LA ILUSIÓN
LA ILUSIÓN
MARISA MONTECRISTO
A quienes perdí….
“En las noches claras
Resuelvo el problema de la soledad del ser
Invito a la Luna, y con mi nombre
Somos tres”.
Gloria Fuertes
CÓRDOBA.
- ¿Natalia?
- Si, perdona. ¿Te conozco?
- Claro que sí
- No recuerdo
- Soy Rafa, tu noviete de la adolescencia
- Dios mío, ¡Qué cambiado!
- Si, el tiempo pasa para todos
- Te ha sentado muy bien
- A ti también
- Bueno en la mujer es más fácil, ya sabes: la ropa, peluquería, tratamientos…
- No, no veo en ti nada de eso, pareces bastante natural
- Cada una con su estilo
- Sigue así
- Gracias
- ¿Cómo has vuelto a Córdoba, me dijeron que te marchaste a Londres, porque te ascendieron en la multinacional?
- Si, vivo allí, pero por mi santo intento venir a ver a Santa Natalia, llevo el nombre por ella, y no sé, me reconforta visitarla y más a mi familia. En las vacaciones no suelen estar todos
- Yo también me llamo Rafael por el arcángel (se supone que salvó a Córdoba de la peste), pero la vida me hizo perder poco a poco la fe, y no visito ninguna Iglesia
- Ojalá a mí no, me ayuda bastante
- Pues ojalá
- ¿Y a qué te dedicas?
- Pues de todo un poco
- ¿Un manitas?
- Si quieres llamarlo así
- No entiendo
- He trabajado en muchos lugares, pero ahora estoy en una joyería cerca de la Mezquita, es a nivel nacional, y quien sabe si podría progresar. Me estoy esforzando, uno va cumpliendo años, no salen los trabajos tan fácilmente, no querría cambiar más, me gustaría quedarme en esta empresa
- Seguro que sí, tienes presencia y labia, importante para ese trabajo
- No me hagas sonreír
- No es mi intención
- ¿Quieres tomar algo esta noche?
- Sí, claro, no tengo planes y hace mucho que no salgo por Córdoba
- Lo sé, nunca te volví a ver, cuándo te cambiaste al instituto
- Tuve problemas y me centré en los estudios. Quizás fue mejor así, nunca se sabe que hubiese sido mejor
- Nunca se sabe…
Esa misma tarde me fui a la peluquería, se aproximaban los cincuenta, y quería tener un look más juvenil, pero nada de pelo corto, quería taparme las orejas, que con el tiempo se ponen feas, y en ella se ve la edad de las personas, como en el cuello y en las manos, puedes no tener arrugas, pero la marca del tiempo en esos rasgos es difícil de disimular, así que optaré por una melena que se pueda recoger, con ese largo me bastaría para no parecer una señora entrada en años, me conformaba, porque hacía tiempo que había aprendido que la perfección, no siempre van unidas al placer, hay factores más importantes que ser una Venus, a quien todos desean, a veces el saber amar es un arte, que la belleza no experimenta. Sonreía por el camino mientras lo pensaba, y esperaba que nadie me viera, porque de un gesto, hay quien saca una guerra, cuando a ti ninguna rivalidad te interesaba, las veías cosas de niñatas, y no hay nada más ridículo que tener achaques, y actuar como si la edad no afectara, disimulas, pero sabes dónde estás, y no es en el patio de ninguna escuela de primaria. Las prioridades cambian con el tiempo, y si no ocurre, algo extraño en ti pasa.
No lo quería reconocer, pero me había ilusionado, una cita después de años sin saber que era perfumarse para que alguien, porque no sé cómo pasó, creo que fue poco a poco, pero la soledad era mi compañera, y ya saben que el roce hace el cariño, y a mí nadie me abría la nevera. Tenía una buena posición económica, y sabía que eso atraía a muchos hombres, pero no me bastaba, quería lo que me faltaba: amor, no ser una posibilidad de una vida cómoda, porque acabarían comprándoles regalos a jovencitas, con el dinero que me quitaran de la cartera e incluso optaría por dar alguna joya de mi abuela, y prefería mantener la esperanza, que la ilusión se fuera cada mañana, cuando viera un poco más vacía el arca, perdidos mis recuerdos, e infravalorado el esfuerzo de mi trabajo bien hecho. Pensaba que con Rafa no sería eso, lo conocía desde la adolescencia, había más que cariño, y les comento una cosa, para que no caigan en el mismo error, lo que tu sientes en el corazón, a veces no tiene nada que ver con lo que siente otra persona, nada, así que no esperen lo que dan, porque quizás reciban una patraña. Me hice también las uñas, pero nada de parecer una bruja, algo más natural, pero cuidado, no tenía intenciones de ir arañando por la vida, aunque a veces me dieran ganas. Y así me puse guapa, con poca cosa, pero lo suficiente para dejar atrás a alguien no deseada, porque hay hombres que valoran a una mujer según el atractivo sexual que despiertan en otros, se sienten valiosos por tener al lado a una