Suave Patria 3 Capítulos 4, 5 y 6..
CAPÍTULO 4:
La noche del esperado debut en la masiva Feria de la CDMX finalmente llegó, envuelta en una atmósfera de festival popular y paranoia de alto nivel. El Ingeniero Brozo Salazar se había portado como los grandes, acomodando las luces y dándoles un camerino oculto tras el escenario principal, lejos de las miradas de los extraños. Afuera, miles de personas abarrotan y llenan la plaza, comiendo elotes y botanas y esperando el espectáculo, sin saber que el evento pendía de un hilo político..
En el backstage, la tensión se respiraba en el aire. Tuto se ajustaba el cinturón mientras Rosana, con su mes de embarazo apenas perceptible, le daba un beso de la buena suerte. A unos metros, la Comandante Alma Flake vigilaba los accesos junto a Cacho, quien cargaba a dos de los trillizos adoptados para calmarlos antes de salir...
Don Toño apareció entre las sombras del camerino, revisando su reloj de oro con desesperación y flanqueado por cuatro escoltas armados hasta los dientes.
—Todo está listo, muchachos, pero recuerden la regla de oro: una sola hora —sentenció Don Toño con voz baja y firme—. Mis informantes dicen que los nuevos sicarios de Apache y la gente del Candidato Méndez andan rondando los accesos de la feria en camionetas civiles. No deben ser vistos tanto en la calle..
Tienen exactamente sesenta minutos para salir, romper el escenario con su actuación, recitar el poema de la Italika si quieren, y largarse en el auto blindado antes de que se desate una balacera.
Tuto y Cacho se miraron fijamente, chocando los puños con la adrenalina a tope. El gran sueño que habían arrastrado y que se les había cancelado trágicamente en 2026 por el desastre de Durango, por fin iba a suceder en este 2027. Tal vez, y solo tal vez, la comedia los salvaría una vez más de la muerte.
Es hora de actuar, hermano —dijo Tuto, sintiendo que los mareos desaparecían por la pura emoción—. Una hora de show... y que Apache nos busque si puede.
La tercera llamada resonó en los altavoces de la feria, el telón comenzó a levantarse lentamente, y "Los Suave Patria" salieron al escenario bajo el rugido ensordecedor del público mexicano..
CAPÍTULO 5:
Despues del Show deciden salir de la Feria...
Toman Un Taxi y Llegan A La Casa de Néstor.. Pasa Varios Minutos
y La puerta del departamento de Néstor se abrió lentamente con un chirrido que les puso los pelos de punta a los tres presentes amigos.. justo cuando Tuto y Cacho estaban terminando de ajustarse los brasieres de esponja y de arreglarse las pelucas baratas frente al espejo, una sombra alta y envuelta en un abrigo de lana andrajoso bloqueó la luz del pasillo. Los tres hombres gritaron del susto, listos para soltar un golpe, pero la luz de la lámpara reveló una larga barba gris y unos ojos llenos de picardía y seriedad..
—¡¿El Brujo Sabio?! —exclamaron Tuto y Cacho junto a Nestor al unísono, aguantando el equilibrio sobre sus tacones del número nueve.
—¡Silencio, par de atolondrados! —susurró el Brujo, entrando al departamento y cerrando la puerta con doble llave—. Los vengo siguiendo desde el taxi de la feria. Traigo los tenis gastados de tanto correr detrás de ustedes.
—¿Y usted qué hace aquí, padrino?? —preguntó Cacho, acomodándose la falda floreada—. ¿Y cómo supo dónde encontrarnos?
—Soy el padrino de Rosana, pedazo de animal, no me llames padrino ni tu ni Tuto XDDD yo lo sé todo —sentenció el Brujo, dándole un bastonazo amistoso a Cacho en las espinillas—. Olvídense de los trajes de diseñador de Néstor y de andar jugando a las espías con peluca en las oficinas del gobierno de la Ciudad de México. El plan de este individuo Nestor que hizo al robot de chatarra no va a funcionar contra el ejército de Apache. Esos sicarios políticos traen armas de alta potencia y satélites son muy peligrosos... Aquí en la CDMX los van a cazar como ratas en alcantarilla.
