MARISA MONTECRISTO
MI DIARIO
 
 
 
29/08/2025
 
 
 
 

 
 
 
 
                                                  A quienes con su sangre me pintaron un corazón…
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
               No todo se perdió, cuando alguien te dio aliento en la soledad del dolor…
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
MI DIARIO
 
Una de las cosas que me dio más pena no haber hecho en la vida, fue el no conocer realmente como era mi madre. Nos faltó conversaciones, darnos a conocer, porque una cosa es tratar a una persona, y otra muy diferente es llegar a saber quién es, cómo es, que lleva su corazón escondido, el motivo de muchos errores, quizás el sentido a un comportamiento distinto, pero no por ello indigno. Me faltó eso, porque quizás me hubiese advertido de los peligros de la vida, de la existencia de seres malvados, quienes te podían destrozar la vida, sin remordimientos, incluso con satisfacción. Si las hubiese tenido, no me hubiese casado con Jeremías, porque le hubiese dado más importancia a sus errores, pero no tuve esas conversaciones, creí que las personas se asemejaban a mí, a lo que conocía, a lo que guardaba en mi interior, y les aseguro que el mundo es diverso, hay de todo, hasta un abismo en cualquier hombre apuesto. El resultado es que me encontraba en una casa de acogida para mujeres maltratadas, rodeada de personas que no tenían nada que ver conmigo, pero teníamos en común secuelas en un cuerpo que quizás fue bonito (las mías eran menos visibles, pero no tenías que adivinar ningún acertijo), y por ello volvimos un poco a la niñez, nos volvimos vulnerables e inocentes, carentes de maldad, ni para defenderse, pero llenas de unas esperanzas, quizás inexistentes. Con el maltrato te roban algo más que la estima, te quitan todo valor y con ello la seguridad en ti misma, tanto que era como un volver a empezar, y mejor rodeada de quienes sabían el significado de ese dolor, porque por mucha empatía que tengas, nunca conocerás que es verte desvalida, y sin nada de compasión a tu alrededor. No hay castigo mayor, que la soledad en el sufrimiento, y hay quien lo vive desde que nació, pero a pesar de todo, aún  quería vivir, aún existía AMOR  en mi corazón, y por tanto el perdón. Quizás me casé, porque pensé que la elección de la mayoría era la acertada, supongo que no me confundí del todo, pero siempre hay excepciones, y mi matrimonio fue una de ellas, porque el problema no está en sufrir maltrato, el principal problema está en normalizarlo, en creer que ese sufrimiento es parte de la vida y de un matrimonio, porque piensas que lo que has conocido, es lo típico. Es cierto que hay hombres que ven a la mujer como un mero instrumento, las usan, no las aman, tienen con ellas una relación fría, basada en una especie de contrato, por ejemplo: me tienes bien la casa y yo te mantengo, sin más sentimientos. Hay quien se conforma con eso, pero yo estaba llena de ilusiones, siempre quise ser querida, y lo que fui es herida, sin que me quedase un resquicio sano en mi cuerpo ni en mi alma, hasta que dije basta. Me apoyé en una asociación, hay personas buenas, no solo malas, quizás también me refugié un poco en la religión, algunos creyeron que de forma desmesurada. No fue cierto, ni siquiera me veía digna de tal reconocimiento, pero busqué calor, donde no fuese golpeada, porque el daño no me lo hizo la fe, que siempre tuve, el daño me lo hicieron las personas, y usé esa devoción, para no sentir tan fuerte la soledad, que me habían regalado, por pecados sencillos y también por la rabia, que llenaron mi vida de desconfianza. Suele ocurrir, que en momentos de dificultad,  la espiritualidad te dé, lo que el mundo te arrebata, en mi caso la Paz interior de la que gozaba, porque quizás no fuese ejemplo de nada, pero tampoco era una persona indigna de los placeres que el mundo da, sin pedir a cambio nada.   
 
 
 
 
Era un domingo más en la residencia, y solíamos hacer cosas juntas, entre semana cada una tenía sus obligaciones, más las que vinieron con los hijos (los míos estaban con familiares lejos, por seguridad) pero los festivos compartíamos charlas, algunas veíamos la misa en la televisión, nos acercábamos más, que cualquier otra mañana. También era el día en que Imanol, el enfermero, repartía la medicación, ya he dicho que casi todas teníamos secuelas, sobretodo psicológicas, así que necesitábamos una ayuda, para no caer más en desgracia. Imanol era un hombre apuesto, pero no de esos que llaman la atención, su atractivo mayor era la cercanía que te daba, el arropo, ese que tanto nos hacía falta. Ya lo he dicho hay personas buenas, no solo malas, pero lo que conoces, es lo que crees que el mundo entraña. Hacia un día espléndido, y me fui al jardín, quería que me diera el sol (comenté que es uno de los mayores antidepresivos, si no es en exceso y se convierte en un problema, como todo). Me senté en una silla, con una libreta, no sé muy bien porqué, pero lo hice, tranquila, a veces el silencio y la soledad curan el daño del ruido de gritos y aullidos, que te corrompieron la infancia
 
-          ¿Qué escribes?
-          No lo sé, aún no he empezado la libreta
-          ¿conoces a Ana Frank?
-          Claro, siempre pensé que se parecía a mí o mejor yo a ella
-          Escribió un diario en su cautiverio, y bueno
-          ¿Crees que debo hacer lo mismo Imanol?
-          A veces es bueno soltar lo que llevas dentro
-          Quizás lo haga
-          Te alegrarás
-          Seguro, te quería preguntar una cosa
-          Dime
-          ¿por qué vienes los Domingos?, por lo general es el día del descanso
-          En el mundo sanitario no se trabaja de Lunes a Viernes, quizás algún especialista bueno, pocos más. Y así tenéis la medicación para el resto de la semana. Suelo descansar dos días, cada diez, y prefiero entre semana, porque puedo hacer cosas, papeleo sobre todo
-          ¿no tienes pareja e hijos?
-          Tengo una amiguita, el trabajo me ha tenido tan ocupado, que no he tenido tiempo. El amor necesita dedicación, y no puedo dar eso en este momento. A veces creo que debería haber sido mecánico, porque mi afición siempre fueron los coches, pero ya sabes, uno a veces es más práctico que pasional, y también vi gratificante poder curar  a las personas
-          Creo que pocas profesiones tienen más valor que esa, y bueno nunca es tarde
-          No, pero da pereza, supongo que porque no me he enamorado
-          ¿Nunca?
-          Claro que sí, pero no cuando era independiente
-          Ya imagino, seguro que más adelante, aún eres joven
-          ¿Crees en el amor, después de todo lo que has pasado?
-          Creo que es necesario para ser plenamente feliz, lo que pasa que no todo el mundo es afortunado, como no todo el mundo es rico o tiene hijos
-          ¿no te da miedo?
-          Claro, ni lo voy a intentar más, lo digo por otras personas, que no hayan sido tan lastimadas,  para una mujer maltratada es muy difícil volver a tener una relación, ni siquiera nos queremos nosotras mucho, como para creer que vayamos a ser amadas y respetadas
-          Todo se pasa, no tengas prisas
-          No las tengo, pero si me da miedo salir de aquí, y no me queda mucho
-          ¿Cuánto?
-          Dos meses, y me buscarán un lugar lejos de mi ciudad. La distancia ayuda
-          Que tengas mucha suerte
-          Gracias, la necesito, aunque nunca haya estado de mi lado, la necesito…
 
Esa tarde tomamos tarta de galletas, porque era el cumpleaños de Trini, Trinidad (una de las nuestras), y nos invitó a merendar algo más especial. Nos dijo que sobre las ocho vendría la sorpresa, que merendásemos bien, porque la cena se iba a retrasar. Mandó a los niños al jardín con una de las empleadas, la pagó de sus ahorros, porque se iba ya mismo, y quería su fiesta de despedida, le daba pena, pero nada es eterno (no lo olviden compañeras). Llamaron a la puerta, era una representante de una empresa llamada la maleta roja (miren por internet), creíamos que nos iba a vender tupers, que también los mostró, pero llegó la sorpresa, en la maleta también llevaba todo tipo de aparatos para dar placer a la mujer, sin necesidad de meter a un ogro en la casa, si es que tenías la mala suerte de ser a quien amaste o amas. Lo pasamos bien, nos reímos una barbaridad, y nos hacía falta. Trini tenía algo de melancolía en su mirada, pero su espíritu era vivaz, solo que la vida la había golpeado demasiado, que no lo mostraba, la sensibilidad ganaba, pero  siempre nos repetía: “quizás mi pareja me haya destruido, pero no ha acabado conmigo, así que todo cabe en la vida, hasta el olvido”. Tuvimos que comprarle a la muchacha, y no nos importaba, ninguna creíamos que fuésemos a tener marido, así que mejor algo para saciar, lo que la naturaleza a veces demanda. Con el dolor no apetece nada, pero la vida avanza, así que mejor ser precavida, nunca se sabe con certeza, qué ocurrirá mañana (creo que esa empresa está muy bien para celebrar una despedida de soltera o para animar después de un divorcio, echar unas risas: agrada, siempre que no seas una colegiala). Y bueno ese día me fui a la habitación algo animada, la vida a veces te hace reír, a pesar de llevar cuchillos clavados en el alma. Me duché, no paraba de sonreír, pero no era el momento de nada. Entonces miré mi libreta, era morada, mi color preferido por lo que representaba, decidí empezar mi diario, hice caso a Imanol, creo que lo necesitaba, tenía mucho que decir, aunque no fuesen escuchadas, ni valoradas mis palabras, pero a veces todo cambia.
Querido Diario:
No sé muy bien por dónde empezar, quizás diciéndote quién soy. Me llamo Anacha, soy esteticién, tengo cincuenta años y lo he perdido todo. A veces he creído perderme hasta a mí misma, pero en la soledad del dolor, me he encontrado, e incluso más fortalecida. No sé muy bien cómo empezó todo, a veces las grandes bolas de nieve tienen un comienzo pequeño, pero el resultado es que me han destruido, tanto que ni quiero ver a nadie, para evitar más desprecios enfurecidos. Nunca pude imaginar que mi pareja hubiese sido tan cruel, como para que la madre de sus hijos no tuviera ninguna posibilidad en la sociedad, pero la vida no deja de sorprenderte, y casi siempre para mal. No estoy al cien por cien, pero en esta casa de acogida me estoy recuperando, incluso de las secuelas físicas, que también las tuve (el maltrato físico no fue directo, ya que la inteligencia lo camufló). Hay cosas que no podré recuperar, pero mientras no me vuelva a perder a mí misma: todo estará bien, porque todo cabrá. Somos unas quince, algunas con hijos. Nos llevamos bien, aunque siempre tienes más afinidad con unas que con otras. Hay cinco empleadas fijas, más algunas personas que vienen días sueltos. Nunca podremos agradecerles, lo que han hecho por nosotras, a veces hay cosas que no tienen valor material, no se puede pagar, ni comprar, creo que por el avance de la sociedad, aunque algunos se quedasen un poco más atrás, cuando la mujer no era más que otro trapo que usar. No sé muy bien cuanto tiempo estaré aquí, creo que en Noviembre me voy, habrá pasado el verano, y la verdad que lo prefiero, porque hay piscina y de joven me gustaba mucho el agua. Me han encontrado un buen trabajo en un centro de estética del Corte Inglés, porque a las mujeres maltratadas la seguridad social las trata bien, para que puedan rehacer su vida sin problemas. No me gustaba irme de mi ciudad, pero la vida no siempre es grata, quizás lejos de ella quepa la posibilidad de tratar a mis hijos, en la mía ni quería, por muchos temores. Se me había  privado de muchas cosas, incluso de una buena pasión, pero ojalá la distancia me regalase el amor fraternal, para decir un bonito adiós, no uno con tanto dolor, aunque fuese en la distancia, aunque no oliera su aroma de bebe, aunque no les hubiese visto crecer, ojalá me regalase la posibilidad de haberlos podido conocer, pero para ello hay que sanar, y ahí estamos luchando cada vez más, porque estaba costando trabajo, pero al menos no iba para atrás. Sin salud nada, ni quería dar esa imagen, quería recuerdos bonitos, ya saben, no más penas en el corazón, y menos en la de un hijo. La distancia ayuda, y yo me iré, cuando las fuerzas me dejen correr.
 
