había paz, la relación era un constante sube y baja de emociones, pero era divertido. Soñábamos con crecer, estudiar, hacer casa e hijos. Éramos unos pequeños con muchos sueños y poca realidad. Pero también existían cosas oscuras, eran constantes los celos, las faltas de respeto, los gritos. En ese momento no lo sabía, pero resultaba muy difícil para mi el lidiar con algunas cosas debido a mi ansiedad y eso generaba demasiados problemas entre los dos. Nos ahogábamos en un vaso de agua, uno muy grande donde no podíamos nadar. Pero nunca había sentido tanto amor por parte de una persona, y eso lo sigo manteniendo hasta el día de hoy. Con él gané un alma gemela, que no tiene nada de gemela pero que está allí siempre, a pesar del tiempo. Se que cuento con él, así como él conmigo y eso es algo muy valioso. De todo ese amor tan sincero entre los dos quedo mucho cariño. Y de todos, como mencione anteriormente, él es uno de los mas importantes. Allí entre las hormonas y el amor que sentíamos descubrí muchas cosas que agradezco. Y mi único remordimiento es no haber aprendido más. Alguna vez lo miré con tanta admiración, como un amor imposible de concretar, su sonrisa, sus ojos, sus manos en la guitarra y su voz… todo era para mi un foco de placer visual. Uno que al acabarse creó una inigualable dificultad, pensé que hasta allí llegaría mi umbral de dolor por decepciones amorosas, bueno, no lo sabía, pero apenas comenzaba a vivirlas. Ojalá todo se hubiera quedado allí. Allí en su habitación, yo con sus camisas puestas y el con su guitarra. Una imagen tan perfecta, cargada de ilusiones hermosas que nunca se harán realidad pero que hoy no me roban el sueño, hoy me saquean los sueños otras ideas, otras realidades. Lo que buscaba describir era que realmente le amé, y que hoy puedo verlo y abrazarlo y sentir un tremendo amor por algo que se compartió y que dejó su huella, pero en este caso no quedan brazas ardiendo, y yo soy la más sorprendida y agradecida por ello. Y aquí va la aclaración que prometí. Sus besos fueron, y creo que serán, los besos con los que siempre compararé todos lo demás, tenían la capacidad de transportarme a lugares que nunca visité, me sacaban de la realidad y simplemente me dejaban sin aire, rogando por más. ¡Como extraño esos besos! Todos merecemos vivir y morir en besos así. Los demás besos, has sido buenos, pero nunca nadie me ha dejado sin aire con cara de tonta y con los ojos cerrados asumiendo lo que acaba de ocurrir. Josué y sus besos... Bueno luego de los años en lo que me dediqué a olvidar a Josue conocí al primero de la lista de desgraciados de mi vida, aunque viéndolo bien no lo fue tanto, o quizá sí. Juzguen ustedes. Este caballero se llamaba Marco. ¿Qué me gustaba de él? Todo y a la vez nada. Lo conocí de una forma completamente normal, uno que otro mensaje de feliz cumpleaños y luego llegamos a participar juntos en una especie de función teatral, empecé a mirarlo más seguido y sin darme cuenta le admiraba mientras cantaba, verlo tocar la guitarra y el piano fueron unos muy potentes afrodisiacos. Como fue natural empezamos a salir, sin hacer mucho esfuerzo, y casi como si fuera algo casual, nos tomamos las manos. Llego el día del beso y bueno… eso fue un poco desalentador, primero porque venía acostumbrada a los besos de Josué y segundo porque Marco, como decirlo…, era más cachetón que yo, y eso, créanme, es mucho que decir. Pero claro, eso no importaba, yo estaba dispuesta a vivir con unos pésimos besos a costas de estar con él. Tan perfecto, tan dulce, tan amable, tan… idiota.  