UN TESORO EN EL JARDÍN
UN TESORO EN EL JARDÍN
A quien me hizo creer en los milagros (J.C.Terrenal)
Desear es el primer paso…
UN TESORO EN EL JARDÍN
When I was just a little girl
I asked my mother: What will I be?
Will I be pretty?
Will I be rich?
Here´s what she said to me
Que sera sera
What ever will be, will be
The future´s not ours to see
Que sera, sera
What will be, will be…
Mi madre siempre me cantaba esta canción, decía que la veía tan dulce como yo. A mí también me gustaba, era pegadiza y te relajaba. No conocí mucho a mis padres, solo hasta los díez años, fallecieron en un accidente de coche, y mi abuelo se hizo cargo de mí. No recordaba muchas cosas, pero sí las suficientes para saber quiénes era. A mi madre le gustaban mucho las flores, incluso las negras, siempre andaba liada en el jardín, decía que buscando un tesoro, usaba un desodorante llamado Impulso, que hacía también de perfume (floral), están obsoletos, pero quizás de mayor los relanzase con una capacidad de 150ml (antes muy pequeños), con cinco aromas, no más: rosa, violeta, jazmín, flores silvestres-frescas (margaritas principalmente) y azahar, con otro nombre, quizás “flores”, para que me recordara a ella. Cuando me tuvo ya no era guapa, pero si la examinabas por partes, había reflejos de su belleza perdida. Mi abuelo siempre repetía que cambió mucho cuando la perdió, pero era tan buena, que para mí era la madre más guapa de todas. También era cariñosa, pero a la vez algo distante, no se daba a conocer del todo, quizás por temor a defraudarte, porque su mayor defecto fue la inseguridad en las decisiones importantes. Se llamaba Alejandra y mi padre Matías, porque mi abuelo se llamaba Tobías, y querían ponerle uno parecido, pero no igual, para que tuviera su propia personalidad. De mi padre recuerdo que usaba el desodorante Axe, también parecido al de mi madre, que hacía un poco de perfume, había de muchos tipos dentro de la misma marca, no recuerdo el nombre, creo que llevaba algo de coco, también recuerdo que le gustaba leer mucho E.A.Poe, y que tenía gran carisma, el que le faltaba a mi madre, por eso se llevaban tan bien, y por mencionar algo más, su mayor defecto: creer que todo el mundo era como él. De los tres juntos solo me acuerdo de que los sábados por la noche pedíamos pizza, y veíamos una película familiar, mientras yo me tomaba un vaso de leche caliente (no me dejaban tomar el chocolate, por si me ponía nerviosa), mi madre un Puerto de Indias Gin y mi padre un Jack Daniel´s, los dos abrazados (conocí el amor de pareja a través de los dos, una suerte, se lo aseguro). Esa noche me dejaban que durmiera con ellos, y la verdad es que siempre tenía dulces sueños. Me llamaron Rebecca, lo eligieron porque a los dos les encantaba la película de Hitckot, la de blanco y negro, quizás por el estilo romántico-gótico, les gustaba el misterio, pero mi abuelo me contó un secreto: no fue por eso, lo escogieron por su significado “la que une”, yo les uní, fui el regalo que el destino eligió, aunque la felicidad durara poco tiempo…
LA POSTAL
- Rebecca deja el jardín, lo vas a estropear
- Quiero aprender, quiero tener mano con las flores, como mi madre
- Tú has salido más a tu padre, aunque seas una mujer.
- Lo quiero intentar, ella siempre decía eso: “al menos intentarlo”
- Como quieras, pero deja las rosas tranquilas, que son de una especie con valor, y sé lo que va a pasar
- No, voy a cuidarlas todas, con los errores se aprende
- Lo ves cómo has salido a tu padre. Tu madre me hubiese obedecido, y tu padre seguramente me hubiese plantado una rosa en el dormitorio
- Tengo de los dos
- Si tienes de los dos, pero el carácter es de tu padre, un poco tozuda
- Todos tenemos defectos
- Si, lo bueno es sacar provecho hasta de ellos. No lo olvides
- No te entiendo
- Ya lo entenderás
- ¿Qué es esto?
- A ver
- Parece una caja
- Si, ten cuidado
- Es bonita, de madera. A mamá le gustaba mucho la madera, creo que es de ella
- A ver trae, la abro yo por si hay sorpresas desagradables
- Si es de mi madre: no
- Pero a lo mejor no lo es, trae
Y la abrimos, estaba llena de objetos sin sentido: una gitanita, un pez, una libreta con notas, un lobo, una flor, fotos, postales…Nos quedamos sin palabras, era una especie de cápsula del tiempo, ya dije que a mi madre le gustaba el misterio. Mi abuelo llevo la caja a la cocina para limpiarla, mientras le invadía a preguntas, pero no me contestaba, solo la miraba. Le pedí que me dijera el significado de cada objeto, sonrió, pero con una sonrisa triste, quizás sabía más de lo que yo pensaba, y ya solo comentar que desde que descubrí ese tesoro en el jardín, mi concepto de una madre sencilla y cariñosa cambió, no a peor, pero no tenía nada que ver con la madre que realmente que creí conocer, esa no era ella…
- ¿De dónde es?
- Aquí pone Royal Castle Neuschwanstein
- Un castillo real, pero de dónde
- Te he dicho millones de veces que no preguntes por la localización de lugares. Compré el globo terráqueo, para que todo lo que no supieses donde estaba, lo buscases.
- No tengo ganas, estoy muy nerviosa
- Bueno está en Alemania
- Mi madre fue allí, creí que nunca había salido de la casa
- Pues parece que antes de estar con tu padre, viajó un poco (sonrió, creo que porque le estaba pasando igual que a mí)
- ¿Y qué pone por detrás?
- Felicidades cariño, te amé y te añoré siempre. Tu abuela…
- ¿Mi bisabuela era alemana?
- Pues no lo sé, tu madre no hablaba mucho, pero cuando le pregunté, me dijo que estaba muy mezclada, porque su familia siempre emigraba, lo que tenía claro es que tenía sangre gitana (supongo que por eso está ahí la flamenca). Y bueno cariño, con los años aprendes a no preguntar mucho, para no decepcionarte, prefieres dar una oportunidad a las personas, y según se comporten, ya actúas, porque vino contigo en la barriga, no quería que mi hijo sufriera. Quizás nos engañó, pero tu padre la amaba con locura, lo suficiente para también adorarla, y la verdad hacía bien de comer, yo ya tenía años, tu abuela había fallecido, no pedía mucho más, si no me daba problemas, por mí encantado
- Me hubiese gustado haber conocido a la familia de mi madre también
- Me dijo que era hija única, y que no tenía. Le di su oportunidad, y no la desaprovechó, me trató mejor que cualquier hija
- ¿Indagamos abuelo?, quizás tenga primos
- Ya sabes que eso no suele traer sorpresas buenas
- ¿Pone el nombre de su abuela?
- No, pero en la firma hay dos iniciales B.R
- Ya tengo catorce años, quizás pueda investigar, aunque no me acompañe un adulto, soy muy madura para mi edad
- Vamos a olvidar esto. Voy a guardar la caja en el armario, como recuerdo
- No lo hagas, porque la cogeré, y haré todo por mi cuenta. Sabes que lo hago, que soy capaz, y también tengo inteligencia para ello ( la heredé de mis padres)
- Está bien, a ver si no nos arrepentimos
- ¿Y el matasellos?
- Mira por donde, es de Málaga
- ¿Dónde está eso?
- Al sur de España, fuimos una vez de vacaciones
- Pues tendremos que volver a ir
- Antes haré unas averiguaciones, conozco a un viejo amigo que vive allí, precisamente en una colonia de almenes que hay en Mijas, quizás tenga que ver algo, quizás sepa algo, sin ser consciente
- Llámalo
- Es la hora de la siesta en España
- ¿Eso qué es?
- Allí después de comer se echan un rato, unos veinte minutos de descanso
- Lo deberíamos copiar
- Tenemos otro ritmo. Allí lo hacen un poco por el clima caluroso, aquí llueve casi todo el rato
- Inglaterra es preciosa por su naturaleza tan frondosa, pero a veces no la puedes ni disfrutar con tanta agua
- ¿no?
- Es por protestar, soy como mi padre
- Ya
- Amo mi país
- Mejor, porque es quien te puede dar un abrazo
- Y mi abuelo también
- Pero en algunas ocasiones, no sirve de mucho mi abrazo
- Lo tendré en cuenta
- Si cariño, tenlo, por si la vida te sorprende
- ¿A qué hora podemos llamar?
- Dentro de una, será suficiente
- Miramos mientras otras cosas
- No, vamos a ir paso a paso, para no liarnos, creo que tu madre nos tenía engañados. Coge la libreta que está en el despacho, que voy a ir apuntando y atando cabos. Me da miedo, pero creo que va a ser mi último caso como abogado
- Voy corriendo
- Despacio, todo despacio, las señoritas deben ser delicadas hasta andando
- Aun soy niña
- Buen momento para coger costumbres y convertirte realmente en una dama, luego no puedes, ya es tarde, ya quizás seas lo que a otros les conviene, y da coraje
Mi abuelo encendió el ordenador, y empezó a investigar un poco por su cuenta. Intentó buscar a quien perteneció ese castillo, por lo visto lo mandó construir Luis II de Baviera, como refugio personal y un homenaje a su compositor favorito Richard Wagner, se considera un símbolo de su fascinación por el arte y la fantasía. Después de su muerte, pasó al Estado de Baviera, y se convirtió en una atracción turística muy popular, pero no entendía la relación con mi madre. Mi abuelo seguía buscando, pero yo creía que se trataba solo de una postal bonita de su abuela, que quizás era alemana, porque mi madre era morena, pero su vello era rubio, era claro, y quizás ahí estaba el secreto. No lo sé, pero había que seguir indagando. No me dejaba ver el ordenador, decía que era muy pequeña y que las tecnologías a veces no eran buenas. Yo no era tan pequeña, y mi coeficiente intelectual era muy superior a la media, pero no quería que aprendiera, creo que le hacía sentirse bien verse superior a mí, como les pasaba a muchos hombres, y les aseguro que eso nos da igual con los años, siempre que nos sintamos bien a su lado.