A la mañana siguiente estaba distinta, no sé por qué me sentía más acompañada, no tan desvalida. La imaginación a veces te da salidas. Me acordé de que Anna Frank tenía una amiga imaginaria llamada Kitty, quizás yo pudiera inventarme una y llamarla Kiki, pero no, nada de amigas, nunca me ayudaron, lo contario, nunca soy la elección de nadie, sin saber el motivo, quizás porque la fuerza gana, y no era mi cualidad dominante. Ya me las apañaría, no quería dar pie a ningún otro error o problema,  porque cualquier excusa es buena, para usarla en el objetivo de una guerra. Mejor tranquila, sola, eso sí, más comunicada, pero nada de intimar, ya saben la distancia es la mejor compañera en las miserias de la vida. Hice la comida: medallones de merluza con cebolla, salsa de mantequilla con limón y piqué algunas almendras, para ponerlas por encima, lo acompañé de patatas pequeñas asadas en el microondas, con un toque de pimienta, y gustó tanto, que me pidieron la receta. Era sencilla, pero bien hecha. No había postre, no se lo podían permitir, lo de las almendras fue que sobraron de la fiesta de Trini, que las compró ella, pero de vez en cuando tomábamos alguna fruta en la merienda y algún dulce en ocasiones especiales, como el pescado (aproveché lo que había en la nevera). Después de hacer la cocina, algunas se fueron al cuarto y otras nos quedamos a ver la televisión. No tuve claro qué hacer, si volver a escribir en mi diario y echarme una siesta, o ver la película que ponían,  me decanté por la película, porque era la de Brigitte Jones, y como hablaba con su diario, pues quizás me diera ideas para el mío. Sonreí pensándolo, porque cuando estaba embarazada y también enferma, una compañera de trabajo me dijo con maldad que me parecía a la protagonista. No me importó, fue lo más bonito que me dijo en esa época, y la verdad prefería tener cosas en común con Brigitte,  que con ella y algunas como ellas, sin entrar en detalles, vaya que se ofendan. Nos solían poner películas agradables, penas ya teníamos bastantes con las nuestras. A mí siempre me gustó el cine y la literatura, de niña era muy aficionada a los cuentos, tuve un Lp de los más importantes, y cuando salía del colegio, me los ponía y los interpretaba sola, cada uno de los personajes, creo que eso me dio la imaginación suficiente para escribir, y también para evadirme de una realidad, que era más cruel que una guerra, a veces con motivos diversos, que escondían el más antiguo como el dinero, y su pobreza. Quizás como no tuve a nadie, los personajes me daban lo que las personas no me dieron, el resultado es que conseguí hacer algo bien escribiendo de adulta, sin comparaciones, pero muy orgullosa de no haberme quedado en un trapo viejo, en ser más que eso, y aunque me hayan querido quitar todo, hasta el sexo, quedó demostrado que era yo la que tenía ese corazón tan bello. Todo, todo lo que les dejaron, me lo arrebataron y sonriendo. Ya lo he dicho, la maldad existe, y a veces disfrazada de belleza y buenos modales, en hombres apuestos y mujeres con bonitos pechos.
 
-          ¿Cómo va el diario?
-          Bien, no va mal. Me ha gustado mucho la idea, muchas gracias
-          De nada, quizás yo también me anime, si alguna vez tengo un rato libre
-          Muy agradecida a la asociación por eso, por haberme dado el tiempo para recuperarme, no creo que las heridas se borren, pero todo se suaviza con el tiempo
-          También lo creo. ¿Te gusta el jardín?
-          Sí, es agradable estar rodeada de bellas flores, no sé dónde escuché, que la mejor terapia para ir olvidando el dolor, es encontrar el placer en la naturaleza, y creo que tenían razón: en las plantas, en el sol, en el mar, en los amaneceres, en la lluvia e incluso en una tormenta
-          Si, lo sé, tienen razón. Lo malo que la maldad del hombre y las exigencias de la sociedad, no nos deja ver lo bello de nuestro alrededor. Ojalá con el tiempo pase como en otros países, donde la calidad de vida es lo prioritario, no como aquí, que se vive para trabajar, importando poco lo demás.
-          Poco a poco decía mi abuela
-          Si, poco a poco, pues cógelo también para ti
-          Lo haré, se me había olvidado. No pienso mucho, vivo pensando lo que voy a hacer hoy, sin preocuparme del mañana. No sé si hago bien
-          Haces bien, cuando salgas de aquí, ya te preocupas
-          Eso haré, ya me preocupé bastante
-          ¿Tu maltratador está en la cárcel?
-          No, ese es el problema, que en cualquier momento aparece
-          Imagino el temor
-          Aquí no pienso mucho, y soy positiva, creo que al cambiar de vida, todo quedará atrás, espero que no se moleste en investigar
-          No lo des por hecho, a veces su único fin en la vida, es terminar con la del otro. No son felices, y su maldad hace que no quiera que lo sean otros
-          No me asustes
-          Perdona, pero no te relajes en otro lugar, debes estar atenta, porque por lo general suelen ser impulsivos, y quizás lo puedas evitar, si estás en alerta.
-          Lo he aceptado, como casi todo en la vida, he aceptado mi situación y haré por evitarlo. No sé muy bien por qué, pero quiero vivir
-          Muy bien, ¿quizás nos veamos por ahí?
-          No lo creo, me voy lejos
-          ¿Dónde?
-          No lo puedo decir
-          Entonces nada. Sigo con el trabajo, que hoy tengo que hacer curas y otros deberes, estaré muy ocupado
-          Que sea leve
-          Gracias…
 
Me agradaba mucho Imanol, que pena que no habernos conocido en otras circunstancias. Tenía una imagen muy diferente a la de otros hombres de mi vida. Ya lo comenté, relacioné al sexo masculino con la violencia, y eso me privó de buenas relaciones, porque no había superado algunos traumas, y cuando quise acordar, era tarde para cuentos de princesas. La falta de consejos, de cariño, de buenos deseos, junto a la falta de madurez emocional y a una enfermedad temprana, hicieron que mi vida no fuese, la que debía haber sido, pero no pierdo la fe, hay quien es feliz en el otoño con las castañas, no en la primavera con el olor de las flores y las cerezas.
Esa tarde oscureció pronto, aparecieron muchas nubes cargadas de un agua negra, produciendo un apagón,  que nos hizo pasar un anochecer entre velas. Trini sabía más de mí que otras, y me pidió que les contara alguna leyenda, para que las horas pasasen más amenas. Los niños estaban jugando en otra sala, y la verdad que con tanto problema, las había olvidado casi todas, solo me vino a la cabeza la  historia de la Condesa de Babilonia, también llamada La Ramera de Babilonia, pero no era una cualquiera, y como necesitábamos creer en los cuentos, le daría el final que todas esperan. Comencé a narrarla, mientras escuchaba a los niños cantar” Por el mar corre la liebre, por el mar corre la liebre, por el monte las sardinas, tralará, por el montes las sardinas, tralará. VAMOS A CONTAR MENTIRAS (¿la conocen?, es una canción infantil muy pegadiza)
 
Condenación de la gran ramera (Apocalipsis 17)
17 Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.
Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos. La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será. Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, 10 y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo. 11 La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición. 12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. 13 Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. 14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.
15 Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. 16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, estos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; 17 porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios. 18 Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.
 
Al final opté por leer la historia de google, porque no la recordaba bien, aunque ya os dije que la cambiaría un poco, para dejar mejor sabor de boca, si Dios me lo permitía: “antes de ser la condesa fuese destruida, uno de los reyes, quien la conoció cuando no era ramera, la rescató del abismo en el que vivía y la dio una buena vida, quizás no como esposa, pero si como mujer, como persona, lo que fue antes de que lucifer la sedujera, y con un beso de amor ganó a las tinieblas, porque el amor lo cura todo, incluso a las  almas enfermas”.
-          Creo que lo que quiere decir: es que con el vicio todo se corrompe y se destruye
-          Yo dejé a mi marido por la droga. Era un buen hombre, pero cuando la tomaba, se transformaba en un monstruo de siete cabezas
-          No eres la única
-          No hay que excusar tanto, a veces tenían ese corazón desde siempre, pero no lo veíais, porque estabais enamoradas
-          Quizás, quizás tantas cosas, pero una se casa tan ilusionada, y luego, mira donde estoy, y además sin nada
-          Pues como todas
-          Lo sé, pero no por ello no deja de doler
-          Nos duele a todas, estamos aquí para superarlo
-          Lo vamos a conseguir
-          Claro que sí, la unión hace la fuerza, y lo vamos a conseguir juntas…
 
Imanol nos observaba y sonreía con dulzura, creo que fue cuando se fijó en mí, porque desde ese momento noté, que empezó a mirarme de diferente forma, no de manera pasional ni sexual, sino con algo más de valor. Dejó de verme como una mujer vulnerable, que carecía de recursos para sobrevivir, y se dio cuenta de quién era realmente: alguien que quizás tenía una gran belleza interior, que pasaba desapercibida, por la superficialidad de la vida.
 