Justo cuando todo comenzó a tomar forma sus mensajes se hicieron mas distantes y gracias a mi ansiedad, de nuevo sin saberlo estaba allí conmigo, leí su mensaje. Hasta ese momento el mensaje más doloroso que podría alguien leer, o bueno yo. Decía algo como así: “… y antes de que las cosas se compliquen mejor dejamos todo aquí…hasta luego” Si, así de corto, así de sencillo, así de cruel. Lloré, lo enfrenté, reí, volví a llorar y lo superé. Hoy él se ve como una historia lejana donde por primera vez sentí lo que era tener un corazón roto. Roto pero pasajero, porque al final todo eso nunca fue real. En el tiempo de mi universidad conocí otro personaje, nos hicimos bastante cercanos y la amistad entre nosotros creció hasta que sin querer se convirtió en amor. Bueno de mi parte, al menos. Este se llama Johan. Un hombre muy complejo, creo que igual o mas complejo que yo. Fuimos amigos, fuimos algo más que amigos, pero sin llegar a ser nada, aunque no tenga mucho sentido. Le quise mucho, me lastimo mucho sin saberlo y nunca lo admitiré en su presencia, pero fue un amor del cual quise todo y obtuve nada. Aun hoy, que apareció de entre las sombras, todo sigue igual. Dos amigos que nunca admitirán lo mucho que se querían… quizá por miedo, por falta de ganas, por fuerzas vencidas o simplemente porque dos personas con ansiedad no se logran comprender y compaginar tan bien como una imaginaria. Lloré por él, más de una noche, soñé con él, aun cuando sabia que no debía. Le quise en secreto, le miré tantas veces. Pasar a su lado y sonreír, mientras mi alma lloraba por dentro fue una prueba enorme de mi dignidad como persona, y de lo mucho que el ego puede arruinar algo potencialmente hermoso. Nunca sucedió nada más que unos besos de esos que no se olvidan, y hoy está allí muy dentro mío como ese amor que llegó y se fue. Y no se por cual de esas dos le doy más gracias a Dios. Luego apareció ese hombre… ese que sabes que es el cual deberías amar y cuidar, pero no lo haces, ¿por qué?, no tengo ni la más remota idea. Este personaje se llama Emanuel, lo conocí en Facebook, claro que ya lo había visto antes, y en realidad fue novio de una vieja amiga, pero antes de que me empiecen a ofender debo aclarar que esto sucedió cinco años antes de que yo siquiera le hablase, y antes de iniciar le consulté si estaba bien, ella dijo que sí. Mintió, no estaba bien. Emanuel es un tipo amable, tímido, gracioso a su modo y muy inteligente en lo que hace. Tiene una buena familia y una cartera muy amplia, cosa que nunca me importó, aunque si soy sincera era bastante genial pasear en su carro. Pero bueno, a todos a mi alrededor parecía impresionarles mucho el dinero que tenía e inclusive hacían bromas y gestos que me parecían completamente desagradables. Él nunca me encantó, lo intenté, pero no fue así. Cinco meses juntos y nunca sentí la mínima emoción por decirle “te amo”, no imaginaba mi vida con él, por mas imaginativa que fuera. Tenia sus cosas buenas, y me dio la mejor cita de mi vida, y le quiero mucho pero no podía hacerme eso, ni a mi ni a él. El día que terminamos nuestra relación fue… y lo digo con tristeza y vergüenza, fue liberador. Sentí que volvía a respirar y no lo extrañé ni un solo día, no lloré por él, fue como perder algo y alegrarse por ello. Pero le guardo un aprecio grande, quizá siempre estuvimos destinados simplemente a conocernos, porque estoy muy segura de que él sintió la misma libertad. Lamentablemente la soledad a veces nos hace buscar un salvavidas, aun cuando sabemos que al subirnos acabaremos con él. Para mí, ese salvavidas se llamó Raúl. Lo conocí en mi etapa de teatro, una que duró mucho menos de lo que me hubiera gustado, es una de las personas más dulces y hermosas que he conocido. Deseé tanto, pero tanto poder corresponderle, pero no fue así. No voy a negar que había en mi algo por él, pero no era ese amor que siempre había buscado, él no lograba hacerme sentir loca de amor, deseosa por él y por todo de él, así que me partió el alma irme de allí, mas aun sabiendo el daño que le causé. Dudo que sepa lo que significó para mí, y es mejor así, no quisiera nunca hacerle daño de nuevo. Fue una luz en medio de mucha soledad, fue un sustento, un consuelo. Raúl fue… un milagro que desgraciadamente no supe valorar. No me arrepiento, porque nunca hubiera conseguido amarlo de la misma forma en que él lo podría haber llegado a hacer y eso, para mí, es un acto muy cruel. Privarle un amor real, de ese que todos merecemos. Así que me alegro de que todo sucediera así, y si algún día lee esto solo quiero que sepa que le amé, a mi forma, bajo mis propios términos de amor, le pido perdón por eso y me alegro de que hoy sostenga la mano de alguien que le valora y ama como merece.  