- ¿Werner?
- Hola Tobías, cuanto tiempo, ya solo hablamos por Navidades
- Una pena, es por la distancia, que siempre va separando
- Y la vida, las preocupaciones, la familia
- Todo un poco
- ¿vienes este verano?
- Pues quizás con mi nieta, no se acuerda de su última visita
- Ni de que se montó en el burro
- De nada, era muy pequeña
- Se lo pasará bien, tengo una nieta de su edad más o menos
- Seguro
- Quédate en casa, tengo sitio, y no cojas billete de vuelta, según la marcha
- Bueno el colegio empieza en septiembre
- Pues entonces os vais, no sé si habrá momento de volver a vernos
- Es verdad, así recordamos nuestras conversaciones de la Universidad
- Y más cosas
- Te quería pedir un favor
- Claro dime, si está en mi mano
- Quería saber si has conocido a una mujer, ya entrada en años, cuando te mudaste allí y eras más joven, con la iniciales BR, alemana, creo
- Por supuesto, Beatriz Rich fue muy famosa en este pueblo por sus cuentos, daba charlas en los colegios, para despertar la imaginación en los niños. Estaba casada con alguien de la nobleza alemana, no sé decirte ahora con exactitud, pero era alguien importante, aunque intentaban pasar desapercibidos.
- ¿Y no tendrías algo con su firma, verdad?
- Sí, le ayudé a vender una propiedad en Alemania, y me regaló un cuento firmado. Te paso la foto
- Por favor
- Ya lo hice
- ¡Dios mío!
- ¿Qué pasa?
- Nada, ya te explicaré, te lo prometo, no quiero confundirme
- ¿Te he ayudado?
- Sí, muchas gracias. Voy a ir estas vacaciones y te comento, cuando tenga todo atado, porque ahora puede ser todo coincidencias o especulaciones. No sería bueno llegar a malas conclusiones, puedo perjudicar. Y si sale todo como creo, quizás me anime a escribir un libro, admito consejos
- Me dejas intrigado
- Me verás pronto por allí, quizás sea mi último viaje, pero será con mi nieta y para ver a un buen amigo, la mejor elección posible
- Están las amantes
- Claro, pero a mi edad de esas no me fio
- Haces bien
- Gracias, de corazón. Era muy importante para mi nieta
- No te pregunto más, lo dejo a tu voluntad. Nos vemos amigo, estamos en contacto, y más a menudo que antes, que casi nos habíamos olvidado
- Lo dicho, prometido, todo el mundo necesita a los amigos
- Bueno vamos a dejarlo, que al final vamos a parecer dos enamorados
- Jajaja. Es verdad. Hasta pronto
- Hasta siempre…
Mi abuelo me miró, sonrió, pero no me dijo nada. Entró en el despacho, y me dijo que me fuera con María, y le ayudara con la cena. No me apetecía, quería saber todo sobre mi madre, pero me empujó y me dijo de mala manera, que no entrara. Obedecí, y le hice prometer que no abriera la caja, hasta estar yo delante, porque sabía sacar mis propias conclusiones. Me dio su palabra, y era de esos hombres que sí la tienen. Yo le mentí, era pequeña para el honor y esas noblezas, me fui al jardín a mirar por la ventana, su mesa estaba de espaldas, no me vería. Lo siento necesitaba saber, era mi madre, era mi parte de mi vida, nadie tenía más derecho que yo, ni él, aunque fuera mi abuelo.
Se sentó se puso las manos en la cabeza, volvió a encender el ordenador, y puso un nombre Beatriz Rich. No apareció nada, si así se llamaba mi abuela, su vida había desaparecido, por lo menos de internet. Eso pasa cuando tienes que ocultar cosas, y no siempre malas, a veces es para que no te molesten o para no molestar a nadie, con sorpresas no esperadas. Quizás fuese un nombre falso, quizás fuese una ladrona de guante blanco, quizás fuese una agente de la policía secreta, quizás tantas cosas, y por si me enteraba seguí mirando, hasta que María me vio y me cogió de la oreja, sin decir palabra, para que mi abuelo no se enterase
- ¿Qué haces espiando a tu abuelo?
- Pues eso
- Es un hombre importante. Eres muy niña, para enterarte de cosas de adultos
- Es que hemos encontrado una caja de mi madre en el jardín y estamos investigando
- Jugando a la policía tu abuelo a su edad. Lo que hace el aburrimiento, mientras se eso, bien están.
- ¿Quieres saber lo que hay?
- No, me pagan para llevar la casa, no tengo más curiosidades, que la de saber que hay en la despensa
- María por favor, que era mi madre
- Cariño, nunca se debe investigar el pasado de las personas
- Que pesados con eso
- Será por algo, cuando todo el mundo repite un dicho, es cierto
- Siempre hay excepciones
- Es verdad, pero te la juegas, si no lo es
- Mi madre es la excepción de todo
- Seguro que si guapa, pero no es asunto mío, no creo que a tu abuelo le guste que yo me entere de cosas de la familia, por los chismes, no soy así, pero todo el mundo tiene un precio, aunque sea yo la excepción de eso, por el cariño que os tengo
- ¿Qué vamos a cenar?
- Ensalada de escarola, anchoas y aceitunas, con un lenguado
- Que bien, mi pescado favorito
- El de la mayoría de los niños, porque es muy suave
- Me tienes que enseñar de cocina
- ¿y eso?, nunca has querido
- Me voy haciendo grande
- Si es verdad, cuando te hagas muje,r empezamos con lo más sencillo
- Voy tarde
- Cada una a su ritmo, y será ya mismo
- Porque lo sabes
- Soy una mujer y he criado a dos niñas, lo sé.
Me fui al cuarto hasta que me llamaran. Me puse a jugar un poco con el móvil, y me di cuenta de que la semana siguiente era el cumpleaños de mi abuelo (75), aún le quedaba vida, si todo iba bien. No quería celebrar nada, solo mis cumpleaños, y no mucho. Decía que se celebran los 18 y los 50 con una fiesta inolvidables, y luego ya al gusto y circunstancias del consumidor. María le regañaba, porque decía que a cierta edades había que celebrarlo todo, pero no tenía ganas, se veía muy solo. No sabía qué le iba a regalar, pero hacía unos días encontré una foto en el cuarto de mis padres, en otra caja, y se la daría enmarcada. Estaban los dos en el banco del jardín, cerca de donde encontré el tesoro, abrazados como siempre y mi madre con la mano en la barriga, estaba embarazada de seis meses, según la fecha que escribió. Tenía un poema escrito, y vi tanto amor en esa imagen, que creí que no era su sitio estar escondida, así que se la pondría en el despacho sin más, con un lazo lila. No había fotos por la casa, para evitar las lágrimas, pero esa necesitaba otro lugar. Os leo el poema
En mi flor engendré un nuevo corazón
Ese que era parte de los dos
Donde además de vida
Creció amor
Donde además de ilusiones
Dio fruto a la pasión
Donde el dolor desaparecería
Para dar paso a un mundo mejor…
Me parece que hablaba de mí, ¿verdad?. Era bonito y sencillo, pero quien dijo que la belleza no se encontraba también ahí, yo creo que incluso con mayor valor, que aquellos que de adorno se cubre, para esconder defectos, que la vida te da como premio, para que aprecies lo que se marchó. No es mi frase, es de mi abuelo, habla muy bien, eso lo tengo de él, como mi madre, estoy muy mezclada, y como positivo, que tengo casi todo lo bueno de cada uno, menos el carácter fuerte de mi padre, porque por lo visto la mujer debe ser dulce, y a veces a mí el genio me posee. María dice que eran las hormonas, que con la edad se me pasará, como a unas de sus hijas. Me llamaron para la cena, me lavé las manos y me senté deseando que mi abuelo me contase algo. Solo me dijo que después de cenar, mientras se tomaba la infusión y yo la leche caliente (mientras estuviera creciendo, debía tomar mucha leche), sacaríamos otro objeto, para ver si también nos decía algo. De la postal me comentó, sin darle mucha importancia, que se refería a los cuentos de princesas que su abuela siempre le contaba, y por eso le mandó eses castillo tan medieval, lleno de fantasía y de magia. Bueno ya sabía algo más de mi madre, una decepción porque la imaginación me voló, inventando historias casi fantasmales, pero siempre hay quien te pone en el suelo, vaya que al volar te tropezases…
EL PEZ
No os lo había comentado, pero mi abuelo fue uno de los mejores abogados penalistas de Inglaterra, por eso no me dejaba tocar su ordenador, ni entrar mucho en el despacho. No guardaba nada, por motivos de seguridad, pero tampoco le gustaba que estuviera trasteando en los recuerdos de su vida laboral. Nos pusimos frente a la chimenea, y abrió la caja mágica, para coger el pez. Era bonito, de madera pintado de colores, y por detrás había escrito: Olimpiadas Barcelona 1992. Supongo que fue, desde luego era una bonita experiencia: vivir ese acontecimiento y si tuvo la oportunidad, me alegro por ella, eso que se llevó al cielo. Entonces mi abuelo sacó una foto donde mi madre estaba con un grupo de chicas en bañador, parecía que iban preparadas para la natación sincronizada, llenas de purpurina y con un moño alto, que hacía de una corona bonita. Nunca la vi nadar, y me hizo gracia. Tenía un cuerpo muy bonito, ojalá lo heredase de ella, por el momento estaba cogiendo forma, pero aún era una niña. Mi abuelo me miró, y dijo:” bueno tu madre era una bailarina del agua, ya sabemos otra cosa. No sé porque no nos comentó nada”, y me fui contenta a la cama, pensando que no había nada más, que nos dijera ese pez ni esa sirena enmascarada, pero aunque esa fue mi conclusión, mi abuelo siguió investigando en su despacho. De eso me enteré más adelante, pero os lo comento de antemano.