mujer a quien otros quieren llevársela a la cama, es algo primitivo, pero no le pidas más, a quien no sabe que hay más allá de su ombligo. Era inteligente, culta y me gustaba ser así, me había dado una buena calidad de vida, pero a veces echaba de menos que alguien me sacase las castañas del fuego, que diera por mí la cara, y más cuando los problemas crecen, y nadie está a tu lado para decirte que todo pasa, que la vida tiene etapas y que si las superas, casi el cielo alcanzas, porque valorarás hasta el canto del pájaro de madrugada, ese que antes te molestaba, porque te despertaba. Y bueno, quizás lo de Rafa no significase nada, pero a quien le importaba, si había empezado a sonreír, a ponerme guapa, a soñar despierta con tener una aventura apasionada, con eso me bastaba. No tenía edad de exigir nada, y menos para rechazar, lo que quisieran regalarme, lo aceptaría encantada, y a lo malo, pues que se le va a hacer, se le llora, y después se convierte en agua pasada, en algo que quedaría atrás, donde no hay que mirar, vaya que al girar, ya te vuelva a doler la espalda. También me pasé por un centro comercial, quería comprarme un perfume, tenía la costumbre de que en cada aventura utilizaba uno nuevo, para identificar a cada amante con un olor, pero opté por una opción más sencilla: vi en un estante el desodorante tulipán negro, el verde, el clásico, y me acordé de una tía mía, que siempre lo usaba y tenía una relación muy buena con mi tío, quien la adoraba, y no sé porque pensé que quizás me trajera suerte, y se repitiera esa misma relación. Ya saben el olor siempre lo asocias a algún recuerdo, y ese, a pesar de alguna cosa incitada, era bueno, aunque a veces se me saltase alguna lágrima por un final feo (ojalá vuelva a verlos). No era un olor muy jovial, pero la juventud la había dejado hacía tiempo, tenía un olor a limpio, que me hacía sentir bien, sin necesidad de más colonia, y para mis viajes de trabajo me vendría genial, porque ocuparía poco espacio, y por qué no, me ahorraría un dinerillo, porque los perfumes se habían convertido en casi un artículo de lujo. No tenía ningún tipo de necesidad, pero cuando solo dependes de ti, tienes que tener un buen ahorro, ya lo he dicho, nadie más que tú te saca las castañas de fuego, y aunque la independencia te quita algunos problemas, la soledad que la alimenta, también lleva sus miserias (yo lo pasé muy mal cuando no me quedó más remedio que vivir con ella, hasta que aprendí a lidiar con lo que conlleva. Repito no me quedó más remedio que aprender a vivir sola y a ser fuerte, no porque me gustase o lo fuese), piénsenlo antes de cualquier decisión, porque del maltrato hay que salir inmediatamente, una mala reacción puede acabar con tu vida, si es que poco a poco no la ha consumido, pero dejar atrás un mal amor, eso es decisión tuya, porque hay a quien le compensa más un poco que nada, hay quien le basta saber que no duerme sola, aunque el día lo pase con alguna muchacha. Ya decides despacio, que es lo que más te interesa, para sentirte amada, aunque sea engañada, porque si dominas al soledad, dominas el mundo, pero no todas tienen esa capacidad, y una de las cosas que más me hizo infeliz, fue que me sugestionaran mal con decisiones en mi vida, no solo en el amor, así que no te dejes influenciar, toma la decisión despacio, nadie mejor que tú sabe de tus necesidades, las otras personas opinan según su concepción de la situación, que no es la misma que la tuya, y ellos continúan con su vida, mientras quizás la tuya se quede jodida ( lo digo por experiencia). Y así me fui, con mi bolsa de papel, llena de nuevas pinturas y el desodorante, creyendo que el ponerme más guapa de lo normal, haría que todo fuese diferente, y por qué no, la vida puede ser preciosa con una nueva ilusión, aunque con el tiempo se resquebrajase. Creía que siempre le había gustado a Rafa, y si no nos habíamos casado, quizás fuese porque el destino nos había reservado, ya saben el corazón te miente, porque la otra opción quizás fuese algo menos alegre, y quien quería eso, después de tantas heridas. Me fui a casa con una sonrisa, y me eché una siesta, mientras intentaba crear en sueños una historia bonita, uno de mis dulces cuentos, donde hay príncipes, sin brujas malas, ni ogros hambrientos, esos que tanto me hicieron, sin haberles hecho nada tan cruel en la vida…
- ¡Qué guapa te has puesto!
- Gracias, la ocasión lo merece.
- ¿Amarillo?
- No soy supersticiosa
- Mejor. Vamos a la Taberna La Fuenseca, que hay una actuación de flamenco buena, me han avisado esta misma tarde.
