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Las Amistades Malintencionadas. Por: Miguel Saavedra.   Como podemos ver, hay diferentes tipos de personas, con diferentes modas, costumbres y socio economía, en un mundo donde todos, debemos convivir, para conocer los diferentes estilos de vida. Los alumnos cuando trabajan en equipo, tienen que convivir, con sus compañeros, tienen que reunirse en sus casas para hacer los trabajos, sin importar las diferencias sociales y culturales de las personas, eso no importa, es simplemente un trabajo de escuela. Cuando las diferencias se hacen por ofrecer una amistad a alguien, algunas veces hay gente malintencionada, que trata de adaptar la ideología, costumbres y sociedad de esa persona a la otra y esto muchas veces genera, riñas y diferencias.  Por eso es muy importante fijarse en el tipo de persona, a quien uno mismo ofrece su amistad, uno debe cerciorase que es una persona de fiar y que no va a ser una mala influencia. Cuando uno cae en las garras de la persona, es imprescindible, deshacerse de ésta, usando métodos de contratiempos e imposibilidades, para alejarse de las malas amistades, evitar frecuentar a éstas personas, es lo mejor que se puede hacer para no tener que aguantar sus antipatías.
  Nunca fui una persona muy tierna, mucho menos una persona sensible, admito que en algún lugar de mi esa sensibilidad estaba esperando a salir a flote, ya que la tenía encerrada con candado por el miedo a que las personas supieran que la gran roca que ellos veían tan fuerte era algo que se podía derrumbar con el simple soplo del viento, las personas se enamoraban y yo las usaba, no me interesaba si se sentían mal, si les partía el alma, si su definición de amor cambiaba de algo rosa algo gris muerto porque así era como suponía dejaba el alma de estas personas, debo admitir que en ningún momento sentí remordimiento, en ningún momento, sentí dolor por esta, en ningún momento me pregunte “estoy haciendo bien?” jamás, porque sabía que si alguna vez me cuestionaba ese actuar me iba a derrumbar, me iba a joder tanto la vida, tanto mi existencia que nunca más iba a poder ser esa persona fuerte, esa piedra que simulaba ser fuerte, hasta que llegaste tú, y la verdad no se en que momento simplemente entraste a esta piedra, no sé en que momento yo me sentí seguro contigo, yo me deje ser vulnerable, yo me enamore de ti, me enamore de todo, del mundo, del amor que aunque es algo hermoso, no es como todos lo pintan, admito que no quería que fuera asi, algo genérico, algo que todo el mundo pudiera imaginar, repudio pensar en que las personas pueden imaginar el sentimiento de otras, no me parece correcto, cada uno sentimos diferente y la definición de amor que nos cuentan es algo genérico, es algo que estoy seguro a nadie le pasa, porque el amor se siente bien, el sentimiento puro se siente bien, pero con el vienen problemas, vienen peleas, viene sufrimiento, y es lo que lo hace tan especial, alguien en sus cinco sentidos no se quisiera enamorar del dolor pero yo, admito esto jodidamente enamorado de eso, enamorado del amor, del dolor, de ti, no me gusta pensar que esto alguna vez se va a acabar, el amor no es cotidiano, el amor no aburre, el amor cambia todos los días, porque todos los días hay nuevos problemas, nuevas pruebas que estoy dispuesto a superar, dispuesto a llorar y en este momento digo, estoy enamorado del dolor, estoy enamorado del amor, estoy enamorado de lo gris que puede ser la vida pero cuando estas tu todo se vuelve azul, si!, azul no quiero elegir rosado, me enoja que ese color sea el color del amor, no es justo que si mi amor por ti es tan único entonces me tomo la libertad de elegir el color que a mí me parezca mejor.Para: J 
La sociedad, en tanto y en cuanto se encuentra a la merced de pandillas que se adueñan de las mayorías  obteniendo el poder absoluto  (como brillantemente describía Ayn Rand en sus obras), es víctima del absolutismo que grandes conglomerados impongan. La lógica y análisis objetivo ofrecen una sencilla regla que explica por qué la dictadura de las mayorías es totalmente inviable y un acto humano autodestructivo: Si solo una minoría es realmente capaz y tiene un entendimiento considerable de la lógica, y a la sociedad la manejan las grandes mayorías (mayorías que, por antonomasia, son ilógicas o están menos capacitadas para dirigir el rumbo de una especie) ¿Cómo podríamos creer que la supervivencia es algo seguro en manos tan torpes e incapaces?  No es necesario plantear una distopía cuando la misma se vive en carne propia, cuando aquellos que gozan de entendimiento tienen que sosegar su vida a la incapacidad de un grupo que lidera no por méritos sino por su propia condición de grupo. Tampoco es algo extravagante, se vive en la política, en el trabajo, dentro de un salón de clase e incluso en el propio seno familiar. Incluso, si uno pecara temerariamente de entusiasta, podría creer que las decisiones de una mayoría no necesariamente apuntan a un lugar desfavorable para la raza humana, y de hecho en ciertos aspectos dicho planteo es real. El asunto problemático nace en los casos donde dicho planteo, por pura decantación y probabilidad, falla. Cuando las decisiones de la mayoría son ridículamente suicidas pero  nadie puede ir a contrapelo de ello porque, justamente, no ostenta el puesto de mayoría, solo ostenta ser una persona lógica (que, en nuestra sociedad, parece ser un acto de rebeldía natural).  Los rebeldes son aquellos que logran inmiscuirse en las ideas resultantes de la mayoría y logran ver más allá, ven el fallo y, en pos de hacer el bien, buscan salvarse y salvar a todos de una mala decisión. Como bien decía Joseph Goebbels “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, las mayorías caen en lo dicho por el susodicho y esto es ciertamente peligroso. Si una idea logra instalarse y no se advierte a tiempo del peligro inminente que significa, dicho peligro se vuelve inevitable. Hoy reina lo políticamente correcto ¿No es esta potencialmente destructiva situación digna de representarse en una distopía? En efecto, lo es, pero hay un factor aún más doloroso de  esta cuestión, y que termina de coronar la situación como una problemática social enorme pero, a la vez, silenciosa (¿o silenciada?), veámoslo con ejemplos:  En los últimos años se ha popularizado una tendencia supuestamente en favor a las personas que padecen obesidad, la misma es la normalización absoluta de la condición de obeso y la negación de su calidad de enfermedad. El argumento, tan vacuo como quienes lo promueven, es una falsa promoción de libertad y respeto. Ellos se embanderan con palabras de bonita connotación para hacerse, poco a poco, con el apoyo popular. Sucede que esta tendencia no solo es absurda por su clara negación al empirismo absoluto, sino que además va a contrapelo de la verdadera lucha de los obesos para lograr que se los reconozca como enfermos (entre otras cosas para poder ser provistos de medicamentos y tratamientos en función de mejorar la condición de su enfermedad).   Hoy no es sorprendente ver a alguien en la televisión o cual sea el medio saliendo a decir que cada uno debe aceptarse tal cual es; esta última frase es sumamente peligrosa por su amplitud interpretativa. La aceptación, en efecto, es necesaria en uno mismo para poder quererse y vivir, pero sucede que la aceptación de lo que uno es no es inherente a la aceptación de como uno está. Incluso, si profundizamos aún más. La aceptación de lo que uno es en esencia debería ser el puntapié inicial para aceptar sus falencias y salir de la situación desfavorable en la que uno se encuentra (en el caso de este ejemplo, la obesidad). Promover la aceptación de una condición desfavorable (en términos científicos y médicos) es promover la no-salida de la zona de confort, es promover el estanque y el no-progreso.  Hay otro punto a analizar  que es ciertamente curioso, dicho punto es la doble moral absoluta de quienes defienden esta postura. Tal parece que la evidencia científica y médica no es relevante (o es menos relevante que la autodeterminación de alguien que sufre un trastorno) en algunos casos pero en otros su postura se da vuelta de manera repentina. ¿A qué me refiero? A que ante una persona que sufre de anorexia (un trastorno medico alimenticio al igual que la obesidad) la “libertad y respeto” no existe. ¿Cómo, ante casos opuestos pero con una raíz igual la postura puede variar tanto? Aquí se puede ver lo endeble del argumento. ¿Cómo algo tan ilógico puede tener verdadera y peligrosa relevancia en la sociedad? Adueñándose de la maleable mayoría, chantajeándola con discursos políticamente correctos e ideas de pseudomodernidad.  Suceden patrones similares en otros aspectos y fases de la sociedad, un caso también destacable es el de la discriminación. La concepción de las mayorías es anacrónica respecto a lo que se vive hoy en día. Seguir hablando en contra de la discriminación de sectores anteriormente excluidos pero que hoy ya forman parte activamente de la sociedad es un acto sin sentido. Muchas aristas surgen en consecuencia a este hecho, una de ellas es caer en la irracionalidad con el fin de seguir justificando la “defensa” de los sectores “excluidos”. No hay que profundizar demasiado para encontrarnos con personas buscando racismos de manera compulsiva con el fin de solidificar su postura hoy absurda. Pareciese que hacer un comercial basándose en datos que la propia sociedad suelta (en forma de análisis de mercado) es promover un supuesto estereotipo (¿no acaso el hecho que realmente un grupo en su mayoría haga una x acción impide que esa caracterización sea considerada un estereotipo?). Y aquí nace nuevamente la doble moral de los defensores de lo políticamente correcto; si “estereotipas” a un sector que en un momento era vulnerable ganas el odio de estos defensores de la “libertad”, ahora, si vulneras de manera sistemática a la figura del hombre-blanco-heterosexual, por dar un ejemplo sencillo, recibís el apoyo y admiración de este sector tan endeble, argumentalmente hablando, que es incapaz de ver la contradicción per sé que representan.  Los defensores de lo políticamente correcto, aún tras todo lo dicho en estas palabras, tienen un fallo de base muchísimo más grande y profundo: creen ser rebeldes, creen ir a contracorriente de lo normal cuando ellos rigen la normalidad. Hoy, la rebeldía no está en la corrección moral-ideológica, hoy la rebeldía está en la inteligencia, en la capacidad, y en lo políticamente incorrecto pero empíricamente aplicable/aceptable. Una sociedad obnubilada necesita de verdaderos rebeldes para poder recuperar la noción de la realidad, para no autodestruirse. 
La afable mentira
Autor: Damián Campos 
En: Ensayos 
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Muchos creen que no tengo sentimientos ,que mi corazón es frio , sin embargo mi verdadero reflejo es otro  , tal vez piensen que  soy así; ya que la gran mayoría de veces me comporto de una manera tan huraña ,sin mostrar casi a menudo lo que en verdad siento, más la triste y cruda realidad es otra , me consideraría la persona más sensible del mundo , sobre todo cuando  se trata de tristeza , mis amistades son la parte más esencial en mi vida .Si hay algo que detesto con todo el corazón es la soledad , no sé pero  no puedo estar mucho tiempo sola ,pues me empieza amedrentar  la ansiedad , hay veces que siento tanta impotencia de no poder hacer nada cuando mis amigos se alejan  de mí .Saben que es lo peor aunque no quiera aceptarlo y trate de negarlo,  pues tengo miedo ,si tengo mucho miedo a la soledad quizás sean los recuerdos de cuando  estuve  así, me sentí tan mal, lo único  que puedo decir es que no me gusta la idea de encontrarme en ese estado, puesto que no  tendría a alguien a quien contarle lo que siento ,pienso , con quien reír o poder ser feliz  , me gusta ser tal cual soy  sin medir mis actos  ;  soy demasiado liberal; pero si no tienes a nadie como puedes ser ,quien quieres ser  ;  ya ven es un factor  que impide lograr lo que uno quiere . Cuando estoy triste solo lloro en medio del silencio , mas hoy fue diferente , me entere de algo que nunca debió pasar , llore como nunca antes lo había hecho, llore como cuando era niña , sentí frustración si por no poder hacer nada frente a algo que yo, tiempo atrás ocasione  .Cuando  empiezo a querer a alguien siempre pasa algo impidiendo así , el hablarle a esa persona es horrible ,lo peor es que la gran mayoría de veces me pasa;  justo en el mejor momento sucede porque será así el destino  ,o tal vez soy yo; aunque lo dudo ,pero  porque a mí. Eso me obliga a regresar a la soledad, y siempre veo a otros ser felices, como a ellos no les pasa   lo que a mí me sucede y si siento celos, los envidio, su alegría se convierte en  estacas  que dañan mi ser y lo endurecen. También odio que mi madre diga  conocerme  más que yo misma cuando en verdad no sabe ni quienes son mis amigos; es fatal tener una madre toxica que no te deje hacer lo que quieres y con  sus estúpidos cuidados trate de prohibirte  indirectamente una vida, que en verdad  te brinde serenidad. Muchos dicen ,a mi edad se necesita consejo, de gente que le ha ido bien en la vida y creo que es verdad .A veces en mi ignorancia sublevó mis ánimos , pues sé  muy  bien ,en el fondo que nadie más lo hará; es desagradable no tener a nadie a quien contarle lo que te sucede ,solo queda sufrir en silencio , es inevitable sumamente nefasto ; solo quiero ser libre para hacer lo que quiero, sin que nadie me  reprenda ,recibir consejos de gente que en verdad quieran ayudarme , eso es lo que necesito ;ayuda, pero a la final de todo soy yo quien decido lo que  quiero hacer y ser.