Buscó en el ordenador: acontecimientos importantes en las Olimpiadas de 1992, y entre muchos cotilleos se comentó que hubo un asesinato entre las personas que participaron en montarlo todo, los voluntarios. No decía mucho más, solo se hablaba de un hombre, que no era tan joven como mi madre, con apariencia árabe, sin mayores comentarios, salvo que fue empujado por una mujer desde un andamio. Nunca se encontró a la asesina, solo se pudo saber que fue mujer, por una cámara de seguridad. Mi abuelo se llevó las manos a la cabeza. ¿Sería mi madre la asesina?. Eso no se lo creería nadie, si la conocían, pero ya saben, uno va sacando las conclusiones que más le atraen, bien por malos o buenos deseos, bien por antipatías o bien porque haya algo en juego. Mi abuelo se estaba distrayendo con mi madre, sin hacer daño, pero hay quien juega con las vidas de otras personas, creyéndose el dueño, con derecho incluso al maltrato y a castigar con lo que no estaba de acuerdo, sin buscar motivos ni razones, que importaban si ganaba el juego.
- Tobby cuanto tiempo
- Si, la verdad es que mi nieta me tiene muy entretenido, más últimamente, ya sabes la adolescencia. De pequeña: por si había alguna trastada, al no tener cabeza, y ahora: vaya que las hormonas la llevasen por donde no quisiera
- Pues luego te esperan las salidas, y que conozca a malas compañías, que la den también malas experiencias. Una vez que tienes hijo o nietos hay que estar alerta siempre, por lo menos hasta que estén totalmente maduros, y no es a los 18, podrán votar, y quizás sea el comienzo de la madurez, pero no están hechos aún, muy pocos lo consiguen.
- Déjalo que yo tan tengo mi edad, y no estoy para mucho
- Bueno cuéntame, a que se debe la llamada. ¿Quieres quedar?
- Claro, siempre, pero muy temprano, porque yo a las doce, como tarde, estoy en la cama descansando
- A mí también me parece bien. ¿Vamos al restaurante indio que tanto te gustaba cuando trabajabas en Londres?
- Sí, en Reading hay un cercanías, lo prefiero al coche, porque alguna copa tomaremos, y no soy un joven
- Genial, yo cojo el metro entonces, y si nos emborrachamos, por si no hay más oportunidades. Te llevo a mi club, está cerca, ahí podemos charlar con tranquilidad, porque supongo que algo me quieres comentar
- Chico listo. Me parece genial. ¿Cuándo?
- El Sábado
- No, los fines de semana los tiene libre María, mi criada. Se va el sábado a las doce, para dejarnos la cena preparada, porque la del domingo la hace ella cuando llega, sobre las seis está en casa, y le da tiempo. Al menos que tenga 24 horas para estar con su familia. Es viuda y las hijas son mayores, pero todo el mundo necesitamos nuestro espacio. Yo me siento más seguro con ella en casa, por Rebecca, pero debo darle ese tiempo, así que el viernes
- De acuerdo
Mi abuelo se pasó esos dos días mirando por internet cosas, y no me dejaba tocar la caja, por lo visto era más importante de lo que parecía en un primer momento. Mi madre y sus misterios. Como hacía esgrima y tenía pronto las competiciones, me distraje bastante, sin molestarle mucho, para que me enseñara más objetos. María también me advirtió que la paciencia era una virtud, que había que ir aprendiendo poco a poco, porque las prisas siempre eran muy malas consejeras, y los nervios estaban bien en la adolescencia, pero luego, quedaban feo los impulsos, por lo general iban acompañados de reprimendas, y no solo de los que estaban cerca. Me centré en la esgrima, me gustaba, mi abuelo se empeñó en él, porque quería que practicase algún deporte, que tuviera cierta clase. Si hubiese sabido que mi madre nadaba tan bien, me hubiese apuntado a alguno con el agua, pero como no sabíamos nada, decidió que el esgrima tenía más categoría, que los que usaban pelota, aunque también me gustaban.
- Tobby cuéntame
- Ya tengo muchas canas para Tobby, Tobías está mejor
- Como quieras, pero no sé si me saldrá, después de tantos años
- Inténtalo, quiero que mi nieta me vea con estatus, y Tobby es para un niño
- Bueno bueno no te pongas repipi. Has tardado un poco y he tenido que pedir, para que no me echasen. Opté por un menú de degustación para los dos, con el vino de la casa, así no nos confundimos
- Me parece genial
- ¿Qué tal todo?
- En la casa bien. Rebecca creciendo, y algo preocupado, porque se está poniendo muy guapa, y ya sabemos lo que pasa. Creo que la voy a casar pronto, a los 20 me parece buena edad o en cuanto termine la universidad, si va, para que no sienta la odiada soledad, yo no voy a ser eterno. Buscaré un buen hombre, poco mayor que ella, para que no lo vea un viejo y le guste, buena persona, pero lo suficientemente inteligente, para no dejarse doblegar, y a ver si tienen hijos pronto, y me da tiempo a conocerlos. Cuando tenga su propia familia, no echará en falta nada. Si no le parece bien, le explicaré su situación y los peligros de vivir una mujer sola, además su mayor defecto es la nobleza, y en el terreno laboral hay rivalidades, presiones, celos y competencia, no creo que lo pasase bien, lo vería todo como un problema diario, y eso lleva a malas consecuencias, incluso en la salud, así que mejor en casa tranquila, sin prisas, sin miedos, sin malos entendidos, y si tiene inquietudes profesionales, puede desarrollarlas en la casa, no solo se encuentra la realización personal en una oficina, mejor en su hogar, sin tener que pasar por situaciones, que quizás le trajesen quebraderos de cabeza, ya sufrió bastante mi princesa.
- Las mujeres siempre dan problemas y preocupaciones, aunque sean unas niñas
- Pero menos mal que la tengo a ella, la verdad, da sentido a mi vida
- Claro que sí, yo también me alegro que la tengas (sirvieron la comida y el vino)
- ¿Quería preguntarte si aún tienes las claves del servicio de inteligencia?
- Sí, yo aún hago trabajos, aunque esté jubilado
- Dámelas
- Que tonterías dices, no puedo
- Solo quiero mirar una cosa, y te las devuelvo
- Como mucho vamos a casa después de cenar, y te ayudo desde mi ordenador. Es el servicio de inteligencia, no unos aficionados, parece mentira que no lo sepas
- Tienes razón, quizás esté chocheando, Cenamos y vamos
- De acuerdo, llamaré al club, para decir que anule la reserva. Ahora disfrutemos de la comida, y luego ya nos ponemos serios, Un momento que hago la llamada
Mientras mi abuelo fue a cenar, María me dejó ver una película “Super 8”, no era mi preferida, pero era muy entretenida, ya saben Spielberg no decepciona,. Tomamos palomitas, y alguna bebida sin gas, no sé porque, pero por lo visto mi madre no quería que tomase diariamente gas. Nadie lo sabe, cosas de mi madre. No terminó tarde, pero mi abuelo no había llegado, y estaba un poco asustada. María se dio cuenta, y me hizo una manzanilla, para relajarme un poco, mientras me contaba cosas de joven, yo creo que se las inventaba, pero me agradaban, así que le prestaba atención. Me fui a la cama sobre las once, leí un poco el libro que me recomendó una amiga “El Jardín olvidado” de kate Morton, que se convirtió en uno de mis favoritos, y sin darme cuenta me dormí, sin que sonara la puerta, lo que estaba esperando, pero como pasa casi siempre, se espera lo que no llega.
-
- Bueno Tobías qué quieres mirar
- Quiero que busques algo sobre el asesinato de un voluntario en las olimpiadas del 92 en Barcelona
- De acuerdo
- No tardes, que no sé el último tren a Reading
- No te preocupes, te voy a llevar yo
- No eso no, no te hago esa molestia, si acaso me quedo en tu sofá, y cojo el primero de la mañana
- Llama para advertirlo, para mayor tranquilidad. Luego tomamos un Whisky escocés que me han traído y charlamos
- De acuerdo, busca eso, mientras llamo a María
- Mira aquí está, pone poco. El nombre de la víctima, su posible vinculación con banda terrorista, sin familia, joven, cosas sin mucha trascendencia, la verdad, pero como se le consideraba un mal hombre, no buscaron mucho
- Alguna foto de la que posiblemente le mató
- Realmente no se sabe si lo mató o discutieron y se cayó, no se sabe nada. La prensa es sensacionalista, y sacó sus conclusiones, en la foto solo se ve una mujer con unos vaqueros, camiseta blanca, gorra y las clásicas gafas metalizadas Ray-ban, que estaba cerca, pero nada más.