Creo que disfrutaba mucho de estar sola, y es que cuando estoy enamorada tiendo a dejarme en segundo plano, mi ansiedad me asalta y me hace ir más rápido que de costumbre, por eso me costaba tanto amar a alguien, pero a la vez siempre lo ansié. Y entonces así llegamos al año 2016, específicamente al mes de setiembre. Allí me encontraba yo, con veintitrés años, cansada de amar a la fuerza, cansada de perder tiempo, cansada de jugar, de buscar y harta aun más de no encontrar. Y en medio de todo eso apareció ÉL. Sí, en mayúscula y resaltado. Este “él” se llama Mario. Y no se ni por donde empezar cuando se trata de él. Le conocí por casualidad, y desde ese día sentí como todo calzaba, sentí una sensación de eternidad, de una inmarcesible alegría de cuentos de hadas. Le conocí y aprendí a amar cada una de las pequeñas cosas que lo hacían ser él. Llegué a conocer sus defectos, sus virtudes, sus miedos y debilidades, aprendí a querer incluso aquello que jamás pensé amar de alguien.  Fue un proceso muy largo. Al inicio todo marchaba con tranquilidad, yo sabía que me estaba metiendo en un camino muy peligroso, pero ignoraba todo con tal de seguir en él. Yo quería amarle, quería que me amara, y había visto en ese hombre, que disfrutaba tanto de hacerme reír, todo lo que ansiaba encontrar. Todo eso que sus antecesores nunca hubieran logrado. Fue fácil, amarlo fue tan fácil, tan normal que no me di cuenta del momento en que me encontré totalmente a su merced. Fue complejo al inicio, había muchas dudas, muchas cosas que hoy me parecen tan fáciles de resolver, pero que allí, en ese momento no logré visualizar. Ahí me encontraba yo, completamente segura de lo que quería por primera vez en mi vida, y ahí se encontraba él, totalmente inseguro, debatiéndose entre el deber y el querer, y si soy sincera aun no se cual de las dos fui yo, si una obligación o un deseo. Había allí mas factores que no voy a mencionar por mi salud mental y porque hay cosas que simplemente no se pueden poner en el papel. Para mi sorpresa me escogió a mí y allí, allí sí que empezó mi cuento de hadas. Se abrió para mí, y yo, que creí amarlo, descubrí que no había medida para lo que ahora sentía. Le amé con tanta paz, con tanta seguridad, con tanta emoción, jamás había sentido eso y jamás había vivido lo que él me dio. Fue magia, así de ilógico, así de sencillo, magia pura. Poco a poco le perdí el miedo, guardando una reserva claro, pero cada día era mas tangible la realidad que nunca pensé alcanzar. Pasaron los meses, estuvimos más juntos de lo que jamás había estado con alguien, aprendí a vivir con él y amé cada bendito día, realmente si pudiera escoger una época de mi vida donde viviría por siempre serían esos meses, donde su pequeño apartamento era el lugar más hermoso del mundo. Luego no alejamos en distancia, pero seguíamos amándonos cada segundo que podíamos. Y así llegaron los sueños. Un día que empezó como cualquier otro se convirtió en el más bello, verle allí con un anillo en su mano mirándome a mí, diablos eso fue la cereza de un pastel que llevaba horneándose en mi por años. Se quería casar conmigo, quería que yo fuera su esposa… no lo podía creer, le miré y deseé llorar y gritar que sí, tan fuerte como nadie nunca lo había hecho, pero me congelé, los nervios son traicioneros, pero allí estaba el más posible amor de mi vida sosteniendo el más bello anillo que jamás imaginé tener. Tuve