- Nunca he visto ninguna
- Te gustará, aunque te parezca algo exagerado, te llegará a todos los sentidos, y de eso se trata el arte
- Seguro que tienes razón
- Siempre la tengo, y si no hago que lo parezca
- Jajaja ( me abrazó y dio un beso)
- No te ruborices
- Es verdad, no tengo edad para eso, pero me da algo de vergüenza, no sé, quizás llevo mucho tiempo sin tener una relación, y me cuesta
- No te preocupes, que el sexo es como montar en bicicleta, una vez que te acomodes, todo sale de forma normal, es parte de la naturaleza
- No tengo intenciones de acostarme contigo, solo he venido a tomar algo
- Era una broma mujer, sé cómo eres, sé que vas a misa, y no creo que eso vaya unido a un gran libertinaje, aunque te hayas confundido
- Tú lo has dicho
- Tranquila, intenta pasar un buen rato
- Perdona, las malas experiencias hacen que una se vuelva insegura
- No te tengo que perdonar nada, vamos a tomar algo y a pasar una noche divertida, el tiempo dirá qué pasa, si solo se queda en eso o consigo lo que buscaba de joven y se quedó en agua pasada…
Los primeros quince minutos los pasé enfadada, no por lo que me hubiera dicho algo desagradable, sino por la reacción tan tonta a mi edad. ¿Cómo iba a rechazar a un hombre como Rafa?: alto, varonil (como casi todos los vascos, y su padre lo era ), de piel morena, ojos azabache, con canas que le hacían interesante, fuerte sin parecer una bestia, había vivido mucho, por lo que le daba un aire de canalla, y eso siempre te encanta, quizás no para un matrimonio, pero sí para una aventura apasionada, lo que ya era difícil, aunque muchas crean que eso a ella no les pasaba, porque siguen siendo guapas (mentira). Así que me perdoné la torpeza, me solté la coleta baja, ya saben esa que guarda las orejas, dejándola un poco suelta, y me puse cerca para que me oliera, porque si algo había despertado: era mis feromonas, esas que le bailaban sin que se diera cuenta, incitándole a que me volviera a besar, a que olvidase las feas palabras, porque la timidez siempre fallaba cuando menos se espera, y no paré de sonreírle para que supiera que mi corazón estaba abierto a lo que él quisiera, porque quizás fuera el típico gigoló, que te amaba, te robaba y luego se marchaba sin importarle lo que deja, pero a quien le importaba, si me hacía subir a las estrellas, si cambiaba mi monótona vida, por una llena de placer, de diversión, de historias traviesas, porque una cree que la maldad está lejos, que solo son actos imprudentes por no tener mucha cabeza, pero saben una cosa, si me mostraba otro mundo, que el que conocía lleno de simplezas, no me importaría pecar, seguro que mi Dios me perdonaba por no ser durante un tiempo tan perfecta. La vida está llena de locuras, que no tiene importancia, si a nadie afecta, pero hay que tener cuidado, para que no te lleven a donde no deseas, porque una vez que entres en el infierno, todo quema, y las heridas que te dejen, te dolerán y las verán quienes quizás te rechacen, no por ser traviesa, si no por entrar en un mundo cruel y ser su prisionera, nadie quiere cadenas en su vida, ni tampoco cerca a quienes las llevan, así que ten cuidado con la fiesta, con los vicios, con los malos hombres, con las malas mujeres, con las drogas, con el alcohol, es decir, con todo lo que signifique no ser honesta, porque si no controlas la situación, perderás más que la cabeza, y ya comenté que la soledad es mala consejera, si no es elegida y no sabes hacerla tu compañera. Lo bueno es que ahora mismo era feliz, eso sí: me entró mucha inseguridad física, pero estaba contenta, aunque por un momento desee tener el cuerpo de una mulata, la sensualidad de una bailarina árabe, la piel tan suave como una asiática, el pelo de una princesa de cuento, los modales de una aristócrata inglesa, la dulzura de una francesa, la alegría de una italiana, la inteligencia de una alemana y por qué no: la fuerza de una gitana, pero me tenía que conformar con lo que quedaba de mí, algo muy normal, menos es nada. Entonces me miró, guiñándome un ojo, y todo se olvidó, me sentí segura hasta de las arrugas que se asomaban en la comisura, su presencia me hacía volver a ser esa joven con algo de nostalgia, pero con un futuro lleno de buenas posibilidades, porque aunque no sea lo que esperabas en la vida, siempre será mejor sentirse amada, que rechazada, y no sé si era un engaño de mi mente, pero me sentía deseada, como que había quedado algo pendiente para ambos, y lo estábamos deseando. Tomamos un buen vino tinto ( pidió el mejor de la casa) junto a unas croquetas de rabo de toro, unas berenjenas fritas con miel y un poco de queso, cosas típicas de Andalucía, mientras escuchábamos el cante de un hombre por bulerías. Me gustó la música, me gusta casi toda, porque no el flamenco, aunque no fuese a ser mi favorita, además para todo hay que entender, y no sabía ni cómo iban unas seguidillas. Durante la actuación me besaba y me cogía fuerte la mano. ¡Que nervios!, parecía una colegiala, pero estaba encantada. Pagó la cuenta (las primeras él, luego ya la cosa cambió, creí que por confianza, pero también pasé a ser su chófer, por lo que empecé a dudar, y en vez de querida, me sentí utilizada). Reconozco que fue un dineral, para lo poco que llevaban los platos, eso sí, creo que pocas cosas las superarían en calidad. Y luego paseamos a la luz de la luna por el puente romano, no sé porque no me hizo eso con los quince años, me hubiese ahorrado tantas cosas, pero es lo que pasa por no aprovechar las buenas oportunidades, después no surgen, cuando creas que es el momento, no aparecen, eso que dicen de que dejaste pasar el tren, sucede realmente, pero no me iba a poner triste, tenía una cita romántica, con un hombre guapo, con casi cincuenta años, a quien le importaba el pasado.
- ¿Hasta cuándo te quedas?
- Pasado mañana cojo el avión
- Quieres que quedemos mañana
- Tengo una comida familiar y no sé a qué hora acabaré, vengo poco y no quiero hacerles el feo, la han organizado por mí
- Lo entiendo, me ha gustado mucho verte, espero que se repita
- ¿Por qué no vienes un fin de semana a Londres?, te mostraré la ciudad, lo pasaremos bien, no te arrepentirás
- Es que los fines de semana los tengo muy ocupados, trabajo los sábados por la mañana, y luego muy liado con compromisos sociales, también por la joyería
- ¡Qué pena!