- No se supo nada
- Aquí pone, que se intentó localizar, pero desapareció como arte de magia. Pudo pasar cualquier cosa, como ya te he dicho: era un mal hombre, quizás ella no tenga nada que ver, quizás solo estuvo donde no debía y a la hora equivocada
- Muchas gracias. Es verdad lo que dicen de que hay que tener amigos hasta en el infierno, sin vosotros no hubiese descubierto nada.
- Sí, es bastante cierto. Me puedes explicar a qué se debo esto
- Pues no, la verdad, piensa que es curiosidades de viejo
- No me lo creo, pero hace mucho que aprendí a ser discreto
- Te lo agradezco
- Bajemos al salón, tomaremos algo recordando viejos tiempos, y mi mujer te preparará la cama, nada de sofá. Cuando te levantes y desayunes bien, si quieres te vas
- Debo irme por mi nieta, veremos si duerme esta noche. Se ha quedado sin padres y teme mucho perderme, necesita sentirme cerca, ya sabes los niños necesitan cariño, seguridad y rutinas, y soy el único que se lo puede dar
- Pobrecita. ¿por qué no te vas con tu hermano y su mujer a Bolton?. Tienen también nietas de su edad
- Mi hermano ha sido general, nos dirá hasta la hora a la que debemos hacer popo
- No me digas
- Insoportable, y Rebecca y yo vivimos muy relajados, además construí esa casa, quiero morir en ella
- Pero muchas veces las necesidades mandan
- Por el momento no, estamos bien, tenemos a María
- De acuerdo, perdona por la indiscreción
- No hay nada que perdonar
- Sírvete
Mi abuelo llegó bien temprano, y me hizo unos gofres como desayuno, para compensar su ausencia, sabía que odiaba que no durmiera en casa. Me encantaban los gofres con chocolate o mermelada, para él con miel, ya saben, cuanta más edad, más necesidad de tomar cosas sanas. Después me fui a mi habitación, tenía que arreglarla un poco, los fines de semana me obligaban. Mi abuelo fue a su despacho para curiosear un poco más la caja, y ahí estaban las gafas Ray-ban clásicas, que asustó hasta a las golondrinas que cerca volaban (no me comentó nada…)
EL LOBO
No volvimos a hablar mucho de la caja, porque mi abuelo estaba descubriendo quien era realmente mi madre, y no quería cambiarme la imagen de ella, sus motivos tendría, siempre hay un motivo para todo, bueno o malo, pero lo hay. De vez en cuando sacábamos objetos, y llegaba a conclusiones bonitas con ellos, sin saber con certeza porque estaban ahí dentro. Una noche, después de cenar calamares y arroz tres delicias (unas de mis comidas preferidas de niña). No fuimos al jardín, no hacía mucho frío, pero cogimos una mantita, y empezamos a trastear en la caja. Había un pequeño peluche, parecía un lobo, pero mi abuelo dijo que no, que era un perro de la raza Husky, que se parecían mucho en el pelo y tamaño. No quise llevarle la contraria, para que viera que me estaba cambiando el carácter, que me estaba convirtiendo en una señorita fina y educada, pero era un lobo. Luego vimos una foto con un grupo de amigos en un campus universitario. ¿Había estudiado? , ¿ qué carrera?. Mi madre y sus sorpresas. Estaba guapa y delgada en la foto, yo siempre la conocí algo gordita, muy cambiada, pero era ella. Por detrás ponía “Madrid 1997 (Lobo)”. Entonces miré a mi abuelo sonriendo, y no dijo nada, porque era de esos hombres que les costaba reconocer, que también se confundían. Empezó a chispear, y me mandó a la cama. Sabía lo que iba a hacer, lo sabía, iba a mirar en el ordenador, y no me iba a dejar leer nada, luego se inventaría cualquier historia, y me quedaría sin saber la verdad, esa que es tan importante, para no llegar a conclusiones falsas. Me fui al cuarto disgustada, quería ver más objetos, pero no me dejaba, iba poco a poco, porque si no la información se saturaría con tanta. Es mejor conocer lo básico e importante de todo, que andarse por las ramas, porque se olvida nada más cruzar cualquier rampa, si quieres profundizar en algo que te guste, hay maneras de conseguirlo, pero no en poco tiempo, de forma rápida.
MADRID 1997
- Buenos días, ¿salimos esta noche?
- No hay exámenes el Lunes
- Por mi de acuerdo, vamos a un bar nuevo que hay por Palacio
- Por mi genial, casi no salimos nunca por allí
- Lo malo es el transporte
- Entre las cuatro el taxi no nos sale muy caro
- ¡Venga! a las diez en la puerta del campus
- Allí nos vemos
- Poneros guapas, es una zona algo pija, a ver si ligamos en condiciones, y dejamos un poco atrás a tanto macarra
- Si a ti te gustan
- Para algunas cosas, no para tener hijos
- Nunca se sabe, quien será el mejor padre, la vida te puede sorprender
- Ojalá sea de manera grata
- Bueno no te vayas por las nubes, que vamos a tomar unas tapas y alguna copa, no a comprometernos
- Jajaja Es verdad, pero me pondré mi mejor vestido
- Buenooo
Esa noche fuimos las cuatro muy bien arregladas, si quieres pasar desapercibida, tienes que ir de la forma adecuada a cada lugar. Nunca será bueno que te señalen, ni por ser la más guapa (NUNCA). Y cogimos un taxi, emocionadas y contentas, porque nos dijo que él mismo nos llevaría a casa: sobre las cinco, cuando cerraban los bares, estaría en el mismo lugar donde nos dejó, porque éramos demasiado bonitas, y le daba miedo que nos cogiera cualquier canalla. La noche había empezado bien, no nos tendríamos que preocupar por la forma de volver al campus, antes no había tanta competencia en nada, y un taxi, un fin de semana, era una joya valorada. Entramos en un bar y sorpresa, si existía la belleza en los hombres, los tres que estaban en la esquina la tenían. No dije nada, mis amigas casi chillan, yo como si nada, y por dentro pensé: “el que caiga”: uno era muy alto rubio con sonrisa pícara, otro muy moreno, creo que el que tenía más labia, y el tercero con unos ojos que embrujaban. Me tendría el que le diera la gana, si es que había alguna posibilidad, porque de joven a mí los nervios y la timidez siempre me fallaban. Creo que fue la última vez que fui feliz plenamente, por eso lo recuerdo siempre con mucha nostalgia, además me hicieron sentir muy guapa, y eso pues a todas nos encanta, aunque ya no quede huella de nada. Se acercaron, me enamoré, pero como ahora, sin saber de quien se trataba, pero mi corazón temblaba, y eso solo pasa si el amor te alcanza. El de la labia nos dio un pequeño discurso, no recuerdo sobre qué, yo temblaba de la emoción, no me enteraba de nada, y me invitó a una copa. No quería tomar nada, quería que me tocaran el alma, entonces me miraron y el mundo desapareció. Deberían haberle contratado como seductor, no tenía que esforzarse, solo mirar, lo demás un regalo de Dios (perfecto). No estuvimos cómodos, y no sé si mis nervios bloquearon la sensualidad que había en mi corazón, pero a mí me bastó. Me lo tomé como una noche mágica, incluso con un fuego abrasador, y aunque las hogueras de San Juan se hubiesen apagado hacía meses, para mí la magia surgió, siempre lo llevaré en mi corazón. Mi inteligencia me dijo, que me conformara con lo que me dieron, ya que los mundos eran casi opuestos, y le hice caso, así sufriría menos: tiré su teléfono. Si me hubiese llamado, quizás hubiese intentado convencerle de que merecía la pena un esfuerzo, pero no lo hizo y se convirtió en un bello recuerdo…
- ¡Cuéntanos1
- Ya os he dicho que esta las mata callando
- No sé qué deciros, ahora mismo estoy emocionada
- ¿vais a quedar?
- No
- ¿pero por qué no?