miedo, claro que sí. Pero todo se silenció, ya nada importaba… el feo inicio, las dudas, la ansiedad, nada ni nadie importaba, nada ni nadie podía arruinarlo por qué era yo la que tenía el anillo en su mano, nadie más que yo. Ese hombre testarudo que me decía que no con todo menos palabras me había escogido a mí, a la tonta y enamoradiza niña que no lo dejó en paz. Algunas veces deseo tanto actuar de una manera, pero logro hacer lo opuesto. Ese día quería correr, enseñar mi anillo, reír con cualquiera que pasara por allí, o simplemente pasar la noche a su lado y besarlo. Nuestro sueño fue pequeño, pero hermoso. Y como toda buena historia tuvo su clímax dramático un día como cualquier otro, ambos cometimos errores, nos lastimamos y en este punto ya no le veo la importancia a descubrir quien ganó en esa categoría. Por cosas de la vida, o porque simplemente el diablo disfruta de arruinar lo que Dios con tanto afán busca armar, no lo sé, nos olvidamos, y permitimos el paso de personas que solo trajeron dolor, pero que a su vez funcionaron como pegamento de la sal y la pimienta, y es que cuando Dios quiere unir algo utiliza incluso al diablo para lograrlo. Y así sin esperarlo, el amor de mi vida me enseñó lo que realmente era tener el corazón roto, desinflado y muerto, todo mientras comprendía que las lagrimas nunca cesan aun cuando nada sale de tus ojos. Y a la vez me enseñó lo que era realmente el amor, y estuve tan equivocada por tantos años, pensando que el amor eran los príncipes y princesas que se juraban amor eterno, que eran romances perfectos donde dos personas, dos mitades, se unían para completarse, cuando la realidad es que nada de eso es amor. Amor es aceptar al otro como imperfecto, es perdonar tus errores y los del otro, es ser capaz, por amor, de mirar más allá de lo que se mira con los ojos, es comprender la fragilidad, la debilidad, la oscuridad en el otro y aceptarla con la certeza que la luz que amas le gana a todo eso, es entender que nadie te pertenece, que la vida cambia, que las promesas y sueños se construyen día a día. El amor es poder mirar a quien está allí luchando por ti y sonreír, es confiar a pesar del miedo, es escuchar y ser escuchado, y sobre todo es saber que alguien te acepta, te ama y te comprende, es no tener que fingir o mentir, es libertad para llorar las veces necesarias hasta sanar las heridas, es construir un castillo una piedra a la vez. El amor es una flor de loto que surge del pantano. Y así llegamos al final, por ahora, al año 2020. Donde después de descubrir todo esto que mencioné, una vez que mi mente se liberó de los corazones y las flores finalmente encontré al amor de mi vida. Y resulta, por si les interesa saberlo, que siempre estuvo dentro de mí, solo que hoy se hace mas notable. El amor de mi vida me lo regaló un hombre que amé, que lastimé, que me lastimó, que me amó, y que lucha junto a mi diariamente. El amor de mi vida crece un poco más con el pasar de los días, es increíble y perfecto y hoy solo puedo soñar con su rostro, en unos meses lo tendré en mis brazos y al fin, después de tantos años de búsqueda, lo conoceré y miraré los ojos del amor, de mi amor. Y si soy honesta espero se parezcan a los míos. Hasta pronto…
 Es una noche càlida,con una luna tenue, corriendo van los pensamientos e ideas expresivas de nuestra mente. La luz irradia en lo profundo del ser, allì donde se encuentra todo lo que somos, allì donde uno si lo desea puede contemplar su paz. Dejando que la brisa acaricie tu piel y un remolino de sensaciones recorran todo los sentidos. Desconectas una y una y una vez màs en el placer de ese momento, de ese instante que queda como un ancla en lo profundo del mar. Hueles silencio y sientes calma. Son de esos instantes que liberan, que reinician, que sedan , que son solo nuestros. Y de allì hacia donde dirijas tus pensamientos, la mente es infinita. Somos infinitos.  