Sentimientos
Autor: Michelle 
En: Artículos 
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                                                                                                                                         Septiembre 18 de 2018      Pasos lentos, pesado su andar.     Como si todo su tiempo de otrora     mostrara al pasar...combinándolo     con el presente mezclado en el     vaivén de los demás.     Así va Don Fermín , tratando de     avanzar...como si llevara en su     espalda ,la pesada mochila,cargada     de historias de tantos...tantos años     de su Currículum Vitae.     que las piedras ; que el charco de     agua ..¡ese de aguas estancadas,que     no puede evitar !.     Que las veredas altas...Que las veredas     bajas ; que si va por las calles..Los autos     frenan y a ritmo ,pacientes , habrán de     continuar.     De mirada inexpresesiva...Sin brillo...     sin luz , solo se detiene en el piso,porque     con tanta vida hecha...Don Fermín ...¡Don     Fermín...No puede al cielo mirar !.     Bastón sin forma...Bastón sin color, hasta     su sueloa ha gastado  de tanto acompañarlo     en sus pasos cuando la soledad le mostraba     abandono y dolor.     Manos temblorosas...las mismas que un día     fueron pioneras de glorias y furor pero hoy...     los surcos de la vida le han marcado que ellas,     sus manos, ...¡ya no pueden brillar por las que     llegaban los aplausos desde todos los rincones     de un  Estadio Nacional.     Su rostro, fotografía perfecta de la tristeza,     por aquel olvido ingrato de quienes un día...     ¡ lo vieron triunfar !.      Pasos lentos...pesado su andar...como si todo     su tiempo de otrora... mostrara al pasar,     combinándolo con el presente mezclado en el     vaivén de los demás .     Se cuenta que un día , su fama lo cegó.     Se olvidó de sus amigos...se olvidó de su familia,     y se olvidó...¡ de su honor !.     El vicio lo había encontrado, pleno de dicha en      dinero y en amor , perdiendo de a poco...lo que     con esfuerzo y con sacrificio...él en su vida...     consiguió.     Pasos lentos...Pesado su andar, como si el tiempo     de otrora mostrara al pasar...conbinándolo con el     presente, mezclado con el vaivén de los demás...     ¡Ahí va Don Fermín...tratando de avavnzar, con su     gorra de lana ,esa, la de España, su tierra natal.     Soñando a su paso , de tiempo tardío, que sus     manos ...hoy callosas, detienen esa pelota que al     arco ha de entrar....Escuchando su nombre que     que gritan sus fans y desde la tribuna aplauden su       hazaña inmortal.      En sus pasos, con gastada memoria, sueña que       a esa pelota...no pudo atajar...que hoy la vida       le hizo el gol final...¡ ¡El más amargo de todos...      en su existencia...ya por terminar:      ¡El gol del olvido !...¡El gol del dolor!..       El que le ha hecho la vida...            ¡POR OLVIDAR SU HONOR !!!                         Raquel Zurita             
Don Fermín
Autor: Raquel 
En: Poesía 
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Leo a un autor y después miro al cuadro. Allí , lo que parecen dos rosas de tono anaranjado,  se mantiene estático. No vuelo ni vibro como yo quisiera, como lo siente el autor .Vuelvo a mirar mientras escribo , tan rápido que ahora mismo no recuerdo la imagen , solo sé que está allí. Quizá hablar de intuición suene presuntuoso, pero aquí estoy escribiendo de nuevo y otra vez cada renglón da sentido al anterior . Literatura y conciencia alcanzan los niveles de tu propio yo . Ahora ya lo tengo , no veo las rosas ni el marco , se desvanecen conmigo en una habitación parecida a cualquier otra. Única
Te espero cuando la noche se haga día, suspiros de esperanzas ya perdidas. No creo que vengas, lo sé, sé que no vendrás. Sé que la distancia te hiere, sé que las noches son más frías, sé que ya no estás. Creo saber todo de ti. Sé que el día de pronto se te hace noche: sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices, sé que soy una idiota al esperarte. Pues sé que no vendrás. Te espero cuando miremos al cielo de noche: tú allá, yo aquí, añorando aquellos días en los que un beso marcó la despedida, quizás por el resto de nuestras vidas. Es triste hablar así. Cuando el día se me hace de noche, y la luna oculta ese sol tan radiante, me siento sóla, lo sé; nunca supe de nada tanto en mi vida, solo sé que me encuentro muy sóla, y que no estoy allí. Mis disculpas por sentir así, nunca mi intención ha sido ofenderte. Nunca soñé con quererte, ni con sentirme así. Mi aire se acaba como agua en el desierto, mi vida se acorta pues no te llevo dentro. Mi esperanza de vivir eres tu, y no estoy allí. ¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás... ¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti? Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí, porque todas las noches me torturo pensando en ti. ¿Por qué no sólo me olvido de ti? ¿Por qué no vivo sólo así? ¿Por qué no sólo...?
Por qué no sólo
Autor: Anto Crovo 
En: Poesía 
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Que es el tiempo?Una ráfaga de vidaUn soplo al despertarUn deseo no expuesto Que es el tiempo?Una mirada no encontradaUn atochamiento de palabrasUn vaivén de emociones Respiramos sin darnos cuentaComo la vida va avanzando, y,Con qué nos encontramos? Sabemos que debemos caminarhacia adelante, con o sin sentido. El tiempo pasa, camina, avanza,Nunca se detiene, ni al morir.
El Momento y Lugar Correspondientes. Por: Miguel Saavedra.   Algunas veces las personas cuando van a salir, a dar la vuelta con los amigos, éstos no se toman la precaución, de cerciorarse si los aires de los amigos, son los aires que corresponden a cada uno de ellos. Lo que pasa es que algunas veces, uno piensa que el momento y lugar donde uno va a estar con alguien, pasando sus ratos libres, es el que le corresponde a la persona y no es así, a veces los amigos, están ocupando un lugar o momento de otro amigo y eso puede perjudicar las relaciones amistosas, porque se puede pensar que están mintiendo o presentando infidelidad amistosa. Por eso es importante asegurarse, que cuando uno va a salir a dar la vuelta con alguna amistad, para ir a una fiesta, antro, tomar un café o tal vez al cine, de estar en el momento y lugar indicado, para que no se presenten, celos ni malos entendidos amistosos con los mismos amigos. Este problema puede afectar a los círculos sociales amistosos y la fractura de las relaciones personales entre unos amigos, seguramente se origina porque gente que tiene problemas para socializar, genera conflictos y propicia este tipo de situaciones para que en las personas se hagan diferencias y riñas.
  La rentera era una persona de proceder agradable, de una actitud ligera y pacifica cuando me mostró la casa, que aunque a primera vista era pequeña, contaba con espacios amplios. Me agradó el decorado en madera y el ambiente rústico que emanaba junto al piano, apoyado a la pared que daba a la cocina, en el espacio del recibidor. que daba a la cocina. Aunque en mi mente no dudaba que esto era lo que buscaba, a mi interlocutor le hable con voz desinteresada, esperando que el tono me diera un precio más barato si acaso ella se encontrará en necesidad.necesitada. Después de aclarar los pagos que tendría que realizar, me preparé para comenzar mi mudanza en dos días que me parecieron eternos. De haber sabido con antelación lo que me acontecería, no me hubiese desesperado tanto.hubiese preferido que así se quedasen las cosas.   Cuando el día llegó, el alba mostraba un cielo cerrado de negras nubes que como el edredón en una cama cubrían la ciudad en su totalidad. El camión llegó puntual a la puerta de la casa que estaba por abandonar y les abrí a los cargadores, con ellos entró un aire frío y seco, extraño para la temporada. Así que me abrigué tomando algunas cosas de cajas ya embaladas. Cerrando la puerta por última vez, después de haber acomodado todo en el camión de mudanza, subí a mi auto y dejé el edificio de departamentos en la calle siete y me enfile hacia mi nueva dirección en la calle diez y ocho. A medida que avanzó el día, el oscuro manto seguía sobre la ciudad dándole un ambiente callado, y la ciudad parecía temerosa pues las casas, normalmente vivas, estaban apagadas ante la carencia de actividad. Cada una tenía tan cerradas sus puertas y ventanas que casi ni un sonido salía de ellas, más que repentinos murmullos apagados. Durante la mudanza me vi en la necesidad de dejar a los hombres descargando mis pertenencias en mi nuevo hogar mientras iba a la tienda más cercana, en el número ocho de la calle Olivia. Me aseguraron que fuera con confianza, que ellos terminarían mientras me ausentaba. Aunque lo dudé un poco., el hecho de que contaran con oficinas tan pulcras me hizo aceptar, al fin con confianza. -------------------------- Cuando el gato se va los ratones hacen su fiesta. Aunque aquí el único ratón era quien dirigía a quienes bajaban los muebles, mientras él simplemente veía a sus hombres, primero, desde el porche alzado de la casa. Había encontrado unas sillas alrededor de una mesa sobre la que, de forma pedante y a sus anchas, colocó sus botas sucias. Tras de sí la puerta de la casa se encontraba abierta de par en par, detenida con nada más que una piedra ovalada y lo suficientemente pesada como para soportar el empuje de tan pesada pieza de madera. Con la libertad que sentía, sacó un cigarro y decidió disfrutar de su despreocupación, cuando la sensación de ser observado comenzó a embargarlo. La percepción de su entorno era incómoda, cargada de un desprecio que le erizó los vellos de la nuca, donde percibía una pesada presencia helada que hacía que su columna le lanzará señales de urgencia por huir, pero el hombre aún sentado caló su cigarro y apretando la mandíbula, volteó intentando hacerlo sin temor,no vio nada más que la tenue penumbra dentro del recibidor al otro lado de la puerta. La silueta del piano agregaba más frialdad a la soledad y mortecina luminosidad que observaba. Alejó el temor de su mente con una nueva calada pero ya no había marcha atrás, la sensación se mantuvo a su espalda, erizándole los vellos del brazo mientras escuchaba susurros lúgubres. Intentó convencerse de que no era más que el viento atravesando la casa. Entre ellos discernía las palabras veladas de un alma obscura que entraba hasta lo hondo de su ser provocando un frío interior que sacaba el terror desde sus entrañas. Sentía cómo esta fuerza le oprimía las cuerdas vocales, le impedían gritar. Sus músculos estaban tensos, le costaba trabajo moverlos, pero a pesar  del terror de las sensaciones, juntó sus fuerzas en un grito interior para levantarse violentamente de su lugar y salir rápidamente hacia donde estaban los demás, que lo miraron con extrañeza. Al advertir sus miradas, temió sus burlas y calmó su ser callando lo que acababa de sucederle y socarronamente les apresuró ante su tardanza, pero el temor estaba en él y ya no deseaba estar a la sombra de ese espacio, mucho menos entrar por su cuenta. Se mantuvo cerca de ellos con miradas fugaces hacia la casa, mientras en su mente una criatura terrible, de toda sombra helada como masa, comenzaba a escurrirse hacia fuera de la casa desde la puerta abierta. Percibía cómo una parte de ese ser se iría a casa con él. ----------------- A pesar del poco tráfico en la ciudad, mi trayecto de mi nueva casa a la tienda en la calle Olivia y de regreso, me tomó una hora, esto por el aletargamiento, que me provocaba ese clima tan extraño, que me hizo perder noción de mi dirección en mas de una ocasión. Cuando bajé del vehículo, me percaté de que los hombres estaban esperando afuera de mi casa aún con unas pocas de mis pertenencias fuera y les apuré a meter lo poco que faltaba, a lo que mirándose entre ellos lentamente, como queriendo retrasar el momento, tomaron las cosas y se dirigieron dentro. Tras ellos iba su supervisor, y pude notar que había algo que él deseaba decirme, pero cuando parecía que sus labios estaban a punto de pronunciar palabra, algo le disuadía de lo contrario. En mi mente sólo esperaba que no hubiesen destruido algún mueble de la sala o alguna de mis pertenencias. Después de acomodar todo, los despedí, no sin antes pagarles por sus servicios. Tan pronto tuvieron el pago en la mano, hicieron un veloz adiós y sin mirar atrás subieron en su camión y se alejaron. Cerrando la puerta me quedé como todo nuevo dueño, admirando mi nuevo hogar y sonreía ante la satisfacción de haber encontrado algo de mi agrado. De pronto escucho la voz de un hombre adulto saliendo de la habitación al final del pasillo a mi izquierda. No entiendo palabra alguna, pero lo que llega a mí se entiende como una conversación. Me molesté al pensar que la falta de atención de los cargadores hubiese permitido la entrada de algún vagabundo, que viendo las puertas abiertas pensara que ese sería un buen lugar para poder dormir. Así que molesto, me enfilé a las pequeñas escaleras que se dirigían a las habitaciones superiores. Al entrar al pequeño pasillo, frente a la puerta de la habitación sentí la temperatura bajar drásticamente, mi corazón comenzó a latir con fuerza en mi pecho, mientras con cada respiración corta crecía un miedo interior que no entendía, pero mi coraje me hizo abrir la puerta de la habitación de golpe para encontrarla vacía. Aun así había una sensación de presencia que no dejé de sentir mientras recorría la habitación con la vista. Cerré lentamente la puerta y me convencí de que sólo era mi imaginación. Decidí alejar mi mente de tal suceso, bajé las escaleras y tomando el pequeño pasillo bajo las habitaciones entré en la primera puerta, de madera desgastada. Era el cuarto de televisión, era una habitación alfombrada con ebanistería ocupando la pared ante la entrada. Su iluminación diurna era a través de una ventana, opacada por las décadas, que ocupaba todo el muro lateral izquierdo, y en este ambiente añejo me acomodé para ver la televisión. Cuando el hambre apremió, la tarde aunque temprana parecía cuatro horas más avanzada, y me dispuse a preparar mi cena en la pequeña cocina. No podía dejar de sentir la sensación de ser observado desde el recibidor a través del marco de la cocina. Aun con la estufa encendida, mis dedos se sentían entumidos; sentía tras de mí una masa pesada que clavaba su atención en mí e invadía mi espacio personal con una energía incomoda que me hacía apretar los dientes, mientras sentía el cuello de mi camisa levantarse como si en verdad estuviese alguien detrás mío jugueteando con él. En el sobresalto, tiré la espátula, manchando el suelo, mientras salía de espaldas de ese espacio que me provocaba tal incomodidad. En este momento y con la desesperación creciente ante el miedo que me albergaba, comencé a tensar mis músculos tan fuerte que sentía la tensión acumularse en mis hombros. En un intento de insuflar valor a mi temeroso coraje, alcé la voz, en un intento por llenarme de un valor que perdía a cada instante.   —Ya carajo... —hablé fuerte con una voz entrecortada—, ¿qué quieres, acaso te he molestado? —cada palabra salió sin siquiera pensarla y en cada una buscaba valor. Como única respuesta, una sensación de estremecimiento recorrió mi columna que me hizo responder con una garganta seca y casi cerrada—, lo siento mucho pero no me voy. Me quede ahí parado, en medio del recibidor con la oscura sala a mi derecha, las habitaciones a mi izquierda y la cocina ante mí, con la piel erizada y las extremidades frías. El temor dentro de mí me hizo percibir el tiempo que me quede inmóvil como una eternidad, hasta que el sonido de un solitario vehículo me sacó de mi temeroso letargo. Terminé de cocinar mirando con el rabillo del ojo en todo momento. Con el estómago aún cerrado de miedo, di sólo unos pocos bocados a mi cena. Terminé, prendí cuanta luz pude y me dispuse a bañarme con las puertas de la habitación y del baño bien cerradas en un intento de calmar aún más la inquietud que me dominaba.   