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Grandes músicos tocan en un funeral de nueva Orleans, en el cementerio de ST Louis…Fusionan ritmos africanos y cantos espirituales negros.  Las barcazas cruzan el Mississippi (donde se juntan todas las aguas) Huckleberry Finn duerme en la cabaña del árbol y “un tranvía llamado deseo” atraviesa las calles y los campos cercanos a las plantaciones de caña de azúcar, tabaco y algodón…  T.S. Eliot bautizó al río en su poema “El rescate árido.”: “No sé mucho de dioses, pero creo que el río es un dios pardo y fuerte, hosco, intratable, indómito, paciente hasta cierto punto…” Los lugareños están de fiesta, es Mardi Gras (Carnaval) y ya terminaron su jornada de explotación laboral. Acuden a bailar y cantar por las calles. Se oye música de Jazz, Blues, Gospel, Soul, Rhitmandblues y otros mestizajes. Con el alcohol llegan las borracheras y las reyertas. Los hombres pelean por las chicas indígenas y la Reina mulata del Vudú toma Bourbon y predice futuros tsunamis…Louis Armstrong sopla a la trompeta y la voz de Billie Holiday le acompaña…siempre con los “frutos extraños” colgando de los árboles (Hombres negros colgados por miembros del Ku Klux Klan) A pesar de la abolición de la esclavitud, conquistada por Abraham Lincoln en la guerra de Secesión, las leyes del régimen de Jim Crow, propugnan la segregación racial con el lema «separados pero iguales» en escuelas, transporte, baños y restaurantes públicos existen fuentes de agua potable para los blancos y para los negros. El ejército estadounidense también fue segregado.  Los nativos encienden fuego para hablar con sus ancestros.  El niño emigrado, comprado en áfrica, aplica el betún y con el trapo y las ganas de obtener medio dólar confederado, lustra las botas, Unas botas viejas olvidadas en la cuneta, sucias de barro del sur, de diplomáticos obesos, con sus puros habanos, colgando (eternamente) de sus grasientos y repugnantes hocicos con restos del desayuno de la mañana.  Existe una imagen del sueño americano, la gran mentira del norte…Ella, una chiquilla achocolatada, nos mira sentada en una silla de paja, sus hermanos, al lado del carro de papá. Es la época de la segregación racial, los niños juegan con armas. Los ricos blancos golpean con su indiferencia y odio a los esclavos negros…muñecas blancas, muñecas negras.  La campesina esconde la cara con las manos, no quiere descifrar su dolor…se arrastra y huye, con ella se lleva el sufrimiento. Y las octavillas de queja que planeaban por la calle de las luces rojas, la gente no las lee, tiene miedo al “gran cerdo capitalista”. Malcom X muestra un periódico donde los policías de los angeles apalean sin miramientos a chicos afroamericanos... Gordon Parks, el fotógrafo negro, activista en defensa de sus hermanos. Nos enseña el dolor y el llanto de la impotencia y la injusticia social hacia una raza que pide igualdad y libertad. Martin Luther King confesó: ‘yo tengo un sueño… ¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Pero lejos de cumplirse, la intransigencia emerge como humo sobre la tierra húmeda, y en su resquebradizo raciocinio, existen nubes recluidas y cielos cautivos…  Negros, blancos, esclavos, razas, desigualdad, enfermos, delirios sociales, discriminación, pobreza, intolerancia, odio al extranjero, castas, repudias sexuales, fobias, fanatismos religiosos…En los campos cantaban a modo de protesta contra el amo blanco:  "No más migajas de maíz para mí, no más, no más, No más latigazos del amo para mí, no más no más..."
                       IRONÍA   ¡Qué malo este mundo asqueroso..! Entre tanta queja y disputas el duelo ha dado muerte a la belleza. Es hora de rendirnos y retirarnos…                          ¿???
IRONÍA
Autor: Maria Jose L de Guevara 
En: Ensayos 
26 Lecturas
                                                        Febrero 17 de 2020  Un caudal  de sensacionesme encontraban en mi despertary no se ponían de acuerdocuál de ellas, el resto del díame habría de acompañar.Estaban las de las preocupaciones,con cara de problematizar.Estaban las de la indiferencia,las que ni siquiera intentabandespertar .Estaban las de la tristeza buscandoa quien culpar.Estaban las del cansancio ,con pereza sin moverse del lugar.¡Qué madrugada se presentaba,llena de dudas sin saber por dondeempezar..!Mientras yo me decidía...un alegre POPURRÍ del trinarde un jilguero con melodiosoentonar, me llegaba desdeel ventanal dándole a la mañanala más hermosa de las sensaciones,la que me vestía de felicidad...                                Raquel C.Zurita.   