Néstor cruzó los brazos, indignado con su vestido de lentejuelas.
—¡Oiga! Mi plan de infiltración con lencería fina es infalible... —protestó Néstor, pero el Brujo lo calló con una mirada severa.
—Escúchenme bien. Si queremos mantener a salvo a Rosana con su mes de embarazo, a Doña Gina, a Don Toño, a los pequeños trillizos que adopto Cacho y demas amigos tenemos que sacarlos de la zona de peligro de inmediato —explicó el Brujo Sabio con voz firme—. Nos llevamos a todos otra vez a la sierra de Durango. Nos vamos a esconder un tiempo en mis terrenos. Conozco las cuevas secretas de la montaña y el búnker subterráneo de mi bar, donde ni el pinche satélite del gobierno de Apache va a poder encontrarnos. Ahí, metidos en el desierto, más tranquilos y a salvo, vamos a planear cómo matar al verdadero Apache de una vez por todas. Sin dobles de utilería, sin robots, directito al grano.
Tuto miró sus uñas postizas pintadas de rojo y luego miró a Cacho. El destino era un círculo perfecto de comedia y peligro. Catorce años atrás la broma pesada los había llevado a Durango, el año pasado la señal del búnker los regresó al desierto, y en este 2027, huyendo de un Apache vestido de traje y corbata, la sierra de los alacranes volvía a reclamarlos como sus hijos pródigos y consentidos..
—Pues no se hable más —dijo Tuto con determinación, quitándose un tacón que ya le estaba sacando ampolla—. Néstor, quítate esa falda y prepara los vehículos. Nos llevamos a toda la comitiva a Durango. Apache cree que puede gobernar el país desde sus oficinas de la CDMX... pero no sabe que en la sierra mandamos nosotros.
La gran retirada familiar estaba en marcha, y la verdadera guerra de Suave Patria 3 apenas estaba por comenzar en el corazón del desierto..
CAPÍTULO 6:
Eran exactamente las once de la noche. Hacía apenas una hora que Tuto y Cacho habían bajado del escenario de la Feria de la CDMX, y el glamour de los aplausos se había transformado en una carrera por la supervivencia. En la sala a oscuras del departamento de Néstor, el silencio era tan espeso que se podía escuchar el tic-tac del reloj de pared y la respiración agitada de los cuatro hombres, quienes seguían enfundados en sus ridículos vestidos de mujer, con las pelucas chuecas y el rímel corrido por el sudor...El Brujo Sabio se asomó con cautela por la rendija de la persiana. Abajo, en la calle iluminada por los postes de luz, dos camionetas negras con los vidrios polarizados permanecían estacionadas con los motores encendidos...Ya se los dije, atolondrados, apaguen hasta las pantallas de los celulares —susurró el Brujo, dándole un leve manotazo en la peluca a Cacho—. Los malditos sicarios de Apache nos siguieron el rastro desde el taxi de la feria. Ya tienen rodeada la entrada principal. No tenemos tiempo de empacar maletas finas. El viaje a Durango sale exactamente dentro de una hora, a la medianoche. Don Toño ya tiene la caravana de camionetas blindadas lista con Rosana, Doña Gina, Alma Flake y los huercos esperándonos en el punto de reunión secreto de la carretera.
Espera, Brujo! —reclamó Tuto en un susurro desesperado, acomodándose el brasier de esponja mientras sentía una náusea terrible debido a la empatía por el embarazo de Rosana—. Mi esposa no se puede alterar con estas corretizas. Tiene apenas un mes de embarazo y el doctor Rosario dijo que necesita paz, no andar huyendo de mafiosos políticos a mitad de la noche...Rosana es mi ahijada, pedazo de animal! —sentenció el Brujo en voz baja pero firme—. Sé perfectamente cómo cuidarla. En mis cuevas y en el búnker subterráneo de mi bar en la sierra de Durango va a estar más segura que en un hospital de lujo. Allá las balas de Apache no entran. Ahora muévanse. Néstor, abre la salida de emergencia...