Querido Diario:
Hoy conté mi primera historia a mis compañeras, recordé una no muy bonita, pero si hay otra ocasión, buscaré en el baúl de los recuerdos, quizás medievales, son más románticas, porque la mitología era mi pasión de joven, pero siempre esconden canalladas, mejor algo de amor, que endulce la fría monotonía de la casa. No sé porque me siento diferente, creo que me está empezando a gustar Imanol, quizás porque es el único hombre que me pueda atraer aquí, pero una parte de mí me dice: ANACHA BASTA, y quizás esa voz interior tenga razón, ya no tenía sentido intentar algo que llegaría a un fracaso seguro, pero en el corazón la cabeza no manda, y me sentía bien a su lado, no creía ser una extraña, y eso en mí era mucho, después de tantos desprecios por nada. Solo me faltaba la música, para que mi alma romántica se despertara, así que mejor dejarla tranquila, porque fueron suficientes lágrimas…
 
-          Fue una historia muy bonita
-          Creo que no la elegí bien, pero es la que recordé
-          Ya se te ocurrirán otras. Avísame
-          Lo haré
-          Toma tu medicación
-          Gracias, creo que no la necesito ya
-          Vas a estar tres años de tratamiento, luego ya se verá
-          ¿si?
-          Todas, si no en los días malos, quizás cometáis alguna locura
-          No lo haremos, somos mujeres fuertes
-          Si lo sois, pero habéis pasado por un trauma
-          Quizás tengas razón, lo que pasa es que estoy engordando
-          Ya volverás a tu talla, cómprate algunas prendas básicas elásticas, para que te sirva en el proceso. Necesitáis esa ayuda, para superar lo que habéis pasado más fácilmente, sin tanto esfuerzo, porque fue suficiente el dolor vivido, no más
-          Gracias, eso haré
-          Además de las leyendas, ¿qué es lo que te gusta?
-          El chocolate con leche
-          ¿qué más?
-          El cine y la música, casi todo el arte
-          ¿algo más?
-          La naturaleza
-          ¿Más?
-          Las infusiones, las hierbas
-          Ya me hago la idea, alguna cosa más
-          Sentirme bien amada
-          Fue suficiente, tendré en cuenta todo, si llega la ocasión
-          ¿Si?
-          Creo que ya mismo es tu cumpleaños
-          Si, y lo pasaré sola
-          No, estaremos nosotros
-          Es verdad, de lo peor que me ha pasado en la vida, fue acostumbrarme a la soledad, fue el peor castigo de todos, y tuve muchos
-          Puede ser, pero eso es fácil de cambiar
-          Ya no sé si querré
-          Te costará, pero luego lo agradecerás
-          Te daré mi número cuando me vaya
-          Gracias, te lo iba a pedir
-          A lo mejor fuera conectamos mejor
-          Yo estoy conectando bien, incluso prefiero esta intimidad
-          Quizás tengas razón
-          La tengo, aunque suene prepotente
-          No no lo suena, ¿están poniendo música?
-          Eso parece, han instalado un hilo musical esta mañana. Es una bonita canción
-          ¿Cuál es?
-          My way, de Sinatra. Mira la letra en internet
-          No tenemos móvil aquí
-          Ya lo tendrás
-          Anoche cuando escribí en mi diario, comenté que me encantaría escuchar algo de música, y que no podía
-          Cosas del destino, a lo mejor tu hada madrina te lo ha concedido
-          Puede ser, todo cabe en la imaginación de las personas
-          Y en el corazón, si lo abres
-          Me voy a ruborizar
-          Me encantaría que lo hicieras, significaría que no es tarde…
 
De repente me sentí diferente, no hay cosa más bonita en la vida, que importarle a alguien, y le estaba importando a Imanol. Espero que nunca conozcan el sentimiento del desamparo, es una sensación tan horrible, pensar que lo bueno o malo que te suceda en la vida a nadie le interesa, eso junto a la soledad, es una atrocidad para un corazón con sentimientos, porque habrá a quien les dé igual, de todo hay en el mundo, hasta a quienes les sobran los te quiero, porque no tienen valor en el mercado, pero hay a quien un beso le parezca un tesoro, siempre que no fuese el de judas,  que por desgracia conocí muchos, pero es pasado, y ahí no se mira, vaya que te resulte amargo. Esa mañana entró una nueva compañera, se llamaba Encarnación, pero la llamábamos Encarnita, aunque tenía más de cuarenta años. Algo me dio mala espina, no sé por qué, pero me pareció que iba a causar algún problema, siento sacar conclusiones a simple vista, porque muchas veces son erróneas, conmigo ha pasado, la diferencia es que yo no la hice daño. Es normal tener pensamientos, lo malo es provocar malas situaciones a personas, por tus conclusiones personales, pensar lo hacemos todos, es casi humano, lo demás incluso puede llevar a delitos mal intencionados, con graves consecuencias para el perjudicado. La cosa es que Encarnita entró en la casa, porque Trini se marchó, y ocupó su cama. Tenía un poco de aires de superioridad, y eso en un mundo donde todas nos sentimos un problema con piernas, pues no agrada, porque necesitamos comprensión, no dotes de mando, ya tuvimos quienes nos golpearon por no obedecerles, durante años
 
-          Hola, me llamo Encarnita
-          Encantada, yo Anacha
-          ¿Estamos aquí todas por lo mismo?
-          Si, todas somos mujeres maltratadas
-          Lo imaginaba
-          ¿Te molesta?
-          Un poco, porque no quiero que me vean así, cuando salga
-          El primer paso para avanzar, es reconocer el problema
-          Yo lo reconozco, pero si tengo esa imagen, será difícil rehacer la vida
-          Hay ayudas para nosotras, mira esta casa
-          Ya, lo sé. No tenía donde ir, lo debo agradecer, solo que no quiero que me vean como alguien débil, trae problemas a la larga, quiero que esto pase rápido
-          ¿pero si se te ven los golpes?
-          Me da igual, no quiero que signifiquen nada
-          Haces mal, porque debes darle su importancia, ya que si no pones remedio, quizás por otro golpe, tu vida sí que sea agua pasada
-          Tienes razón, pero cuesta reconocerlo, porque una se veía de otra manera muy diferente, tenía una imagen distinta de mí, y no digamos mis sueños de joven
-          Como todas, no creas que cuando tenía veinte, pensé que iba a terminar aquí
-          Lo sé, pero me está costando
-          Ya, dicen que te fuiste de la casa, porque tu hermana te vio los golpes y denunció, si no aguantas
-          No lo quería admitir, no quería ser una pobre mujer maltratada
-          Aquí te ayudarán a admitirlo, para poder avanzar. Déjate aconsejar
-          Soy un poco orgullosa, pero espero poder hacerlo, para realmente pasar página
 
Querido diario:
Hoy es mi cumpleaños, y lo pasaré sin ningún familiar. Es cierto que en mi situación es bueno dejar todo atrás, pero ha costado, porque con él se fue mi dolor, pero también el poco cariño que había conocido, solo queda que aparezca el olvido. Quizás salga por la tarde, y me compre una pulsera que vi en una tienda donde graban recuerdos ( en le plaza mayor en Málaga, frente a Parfois), pondré el número de hijos que tengo, porque no quiero fechas, quiero dejar al pasado en el camino, pero nunca a mis hijos, ellos, aunque no lo sepan, aunque yo también sea su olvido, irán siempre en mi corazón herido. Por aquí todo igual, salvo que he cogido como costumbre de escribirte en el jardín, porque pasé tanto tiempo encerrada, que el calor del sol, el aire fresco y los atardeceres, me parecen un regalo del cielo. Ahora puedo hacerlo, más adelante, a saber los contratiempos. Por cierto, he visto una película española con Mario Casas que me ha gustado mucho, se llama así “Contratiempo”, si alguien lee estás páginas, no duden verla. No sé qué hacer con mis compañeras, casi prefiero que el día pase como si nada, pero creo que voy a ir al mercadona de aquí al lado, para comprar una tarta de corazón, que gusta mucho. No hay ánimos, pero hay que soplar las velas y pedir un deseo, para que quepa la posibilidad de que el próximo año te traiga algo bueno (yo lo hice incluso sola durante años, hay quien no pierde las esperanzas ni en el infierno). Bueno voy a dormir un rato, no quiero molestar haciendo ruido, creo que Encarnita es algo delicada, y prefiero tener un buen trato, a lo contrario. Ojalá me equivoque, pero me parece que nos dará algún problema, con eso de que no se ve como nosotras, como vivía bien, piensa que su situación es diferente, y no, aunque tu barrio sea de pudientes, los moratones te asemejan a la más pobre de las mujeres. No somos iguales, quizás solo ante la ley, pero para muchas cosas no somos distintas, que es lo que importa en la vida, cuando tu única salida es la ayuda recibida.
 