Popurrí.
Autor: Raquel 
En: Poesía 
26 Lecturas
Ayer anduve por tu barrio, di patadas a las piedras y latas vacías de las callejuelas estrechitas, conocí la iglesia demolida por los “rojos” en la guerra civil española, vi críos sin escuelas, esnifando pegamento en bolsas, envueltas en papel de regalo. Por entre la arena y la hierba iban y venían, bicicletas “maquis” de colores tristes, sobre el polvo húmedo de la lluvia ácida del amanecer, abuelas enfermas de Chernobil rezando a vírgenes comunistas, vestidas de generales nacionalsocialistas alemanas…en este pueblo tuyo, visité las arterias de Vietnam, Corea, Irak, Afganistán… Crecían por doquier albañiles edificando muros…éstos separaban tu mundo del mío. Las flores sesgadas en  los áridos campos de internamiento marchitaban, mis recuerdos electrocutados por camisas de fuerza y fusilamientos de la razón, saludé al sol con la amputación de mi brazo ¿recuerdas las minas en el sembrado de alambre de espino? Sí, también lo crucé jugando al escondite Inglés…El cielo estaba ensangrentado, creo que habían degollado  las blancas nubes con formas de ovejitas…tan rojo estaba el territorio, que por un momento vislumbré el carmín de tus labios besando la aurora de los sentimientos, y el pétalo de rosa carmesí, aplastado, entre las páginas beige de “El corazón de las tinieblas” Ah…el horror, el horror…
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Breve Poema 472
Autor: JORGE AMADO 
En: Poesía 
11 Lecturas
Ella olía a pastel al óleo cuando la conocí.Y pinté con Ella hasta que se acabó. 
18.11.19 Caras negras. ¡No les temo caras de puta! Demonios, reptilianos, alienígenas o extraterrestres de aspecto oscuro y malévolo, anoche me atacaron en sueños, demasiados débiles para hacerlo a la luz de día, alimañas que se arrastran en las profundidades de la tierra, en la humedad y en el bao de sus sucias mentes. No me impedirán dejar el legado que destape toda su mentira, caí en la inmundicia como siempre, pero eso no quiere decir que la ame y que quiera ser parte de ella, pronto quemare todo ese rastrojo de pensares que lo único que hace es someter una voluntad que da pelea por la superación. Malditos seres de caras oscuras y reptilianas, su fin está cerca, corran, huyan, cambien, púdranse me da igual, del pasado no me preocupo, menos de ataques cobardes cuando el cuerpo y la conciencia se relajan. ¡Que empiece la batalla!
Rodar este cuerpo inmundo entre ilusiones  creadas mediante pensamientos, fantasias distorcionadas, deseos fuera de la realidad, me resulta normal dentro de la anormalidad, Aunque no consigo enteder el actuar de mi ser o la forma tan peculiar de ver las cosas del entorno. Resulta tan dificil poder manejar esto sin salir lastimada, aunque solo sea producto de mi imaginación y nada sea real, es posible que cada cosa que he creido vivir y que me provoca daño sea mi mente y nada mas que ella todo el tiempo. La realidad no es lo mio, tengo la tendencia de desenvolverme mejor en ambientes inventados, carentes de moral, desbordantes de emociones, no naci para comer, crecer, y morir, naci para sentir, expresar, idear, vivir a mil lo que mi ser pide a gritos, a pesar del lamento que expele mi piel.  Puede entenderse o no, solo me dejo fluir.
Realidad o no
Autor: Nicole martinez 
En: Poesía 
7 Lecturas
Solo me faltaban unas pocas cuadras para llegar a la escuela. Miré la hora. Eran las seis y media de la mañana. Perfecto. No pasaron ni cinco minutos cuando ya me encontraba sentada en las escaleras de la entrada. Aún no había nadie allí, ya que las puertas abrían a las siete de la mañana, por lo cual tenía una larga y fría media hora de espera. Abrí mi mochila y saqué mi anotador, junto con una lapicera, y comencé a escribir palabras sin relación alguna. Suelo hacer eso cuando me aburro, o cuando necesito desahogarme. Mientras mis manos no dejaban de escribir, comencé a pensar en el día de ayer. No había ido a casa en toda la tarde, pero no es algo que me preocupe, seguro mi madre debe creer que estoy en la casa de alguna amiga o algo así. Ahora que lo pienso, jamás terminamos el maldito trabajo de Química que se supone que debemos entregar con Max, hoy. De todas formas, iba a suspender esa materia.
