🎬 S.S. Agentes en Acción: Episodio 3 — "El Primer Encuentro"

Acto I: Una Antropóloga y un Intruso de Zacualcity

INT. MUSEO Y BANCO DE VILLACITY - NOCHE

La agente Annie Watson se encontraba bajo una cobertura perfecta. Llevaba horas disfrazada como una pulcra antropóloga, supuestamente contratada para guiar a los excursionistas y turistas por las galerías del Museo Banco. Sin embargo, bajo sus ropas de científica, ocultaba sus dispositivos de espionaje de la S.S. Su verdadera misión era cuidar el legendario Diamante del Alba y emboscar al escurridizo villano Zach Snowball.

El museo estaba cerrado al público y en completo silencio. Escondida detrás de una enorme columna, Annie vio aparecer la silueta de Zach forzando la bóveda principal. Todo marchaba de acuerdo con el plan milimétrico de la agencia.

Sin embargo, a kilómetros de ahí, en el departamento de policía del pintoresco pueblo de Zacualcity, las cosas se habían salido de control. Donny Douglas, un joven policía local que soñaba con todas sus fuerzas con ser promovido a teniente, había seguido una pista en secreto. En su estación todos lo subestimaban y se burlaban de su inmadurez, a excepción de su jefe, el sabio teniente "Sherlock", quien era el único que creía firmemente en el instinto del muchacho. Siguiendo su corazonada, Donny se había metido hasta los techos del museo de Villacity, rastreando al ladrón.

De repente, un fuerte crujido resonó en el tragaluz de cristal, justo arriba de donde la falsa antropóloga vigilaba.

—¡Cuidado abajo, que ahí vooooy! —gritó Donny con una mezcla de emoción y pánico.

El techo cedió por completo. En medio de una lluvia de cristales rotos, el joven policía cayó con fuerza... aterrizando justamente encima de la agente encubierta. El impacto los mandó a ambos directo al suelo, provocando un estruendo monumental.

Alertado por el ruido, Zach Snowball volteó con rapidez. Al ver a los dos oficiales tirados en el suelo, el villano soltó una carcajada burlona, apretó el diamante contra su pecho y corrió a toda velocidad hacia la salida de emergencia, escapando en la oscuridad de la noche.

Acto II: Tensión y una Tregua Obligatoria

Annie, furiosa por el golpe y con el disfraz de antropóloga desarreglado, empujó a Donny para quitárselo de encima. Se puso de pie de un salto, sacudiéndose los fragmentos de vidrio de sus pantalones.

—¡Felicidades, genio! —exclama Annie con una mirada estricta y llena de ironía—. Acabas de arruinar una operación secreta de tres semanas de investigación. ¿Quién eres y por qué saltas desde los techos?

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Donny se levantó sobándose la espalda, un tanto apenado pero manteniendo su sonrisa chistosa y enérgica. Se sacudió el uniforme de policía local y se acomodó la gorra con orgullo.

—¡Ay, ay, ay, mi rodilla! Jejeje... Lo siento, de verdad —respondió el chico rascándose la nuca—. Soy el oficial Donny Douglas, de la policía de Zacualcity. Estaba rastreando al ladrón de joyas para demostrarle a todos en mi delegación que valgo la pena... Bueno, a todos menos a mi jefe, el teniente Sherlock, que él sí cree en mí. Calculé mal el peso del vidrio, pero al menos amortiguaste mi caída, señorita antropóloga.

—¡No soy un colchón y mi título de antropóloga es solo una fachada, soy una agente secreta! —replicó Annie, cruzándose de brazos con una tensión que se podía cortar con un cuchillo—. Y por tu culpa, Zach Snowball va huyendo con el diamante más valioso del país.

Acto III: El Rapto en la Oscuridad

Tras el aparatoso accidente dentro del museo y la huida de Zach Snowball, Donny Douglas se sacude el polvo de los pantalones y decide marcharse del lugar por su cuenta. Da media vuelta y se aleja a toda prisa por la avenida principal, dejando a Annie Watson sola, sumamente frustrada y fulminándolo con una mirada de enojo que podría derretir el hielo.