- No, quisiera dejarlo aquí, no os voy a contar nada. Están los exámenes cerca, así que no quiero que me deis la lata, que me voy a desconcentrar, y sería una pérdida de tiempo
- Bueno bueno, pero si te llama y quedas, nos lo cuentas, quizás tenga otro amigo por ahí perdido, y podamos salir los ocho
- No va a llamar, olvidarlo
- El fin de que viene, vamos
- Olvidarlo, no es de nuestro mundo, mejor vamos por donde siempre
- Iremos guapas y no se notará
- Claro que se notará. Pasad página…
El taxista nos llamó con la mano, fuimos corriendo, íbamos a cogerle el número de teléfono, y le llamaríamos cuando le necesitásemos, no creíamos que le importase. Y bueno, nos subimos al taxi, le contamos como lo habíamos pasado, que había ligado con un ricachón, justamente ahí frenó, se puso una máscara y no fuimos conscientes de nada (menos mal, dentro de lo malo, pues hay que dar las gracias). Nos despertamos en el césped del campus, tuvo el detalle de dejarnos cerca de casa, y vivas, lo dicho, hay que dar las gracias, otras no se salvan. Nos robó, y no sabemos lo que pasó realmente, pero teníamos heridas en el cuerpo, moratones, algún labio roto, y la ropa rasgada. Nos despertamos casi a la vez, sin decir nada. Nos miramos, cogimos los bolsos, nos fuimos a la habitación y solo dijimos:” Hasta mañana”. Nunca más hablamos de ello, ni denunciamos, pero dejamos de ser las mismas, dejamos de ser unas muchachas, nos centramos en estudiar y en pasar página. Ninguna regresó al campus, nos separamos, pero antes nos dijimos adiós con la mirada, cuando nuestros padres vinieron a recogernos para cerrar etapa…
Mi abuelo investigó con el ordenador algo relacionado con un lobo en Madrid ese año, y descubrió que justamente al poco tiempo de lo que se supone le pasó a mi madre, cogieron a un violador en serie, un lobo solitario, que atemorizó durante años a muchas jóvenes de aquella época, pues cambiaba de aspecto, y no fue fácil localizarlo. Al final lo encerraron, pero como no había asesinado, el Juez no fue duro con él, y en un permiso carcelario, no regresó a la prisión. Aún lo siguen buscando, porque lo ven responsable de algunos otros casos, aunque nunca tuvieron pruebas, que lo culpase de antemano. No se supo más de él, ni se supo lo que le hizo a esas muchachas, quienes no hablaron, quizás por temor, quizás por falta de valor, quizás por vergüenza, quizás por tantas cosas, quizás porque llevaban minifalda, era de madrugada, quizás se lo buscaron…
GOMA
Dicen que las cosas tienen importancia, cuando ves que las necesitas, pues igual pasaba con la justicia. Cada noche después de cenar, me dejaba trastear un poco con la caja, para que entre los dos sacásemos conclusiones bonitas sobre mi madre. A veces parecía que podía tratarse una espía y otras de una asesina con clase, todo un misterio, pero lo que estaba claro es que no era la madre cariñosa, tímida, casi sin vida, que me hacía chocolate con mucho esmero. Habían muchas cosas dentro, muchas, hasta una trenza, quizás hizo como yo (dejarse el pelo largo desde que empezó con la catequesis, para que el día de la comunión se viera bonito, y luego cortarlo como recuerdo). Cogí una goma del colegio de abogados de Lucena, por lo visto estuvo colegiada ahí. Ni idea de porque eligió ese sitio, porque nunca lo visitó, según mi abuelo, pero por fin nos enteramos de lo que estudió: Derecho, jamás lo hubiese pensando, no tenía carácter para eso, o eso creía, porque mi madre parecía que tenía más valor del que mostraba, quizás porque no le quedó más remedio Mi abuelo se informó de que solo estuvo colegiada cinco años, luego desapareció, ni rastro, pero como no tenía deudas, ni nadie preguntó por ella, pues tampoco la buscaron. ¿Qué le pasó a mi madre?
LUCENA
- Te tienes que marchar
- ¿Pero por qué?. Es solo un convicto más
- No lo es, es un hombre con poder, con gran orgullo y ego, que te va a hacer daño
- No puede tomarse la justicia por su mano
- No puede, pero lo hará. Has destapado el mayor caso de corrupción en España, irán a la cárcel, con más dinero, pero a la cárcel y allí le dará tiempo a pensar muchas cosas
- He hecho solo mi trabajo
- Le da igual, ya no importa nada, se le has metido entre las cejas, y el motivo es lo de menos, querrá que pagues por destapar sus vergüenzas, aunque no tengan ni por ellos mismos respeto
- ¿Qué quieres que haga?,¿Dónde quieres que vaya?
- Vas a entrar en el sistema de protección de testigos
- Tan malo es
- Lo es, además cree que con el tiempo sacará algún beneficio, por lo que no dudará en intentar aniquilarte, casi todos los delincuentes creen que no van a ser cogidos, les ciega la avaricia, sus deseos casi enfermizos y solo quieren un resultado, luego ya pensarán qué hacer, creen que con sus dotes de manipulación, evitarán cualquier perjuicio. Te debes ir, te han enfilado, y como te digo el motivo, ya carece de sentido
- Solo he hecho mi trabajo
- Le da igual. Haz la maleta, una sola. No metas cosas de valor, ni recuerdos, solo cosas prácticas que vayas a necesitar.
- ¿Cojo ropa de abrigo?
- Coge de todo, porque vas a visitar durante un tiempo muchos lugares, hasta saber cuál será el destino definitivo. Te buscaremos una casa, un trabajo, tendrás una persona de contacto e intenta pasar lo más desapercibida posible. Cambia el color de pelo y el corte, usa gafas, será suficiente, esperamos. Las operaciones nunca llevan a nada bueno.
- Me estás asustando, no lo hubiese hecho, si hubiese sabido el resultado
- Todo tiene su precio. No solo has destapada a personas corruptas, has evitado mucho mal para nuestro país, porque se empieza por poca cosa, luego quieres más y el fin de todo ser malvado: es el poder, también les da igual el precio y las vidas de las personas, si obtienen su trono a cambio. La mayoría de los hombres tienen un criminal escondido en su ser interno, solo que algunos lo controlan y otras los dejan que vuelen según el viento. Estos no solo vuelan, si pueden usan bombas contra todo el que no les haga una reverencia, cuando lo que se merecían: era un puñetazo en el pecho. Te tienes que ir
- De acuerdo, pero no sabía la consecuencias, solo vi a hombres que robaban al Estado, y creí que debía hacer mi trabajo, como los periodistas, como los fiscales, como todo aquel que frena una injusticia, porque le parece honrado
- No te has equivocado, solo que ante la posibilidad de peligro, te tienes que ir
- Pero es que siempre me han dicho, que los testigos protegidos lo pasan muy mal
- Tienes esa opción o quedarte aquí, y que te maten
- ME MARCHO…
Lo que mi abuelo no descubrió fue el orden de los acontecimientos, si conoció a mi padre siendo un testigo protegido, el resultado es que lo hizo muy bien. Nadie podría imaginar que la buena ama de casa de mi familia, se trataba de otra mujer muy distinta, ni su hija. Ahora comprendo, porque se reía cuando me metía con ella, diciéndole que era un poco tonta, y no se daba cuenta de las cosas. Nunca me insinuó nada, pero ahora si entiendo algunas de sus sonrisas e incluso de algunas lágrimas. Mi madre llevaba a una actriz escondida bajo sus faldas, esperaba que fuese eso, y no un arma…
EL MARCA PÁGINAS
Si debía comentar algo más, pues decir que la profesión de mi padre fue cuidarnos y protegernos, hasta el último momento (tenía dinero), pero no era un inútil, porque mi abuelo se encargó de ello, siempre decía que se puede ser de todo, incluso vago, debido a muchas circunstancias, pero nunca un inútil. Y de mi madre, pues que fue una mujer soñadora, y esas no se conforman con una sola historia de amor, aunque le rompieran el corazón. Os cuento una, una bonita, porque tuvo de todo, pero también bonitas…
VIENA, AÑO 2000
Creemos que como testigo protegido se fue a Viena, y trabajó en la Galería Belvedere, donde compró el marca páginas del cuadro del Beso, de Klimt, de sus preferidos, muy típico, pero no por ello dejaba de ser bonito (suponemos que escogieron esa ciudad y ese lugar de trabajo por la seguridad, y no solo por la cantidad de cámaras, también por el comportamiento de sus ciudadanos). Trabajaba como seguridad de la sala donde se encontraba, quizás por eso le encantaba o también porque era una romántica (los motivos a veces no importan, ya lo hemos comentado), por eso también sabía hablar alemán, no por sus raíces, de las que nadie se acordaba, si no por haber vivido en una de las mejores ciudades del mundo, dicho por expertos, no por una basada en sus sentimientos. También pensamos que ahí conoció a mi padre, ¿fui engendrada allí?, me gusta la idea, quizás vaya a visitarla. Lo que no sé es cuando se dieron el primer beso, ni qué les gustó a primera vista, solo sé que el amor que vi entre ellos parecía verdadero y eterno, mejor eso que vivir un matrimonio lleno de disputas. Todo lo relacionado con mi madre, parecía de película, la pena que no fuese de las de Disney, donde existe un final precioso, lleno de buenos sentimientos y de esperanza, en vez de estar repleto de sangre y rabia, pero en la vida el destino es el que manda…
- Buenas tardes
- Le puedo ayudar en algo
- Claro, me he perdido, no sé cómo salir, estoy un poco mareado de tanto cuadro, ya no asimilo nada
- Jajaja. Siga la flecha
- ¿Es como en el Ikea, que tienes que pasar por todo, para salir?
- Me temo que sí, si usted no está enfermo, debe hacer todo el recorrido
- Le he dicho que estoy mareado
- Caballero no me entretenga, tengo que hacer mi trabajo
- Trabajo dice, estar de pie mirando el cuadro
- Me pagan por ello
- Bueno me voy
- Menos mal
- No sea antipática
- Disculpe
- Disculpada, pero no se aparte
- Tengo que hacer mi trabajo, y usted me lo impide
- Me voy, pero deme su número de teléfono
- Usted no está bien
- No insulte, me ha gustado
- Tengo pareja, este anillo es de compromiso
- Y a mí que me importa
- Caballero, siga la flecha
- Me voy, pero volveré
- No será buena idea…
El primer encuentro, un poco raro, pero tenía su punto simpático, mi padre era un canalla, hasta que se enamoró de verdad, antes solo fueron historias pasajeras, como las de un verano bonito, pero que ahí se queda, en otras tierras a las que pertenecía tu vivienda.
- ¿Cómo estás?
- Un poco nerviosa, la verdad, porque han tirado casi al lado mía una pieza importante de arte, y me han regañado. A veces las cosas suceden tan rápido, que no te da tiempo a reaccionar bien
- ¿Lo han roto?