-          ¿Has pedido el deseo?
-          Claro
-          ¡Que se te cumpla!
-          Ojalá, es sobre mis hijos, no creo en otro amor ya
-          Normal. Ha llegado este pequeño paquete para ti
-          A ver qué es, será de algún familiar
-          No pone nada
-          Oh, es la pulsera que quería y grabada
-          ¿si?
-          Si, iba a ir esta tarde a comprarla
-          ¿Quién lo sabía?
-          Pues nadie, pero no sé, quizás lo haya comentado en alguna ocasión
-          Quizás sea de algún admirador
-          No estoy para eso, pero si alguna vez os enteráis de quién fue, por favor darle las gracias. No es cara, pero el hecho de haberse molestado en complacerme, ya tiene un gran valor para mí.
-          Lo haremos, sabemos lo que significa un bonito detalle en nuestra situación. Necesitamos mimos, no más desprecios inmerecidos.
-          Que ilusión, me la voy a poner
-          ¡Vaya!, cuantos miramientos contigo, parece que eres la favorita
-          Que no te de la envidia Encarnita
-          Las tuyas son también muy bonitas
-          Si lo son, y con valor espiritual, me las compré en la Esperanza, en Málaga
-          Ya veo, son cinco de cristal, con colores diferentes, ¿significan algo?
-          No, solo cuestión de gustos. Aún tengo la muñeca delgada, y creí que quedaban muy bonitas todas juntas. Si traen de más colores, no dudo en ampliar el número
-          Acertaste
-          Gracias, la tuya también lo es
-          Gracias
-          Yo en la Esperanza le compré un alfiler a mi hija de la Virgen, y cuando creció, me lo puse en el sujetador
-          Pues no te ha traído mucha suerte
-          Si me la ha traído. Me pegó, pero pude escapar, recé con ella en la mano, y me dio las fuerzas e inteligencia para salir del maltrato
-          No la pierdas
-          No, muere conmigo
-          Si voy por Málaga, iré a ver que tienen en la tiendecita
-          Hay cosas bonitas. Creo que abren de Lunes a Viernes de 11 a 13, pero no estoy segura, y  no todo lo tienen expuesto
-          Gracias, me pasaré, También es mi Virgen preferida
-          ¿Por qué?
-          Porque me quedé sola como consecuencia del maltrato, y no sé bien el motivo, pero en casi todo usaba la palabra ESPERANZA, y ya luego entendí que esa debía ser mi Virgen
-          Quizás fue una señal
-          Creo que sí, que sin saber por qué, Dios me la puso en el camino. No espero mucho de la vida, porque tengo muchos enemigos, sin haberlos buscado, quizás también por un mal destino, pero es mi Virgen, y ojalá como cualquier buena madre,  me dé cobijo…
 
No lo van a creer, pero esa semana nos dejaron en el Ikea, como a los adolescentes en los centros comerciales, para que nos entretuviéramos. Había muchas cositas, me gustaron varias: un candelabro de cuatro brazos, de película de miedo, una vajilla con un filo dorado, que pegaban con una jarra, vasos y cuencos de cristal anaranjado, unos cubiertos dorados, todo para poner una bonita mesa de invitados, pero saben lo que nos compramos: un peluche grande, que nos hiciera compañía en los momentos malos. Habían de tres tipos: un oso panda, un elefante y un mono, cada una eligió según su gusto, yo opté por el elefante, por eso que dicen de que traen buena suerte, lo que me faltó siempre. Pensarán que es una tontería, pero no lo es, hay terapias con peluches, sobre  todo en casos de enfermedades mentales, de situaciones post-traumáticas, incluso de soledad, y teníamos un poco de todo, así que nos compramos uno, aunque costasen algo caros para nuestra situación (poco menos de veinte euros), pero si nos iba a ayudar, bien pagados estaban. Le llamé Curro, por si os da curiosidad de saber quién por las noches me acompaña (creo que a muchas mujeres solitarias y algo sensibles, les ayudará a calmar la ansiedad, que la soledad a veces acompaña). Cuando llegamos a la casa acogida, estábamos algo nerviosas, como si hubiese pasado la noche de reyes siendo niñas alegres. Los pusimos encima de la cama, y esa noche dormimos acompañadas, quizás no lo abrazábamos toda la noche, pero estaba ahí por si lo necesitabas, y no protestaba, si hacías algo que no le gustaba. Muy contentas, aunque les parezca una payasada. Las empleadas se rieron, pero ya ese peluche siempre estaría a nuestro lado cada madrugada, quizás para darle un beso, incluso para darle una patada, pero tendríamos algo en que enfocar nuestros sentimientos, para que no se acumularan dejándonos marcas. Hay que soltar, para avanzar, y Curro me iba a ayudar, me iba a dar lo que necesitaba, para pasar más fácilmente página, sería mi compañero, sin tener que explicarle nada, y sin que me reprochara.
Ese mismo día salí al jardín, el sol estaba dejando de ser amarillo, y hay quien dice que ese color da mala suerte, pero en una película llamada “Un lugar para refugiarse”, me cambiaron la percepción, porque dijeron que era el color del sol, y eso no puede dar mal augurio, si acaso calor. Era un color vitalista, no sé de donde se sacaron esa tradición, pero no creo que llevaran razón. Me fui a una mesa que había un poco apartada, y desde lo lejos veía como Imanol atendía a las mujeres que eran dependientes por el maltrato, y no tenían quienes las cuidara. Hay gente buena, la pena que también la hay mala, ya según la vida te traiga, por circunstancias que quizás no esperabas. Me parecía tan respetuoso, con personas que la habían quitado todo tipo de valor, que me daba mucho sentimiento. Hablamos de lejos, porque no podía dejarlas. Le hizo mucha gracia lo de Curro, quizás lo copiase, si la amiga le fallaba, y me preguntó por la pulsera. Se fijó en mí, y me sentí halagada, sin saber el motivo, porque no dijo nada, pero antes de marcharse, tuvo un detalle, dejando claro lo que su corazón guardaba. Me cogió unas flores del jardín, de diferentes colores, que daban alegría a mi alma algo cansada, y  las dejó en la mesa, sonriendo, mientras mi pelo acariciaba. Si les soy sincera: me excité, quizás por la falta de cariño, no lo sé, pero le hubiese besado, si de lejos Encarnita no hubiese chillado por los celos, que la caracterizaban. Recogí el diario, y me fui para el cuarto, quedaba poco para la cena, ya escribiría antes de dormir un rato
 
-          Aquí no estamos para tontear, estamos para recuperarnos
-          Me estoy recuperando, es solo un amigo
-          Es el enfermero, y se lo voy a decir a la encargada
-          No le hagas eso a Imanol, le puede perjudicar en su trabajo
-          Bueno, por él no lo haré, seguro que le has provocado
-          Piensa lo que quieras, la vida me ha demostrado, que es difícil corregir un pensamiento fundado en malos sentimientos, eso hay que trabajarlo
-          Te confundes conmigo, soy muy buena persona, pero no tan tonta como todas
-          Lo ves, te crees diferente
-          Lo soy
-          No aquí, aquí eres una más
-          Pues igual tú, ninguna tenemos ningún lío, ¿Por qué tú?
-          No es ningún lío, es un amigo
-          No debe ser eso, es el enfermero
-          Los enfermeros ayudan de muchas formas, tienen también piscología
-          Ya
-          Y empatía
-          Bueno, que no te vea tonteando
-          Pero a ti que más te da
-          Puedes causar celos entre las otras mujeres
-          No, no son como tú, ya que dices que eres diferente
-          No lo hagas, no me gusta
-          Dejémoslo, porque no quiero discutir aquí, he venido buscando paz…
 
Querido Diario:
No soporto a Encarnita, se mete en todo, y piensa que hay que obedecerla, son de esas personas que creen tener la verdad absoluta. Me hace sentir mal, me recuerda un poco a mi exmarido, quien me hizo sentirme culpable hasta por sonreír, creo que ya lo comenté, me hizo creer que era una persona mala y sin valor personal,, si no tenía un comportamiento perfecto. No me dejaba ni ser yo, tenía que impostar una personalidad, para complacerle, me hizo sentir muchas cosas desagradables, que no las quiero recordar, y Encarnita me lo estaba provocando. Ojalá se pusiese mala, y se la llevaran, porque también sé, que a su casa no puede volver, y no le deseo mal, pero no me gusta tenerla a mi lado (es un sentimiento humano). Imanol, por el contario, me da paz, me hacía sentir relajada, incluso mi timidez se tranquiliza. Todo es tan agradable con él, que no creía merecerlo, eso también por culpa de mi exmarido: no me veía digna de nada bueno,  y por eso no quiero que el  pasado me acose,  por eso debo  irme lejos y empezar de nuevo, porque hay que ser muy fuerte, tener mucho apoyo, para que no te afecte en tu resurgir de los infiernos, y no era el caso, solo me quedaron cenizas del pasado, un pasado lleno de confusión por los buenos sentimientos, que excusaron hasta lo más siniestro…
 
Esa noche no pude dormir, estaba nerviosa, quizás porque nunca llevé bien los malos entendidos, y Encarnita los estaba incitando. Tenía un libro en la mesita de noche, muy agradable de leer, ya lo he comentado: “Las casas de nuestras vidas”, de Lorenzo Meazza, es uno de los directivos de Ikea, donde además de dar buenas ideas de decoración, te cuenta un poco su vida, y creo que es lo que me gustaba, porque era una vida sencilla y tranquila, con logros personales, sin que fuesen acompañados de maldades. Una vida digna, lo que todas buscamos, pero se nos complica. Una vida con problemas, pero sin zancadillas, esas que me destrozaron la mía. No sé porque, pero me gustó su libro, tanto que lo ojeo de vez en cuando, pensando lo distinto que podía haber sido todo, si los ogros no hubiesen aparecido en mi vida, porque si una no fue perfecta en el comportamiento o no le gusté lo suficiente para ser su prometida, simplemente se deberían haber alejado, yo no les perseguí, ni lo haría. No le creas una auténtica pesadilla, a quien le hiciste perder los pequeños sueños, de una princesa quizás ya herida. Y creo que esa bonita historia, me hacía imaginar otras vivencias  muy distintas.
No pude dormir, creo que me entró otro ataque de ansiedad, ya casi los había olvidado. No duran mucho, pero parece que te mueres rápido, y te quedas tan exhausta, que eso de escribir en tu diario, era algo bastante complicado. Al cabo de las horas, me asomé por la ventana y vi a Imanol entrando por el jardín, no lo dudé, si alguien me iba a calmar, era él, nadie más. Aún había penumbra, aún dormían, aún podía
 
-          Voy a entrar por la ventana, no me dejarían pasar a tu habitación
-          Espera. que la abro
-          Uy ha costado, los años van pasando factura
-          ¿Qué edad tienes?, pareces más joven que yo
-          No te la digo, vaya que con las tonterías de las mujeres, te pueda afectar
-          No me afectará, de joven si, ahora lo que me importa es la madurez, el trato, el respeto, puedes imaginar
-          Si, lo puedo imaginar
-          ¿este es tu diario?
-          Si, ya va por la mitad
-          ¿Qué escribes?
-          Mis pensamientos, mis inquietudes, cosas de mujeres
-          No solo de mujeres, pero más de ellas. Ven échate a mi lado…
 
Solo charlamos, y me calmó mi malestar, porque Imanol se tomaba la molestia de intentar conocerme, no quedarse con lo que el dolor quizás me dejó mostrar, y eso pocas veces me volvió a pasar. Me dieron ganas de besarle, pero si no lo había hecho, estando apoyada en su brazo, quizás era porque no quería o no podía, era su zona de trabajo, así que no quise incomodar. Me contó su viaje a New York y las Vegas, fue con su cuñado, y lo pasaron a lo grande, aunque había cosas de las que no debería acordarse. Sonreí, después de la ansiedad, sonreí a su lado, ya lo dije, me daba paz, lo que necesitaba, después de secuelas hasta en el pulgar de la mano. Amaneció y ya empecé a dudar, mejor a sospechar. Ese día tomamos de postre natillas con galletas, el dulce preferido de Encarnita, y se tomó tres de las compañeras de la mesa, que no querían engordar. Pueden imaginar lo que pasó: le dio un cólico y se la tuvieron que llevar al hospital. Desde ese mismo instante dejé de confiar en las coincidencias, pero no sabía si lo debía comentar, porque quizás me culpasen de algo, y miedo me daba. No me conocen de nada, no saben lo que mi corazón guarda, y pueden verme como una asesina camuflada.
 
