!!Agradezco que hayan seguido esta historia muy buenas tardes o noches tengan!!! No dejen de apoyarme.

Suave Patria 3

Capítulo 9:

La profundidad de la cueva era fresca, pero el ambiente alrededor de la mesa de madera estaba que ardía en pleno 2027. Afuera, el sol del norte empezaba a calentar con fuerza la Sierra de Durango, y los guaruras de Don Toño estaban descubriendo que el entrenamiento militar de élite no sirve de nada para cuidar un perímetro en la tierra de los alacranes si vienes vistiendo playera civil, tenis y short de tenis. Dos de ellos intentaban montar una tienda de campaña entre las rocas, quejándose en voz baja mientras se sacudían los bichos de las piernas, pero —por puro orgullo profesional— ninguno se quitaba los icónicos lentes oscuros de guarura...Sin embargo, los hombres aguantaban el tipo sin chistar de más. Se adaptaban rápido al terreno salvaje porque sabían perfectamente que Don Toño les iba a pagar una auténtica millonada por mantener con vida a esta disparatada familia. El dinero de los Robledo valía cada piquete de mosquito y cada alacrán esquivado...Dentro de la caverna, la lámpara de gas iluminaba los rostros de los estrategas. Néstor dio un paso al frente, azotando su maletín sobre la mesa con orgullo, todavía acomodándose el tirante de su vestido de lentejuelas.

—¡A un lado, viejos rústicos! —exclamó Néstor con tono de superioridad—. He rediseñado los circuitos de mi armadura Némesis de chatarra. Si le conectamos un modulador de frecuencias satelitales, puedo hackear la señal de campaña del candidato de Apache desde aquí. ¡Será un ataque cibernético de alta tecnología!

El Brujo Sabio lo miró de arriba abajo con profunda lástima, soltó una bocanada de humo de su pipa y le acomodó un bastonazo directo en la espinilla a Néstor.

—¡Cállate la boca, pedazo de hojalata inservible! —bramó el Brujo, haciendo eco en las paredes de piedra—. Tu robot Némesis de fierro viejo no va a servir para maldita la cosa aquí en Durango. A la primera duna se le va a meter la arena en los engranes y vas a terminar pareciendo licuadora descompuesta. A Apache no se le gana con juguetitos de utilería. A ese monstruo se le caza con las reglas del desierto.

Tuto se tomó el estómago, sintiendo un fuerte mareo de empatía por el primer mes de embarazo de Rosana, mientras Cacho sostenía el mapa arrugado de la CDMX.

Página 2

—A ver, mi estimado padrino místico —interrumpió Tuto, sentándose en una roca—. Ya dejamos atrás los departamentos de la vecindad. Estamos aquí metidos en sus cuevas. ¿Cuál es el plan real para tumbarle la Jefatura de Gobierno a ese infeliz?

El Brujo Sabio se inclinó sobre la mesa, clavando su dedo índice en el logo de la Feria de la CDMX.

—Apache cree que nos tiene acorralados porque salimos huyendo en el taxi —explicó el Brujo con voz lúgubre—. Su candidato corrupto, el amigo íntimo de Mauro González, va a dar el mitin de cierre de campaña en la feria la próxima semana. Dejaremos que piensen que ganaron. Nos quedaremos aquí escondidos una semana, entrenando y vigilando. El Ingeniero Telésforo va a meter nuestras camionetas blindadas y la pick-up verde de Alma directo por los accesos de carga de la feria. Cuando el candidato de Apache suba al podio a dar su discurso ante las masas... nosotros sembraremos el caos desde las sombras del escenario. Lo obligaremos a confesar en vivo frente a las cámaras que es un títere de un criminal que fingió su muerte.

Néstor bufó, resignado a guardar su traje de robot, mientras Alma Flake asentía con la cabeza, limpiando su arma reglamentaria con una sonrisa fría...El plan de la sierra estaba echado. Parecía la estrategia perfecta de una película de compañeros listos para el contraataque. Sin embargo, el ambiente en la cueva se sintió repentinamente gélido. Ninguno de los presentes, ni Tuto con su ilusión de papá primerizo, ni Cacho abrazando a sus trillizos adoptados, sospechaba que el verdadero Apache ya estaba moviendo hilos más profundos...En esta tercera parte, la comedia y los disfraces ridículos eran solo la calma antes de la tormenta. El desierto de Durango guardaba secretos oscuros, y el camino de regreso a la capital estaría marcado, más adelante, por traiciones sangrientas en el círculo más cercano y muertes inesperadas que nadie vería venir. La tregua familiar en la sierra estaba contada en horas....