Me sentí de vuelta en mis años de infancia en que el cerrar los ojos en la regadera me daba pavor. Fue aterrador el esperar se enjuagaran mis ojos, mientras sentía una presencia cernirse sobre mi cortina. Cuando podía, abría los ojos aguzando el oído en torno al espacio detrás de la cortina. Cerré la llave y comencé a secarme, cuando el pomo de la puerta se movió frenéticamente por una fracción de segundo causando que mi corazón se congelara. Con los ojos abiertos ante la adrenalina que sentía, me concentre una vez más, en cualquier ruido exterior para encontrar una lógica. Al final, lo atribuí al viento. Una idea que me forcé mucho en creer, dado la imposible explicación. Cuando abrí la cortina del baño vi una mancha de pasta de dientes, unos centímetros más abajo del pomo de la puerta, el tubo estaba bien cerrado justo donde lo había dejado. La poca tranquilidad que había tenido hacía unos segundos, terminó cuando al salir del baño noté la puerta de la habitación entreabierta. Aunque intenté convencerme de que quizá no la había asegurado bien. La calma ya la tenía perdida, dentro de mí recordaba claramente el clic del pestillo. Acercándome a la puerta, la abrí con temor y asomé la cabeza, escudriñando el pequeño pasillo ante mí y al fondo, la oscura penumbra de la sala. No se veía nada, agucé el oído, conteniendo la respiración, no escuchaba nada más que el tic-tac del reloj en la cocina y los ruidos de la ciudad a esas horas de la noche. Cerré la puerta y me aseguré de ponerle el seguro bien puesto para vestirme rápidamente con la poca calma que me hacía sentir la habitación cerrada.   Si mi teléfono fijo hubiese estado conectado, no lo estaría hasta el día siguiente, en ese momento hubiese marcado algún número de protección para calmar mi intranquilidad, pero al carecer de él, opté por utilizar mi celular, pero esto sólo ayudó a aumentar mi nerviosismo ya que se encontraba apagado y boca abajo. La batería estaba más que optima oprima[U1]  y al colocarlo en el buró lo hice con la pantalla hacia arriba. Con mayor temor lo encendí. Me  desespere ante su tardanza por permitirme abrir el menú de marcación. Al marcar, no obtuve tono de marcado, lo intenté una y otra vez. En cada intento, mi desesperación se iba convirtiendo en frustrado coraje ante el aparato que me fallaba en momentos como estos. Aunque no había escuchado sonido alguno al asomar la cabeza, el no poder comunicarme al exterior alteraba mi tranquilidad y aunque intenté recostarme, con mi navaja a la mano, no podía conciliar el sueño. Caminé entonces a lo largo de mi habitación una y otra vez. De vez en cuando intentaba conseguir un tono de llamada, pero cada que miraba el celular lo encontraba apagado y en cada ocasión mi frustración dominada por el temor se iba tornando en coraje que al final me hizo decidirme a revisar, cada centímetro de mi nuevo hogar, en búsqueda del intruso. Recorrí cada habitación de la casa, desde el cuarto hasta el baño en la parte alta, inclusive el cuarto de televisión, sin encontrar a alguien. Volví a mi habitación, para dormir, convenciéndome de que quien hubiese entrado ya debió de haber huido, aun con ese pensamiento la inquietud seguía dentro de mí, costándome trabajo conciliar el sueño ante el temor que brotaba desde mi estómago provocando una sensación de vacío.   Mi sueño, ligero, fue interrumpido por golpes urgidos y pesados que tronaban en la puerta de madera, resonando dentro de la casa hasta mi habitación, lo que provocó una violenta reacción de mi cuerpo al enderezarse, con el corazón acelerado, con la adrenalina fluyendo velozmente por mi cuerpo sentía cada sentido de mi ser atento ante un peligro que seguía sin entender. Temeroso, me dirigí hacia la puerta, donde los golpes seguían frenéticamente haciendo que su estruendo terminara molestándome, alejando el temor que dominaba mi cuerpo y haciéndome apretar enfurecido los puños, hasta que, después de haber corrido el cerrojo y quitado el seguro de la chapa de la puerta, razoné, recordando que había cerrado la reja de mi cochera, no esperaba a nadie. El coraje se volvió temor, abrí la puerta rauda y violentamente, dejando entrar el clima frío de la madrugada. Sobre la barda ante mi porche veía la farola de la calle con su amarillenta luz, la cual tímidamente iluminaba mi cochera a mi izquierda, proyectando las sombras que el portón le dictaba. La luz que se colaba por la puerta abierta daba aún más un aspecto de lobreguez al recibidor a mi espalda. Temí alejarme del resguardo de la puerta así que desde ese lugar escudriñe lo que alcanzaba a ver con la poca claridad que la fría luz me daba, buscando alguna señal de una nueva intrusión pero no encontré ninguna. Queriendo ya sólo dormir cerré la puerta de nuevo, no sin antes espiar por última vez fuera, a través de los últimos milímetros antes de cerrarla. De nuevo en mi cuarto, viendo que eran las dos veintiocho, me acomodé en posición fetal para poder dormir, otra posición y mi corazón se helaba dejando una sensación hueca en mí. En mi sueño algo me hizo abrir los ojos violentamente. Una masa oscura había tragadoa mi habitación junto conmigo y estábamos dentro de ella. Sentía mi cuerpo siendo presionado sobre mi cama como queriendo aplastarme, en esa mezquina vileza que ahogaba toda sensación interna en mí, vi dos puntos rojos en la inmensidad de su oscuridad. Los temores del día llegaron a un punto en que comenzaban a ahogarme, pero mi propio ser fastidiado, aunque temeroso, me devolvió un poco de razón. Con voz temerosa, pero lo más firme que pude, le dije que me dejara dormir por favor, que era lo único que quería, pero entonces escuché por primera vez su sonido salvaje, tan grave que hacía vibrar el mismo terror que provocaba mientras se reía rugiendo en mi cara. Con la bestialidad que sentía, aumentaba la presión en mi pecho, el miedo llegó al punto de darme cierto coraje que me hizo gritar: “¡¡ya!!”. Comenzó ahogadamente, temerosamente, hasta que poco a poco fui venciendo la presión en mis cuerdas vocales, para terminar en un reclamo con coraje. La presión se esfumó, de nuevo distinguía los contornos de mi habitación, eran las tres quince de la mañana. Ahora estaba seguro que como temía, había algo más conmigo. Por esa noche, mi sueño continúo sin sobresaltos pero ligero. Cuando escuché al primer gallo ya había despertado minutos antes. Con los ojos aun cerrados, mi cuerpo sintió un alivio ante la idea de que en un par de horas el sol despuntaría. Poco a poco se escuchaban los demás sonidos matinales, hasta que a través de mis cortinas entró la primera luz del día. Sin pensarlo un instante las corrí a lo largo de la ventana sobre la cama, dejando que la habitación se iluminara. Esa mañana decidí darme un baño rápido, con la puerta atrancada con una silla, para quitarme el sudor del terror nocturno. Desayuné apresuradamente, quería salir lo más pronto posible de ahí. Me dispuse a ir a comprar, antes que nada, una alarma casera que pudiera instalar yo mismo rápidamente. La luz del nuevo día me dio confianza para volver a convencerme de que algo más físico que etéreo era la razón de lo ocurrido. Quizá el cansancio de la mudanza me había hecho amplificar los sucesos, me concentraba en cualquier cosa que pudiera calmarme. Durante la mañana platiqué de los eventos ocurridos entre mis amigos, esperando que alguno pudiese mandarme en dirección a alguna santera, padre o pastor. Después de ciertas incredulidades, al fin una amiga me recomendó una señora que le leía las cartas además de que hacía limpias. Me dirigí a la dirección dada con la esperanza de tener una noche de tranquilidad. La señora que estaba ante mí, tenía un cuerpo como de madre gallina, con una voz femeninamente gruesa, dado su gusto por el tequila. Su tono era estridente y denotaba un autoritarismo terrenal y quizá hasta espiritual. Me sorprendió con su conocimiento de lo que me ocurría, aun antes de que siquiera se lo mencionara, pero agregó que no podría saber con certeza qué era lo que estaba en mi casa sin antes haber ido. Así que acordamos que la vería en un par de horas cuando se desocupara, ya que tenía otras consultas, como ella les llamaba. Me dio una lista de cosas que debía comprar y le extendí mi dirección al reverso de un viejo ticket de compras. El sentimiento de vacío en las tripas no hizo acto de presencia  hasta que, llegado el momento, tuve que enfilar mi camino de vuelta a casa. Ala puerta de la casa, me rehusé a entrar así que me quedé esperando a la señora en la terraza que había en la parte de atrás, bajo una espesa buganvilia, donde se sentía un frío gélido a pesar del sol que coronaba el cielo. El ambiente estaba cargado de depresión y aunque el jardín era verde, las sombras bajo la buganvilia le daban un aspecto marchito y podrido. Con tal carga a mEi alrededor, el tiempo de espera se me hacía eterno, hasta que al fin escuché un auto estacionarse frente a la reja; por fortuna era quien esperaba. Vi cómo, con movimientos pesados, se bajó de su Windstar de color verde descascarado, ante loviejo del vehiculo. Mientras cruzaba la cochera techada, pude escuchar su enérgica voz reclamando que no le contestaba el teléfono, que diera gracias que había decidido venir sin mi respuesta. Mientras me decía eso, tomé mi celular y vi que estaba apagado. Lo encendí corroborando que la batería estuviera completa, pero ahora mi celular no mostraba señal. Decidí no darle importancia, ante la promesa que se me presentaba para la resolución de esta situación.   Abrí la hoja del portón para dejarla pasar, subimos los escalones de la cochera hacia mi pórtico. Mi nerviosismo era tal que queriendo apresurar las cosas, le extendí las cosas que me había pedido, las había dejado sobre la mesa en el pequeño porche ante la puerta. Me pidió, con un tono molesto, que calmara mi ser, ya que interfería en su conexión con las energías de la casa, lo cual era necesario para entender a lo que se enfrentaba. Esperando yo algún ritual como de película junto con cánticos, me sorprendí cuando vi que todo lo que se dispuso a hacer fue sentarse en una silla que movió de cara a la puerta abierta, sacando una cigarrera de la que tomó un tabaco que se colocó entre los labios disponiéndose a fumar, no con aire despreocupado, a veces con los ojos cerrados levantaba su rostro volteándolo de un lado a otro, parecía estar buscando un sonido particular, el cual en un momento pareció percibir, creí yo al ver su seño fruncirse. Observé sus gestos que eran como si extendiera su atención hacia un punto en el infinito del interior del espacio. Al fin abrió los ojos y el cigarro se había consumido en su totalidad, sólo quedó la colilla la cual voló sobre mi barda, en un ágil movimiento de dedos que le catapultó, se levantó lentamente sin expresar palabras parándose en medio del claro de la puerta, donde dándome la espalda al fin se comunicó.   —No es una casa muy antigua, pero las presencias aquí lo son. No habrán vivido en esta misma casa, pero sí en este mismo lugar. Podría asegurar no hay ninguno que pueda hacerte daño pero hay una energía muy fuerte en esta casa y no es una positiva, es toda negación y su fuerza se basa en tu propio coraje. Es un espectro sin género pero celoso, quiere las cosas tal como estaban —su voz cambió y se hizo más violenta y biliosa—, no eres el dueño, yo lo soy. No tienes poder para mover mis cosas, ¡¡LARGATE!! —y sin siquiera hacer alguna pausa, su voz se suavizó, continuando donde se había quedado —debe poner todo como estaba y todo debería estar mejor. Aunque el suceso me espantó, más miedo me dio ver la normalidad con la que trataba lo ocurrido. Ella se veía como el micrófono de las almas sin voz y parecía que ellaslo sabían, ya que según me decía nunca intentaron poseerla más que para comunicarse. Después de reacomodar lo que había movido de la sala y el recibidor, tomó las cosas que me había encargado comenzando un ritual donde con inciensos en mano recorrió la casa golpeando y cepillando paredes y esquinas, para terminar encendiendo un manojo de ramas que colocó sobre una copa de barro bajo el dintel de la puerta. Anunció que era todo lo que podía hacer y me pidió que dejara que se consumiera todo, para después usar las cenizas para barrer el pórtico con ellas y se retiró. Al verla marchar, me di cuenta no sentía la semilla del temor, me reí para mí mismo al pensar qué ridículo me veía al actuar como un niño pequeño que dejan solo en casa por primera vez. Con la tranquilidad que sentía ahora, tomé un vaso de cristal para verter en él un whisky, que preparé con hielos y agua mineral. Salí de nuevo bajo la buganvilia, donde tomando mi anterior lugar, esperé, a que como ella me había mandado, se consumieran las hierbas en el recipiente. Pasado un tiempo considerable, durante el cual las tensiones pasadas se difuminaron entre el alcohol y las volutas de humo del cigarro, me levanté dirigiéndome al pórtico, desde el que miré la copa que ahora sólo tenía tizne y cenizas. Hice tal como me lo dijo. Al terminar coloqué la escoba con las pajas hacia el cielo, tal como ella lo dictó. Al terminar de recorrer la casa, con las cenizas y haberlas lanzado a la calle, junto a la tierra que se iba acumulando, me dispuse a bañarme, esta vez, a diferencia de la noche anterior sin incidentes, al igual que lo fue mi tarde. Así paso una larga temporada de tranquilidad. La violencia crecía en el estado y en mi zona. Con oficinas de gobierno frente a mí, había sido ya testigo de enfrentamientos y varias casas fueron víctimas de los amantes de lo ajeno, así que opté por comprar un cachorro de Pitt Bull para que se volviera mi perro guardián. Dada mi recién iniciada relación, fue mi pareja quien escogió al cachorro entre la camada. Aunque teniendo un terreno amplio, la casa, ante sus dimensiones, limitaba el desenvolvimiento del cachorro, por lo que me vi obligado, como fue creciendo, a mantener abiertas las puertas del pórtico y de la cocina, para que así el enérgico perro tuviera más espacio para moverse libremente, pero obviamente no era suficiente. Cada oportunidad que tenía para escabullirse por la reja la tomaba, era un engorro poder volverlo a meter. Por más que uno le hablase, lo único que se podía hacer era dejarle sin pasador la reja de la cochera, para que llegado el momento que gustase, simplemente llegase a empujarla y se metiera. Uno de esos días en que se iba y volvía, transcurrió con normalidad, si no fuese por un comportamiento nuevo que al principio no le di importancia. Pero con los días pasando, seguía su comportamiento, el cual comenzó a provocar cierta intranquilidad en mi pecho. Corría como acostumbraba, en un amplio circulo que dibujaba saliendo del pórtico, bajando las escalinatas hacia la cochera, para atravesar este último en dirección a la buganvilia, para de ahí enfilar a la cocina y entrando por la puerta de esta, la atravesaba hasta donde había comenzado, para repetirlo infinidad de veces. Pero ahora ese correr lo interrumpía a ratos brincando y jugueteando alrededor de algo inexistente. A veces parecía como si buscara algo le habían lanzado, para después seguir con su carrera, que una vez más era interrumpida por jugueteos que lo dirigían al centro del recibidor, donde, en más de una de esas ocasiones, lo vi sentarse encarando al pasillo de los cuartos del nivel medio, con la mirada levantada, atento a un espacio donde debería haber alguien atrayendo su atención, pero yo no veía a nadie.   