-          Imanol quiero hablar contigo
-          ¿Ahora?
-          Cuando puedas
-          Después de cenar, abre la ventana, y nos ponemos como los cortejos antiguos
-          Es serio
-          No quiero que vean que intimo más contigo, no sé si me puede perjudicar, y estoy cómodo aquí, puedo venir andando desde mi casa, tampoco es un trabajo estresante, Si vuelvo al hospital, mi calva crecerá, y no hay ganas
-          Entonces desde la ventana
-          Mejor, no te quedarás aquí para siempre, y espero verte
-          Sobre las diez la abro, ¿Aún estarás aquí?
-          Mejor a las nueve y media, termino a las nueve y ese rato si puedo entretenerme
-          Vale, ya habrá terminado la cena
-          ¿Me debo preocupar?
-          No, o eso espero
-          ¿Por qué no me lo comentas ahora?
-          Como quieras.
-          Dime
-          Sabes que escribo en mi diario
-          Si lo sé
-          Pues todos los deseos que pongo, se cumplen
-          ¿No me digas?, eso es bueno
-          Puse lo de Encarnita, y me da miedo de que me acusen da algo malo, como tú, necesito estar aquí por el momento
-          Habrá sido una casualidad, pero táchalo
-          Lo voy a hacer ahora mismo
-          Que no esté legible
-          De acuerdo
-          No creo que te tengas que preocupar, pero en vez de dejarlo encima de la mesa, cuando te vayas de la habitación, ponlo debajo del colchón, por lo menos no está a simple vista
-          Es verdad, soy demasiado confiada
-          Eso va unido a la ingenuidad, y ya no eres una niña
-          Pero no tengo maldad, o no la tenía
-          Pues en esta vida hay que tener un poco de malicia, la vida no es sencilla, porque la maldad existe, hasta en quien viste bordados de artesanía
-          Lo sé, me va a costar, pero la educaré
-          Haces bien, y no te preocupes, la maldad existe, pero las coincidencias también
-          Pensaré eso, gracias. No sé qué voy a hacer sin ti
-          Quizás no lo tengas que decidir
-          A ver la vida qué tal
-          Recupérate, y el tiempo dirá, lo dice todo, aunque a veces te pueda fallar…
 
La verdad que cuando me acosté, dejé la ventana abierta, por si Imanol volvía a entrar por ella, y no para cantarme alguna nana, sino para amarme despierta. Me gustaba tanto su compañía, que me daba pena haberme perdido esa vivencia en la vida. Ya lo comenté antes, no pude amar bien, no me dejaron, quizás fuesen auténticos príncipes con otras mujeres, pero a mí no me dejaron llegarles al corazón, casi siempre me maltrataron, por eso (también lo he dicho) no hay que desperdiciar las oportunidades, luego no hay o no son las que esperabas. Si son buenas: agárralas con fuerzas, pelea por ellas, más adelante es todo una quimera (mi error por falta de experiencia). Me dormí abrazada a Curro, aunque la mayoría de las veces, le daba un beso y lo ponía cerca, porque me daba calor, estaba en esa fase puñetera. Me dio algo de pena Encarnita, era maliciosa, pero daba vida a la casa, se notó su ausencia, aunque ganamos en calma, que es lo que necesitamos, quienes venimos de alguna guerra (se marchó con su hermana). La mañana siguiente la tenía libre, intentaría visitar algún museo, tendría que coger mucho transporte, y eso podía ser peligroso, pero si me dejaban, no lo dudaría. Necesitaba estar en la casa, pero necesitaba también recuperar algo de mi independencia, ya lo dije: me robaron todo, me lo quitaron, incluida la intimidad y la libertad, eso por lo que muchas mujeres lucharon, pero sin contar que la evolución a veces no venía bien en algunos sectores, menos si con ello perdían poder, lo que todo ser despreciable desea. El cielo estaba plagado de estrellas, y pensé que poca importancia le damos a la Naturaleza, y es tan bella, que duele pensar, que quizás algún día desaparezca. Me dormí pronto, imaginándome en medio de un cuento medieval, lleno de lechuzas y con brujas buenas. Mis cuentos, mi evasión de la soledad y tristeza, pero con tanta pasión, que no echaba de menos no tenerla, para algo se me dio imaginación, así que mejor usarla para un buen fin, que para maldades encubiertas. Una pena que el mundo a veces sea tan ruin, cuando el amor es lo que te hace casi eterna.
Pude ir al museo, es un buen refugio, cuando quieras distraerte y el mundo te da la espalda, puedes soñar con cada pintura, puedes aprender historia mediante sus imágenes, puedes hasta ver looks más bonitos, que los de alguna revista, puedes sacar de todo de un cuadro, si eres curiosa y te fijas en los detalles. En esa visita fue cuando decidí hacer una colección de marca-páginas, compraría una caja bonita, donde guardarlas y sería mi capricho, sin que me costara un ojo de la cara. El museo de la ciudad donde estaba, era bueno (no puedo decir el nombre para reservar su intimidad), y tenía muchos cuadros actuales, algo extraño, si no era un museo de arte moderno. De joven me gustaba más el realismo, pero según cumplí años, me di cuenta del valor de lo abstracto, y también de su belleza, camuflada en lo que algunos dirían garabatos (siempre pensé que Picasso a veces se reía un poco de las personas, y lo sigo pensando, pero veo la importancia incluso de una mancha en un papel, si él la había pintado).
 
-          ¿Anacha?
-          Hola, ¿Qué haces por aquí?
-          Mi familia es de un pueblo de al lado, creo habértelo comentado
-          Es verdad
-          ¿Y tú?
-          Bueno tuve que escapar, mi marido cada vez me maltrataba más
-          ¿Cómo estás?
-          Bien, poquito a poco, ya sabes
-          Te sienta bien el corte de pelo
-          No me queda mal, opté por corto, porque se me cayó mucho, y el pelo largo siempre favorece más, es una cualidad para añadir, pero cuando esta bonito, sano y cuidado, y no era el caso, después de tanto pasado. Me afectó ahí, además de alguna barbaridad por parte de insensatos.
-          Te da un aire más moderno
-          Estoy contenta con el pelado, a veces haces las cosas por obligación, pero obtienes buenos resultados
-          ¿por qué no me das el teléfono, y cuando venga por aquí nos vemos?
-          No puedo por seguridad,  quizás me equivoque por saludarte
-          Ya verás como no, te doy el mío en un papel, y cuando quieras me llamas. Me encantaría volverte a ver, creo que deberíamos haber sido más amigas. Toma, ponte buena, y verás como la vida te recompensa de alguna manera
-          Con que no me dé más guerras, ya estaría contenta
-          Cuídate guapa
-          Gracias
-          Quizás copie el pelado
-          Muy halagada…
 
Querido Diario:
Estoy muy contenta, porque me sentí tan bien en una ciudad donde no me conocían, y no vivía ningún tipo de sugestión o presión, ya no me acordaba qué era eso, no me acordaba que era no ser objeto de algo malo (es lo que a mí me regalaron, maldades por todos los lados, incluso en el cumpleaños), pero no sé si hice bien en saludar a una conocida, no sé si comentará algo, y me podría perjudicar, porque quizás me vaya lejos, pero si me tenía que quedar en esta ciudad, no me importaba. Muchas veces una actúa sin meditar muchos las consecuencias o crees que haciendo tal cosa, tendrías un resultado y encuentras crueldades inesperadas, porque no cabían en tu corazón blando. Así que no sé bien nada, solo espero no equivocarme otra vez, serían demasiadas y hay quien me tiene ganas. Bueno a rezar, que es lo que no me falla y me da algo de esperanzas. Voy a marcharme ya para la residencia, porque ahora me he sentado en un bar, para tomar algo y escribirte, pero ya hay penumbra, esa que da pie al pecado. Me encantaría al menos tener contacto con alguien por carta, el tener una ilusión de una leve relación, sería algo tan hermoso, cuando te dejaron ni la compañía de un gato.  
-          Hola
-          Hola, ya están cenando
-          Se me ha hecho tarde, es que decidí pasear a coger dos autobuses
-          Bueno hasta las diez no cierran la puerta, y aún queda
-          Por eso estaba tranquila
-          Vivo cerca, puedes venir y conocer mi hogar
-          No sé, quiero ir, pero por otra parte sé que no llegaré a la hora, y como tú, aún necesito estar aquí
-          Lo entiendo, me han comentado que te queda poco más de un mes. Te vendré a recoger, si es que nadie te lleva a algún sitio
-          Si me llevan, me lo ponen fácil, para un volver a empezar
-          Ánimo, verás que dentro de poco ni te acordarás
-          Si me acordaré, pero dolerá menos, la distancia ayudará
-          Ya es mucho, creo
-          Lo es, me debo marchar, quiero tomar algo, antes de irme a la cama
-          Claro, pero te voy a besar, no aguanto más…
 