CAPÍTULO 10:

Página 3

El entrenamiento en la Sierra de Durango resultó ser un absoluto desmadre. El Brujo Sabio se tomó muy en serio su papel de instructor militar místico y, desde las seis de la mañana, traía a Tuto y a Cacho corriendo a marchas forzadas entre las nopaleras. Lo verdaderamente ridículo del asunto es que, como sus ropas civiles masculinas se habían quedado olvidadas en la Ciudad de México, los dos amigos tuvieron que empezar el adiestramiento usando todavía los vestidos de mujer floreados rosas, ahora rotos y llenos de espinas, combinados a la fuerza con unas toscas botas vaqueras que el Brujo les prestó.

—¡Muévanse, par de bailarinas de cabaret! —bramaba el Brujo Sabio, sentado cómodamente en una roca mientras les aventaba piedras pequeñas con una resortera—. ¡Apache tiene un ejército de sicarios políticos y ustedes no pueden ni brincar una pinche zanja sin que a Tuto le den náuseas!

—¡Es el mes de embarazo de Rosana, Brujo, ya le dije que siento sus mareos por pura empatía! —gritaba Tuto, deteniéndose a tomar aire mientras se acomodaba la peluca rubia chueca que le tapaba los ojos.

—¡Y a mí se me está bajando la presión con este maldito corsé! —secundaba Cacho, intentando trepar un cerro de terracería suelta mientras esquivaba los proyectiles de la resortera.

A unos metros de distancia, la escena no era menos cómica. Los guaruras veteranos de Don Toño, aquellos que llevaban años cuidando fielmente a la familia Robledo y que ya le sabían a todas las locuras y enredos de la casa, ayudaban de buena gana a Alma Flake a limpiar el armamento pesado. Los hombres andaban felices de la vida en short de tenis y playeras sin mangas, compitiendo alegremente por ver quién cazaba el alacrán más grande de la sierra con la punta de sus cuchillos de combate, totalmente adaptados al desierto norteño porque sabían que el cheque de Don Toño al final del mes vendría con bastantes ceros.

Sin embargo, en la esquina más sombría e inaccesible de la cueva, lejos de las risas y del desmadre generalizado del entrenamiento, la vibra cambiaba por completo.

Página 4

Había un guarura en particular que no encajaba con la camaradería de los veteranos de la vieja guardia. Su nombre era Lalo. A diferencia de los demás escoltas que llevaban una vida entera sirviendo y protegiendo a Don Toño, Lalo era el recién ingresado al equipo de seguridad de la casa, contratado de última hora a través de una agencia externa durante el pánico de las once de la noche en la CDMX. Lalo vestía su playera civil y sus tenis nuevos, pero sus ojos, ocultos tras los icónicos lentes oscuros de guarura, no vigilaban el horizonte para proteger a la comitiva; vigilaban con recelo los movimientos de Tuto y los horarios de la Comandante Alma Flake.

Aprovechando que Don Toño estaba ocupado consintiendo a Doña Gina con dulces y que Rosana descansaba cómodamente de su embarazo en el búnker subterráneo del bar, Lalo se escabulló sigilosamente entre las rocas de la parte trasera de la sierra, donde la señal de satélite apenas levantaba una sola rayita en las pantallas.

Sacó un teléfono celular desechable de su short. Sus dedos marcaron rápidamente un número privado con clave de la Ciudad de México. Al segundo tono, la voz lúgubre, rasposa y letal de Luis Felipe Tovar cortó la línea desde las oficinas de campaña de la Jefatura de Gobierno.

—Habla, Apache —repuso el villano real al otro lado, limpiando con un trapo el cañón de su escopeta favorita.

Lalo se acomodó los lentes oscuros y sonrió de medio lado frente al desierto, revelando una mueca sádica e idéntica a la del monstruo que fingió su muerte.

—Tío... ya los tengo ubicados —susurró Lalo con voz fría, traicionando la confianza de los Robledo en un solo segundo—. Cayeron redonditos. El viejo infeliz de Don Toño se trajo a toda la comitiva a la Sierra de Durango. Están metidos en las cuevas del bar del Brujo Sabio. Tuto y Cacho andan jugando a los soldaditos vestidos de mujer. La gorda de Gina, los tres huercos adoptados y la embarazada están aquí congregados.