Néstor, bufando de coraje porque nadie quiso escuchar su plan de espionaje corporativo en lencería, caminó de puntitas con sus tacones hacia el fondo de la cocina. Movió una pesada alacena de madera, revelando una puerta oculta de metal oxidado que daba hacia el callejón trasero del edificio.
Bajen por las escaleras de servicio, uno por uno y sin hacer ni un maldito ruido —ordenó Néstor, levantándose la falda de lentejuelas para poder avanzar—. Si un tacón les rechina, estamos muertos.
El escape fue un éxito milagroso. Deslizándose entre las sombras del callejón como cuatro espías travestis de bajo presupuesto, lograron evadir el cerco de los sicarios de Apache y abordaron el vehículo encubierto que Néstor tenía listo a la vuelta de la esquina...
Cincuenta minutos de adrenalina pura más tarde, el auto frenó de golpe en una gasolinera abandonada a las salidas de la carretera rumbo al norte del país. Ahí esperaba la imponente comitiva de seguridad que Don Toño había financiado: tres camionetas Suburban completamente blindadas, rodeadas por una docena de guaruras armados hasta los dientes con trajes impecables y lentes oscuros, a pesar de la total oscuridad de la medianoche.
La puerta de la camioneta principal se abrió de golpe. Alma Flake bajó con su placa de policía brillando en el cinturón, con cara de pocos amigos, cargando a dos de los trillizos de tres años bajo los brazos como si fueran bolsas de mandado. Rosana bajó detrás, tomándose la pancita con preocupación, flanqueada por Doña Gina y un Don Toño que no paraba de morderse las uñas
El encuentro fue un absoluto caos de comedia. Cuando Rosana vio llegar a su esposo Tuto vestido con un vestido floreado rosa, una peluca rubia despeinada y unos tacones que ya le habían sacado tres ampollas, no pudo contener la risa, olvidándose por completo del susto del escape.
—¡Ay, Tuto! —exclamó Rosana, soltando una carcajada y abrazándolo por el cuello—. Te ves espantosa, mi amor. ¿Ese es tu traje de papá primerizo o qué? ¡Mira nada más qué fachas!
Es por seguridad, mi vida —alcanzó a decir Tuto, abrazándola con cuidado—. Lo bueno es que tu padrino El Brujo llegó al rescate.
El Brujo Sabio se adelantó, abriendo los brazos con solemnidad mística para saludar a su ahijada, pero la ternura del momento duró un segundo. Los tres trillizos adoptados de Cacho, al ver a ese anciano extraño de barba kilométrica y sombrero andrajoso, pensaron que era un juguete viviente de la Feria de la CDMX. Los tres niños corrieron en círculos, esquivaron las piernas de los guaruras y se colgaron con fuerza de la barba del Brujo, usándola como cuerda de rapel.
Suelten la melena, pequeños demonios del averno! —bramó el Brujo, intentando zafarse mientras los guaruras de Don Toño hacían un esfuerzo sobrehumano por mantener la cara seria y no soltar la risa ante la escena—. ¡Cacho, controla a tus huercos que me van a arrancar la sabiduría de la cara!
Cacho, todavía con su peluca rubia de utilería puesta de lado, corrió a pescar a los niños mientras Alma Flake le daba un zape cariñoso en la cabeza.
—Ya dejen los juegos, par de payasos —sentenció Don Toño, revisando su reloj de oro justo cuando las manecillas marcaron las doce de la noche—. Ya es la medianoche en punto de este 2027. Las camionetas tienen el tanque lleno, los guaruras traen las armas listas y Apache cree que nos tiene acorralados en el centro de la ciudad..
Vámonos directo a la sierra de Durango. En esas cuevas y en ese bar vamos a armar el plan definitivo para cazar al verdadero Apache antes de que él nos cace a nosotros. ¡Suban todos! Las puertas de las Suburban se azotaron, los potentes motores rugieron en la oscuridad de la noche y la caravana familiar arrancó a toda velocidad, dejando atrás las luces de la Ciudad de México para adentrarse en la ruta de los alacranes, donde la verdadera guerra por la familia estaba a punto de comenzar....
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Luis Borrayo





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