Y me besó, de una manera tan sensual y a la vez tan romántica, que me hizo sanar y olvidar. Sí, un simple beso, lleno de buenos sentimientos, me quitó cualquier dolor de las secuelas, porque me sentí querida, lo que siempre busqué, incluso con las palizas. Imanol me secó una lágrima, me acarició el pelo, y me dijo hasta mañana. Fue un día muy especial para mí, no ocurrió nada excepcional, pero me sentí tan relajada, con una vida normal, lo que buscaba: normalidad, sencillez, pero sin las maldades que en mi vida se posaban. Una pena vivir tantas desgracias, pero estaba viva, así que como ya he dicho, tengo que dar las gracias, aunque esté magullada. La responsable del comedor se molestó un poco conmigo, por llegar tan tarde, pero me comprendió, ella también pasó por aquí, y sabía lo que significaba, dejar una habitación, llena de nostalgia. Comí una tortilla, estaba algo fría, pero cuando hay hambre, todo está rico, sin mirar detalles que agradaban. Las personas piensan, que una comida caliente es lo normal en las casas, pero les aseguro, que a veces hasta eso falta, y ves como un manjar, una cucharada, de esas que queman, pero te sacian. Y así pasaron los días, fácilmente, sin pensar mucho en casi nada, pero ya incluso sonreíamos, la amargura estaba pasando página. Imanol no me besó más, pero de lejos me miraba con ganas,. Era un hombre inteligente y sensato, los sentimientos y las pasiones no le dominaban, a veces me daba pena, pero otras me alegraba, fueron suficientes problemas y hubiese sido como una relación clandestina, porque no sabíamos con seguridad qué pasaría, si se enteraban, quizás se alegrasen, quizás hasta lo festejaban, pero hay siempre a quien le molesta la felicidad de otros, no les agradaba no ser el protagonista de alguna historia más bella, que las suyas pasadas. Me dolía el corazón pensando en él, imaginándome en la cama, acariciándole la barriga, mientras veíamos una película de esas que llegan al alma, haciéndole la cena mientras se duchaba, después de la jornada, me dolía el corazón pensando en cosas mundanas, pero llenas de amor, lo que siempre me faltó por desgracia, creo que lo sabía, por eso con sus ojos me pedía calma y me consolaba. Y una noche, de esas que no esperas nada, que estás cansada, aunque no hubieras hecho nada, recibí una carta. Se me cumplió otro deseo, y ya supe quién era mi hada, mientras estuve en una casa, donde nadie me conocía, pero me cuidaban.
 Hola amor:
Soy Imanol, perdona por el atrevimiento de haber leído tu diario, pero te quería conocer, quería saber cómo podía hacerte feliz, pero tampoco te quería preguntar qué fue lo que te pasó, para que vinieras aquí, Necesitaba conocer tu pasado, para entender tu presente e intentar mejorar tu futuro. Mi vida cambió desde que empezamos a intimar, creí que en el terreno sentimental mi corazón se había helado,  pero con tus hermosas palabras, se derritió y volvió a sentir, eso que dicen que es tan bello, pero que a veces también daña. Espero que no me demandes por haberte robado la poca intimidad que tienes aquí, pero a veces algunos hechos inmorales van acompañados de buenos sentimientos, aunque quizás un juez los condenase. Te vas dentro de dos semanas, y aquí te dejo mi teléfono, porque no creo que me den el tuyo, lo comprendo, para vosotras es importante tener privacidad, cualquier error puede provocar ira en vuestro agresor (eso no se sabe, hasta que lo vives o te lo explican). Llámame cuando estés instalada, cuando veas que todo funciona bien, cuando te sientas segura. Llámame, deja la vergüenza a un lado, supera la timidez y vive sin temor, vive con valor, pero con la prudencia de una mujer maltratada. Iré a verte, estés donde estés, quiero formar parte de esa vida tan singular y especial, quizás porque no te mostro lo bueno que en el mundo existe, sino la crueldad que a veces entraña. Deseo que encuentras la felicidad que te robaron, porque les dio la gana, y espero que sea junto a mí, quizás en una casa sencilla, pero llena del calor que a todos nos hace falta…
 
Después de cenar, me fui a la habitación emocionada: le importaba, y eso para mí era casi un milagro, después de tantas vergüenzas acumuladas: le importaba a alguien, y él me gustaba, porque la reciprocidad en el amor es primordial, si no se convierte quizás hasta en una salvajada. Ya oscurecía pronto, y no sé, a mí la noche me gustaba, tenía mucho de romántico la luna, las estrellas y la calma, daba pie a muchas cosas, aunque algunas fuesen canalladas, pero todo lo hermoso tiene malas consecuencias, aunque despierte tu deseo y te ciegue mientras el cuerpo lo reclama. La noche y su magia. Dejé la ventana totalmente abierta, ojalá Imanol la viera y entrara, ojalá tantas cosas, pero todas tan bonitas, que enriquecían el alma. Me acosté con una camiseta, de esas que llevan encaje y no aprietan nada, con unas braguitas a juego y con un perfume, uno algo especial, el clásico de JPG (cuando era joven me encantaba, pero lo veía demasiado para mi edad, ahora ya no tenía que esperar a nada, ahora todo cabía, era un mujer de la cabeza a los pies, aunque a muchos no les gustara), y me acosté esperando, no sé a quién, pero lo hice, ya saben, los sueños son lo último que desaparecen en las mujeres algo románticas. Tardé en dormirme, pero caí rendida casi de madrugada, y cuando la luz fue tenue, me abrazaron. No podía creerlo, había venido, como deseaba. Me hizo el amor, no lo esperaba de esa forma, pero gocé, lo amaba, y cuando se terminó, abrí los ojos, y ahí estaba mi exmarido, con su maldad en la mirada. Me cogió del cuello, me apretaba y no sé, pero no luché, creo que la desilusión me quedó exhausta. No había hecho el amor con Imanol, solo me habían jodido con ganas, como  en la vida pasada. Seguía apretando el cuello, ya casi me iba, notaba mi respiración casi huyendo, de mi cuerpo se alejaba, hasta que Imanol entró, y lo empujó de una patada. Discutieron, vinieron las encargadas, yo estaba exhausta. Y ya lo que recuerdo es haberme montado en un coche rumbo a una ciudad sin nombre, sedada. Así empezó mi nueva vida, de mi exmarido no sé nada, solo quedó el Adiós y las Gracias…
 
-          Este será tu nuevo hogar
-          Es bonito
-          Si, está bien, sin lujos pero con gusto
-          ¿hasta cuándo me puedo quedar aquí?
-          No hay una fecha establecida, cuando rehagas tu vida. Luego puedes irte a otro lugar o pagar el alquiler de esta casa, como prefieras
-          ¿no puedo tener contacto con nadie de mi pasado?
-          Claro que no, ya ves lo que ha pasado, quizás la próxima vez no esté Imanol
-          Será muy duro para mí
-          Tendrás una persona de confianza, en la que te podrás apoyar
-          Gracias
-          Y también tendrás trabajo, empiezas el mes próximo
-          ¿dónde?
-          Te lo dijimos, en un centro de estética en el Corte Inglés
-          Eso está bien, es lo que sé hacer
-          ¿Podrás incorporarte o aún estarás nerviosa?
-          Creo que podré, encerrada y sola, será más duro aún
-          Hicimos tu maleta, pero tendrás un pequeño sueldo, hasta que empieces a trabajar
-          Gracias, muchas gracias
-          ¿trajeron mi diario?
-          No, no lo vimos. Ahora viene la persona de confianza para acompañarte en tu primera noche. Te dirá toda la información que necesitas saber. Dormirá esta noche aquí, ya mañana no, pero tendrás su teléfono. Todo irá bien, ya verás
 
Pueden imaginar lo asustada, lo indefensa que me vi, pero si quería vivir, tendría que pasar por ahí. Hay quien no lo soporta, pero aún había fuerzas, aún quedaban esperanzas. Quizás más adelante pudiese retomar mi vida, volver al entorno donde crecí, pero por otro lado: no quería. Me habían destruido tanto, que me quedé sin nada, así que casi mejor empezar de cero, si tenía alguna posibilidad con mis hijos, sería en un lugar donde el odio y el desprecio no fueran mis compañeros. Poquito a poco se consiguen las cosas, las prisas nunca fueron buenas, pero debía tomar las riendas de mi vida, para volver a creer que aún merecía la pena luchar por lo que me privaron, muchas personas, entre ellas, ricas doncellas. No sé cómo llegué a esta situación, pero me encontraba como una recién nacida, sin tener a nadie que me alimentara, y menos que me cantara canciones bellas. A veces me daba pena todo, y otras la rabia se apoderaba de mi cabeza, porque por culpa de personas malvadas, mi vida no fue lo que debía haber sido, ni siquiera estaba cerca de aquel destino, que las personas buenas me desearon, cuando no había tanto dolor cercano. Coloqué mis cosas, me hubiese gustado completar el Diario en esta casa vacía, pero no importaba, quizás debía dejar de expresarme en un papel, para empezar a vivir, porque no quería más tristeza, y mi corazón estaba herido, así que mejor hacerle olvidar, con las simplezas de una vida normal, pero más digna, que aquellas pasadas miserias. Me acordé también de Imanol, no sé, creía que con el tiempo volvería a verlo, que no se acabó todo, que ni si quiera había empezado, aunque también pensaba que A VECES ERA MEJOR SENTIR EL AMOR, QUE VIVIRLO, porque no había nada más vulgar que lo mundano, además mi miedo a decepcionarlo, al abandono, a todo lo pasado, quizás no me hiciera actuar de una forma adecuada para amarlo. Ya saben, los traumas producen miedos y a veces la vida se te va en ello, si no los tratas a tiempo. Solo sabía una cosa, si alguien me iba a hacer sentirme bien, si alguien me haría olvidar lo amargo, sería él, Imanol tendría la paciencia que necesitaba, no creo que nadie más estuviera tan interesado, porque pudiendo donde elegir, no eliges lo que quizás esté roto a pedazos. Yo no lo haría, lo comprendo, lo comprendo todo menos el daño, pero guardo la esperanza en recuperarme, y una vez sanada, quizás hasta quieran darme abrazos, quizás Imanol me vuelva a ver guapa, porque lo fui, aunque cueste aceptarlo, pero eso ya poco importaba, lo que necesitaba es que mi corazón volviera a estar en paz, sin tanto dolor, por lo que no empecé, me lo buscaron, me la liaron, y todo el mundo ayudó por dinero o por celos infundados, pero ya era pasado, ya todo quedaría atrás, tenía un nuevo hogar, ahora solo había que añadir la hoguera, para que calentara la fría soledad que me dejaron, simplemente porque hay hombres malos, no había que darle más vueltas, la maldad existe, suerte si no te tropiezas con quien la lleva bajo el brazo. Ahora debo ser fuerte, no derrumbarme, después de todo lo pasado, sería perder lo poco o mucho que me quedara de vida, y ya que estás aquí, al menos gozarlo. Me aparté de mi mundo, del dolor y del fracaso, ahora se supone que con la nueva etapa, mi vida valdría algo más, que lo que me regalaron, por el egoísmo de creer que les pertenecía, hasta lo por mí logrado y trabajado. Me fui, lo dejé todo atrás, quizás el tiempo y la distancia haría del olvido, mi mejor aliado, porque la vida no había sido muy buena conmigo, pero no me quitó lo principal, aún me quedaban años, aún todo cabía, aún podía estar a salvo. Solo contarles que dormí bien, que incluso no me desperté de madrugada, sofocada y con palpitaciones, como en la mayoría de los casos, creí encontrar algo de paz, lo que más me dolió perder, por culpa de unos vándalos. Tenía intimidad, mi derecho más dañado, y podría pasar desapercibida, sin sentir la necesidad de explicar el porqué de casi todo lo malogrado. Sería duro, no dar ni un abrazo, pero a todo me acostumbraron, además tenía a Curro, quien me daría consuelo en los momentos malos, poco es mejor que nada, y por el momento me bastaba para volver a amarme, lo que me costaría más trabajo.
 