- Pero la semana del día de Andalucía me la suelo coger de vacaciones, porque en Febrero no hay mucho jaleo, quizás por el frío (sonrió). Iré entonces, dame tu teléfono, antes de que se me olvide
- Por favor, no me olvides
- Nunca lo hice…
Tengo que reconocer que soy una peliculera, empecé a verme como en los films en blanco y negro románticos, que tanto me gustaban. Me acordé de un diálogo, creo que era de Hitchcock
- No lleva usted abrigo
- Le llevo a usted
Ohhh que cosa tan bonita, y lo recordé cuando me puso bien la rebeca, porque en Córdoba por las noches refresca, es un clima cálido, pero no tiene la templanza que da estar al lado del mar. A pesar de ese inconveniente, era una ciudad idílica, ya dije que la perfección no significaba siempre bienestar. Y yo era una romántica, llena de sueños por cumplir, y entre ellos el amor sin desencuentros. Cuando era joven me gustaban los hombres con personalidad fuerte, veía en ellos símbolo de protección, pero con el tiempo, cuando descubrí también la violencia junto a ese carácter, entendí la importancia de encontrar en ellos sensibilidad, que la arrogancia no fuese su atractivo, ni su aire de superioridad. Comprendí por ejemplo que si eran capaces de admirar un cuadro o de amar la naturaleza, tendrían la delicadeza suficiente para saber tratar a un mujer, sin necesidad de verla como un ser inferior, que nació para complacerles, sin preguntar que desea. Y creí encontrarlo en Rafa, creí recordar que le gustaba la música, ya era algo importante, hay a quien solo le agrada el ruido de la persiana cuando la baja para gozar bien en la cama, y bueno una ve siempre lo que quiere ver, y decidí ver en Rafa al hombre de mis sueños, sus imperfecciones las justificaba, viendo en cada comportamiento el sentido que mi mente quería encontrar para que fuese el amante idealizado, como en los cuentos ( lo mismo pasa al revés, si odias a una persona, en cada gesto ves una confirmación de lo que deseas que sea, sin que tenga sentido, pero ves lo que quieres ver, para justificar tu mal sentimiento. Mal interpretas, para confirmar todo lo que has creado relacionado con ella, porque para muchas personas es complicado reconocer un error o una mentira, prefiere convencerte de lo contario, a pesar de suponer dolor y sufrimiento ajeno). Aunque no lo creas: es cierto, el ego a veces mata la bondad con la que naces, la que se espera que no pierdas por completo. Y siempre hay una primera vez para todo, para hacer el amor, para odiar e incluso para sufrir desprecios, y Rafa fue mi primera gran aventura, aunque no fuese el primero( eso siempre es algo que llevas dentro), lo malo es que era demasiado guapo, y tiene muchos inconvenientes, no todas saben lidiar con un objeto de deseo, no todas pueden con la presión de saber que puedes perderlo en cuestión de poco tiempo, porque el cariño que sientes hacia una persona, te ciega de todo lo feo, y les aseguro que existe, incluso perversión en quienes en ogros se convirtieron, porque quizás uno tenga una explicación para todo, pero no el resto, por lo que hay que tener en cuenta lo que se dice y lo que se hace, no todos comprenderán traumas o faltas de cariño, porque ellos no lo recibieron. Una vez leí una cita que me gustó mucho y explicaba algunos comportamientos del ser humano del Doctor Tyko Glas: “Queremos ser amados, y de no ser posible, admirados; y si esto tampoco se puede, temidos; y de no llegar a despertar el temor, entonces ser odiados y despreciados. Queremos suscitar en los demás alguna suerte de sentimiento. El alma aborrece el vacío, y quiere tener contactos a cualquier precio”, creo que tiene mucha razón (siempre generalizando), porque todo tiene un motivo, aunque no justifique ni exima el daño, sin olvidar que la maldad pura existe, desde tiempos inmemorables (recuerden a Caín y a Abel). Les pongo un ejemplo de cómo las circunstancias en la vida, pueden afectarte: una vez conocí a un niño abandonado que le diagnosticaron todo tipo de enfermedades mentales, y en el momento que empezó a recibir cariño, se curó, sin falta de ningún medicamento, poco a poco los dejó. Con ello quiero decirles, que no siempre lo que creen ver o quieren ver: es lo cierto, a veces hay mucho detrás, a veces hasta cuesta creerlo, pero Rafa era bueno, quizás le gustaba la fiesta, la aventura, los placeres de la vida, pero eso no le convertía en ningún ser despreciable, quizás en un niño travieso, pero no destruía hogares, no dañaba, que es lo que diferencia a un mal hombre de otros no correctos, pero tampoco crueles como para no quererlos.