Dormido ya una noche de la semana que mediaba, me encontraba en el mundo más profundo del sueño, cuando un corretear en mi losa me despertó, en mi letargo escuché las risas claras de niños y mi perro junto a esas risas. “Malditos niños”, pensé, sin razonar la situación. Me puse mis chanclas y me dirigí al cuarto sobre el mío, el subir las escaleras disipó un poco de mi adormilamiento, haciéndome razonar y pensar: “qué demonios hacen niños en mi casa”. En los últimos peldaños sentí una opresión en mi pecho, mientras mis vellos se erizaban. Tomé el pomo entre mi mano y las risas se detuvieron, menos el sonido que mi mascota hacia mientras corría y brincaba en la habitación. Abrí de golpe encendiendo el interruptor a mi izquierda, la luz parpadeó un poco antes de iluminar totalmente la habitación. No había nada, sólo el perro detenido repentinamente mirándome juguetonamente. Miré a mi alrededor y no había niño alguno, ante esto mi columna vertebral se cimbró, recorriéndome una sensación de huida, que no escuché. Di una orden para que saliera, cerrando la puerta tras de mí sin apagar la luz. Volviendo a mi habitación me metí a mi cama, donde, como niño chiquito, me tapé completo con las sabanas, mientras el can se acomodaba bajo una mesa de noche junto a mi cama. Los sucesos se repetían con regularidad, pero ante la naturaleza inocente de lo que ocurría; no había destrozo y mucho menos ataques a mi persona; terminé por acostumbrarme, inclusive a los ahora sonidos de canicas rodando escaleras abajo a las tres y veinte de la madrugada. Lo único que hacía en momentos así era alzar mi voz y pedirles que me dejaran dormir, lo que resultaba en pequeñas risas, pero terminaban haciendo menos ruido. Un día mientras cocinaba lo encontré gruñendo a algo que debía estar ante él pero no lo estaba, caminaba hacia atrás y a cada paso su gruñido se volvía más un quejido, hasta perderse en un sollozo de miedo que lo llevaba hasta una esquina, junto a la puerta al patio, donde se hizo ovillo llorando quedamente. Extrañado lo observé intentando entender su comportamiento. Entonces, la puerta de la entrada fue azotada con tal fuerza que me sobresaltó e inclinándome hacia atrás miré a mi izquierda, hacia la entrada que ahora se encontraba cerrada, la sucesión de eventos me estremeció y comencé a sentir una vez más un temor incómodo. Durante lo que restaba del día lo noté temeroso y sus andares no los hacía de otro modo que pegado a los muros. De noche, el Pitt Bull tomó entre sus dientes su almohadón arrastrándolo hasta estar al otro extremo del cuarto, bajo la mesa de ese lado, parecía ahora temer el tener la puerta de la habitación frente a él y le rehuía.   Intentaban violentamente entrar a la puerta de mi habitación, ante la cual el perro estaba en posición sumisa y temerosa con lloridos casi apagados, el terror de tener un intruso me hizo gritar —¡¡Heeey!! —pero como única respuesta seguían moviendo violentamente mi pomo. Saqué la pistola del cajón junto a mí y con valor me acerqué a la puerta, tomé la bola entre mis manos e intenté con todas mis fuerzas detener las sacudidas, sintiendo en mis manos la violencia que transmitía tal ímpetu. Cuando se detuvieron las sacudidas, quite los seguros entreabriendo la puerta, ante mí había una mole oscura de profunda maldad que presionaba contra la puerta con el peso de su vileza. Quería gritar pero me era imposible, podía sentir que mis cuerdas vocales se esforzaban por vibrar, mientras forcejeaba para asegurar la puerta.Desperté jadeante, empapado en sudor buscando rápidamente encender la lámpara a mi lado, la puerta estaba cerrada y mi perro, no estaba en su cama bajo la mesa, ni bajo o sobre mi cama. ¿Dónde estaba ese maldito can?, no lo encontré por ningún lado, una honda intranquilidad comenzaba a dominarme, quise darme valor aparentando coraje gritándo de palabras al aire, intentando concentrarme sólo en esa idea, en gritar vituperios y amenazas.   La casa estaba cerrada a cal y canto, el perro no estaba en ninguna habitación. No pude mantener más la fachada de coraje, comencé a ser dominado por el pavor de no saber dónde estaba mi mascota y ante la ignorancia de cómo podría haber desaparecido. Después de todo, no podía haber salido de la habitación sin que yo le hubiese abierto primero. Recordé mi primera noche en el lugar mientras un frío temblor me recorría. Dormí con todas las luces encendidas esa noche.   No sabía cómo tomaría mi pareja la desaparición de nuestra mascota una vez se lo dijera, pero mientras masticaba cómo informarle, ella me soltó la narración de un sueño que había tenido. Mientras avanzaba en su narración mi piel se helaba al darme cuenta de que era casi idéntico al mío, con la diferencia de que ella lo había vivido desde mi cama. Me había visto levantarme con el arma y al llegar al momento en que abrí la puerta, ella me narra que su sensación fue de desesperación, de deseo de morir por la simple sensación que le oprimía, que le hacía escuchar los llantos de niños que le desgarraban el alma con su lamento. Me callé mi sueño para no espantarla. Cuando llegamos a mi casa y no ser recibida por el perro, mi novia preguntó por él. Por toda respuesta le dije que en la mañana se me había salido, mientras dejaba la reja sin el pasador corrido, como muestra de la veracidad de mi mentira. Como todo fin de semana, nos preparamos para ver una película, acomodándonos en el cuarto de televisión con las botanas y bebidas bien dispuestas. Cerré las cortinas aterciopeladas, no teniendo más iluminación que la televisión ante nosotros. Me acomodé y reproduje la película. Todavía no se desarrollaba la trama, cuando se escucharon lamentos caninos junto a rasguños débiles dentro de los cajones del mueble. Toda idea de que hubiera estado ahí todo este tiempo se desvaneció en cuanto abrí una de las puertas para inspeccionar dentro con la luz de mi celular, sin encontrarlo. Con la limitada luz que teníamos nos dirigimos miradas nerviosas y callamos cualquier comentario, para seguir con la película, convenciéndonos cada uno de que el sonido debió ser de la misma. Al poco tiempo una vez más, escuchamos los mismos ruidos, pero esta vez debajo de nosotros, dentro del sofá, lo que nos hizo levantarnos rápidamente y sin pausarme corrí a las cortinas que abrí para dejar entrar la luz, la que los envejecidos cristales permitían pasar, mientras la película seguía escuchándose sobre el sonido de arañazos dentro del mueble. Aun sin compartir palabras, nos entendimos y juntos dimos vuelta al sillón. Sobre el piso virutas de madera y por dentro del sofá, en su marco, surcos de rasguños, pero el perro no estaba bajo el sofa. No se necesitaba ser un conocedor para poder notar que esos restos de madera en el suelo eran recientes, se podía sentir el aroma de la madre expuesta. Ahora, mirándonos temerosos a los ojos, sin palabras, decidimos mejor salir de la habitación cerrando tras nosotros la puerta. En total silencio, con nada más que el sonido de la calle, en el estrecho pasillo nos quedamos mirando la puerta, intentando escuchar algún sonido, pero no se escuchó más.   Con el aire de la tarde, comenzamos a convencernos entre nosotros de que quizá eran los años de la casa y sus muebles los que provocaban esos ruidos, definitivamente las polillas deberían de abundar y pensamos que, eso debía ser, así que quedamos que llamaríamos un exterminador al día siguiente. No continuamos con el plan de ver películas, en su lugar decidimos salir a la terraza bajo la buganvilia. Disfrutando de la tarde con una carne al asador y unas bebidas junto a unos pocos amigos que decidimos invitar. La velada avanzaba sin contratiempos, desvaneciendo en nosotros el recuerdo de lo ocurrido cuando uno de nuestros amigos pidió usar el baño, a lo que encaminándolo hasta la entrada de la casa le señalé las escaleras y la ubicación del baño; dejándolo, me regresé con el grupo. A los pocos minutos llega mi amigo todo agitado diciendo en voz alta —Ya ni la chingas, cabrón. Te me mamaste, ¿por qué me espantas así, culero? Yo no sabía qué decir, sólo me le quedé mirando para ver si acaso bromeaba, pero fue mi novia la que le dijo que yo había estado ahí todo el tiempo, a lo que él preguntó quién había sido entonces, narrando lo que le pasó. —Ya estaba yo orinando cuando escuché que este culero me llamaba desde afuera y pos que le digo que ya casi salía pero sólo seguía diciendo mi nombre y pos que abro la puerta, ¿no?, y no había nadie y pues luego miré pa' la cocina y estaba abierta la puerta del refri, ¿no?, y pues que le digo a este wey —dijo, mientras con un movimiento de cabeza me señala—, si era él y nomas terminé de preguntar y se cierra de trancazo el refri y no había nadie frente a él, ¿verdad?, y pos que me vengo corriendo bien culeado. Mientras escuchaba su historia, sentía mis vellos erizarse. En mi mente, el recuerdo de la masa oscura comenzó a materializarse una vez más en mi mente, vagando en ella y creando un temor creciente. La noche demostró que no sólo en mí provocó incomodidad, ya que la algarabía del alcohol disminuyó volviendo el ambiente ligeramente denso, con todos mirando por el rabillo del ojo, en pláticas quedas, atentos por si algo pasaba a nuestro lado. Pero nada pasó. El lamento estridente de un niño nos hizo brincar en nuestros lugares, cada uno de nosotros mirándonos en silencio, esperando que alguno nos pudiera dar una razón que calmara nuestros temores. El llanto no cesaba. Más lamentos infantiles se le sumaban a cada segundo que pasaba, rogando porque alguien se detuviera, los gritos entraban hasta la raíz de nuestros nervios, a pesar de que eran como susurros del viento entre las hojas, poniendo nuestros sentidos alerta. Los hombres en el grupo fuimos atraídos hacia la cochera, donde el lugar le daba un eco callado a los lamentos. Un susurro a nuestra izquierda nos hizo voltear la mirada con la respiración acelerada, pero como hombres que éramos, ninguno puso en acción su pensamiento, cada uno de nosotros nos llenamos de valor para encaminarnos escalinatas arriba y adentrarnos en la casa. Pasé saliva secamente a través de mi garganta cerrada mientras atravesábamos el claro de la puerta, escuchando los lamentos provenientes del piso medio. Los lamentos no cesaban, seguían siendo un susurro que calaba los huesos, pero mientras más cerca estábamos de la habitación pudimos distinguir un acallado quejido animal, se escuchaban dolidos y cortados como si le golpearan durante sus quejidos. Abrimos la puerta encendiendo los focos, seguían escuchándose los lamentos, pero ahora como algo lejano en las profundidades del espacio, y fuera de ello nada más. La habitación estaba vacía con la cama tendida como la había dejado la última vez que la vi. Cerramos la puerta y comenzamos a murmurarlo sucedido. Quizá el sonido venía del vecino y por la ventana se filtró el sonido hasta la habitación; después de todo el vecino en verdad tenía hijos; Era claro que no nos creíamos esto, pero era mejor que bajar y asustar aún más a las mujeres.   Está por demás decir que ya el ambiente se había vuelto incómodo, y el clima que comenzaba a dominar la noche no ayudaba. Una ligera capa de niebla podía verse gracias a los focos de la calle y los pocos de mi casa que estaban encendidos. No ayudaba el tener frente a la casa nada más que la reja de las oficinas de gobierno dando hacia su plaza interior en penumbras y con sombras que podrían guardar más de un espanto. El frío comenzaba a ser algo más que físico, se sentía cómo entraba en la carne, al alma y al corazón. Eran ya las dos y minutos de la mañana cuando al fin nuestros amigos decidieron escuchar su voz interior y comenzaron a irse. Mi novia decidió quedarse, alegando que tenía un mal presentimiento, y prefería quedarse a mi lado y no dejarme solo, así que despidiendo a todos dejamos los desechables para la mañana que se acercaba, dirigiéndonos a la recamara donde sin pensarlo nos dejamos caer en la cama rendidos y ebrios. No recuerdo qué hora era cuando el ruido de un cristal tronando me despertó, con la luz encendida vi a mi novia igual de alarmada, su rostro apoyado en la almohada con los ojos bien abiertos. Me levanté y en la cómoda junto a la cama el cristal estaba cuarteado, parecía haber sido golpeado por un puño. No podía encontrar respuesta satisfactoria sobre lo que podía haberlo causado, en la lámpara de noche no había objeto alguno que pudiera soltarse, y mucho menos con el peso suficiente para ese daño, en el techo ninguna pieza falta. Pero fue mi novia la que ofreció una solución que preferimos tomar sin meditarla de más. De seguro el cambio brusco de temperatura había provocado ese daño, ya estaba helando a las cuatro de la mañana, según vimos al momento en el reloj de la mesa de noche.. Estábamos por dejar eso por la paz cuando sobre nosotros en la habitación de arriba se volvían a escuchar los lamentos, seguidos de cristales cayendo al suelo y haciéndose añicos. Los dos nos sobresaltamos, pero tuve que fingir control y valor, pidiéndole se quedara ahí mientras iba a ver qué ocurría. Salí de la habitación, pude sentir que ella iba tras de mí, le pedí que por favor me esperara, mi tono era molesto a causa de mi temor. Seguí avanzando sintiéndola aún tras de mí, así que me volteé pero no había nadie, sólo el corto pasillo, de bajo techo, a la habitación, con la iluminación de sólo la luz que salía de la puerta entreabierta. Llamé a mi novia, pero no recibí respuesta, supuse que no me escuchaba ya que mi llamado era quedo por el pavor que comenzaba a dominarme. Mi corazón se aceleró; luchando contra el ímpetu de salir corriendo caminé a través del recibidor y subí las escaleras, encendiendo la luz a mi paso. Mi respiración era ruidosa, podía sentir el salvaje palpitar de mi corazón contra mi pecho. Me armé de valor con lo último que me quedaba de coraje, abriendo la puerta lentamente, dejando que la luz del recibidor entrara tímidamente tendiendo mi sombra sobre las sabanas de la cama y yaciendo en ella estaba la silueta de mi perro. El temor se disipó durante un momento, mientras me llenaba el sentimiento de alivio por haber encontrado a mi mascota. No pensé en su desaparición y ni siquiera me cuestioné en ese momento dónde pudo haber estado, simplemente me alegré de que al fin apareciera, así que encendí la luz y ahí estaba. Sí, pero ensangrentado con los vidrios del espejo del respaldo incrustados en su cuerpo, las sabanas enrojecidas eran lo único que podía ver ante el cuerpo destrozado de mi perro con los cristales a su alrededor. No sé cuánto tiempo estuve ahí pasmado, sin saber qué hacer o cómo reaccionar. Simplemente de repente mi cerebro pateó y no me mandó ninguna otra orden que la de salir corriendo hacia mi habitación, donde tomé a mi novia de la mano urgiéndola a irnos de inmediato. Se resistía aún adormilada sin entender nada, pero mientras más la jaloneaba y le gritaba, comencé a transferirle mi temor. Mientras me preguntaba que ocurría, la subí al auto y abrí el portón para sacar el carro de la casa sin siquiera molestarme en cerrar, sólo quería irme de ahí lo más pronto posible. Tomé las solitarias calles de la ciudad. Mientras avanzaba, temía mirar por el retrovisor; en mi interior una voz me decía que lo único que vería sería una masa oscura tragándose todo a su paso mientras iba tras de mí. Cada vez que pensaba en ese temor, más crecía mi necesidad por vigilar mis espaldas; no pude más y mire a través del retrovisor… penumbra. Desperté sobresaltado con una sensación de vacía ligereza. A mi lado mi novia aún dormía. Con la mirada en el techo rememoré con temor mi pesadilla, “no volvería a cenar tan pesado”, pensé. Mientras intentaba una vez más conciliar el sueño, un ruido llegó a mí desde el pasillo, eran ruidos como de llaves. Salí al pasillo, mientras los sonidos de forcejeos se escuchaban del otro lado, parecían estar probando entre un montón de llaves, me sobresalté con el temor de que tenía intrusos con mi novia en casa. Grité tan fuerte como pude para hacerme presente, los amenacé con la posesión de un arma con la esperanza de que eso los ahuyentara y salieran corriendo, pero como única respuesta sólo hubo un “¿escuchaste algo?”, al exterior. La puerta se abrió y quedé cegado por la luz fuera de la casa. Bajo el umbral de mi puerta estaba un hombre cargando a una mujer. Mientras sentía la sombra oprimir mis espaldas, les grite: “¡¡¡VÁYANSE!!!”.  [U1]No está claro “estaba más que oprima”
 Recuerdo aquellos diasen los que la alegria ,adornaban mi vida.El viento en mi rostroun suspiro tan hondo.El silencio de la playaahogaba mis  miedos,son solo vagos pensamientoslos que  a quejan mi  cuerpo.De ellos surge la ilusionde un sueño  lelo ,olvidadono hay palabras  , ni miradasque puedan expresar lo que yo siento.Una neblina turba mi mente y la oscurece,mas no caere otra vez en la penumbra el dolor ya fue saturado y el recuerdo  tendra que ser exiliadoen el cuarto del armario .  