Mientras camina por una de las calles secundarias y oscuras de Villacity rumbo a la estación de Zacualcity, la tranquilidad de la noche se rompe de golpe. El rechinar de unas llantas rompe el silencio. Una enorme camioneta blindada de color negro se estaciona en seco justo frente a él, bloqueándole el paso por completo.

Antes de que el oficial pueda desenfundar su arma local, las puertas traseras se abren con violencia. Un comando armado compuesto por tres agentes tácticos vestidos de negro y con visores nocturnos desciende a toda velocidad. En un movimiento brutal y perfectamente coordinado, interceptan a Donny. El chico intenta forcejear y dar de manotazos, pero los hombres lo someten con facilidad debido a su fuerza y equipamiento, subiéndolo a la furgoneta a la fuerza.

Las puertas se cierran de golpe y el vehículo acelera a toda marcha, perdiéndose entre la niebla de la ciudad. Maniatado y con el corazón a mil por hora en el asiento trasero, Donny intenta mantener la calma mientras la luz del interior del vehículo se enciende, revelando el logotipo metálico en las paredes: se encuentra dentro de las instalaciones móviles de la mismísima agencia S.S.

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Acto IV: La Propuesta del Jefe y el Lápiz de Metal

El interior de la camioneta blindada se sumerge en un silencio sepulcral. Las luces parpadean y, desde las sombras del asiento delantero, emerge una figura imponente y respetada: es el mismísimo jefe Humberto, el líder supremo de la agencia S.S.

Con una mirada seria pero analítica, Humberto observa fijamente al joven policía de Zacualcity. Lejos de estar furioso por el desastre del museo, el jefe revela que ha estado monitoreando sus pasos. Le confiesa que quedó sumamente impresionado por su destreza, su audacia y su increíble agilidad; haber rastreado el diamante por su cuenta, perseguir a Zach Snowball y calcular el punto exacto para caer sobre la agente Annie Watson demostraba que Donny tenía madera para grandes ligas. Sin rodeos, Humberto le ofrece el trato de su vida: unirse de forma oficial a la élite de la S.S.

Sin embargo, el orgullo policial de Donny y su inquebrantable lealtad hacia su pueblo natal pesan más. Recordando su gran sueño de convertirse en teniente bajo el ala de su mentor, el teniente Sherlock, Donny se cruza de brazos y rechaza la oferta firmemente.

—Agradezco la invitación, jefe, pero yo soy policía de Zacualcity de corazón —responde Donny con determinación—. No voy a abandonar mi delegación ni a mi jefe por una agencia de espías estirados que al parecer son tenientes disfrazados para despistar a los mas tontos jejeje...

El jefe Humberto exhala un largo suspiro, asintiendo con una mezcla de respeto y resignación.

—Es una lástima, oficial Douglas. Pero usted hoy ya ha visto demasiado sobre nuestras operaciones encubiertas, y las reglas de la agencia son muy estrictas —sentencia Humberto con un tono serio y gélido.

Antes de que Donny pueda reaccionar o dar un manotazo de defensa, los guardias tácticos lo sujetan con fuerza, neutralizándolo en el asiento. El jefe Humberto saca lentamente de su saco un misterioso dispositivo plateado: un control naranja con cables tipo mando de Nintendo y de metal con alta tecnología, parodiando al neuralizador de MIB.

Humberto se acomoda unos lentes oscuros, apunta el artefacto directo a los ojos del joven policía y presiona el botón. ¡FLASH! Una intensa luz cegadora inunda la cabina de la furgoneta, borrando al instante cada uno de los recuerdos de Donny sobre el diamante, la antropóloga Annie, los clones de fuego y la existencia misma de la agencia S.S.