Yo vivía al final del puente, y mientras lo atravesábamos, me empezó a narrar historias sobre cómo los romanos hacían sus monumentos, para que perdurasen en el tiempo. Me dio la sensación de ser muy culto, se lo comenté y me dijo que solo terminó el bachillerato, que lo aprendido se lo debía a su abuelo, porque desde muy pequeño salía a desayunar churros con chocolate los Domingos, luego daban un paseo al sol y compraban el periódico, para obligarle a leer las noticias más importantes de cada tema, poco a poco durante la semana, y las comentaban juntos. Y ahí aprendió de todo, de economía, de política, de arte, de deporte, de moda, de cine… asegurándome que había sido más educativo que cualquier universidad, porque despertó en él todo tipo de curiosidad, que junto a las nuevas tecnologías, le hicieron avanzar, porque su abuelo hacía que no vivía, y a él no le gustaba madrugar. Se me fue la imaginación, lo empecé a visualizar con nuestros hijos haciendo lo mismo. Las mujeres tenemos facilidad para crear una vida en común, si el hombre nos gusta, por eso vienen las decepciones y los llantos, porque la imaginación no suele coincidir con la realidad, y no hay nada más catastrófico que enamorarte de una ilusión, se lo digo por experiencia, es un fracaso asegurado, y más triste que vivir un desamor, es vivir una mentira, porque al principio no te das cuenta de que las malas personas saben muchos trucos, como el ofrecerte siempre su lado más amable, para que cuando conozcas el malo, no puedas ni creerlo, y todos lo tenemos, algunos con más intensidad que otros, que casi no saben ni cómo hacerlo. Y bueno llegamos al portal, se escuchaban los grillos, estaba entre fascinada y enfadada, por no haber vivido eso mientras aún mis pechos eran objeto de deseo, pero bueno ya lo he dicho: más vale tarde que nunca, más vale poco que nada, y me dio el mismo beso que de pequeños, uno lleno de sabor, uno que me partió el alma, porque creó en mí un recuerdo, que ni las alondras podrían destruir, cuando chillaran por miedo. Sonrió, creo que lo supo, creo que sabía que tenía falta de cariño, y le hacía gracia, porque siempre me imaginó inalcanzable, quizás por mi frialdad debida a la timidez, por ser poco accesible, pero se había dado cuenta, de que la edad te cambia, y que de aquella muchacha quedaba poco, solo la esencia, que también es más que nada. Subí a la casa, y me acurruqué en la cama, junto a mi peluche de elfo, que aún conservaba. Me lo trajo un Papá Noel, mi madre me dijo que era su sirviente, con quien tenía que hablar todas las noches, para contarle mis alegrías y temores, así su jefe se enteraría, me ayudaría y me iría guardando las ideas de los juguetes, para cuando llegara la gran noche (heredé la imaginación de mi madre, una gran escritora de cuentos). De mi infancia me quedaba eso, porque dimos casi todo a los necesitados, cuando me cambiaron el cuarto a los trece años, y de mi juventud si tenía algo más: un diario de la adolescencia, una corona de bisutería que me regaló mi padre, antes de morir, porque decía que fui su princesa, aunque a él se le olvidara cuando bebía y hacía torpezas (por eso me inventaba una vida imaginaria, ya que la realidad no me gustaba, como a muchas les pasa, y no es malo, siempre que no te creas la falsa), un joyerito de madera con pendientes también de ese material que me regalaron por mis dieciocho cumpleaños, mi primer sujetador, mis primeros tacones, un álbum de fotos que me regalaron las amigas a los dieciocho, cosillas que mi madre conservó en un baúl, para que cuando fuera mayor las viera y sonriera. Se centró en mí desde que se separaron, y más cuando murió, por eso me hizo estudiar tanto, porque no quería que dependiera de nadie, para que no le pasara igual que a ella, pero se le olvidó mencionar que la dependencia emocional e incluso la sexual son más crueles que la de las perras. Y busqué en el álbum, para ver si tenía alguna foto de Rafa, porque le olvidé, con tanto trauma, pero ahora que había aparecido, deseaba que nunca se marchara, que estuviera siempre a mi lado, aunque con otras se acostara. Algo triste pensar eso, pero hay que ser sincera con una misma, y sabía quién era, no le iba a pedir fidelidad a un hombre que tenía la libertad sexual como bandera, pero sí le pediría fidelidad en su corazón, y les adelanto, que ni eso me dio, que si hubo algo de joven, se marchitó como la espuma de una buena cerveza, poco a poco, mientras la saboreas, mientras ves cómo llega al final del vaso, y solo piensas “ me gustó”, pero otra también refresca, sea rubia o morena.