- Un poquito, pero el restaurador ha dicho que tiene fácil arreglo
- Bueno las cosas si se hacen sin querer, pues no es una maldad
- Es que según las cámaras, no está clara la intencionalidad
- Bueno cariño, siempre existieron los Bárbaros (grupo de humanos que no pertenecían a la civilización romana y que, durante la Antigüedad tardía, protagonizaron migraciones y conflictos con el Imperio Romano, y de su barbarie adquirió el nombre)
- Es verdad, a ver si todo se soluciona bien, y se queda atrás. Quiero decirle que he venido porque mi jefe me ha dicho que le haga el favor de tomarme un café con usted, por sus contactos
- Gracias. Me llamo Matías
- Bonito
- ¿Y usted?
- Alejandra
- También está bien
- Tiene su clase
- Si la tiene, hay princesas con eses nombre
- Yo soy una
- ¿Si?
- Si, de verdad, así me llamaba mi mamá (se sonrió)
- Ah, ya decía
- ¿No lo parezco?
- No
- Quizás mi interior si tenga esa esencia
- Quizás, por eso quiero conocerla
- Solo será un café
- Ya veremos, princesa
Mi madre no era mucho de citas a ciegas, todas le defraudaban, ya saben por lo de soñadora e idealista, así que dejó el interés de conocer a desconocidos, y mantuvo la esperanza en quienes ya sabían de qué pie cojeaban, pero decidió tomar ese café, podía haber dicho que no, pero fue. Pasaron una tarde muy amena, incluso fueron al cine para ver una película: “el jardinero fiel”, le gustó, sin más, le gustó, creo que de ahí le vino la afición por la jardinería (era un poco peliculera), pero sin buscar a ningún amante, le bastaba en todos los sentidos mi padre, saben eso de las almas gemelas, pues la encontró (si les pasa, no metan la pata con chiquilladas, poco a poco las cosas se estropean, o por lo menos, guarden el decoro, para no dañar a quien les ama, quizás no se lo merezca)
- Entonces ese anillo, ¿realmente es de compromiso?
- Por supuesto, quiere ver la fecha
- ¿y ha venido a la cita’
- Puro compromiso
- Pues no lo parece, me pone ojitos
- No se los pongo
- Si, que sí
- Usted es un creído
- Puedes llamarme Matías y de tu
- Prefiero que no, porque veo que se confunde mucho
- No sea ridícula, solo quiero pasar un buen rato, y ver si le despierto simpatía
- Me cae usted regular
- No es cierto
- ¿Cuándo se casa?
- El verano que viene,
- ¿Tanto tiempo?
- Sí, es un hombre importante, hay que preparar todo bien
- ¿y mientras usted trabaja en un museo, siendo tan importante?, No la creo
- Después de la boda dejaré de trabajar, y le he dicho que antes, quiero ser totalmente independiente, como he sido siempre, poco a poco se hacen los cambios, para que no duelan
- Una mujer independiente
- Siempre lo fui, le escribí un poema a mi abuelo con ocho años, que no recuerdo bien, era sobre una cometa, y solo me sé un verso
- ¿Cuál?
- “Cómpramela abuelito, para qué corazón, para que sea libre como tú y yo”
- Una poetisa
- Ahí vamos, intentándolo
- Ya me harás un poema
- Lo dudo (se lo hizo, ya lo leyeron)
- Entonces quieres tu independencia o quieres casarte
- No sé bien, a veces la vida te va llevando a sitios sin tu quererlo, pero hay días que pienso: “quizás sea mejor aguantar a uno, que a cientos”
- Buen consejo, se lo diré a nuestras hijas
- Me cae usted mal, pero me hace sonreír
- Entonces te tengo
- No me tiene, me caso el verano que viene
- Ya veremos…
Y saben cómo la conquistó, pues con un solo beso, de despedida, uno cálido, lleno de sentimientos, sin más, pero suficiente para desear otro encuentro. Mi padre preguntó por su horario, y fue todas las noches a recogerla al trabajo, para acompañarla a la casa. Nunca pidió subir, dijo que lo hacía, porque era un galán en una época equivocada, y mientras estuviera en Viena, no la dejaría volver sola a casa (a su futuro marido no le importaba). Y bueno, pueden imaginar, surgió la magia, creo que simplemente le hizo olvidar, con eso a mi madre le bastaba. Nunca volvió a estar sola, nunca se volvió a sentir abandonada, nunca dudo de su elección, porque siempre se sintió amada, respetada y valorada…
¡Ah!, en la primera cita mi padre le dio las buenas noches, mandándole el audio de “la meditación del corazón”, por Mario Alonso Puig (no duden en escucharla)
CRUZ DE CARAVACA
Creo que mi madre tuvo mucha vida interior, por la falta de una vida normal, la llenaba más, que cualquier reunión de personas falsa. Fue feliz mucho tiempo por la paz sentía, gracias a una conciencia limpia, a pesar de vivir muchas desgracias, hasta que le quitaron todo, incluido eso, simplemente porque les dio la gana. Y ahí entró en juego la religión, su único apoyo, cuando le dieron la espalda. Los motivos fueron muchos, pero ninguno totalmente verdadero, pero ya lo dijimos, a veces los motivos son lo de menos. Llevaba la religión a su manera, siempre rezó, aunque no fuese una niña buena, siempre tuvo fe, solo que creció, cuando solo le quedó ella. Quizás no entró en ninguna asociación religiosa, porque sabía que su vida no había sido perfecta, que no era digna de un mundo sin maldad, porque había conocido muchas veces a Satán y a sus vampiresas, pero eso no le quitaba, que la fe la acompañara e incluso la salvara de un mundo sin piedad para ella. Lo mismo le pasaba con la política, la llevaba a su manera, porque Jesucristo fue un líder, uno que no la decepcionó, pero los líderes terrenales piensan más en la cartera, así que la política, por sus mentiras, no la quería cerca, pero estaba atenta.
- ¿Qué es esto?
- Es un símbolo religioso
- La verdad que las religiones tienen una simbología muy bonita, tuvieron unos buenos asesores de imagen en la antigüedad
- A veces hablar como un viejo, hija
- Todo se pega
- Pero tienes razón, en todas las religiones, los símbolos son bonitos, sin excepciones, también su significado influye.
- ¿Y esta?
- Es una Cruz de Caravaca, se considera una reliquia de la cruz donde Jesús fue crucificado. Se cree que protege contra el mal, la enfermedad, el rayo, el fuego y otras adversidades, en conclusión para alejar las energías negativas. Es un valioso talismán, un buen amuleto protector según la fe cristiana
- ¿Y era de mi madre?
- Sí, eso sí lo sé con seguridad. Era de tu madre. No sé porque se lo quitó, quizás no hubiese pasado nada
- Nunca se la vi
- La llevaba con un imperdible en el sujetador
- Ah, ¿por qué escondida?
- Pues no lo sé, optó por ello sin más, creo. A veces no es bueno mostrar tu religión, hay quien mata por ella, no sé si sabrás que es el fanatismo
- No lo tengo claro, pero suena a fantasma
- Un poco, explicarte de forma sencilla, que el fanatismo se produce cuando personas por sus ideales son capaces de hacer barbaridades muy nefastas para el hombre, por eso son muy peligrosos
- Si, ya veo, salen en las noticias algunos casos
- Pues hay que tener cuidado con ellos, porque no temen a la muerte, creen que morirán por una justa causa, que les dará como premio una vida eterna cada uno en su cielo
- Que de cosas hay en el mundo tan raras, con lo bien que se está en casa tranquilos, con la música, las películas, con las plantas, con la buena comida y durmiendo en una buena cama
- Es verdad, pero hay personas con don de manipular, por lo general algo enfermas, pero con capacidad de dominar, y ciegan al resto, convirtiendo la vida en un infierno, pero con un fin sagrado para ellos. Su ego necesita liderar, y ya sabes, a veces el motivo es lo de menos ( no lo diré más)
- No es necesario, lo he aprendido: hay que tener cuidado, porque el prójimo puede ser un enemigo encubierto, sin haberles hecho nada para ello
- Exacto, es triste, pero si no lo conoces de nada, puede ser eso
- Me va a dar miedo salir al mundo
- Estaré a tu lado, no temas, sabré cómo guiarte
- Gracias abuelo
- No hay porqué, la familia por lo general es tu apoyo, no un traidor, que no te desea bueno, quizás por un gran ego
- ¿Ocurre eso?
- Claro, hasta en la Biblia: la envidia, los celos, el amor, el dinero y esta el: “si yo no, pues tú tampoco”, todo eso y más hace que lo que fue amor, se convierta en un odio hambriento, por no decir ogro
- Lo dicho, me quedo en casa
- Se te olvidará, y disfrutarás, solo que mejor avisar, para evitar sorpresas. Esta conversación no la recordarás, y actuarás con naturalidad, aceptando las derrotas, lo normal, cuando no eres una enferma
- ¿qué quieres decir?
- Nada, cosas de abuelos, recuerdos que te llevas en el corazón y en los huesos
- Miramos más objetos, está llena la caja, voy a abrir esa bolsa, a ver qué hay dentro
ANILLO
Había una inscripción Eugenio 2/5/2005. Bonita fecha, se supone que era la de la futura boda de mi madre, que nunca se realizó, podéis imaginar quien la estropeó, fui yo, no mi padre, aunque quizás fuese el incitador
- ¿Estás segura de lo que vas a hacer’
- Mucho, ¿no quieres?
- Con todo mi corazón, ¿te acompaño?
