En aquella buhardilla nunca nos faltaron la cerveza, las risas, los debates apasionados ,ni las perturbadoras historias de misterio que contábamos , historias que parecían cobrar vida a medida que la luz moría tras la ventana al caer la tarde, dejando que las sombras avanzaran deslizándose gradualmente por la estancia .Éramos un grupo de seis integrantes de lo más variopinto, pero de unidad inquebrantable.

O así lo creí hasta que un día Elena dejó de asistir a las reuniones sin motivo aparente, tiempo después fue Raúl. Y así uno tras otro mis amigos fueron desapareciendo dejando un profundo vacío en mi y entre las cuatro paredes de este espacio de techos inclinados que había sido testigo de tantas risas y confidencias.

Ahora solo quedó yo, un náufrago en un mar de recuerdos ,y mientras bebo cerveza tras cerveza me cuento a mí mismo esta historia, de misterio insondable, que trata sobre la pérdida de la amistad.

Anabelle sierra

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