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  ESTAS MANOS   Tengo estas manos para formar un cuenco que acopie todas las lágrimas que pudieron dejarte tus amores de antaño. Son áspero paño, por el trabajo de tantos años. Con ellas recorreré con febril torpeza tu flácida piel y todas sus grietas. Estas manos que te ofertan una pasión renovada no se detendrán ante nada hasta llegar al humedal de tu gruta abocardada.  Tengo estas manos que no te ofrecen la redención piadosa, diosa de la noche, señora de las mil calles y otras tantas esquinas. Estas manos no te pondrán corona de espinas ni tiraran ninguna piedra, pues solo son manos cual aves peregrinas retornando a su querencia para enredarse en tu vetusto cuerpo como una hiedra. ¡Toma estas manos! que ya no te ofrecen plata ni el placer juvenil que en la repetición se dilata, porque este instrumento apenas alcanza para tocar una sonata de escaso movimiento. Sí, tengo para ti estas manos que antes volaban febriles por los cielos de tu cuerpo como halcón al acecho, ahora son gorriones pretendiendo colmar su soledad y anidar en la quieta tibieza de tu pecho. ¡Tengo estas manos para juntarlas amorosas con las tuyas! Tómalas, tal vez en su calor todos tus pesares diluyas y en un próximo amanecer se puedan entrelazar con amor estas mis manos anhelantes con las envejecidas manos tuyas.
Estas manos
Autor: kalutavon 
En: Poesía 
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  De repente llegó el horrorde pronto surgió el estupor ahogamos un grito,lo impensable sucedióla inocencia cayóy las manos de un niñose llenaron de sangre,de absoluto dolor dentro de la infamiabrillo el heroísmo, de la Maestra María,que enseñaba inglésése viernes negrose alzó su corazóncomo una corazay sin pensarlo, lo paró, con su vidabrillante heroínatodos la lloramospero ya está frenteal  Dios eterno,gozando de lasdelicias del Cielo al ver a niños baleadoscorrió hacia el agresorése niño convertidoen algo desconocidoy cayó abatidatotalmente sin vida     
El horror
Autor: **Leticia Salazar Alba** 
En: Poesía 
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                                             Enero 16 de 2020  Aquellos ojos negros  que me encontraronen mi andar, dejaronen mí sus huellasen luces desprendidasde su tierno mirar.Aquellos ojos negrosque se quedaron sinparpadear, sigilososseguían mis pasosmientras me acercabaa ese lugar.Sentía yo,que nada era igual.Sentía yo, que nuevassensaciones a mi vidallegaban en ese despertar.Aquellos ojos negros ,los que se encontraronconmigo en mi andar ,tenían aquellas palabras,¡palabras que no se pudieronexpresar!, pero que en renglones  vacíos del destinocon puntos suspensivosse escribieron y tal vez ,quizá, así  algún día ...¡AQUELLOS OJOS negrosen esas palabras ,completelo que decía en su mirar.     Raquel C.Zurita    
Aquellos ojos...
Autor: Raquel 
En: Poesía 
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14.09.19 Fuego. La hoguera encendida de las emociones aquellas que darán vida a tus pensamientos, si controláramos el calor del volcán interior de aquellos sentires que nos dominan podríamos encaminar esa energía a pensares elevados que nos hagan trascender a este pasar de involución al cual de manera silenciosa y sutil hemos sido condenados y sometidos. ¿Cuántos crímenes no se han hecho producto de los arrebatos emocionales? Es necesario caer en la cuenta de que aquello no es digno de seres en proceso de evolución. El cuerpo es una máquina biológica que se acelera con ciertos pasares y se relaja en otros, las emociones buenas se deben cultivar, dejando de lado aquellas que nos retrocedan, las rabias, iras, rencores y demás parásitos ya no sirven ni han servido, solo se han encargado de fundir las almas de los postulantes a mejores cuerpos espirituales en un océano subterráneo de azufre liquido en un planeta frío y oscuro alejado del sistema solar y del generador de espíritu llamado sol. Emociones que elevan o entierran, es sabio saber cómo usarlos, es de discípulo comenzar a trabajar a en ellos, es necesario trabajar en todo lo que nos eleva y dejar para siempre aquello que nos retrocede, no es justo para un cuerpo, un espíritu y un ser tamaño trabajo como para desperdiciarlo en lo más básico de la existencia, aquello que nos quieren hacer creer que es lo importante.
Fuego.
Autor: Jonathan Ibarra Luman 
En: Poesía 
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16.09.19 Sentado. Hombrecillo trabajador y responsable, con sus lentes chuecos y frenillos, algún resto de comida en ellos por no darse el tiempo de lavar bien sus dientes, es más importante llegar al trabajo a tiempo y darse el tiempo de corregir sus escritos antes de su aseo bucal al parecer. Llega a la oficina se sienta en un pequeño escritorio, el sol entra por las dos ventanas de su habitáculo, los papeles de pensamientos comienzan a llegar de inmediato, lluvia de papeles que debe clasificar y ordenar por su relativa o máxima importancia, lo mejor se va al recuerdo, los pensamientos de evolución se archivan en el espíritu, los malos y sucios se tiran en un chimenea, es solo pérdida de tiempo trabajar en ellos. El hombrecillo en su oficina llamada mente trabaja sin descanso para mantener todo en orden, un día que no vaya a su trabajo y la oficina se cae, la locura posesa al cuerpo al no ver a nadie que este ordenando los temas de la vida, su responsabilidad es grande, de su trabajo depende su existencia y la del avatar gigante. La noche ha llegado un vaso de vino antes de dormir, medicina a la cual espera no hacerse adicto, de momento todo está funcionando bien, hay tranquilidad y ante ello una taza de vino por las noches es un buen precio que se pude pagar. Descansa hombrecillo, colocare un documental para que descanses en conocimiento y ya no se engulla más estupidez.
Sentado.
Autor: Jonathan Ibarra Luman 
En: Poesía 
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11.09.19 El cosechero. Sentado en tu mente, el día comienza cuando el sol se levanta una vez más sobre la cordillera de los Andes, los pensamientos comienzan a llegar a tu ser de manera indiscriminada, algunos cargados de vibración positiva y otros tapados en vibración negativa, está en ti cosechero qué le echaras a tu pensamiento para que este lo selle en tus células que pronto son espíritu y que luego son eternidad de avance dependiendo de la calidad de fruta que hayas cosechado. La temporada es toda tu vida, cada estación trae diferentes frutos, va a depender de cuales te alimentes y cuales guardes en tus graneros de cuerpo para el frío invierno, tu vivencia, se cauto al momento de jalar la manzana del árbol, no va a ser que dentro esta traiga un gusano y sin darte cuenta termine pudriendo toda tu ardua labor. No es justo que te levantes a diario durante años, décadas a recolectar puras frutas podridas y tu avance se vea mermado cuando el sol brilla tan lindo y el aire baña tus pulmones de frescura. Trabaja en tener y cosechar lo mejor para el espíritu, lo terrenal es de acá, de la polilla, pero tu espíritu es eterno aliméntalo de bien para su avance y no de frutas podridas para su decrecimiento.
Estoy esperando la lluviamientras se desliza por tu  risa la ventana que abre viejas heridas Estoy esperando la lluviaesa que viaja desde mi espaldahasta tu sombra y permanece aferrada a tu  mirada cristalina Estoy esperando la lluviamientras camino sobre los años       
Esperando la lluvia
Autor: raisa morros 
En: Poesía 
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