prueba
Autor: Sofi 
En: Cuentos & Historias 
7 Lecturas
Así es, después de las cuatro veces que recuerdo que me has rechazado, llegue a esta conclusión, que no me quieres contigo. Suena lógico verdad. Pues no, las cosas son complejas, y no quiero meterme a determinar que es lógico, me dices que me quieres como amigos, lo que creo es que me buscas para que te haga sentir mejor, con mis halagos y mi desbordado amor. Lo que sé, es que me aprecias, y eso dista de lo que pretendo, ser tu compañero de cama, vida, juegos, aventuras, cómplice. Aun así, te sigo amando, siento como le das vida a este amor también le puedes dar muerte y me da pena con solo pensarlo.
No me quieres
Autor: Luis Alejandro 
En: Poesía 
6 Lecturas
LA JUSTICIA TIENE LOS OJOS VENDADOS.    Fue una llamada de segundos que cambió mi vida. Llevaba poco tiempo trabajando en un exclusivo gabinete de asesores, por supuesto ni que decir que trabajaba más horas que una tonta y siempre intentando destacar…ora traigo la documentación antes de pedirla, ora aparezco con ese detalle que sé que te gustó, ora me presto…. Y así me ofrecí a quedarme con la mascota de mi jefa una semana mientras estaba de vacaciones.             Lo que no contaba era con mi madre.             A veces mi madre iba a mi pequeño piso y lo limpiaba o me dejaba comida. Una madre es una madre. No se me ocurrió contarle lo de la mascota. Y sus pocas palabras hicieron el efecto de un tsunami: —Hija, te he dicho mil veces que cierres siempre el balcón. Te ha entrado un gato y lo que me ha costado echarlo. No había forma. He tenido que coger la escoba para asustarlo y encima me miraba con descaro y de reojo cuando se iba con paso lento. Vamos… El vaso que sostenía en mi mano se quedó paralizado en el aíre. Los ojos se me abrieron hasta que creí que se me iban a salir. No podía pensar. Mis esfuerzos, mi constancia, todas las horas de trabajo… Se habían ido con la gata… Tuve que obligarme a parar de pensar y articular palabra. Tenía que pasar a la acción. —Mamá …es …una…gata. Y es la gata de mi jefa… La estaba cuidando esta semana… Por Dios, llego en cinco minutos… No me acuerdo de todas las lamentaciones de mi madre mientras recorría como una loca las escaleras del edificio gritando el nombre de la gata. ¡Marisol! El nombre no tenía desperdicio. Era un edificio antiguo de seis pisos y de dos vecinos por planta. No estaba. El cuerpo me empezó a temblar, el pánico quería su protagonismo, pero no era el momento. Todavía no. Tenía que quemar todas las posibilidades de encontrarla. Si se había ido a la calle todo estaba perdido, pero a lo mejor había entrado en casa de algún vecino… Nos dividimos, mi madre por los pisos debajo del mío y yo por los de arriba.  En dos no había nadie, el tercero, un viejo malhablado y protestón me echó en cara que si no sabía cuidar mi gata que me estaba bien empleado. Tuve que callar para no mandarlo a… Y en la cuarta puerta que toqué me abrió una vecina casada que tiene una niña de seis años. Ella no trabaja y su marido es policía. Me invitó a pasar para darme la gran alegría de ver a Marisol con su esponjosa cola venir a mi maullando y restregarse en mis piernas. Me estaba regañando, tal vez por tener una madre poco comprensiva o por no haberla prevenido. Casi se me saltan las lágrimas al mirar esos ojos verdes y comprobar que no la había perdido. No encontraba palabras de agradecimiento a Susana, mi vecina. Avisé a mi madre por el hueco de la escalera que la había encontrado. Y mi madre que es muy cumplida subió porque quería ella también dar las gracias. Susana nos ofreció café ya que era temprano, aún la hora del desayuno. Ya había llevado a su hija al colegio y su marido estaba trabajando. Iba a rechazar el ofrecimiento pensando en volver rápido a la oficina, pero mi madre me cogió del brazo y con mucho desparpajo aceptó la invitación alegando que ya la gente no se conocía ni siquiera entre los vecinos. Que a dónde íbamos a llegar.             