- No, Eugenio es un hombre comprensivo, quizás le ha pasado como a mí, se ha visto con la obligación de casarse conmigo, un poco por conveniencia. Nos gustamos, nos queremos, pero no hay pasión. Es un hombre independiente e intelectual, lo del matrimonio lo ve como una costumbre, que hay que llevar, el tendría diferentes amantes, por lo menos hasta que se hartara de amar sin besar. Lo conozco, no se enfadará
- Pues menos mal, ya me veía batiéndome en duelo, como los antepasados
- Jajaja, menos mal que algunas cosas se quedaron atrás, porque el honor está muy bien, pero la vida lo es más
- Un hombre sin honor ni palabra, no es un hombre
- A quien le importa ya eso, en la aristocracia quizás, pero todos somos más prácticos, por suerte. La vida prima ante cosas intangibles, que solo el hombre anclado en el pasado las quiere, y vivir ahí solo trae inconvenientes
- Pero Eugenio es de la aristocracia
- Y yo, ya te dije que era una princesa
- Vale, pero lo que quiero decir es que la familia quizás si quiera venganza, tenéis todo preparado
- Bueno espero que él se lo cuente de la forma correcta a todos
- Esperemos, porque si no me veo comprando un arma
- No exageres, que no soy tan importante
- A veces el corazón da la importancia a las personas
- Más el dinero, no te confundas, tendrás sangre noble, pero el dinero manda en todas las arcas, por mucho que tengas nombres, sin dinero, nada
- ¿tienes dinero?
- Unos ahorrillos
- Entonces no me tengo que preocupar
- Para nada, será una sorpresa, pero al mes, nadie se acuerda, seguirán con su vida, como si nada, siempre pasa, aunque antes den la lata
- Me quedo más tranquilo
- Me alegro
- ¿Se me nota la tripa?
- Un poquito, pero estás más guapa
- Entonces me cambio, no quiero que me vea atractiva, vaya que le entren celos inexistentes, pero del orgullo sale lo más hiriente
- Estás guapa con todo
- Gracias
- Yo te tengo así de guapa
- Es cierto, hay quien te embellece y hay quien te destruye
- No lo olvides
- No lo olvido, he vivido mucho
- Te llevo hasta la puerta
- No, voy dando un paseo, hemos quedado en un café. Se supone que ya no debemos vernos a solas, para que la noche de bodas ardamos en deseo
Mi madre dio un paseo, con su peto de embarazada y una camiseta de flores, muy romántica. Estaba guapa, se sentó al lado de Eugenio, con quien solo había tenido pocos encuentros, desde que conoció a mi padre, porque el amor de los dos dejó claro, que su prometido ya no entraba en juego. Se lo explicó todo con dulzura, intentando que los nervios de ambos no crecieran, porque una vez que los pierdes, nada vuelve a ser igual. No hubo problema, Eugenio lo comprendió, e incluso le confesó que tenía a una amiguita desde antes de conocerla, quien había sufrido mucho por todo, y ahora quizás estarían otra vez bien juntos. Le pasaba como a ella, la quería, era una buena compañía, pero no estaba enamorado, quizás por el simple hecho de sentirse obligado, quizás si la hubiese conocido en un bar, la pasión seguro que hubiese aflorado, pero tomando un té en una especie de palacio, delatando sus cualidades, mientras le echaban el lazo, pues no era muy afrodisiaco. Mi madre se sonrió, no eran personas de épocas antiguas, como sus padres, tenían los pies en la tierra, vivían la época que les tocaba, pero a veces, en determinados círculos sociales, eso no importaba. Se alegraba de que hubiese dado el paso, porque quizás él jamás se hubiese atrevido, por la honra de las familias y esas fantasías de la aristocracia, así que todo solucionado, e incluso le comentó que no se preocupase, que diría que fue una decisión de ambos, porque no estaban enamorados. Se abrazaron, Eugenio le miró la barriga, pero no hizo ningún comentario. Solo sonrió, y le deseó suerte, mientras mi madre se emocionaba, porque a pesar de saber que estaba haciendo lo adecuado, le dolió dejar a quien creyó que la salvaría de una soledad, que amarga hasta al más simpático. Todo fue fácil, todo acabó en calma, sin llantos, ni espectáculos, así que todo se olvidaría fácilmente, porque no habría heridas que curar, ni noches llenas de llanto. Todo volvería a volar, como la cometa que mi abuelo me compró, sin dinero y sin lazo.
LA DOTE
- Ni hablar, te casas con ella
- Te estoy diciendo que no estamos enamorados
- Pero eso que importa en tu mundo, lo que importa es continuar con la imagen y el buen nombre
- Por favor, estamos en el siglo XX, y no soy un príncipe
- Pero desciendes de él, y eso significa mucho, para que haya diferencia entre las personas. ¿o quieres casarte con la hija del tendero, que tanto frecuentas?
- La quiero
- Por favor, es guapa, ya se te pasará el capricho
- Lo dudo, llevo una década con ella
- No me enfades, nos iban a dar una gran suma de dinero por el compromiso, nada más que por eso te casas, luego sigues tu vida como si nada, a todo se acostumbra una, le darás hijos, y se entretendrá con ellos, si tiene buena vida, morderá el anzuelo
- Es una mujer independiente, de su tiempo, si no estuviera enamorado, me hubiese gustado. No lo voy a hacer eso, sería como matarla en vida
- Ya vendrá el amor
- No necesitamos dinero
- Cariño, si no vas sumando al dinero familiar, desaparecerá, como los apellidos y los títulos. Si no sumas, restas, y no estamos para eso
- Chorradas para la vida que quiero. Además creo que se ha enamorado, y la respeto, quizás hubiese sido muy infeliz a mi lado.
- Como todas cariño, es la vida que nos toca a la mayoría
- A la mayoría de antes, no a las de ahora
- Pues se confunden
- Deja que se confundan, así cuando elijan estarán contentas, no se sentirán prisioneras
- Te casas y punto, ya hablo yo con la familia, se arregla en un rato, no te preocupes. Les gustas mucho por tu estatus
- Mamá, está embarazada
- ¿Qué me dices?
- Si, y está feliz, le brillan los ojos, conmigo nunca, y a la hija de la tendera le hacen chiribitas
- Vaya problema
- ¿tanta dote era, para que estés así?
- Mucha, pensamos que algún secreto guardaba, y nos querían contentos por si nos enterábamos ya casada.
- Que mal pensada
- Los años, no te engañan, ¿quizás sea tuyo?
- No hemos intimado mucho, me lo hubiera dicho, como dices tú, aunque fuese por darle un buen nombre
- Eugenio eres un desastre
- No, soy honrado, pero eso a vosotras no os place
LA LIBRETA
Me encantaba la caja de mi madre, tenía de todo, desde maquillaje hasta el lápiz que usó para estudiar, era un tesoro precioso el que me había regalado, aunque me daba mucha pena no tenerla a mi lado. La llegué a conocer, pero me hubiese encantado contarle la primera vez que voy a hacer el amor, que me ayudara a elegir una carrera o un curso de especialización en algo, que me abrazase cuando estuviera triste, que me diera buenos consejos, que me diera un simple beso, pero una vez me dijo que la vida estaba llena de problemas, que era preciosa, pero no todo tenía color de rosas. Y bueno me tocó este, como a otras otro, pero me daba pena no tener una madre, en la que apoyarme cuando el corazón me doliera. Había una libreta muy bonita, donde había escrito cosillas que me venían bien: cómo debía arreglar la casa, sus gustos por las cosas de aseo, los viajes que debía hacer, todo con gran valor para mí, y al final escribió una carta preciosa, quizás sabía que iba a morir, no sé, las mujeres somos muy intuitivas la mayoría, pero tanta intuición sería casi de bruja.