Al otro lado de la línea, Apache soltó una carcajada seca y metálica que heló la sangre a través del auricular.

Página 5

—Excelente trabajo, sobrino —sentenció Apache con malicia—. Sabía que meterte de infiltrado de último minuto con el viejo Antonio sería mi mejor jugada. Quédate quieto y sigue haciéndote el guardaespaldas fiel. Deja que esos payasos de microbús crean que su plan de la feria va a funcionar. Prepárales el terreno, porque en cuanto regresemos a la CDMX, tú mismo te vas a encargar de abrir las puertas desde adentro para la masacre. Nadie sale vivo de esta tercera parte.

Lalo colgó el teléfono con total calma, guardó el aparato en su bolsillo y regresó hacia el campamento con paso firme, volviendo a ponerse su máscara de escolta serio y profesional. La primera gran traición de Suave Patria 3 estaba consumada en la sombra, y la cuenta regresiva para las muertes inesperadas del círculo más cercano acababa de comenzar.

CAPÍTULO 11:

La semana de entrenamiento en las cuevas de la Sierra de Durango estaba llegando a su fin, y el operativo para sabotear el mitin de la Feria de la CDMX estaba prácticamente listo en el papel [context]. Sin embargo, el destino en el norte se maneja con sus propias reglas, y el peligro real decidió manifestarse de la forma más inesperada, incómoda y ridícula posible.

A eso de las cinco de la tarde, la excomandante Alma Flake se había alejado un buen tramo del campamento principal buscando algo de privacidad entre unas nopaleras gigantescas situadas detrás de las formaciones rocosas [context]. Estaba orinando en santa paz, disfrutando del silencio de la sierra y de estar lejos por fin de la insoportable presencia de los guaruras en short, cuando una voz baja, sibilina y familiar al otro lado de la gran piedra le congeló la sangre por completo [context].

Alma se acomodó el pantalón táctico a la velocidad del rayo, contuvo la respiración y se pegó por completo a la roca con el oído alerta, desenfundando su arma reglamentaria sin hacer el más mínimo ruido [context]. Al asomarse con cautela por una rendija entre las espinas de un nopal, vio la silueta inconfundible de Lalo, el escolta recién ingresado, sosteniendo un teléfono desechable de espaldas al campamento—Tío... ya los tengo ubicados —escuchó Alma decir a Lalo con una frialdad que la hizo estremecer—. Cayeron redonditos. El viejo infeliz de Don Toño se trajo a toda la comitiva a la Sierra de Durango... Prepárales el terreno, porque en cuanto regresemos a la CDMX, tú mismo te vas a encargar de abrir las puertas desde adentro para la masacre [context].

Página 6

Alma Flake abrió los ojos de par en par, conteniendo un grito de rabia. ¡El maldito guarura nuevo era el sobrino infiltrado del verdadero Apache Su instinto de policía anticorrupción no le había fallado ni un solo milímetro.. Quiso salir de la nopalera y meterle un tiro en la nuca ahí mismo para acabar con la traición de raíz, pero su mente fría de comandante la detuvo en el último segundo..Si lo ejecutaba en la sierra, Apache se enteraría de inmediato de que el plan de su infiltrado había sido descubierto y mandaría a su ejército completo de sicarios políticos a cazarlos a mitad de la carretera..Tenía que jugar sus cartas con inteligencia...Lalo colgó el teléfono con parsimonia y regresó al campamento con paso firme, fingiendo su clásica e impenetrable cara de escolta serio. Alma esperó un par de minutos en cuclillas, masticando la rabia pura, y regresó por el camino contrario dispuesta a vigilar cada parpadeo del traidor

