Yo escribo por el puro y mero placer de desbordar sentimientos y pensamientos a diestra y siniestra, aun a sabiendas de que quien me lea pueda pensar que es solo “fantoches” y no lo dicho al comienzo de esta cita. Porque escribir, repara el alma y refresca la mente. Desafortunado el que sea gustoso de plasmar su ideología donde quiera que fuese, a la mayoría de las personas solo les gusta leer lo terminado y aquello con lo que se sienten identificados. No hay verdadero amor para nosotros los escritores, poetas, filósofos y dramaturgos, todos ellos saben que necesitan desamor en el amor, porque a pesar de dolor que eso pueda provocar, un desamor también inspira, por mas que se piense que son tendencias sadomasoquistas. Se siente de todo, se escribe de todo. He llegado a pensar que en ocasiones soy yo el que fuerza el rompimiento en mis relaciones, tan solo para probar esa exquisita gota de dolor, traición y rechazo, para después intercambiarla por meses de interminable tinta sobre papel, pero esa solo es una idea loca mas, producto de las consecuencias de jugar con el amor.
Si pasan frente a la calle donde se encuentra el café “El escritor travieso” podrán verme ahí escribiendo mis novelas de romance. Pero en este momento estoy esperando a mi novia Adriana. Algo me dice que romperemos hoy nuestra relación, pero aun no planeo como… 
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