Infinita- Mente
Autor: Soñadora 
En: Poesía 
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                                             Septiembre 24 de 2020    Mira sobre las aguas azules   Aquel horizonte del beso entre el cielo y el mar.  Guarda en tus sueños esa calma  No los dejes de tus anhelos marchar !.  Olas magestuosas ,de blanco encaje  Levantan su vuelo alegre y triunfal  Invitando a un bello paisaje  A desearte en tu Cumple FELICIDAD !!!   Por un muy FELIZ CUMPLEAÑOS amiga !!!!   Amigos/as Textale con amor..!  
Hoy tengo este presentimiento, intuición, sexto sentido o como mierda quieran llamarlo, y como ya todos sabemos lo que pasa: toda duda o sospechoso por más insólita que parezca, termina siendo verdad. Sólo sé que cuando me vaya de su vida lo haré con un nudo en la garganta, lágrimas en mis ojos y pedacitos de mi corazón en mano. Afirmaré con una triste y amarga sonrisa que al final de cuentas debí evitar todo, y una vez más me romperé.
Verdad
Autor: Belén.G 
En: Ensayos 
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09.10.01 Pensamiento de amistad y cariño. Te has reflejado en la hermosura y grandeza de mis ocultos sueños, has posado desnuda  para el pintor que me expresa libertad, has guiado mi batalla y la has ganado, te reflejaste en el espejo de mi alma y quedaste grabada en mi corazón. Ya no temo mirarte. ya que te miro con ojos de inspiración y no de alguna imposible relación, en mis ojos ya no se oculta la ironía de la impaciencia, ya que tú me regalas paciencia de belleza, paciencia de inspiración, paciencia eterna de alabarte a ti. No hurgare más en mis alejados pensamientos, ya que no quiero recordar, porque lo único que quiero es pensar en escribir y destacar la pura y suave inspiración que tu voz me da. Sin conocerte, mucho tiempo atrás apareciste en mis sueños y sin pensarlo un cariño no sentido jamás apareció en mi por ti, ya solo cariño, pero siempre habrá amistad ya que envidio a aquel amigo que ocupa un codiciado corazón.
30.09.01 En tus ojos. En tus ojos puedo descubrir la belleza de tu alma, en tus ojos se esconde un mundo imposible de encontrar.  Estoy en la penumbra de los cielos y me encuentro al lado de dos hermosos destellos de luz y claridad que revelan tus dichosas luminarias. En tus ojos hay una cascada de felicidad en la cual yo quiero estar, tus ojos son alabanzas de poetas, tu mirada es el refugio del vagabundo que no posee techo ni hogar, tu sola mirada son ordenes que debo cumplir. En la belleza y dicha de tus ojos quiero descansar, quiero que ellos sean el albergue a mi temporal, quiero que ellos sean la melodía que no me canso de escuchar, quiero que ellos sean páginas de libertad y de gloria, deseo estar con ellos, quiero ser su dueño. ¿Qué magia posees que me has controlado? ¿Qué hay en ti? Que me has cautivado, fácil de responder, en tus miradas, en tus ojos esta todo lo que alguien como yo puede tener, en tus ojos esta mi mundo, en ellos debo estar y tarde o temprano, en ellos estaré.
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