No tardó mucho en descubrir el primer movimiento de la serpiente . Esa misma noche, aprovechando que el Brujo Sabio estaba ocupado preparando un té de hierbas amargas para los mareos de Tuto y que los guaruras veteranos jugaban baraja en short de tenis, Lalo se acercó sigilosamente a la zona de los vehículos con un desarmador oculto en la palma de la mano, saboteó sutilmente las mangueras de freno de repuesto del carro de Néstor y aflojó una de las bujías clave de su propia pick-up verde para dejarlos completamente vulnerables, lentos y propensos a un accidente en el camino de regreso. Alma lo observó todo escondida desde la oscuridad de la cueva, con los dientes apretados, anotando cada maldito detalle en su mente [context]. Sabía que el viaje de regreso a la capital sería una trampa mortal si no se anticipaba A la mañana siguiente, llegó el momento definitivo de levantar el campamento en las cuevas El plan original se mantenía firme en el reloj de Don Toño: emprender un viaje encubierto de regreso a la Ciudad de México para infiltrarse en el gran mitin de la feria de la próxima semana la caravana del desmadre volvió a armarse bajo la estricta y paranoica vigilancia de Don Toño, quien seguía revisando su reloj de oro cada cinco minutos. Los guaruras veteranos se subieron contentos en la batea de la pick-up verde de Alma, vistiendo sus playeras y shorts de tenis sin sospechar absolutamente nada de la tragedia que se avecinaba. Rosana, cuidando con ternura su pancita de un mes de embarazo, se acomodó adelante para evitar los baches Tuto y Cacho, habiendo dejado por fin los vestidos rosas de mujer para ponerse ropa civil normal, se subieron al coche principal con Doña Gina y los trillizos adoptados Néstor arrancó su carro, confiado al cien por ciento en su estrategia cibernética

Página 7

Antes de subir a su camioneta y encender el motor, Alma Flake se acercó estratégicamente a Tuto y a Cacho con el pretexto de revisar los mapas del GPS del celular Con la voz ultra baja y fingiendo una sonrisa inocente ante la mirada lejana y atenta de Lalo, les soltó la bomba que cambió el semblante de los héroes

—Escúchenme bien, par de idiotas, y por lo que más quieran no volteen a verlo —susurró Alma con los ojos fijos en la pantalla del mapa—. El guarura nuevo, Lalo, es sobrino directo de Apache..Lo escuché anoche hablando con su tío en secreto mientras yo estaba orinando en la nopalera. Ya sabe todo nuestro plan y ya nos saboteó los vehículos en la sombra.. No digan nada, actúen normal y enciendan los motores [context]. Dejen que crea que vamos directo al matadero..En el camino a la CDMX vamos a cambiar la jugada y nos vamos a encargar de ese maldito traidor antes de entrar a la feria

Tuto tragó saliva pesadamente, sintiendo que las náuseas y los mareos del embarazo se le multiplicaban por diez debido al puro susto, mientras Cacho apretaba el volante con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos [context]. La comedia alegre de la road movie familiar se estaba tiñendo, de golpe, de un suspenso oscuro, crudo y sumamente peligroso [context].

Los potentes motores rugieron al unísono en la terracería de Durango, levantando una densa cortina de polvo blanco mientras la caravana enfilaba la carretera rumbo a la Ciudad de México [context]. El enemigo número uno viajaba con ellos en el asiento de atrás, y la gran batalla por la supervivencia de la familia acababa de entrar en su etapa más sangrienta

CAPÍTULO 12 (FINAL TRAGICO):

El viaje de regreso por la carretera federal era una bomba de tiempo con la mecha muy corta [context]. El primer aviso del desastre definitivo llegó al entrar a territorio del estado vecino, y lo hizo con el sello cómico, ruidoso e inoportuno de Néstor [context]. A mitad de una recta a cien kilómetros por hora, el motor saboteado de su carro lanzó una explosión ensordecedora [context]. Una densa nube de humo negro comenzó a salir del cofre, y el auto patinó de lado en el asfalto, obligando a toda la caravana de camionetas Suburban blindadas, la pick-up verde de Alma y la motocicleta Italika a frenar de golpe en el acotamiento de la autopista [context].

Página 8

Néstor bajó corriendo del vehículo, tosiendo por el humo y agitando las manos en el aire con total desesperación [context].

—¡Mis circuitos! ¡Mi sistema informático! ¡Ese maldito Apache me mandó un virus mecánico desde la CDMX! —grita Néstor histérico, ignorando por completo que el verdadero culpable lo miraba con una sonrisa fría desde el fondo del grupo [context].

Esa pequeña distracción en la carretera fue el error fatal que el enemigo estaba esperando [context]. Aprovechando el caos del motor humeante y sabiendo que Alma Flake ya le pisaba los talones, Lalo decidió que ya no necesitaba seguir jugando al infiltrado [context]. Con un movimiento rápido, frío y sádico, se desató de su papel de escolta fiel [context]. Sacó un arma automática de alto calibre que traía oculta entre sus ropas civiles y comenzó a disparar a quemarropa contra el grupo desarmado que venía descuidado en shorts y playeras de tenis [context].

¡Pam! ¡Pam! ¡Pam!