-          Hola soy Marta, tu persona de confianza
-          Encantada, no sé muy bien cómo debo actuar
-          Para empezar, aquí está  tu nuevo móvil de tarjeta y tu documentación
-          Gracias
-          No tendrás que pagar nada de los gastos de la casa, cuando esté todo bien, elegirás qué hacer
-          De acuerdo, a ver qué tal
-          Irá bien, ya verás, no creo que aquí te encuentre, pero debes estar atenta y no llamar la atención
-          Bien, lo haré
-          Haz bien el trabajo, a la larga vas a depender solo de él
-          Soy buena en mi trabajo
-          Mejor, siempre podrás llamarme, no estás tan sola, no lo estás, y poco a poco reharás tu vida, tendrás compañeras de trabajo, quizás alguna amiga para salir, date tiempo.
-          ¿mi familia lo sabe?
-          Si, más adelante quizás puedas verles, pero nada por el momento, según avance la situación, ya lo valoramos
-          De acuerdo
-          Cámbiate el pelado y el color de pelo, con eso es suficiente
-          Me lo cortaré un poco más, y me lo pondré pelirrojo
-          No, rubio, el pelirrojo llama más la atención, un rubio dorado es más común
-          Vale, de acuerdo, con un buen flequillo, no creo que me reconozcan muchas personas o casi ninguna
-          Mejor que no sea nadie
-          Si, mejor. Nunca he venido a esta ciudad
-          Por eso elegimos este lugar. No te acuerdas, pero es de lo primero que se pregunta, cuando se te acoge como mujer maltratada
-          No lo recordaba
-          Hay comida en la nevera, y te han ingresado un poco de dinero, adminístratelo, te tiene que durar estos días, y hasta que tengas el salario del trabajo
-          Lo haré, soy una hormiguita, cuando quiero
-          Poco más que decirte, hoy te hago la cena, un poco de mimo no viene mal
-          Te lo agradezco, me siento como si me hubiesen pegado una paliza
-          Ya, lo imagino. Ven dame un abrazo
-          Gracias, también lo necesito…
 
Marta era una mujer muy válida. Me ayudó mucho en mi proceso de adaptación, e incluso me enseñó la ciudad (no digo cual, por la intimidad). Al principio me llamaba todas las noches, para ver cómo me había ido el día, si necesitaba algo, me recordaba la visita al psicólogo y sin darme cuenta, me estaba integrando en la sociedad de esa ciudad. Después de los seis meses, me dieron a elegir, y opté por quedarme en la casa, porque no estaría a mi nombre, simplemente tendría que hacer una transferencia bancaria de los gastos y de la mensualidad, una vez que recibiera todas las facturas del mes anterior, Las debía sumar e ingresar la cantidad, confiaban en mí, sabía que si no podía, lo diría, pero me dejaron claro que no había que abusar de la bondad de las personas, porque al final se cansan. No era así, pero mejor avisarlo, vaya que me liara y se me pasara, estaría atenta. Era una buena casa, no en el centro, pero bien comunicada y además no se trataba de un ático, pero tenía una terraza, donde pondría un pequeño sofá con una mesa, para tomar un vino, cuando el sol se marchara. Me quedaría en ella, esperaba que no fuese muy cara, y pudiera pagarla, pero creo que eso ya lo pensaron, y por eso la eligieron, no tenía sentido lujos en mis circunstancias.
 
-          Anacha vamos a salir esta noche, quieres venir
-          No sé si hago bien, sabéis de mis circunstancias
-          No estarás sola, y luego te acompañamos todas a casa, y te dejamos en la cama metida. Revisaremos hasta el armario de la entrada
-          Me vendría bien la verdad, no sé cuánto hace que no salgo
-          Venga anímate
-          Pero donde vamos, porque no tengo mucha ropa
-          Vamos a una discoteca que han puesto en el centro, es para adultos, no para jóvenes, un poco para ligar
-          Ah entonces no voy, no tengo ganas de ligar
-          No tienes que hacerlo, pero te dirán cosas guapas, y te animarás
-          No de verdad que no, pero si en otra ocasión quedáis para algo más tranquilo, me lo decís
-          De acuerdo, ¿Cuándo es tu cumpleaños?
-          El ocho de Mayo
-          Ese día vamos a comer fuera, aunque sea tú y yo. Hay un bar cerca de la catedral, donde ponen menús a buen precio. Es un buen sitio, pero entre semana no lo frecuentan mucho, por eso optaron por añadir eso a la carta
-          Me encantaría, creo que te podré invitar
-          No, como has dicho, sé de su situación. A medias, ya habrá ocasión.
-          De acuerdo, estoy deseando que llegue el día, para ponerme un poco guapa, todo el día con el uniforme, hace que la feminidad desaparezca un poco. Me pondré  un vestido que se parece a los de Desigual, pero es de un chino que tiene cosas muy bonitas. Me sienta bien, me realza el pecho y las caderas, o por lo menos antes, ahora ya no sé qué me queda
-          Intentaré estar a la altura
-          No digas tonterías, si acaso lo contrario
-          Lo pasaremos bien, luego iremos a ver una exposición de fotografía, un café y para casa. ¿Bueno en qué día cae, que quizás trabajemos?
-          No trabajamos, este año cae en Domingo
-          Pues perfecto, lo apuntamos.
-          Lo estoy deseando, GRACIAS
-          No las des, a mí también me viene bien. Me separé, pero no me golpearon
-          Que suerte, más que los golpes fue lo que me hizo sentir
-          Ya imagino, pero te quedaron secuelas
-          Lo sé, pero fue peor lo otro
-          Bueno olvídalo
-          Lo estoy intentando, y está dando resultados
-          Sigamos trabajando, que nos van a llamar la atención
-          Es verdad, es que me emociono fácilmente
-          Ánimo…
 
No pueden imaginar cómo pasé el mes, que nervios, una salida después de años de cautiverio. También un poco preocupada, porque quizás no pudiera pagar ni el menú ni la exposición, pero decidí, que como no tenía que darle de comer a mis hijos, el resto del mes lo echaría a base de pasta y huevos, un mes es un mes, por lo menos llevarme algo agradable el día de mi cumpleaños, si no sería como tantos, sola y sin un beso. Se lo conté a Marta, y me dijo que ella me pagaba el menú, y yo lo que fuera surgiendo. Un regalo me iba a hacer, así que mejor disfrutarlo que guardarlo en el baúl de los recuerdos. Le di las gracias, me venía bien. Estaba contenta, por fin creí merecer algo bueno
-          Pues si te sienta bien el vestido
-          Gracias, me veo favorecida. Tenía un cuerpo bonito, pero lo perdí
-          A todas nos pasa, cariño
-          Ya, no tanto como a mí, pero después del infierno vivido, no lo veo tan importante, si no quizás sí. Además toda mujer bien arreglada es guapa, aunque no sea una modelo
-          Por supuesto, no lo olvides
-          No, con tener salud, lo demás es llevadero
-          Mira ahí está el restaurante
-          Parece bueno
-          Es bueno
-          Pero, ¿cuánto cuesta el menú?
-          18 Euros
-          Es caro para ser un menú, pero no es cualquier sitio
-          Claro, todo se paga, verás cómo merece la pena
-          Seguro, confío en ello
-          Hay entrantes variados, plato principal y postre. La bebida va a parte
-          ¿si?
-          Pero ese será mi regalo, pediremos una botella pequeña del vino de la casa, porque tienen dos tamaños, y verás que bien lo pasamos. Eso sí, no pidas nada más, porque cobran hasta por el hielo.
-          Es bueno saberlo, y gracias por el vino
-          Ya me invitarás cuando puedas
-          No lo prometo
-          No es una obligación, solo es un comentario, no le des más importancia…
La botella nos dio para dos copas cada una, suficiente, más no sé cómo nos hubiese sentado. Con esas cosas hay que tener cuidado, más si tienes una situación personal delicada, porque te puede llevar a malos hábitos (queda avisado). Pasé un rato agradable, con la que creí amiga, prefería a Marta, me fiaba más de ella, pero aunque me apreciaba, yo era más bien trabajo, así que mejor ampliar el círculo, si quería salir de mi escondite camuflado. Con el postre vino una sorpresa, nunca la pude imaginar, creí que era un libro de alguien, y no quería pensar que fuera de mi exmarido, que me había encontrado. Solo dijeron que lo habían dejado para la del cumpleaños. Estaba metido en una caja de cartón preciosa, con un lazo (ya usaría la caja para algo), y dentro estaba MI DIARIO. No lo habían tirado, fue el mejor regalo que me habían hecho en la vida, mi Recuerdo más preciado, donde aprendí a amar de nuevo, aunque mi deseo hubiese fracasado.
 