Querida hija, querida Rebecca:
Primero pedirte disculpas, debería estar a tu lado esta noche, antes de que te durmieras, pero bueno la vida siempre trae sorpresas. No llores, no desperdicie tus lágrimas, porque la felicidad que consigas no dependerá de mí, ni de tu padre, eso son cosas secundarias. El buen corazón, la fuerza y la inteligencia son las que te darán las buenas elecciones para conseguir un futuro certero, si es que no tienes la mala suerte de conocer a lobos hambrientos. Guíate por el buen hacer, porque quizás con trucos se consigan las cosas más rápido e incluso creerán que más buenas, pero por lo general la vida es justa, y castiga al que se cree con un poder cruel, superior incluso a las leyes de la naturaleza. Sigue tu camino, no te entretengas, busca consejo de quien demostró que te quiso mucho tiempo bien, no de quien llegó a tu vida como una fugitiva encubierta. Las personas son buenas, pero también las hay traicioneras, te lo digo por experiencia, pero sabes que tengo fe, que crecí pensando que lo malo se paga y lo bueno se premia, así que actúa bajo una buena estrella. No estés triste, tienes vida, todo es posible y podrás ser madre, podrás disfrutar de las cosas que ahora crees haber perdido por una tragedia. La vida no siempre es maravillosa, pero puede seguir dando alegrías, no lo olvides princesa. No te pierdas, no lo consientas, no caigas en las redes, apártate del dolor, aunque un breve placer sintieras. Y nada más que decir que, quizás que el secreto de una buena vida, sea sencillo: llenarla de cosas y personas que te hagan sentir bien, disfrutar de los pequeños placeres de la vida y tener una conciencia limpia, porque si consigues mantener durante toda tu existencia paz interior, todo será posible, aunque sufras por amor, aunque tengas más pérdidas, aunque conozcas el dolor, todo es posible, si tienes un buen corazón, y lo valora quien esté cerca. Me despido con un beso enorme desde el cielo, donde te espero cuando cumplas cien años, antes será una equivocación, que no quisiera. VIVE, AMA Y REZA, porque el alma existe, para quien sabe que lo material se esfuma como una quimera. Avanza, no te atasques, cambia de camino si ves que tu vida se quedó quieta. Busca un buen hombre, la belleza es una cualidad superflua, aprecia a quien te haga la vida bonita, no a quien nada más que te da guerras. Busca un compañero, no un señor al que debas obedecer y lo sientas lejos de las ilusiones que tuviste de pequeña. Ten al menos un hijo, le dará sentido a muchas penas, y poco más: que te quise, que te quiero, y que aunque no lo creas: ESTOY CERCA…
Es bonita, ¿verdad?, aún lloro cuando la releo. Que madre tuve, y Dios se la llevó al cielo. Me enteré que escribió esta carta, porque tuvo un buen embarazo, pero el parto no fue tan bien, y creyó que no se recuperaría, por eso no tuvo más hijos y por eso había también una Estampa de la Virgen de Lourdes, a quien se le reza cuando estás enfermo o enferma.Quizás la salvó, y al menos tuve el placer de conocerla. A veces mi mente lo negaba, y creía que en cualquier momento entraría por la puerta, pero no, ni un fantasma volvió, para darme esperanzas de que, como ella decía, estaba cerca. Pero os voy a comentar una cosa, aunque no lo creáis, siempre me despierto con la cama bien preparada y tapada, cuando soy un torbellino mientras duermo (antes de morir mi madre, amanecía con la cama echa un desastre, como si hubiese habido una guerra, y me regañaba, porque no era de señoritas, amanecer de esa forma tan imperfecta), y les aseguro que me muevo igual, porque las noches que me despierto de madrugada, miro como estoy, echa una gitana, y en la mañana, falta que me dé un beso un príncipe, para parecer el lecho de una princesa encantada. Estoy segura de que mi madre me tapa, lo estoy, es la señal que espero despierta, pero lo hace cuando nadie la molesta, para abrazar a su hija amada. Y lo dejo ya, que voy a llorar, pero hay otra sorpresa: había una segunda carta, donde me explicaba quién era yo realmente, aunque me doliera el alma. Soy hija de Eugenio, del aristócrata bueno, que según me contó mi madre la dejó ir, sabiéndolo, porque la vio feliz, y respetó su felicidad, aunque le doliera el orgullo y el pecho. Me pidió disculpas, por engañarme, pero se enamoró y había que pagar un precio, también no dudó en hacerlo, porque la vida le había enseñado a saber cuándo una personas era buena o mala, y reconoció en Matías casi a un ángel de la guarda. Mi padre me haría feliz, como mi abuelo, por eso no le dio miedo, por eso se sintió segura de hacerlo. Nunca había hablado con mi padre de eso, si mi padre dudaba de que yo fuera hija de Eugenio, nunca se lo preguntó, continuó a su lado, sin dudas, queriéndonos a las dos, quizás también pagó su precio, y el premio fui yo, una hija sana, que a veces se olvida lo maravilloso que es eso. Había tres fotos: una de mi padre, otra de Eugenio y otra de mi madre teniéndome en brazos, con los dos a cada lado sonriendo. La que pondría en mi casa, cuando mi abuelo se hubiese muerto, para no ofenderlo. ¿Mi abuelo lo sabía?, sabía que no era su nieta, ¿y me cuidó con tanto esmero?. Es cierto lo que mi madre me dijo, hay personas malas pero también buenas, que te guían por un buen sendero. No sé si fui dichosa o una desgraciada por perder a los padres tan pronto, pero me sentía feliz con mi abuelo, así que quizás también sea cierta otra cosa, que la vida compensa, si no defraudas al Dios bueno. Y por último comentar, que mi madre no se llamaba Alejandra, se llamaba Raquel, los dos me gustaban. MI MADRE Y SUS MISTERIOS…
MIJAS
- Pasa guapa, eres clavada a tu madre
- Gracias, ¿sabe quién soy?
- Si, eres mi hija
- ¿Por qué no me buscó cuando murieron mis padres?
- Porque no quería dañar a tu abuelo, y sabía que tu madre te había contado quien era tu verdadero padre, así que te dejé elegir a ti
- Mi padre es Matías
- Perdón, por supuesto, soy desconocido, pero todo tiene arreglo. ¿Son mis nietas?
- Vine para que las conociera
- Muchas gracias, muy agradecido. ¿Cómo se llaman?
- Raquel y Rebecca
- Bonitos, buena elección
- Si, dude si Alejandra, pero me pareció que pegaban más esos dos
- A mí también me gusta más, ¿son gemelas?
- Mellizas, pero se parecen mucho
- ¿qué diferencia hay?
- Pues las mellizas son como dos hermanas que nacen en el mismo parto. Se pueden parecer o no, son dos óvulos fecundados. Las gemelas son idénticas prácticamente, porque es un óvulo fecundado que se divide. No sé si lo he explicado bien, pero más o menos
- Si lo he entendido
- Por lo visto mi abuela materna tuvo muchos partos múltiples, era muy fértil, quizás lo heredé
- ¿Conoces a tu familia materna?
- Pues no, y con el jaleo de nombres de mi madre, pues no sé muy bien por donde buscar, y no sé si realmente quiero, ya que no vinieron a verme nunca
- Se enfadaron con lo de la boda, porque la mía les exigió la dote, aunque no me casase con tu madre, por el embarazo. Hubo problemas, tu madre discutió con todos, y se marchó con tu padre. Hizo su vida con vosotros, y bueno ya sabemos que los alemanes la idea de familia a los 18 se dispersa mucho, dejan que lo hijos hagan su propia vida, y si no molestó, pensarían que era feliz. Realmente no sé nada con seguridad, solo que se enfadaron por lo de la dote, creo que tuvieron que darle algo, si no fue mucho, a mi familia.
- ¿Y usted no dijo nada?
- No, porque ese dinero sería para ti en un futuro, y no me quise entrometer, no sé muy bien, quizás yo también me enfadé con tu madre
- ¿No estaba enamorado usted de otra?
- Soy tu padre, tutéame, no me llames papá, pero al menos si Eugenio
- Eso me parece bien
- Estaba enamorado de tu madre, pero me despisté, por motivos que prefiero no contar, y me la quitaron ( quiso despedirse poco a poco de todas las amantes, y se olvidó un poco de que mi madre también necesitaba atención, por si les da la curiosidad)
- ¿No sé casó?
- No, viví mucho tiempo con un joven ( la hija de la tendera), pero en el momento que me pidió hijos, se terminó
- No quería más
- Te tenía a ti, no quería más jaleos. Me bastaba una hija, sabía que antes o después te conocería
- Pues aquí estoy
- ¿Necesitas dinero?
- No, mi abuelo me dejó bien situada, y mi marido tiene un buen trabajo.
- ¿Has venido sola?
- No, estamos en un hotel cerca de aquí. Quise venir de vacaciones, quería que conociera a sus nietas
- Quiero, pero antes tengo que conocerte a ti (señaló la foto que os comenté de los cuatro)
- ¿Porque no puso una de mi madre y yo?
- No lo sé, quizás creí que si tu padre se enteraba y veía la foto, le molestaría menos. Respeté la felicidad de tu madre, no sé si me arrepiento, pero lo hice
- Creo que mi padre lo sabía
- Yo también lo creo, pero era un caballero
- Sí, como mi abuelo
- Espero que hayas copiado las cosas buenas
- No había malas
- Siempre las hay
- No las vi, si es que existieron
- Me alegro
- ¿queréis comer algo?
- ¿por qué se vino aquí a vivir?
- Porque se murió gran parte de mi familia, y tenía amigos aquí. Podía elegir entre Mallorca, Torrox y Mijas, en todos esos lugares hay muchos alemanes, y en todas tengo amigos, pero elegí Mijas, porque estaba mi preferido, siempre hay un preferido en todo
- Yo amo a mis hijas por igual
- Porque nacieron a la vez y se crían a la vez, si no tendrías más afinidad con una que con otra
- Quizás sea eso
- Pasa a la cocina, os pondré algo de comer
- Gracias
- Os gusta las albóndigas, solo tengo que descongelar, las hice hace pocos días, estarán bien. Cuando me vine aquí, me hice un cocinillas
- Por mi de acuerdo, pero deje, yo le ayudo
- Tutéame, por favor
- Perdón me tengo que acostumbrar
- Las acompañaremos con patatas fritas
- Les gustará a mis hijas
- Parecen buenas
- Como mi madre
- Como tu madre, princesa ( me emocioné, cuando me llamó así)
- El helado lo tomamos en una terraza cerca, y allí llamas a tu marido, que quiero conocerlo.¿querrá?
- Él también quiere, pero nos dejó intimidad en un primer momento
- Gracias, dice mucho de él. Tomad asiento
- Gracias Eugenio
Y así conocí a mi segundo padre, tuve dos, los dos hombres de bien, no lobos hambrientos. Me ayudó mucho en la vida, fue un gran apoyo, y también fue un buen abuelo. Me mudé a Mijas, porque mi marido tuvo la oportunidad de dirigir un hotel en la Costa del Sol, y no lo dudamos, ya saben: el clima siempre es un valor añadido. Viví una buena vida, quizás porque mi madre me envió a un buen compañero, quizás porque tuve suerte, quizás porque no me perdí, aunque quisieron, quizás tantas cosas, pero ya saben: el motivo a veces es lo de menos…
P. D: No olviden lo importante: luchen sin dañar, por lo crean que merece ser su premio…
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VALENTINA LEONI
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