Al día siguiente fui a comer con mi familia al restaurante el Caballo Rojo frente a la mezquita, su especialidad era la comida típica andalusí, y no saben cómo se echa de menos cuando comes mucho tiempo fuera, como con todo, solo lo aprecias cuando te falta, ya se darán cuenta, si salen de España, porque los españoles no estamos muy orgullosos de nuestro país (generalizando), pero se darán cuenta de lo bien que se vive aquí, en el momento que pasen un tiempo fuera, hasta el jaleo de la calle te parecerá una de las maravillas de nuestra tierra. Recibí un mensaje, me comentó que no era mucho de las tecnologías, como les pasaba a todos los artistas, y él se consideraba uno, aunque no expusiera, y por eso no me escribiría mucho, me llamaría mejor. No me gustó la idea, porque aún seguía siendo tímida, y se me daban mejor las letras, no sé, como que podía fingir otra personalidad, que gustase más, o eso creía, a veces te hacen creer que no vales mucho, pero si salen al mundo, el ser normal ya es una buena cualidad, se lo aseguro, y no sé, siempre pensé que el no tener malformaciones o enfermedades, ya era un motivo de orgullo, porque de joven tienes muchos complejos, que desaparecen con el tiempo, pero creo que si nos hiciéramos ver lo afortunados que somos por no tener ninguna de esas dos cosas, se nos quitarían muchos miedos, y disfrutaríamos mejor de la vida, de sus placeres y de sus recovecos, porque podríamos ir andando, por ejemplo, pero nos centramos en los que nos gustaría o nos falta: querríamos ese vestido, esa casa, ese coche, ese viaje, y lo dicho si tienes salud y sin malformaciones, puedes alcanzarlas, si le echas ganas. Lo malo de la vida, es topar con quien te quita las ganas, que te dé hasta pena vivir, porque te la amarga (mucha suerte, porque esa es una de las mayores desgracias)
LONDRES
Y empezó nuestra vida en Londres, pero antes de contaros las maravillas del amor en la madurez, os voy a decir las formas que existen de manipular a tu pareja (lo que me hicieron a mí) por si más adelante no me da tiempo o me centro en las cosas buenas, porque aún sueño con su piel canela, pero creo que con ello puedo ayudarte, a que no te mientan:
1- Pedirte las cosas después de hacer el amor
2- Dar pena con llantos, miradas y mimos con nostalgia
3- Darte todo y luego amenazarte con quitártelo, si no consigue lo que quiere
4- Que te den miedo sus reacciones
5- Chantaje emocional, incluido el suicidio
6- Hacer que dependas de él o de ella de todas las maneras posibles
7- Aislarte un poco socialmente, para evitar riesgos a perderte
8- Insistir con las cosas, hasta que te hartes y cedas por no escuchar
9- Repetirte lo que quieres que creas, hasta que dudes de lo contrario (sugestión)
10- Recordarte lo buenos momentos, hijos, todo lo conseguido, que vivas del pasado, aunque el presente sea un infierno
11- Te hace daño a conciencia y luego te compensa con regalos, sexo, cenas…
12- Sabe lo que te gusta, te complace, pero siempre a cambio de algo
Hay a quien le compensa, y me parece bien, pero debes saber en qué tipo de relación estás, porque no es un buen amor, y puede haber sorpresas, pueden dejarte en cualquier momento por quien realmente quieran, a quien jamás le harán lo que era una costumbre para ti, aunque te doliera, pero te bastaba porque amabas que estuviera cerca.
- ¡Qué guapa estás!
- Adulador, si salgo de trabajar
- Para mí lo estás
- Gracias, ven, vamos a comer algo, y después a casa, necesito coger fuerzas
- No sé si servirá aquí mi tarjeta
- No te preocupes eres mi invitado, ya me lo pagarás de otra manera
- Eso te lo prometo
- ¿Cómo fue el viaje?
- Rápido, se pasó bien
- Ahora hay muchas líneas, se puede elegir, y cuando hay competencia, intentas ser el mejor, para que repitas, siempre pasa con lo que se acierta
- Sí, si lo haces bien, te vuelven a llamar, te lo aseguro
- ¿Qué quieres decir?
- Nada, que por mis diferentes trabajos, pues cuando han salido contentas, me han vuelto a llamar, e incluso tuve que rechazar por la lista de espera tan grande
- Claro, lo normal
- Si, lo normal
- ¿Cuánto tiempo estarás?
- Esta noche, Sábado, Domingo y el Lunes el avión sale al medio día
- Está bien, además no he podido cogerme días, y el Lunes trabajo
- Pues entonces todo está correcto
- Me hubiese gustado tenerte más tiempo
- Ya habrá momento
- Ojalá
- Ojalá…
Pueden imaginar los días que pasamos juntos, pero si les falta lo que a mí me sobra, les contaré algunas ideas, para que vean cómo se puede embaucar a una mujer, deseosa de amor cerca de los cincuenta. Llegamos a casa, me insinué antes de ir a la ducha, pero me dijo que me esperase, que tenía una sorpresa para mí, y fue así. Nos duchamos por separado, pero pude verle desnudo: perfecto, aunque se le notasen los años. No me dejaba darle un beso, sonreía, pero no quería ir a más, y la verdad me estaba desesperando. Bajamos en el ascensor sin rozarnos, íbamos a coger un taxi, teníamos carnet, pero yo no quería conducir en Londres, me bastaba el transporte público, y Rafa dijo que por temor hacía años que lo había dejado, no lo entendí muy bien, pero quise pensar que le había tenido cualquier accidente y le había cogido miedo, como siempre pasa. Nos subimos en esos vehículos tan distinguidos en Londres, dio la dirección, y en menos de media hora llegamos a un barrio que no conocía, pero tampoco tenía mucho interés, donde había un hotel de tres