Los estruendos de los balazos rompieron la tranquilidad de la autopista [context]. Dos de los guaruras veteranos de Don Toño, los que llevaban años cuidando a la familia, recibieron los impactos directos y cayeron al pavimento sin vida, tiñendo el asfalto de rojo [context]. El pánico se apoderó del lugar, pero la Comandante Alma Flake reaccionó al instante [context]. Sacó su arma de cargo y cubrió a Rosana detrás de la ruda pick-up verde, iniciando un tiroteo feroz contra el traidor [context].

Lalo, con los ojos inyectados de rabia y una mueca idéntica a la de su tío, giró el cañón de su arma y apuntó directo hacia la ventana trasera de la camioneta familiar donde Don Toño y Doña Gina se encontraban atrapados [context]. Al ver que el traidor iba a jalar el gatillo contra sus suegros, Cacho no lo pensó dos veces [context]. En un acto de puro heroísmo y sacrificio familiar, Cacho se interpuso en la línea de fuego [context]. La bala lo impactó de lleno en el pecho, haciéndolo caer pesadamente contra el suelo de la carretera [context].

—¡Cachooo! —rugió Tuto con el corazón en la garganta, corriendo hacia su eterno compañero de andadas mientras Alma Flake forzaba a Lalo a retroceder a punta de plomo puro [context].

Al verse superado en número por los reflejos de Alma y viendo que los pocos guaruras vivos se desplegaban, Lalo corrió hacia el monte, brincó una cerca de alambre de púas y logró escapar a toda velocidad en un auto compacto que lo esperaba oculto entre los árboles de la lateral [context].

Página 9

La escena en el acotamiento de la carretera era de auténtica pesadilla y dolor real [context]. Cacho respiraba con mucha dificultad, herido casi de muerte con el pecho ensangrentado, mientras Alma Flake presionaba la herida con su propia camisa [context].

—¡No te me mueras, cabrón! ¡Tienes tres huercos que mantener en la casa! —le gritaba Alma con lágrimas de rabia en los ojos—. ¡Suban a Cacho a la Suburban blindada ahora mismo! ¡Hay que llevarlo al hospital más cercano!

Don Toño, temblando de terror pero eternamente agradecido por el sacrificio que le salvó la vida a él y a su esposa, tomó el volante del vehículo [context]. La comitiva arrancó a toda velocidad con las llantas rechinando rumbo a la clínica de emergencias más cercana para intentar salvar la vida de Cacho, dejando a Doña Gina cuidando a los trillizos que no paraban de llorar por los balazos [context]....Tuto se quedó de pie en la carretera junto a la moto [context]. Con la mirada fija en el horizonte y consumido por una furia y sed de venganza que borraron por completo sus mareos de papá primerizo, tomó una decisión extrema [context].

—Váyanse al hospital, cuiden a mi comadre y a Rosana —sentenció Tuto con la voz ronca—. Lalo ya se escapó para avisarle a su tío [context]. Yo me voy solo a la Ciudad de México en la moto [context]. Tengo que llegar a la feria, buscar al Ingeniero Telésforo y preparar el terreno antes de que Apache se entere de que seguimos vivos [context]. Esto se acaba hoy..Sin esperar respuesta de Alma, Tuto encendió el rugiente motor de la Italika y aceleró a fondo, devorándose los kilómetros de asfalto rumbo a la capital del país...Dos horas después, la silueta de la Ciudad de México apareció ante sus ojos en una tarde lluviosa, gris y fría...Tuto esquivaba el tráfico de las avenidas principales con la adrenalina al tope, pensando en su hermano Cacho debatiéndose entre la vida y la muerte en el hospital de provincia..Cruzó un semáforo en verde cerca de las inmediaciones de la Feria de la CDMX, con la mente fija en el escenario del mitin político...Pero en esta tercera parte, la tragedia y las pesadillas reales no avisan...Justo al cruzar la bocacalle, un enorme camión de carga pesada que se había pasado el alto reglamentario salió de la nada a toda velocidad El impacto fue brutal, seco y devastador...La fiel motocicleta Italika salió volando en pedazos por los aires, y el cuerpo de Tuto fue arrojado violentamente contra el pavimento helado de la avenida, quedando completamente inconsciente, indefenso y sangrando bajo la lluvia citadina.. El plan de la feria estaba en ruinas, Cacho agonizaba en un hospital, y Tuto yacía tendido en el suelo de la CDMX, justo cuando el verdadero Apache se preparaba para dar el golpe final por la Jefatura de Gobierno.

60

Cargando comentarios...