CAPÍTULO 2..

Para Tuto y Cacho, este encierro forzado era una patada directa al corazón de sus ilusiones artísticas. Desde el año 2024, ambos amigos habían estado planeando meticulosamente su gran regreso al mundo del entretenimiento. Habían ensayado rutinas, diseñado vestuarios y pulido un espectáculo cómico y musical titulado formalmente como "Los Suave Patria", el cual marcaría su retorno triunfal al teatro y a la actuación profesional.

Originalmente, el gran debut estaba programado para presentarse a lo grande en 2026. Ya tenían las fechas amarradas, pero todo se canceló de golpe por culpa de la pesadilla de Durango, el desmadre del búnker y las persecuciones que casi los mandan al otro mundo antes de la boda. El proyecto se quedó enlatado y con las ganas contenidas.

Hoy, en pleno 2027, la oportunidad había vuelto a tocar a su puerta en la masiva Feria de la CDMX. Era el "ahora o nunca". Sin embargo, el destino les volvía a poner el pie: con el Apache real vivo y controlando la política desde las sombras, la presentación pendía de un hilo. Puede que tal vez sí lograran actuar esta vez, pero bajo condiciones extremas...

Reunidos en la cocina de Cacho, bajo la atenta y aburrida mirada de dos escoltas armados apostados junto al refrigerador, los dos amigos revisaban los folletos arrugados del evento. Tuto se tomó el estómago, sintiendo una nueva oleada de náuseas por el primer mes de embarazo de Rosana, mientras Cacho le daba de comer a uno de los trillizos.

Nos va a costar el alma, Cacho, pero no nos queda de otra —dijo Tuto con amargura, arrojando el cronograma del show sobre la mesa—. En 2026 la maldición de Durango nos arruinó el estreno, y en este 2027 no voy a dejar que Apache nos lo quite otra vez. Hablé con los organizadores de la Feria. Si queremos que esto tal vez sí funcione, vamos a tener que hacer solo una hora de show. Sesenta minutos arriba del escenario, y en cuanto se cierre el telón, cancelamos el resto de las fechas y nos largamos de ahí de inmediato. No podemos darnos el lujo de que nos vean tanto en la calle...

Cacho soltó un suspiro pesado, limpiándole la boca a su hijo adoptivo con una servilleta.

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Me duele el orgullo, hermano. Tres años cuidando este libreto para terminar haciendo una presentación relámpago de una hora. Pero tienes razón. Entre los mareos de tu paternidad primeriza, mis tres huercos corriendo por la casa y el maldito Apache real moviendo los hilos de la Jefatura de Gobierno con su escopeta lista, exponernos en una plaza pública es como ponernos una diana en el pecho. Una hora en escena, demostramos que somos "Los Suave Patria", y corremos de vuelta al blindaje de Don Toño antes de que los nuevos sicarios de Apache nos huelan el rastro....

CAPÍTULO 3: EL POEMA DE LA ITALIKA Y LOS GUARURAS SENSENSILES...

Hacía meses que Tuto y Cacho ya no compartían el caótico departamento de la vecindad donde habían vivido amontonados durante la película original y la segunda parte. La adultez y el destino los habían separado formalmente de techo. Ahora, la cita para el ensayo secreto tuvo que ser en la nueva y espaciosa sala de Cacho, un lugar blindado donde los pesados gorilas contratados por Don Toño montaban guardia en cada esquina...

En medio de la estancia, rodeados de juguetes de trillizos y bajo la mirada fija y severa de dos colosos de dos metros con trajes negros y audífonos en la oreja.. Tuto y Cacho repasaban la escena principal de su show. Iba a ser un homenaje cómico y romántico a sus propias desventuras de años atrás.A ver, Cacho, ponte serio que ahí va mi entrada —dijo Tuto, acomodándose un saco ridículamente brillante y tragándose una náusea matutina—. Tú haces de Rosana en la moto Italika, ¿sale?

Cacho suspiró, se puso una peluca rubia despeinada sobre la cabeza y se sentó al revés en una silla de comedor, simulando que manejaba una motocicleta. Tuto se arrodilló dramáticamente en la alfombra, cruzó las manos sobre el pecho y, mirando a Cacho con ojos de borrego a medio morir, comenzó a recitar el mismísimo poema cursi que le había dicho a Rosana catorce años atrás, en aquel largo y polvoriento camino a Durango para salvar a Don Toño:

Oh, Rosana de mi corazón! Tu amor ruge más fuerte que el motor de mi Italika sin silenciador en plena calzada... Tus ojos brillan más que las luces altas de un microbús a media noche, y si el destino me separa de tu lado, juro que mi alma se ponchará como llanta vieja en el camino a Durango...

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Cacho intentó mantener la cara de diva, pero un sonido extraño interrumpió la escena. Uno de los guaruras de Don Toño, el más alto y musculoso, estaba temblando. Intentaba contener la risa con tanta fuerza que su rostro se había puesto completamente rojo. De pronto, el segundo escolta no aguantó más y soltó una carcajada estruendosa que retumbó en las paredes, seguida por el llanto incontrolable del primer guarura, quien se limpiaba una lágrima con su pañuelo de seda

No mames, jefe! ¡Qué pinche poema tan hermoso! —bramó el guarura grandulón, soltando el aire—. Casi lloro de la emoción... ¡Eso es puro arte cinematográfico, carajo!

Tuto y Cacho se miraron entre sí, completamente desconcertados. Si habían logrado conmover y hacer reír a un par de asesinos pagados con entrenamiento militar, significaba que el show de """Los Suave Patria""estaba más que listo para la acción...

Derechos Reservados

Luis Borrayo..

Es de mi autoria...

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