Ya estoy en casa
Pensativa, a través de la ventana, observaba la mañana fría y desapacible, cuando de pronto el sonido del teléfono me sobresaltó. Lo descolgué de forma mecánica, aunque no conocía el número.
__ ¿Sí? ¿Quién es?
__ Rosa... soy yo. Ya estoy en casa.
Por la voz supe que se trataba de mi hermano Javier. Llevaba más de un mes ingresado en la UCI entre la vida y la muerte a causa de un cáncer, aunque los médicos parecían optimistas en un posible restablecimiento. Me sentí feliz de escuchar tan gratas noticias, y notarle tan animado. Aunque había algo raro, que no supe identificar.
__ ¿Javier? ¿Te han dado el alta? ¿Estás recuperado? ¡Qué alegría...
Pero al otro lado de la línea habían colgado tras unos fuertes chasquidos que supuse se debían a interferencias. Mi extrañeza creció.
Apenas tuve tiempo de reaccionar cuando el aparato volvió a timbrar. Ésta vez era mi cuñada que, rota de dolor, me comunicó:
__ Rosa... tú hermano acaba de fallecer.
__ ¡¿Qué?!__ No lo podía creer.__ ¿Cuándo...?
__ Hace media hora.



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