Recuerdos
Autor: Michelle 
En: Poesía 
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2º. ACTO. Esta escena se realiza en la sala de espera de una agencia de seguridad, Mark ha llegado con un amigo, para la entrevista de trabajo, en la sala de espera se encuentra un agente de seguridad cuidando. Mark- (Llega). ¡Buenas tardes! Seguridad- ¡Buenas!, ¿Qué se te ofrece? Mark- Vengo a una entrevista de trabajo, me dijeron que preguntara por el Coronel Smith. Seguridad- Todavía no llega, si gusta tomar asiento. Mark- (Al amigo). ¡Pásale!, vamos a esperar al Coronel. Amigo- ¡Está bien!, ¿Cómo a qué hora llega? Seguridad- No sé, ¿Tienen mucha prisa? Mark- ¡No, está bromeando! Amigo- ¡Ojalá no tarde! Seguridad- No, niño, ahorita llega, no te desesperes. Amigo- ¡Está bien! Mark- ¡Qué desesperados! Seguridad- Me pasa como a él, me desespera que nunca están listas las cosas. Mark- La cosa está en saber ser paciente. Amigo- ¡Si tú lo dices! Seguridad- Lo mismo digo.   FIN.  
         Poema dedicado a todos los profesores de todas áreas pedagógicas  en su Día                                       Por tanto sacrificio que has hecho,                               Rozando muchas veces la ingratitud                            Obreo de la mente...¡ GRAN PROFESOR !                          Fortaleza eres para tus alumnos,                              En este hoy...¡ Tan difícil de transitar !                          Solo Dios habrá de ayudarte...                                Orgulloso...por tu fe y devoción.                         ¡Ríos, mares , océanos de bendiciones...                              ¡Para ti Profesor !                                                                       Raquel Zurita  17/09/18                           
FELIZ DÍA PROFESOR
Autor: Raquel 
En: Poesía 
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Con Solo Mirar. Por: Miguel Saavedra.   La gente somos muy románticos, siempre hay algo de alguien en todo lo que hay, para compartir con otro, algunos piensan que decirlo todo es lo que importa en la vida amorosa, otros pensamos que con solo una visita, unas simples palabras o una mirada, cuenta más que una relación amorosa densa. Yo creo que la cosa está en que le demuestres tus sentimientos a alguien y ésta o éste te corresponda, como una persona espera que otra persona le responda exactamente sus saludos y muestras de amor, estima o una simple amistad. Seguramente todos tenemos la felicidad en nuestro corazón, tal y como lo esperamos, es una opinión y nada más de los diferentes tipos de amores y amistades.
Y ahora estoy aquí, en esta cama que solo me recuerda a ti. En la penumbra de la madrugada, cernida por un silencio torturante, me permito ser patética, todo lo patética que la luz y el orgullo del día no me consienten, acaricio las sabanas y me estiro, miro al techo, pensando que estarás haciendo, ¿dormirás? te extraño.Casi inconscientemente mis dedos fríos acarician mis labios, las yemas apenas rozándolos, se deslizan por mi mentón y terminan jugueteando en mi cuello, es solo una pobre imitación de tus caricias, me siento idiota por estar aquí torturándome con el dulce recuerdo de tu tacto, con esos mimos que ahora anhelo y me son negados. Si me vieras ahora, ¿que pensarías? Mi mente no deja de invocarte y mi corazón te llama a gritos, pero ahora estas tan lejos que temo jamas lo sabrás, pero esta bien, esta bien, porque he de olvidarte, debo hacerlo porque a todo le llega su tiempo y el nuestro juntos ya expiro aunque duela y una parte de mi siempre se quede junto a ti, he de olvidarte.Y ahora estoy aquí, suspirando y abrazando a la almohada, para llenar el vacio entre mis brazos, pero esta bien, esta bien, estaremos bien...
He de olvidarte
Autor: Edith 
En: Ensayos 
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 Se trata de mi primer amor, la vi por primera vez cuando tenia 13 A#os ahora tengo 28!, la habian asignado a mi salon de clases y decidi conocerla, me presente y dia tras dia me iba ganando su confianza y amistad, siempre trataba de incluirla en mi equipo de trabajo, siempre trataba de impresionarla en clases de deporte, siempre trataba de sacarle una sonrisa, y poco a poco se convirtio en mi mejor amiga. Al poco tiempo se enamoro de otro chico y se hicieron novios, yo decidi esperar a que terminaran y cuando por fin lo hicieron yo pensaba que yo no seria suficiente para ella, que yo no la merecia, asi que no le dije lo que sentia, el tiempo transcurrio y ella logro tener otro par de novios, mientras yo sin escuzas entre cada ruptura aun sentia que no era suficiente para ella.Estoy seguro de que al cumplir los 16 yo por un tiempo le gustaba, pero nunca me atrevi, fui un cobarde!! ahora me escuzaba diciendome que no valia la pena arriesgar tan bonita amistad. tambien recuerdo que en esa epoca que aunque era la ni#a mas hermosa que habia conocido, nunca tuve pensamientos sexuales sobre ella (imaginan? en plena adolescencia ?) , la amaba y respetaba tanto que ni a eso me atrevia! quizas la veia como a una hermana pero yo lloraba cuando en otros brazos ella caia y mi amor no correspondia. Tuvimos peleas y reconciliaciones de amistad fantasticas, la que siempre recuerdo es una vez con 15 a#os yo deje de hablarle por 1 semana ( porque sentia celos y busque cualquier pretexto para alejarme sin razon), ella tambien estaba molesta pero cuando sin querer un dia nos cruzamos en un pasillo del colegio, no pude soportar mas no hablarle ( ninguno sabia muy bien por que estaba molesto con el otro) y despues de intercambiar por un par de segundos miradas de odio decidi tomarla del brazo y abrazarla, no recuerdo si intercambiamos palabras solo se que ella correspondio mi abrazo ( me abrazo con gran fuerza y supe que ella me extranaba tanto como yo  ella) y nos perdonamos.. mi corazon en ese momento sintio un gran alivio.. Llego la trajedia del ultimo a#o yo aun sin haber tenido mi primera novia, no se equivoquen tenia otras chicas que me perseguian ( y ahora me arrepiento de no haberles hecho caso), pero yo siempre queria estar disponible para ella ahora que recuerdo nunca me sentia suficiente para ella pero la aceptaria si ella solo diese el primer paso, yo sentia que lo merecia, era solo un ni#o cobarde!, para la fiesta de graduacion ella, otra amiga y yo acordamos ir juntos, yo entre ese dia como todo un galan con dos mujeres, pero la felicidad solo duro 5 min, yo que pensaba que ese baile seria una oportunidad muy romantica de confesarle mi amor, no pude. Esta vez porque ella habia invitado a un muchacho con el que estaba empezando a salir..Disfrute la fiesta lo mejor que pude, bailaba con otras companeras, pero fue la gota que derramo el vaso, me canse de esperar, me indigne, era  el 5to novio que tenia desde que la conoci al los 13 A#os y yo no me explicaba que no fuera tan "santa" como queria, la odie, yo me habia enamorado de esa dulce nina de 13 A#os y ahora pensaba que no era tan dulce e inocente ( fui un idiota debi pelear por conseguirla).  Decidi alejarme no podia ser mas su amigo y seguir viendo todos los novios que seguia teniendo, no podia aguantar uno mas, asi que de esta manera perdi lo que mas temia perder tiempo previo, su amistad..comence la universidad y perdimos contacto, solo me la encontraba un par de veces al a#o en eventos sociales. En la universidad conoci otra ni#a hermosa mi actual pareja de 8 a#os, super inteligente, divertida, compartimos los mismos gustos, cocina estupendo, leal, es perfecta, con ella he viajado por el mundo, y es mi compa#era de aventuras, la amo y no podria vivir sin ella.Asi que depues de no ver ni saber nada de mi primer amor por los ultimos 4 a#os pense que finalmente la habia olvidado del todo. Ahora se que mi primer amor ya tiene 2 A#os de casada y tiene un hijo hermoso de 1 a#0, Pense que despues de tanto tiempo la habia superado, pero anoche So#e con ella.So#e que le pedia que nos escaparamos juntos, en el Sue#o ella me dijo que no lo haria pero yo igual la estaria esperando al siguiente dia en el auto, por alguna razon algo me impedia llegar al auto pero cuando llegue ella estaba esperandome llorando y preocupada porque no habia llegado, y los dos aliviados nos abrazamos como aquel maravilloso abrazo de cuando teniamos 15 a#os. Desperte con ese gran sentimiento de amor que no habia sentido en tanto tiempo, y me da tristeza no poder amar a mi pareja de 8 A#os con la misma fuerza. Se que es imposible ir a conquistar a mi primer amor y escapar con ella, pero no se si tendria que arriesgarme a perder el gran amor que tengo con mi pareja actual y seguir buscando alquien mas que me genere esa sensacion tan intensa, alguien que logre llenar ese gran hueco que ella dejo en mi vida, en mi corazon..PD: Puerquita era un sobrenombre de cari#o sin gran importancia..
                                              ¡F E L I Z    D I A   D E    L A   P R I M A V E R A..!                                              Por darnos en nuestra vida ... ¡este hermoso día! y           Recibiendo todos los dones , y toda Tu bendición, al           Invitarnos a contemplar Tu obra, la de esta           Magnífica estación...¡ la más hermosa de todas! y que           A pesar de oscuros momentos ...de la tristeza y del dolor           Vistes a la vida...con esencias de perfumes y de color,            Entrelazando los corazones...donde florece el amor..y             Reina la paz...reina la esperanza...reina la fe...reina la amistad..            A Ti...¡Dios y Señor mío! ...por tanta belleza...¡Por tanta belleza!..                                                                   ¡ HOY  GRACIAS TE DOY...!                                                                                                                 Raquel  Zurita              
PRIMAVERA
Autor: Raquel 
En: Poesía 
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Hace un tiempo atrás estaba destrozada sin un motivo para vivir y así sin buscarte te encontré; y lo lindo que fue encontrarte. Me das esa felicidad absoluta, me brindas paz, la tranquilidad de verte durmiendo en mi cama al lado mío me hace ver que lo tengo todo. Lo débil que me siento en frente tuyo, en tus brazos. Te miro y no me dan ganas de mirar ni estar con alguien más. Sos todo lo que siempre quise y soñé. Ojalá siempre estés conmigo, aunque yo sea un desastre, ojalá la vida me dé muchos años con vos. Nos veo en un futuro juntos y con una familia, amandonos cada día un poco más. Gracias por curarme las heridas, gracias por abrazarme cuando siento que mi mundo se derrumba, gracias por estar siempre para mi. 