Acto V: El Restaurante de Mariscos y el Doble Flash

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El destello de luz se desvanece de golpe. Donny Douglas parpadea aturdido y descubre que ya no está dentro de la furgoneta blindada. Ahora se encuentra sentado en una cómoda mesa de un restaurante de lujo de mariscos. Frente a él, el jefe Humberto suelta una fuerte carcajada y palmea la mesa con gracia.

—¡Jajaja! ¿Qué te pareció el chiste, oficial? —pregunta Humberto riéndose con ganas.

—No entiendo absolutamente nada de lo que está pasando —responde Donny, frotándose la cabeza con total confusión y rascándose la nuca.

—Olvídalo, tigre. Aquí está mi tarjeta, llámame cuando lo pienses mejor —sentencia el jefe con una sonrisa enigmática.

Humberto se pone de pie y se marcha del lugar. Donny observa el pedazo de plástico que quedó sobre el mantel. La tarjeta dice con letras doradas: "S.S. Agentes Internacionales. Dirección: Esteban Baca Calderón #120". A pesar del misterio, el orgullo de Zacualcity es más fuerte; Donny se niega a aceptar el trato, deja la tarjeta en la mesa y decide salir de inmediato del restaurante.

Sin embargo, el destino le tiene preparada una última sorpresa en la puerta de salida. Al cruzar el umbral, se topa de frente con la agente Annie Watson, quien lo esperaba oculta entre la multitud. Antes de que Donny pueda articular una sola palabra o reaccionar, Annie saca el aparato tipo mando de Nintendo con agilidad de espía.

—Lo siento, Douglas, órdenes del jefe —murmura ella con frialdad.

¡FLASH! Una segunda ráfaga de luz inunda sus ojos, borrándole la memoria por completo una vez más y dejándolo completamente en blanco a las afueras del local de mariscos.

Acto VI: El Regalo de la S.S. y la Memoria Recuperada

El destello del segundo borrado de memoria se disipa lentamente. Donny Douglas abre los ojos de golpe y se incorpora de la cama, desorientado. Al mirar a su alrededor, se da cuenta de que se encuentra en una recámara desconocida dentro de una casa completamente ajena a la suya. No está en su querido pueblo de Zacualcity al lado de su madre, abuelos y tíos; los letreros y el ruido del exterior le indican que sigue atrapado en la gran metrópoli de Villacity.

Al levantarse de la cama, nota una pequeña nota de papel manuscrita sobre la mesa de noche. Donny la toma y lee en voz alta:

—Es toda tuya, tigre. Adminístrala bien.

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Confundido, le da la vuelta al papel y descubre un segundo mensaje escrito con la misma caligrafía elegante del jefe Humberto: Vas a cambiar de parecer muy pronto, oficial Donny. Solo revisa el coche de la cochera.

Intrigado y con el corazón latiéndole a mil por hora, Donny sale corriendo de la casa directo hacia el garaje. Al abrir la pesada puerta de la cochera, sus ojos se abren de par en par ante el asombro. Frente a él se encuentra un espectacular carro de golf de alta tecnología, modificado tipo Ranger todoterreno, pintado con los colores oficiales y equipado con luces tácticas de la agencia.

Al poner una mano sobre el volante del vehículo, un fuerte choque de energía mental sacude su cabeza. El impacto visual del auto funciona como un detonador: como si un interruptor se encendiera en su cerebro, Donny se lleva las manos a la cabeza mientras recupera la memoria de todo lo sucedido. Recuerda el robo del diamante por parte de Zach Snowball, el accidente en el techo del museo, el rostro molesto de la agente Annie Watson, el restaurante de mariscos y la misteriosa tarjeta dorada.

—¡Esteban Baca Calderón número 120! —exclama Donny con una sonrisa de oreja a oreja y un brillo de total emoción en los ojos.

Completamente entusiasmado, el joven oficial sube de un salto al carro de golf tipo Ranger, enciende el potente motor eléctrico y arranca a toda velocidad hacia las calles de Villacity. Su destino está claro: va directo a buscar la dirección secreta de la S.S. para reclamar su lugar y unirse a la acción.

FIN DEL EPISODIO 3.

@Luis Borrayo

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