estrellas, donde entramos, porque había reservado una habitación. No comprendía, porque podíamos estar en la casa, después de salir a cenar, mi cama era grande y cómoda. No lo entendía, hasta que entré en la habitación. Había una mesa con sándwiches, vino, chocolatinas junto a botellas de agua, levanté la mirada y al fondo había una cama, pensarán que nada especial, pero sí: era una cama de agua. Cogió chocolate y se tumbó con un gran salto, no propia de su edad. Me miró, sonrió y me dijo: ¡Ahora!. Estaba un poco impresionada, nunca había hecho el amor en esas camas, y aunque me pareció muy original, también la vi algo incómoda, hubiese preferido un yacusi, pero el pagaba, él elegía. Y me tumbé despacio, me quitó los zapatos, las medias, me subió la falta, me desabrochó la blusa, me bajó las braguitas, y sin desnudarme por completo, me subió a los cielos con cada caricia, mientras el vaivén del agua, hacía que me relajara más de lo que esperaba. Jamás me habían hecho el amor como él, ni siquiera se había aproximado, casi siempre fue algo seco e incluso violento, y con Rafa conocí la ternura en la cama, los besos, la utilidad de la manos, el disfrutar poco a poco de nuestros cuerpos, mientras a mí me dolía el corazón, al darme cuenta de lo que me había perdido, por temor al rechazo y a que se fuesen los dulces sueños, cuando dejase de verlo. Al terminar me dio un beso, uno solo, en el cuello. Dios me había enamorado en solo unos veinte minutos, en lo que duró el buen sexo, y comprendí porque se pierde la cabeza, si crees que jamás volverás a sentirlo dentro, sin importarte si te quería o si solo era un juego. Se levantó desnudo, que bonito cuerpo, aunque ya estaba ciega de amor y los michelines me parecían carne que podía sujetar, mientras apretaba mi cuerpo. Me dio un sándwich con agua, el alcohol lo dejó a los 45, porque quería llegar bien a viejo, y pensó que era una buena edad para ir descartando aquello que perjudicara un futuro sano, si ya no iba a ser guapo como con treinta, por lo menos sano, para seguir usando su cuerpo, cogiendo buenas costumbres, por lo visto no era de esos que se machacaban en el gimnasio, decía que eso solo traía lesiones, y luego había que recuperarse, y no siempre se consigue con acierto, pero si hacía un poco de ejercicio, se lo recomendaron: unos quince minutos de bicicleta estática, levantaba las pesas cien veces de diferente manera para tonificar los brazos, y cien flexiones en cuatro secciones de veinticinco, sin olvidar estirar antes de empezar y al acabar, de lunes a jueves, porque los fines de semana estaba muy ocupado, pero cuando podía también daba un paseo los domingos al sol, que es el mejor antidepresivo, porque también aporta vitaminas necesarias para la vida, y la verdad, también lo hacía porque recordaba a su abuelo, tomando churros, y con la caminata, el cuerpo no notaría ese exceso. Me comentó que con la soledad se había vuelto muy metódico, para no echar de menos a nadie. Me pareció buena idea, porque ahora estaba muy ocupada, pero más adelante quizás no, y debería planificarme bien, para que las horas no me pareciesen eternas. Le miré mientras me hablaba, e hice una mueca
- Que quieres decir con esa expresión, ¿no te ha gustado?
- ¿crees eso?
- No
- No sé, me ha entrado nostalgia
- ¿De España?
- No lo sé, solo que mirándote me he emocionado
- Uy, no serás de esas enamoradizas
- Si
- Jajaja ¿a tú edad?
- Que quieres que haga, cada una es como es
- Bueno no importa, quiero estar contigo
- Me alegro, yo también quiero
- ¿Por qué no me llamaste?
- No sé, tantos problemas, me he equivocado mucho
- Bueno aún eres joven
- No, no lo soy, pero aún tengo vida, que es lo importante
- Disfruta
- Lo voy a intentar, no sé si sabré
- Te voy a enseñar
- Me dejaré hacer
- También te enseñaré a hacer
- Si, a todo
- A todo, y no me dejarás marchar
- Si te vas es porque quieres, ya Londres también es tu hogar
- Ten cuidado…
Cogimos otro taxi, y efectivamente, su tarjeta no funcionaba, menos mal que el hotel lo había pagado desde Córdoba (debería haberme dado cuenta ahí). Paseamos por Central Park, cogidos de la mano, mientras me contaba cosas de la realeza inglesa, ahí sí que encuentras cotilleos, y si dejan de pasar, pues se lo inventan, lo bueno es que hablen de uno, sea para bien o para mal, si es que estás en las altas esferas, en otro lugar, puede ser tu condena. Luego cenamos en un restaurante marroquí, si algo tiene Londres, es que encuentras lo que quieras en cuestión de servicios, eso sí, tienes que pagar bien, no estás en un barrio de las afueras. Me dio de comer con las manos, y a veces me introducía un dedo en mi boca, haciendo volteretas con mi lengua. Era entre asqueroso y sensual, pero a mí ya todo lo que viniera de él: me encantaba, me había dado lo que necesitaba y ya nada importaba, ni sus imperfecciones, ni que fuera un poco rata. Volvimos paseando a casa, vivía en un sitio céntrico, podía permitirme el alquiler, quizás no comprar, pero si vivir bien, sin que fuese mi propiedad. Además mi idea era volver a España, quizás a Córdoba sería imposible, para mi estatus profesional, pero porque no a Madrid o Barcelona, sería muy diferente a Andalucía, pero no mucho más que Londres, quizás hasta se me quedasen chicas. Cuando entramos, me miró y me preguntó: ¿quieres más?, y negué con la cabeza, lo que estaba deseando era dormir abrazada a su