 “Payaso” Una apasionada imàgen sorprende al peregrino en cuyo rostro crece la expresión legítima del asombro, cuando aquel misterio develado, desarmó toda confidencia conservada celosamente por largo tiempo en la celda del cautivo…..   Payaso de alegres ocurrencias, quita la máscara al demonio, con la esperanza de silenciar su abundancia destructi Como si fuese un milagro impensado al blindaje impuesto por años. Advertiste, que la sorpresa alberga, una serie de símbolos, en ese estrecho universo de salvaje humanidad, donde se rompen calumnias elaboradas por farsas, e ignorancias. Fue tu voz, deslizada en ese lugar, con destellos de ecos, la que logró restaurar con tenacidad el relato ignorado, mantenido en soledad por convicción obligado del secreto.   Payaso de alegres ocurrencias, quita la máscara al demonio, con la esperanza de silenciar su abundancia destructiva. Entonces la gratitud de tu espíritu se deslizó en esa habitación iluminada, con todos los enigmas y signos necesarios para seguir rastros de esa búsqueda ausente de testigos, descifrando la verdad anhelada.   Payaso de alegres ocurrencias, quita la máscara al demonio, con la esperanza de silenciar su abundancia destruct. Liberado de modales y restricciones. Tomaste las llaves…. abriste puertas y dejaste que tu espíritu hecho duende, abandonara la sesión de interminables horas de búsqueda…..de tu propio destino   ¡Oh..Oh..Ah..  Ah! Secretos… Secretos   GAVN
  NOVELA No 2 CLEMENCIA Autora: Lucy Reyes de Lozano Edición Lucy Reyes de Lozano Año 2018     DEDICATORIA A MIS SERES QUERIDOS: Mi familia,  textaleros: Juan Francisco Lozano Reyes, Alejandra Lozano París y Gabriela Lozano París. A MIS AMIGAS VIRTUALES: María Vallejo, Elvia González, Silvana Pressacco, Battaglia, Mónica Rivero, Raquel, MAVAL, Doris Melo, Maritza Talavera, dahil, Luzma54, Leticia Salazar, un sentimiento, María del Rosario. A MIS AMIGOS VIRTUALES: Enrique González Matas, Gustavo Adolfo Vaca Navaja, Juan Carlos Reyes Cruz, DEMOCLES, Raymundo, Gabriel Falcón, José Orero de Julián, Daniel Florentino López, Luis José, Antonio Valenzuela Vargas, Samont H, Iramesoj le ogam, Enrique Dintrans A, Roman Romani. INTRODUCCIÓN Llevo en mi mente de soñadora imágenes de familias, de paisajes, del universo, del mar, del día de la noche, de la naturaleza, con los que he recorrido el camino de mi vida, trazando experiencias, conceptos, ideas, actitudes, pensamientos y razones. De pronto se interrumpió mi pensamiento al ver por los cristales de una ventana una pareja de jóvenes, pensé que eran novios, cada uno tenía en sus manos una flor llamada margarita; ellos arrancaban los blancos pétalos de la flor, repitiendo: “SI ME  QUIERE, NO ME QUIERE” hasta cuando se agotaron los pétalos, Creí que la pareja se amaba, pero ella lloraba, rechazaba abrazos y besos, él insistía en seguir abrazándola, ella lo golpeaba, mientras él la besaba. No pude seguir mirando, tenía que continuar con mis trabajos, pero no me podía concentrar porque la escena de esa pareja me dejó pensando y me llegó la idea de expandir mis pensamientos, creando mi segunda novela, sobre amores, desamores, conflictos, actitudes, realidades, tristezas y alegrías, cobijando la historia con las imágenes de mi mente soñadora. La novela toma el nombre de CLEMENCIA. Muchas historias son semejantes, aunque no iguales, las familias cuando son unidas y se aman sienten propios los sufrimientos de cada uno, son solidarios, buscan soluciones y es casi seguro que los problemas se resuelven, aunque se presenten disgustos y contradicciones, pero cuando las familias no se aman, por el contrario se odian,  se desacreditan, son envidiosos, se humillan, se critican, se hacen maldades, no es fácil lograr paz, ni resolver los problemas, cada uno a su manera maneja sus problemas. La historia de Clemencia y su familia en la presente novela, es de acontecimientos variados, como la misma vida cotidiana, en la que no faltan preocupaciones, decisiones y desenlaces.    Clemencia Esta tarde, lluviosa y fría, caminé por calles vacías hasta llegar al lugar en que nos espera el calor humano de la familia. Temblorosa y friolenta me arrunché en mi cama, sin saludar a nadie.  De mis ojos llueven lágrimas, nadie pregunta el motivo de mi llanto. Mi hermano Elías está acompañado de su novia, ven una película; Aura, mi hermana mayor no se despega del celular y Clarita, mi hermana menor lee un libro; mi papá y mi mamá discuten por celos profesionales. A nadie le importa mi tristeza, sola debo enfrentar mi dolor, sola debo llorar, sola, como dice la canción: “Como perro callejero, como barca sin velero, sola con mi corazón”, sola como nací y sola como moriré. Nudos se atraviesan en mi garganta. No quiero seguir trabajando en esa empresa, no quiero más acoso laboral ni sexual, No más, No más”. Mi problema es ser joven bonita e inteligente, parecieran ser cualidades, pero no, son defectos que causan maldad en algunos jefes del trabajo, los que prometen aumento de sueldo condicional si se aceptan acosos. ¡Qué desgracia! tener que dejar pasar mucho tiempo para adquirir experiencia y ser Gerente o Directora de empresa alguna, dejando manchado el  honor, y destruida la dignidad del pasado, prefiero olvidar mis estudios superiores, no trabajar como empleada, ser independiente, aunque sea vendiendo empanadas, no sé cómo se hacen, pero es fácil aprender, o cualquier otra idea que se me ocurra. Lo importante es renunciar a mi trabajo, denunciar al maldito jefe que quiere abusar de mí, aunque tenga que luchar, trabajar con las uñas, dejar de recibir el buen sueldo que gano, pero sanar mi ser. Lo difícil es denunciar sin pruebas, nadie ve los acosos, hasta imaginará la gente que es mentira o que las mujeres damos lado para ello.        Al día siguiente, a la hora del desayuno, mi madre observa mis inflamados ojos, casi cerrados, por, tanto llanto. - Clemencia, hija, ¿Qué te pasa? - Es algo de mi privacidad que debo resolver. - Anda hija, soy tu madre y te rodea la familia, debes contar con el apoyo y el amor que todos te ofrecemos. Cada uno queremos consolarte, saber tu estado. Por fortuna es sábado, hay tiempo suficiente para escu charte, desahoga tu problema en familia, sabes que te queremos. - Gracias madre, gracias familia, que equivocada estuve pensando que a nadie le interesaba mi llanto Cuando ayer llegué a casa desesperada por los acosos laborales y sexuales del jefe que me promete dinero y ayudas a la familia a cambio de caricias y sexo, como si yo fuera una prostituta, o como si diera lado, como mujer fácil, como si necesitara dinero, como si fuera una miserable muerta de hambre. Maldito hombre, lo odio, sentí asco cuando me besaba, me estrechaba a su cuerpo con fuerza y yo tan débil, sin fuerza, me sentía desfallecer.  Enterada mi familia de tan grave problema que enfrento, se llenan de ira e intenso dolor. Considera mi padre, que inmediatamente hay que conseguir un abogado que denuncie el caso. Mi hermano indignado desea matar al jefe, -ese maldito no debe vivir-. Interviene Clarita: Cómo se le ocurre arreglar el problema matando al jefe, ¿evitarle sufrimientos en la cárcel?, ¿darle descanso eterno? ¿Ir usted a la cárcel, mientras el jefe descansa eternamente? Piense hermano, es mejor lo que mi papá dice, “para eso existe la ley”. Aura opina que de nada sirve la ley, la justicia está en normas, pero no se aplican, es como si no existiera la justicia, lo que sí existe es la injusticia, cuando no se puede probar, además, que, aunque se tengan pruebas el delincuente consigue falsos testigos que calumnien a la víctima, Clemencia: lo mejor es lo que quiero; independizarme, trabajar en lo que me guste, ser yo misma, jefe y emprendedora de mi propia empresa. Mi hermana mayor me apoya y colabora. Mi mamá opina que lo mejor es que yo viaje a otro país, me especialice, estudie más, así tendré la mente ocupada, lograré mejores cargos y olvidaré el problema. El tío Tirso, como de costumbre, antes de opinar cuenta historias. “Ismael, único hijo de María llevaba la ventaja de ser héroe, en aquella batalla”-Interviene Clarita: tío, ya sabemos que sabes mucha historia, pero no es el momento de escucharlas, al grano tío, da tu opinión sobre el caso de Clemencia. Está bien Clarita, lo mejor es dañarle la imagen a ese desgraciado, publicando en muchas partes fotos del tipo y, agregar letreros que digan: “Ojo, cuidado con este pervertido”.  -¿Por qué será que Clarita siempre vive criticando? –dice Elías- A mí, me trata de bruto por querer defender el honor de mi hermana en legítima defensa, critica la opinión de Aura por apoyar a Clemencia; al tío Tirso no lo deja contar sus interesantes historias. Qué aburrida eres hermana, no hay acuerdo en nada, eres dueña de tus razones, no hay reconocimiento de lo bueno, mientas el resto de la familia es maravillosa, yo haré lo que me parece, no lo que mande mi hermanita menor Mire Elías: ya estoy desesperada en esta casa, pero tranquilos, ya todo está listo para abandonar este hogar... Nadie te está pidiendo que abandones el hogar, simplemente debes corregir tus errores y pensar que es normal la pelea entre hermanos. Clemencia: “Bonita forma de calmar mi dolor, todos peleando”. -Aura: Elías, no tome tan a pecho lo que se dice, deje su mal genio, piense que lo que estamos haciendo es buscando soluciones, opinando sin intención de ofender. Y, usted Clarita, no tiene que abandonar el hogar. Clarita: pero hermana, usted todo lo tolera, yo no aguanto, prefiero vivir sola. *** Listo, el abogado inicia denuncia penal contra el jefe de personal de la empresa “Quocom” por acoso laboral y sexual, en la trabajadora Clemencia Ruíz Maldonado. El jefe acusado debe presentarse en la Fiscalía General de la Nación acompañado de un abogado, tiene derecho a la defensa. (Algunas partes de la indagatoria) ¿Cómo es su nombre y apellido? Mi nombre es Álvaro, mi apellido es Montes. - Preguntado: ¿Conoce usted a Clemencia Ruiz Maldonado? - Si la conozco, trabaja en la empresa Quocom. - ¿En qué cargo se desempeñan, usted y Clemencia? - Soy jefe de personal de la empresa y Clemencia es asesora de contabilidad de la misma empresa - ¿Usted y Clemencia trabajan en la misma oficina? - Si los dos trabajamos en la misma oficina. - ¿Cuántos empleados trabajan en la misma oficina en que usted y Clemencia se desempeñan? - Solo Clemencia y yo. - ¿Cómo es Clemencia? - Físicamente, es hermosa, como trabajadora es responsable, como amiga, no la conozco. - Diga cómo es cierto, sí o no ¿que usted la acosa a Clemencia, en lo laboral y en lo sexual? - No es cierto. - ¿Qué piensa usted, antes de acariciar a Clemencia? - Responde el abogado defensor de Álvaro: Me opongo a la pregunta por considerarla capciosa y exijo pruebas de dichos acosos. - ¿Por qué cree usted que Clemencia haya interpuesto denuncia penal contra su indebida actitud? - No sé, yo sólo me limito a responder su saludo y nada más. - ¿Qué responde usted a la acusación de acoso laboralque usted  besa, acaricia, y sexual  ofrece aumento de sueldo a Clemencia si acepta tener sexo con ella? - Que es mentira.          Siguen más peguntas, el sindicado niega todo. El abogado de la familia Ruiz insiste que de alguna manera se debe encontrar pruebas, ya sean testimoniales, documentales… sin pruebas es difícil, no obstante, un careo sostenido, frente a frente sobre las propuestas del jefe y los rechazos de Clemencia pueden servir. Clemencia: No quiero estar frente al jefe, sin pruebas nada se logra, pero el abogado acusador dice que no puede abandonar el caso, que seguirá actuando hasta el final. La familia acepta que el abogado continúe y pagarán los honorarios. Laura: hermana Clemencia olvídate del denuncio penal, aíslate de ese mal jefe, tu vida depende de tus actitudes, confío en tu inteligencia y apoyo tu  deseo de ser independiente, ayudaré a tus logros, aunque al principio haya que soportar sacrificios. Clarita: No estoy de acuerdo  en que Clemencia se retire del trabajo de la empresa, por cuanto está practicando lo de su profesión de contadora, no es bueno dejar de recibir buen sueldo, la solución es pasar hojas de vida a otras empresas, progresar en ellas y olvidarse del denuncio que de nada sirve. ***   Clemencia: Nuestros padres viven en constantes disgustos por celos profesionales, por diferencia de cargos, los dos ejercen cargos de economía, René, nuestro padre trabaja en una empresa de plásticos y Amalia, nuestra madre trabaja en una empresa de automóviles en la que se desempeña como gerente comercial, doblando el sueldo que gana nuestro padre, quien se desempeña en un cargo inferior al de nuestra madre, dando lugar a estas discordias: ­­- Amalia, Tus cargos, tus salarios, tus éxitos se deben a que eres bonita, coqueta, aduladora, yo paso por desapercibido, por ser serio, exigente y déspota. - René, eres arrogante, humillante y contradictor, además no valoras mis estudios especiales, mis diplomados, el crecimiento logrado en la empresa por mis conocimientos, me humillas, me haces sentir mal a cada momento, -no soporto tus humillaciones- Creo que lo mejor es independizarnos, separarnos, darnos mutua libertad, sin necesidad de enterarnos de nuestras vidas. Nuestros hijos son mayores ya no somos necesarios para ellos, cada uno tiene su trabajo y pueden organizar sus vidas. Por mi parte seguiré amando a mis hijos toda la vida, ayudaré a resolver el problema de Clemencia, cambiaré mi modo de vida, así que te propongo “Separación de cuerpos y de bienes” - Es dolorosa tu propuesta para nuestros hijos y para mí, puesto que te amo[LRdL1] . Además, de común acuerdo los dos queremos ayudar a nuestra hija Clemencia. Dejar el hogar así tan de repente no es conveniente, creo que estás acelerando tus propósitos. - Yo te amé hasta antes de que me humillaras, me calumniaras, me maltrataras, no puedo tolerar tanta injusticia. Ahora bien, si reflexionas bien, si cambias, si aceptas mis éxitos sin sufrir, sin disgustos, con libertad, sin que importe quien gana más o menos, total para qué reparar, si los gastos son comunes en el hogar. Es verdad que la separación sería gran dolor para nuestros hijos, no obstante, hay solución, si cambias. - No es fácil cambiar ante el desamor. ¿Qué bondades puedo ofrecer a una mujer que ya no me ama? Sin embargo, entiendo que piensas en soluciones, pienso que existe la reconquista, la lucha por amor, los cambios positivos, el deseo sincero de mantener un buen hogar. Es posible un reencuentro matrimonial cuando somos conscientes de nuestros errores y podemos repararlos, es cuestión de darnos un tiempo para reflexionar, ojalá un viaje que ayude a tolerar, a recapacitar y lograr un cambio de vida que a los dos nos convenga ¿Qué opinas?, está bien, acepto la propuesta. ***  Mario Hernández: Me preocupa la desesperación de Clemencia, verla llorando, sufriendo de insomnio, sin apetito, deseo consolarla, es mi clienta, siempre visita mi farmacia, compra medicamentos, solicita domicilios de todo cuanto necesita, hasta soy yo quien aplica inyecciones a la familia. Quiero saber lo que le está ocurriendo a Clemencia, es fácil saberlo, puesto, que hay confianza entre los dos, nos contamos nuestros problemas. En el término de dos horas me pude enterar del problema, quedé con la idea de cambiar la tristeza de Clemencia por una nueva ilusión. Recordé que a Clemencia le encantan los perros, entonces al día siguiente compré una pequeña perrita, tipo chihuahua, me parece muy tierna, fácil de manejar, puesto que la perrita tiene tres meses de edad y ya está entrenada para hacer sus necesidades y se sabe sobre su alimento. -Claro, es lo mejor-Late acelerado mi corazón, pensando en encontrarme con Clemencia, verla sorprendida e ilusionada de recibir a su pequeña mascota… marco el número del teléfono de Clemencia para que acepte la visita y llevarle el obsequio, pero Clemencia inventa obstáculos para no recibir visitas, quiere estar sola, permanecer encerrada en su habitación aislada de todos, ha respondido: ¡Qué pena Mario! No puedo recibir tu visita, debo cumplir con algunas citas médicas, durante algunos días, después te llamo, cuando pueda recibir tu visita, Mario insiste… Clemencia, creo que te conviene que nos veamos, ella responde: será otro día, Está bien -dice Mario-, no quiero presionarte, esperaré con paciencia que llegue el día que nos podamos ver, me despido sintiéndome agobiado. Acaricio a la perrita diciéndole: Tendrás que estrenar cama esta noche, te acomodarás a mi lado, compraré tu alimento, seguramente mi familia se sorprenderá cuando te vea. Al llegar a mi casa, una de mis hermanas abre la puerta, se sorprende, no saluda, quita la perrita de mis manos, la alza, emocionada, gritando: ¡Ay, qué belleza!, la quiero para mí!, en seguida saltan mis otras dos hermanas, quieren alzar la perrita que ladra asustada, pelean todas al mismo tiempo, quieren tener alzada a la perrita. Tanta algarabía llama la atención de mis padres, mi madre se opone, no quiere recibirla, dice: No quiero ser esclava de la perrita ni por bonita que sea, mi esposo nunca ha querido que tengamos animales en la casa, él piensa, que cada uno debemos vivir en nuestro correspondiente hábitat ¿y… cuál es el hábitat de los perros?  “No te preocupes madrecita”, la perrita estará aquí unos dos o tres días, mientras la dueña cumple citas médicas. ¡Protestan mis hermanas! No Mario, queremos que la perrita sea nuestra, no tenemos mascota. “Yo me comprometo a cuidarla”, yo también dicen las tres al mismo tiempo, quiero que esta noche se acueste a mi lado -dicen las tres al mismo tiempo. Ninguna se quedará con la perrita, -les digo- porque soy yo el encargado de cuidarla, soy el único que merece tenerla, además, no sean desconsideradas, ¿no les da lástima verla ladrando?, pobrecita debe tener hambre, debo darle el concentrado. La perrita bebe leche, come concentrado, todos la miramos. Horas después, acuesto a la mascota a mi lado. Mis hermanas trasnochan al pie de la cama contemplándola. La perrita hace popó en mi cama ¡Qué vaina!, olvidé que el entrenador de la perrita me advirtió que eligiera un lugar de la casa, como el patio, que extendiera papel periódico y que llevara a la perrita al lugar elegido después de la comida, ya estaba acostumbrada a depositar su popó sobre periódicos; con razón, la pobre no para de ladrar, además estará asustada de sentirse en un lugar extraño. Bueno…….  las hermanas que pelean por cuidar la mascota, que recojan la caquita, no Mario, tú que dices merecerla tienes que limpiar, listo, yo limpio sin reparos, ustedes no la merecen. ***  Clemencia: Me arrepiento de no haber aceptado la visita de Mario, han pasado más de dos días, sin aceptar la visita,  entonces marco el número del celular de Mario, para aceptar que me visite. Pasan dos días, Mario me promete visita. Mario: Bueno, bueno, coloco esta cadena en el cuello de la mascota y amarro esta tarjeta en la que escribí este mensaje: “Soy tuya, seré tu compañera, te quiero”. Toco la puerta de la casa de Clemencia, inmediatamente ella abre, saludo, le digo: “Te regalo esta pequeña mascota, para que te quiera y te acompañe todos los días”. ¡Increíble! Ocurre algo parecido a lo que pasó en mi casa con mis hermanas, -no me saludan- ni Clemencia, ni las hermanas, pelean por alzar la perrita, “Es mía”, -dice Clemencia, me siento feliz, ¡Por fin agradece el regalo!, me abraza y me besa. Alza y besa a la mascota, que mueve la colita, se aguan los ojos de Clemencia, dice: es mía, seré la mamá, mis hermanas serán tías, mis padres serán abuelos de…… ¿de quién?¡oigan!, tendremos que darle un nombre a la perrita y bautizarla, siiiiii, dicen todos al mismo tiempo, proponen distintos nombres: nieve, luna, mía, cala,  se me ocurre llamarla Marte –dice Clemencia, -no, dicen las hermanas tías, mejor será llamarla venus,  será mejor el nombre que quiera la mamá Clemencia, ella responde: si Mario quiero llamarla “Marte” y tú Mario serás el padrino y la madrina será tu novia,… a ella no le gusta los perros,  y hace dos días terminamos la relación amorosa, entonces, será mi mejor amiga Daniela, que sea ella la madrina. Tres días después, la madrina y la familia Ruiz bautizaron a la perrita con el nombre de Marte.  Abundan regalos para Marte, cama, ropa, juguetes, cargador, correas cobijas… *** El viaje de encuentro matrimonial de René y Amalia resultó positivo. NUESTRO REGRESO El caluroso y brillante sol, en el día nos encontró La silenciosa luz de la luna, en la noche nos unió Se descongeló el quieto hielo, que atormentaba Brotó de nuevo nuestro gran amor en la quimera   Estábamos lejanos de familiares, amigos y extraños Pero, ahora de regreso, repartimos besos y sonrisas Retorno a nuestro hogar, compartiendo admiración Renace nuestro amor, pétalos de rosa en el corazón.   Pasan nuevos días, todo parece en calma. Un corazón herido curado en apariencia, con el amor de una pequeña mascota llamada “Marte” Una sola sombra asoma, es el dolor de mi fatiga por aquel recuerdo infame; son como punzadas de dolor que recorre mi cuerpo joven y el dolor oculto ante la familia para no empañar el nuevo amor de mis padres. Recostada en mi cama, acompañada de mi linda mascota Marte, entre caricias y llanto repaso mi triste historia a Marte, -mi mejor amiga, desde el principio hasta el final, ella me escucha con atención, lame mis mejillas, son besos de amor y consuelo, como de hija amorosa. Marte me acompaña a todas partes. Las charlas en visita y celular son sobre las ocurrencias de Marte que mucho distrae. Entre más tiempo más amor por Marte, ha cambiado la vida y la costumbre, es como si Marte fuera una persona que todo lo entiende, asombra su inteligencia, domina a la familia, exige sus comidas al mismo horario de su dueña, de no ser así no come, le gusta que la premien con galletas cuando obedece, se enoja cuando la dejo sola, protesta haciendo popó en la sala, le gusta ver televisión, cuando no le gusta lo que ve, ladra. Vigilo a Marte desde mi celular las veces que la distancia nos separa. Cuando se enferma sufro, la llevo al médico veterinario, compro los medicamentos, con la ayuda de mis padres, mientras consigo trabajo. Paso noches enteras pensando en inventar un trabajo, le comento a Aura, que me gustaría hacer campaña sobre la importancia de evitar la contaminación que perjudica la ciudad, a mi hermana le parece buena idea. Pasado un tiempo, las dos hacemos videos graciosos y originales, mostramos resultados positivos, enviamos nuestros inventos a empresas, los ofrecemos a precios un poco elevados; publicamos por Internet los servicios de nuestra nueva empresa llamada “CLEMAR” dedicada a mostrar videos que enseñan como preocuparse por mantener la ciudad limpia ***  CLARITA: Por fin abandono mi hogar, me instalo en un apartamento pequeño en el piso 18 en Bogotá. Acomodo mi ropa, ordeno mis libros por autores, adorno la sala con bonitos cuadros, el comedor también lo adorno, con un cuadro y dos bellas matas. Poco a poco sigo ordenando el apartamento, después de salir del trabajo, veo televisión y duermo. El fin de semana, ya todo está bien, llamo a mi familia, quiero que conozcan el apartamento, da la casualidad de que Elías también ha cambiado de apartamento, vive con la novia en un pueblo cercano a Bogotá. Llevo seis meses viviendo sola, aunque leo bastante, veo televisión, escribo poesías, a veces, Aura y mis padres me visitan. Poco me gustan las visitas, prefiero que me llamen al teléfono mis familiares y amigos. A mi amiga Tere le cuento mis secretos, le tengo confianza, porque no se burla de mis relatos. Una vez duramos dos horas hablando por celular, le conté que cuando miro fijo un punto en el piso, veo que poco a poco el punto se va agrandando, luego veo que le salen patas, como de una araña y empieza a moverse, se va acercando, me impresiono, cierro los ojos unos segundos y cuando los abro vuelvo a ver el punto normal. Otras veces miro fijamente cuadros dibujados en mi cobija y si fijo mis ojos en los cuadros, veo que se agrandan y se mueven, cierro los ojos, vuelvo a mirar y veo todo normal. Cuando cierro los ojos, despierta, veo en blanco y negro figuras de personas, animales, paisajes, pienso que tengo  problemas en los ojos, pero Tere me dice que no es enfermedad de los ojos, que puede ser creatividad imaginativa, me comenta de casos parecidos, de películas; de conceptos de psicólogos que ha leído, finalmente después de tanto hablar del tema Tere me aconseja que visite al médico,  le agradezco a mi amiga y comparo diferencias; cuando yo comentaba esto con mi familia se burlaban, me decían que aumentara a la figura del punto además de la araña otros animales simbólicos, como candidatos a la presidencia; sapos, lagartos, ratas, serpientes, sancudos, delfines, cerdos… mientras mi amiga desea que vea bellas figuras, como pétalos de rosas, de jazmines, de violetas… Mi amiga me aconseja que visite al médico y le cuente, pero no me atrevo, creo que el médico también se burlará. ***  Juego con Marte, en la finca de Daniela, corremos, corremos, pero Marte corre muy rápido por el bosque siguiente a la finca, ¡me preocupa!… no puedo ir detrás de Marte, ¡se ha perdido en el bosque!...., me desespero, avanzo, llamo a gritos, Marte, Marte, Marte. No aparece, me desespero, lloro, avanzo por el bosque, estoy agotada, caigo al piso de pasto, va oscureciendo, llega la noche   iluminada por la luz de la luna, ¡Oh dios! miro mi entorno, pleno de árboles mixtos, bajitos, altos, casi tocando el cielo, árboles pequeños y frondosos, musgo, plantas de diversos colores, sonido de grillos, canto de búhos, insectos, Hongos, ruidos extraños, animales desconocidos. En el firmamento pleno de estrellas, se divisa el planeta marte. ¡Oh dios, qué miedo! veo animales raros y escucho extraños sonidos, no sé qué hacer,…. ¡Ayúdame virgencita de Guadalupe!.... ¡Dios mío ayúdame! Me trepo por el grueso tronco de un inmenso árbol, me apoyo en una larga rama, ¡parece que no me resiste!…… ¡Auxilio, ayuda! Voy bajando por el aire, ¡ay, ay!...  Clemencia cae al piso, fuerte golpe recibe su cuerpo, está más perdida que su mascota. Se reduce su mente en mínima razón, nada entiende, ni siquiera el planeta marte le recuerda su estado, su mente está en blanco, ya ni le preocupa ver una serpiente enrollada en un árbol cercano, no siente miedo. Parece congelada del frío, mientras la perrita Marte ha regresado tranquilamente a la finca, ladra por no ver a Clemencia. Daniela y la familia se preocupan de la ausencia de Clemencia, están asombrados de que ha llegado la noche y ella no aparece, deciden ir con Aura, el papá, Daniela y  Amalia en compañía de marte, a buscarla por el bosque, van asustados, cada uno quiere dirigirse a distintos lados, pero Marte ladra y los guía por caminos pedregosos, tropiezan con piedras, con matas, la perrita corre rápido, ladra y también se pierde de las personas que pasan horas de miedo, de llanto, de angustia, llaman a Marte, no responde. Aura recuerda que trae su celular en un bolsillo, llama a la policía, pide ayuda, manifiesta el lugar donde se encuentran, la policía promete ayuda inmediata, pasan horas y la policía no aparece, va amaneciendo entre llantos, desesperos y por fin aparece la policía, buscan por todo el bosque a Clemencia y a marte….de pronto….. Se escucha un lejano aullido que sirve de guía para encontrar a Clemencia y su mascota, se acerca Amalia, toca la espalda de su hija le habla, ella no responde ni reconoce a su familia, que bastante se preocupa. Poco a poco todos se acercan, marte ladra al pie de su mamá, la mira, la besa y llora. Es conmovedor ver a Clemencia, a su familia, a su amiga y a su mascota. La policía alza a Clemencia, la sube a una camilla, con ayuda de dos policías. Daniela y la familia siguen el largo camino hasta llegar a la patrulla reunida, esperando dar seguridad, suben al carro manejado por policía, con todas las personas y la perrita. Son conducidos a una clínica para tratar a Clemencia que se encuentra inconsciente, fría, golpeada, débil, silenciosa, agotada y acompañada de su amiga y su familia.  El médico examina a Clemencia, ordena un tratamiento de cuidados especiales durante un  tiempo, hospitalizada en clínica de reposo. Tiene que cumplir órdenes de médicos: madrugar, baño con agua fría, tomar pastillas, caminar descalza sobre el limpio baldosín, compartir recreación con otros pacientes, la familia la visita todos los días, poco a poco se va recuperando, recuerda a marte, quiere verla, pronuncia su nombre varias veces. Los padres y Aura llevan a marte a la visita que ha sido permitida por el médico. Marte ladra, lame las manos de Clemencia, ella sonríe, mira cariñosa a su mascota, la besa, mira a su amiga Daniela, a sus padres y a Aura, el médico le da de alta y puede regresar a su hogar. *** El abogado de la familia Ruiz visita a la familia, para notificarlas de que ha ganado el caso del jefe de Clemencia, que el juez ha dado orden de captura, pero el sindicado, ha desaparecido, es prófugo de la justicia. El abogado cobra los honorarios, la familia paga, lo felicitan y piden que les comente lo ocurrido durante el proceso penal. El abogado permanece horas relatando lo ocurrido. El caso es que Álvaro nunca estaba en la casa de la familia ni en la oficina, se le buscaba en diferentes partes y nada se sabía. En algún momento lo capturarán y será conducido a la cárcel, así que ya pueden vivir tranquilos. La familia agradece al abogado por su buen trabajo. Amalia cuenta al abogado, el accidente que sufrió Clemencia, pero, la historia es larga y da pena quitarle el tiempo, lo importante es que ella ya se recuperó. El abogado: ¿Y Clemencia a qué se dedica ahora? Ella y Aura trabajan independientes en su empresa CLEMAR, se han dedicado a producir y vender videos a varias empresas, que les gusta la idea de hacer campañas para evitar la contaminación del medio ambiente. Van muy bien en sus trabajos. El abogado se despide y les desea buena suerte. *** AMALIA: Ahora me dedico a cumplir con los consejos recibidos en el encuentro matrimonial. Visto   sexi, soy más cariñosa con mi esposo, he dejado de hablar todo el tiempo de mi trabajo, admiro los cuadros pintados por René, agradezco los buenos detalles de mi esposo. René también ha cambiado, me invita a cine, a espectáculos, a buenos restaurantes, admira mis estudios, mis conocimientos, mi buen trabajo. Los dos de común acuerdo, hemos decidido vivir solos en un agradable apartamento, invitamos a nuestros hijos a la nueva vivienda, pasamos tertulias gratas hablando de política, de arte, de deportes… Los hijos también han cambiado, son más cariñosos, más generosos, nos invitan a obras de teatro, celebran con viajes nuestros cumpleaños, invitan a grandes conciertos musicales y cuentan sobre sus amores. (Una sorpresa) Todos nos hemos entusiasmado con la sorpresa de que Aura contraerá matrimonio con un arquitecto el día 31 de diciembre del presente año y bautizarán en tres meses a sus hijos gemelos que viene en camino, nos convertiremos en abuelos, nietos, tíos, sobrinos. Los bebés traerán felicidad a la familia. *** CLARITA: Necesito mercar, voy al supermercado, elijo varias frutas, chocolate, huevos, galletas, lo necesario para mi desayuno, nada más porque almuerzo en restaurante y ceno con café y unas tostadas, a… pero olvidé comprar aceite envasado en botella de vidrio, tomo en mis manos el frasco, ¡ay! se resbala de mis manos, cae al piso el frasco, queda vuelto cuadritos y salpica el aceite en el vestido de un señor, ¡Qué vergüenza!, pido perdón al señor, nada responde, resbalo y caigo al piso, quedo lesionada, difícilmente me levanto,  no puedo caminar. El señor, salpicado de aceite me ayuda, me levanta, me acompaña al apartamento, lo invito a seguir, el señor propone llevarme al médico, acepto, vamos a la Cruz roja, me hacen masajes, me dan medicamentos, el señor vuelve y me acompaña al apartamento, me alcanza agua para que tome la pasta indicada. Hablamos largo rato, agradezco. El señor pregunta el número de mi celular y se despide. Todos los días me llama para preguntar cómo sigo y, si es posible iniciar amistad, acepto la amistad, nos vemos con frecuencia en el apartamento, hablamos de la tecnología, del trabajo, de las familias y de los problemas sociales, le pregunto el nombre. -Me llamo Alberto Días -Y tú ¿cómo te llamas?,   Me llamo Clara Inés Ruíz Maldonado, mi familia cariñosamente me llama Clarita. -Yo también te llamaré Clarita. - Pico el ojo y sonrío, le pregunto sobre sus actividades y sobre la familia. - Vivo solo, mi familia vie en Ecuador, hace dos años vine a Colombia por motivo de trabajo. - ¿Eres ecuatoriano?  -Sí. - ¿En qué trabajas? - Soy vendedor de medicamentos de un laboratorio, pero creo que tengo que regresar a mi país- - ¿Por qué? - Estoy muy preocupado porque me acusan de ser informante de la guerrilla y estoy amenazado a muerte, siento miedo, me escondo, no sé qué hacer, me queda poco dinero para sobrevivir. - Y, ¿Por qué razón te culpan de informante de la guerrilla? - Por rumores, porque algunos de mis clientes me comentan sobre la guerrilla y lo que me comentan yo lo he comentado con otros clientes, pero no entiendo las amenazas, yo no descubro cosas ocultas, no soy de este país, no soy amigo de guerrilleros ni de paramilitares, desconozco a qué se deben las informaciones, pero recibo panfletos y voces de personas desconocidas que me amenazan de muerte, me dicen que debo desaparecer en quince días y de no cumplir me matan.  --¡Muy, grave!, pero ¿será verdad?, o serán bromas o pegas, hay gente mala, sin oficio, y si crees que es verdad ¿por qué no regresas de inmediato a tu país? - Porque no quiero preocupar a mi familia, no quiero involucrarlos en mi problema. - ¿Tan grave es el asunto? - Sí Clarita, he tenido que cambiar de vivienda y de celular, pero los que me persiguen saben en qué laboratorio trabajo, esta circunstancia ha causado el despido de mi trabajo. ¡Qué ingrata es la gente, he dejado buenas ventas, mi trabajo ha sido destacado, pero mis jefes piensan que para ellos también es un peligro, no quieren saber nada de la guerrilla, me pagaron y me despidieron, sin reconocer mi buen trabajo, cambié de vivienda a este barrio, pero temo que me encuentren y me maten! - Y ¿cuánto hace que vives en este barrio?  - Sólo dos meses. - yo te ayudo en lo que pueda, mi apartamento está a la orden cuantas veces quieras te refugias aquí. - Gracias Clarita, pero tengo que pensar en lo que se debe hacer para evitar persecuciones, una solución sería viajar al exterior, pero no es posible por falta de dinero. Alberto y yo nos hemos enamorado, hemos compartido el sufrimiento de las amenazas, varias veces Alberto se refugia en mi apartamento, le doy consejos para que cambie y no lo reconozcan, “déjate crecer barba y bigote, ponte gafas, sombreros” -Gracias amor, pero tal como dices daré apariencia de cómico. -Mejor que parezcas un cómico, así quedaras diferente, si te pintaras la cara de blanco, los labios rojos, los ojos maquillados de negro, como un meme, si parecerás un cómico. - Pero, amor, así no consigo trabajo y es lo que más deseo para podernos casar, vivir bien y tranquilos ¿qué hago? ¿Cómo consigo trabajo? - Pues, amor pensemos hasta que encontremos una forma de trabajo, puede ser por Internet. - No amor, debo esconder mi identidad. - Tienes razón. Bueno amor, pero parte de mi trabajo lo ejerzo en mi computadora - ¿Qué haces? - Hago publicidad de productos de belleza de una reconocida empresa, a ese trabajo le dedico dos veces por semana y el resto del trabajo es presencial en la empresa, pienso… Si  tú haces los trabajos en mi computadora, te pago y, yo descanso, porque me siento agotada de tanto trabajo. - Gracias Clarita, entonces, ¿sería vivir en tu apartamento? - No tú sigues donde vives y sólo vienes dos días en la semana a trabajar. - Bueno lo dije para podernos ver más, estar oculto aquí amándote, besándote, acariciándote y ayudándote en todo lo que necesites. - Ja, Ja, ja, viviremos siempre juntos cuando ganemos buen dinero y nos podamos casar, no te precipites. - Uy Clarita, yo quisiera casarme ya contigo. - No te ilusiones, será hasta cuando reunamos dinero suficiente para casarnos y vivir en otro país, donde no te persigan más. - Qué buena idea Clarita, si puedo esforzarme más trabajando en la computadora lo haré y que se cumpla nuestro viaje y matrimonio. ***    ELÍAS: Acabo de reunir a mi familia en el apartamento de mis padres, los visito con mi novia. El motivo es entregar la tarjeta de invitación de nuestro próximo matrimonio, en un mes. Mis padres nos felicitan, nos desean éxitos. Clemencia, Aura y Clarita, también nos felicita. Comienzan las preguntas ¿por lo católico? ¿En qué iglesia? ¿La celebración es en el Club de los Arrayanes? ¿Traje de corbata? ¿Luna de miel en Cuba?, seguimos hablando unas cuantas horas, comentan que todos se casan menos Clarita, ¿menos yo?  Falta que conozcan a mi novio, yo también me voy a casar, ¡qué bien Clarita! debemos conocer a tu novio, claro que sí mamá, papá y hermanos, pronto, igual que Elías reuniré la familia, no aquí, en mi apartamento, para comentarles como ha sido mi relación amorosa, pero no será ese día en que conozcan a mi novio, será después de que les haya comentado aspectos del noviazgo, que a veces me preocupa y deseo sus consejos y opiniones, no es que no esté enamorada, es decidir, si me caso pronto o dejo pasar buen tiempo. Pues Clarita ya que estamos reunidos todos en el apartamento de nuestros padres, por qué no aprovechas esta reunión para comentar lo de tu matrimonio. Será en otra oportunidad Elías, esta es tu reunión, tu motivo personal, diferente a lo mío, te agradezco, pero los reuniré otro día, cuando confirme la fecha, pasaré al apartamento de cada uno de ustedes con mi novio, para hacer la invitación formal. Clarita siento que estás criticando que yo haya reunido a toda la familia en el apartamento de mis padres para invitar al matrimonio, tú siempre has criticado lo que yo hago. Perdón Elías no estoy criticando, cada quien es libre de actuar como quiere, no está reglamentado que todos hagamos lo mismo, me parece bien esta reunión, así evitan visitar a uno por uno. El hecho de que pensemos diferente no es motivo de disgusto. ***  MARIO: Cuánta tristeza, cuántos pensamientos, cuántas dudas, cuánto trabajo ha significado lograr tu recuperación y saber que ya aceptas casarte conmigo querida Clemencia, siii Mario, amor mío, cómo no reconocer tus virtudes, cómo no entender que me amas de verdad, bien sabes los sufrimientos que atropellan mi ser, todo lo sabes, sin que yo pueda estar lúcida en todo momento para retribuir tus bondades. Cuando sufrí el accidente quedó bloqueada mi mente, pero en mis sueños tú siempre estabas, sueños que poco a poco van siendo realidad. Sé que tú comprendes mi estado, fuiste el primero en consolar mi dolor al darme el grandioso regalo de mi mascota Marte, cuando a ella acarició, recuerdo tu nombre, te agradezco en todo momento, hoy día te amo, siento algo increíble cuando vamos caminando tomados de la mano, cuando me acaricias, cuando me besas, cuando somos como uno solo, digo “increíble” porque después de haber sido víctima del jefe donde trabajé, pensé que odiaría a todos los hombres, a ti te veía como un amigo o como un hermano, pensé que jamás me enamoraría, tú lo sabías, tenías paciencia, no vacilabas en seguir amando a este ser que no te ofrecía amor, pero ha llegado el momento de sentir que estoy enamorada, aunque sinceramente te digo que hasta el día en que yo sepa que a ese maldito Álvaro lo tienen en cárcel sentiré frescura en mi alma y si después nos casamos hallaré la verdadera felicidad. Te comprendo amor mío, borrar quisiera yo esa agonía, reemplazar esas espinas con pétalos de rosas en tu corazón, convertir esos malos recuerdos en cenizas, abrir una puerta al cielo, para conocer el universo de la felicidad y sientas que te amo de verdad. Gracias amor mío mereces este abrazo y este beso que marca nuestro amor. *** CLARITA: Hoy realizo la prometida reunión con toda mi familia, en mi apartamento. No vacilo en relatar mi relación con Alberto, desde el principio, la forma accidental como nos conocimos, las circunstancias que nos llevó a iniciar amistad y luego a enamorarnos. Muestro fotos de Alberto, describo la tristeza que le ha causado a Alberto el peligro en que vive, relato absolutamente todo lo que Alberto me cuenta, de las injusticias, el miedo, el peligro, su cambio de vivienda de celular, el deseo de que nos casemos pronto y vivamos en otro país, donde no lo persigan más. Una vez enterada mi familia, quieren mi felicidad. Cada familiar propone como se ha de realizar la boda, cómo ha de ser el vestido, hacen lista de invitados, el ponqué, los videos, las fotos, la cena, la iglesia, las damas de honor, pero se confunden las ideas, se contradicen, cada uno quiere lo mejor para el día de la boda, unos quieren en una iglesia, otros en otra, que el vestido sea blanco, de otros colores, el ramo de flores especiales, todos y cada uno indican donde se consiguen los cocineros, los fotógrafos, periodistas que publiquen el matrimonio en periódicos de amplia circulación, que la música sea clásica, nada que sea popular, en fin tanto proponen y hablan que les amanece un nuevo día en el que han acordado todo, la fecha del matrimonio, el lugar de la iglesia, fotógrafos y periodistas. ***  MARIO Y YO: Viajamos a Cartagena, es posible porque para el matrimonio de Clarita falta un mes (Ya sabemos lo que se va a hacer) y para el de Elías falta dos meses. Estamos felices disfrutando de la belleza de Cartagena, nos  hospedamos en el Hotel “Capilla del mar”, gozamos de los servicios, hacemos tours, montamos en coche, recorremos sitios históricos, escuchamos historias de los guías de cada lugar, gozamos de la vida nocturna, asistimos a bares, conocemos famosos músicos y cantantes, bailamos. En el día disfrutamos de bellos restaurantes, vamos a las playas, disfrutamos de la brisa y las olas del mar, observamos los bellos edificios, la Iglesia de San Pedro Claver, las Islas Corales Del Rosario, el Castillo San Felipe de Barajas, montamos en lanchas acompañados de otros turistas. La Popa, el clima, la amabilidad de la gente… También visitamos la bella ciudad de Santa Marta. Durante los paseos comentamos sobre el matrimonio de los hermanos, las diferencias, lo bien que se adelantan proyectos en la empresa “CLEMAR”, el progreso de las farmacias de Mario, miramos desde los celulares la guardería de Bogotá, donde dejamos a Marte, deseamos ver pronto a Marte. Entre otras cosas comentamos, que no nos queremos casar por lo católico sino por lo civil, sin fiesta ni vestidos especiales, sólo será asistir a la notaría con los padrinos, firmar el acta de matrimonio, invitar a los padrinos a un bar y beber champaña. Nuestros padrinos serán Aura, que es socia de la empresa y la mejor hermana y el padre de Mario. El viaje de luna de miel será a la Isla de San Andrés y viviremos en Bogotá, exactamente en el barrio “La Carolina”. Al regreso a casa, sonreímos de tanto hablar de matrimonios. ***  Ya todo está listo para el matrimonio de Clarita y Alberto. La iglesia adornada de flores, listos los músicos y cantantes, Alberto, elegantemente vestido, muy feliz y acompañado de sus padrinos y unos invitados. Es hora de que llegue la novia, pero… pasan más de quince minutos, sin que ella llegue.  Alberto comenta a sus invitados, que no es raro que aún no llegue la novia, por cuanto es normal que las novias se demoren mandándose peinar, maquillándose, mirándose al espejo. No obstante, esperar más de media hora, es preocupante…  Por fin después de una hora de espera llegan en un automóvil Clarita y Clemencia, luego otro carro con toda la familia de Clarita y ¡Vaya sorpresa! Llega la policía, pregunta por el señor Alberto Díaz, que no es Alberto, sino el malvado Álvaro, el mentiroso, el delincuente, el criminal que acosaba a Clemencia y engañaba a Clarita… El abogado de la familia Ruiz, se dirige al delincuente: ¿Usted creía que podía burlar la justicia? ¿Qué podía seguir siendo prófugo de la justicia? ¿Qué podía seguir engañando a otra decente dama? Pues aquí está su orden de captura. Los policías le colocan las esposas en sus brazos. Álvaro discute, insulta a la familia Ruiz y a la policía que lo induce al auto que lo conduce a la cárcel. Amalia y René invitan a sus hijos a su apartamento, allí se reúnen a comentar la sorpresa que se le brindó al infeliz Álvaro. Bien merecida la cárcel, decían todos, por fin se hizo justicia, gracias a la reunión que hizo Clarita, en la que mostró la foto del novio y todo se descubrió, comentamos sobre la estrategia que llevamos a cabo haciendo creer que el matrimonio se celebraría normal, con todas las de la ley, nos reíamos de pensar en que el vestido no sería largo ni blanco, sería corto y verde, que el ramo de flores sería una lista de todo lo que se haría contra ese delincuente, ¡qué ponqué, ni que orquesta! Ese Álvaro, es un ser despreciable, merece el castigo en la cárcel. Elías dice: ¿sí ven que si existe la justicia? Qué equivocadas estaban, se deben arrepentir de tanta incredulidad.  Clarita y Clemencia se abrazan, ya pueden vivir tranquilas, les espera un brillante futuro, lo que si queda claro es que Clarita es la única que aún no contrae matrimonio. Después de muchos comentarios la familia Ruiz celebra en un lujoso restaurante el acontecimiento del día.   Fin  [LRdL1]
CLEMENCIA
Autor: Lucy Reyes 
En: Cuentos & Historias 
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