-          ¿Por eso me has traído aquí?
-          No, no tenía ni idea de esto
-          ¿Qué es?
-          Es mi diario, el que hice en la casa de acogida, por recomendación de un enfermero, bueno de un amigo, fue una relación algo más personal, que solo trabajo
-          ¿intimaste allí con él?
-          Un poco, pero fue algo más que una historia de amor. Me devolvió la confianza en las personas, algo que yo había dejado totalmente olvidado. Me había creado una imagen del mundo cruel, y me mostró que hay bondad, aunque quizás la mayoría de las personas no sepan valorarlo
-          Pues ya hizo bien su función
-          Espero ser más que un objetivo, aunque no lo vuelva a ver, espero que haya un pedazo de mí en su corazón, aunque no vuelva a tener contacto.
-          Nunca se sabe
-          No puedo salir de aquí, y tiene su vida allí. Complicado
-          Todo se arregla, si hay interés
-          Es más complicado, cuando tu vida está en juego, hay que tener mucho cuidado
-          Bueno, ¿y de tu exmarido, sabes algo?
-          Si, fue al calabozo, pero es de buena familia y salió  pronto, tiene contactos y en esta vida a veces se reduce a eso. Yo me casé pensando que era un partidazo.
-          Lo siento
-          Yo también, más por mis hijos, pero creo que hago lo correcto, para que se críen sin peligro, sin amenazas, sin miedos, ya tendrán tiempo
-          Hiciste bien
-          Ojalá lo piensen, cuando crezcan, si son felices, no se quejarán. Los problemas aparecen, cuando tu vida se convierte en un fracaso
-          También lo pienso, por eso siempre deseo felicidad
-          Yo también, con distancia de por medio, pero felicidad
-          Dicen que en la vida todo se paga
-          Por si le sirve a alguien, no hice nada, pero lo he pagado, como si me hubiese cargado a un regimiento, sin pensarlo
-          Bueno a ver qué tal la vida
-          No espero mucho, con recuperar la paz, me vale: salud, paz, poder volver a tener contacto con mis hijos, con eso muy satisfecha, porque lo veo complicado
-          No pierdas las esperanzas…
Y no lo hice, aún sigo luchando, mientras hay vida, hay esperanza, y creo que ese fue mi regalo. Me quedé con la intriga de saber quién me trajo mi diario, pero luego pensé, que solo Marta sabía dónde pasaría el cumpleaños. Supuse que se pusieron en contacto con ella, y tuvieron ese gran detalla conmigo. Lo dicho, la casa de acogida me devolvió algo más que la posibilidad de seguir viviendo, me devolvió la confianza, y no solo en mí misma, si no en las personas, algo que creí que se lo había llevado el viento, muy lejos, a tiempos pasados, donde no regresaría, ni soñando. Fuimos a la exposición, era de fotografías antiguas americanas, muy buenas, me gustaron. Ahí me aficioné a ella, y pensé que quizás me comprase una cámara, para hacer un álbum de unas cincuenta fotos, bonitas, con la luz anaranjada del amanecer o con la penumbra que avisa de la noche, siempre romántica. Lo haría, en algo tenía que ocupar mi tiempo, y creo que me daría ese capricho, para poderles mostrar algo a mis hijos, como recuerdo de esta etapa de la vida, elegida por un mal destino. Lo que a veces me molestaba, es que estaba segura que mi marido reharía su vida como si nada, que me pondría de loca y exagerada, fingiendo ser un galante de película, lo que no sabía la muchacha, porque sería una muchacha, es que se podría convertir en una de miedo, donde además echarías muchas lágrimas, pero haría su vida como si nada, porque tenía presencia, y nunca lo verías como un ser despiadado, más bien lo contario, creerías que era el príncipe, que siempre habías soñado. La vida y sus mentiras, pero lo malo que a mí me la había fastidiado, sin importarle hijos, sin importarle consecuencias. Me lo merecía, por no obedecer a mi marido amado. Quien no sea feminista, fue porque no la golpearon, porque la mimaron y no le veía sentido a unos derechos, que quizás la hicieran trabajar, mientras a otras por el simple hecho de no tener que pedir, ya era un milagro, porque se ahorraba problemas, incluso algún tortazo. No saben lo que dicen, quienes no ven la necesidad de darle voz a la mujer, a esas que callaron. No todo el mundo tiene suerte en la vida, y nada más que por esas pocas (si creen que son unas pocas) nada más que por ellas, había que seguir luchando.
Llegué a la casa algo cansada, pero muy animada. Me estaba acostumbrando a la situación, aunque tenía momentos y días malos, pero no me dejaron sola, por lo que no era un fracaso. Me duché otra vez, era casi verano, y por tanto también necesario. Me puse el albornoz de una expareja, con su nombre grabado, sin ropa interior, pero me atreví salir a la terraza y ahí estaba mi otro regalo. No lo podía creer, me había puesto el sofá que vi en Ikea con una mesita a juego, todo pequeño, pero suficiente para pasar un buen rato. ¿Quién se había tomado tantas molestias, por a una mujer que habían rechazado, golpeado y humillado?. Me dio algo de miedo, porque habían entrado en la casa, pero dejaron una nota, sujetada por un candelabro: “He sido yo, Marta, por encargo de Imanol, sabía que te gustaría, como el Diario. No entra nadie más a la casa, solo yo para comprobar cómo estás, se refleja en ella tu estado de ánimo. Ya lo sabes, ten cuidado, puede darte problemas, si la dejas a un lado. Aquí tienes el número de teléfono de Imanol, se ha asegurado de que estás bien, así que puedes llamarlo. No es su número particular, es de prepago, para evitar maldades. Llámalo, te quiere, sin saber por qué, han hecho para todo lo contario, pero te quiere y quiere al menos intentarlo. No pierdas oportunidades, sabes que no aparecen, cuando creas que está todo preparado. Hazme caso. Espero que hayas pasado un buen día, solo tienes que rematarlo…”
 
-          ¿Imanol?
-          Abre, estoy abajo
-          ¿Si?
-          Claro, fui yo quien dejó el Diario, lo de la terraza.  Me dieron el número, cuando te vieron más o menos a salvo. Abre
-          Voy
-          Imanol…
-          Para, que me haces daño
-          Perdona, es por la emoción
-          Ven, vamos dentro
-          ¿quieres tomar algo?
-          Tu cuerpo
-          Pues por suerte, está preparado…
 
Hicimos el amor, nada de vulgaridades. Me hizo el amor, creo que fue la primera vez que lo sentí así. No hubo muchos sentimientos en el pasado, ese que quería olvidar y ni mirarlo. No pude dormir, pero fingí como antes hacía con los orgasmos. Estuve pensando en todo, en como la vida me había golpeado, pero también me había ayudado, porque quizás, si no hubiese dicho basta, seguiría llorando y aguantando. La vida fue cruel conmigo, pero me regalo un amor inesperado, un amor maduro, de esos que comprenden, en vez de exigir obediencia, sin esperar una contradicción, aunque fuese algo injusto e incluso inhumano. Imanol volvió a casa, porque es lo que se dice:  tu hogar es donde está tu corazón, lo demás son circunstancias, y pudimos superarlas todas, pudimos aguantar las pruebas de la vida, que no todo el mundo aguanta. Y desde esa noche, aunque hubiese distancia, dormimos juntos con la misma almohada, porque cuando tu alma conecta, nada se interpone en un camino. Las excusas no existen, la vida cambió, ya no estás rota en pedazos. Dejé la crueldad del malvado, por la empatía de un sanador, de esos que pocos logran alcanzarlo.
-          Llegas tarde
-          Ayer fue mi cumpleaños, y vino un amigo. Me he despistado, sabe de mi situación
-          Se de tu situación, pero no es excusas, no lo uses para justificar tus errores
-          Perdone, no volverá a pasar
-          Si ocurre algo malo si, pero no lo pongas para justificar un error propio
-          De acuerdo, disculpe
-          Tienes a tu clienta esperando en los vapores
-          Voy, dejo el bolso y me voy con ella.
-          ¿estás más guapa?, ¿qué pasó ayer?
-          Vino Imanol, creo que te hable de él
-          El enfermero
-          Mi amigo, mi amante, mi compañero
-          Vaya que bonito, me alegro por ti, espero que dure
-          Yo también lo espero, ya lo echo de menos
-          Tranquila, a ver si los nervios se vuelven traicioneros
-          Lo sé, pero no quiero pensar, si lo pierdo
-          No lo pienses. Una vez me dijiste que las mujeres maltratadas no tenían futuro, así que vive tu presente
-          Es verdad, así lo pensaba
-          Pues sigue pensándolo
-          Lo haré, a ver si puedo trabajar
-          Te hago una tila, mientras atiendes a la clienta. Ah,¿ supongo que fue el del Diario?
-          Sí, todo lo bueno, él me lo ha regalado…
Y por si les da curiosidad, estuve dos años en esa ciudad, hasta que mi exmarido se fue al extranjero con su nueva pareja, y no parecía preocuparle mucho la situación, pero le habían avisado, que ante cualquier otro problema, pasaría un tiempo entre rejas. Creo que por ello se marchó a hacer su vida al extranjero, solo no se hubiese atrevido, pero tenía una buena compañera, quien jamás pensaría que ese hombre guapo  y atento, guardaba en su interior a una fiera, pero era inteligente, por tanto la mantendría encerrada en una caverna, porque no hay que jugar con la suerte, el azar no iba a estar siempre, para cuando él quisiera. Me sentí tranquila, porque lo conocía, y sabía que antes cualquier posibilidad de perder su libertad, se mantendría alejado de la que fue su tierra. Lo intentó, pero ahí lo dejaría, por lo menos mientras viviera bien con su bella doncella (no siempre es así, hay quien no consiente que seas feliz, aunque él viva bajo una estrella). Lo bueno es que Imanol me dijo que me fuera a vivir con él, ya encontraría algo por allí, y si no, le arreglaría la casa, le prepararía la cena, le tocaría la barriguita mientras viéramos una película y dormiría abrazada, por quien BIEN ME DESEA…
 
PD: No encontré nada, pero los viernes iba con  Imanol a la casa de acogida, y arreglaba a todas mis compañeras. Fui feliz, y si yo lo fui, después de tantas miserias, todas pueden serlo, aunque no sean las protagonistas de un cuento de princesas. TODO ES POSIBLE, SI ESTÁS A SALVO, Y PUEDES OLVIDAR EL MIEDO DEL PASADO, QUE SIEMPRE ATERRA…
 
                                                                MARISA MONTECRISTO
 

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