Susana sonrió y se le iluminó la cara. Entramos y me llamó la atención la gran lámpara que lucía colgada del techo de hierro forjado que seguramente pesaba mucho. Un gran aro de hierro coronaba nuestras cabezas. A lo largo de éste aparecían bombillas y todas unidas con un hierro en cuyo centro destacaba una especie de flecha que recordaba las insignias celtas. No pude evitar evocar la Dama de la Justicia (Iustitia), la diosa femenina de la justicia, llevando en una mano una balanza (la fuerza) y en la otra una espada (la justicia), con los ojos vendados (fe en la objetividad). No entendí por qué esa lámpara me hacía pensar en la Justicia. Me hipnotizaba la lámpara. Nos hizo café y sacó unas magdalenas de su pueblo. Yo no me separaba de la gata, con el susto que me había dado, pero viendo la mirada de recriminación de mi madre, dejé la gata en el suelo y me senté con ellas en la mesa de la cocina. Tardé varios minutos en envolverme en la nueva situación, el café, las magdalenas, el estómago llenándose con la parsimonia de la buena charla iba influyendo en mi estado de ánimo y dejando el susto en un mal sueño. Hablando de la vida en un pueblo versus en la ciudad...             Sonó el teléfono de la casa y Susana lo cogió. —No, son las vecinas que su gata se les escapó y entró en nuestra casa… Sí… La niña en el colegio… No, digo la verdad, el ruido son las vecinas… No, no miento. Solo estábamos tomando un café… Sí, no… Que sí, de verdad que no se me olvida… Solo es un café en casa y sí… Hago lo que tenía previsto y recojo a la niña. Sí, cuando vengas a comer … Tal vez no hubiera significado nada esa conversación sino fuera por el gesto de mi madre. Le cambió el semblante. Miraba a Susana con preocupación y ésta bajó la mirada y la voz, excusándose que su marido le había recordado la cantidad de encargos que tenía para esa mañana antes de recoger a la niña y hacer la comida. Mi madre se quedó sentada mirando fijamente a Susana y yo empecé a mirar a mi alrededor. La casa estaba como si acabara de limpiarse, todo en orden, ni un juguete por en medio, la cocina ordenada, pulcra y olor a limpio. Mi madre seguía sin mover un músculo mirando a Susana; ésta empezó a moverse en la cocina como ordenando, yo cogí a Marisol y levanté a mi madre de la silla cogiéndola del brazo. Mi madre parecía una piedra inmóvil y dando las gracias nos despedimos. Mi madre parecía en shock. Llegamos a casa. Dejé a Marisol y me llevé a mi madre a su casa. Le di un beso y me quedé mirando a mi madre que en ningún momento había movido un músculo. Me fui a trabajar. Y cuando salí del trabajo y llegué a casa, me llevé la sorpresa de encontrarme a mi madre sentada en el sofá con la gata en el regazo. —Bueno, ¿Qué has pensado hacer para ayudar a Susana? ¿Te has fijado en los morados que tiene en el antebrazo y en las rodillas? Esos son golpes. — ¿YO…? Pero si no sabemos si quiere ayuda o de qué se los ha hecho, cómo nos vamos a meter en algo que ni siquiera sabemos que existe… —Carmen, te he dado unos estudios, te he criado con unos valores, estás echando el hígado en un trabajo que es una de las mejores asesorías, eres abogada… Y todo ¿para qué? Para sacar dinero y sobrevivir, ¿Eso es todo…? Me parece que eres mucho más que eso. Y si te tengo que darte una patada para que te pongas las pilas e investigues te la doy. Así que he decidido venirme una temporada aquí contigo. Me miró de soslayo para ver mi aprobación y con ese gesto decidido y maternal que tan bien conocía se fue a la cocina a preparar la comida. No me molestó. Más bien sentí que volvía a ser mimada y no estaba mal un poco de mimos. Comimos y mientras recogíamos los platos y nos disponíamos a lavar los cacharros, nunca me ha gustado un lavavajillas cuando hacer un poco de ejercicio después de comer no es malo, mi madre estaba muy callada; y eso me preocupaba… Y sí, justo cuando terminamos me dijo de preparar una infusión y hablar.             —Hace muchos años, cuando tú todavía no habías nacido y yo era una jovencita que vivía con mis padres, teníamos un matrimonio vecino, que todas las noches oíamos sus broncas e incluso alguna bofetada por parte de él cada vez que le iba mal el día. Mis padres se hacían los tontos y me decían que en los problemas del matrimonio no había que meterse. Ya sabían de alguna mujer que se volvía de la comisaría con la explicación de que si no había preparado bien la cena o no había sabido contentar bien al marido pues lógicamente lo había cabreado.             Así que yo veía que por las mañanas iban los vecinos a consolar a la pobre desdichada, pero todos callaban.             Y un día ocurrió, tal fue el empujón y la bofetada que le dio que al caer inconsciente se dio con el pico de la mesa en la sien y murió en el acto. El médico declaró que la muerte fue un accidente por el golpe en la mesa. Dejó dos niños pequeños y un viudo que al año ya estaba casado.             Se me quedó clavado en el corazón, para siempre, que una mujer había muerto estando en compañía de todos sus vecinos porque no era de nuestra incumbencia.             Así de sencillo. La mataron y la vida siguió sin inmutarse. Me cogió las manos. ¿Lo entiendes? Y claro que lo entendía, ahora nos tocaba a nosotras actuar. Al final de la semana mi madre me indicó que llevaba varios días hablando y siendo confidente de Susana. No había expresado a las claras que su marido utilizara la violencia, pero sí el miedo que le tenía por no estar todo en su justo orden o preparado. Mi madre iba buscando pruebas o algo fiable para acusarlo por violencia de género. Yo por mi parte me intentaba asesorar en qué tipo de pruebas o en qué terreno nos movíamos al ser policía este hombre. Por de pronto mi madre se había hecho niñera de Marina, la niña, para que Susana pudiera hacer sus cosas sin tanta presión. La tercera tarde que estaba cuidando mi madre a Marina en su casa y Susana ya había llegado de hacer compras, su marido se presentó de pronto, vestido con el traje de policía y con la consiguiente pistola en la cintura. Fue una sorpresa para las tres que pegaron un respingo. No llevaba cara de amigable y con mucha educación le pidió a mi madre:             —Muchas gracias señora por haber sido tan amable de cuidar de mi hija estos días; aunque todavía no comprendo la necesidad de la ayuda cuando mi mujer no tiene que trabajar fuera. Y que yo sepa una casa y un hijo se puede llevar perfectamente como hasta ahora lo estaba haciendo mi mujer. De todas formas, muchas gracias, pero entenderá que la intimidad de la familia se debe quedar ahí, en la propia familia y Marina ya me ha contado que estaba usted muy interesada en nuestras costumbres y le gusta preguntar cosas… ¿Cómo diría yo…? Personales quizá. Se quedó muy serio y derecho cerca de mi madre para que sintiera la fuerza de su persona y que se cohibiera ante el uniforme. Susana acercó a su hija a su regazo en actitud protectora, justo cuando yo entré por la puerta. Venía a recoger a mi madre. Mi madre sintió perfectamente esa fuerza que quería intimidarla y sintió también la deuda que tenía con el pasado:             —Claro que entiendo. Entiendo que utilizar la brutalidad en el seno del hogar le hace sentirse a uno como si fuera más masculino y así, una cortina de humo… ¿Cómo lo diría…? Cubre la debilidad quizá… ¿O es acaso más profundo aún, lo que esconde? No me gustó nada el cuadro que vi. Mi madre intentando no recular ante el gigante de hombre que tenía delante. Susana echando pasos hacia atrás con su pequeña entre sus faldas y muertas de miedo. Entendí en ese momento lo que es la madre naturaleza; ese hombre me daba mucho miedo, pero el solo hecho de ver que se acercaba a mi madre. La rabia y mi sentido de proteger a mi progenitora me salió desde las mismas entrañas y con paso rápido me interpuse entre ellos. El tío bestia sacó la pistola y la levanto paseándola ante nuestra mirada. Se le subió el ego y empezó a decir palabrotas para achicarnos. Ahí mi madre no se calló. Habló de denunciarlo, de llevarlo ante la justicia y que allí, a ver si era tan gallito, que cada vez se estaba retratando más y dejaba claro lo que realmente era. Como si le hubiera dado un tic, empezó a temblar su labio y toda su cara se convirtió en un gesto asesino.  Las piernas me temblaron, mi madre quería ponerse delante para protegerme, Susana y la niña se encogieron con un grito ahogado ante el terror… Y disparó.             Un solo disparo al techo. Era una advertencia.             Solo puedo decir que tuvo que ser la mala fortuna la que intervino. Disparó a la lámpara. Esa lámpara antigua de hierro forjado heredada de sus abuelos; la lámpara de la justicia; la lámpara que yo veía con la espada y la balanza. Fueron segundos lo que tardó en desplomarse y ver todo el pico de la lámpara incrustado en el cráneo del vecino. No hubo mucha sangre, pero si un orificio profundo y en una zona vital.             Se quedó desplomado, a todo lo largo que daba su cuerpo. Nadie se movía y la escena era difícil de creer. Se había matado él mismo, sin ser un suicidio. Nadie pestañeaba ni se oía ningún ruido hasta que la música de mi wasap lo interrumpió todo y, como una autómata, saqué el móvil, y sin saber lo que hacía, leí el mensaje que acababa de recibir. Era mi Jefa: “¿Te puedes quedar con mi gata otra semana?”                      
   LA ENFERMEDAD ...-MIA   Llevaba varios días con dolor de cabeza al despertar mi hermano Raúl no le dio importancia, seguramente debía ser el cambio del tiempo me decía y debía tener razón porque pronto vendrían las lluvias. Me vestí rápido con mis vaqueros, camiseta y camisa grande a cuadros que llegaba tarde al trabajo.  Vivo con mi hermano desde que murieron mis padres hace ya unos años, él es cinco años mayor que yo y la semana que viene cumplo ya los veinte; tendré una fiesta sorpresa como todos los años y es que mi hermano hace de padre, hermano y amigo...es mi única familia. La cafetería en la que trabajo aunque es grande, yo me encargo de servir y hacer los pedidos mientras otro compañero está en la cocina. El dueño aparece al mediodía y se queda hasta el cierre después de comer. Me gusta. Me siento cómodo, la clientela me conoce y el jefe, siempre, al final de la semana me da una gratificación por el buen trabajo, si un día no puedo ir a trabajar lo aviso y no me pone pegas. Otra vez el maldito dolor de cabeza, si sigue así mañana me escapo y a primera hora voy al médico que me mande algo porque las pastillas de dolor de cabeza no me hacen nada. -Lucas, que sorpresa, no sabíamos que trabajabas aquí- dos chicas rubias con una sonrisa encantadora, que no me sonaban de nada sabían mi nombre y me dieron un par de besos cada una -te queda bien el pelo suelto, hemos entrado a tomar un café y que suerte de verte. Cuando quieras volvemos a repetir la marcha del otro día...Un café a cada una nos vendrá bien, gracias. Las he saludado como si las conociera pero estoy casi seguro que me están confundiendo con otro. Han seguido con risas y mirándome de reojo Y otro par de besos al irse. El día ha sido como el lunes que se esperaba, ejecutivos a primera hora para el café, a media mañana las amas de casa que han terminado su gimnasio y vienen de tertulia ante un zumo, hablan de los hijos y familia, se desahogan como buena terapia que es y se marchan felices. Ya al almuerzo vienen trabajadores que nos le da tiempo a ir a sus casas y prefieren nuestro menú, casi siempre son los mismos y puedo llamarles por sus nombres y preguntarles por la jornada laboral. Algunas veces me cuentan alguna anécdota de clientes ; la verdad es que la realidad supera la ficción, no me aburro nada y siempre acabamos echando unas risas. A la hora del cierre veo al jefe muy callado, debe haberle pasado algo, espero por si quiere contarlo, entre nosotros ya existe confianza -Lucas, ya hace dos años que trabajas aquí y eres de mi plena confianza y sé que eres buen muchacho; sé que estás en la edad de disfrutar pero... - ¿Pasa algo? ¿Se me ha olvidado algo o he hecho algo sin querer mal? _Verás, varios clientes me han comentado que te han visto de noche hasta altas horas de madrugada de juerga, con chicas...y bebido. Yo les he contestado que si te han visto es que ellos estaban allí, pero claro, al decirlo varios distintos y en distintos días es que parece ser que no te pierdes ni una... -¿Yo?, pero...si solo salgo los fines de semana. Pregúntale a mi hermano, yo entre semana no salgo, tu sabes que me gusta el deporte y lo hago por la tarde, luego a casa. Y los fines de semana salgo con los amigos, eso sí. -Sí, si lo sé, ...pero como últimamente estás cansado, agotado y con dolor de cabeza, he pensado... -Sí, sí que es verdad que no me encuentro bien, pues mañana voy al médico. Vendré más tarde, ¿Vale? Al llegar a casa no le dije nada a mi hermano para no preocuparlo ya que parecía muy pensativo últimamente. Y me fui pronto a la cama. La cabeza me iba a estallar me levanté temprano y al mirar al espejo no me reconocí, algo me pasaba, me encontraba muy mal y seguro que estaba enfermo. Dejé una nota a Raúl que me iba al médico y que luego le llamaría. No quería despertarlo. Esperé en Urgencias un buen rato; me hicieron varias pruebas y volví a esperar resultados , no quería pensar pero la verdad que el miedo empezó a instalarse, me cuidaba , comida natural, deporte, salía poco por las noches... El doctor apareció con cara preocupada y me hizo entrar en su despacho, llevaba informes en la mano y estuvo un rato en silencio pensando - Doctor, por favor, ¿qué pasa? -No lo entiendo. Tu estuviste en este hospital hace unos meses a vida o muerte por un accidente . Te dábamos por muerto y milagrosamente en dos días te recuperaste gracias a tener un cuerpo joven y saludable y ahora..¿la analítica me dice que das positivo en casi todas las drogas y en alcohol? ¿Eras una persona sana, vuelves a vivir y decides arruinar tu salud?... -¿ ¡Cómo dice? ¿Yo en el hospital por accidente? ¿Yo, tomo drogas? ¿Yo, alcohol? ..¿Está seguro? ¿Yo?..no puede ser -vértigos, incredulidad y mareo me hicieron tambalearme y me tumbaron en una camilla donde cerré los ojos y no sé el tiempo que pasó. Abrí los ojos y estaba a mi lado mi hermano con lágrimas en los ojos, me abrazó y me susurró que me tenía que contar una historia: -Era nuestro primer día de vacaciones y teníamos montado todo en el coche para irnos a escalar dos semanas; yo iba conduciendo y tú me ibas contando la anecdotas del trabajo, siempre has sido muy gracioso e íbamos riendo. No iba rápido, pero de pronto, de la nada, apareció un camicace en sentido contrario y con reflejos lo pude esquivar, nos salimos de la calzada y dimos tres vueltas de campana hasta que un árbol nos paró. Con la mala fortuna que tú te golpeaste la cabeza y lo supe en ese mismo momento. Me volví loco, eras lo único que me quedaba te quería más que a mi propia vida. Grité, imploré, invoqué al Diablo para que me llevara a mí en vez de a ti ...y se me escuchó; no lo creí pero se me escuchó, pero no como yo quería:  Durante el día tu cuerpo te pertenecería pero las noches eran para él. Dos días después salías del hospital como nuevo y sin recordar el accidente y pensé es una oportunidad, incluso en tu trabajo no llegaron a enterarse ...lo mismo podías vivir sin enterarte de lo que pasara por las noches...   Hubo un silencio en el que llorar nos hacía cómplices del momento y apareció la gran pregunta : -"Entonces, ¿Quién soy yo ahora?"                
LA ENFERMEDAD
Autor: Mar 
En: Cuentos & Historias 
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Juan 17 Reina-Valera 1960 (RVR1960) 17  Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;2 como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.6 He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,10 y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.13 Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos. (La Biblia)
A veces me duele tanto el corazón que no sé como voy a soportarlo. Me hago pequeña, tomo posición de feto y lloro en mi cama esperando que las cosas cambien, esperando que algo brille en mi interior y me haga sentir mejor. Me pido perdón por no ser mas fuerte, por no sentirme mas fuerte, por no tener mas valor. Siento como si me rompiera en pedazos sin saber cómo sobrellevar todo esto que existe en mi cabeza. A veces pienso voy a dedicarme a mi hijo, a mis perritas a mi casa. Enfocarme en eso y dejar de perderme esperando un amor perfecto una amistad perfecta o una vida perfecta. Siento pesadez en mi espalda en mi alma, cansancio y flojera. Perdón Noelia por no saber cómo darte una mejor vida. Por no saber cómo hacerte sentir mejor, menos triste, menos dolor en tu alma. Por no saber cómo llevar una mejor vida, más tranquila, con más alma y más energía buena para que al menos sientas paz.Prometo seguirlo intentando. 
Perdón
Autor: Alejandra Fregozo 
En: Ensayos 
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26.11.19 Mujeres. Doncellas de vestidos floreados, princesas de cabellos al viento, reinas de frutas maduras, dulce sabor a los labios del entendido, jóvenes sin amor, el silencio de una mente que observa callado el arte de la bella creación. Ojos que dominan, cabellos en aroma que hechizan los sentidos, apetitos saciados para quien tiene la suerte de dejarse matar por caderas seductoras de movimientos danzantes como llamas en una hoguera mientras las letanías son pronunciadas en una noche oscura de deseos en lujuria, permitidos por la madres que sueñan en sentidos de orgasmos añorados. La hermosura de aquel complemento, la atracción divina en la belleza tallada a mano por el Padre Creador, dulce amiga y compañera que llenas el mundo de tranquilidad y armonía, espero que el tiempo no borre por completo la energía que eres y no la que te han hecho creer. Las estrellas brillan solo para ti, el sol te abriga en tu frío y el otoño te canta una canción en la nostalgia. Me acerco a tu cama, acaricio tu cuerpo en sabanas limpias y suaves como una nube de agua de manantial cordillerana, miro a tus ojos y te hago el amor, te beso en la frente y ambos nos dormimos tomados de las manos. Ahora cada uno, mientras dure la nocturna, viviendo aventuras propias en el mundo onírico.
Mujeres.
Autor: Jonathan Ibarra Luman 
En: Poesía 
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22.11.19 Un burrito. Voy por el valle en mi burrito cafecito, en él llevo amarrado cientos de globos de diferentes colores escritos con mensajes de amor, a quien se me atraviesa le regalo uno, algunos los reciben con amor, la gente ignorante solo ríe y no los acepta. A mí me da igual con mi burrito voy feliz por las sombras del valle, los árboles nos acarician con su aire limpio, nuestros pasos son lentos y contemplativos, es un día hermoso para repartir esperanza por las calles a veces solitarias a esta hora de la tarde. A lo lejos veo al dragón verde repartiendo odio y palos con sus secuaces, ojalá no me vean, no quiero que lastimen a mi hermoso burrito, ellos son unas bestias sin criterios, viven en un castillo verde con blanco, alguna vez prometieron defender al pueblo hoy muchos yacen ebrios de poder y no entienden a razones. Espero no volver a verlos, mejor me voy por las calles traseras, es una batalla perdida entablar conversación con ese tipo de gente. Yo y mi burrito llegando a Villa Seca, que tranquilidad se respira en el aire, sigo regalando mis globos de colores con frases de amor, algunas mujeres me sonríen al leer la poesía escrita, otros hombres me dicen que son un regalo perfecto para sus amadas. Me siento en la plaza y un anciano se acerca y me regala una cerveza, algo de agua para mi burrito y nos quedamos conversando de cuando él junto a su abuelo sembraron los árboles de esta bella y pequeña plaza.
Un burrito.
Autor: Jonathan Ibarra Luman 
En: Poesía 
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Mi padre me cantaba siempre antes de irse a acostar,Y un día se fuey jamás lo he vuelto a ver,Y huérfana me quedey muy sola me dejoNo era un padre excelente,no era un padre ejemplarSolamente era mi padre,solamente nada másque se ganaba la vida picando negro carbóny la gente le decía,no piques tanto Ramónque se te lleva la mina,y la mina lo llevóCuando murió,no quiso dejar la mina donde años trabajoEn la entrañas llevaba,parte de ese carbónMuchas bocas mantenían,picando como un cabrón ¡Sin apenas ver el solnadie lo echa de menos,nadie se acuerda de él,Solamente su única hija,lo lleva en el corazónQué triste es no tener padreQue angustia y desolaciónEn este mundo señores ,hay que ser agradecidosSuele ser de buen nacidode las cosas materiales,de esas se acordaron biennunca voy al cementerio,suelen ir otros a verlollevan flores a la tumbaporque a mi padre, no creo ¡¡hipócritas y cobardes ,ir a molestar el descansode mi padre
A mi Padre..
Autor: Pilar 
En: Poesía 
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1 Pedro 1:3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos./ Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).Efesios 2:4-5 | RVR60 /  Ten piedad de mí, oh Dios,conforme a tu misericordia;Conforme a la multitud de tus piedadesborra mis rebeliones.Lávame más y más de mi maldad,Y límpiame de mi pecado. Salmos 51:1-2 | RVR60 /Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.Mateo 6:14 | RVR60 / Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros,y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia;porque Jehová es Dios justo;bienaventurados todos los que confían en él. Isaías 30:18 | RVR60 / Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias,Que son perpetuas.De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes;Conforme a tu misericordia acuérdate de mí,Por tu bondad, oh Jehová. Salmos 25:6-7 | RVR60 / El que encubre sus pecados no prosperará;Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13 | RVR60 / De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.Señor, oye mi voz;Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica. Salmos 130:1-2 | RVR60 / Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9 | RVR60 /Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.Mateo 18:21-22 | RVR60 /Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.Isaías 55:7 | RVR60 / (La Biblia) 
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