terso, aunque roncara, aunque me mintiera, porque era inteligente, sabía que podría elegir y quizás porque no me quería mucho, dudaba que yo fuera la elegida, sin esperar nada, entonces, mientras me desnudaba, pensando en el final (no sé porque siempre me pasaba) intentaba buscarle en mi imaginación un buen regalo para que me recordara. Un libro antiguo, era culto, pero no iba a perder el tiempo leyéndolo, era bastante más práctico en su día a día, una joya mejor, que la puede vender si le hiciera falta, o un reloj, pero usaba de esos inteligentes, así que no creo que le gustara, quizás un alfiler y unos gemelos de oro blanco, pero donde iba él, para ponérselos, quería algo que llevara siempre, decidido: un llavero de oro con su inicial, creo que le gustaría, iría a comprarlo mañana, antes de que se levantara, ya me dijo que no le gustaba madrugar y yo me levantaba, incluso antes de que el sol asomara. Si es que no nos parecíamos en nada, ni el físico nos acompañaba, era consciente, pero no iba a pensar en el futuro, iba a disfrutar, de eso se trataba, quedó pendiente una cosa entre nosotros y ojalá no significara, que ya solo existía la nada, prefería malos recuerdos, porque es más fácil superar el rencor, que el amor, es más fácil dejar atrás a alguien que te ha hecho daño, a quien te ha amado como un cosaco. Cerré los ojos al pensarlo, me miró y me rodeó con sus brazos. Me hizo el amor dos veces más, y el miedo me estaba alertando, porque tanta pasión trae como consecuencias malos tragos. No sé qué hubiese preferido, si morir por falta de amor (como hasta ahora) o por amar demasiado, ninguna de las dos opciones eran buenas, pero puestas a elegir: “que me quiten lo bailado”. Le miré y me acurruqué en su regazo, mientras rezaba a algún Dios, que me durase lo suficiente, para que en el resto de mi vida no tuviera que echar de menos el amor, si no que le recordase siempre a mi lado, aunque la ausencia fuese su regalo, aunque solo pudiera volver a disfrutar recordándolo, solo esperaba poder superarlo, porque es una tontería morir por quien no te quiere, sería mi mayor fracaso, porque ya lo he dicho muchas veces, pero no lo olviden: “la vida no siempre es maravillosa, pero puede seguir dando alegrías”, así que no se rindan, y menos por quien te hace daño y prefiere a otra a su lado, quédense con lo bueno y vuelen alto, porque hay que soñar a lo grande, para que la vida, solo la vida, te dé un buen regalo.-
- ¿Dónde has estado?
- He tenido que salir por trabajo
- ¿Un Sábado?
- Tengo un puesto importante, no estoy totalmente libre en mi vida, pasa siempre con las grandes responsabilidades (yo también sabía mentir, pero lo solía hacer por bien, no por engañar)
- Vente a la cama
- ¿No te cansas?
- Ya habrá tiempo para eso, que todo pasa
- Espera voy al baño un momento (iba a guardar bien el regalo)
- No tardes, que todo se pasa
- Lo sé, pero ya no me importa
- ¿y eso?
- Aprendí hace tiempo que no hay que esperar nada de nadie
- Haces bien
- Quizás un poco tarde, pero no importa
- Claro que no, cada persona a su ritmo
- Yo creo que no es lo del ritmo, pienso que es que no te gusta la realidad, y no quieres aceptarla, prefieres los cuentos de hadas
- Eso es infantil
- Lo sé, pero te he dicho que se quedó atrás, solo te doy la explicación de que porque a muchas nos gusta pensar siempre lo bueno, en vez de lo malo
- Pues ya sabes: “piensa mal y acertarás”
- “A veces las apariencias engañan”, tanto para lo bueno como para lo malo
- Vaya, tienes contestación para todo, no voy a poder contigo
- No soy una cría Rafa, soy una mujer inteligente e independiente
- Lo sé, por una parte me gusta, y por otro lado no me hace gracia
- Lo sé también, y tampoco me hace gracia…
Me tumbé a su lado, mientras me hacía masajes en los pies, entonces cogió la tijeras de la mesita de noche, por un momento me asusté, pero pasó a cortarme bien las uñas, que estaban un poco desigual (debería haber ido a la clínica de estética, pero no tuve tiempo). Me molestó un poco, pero luego me sentí tan cuidada, tan mimada, que me encantó el detalle. Nos levantamos para ir a tomar algo, aquí era la hora del lunch, pero quería comer a lo español, así que debía pensar donde llevarlo. Y mientras charlábamos, cogió el cepillo y se dispuso a hacerme una trenza, aprendió con su sobrina, que aún era pequeña. No tienen ni idea como me hacía sentir, sencillamente querida, y ya lo comenté en unos de mis libros: no hay mayor afrodisiaco, que saber que una persona te quiere o te desea, hace que te abras entera.
- ¿Entonces donde vamos a comer?
- No sé Rafa, aquí no ponen los platos que quieres a estas horas
- Estuve mirando por internet, y el mejor restaurante francés está aquí en Londres
- No digas tonterías
- No las digo, mira los comentarios
- ¿Cómo se llama?
- Swiss Butter
- Por favor, lo conozco, ahí no vamos, quiero seguir ahorrando
- ¡Vamos!, que un día es un día, y si no vas conmigo, con quien vas a ir
- Rafa que te cobran por mirar la carta
- Quizás merezca la pena, quizás tenga buenas fotos
- No sé (me dio un bocado en el cuello)
- Si no vamos, esta noche me acuesto temprano, que estoy cansado
- Está bien, pero porque te vas mañana, y quiero llenar el fin de semana de bellos momentos…
Me puse un vestido de desigual escotado, con leotardos caquis, un plumón también caqui con cuello de piel y unas botas bajas del mismo tono, quería ir algo juvenil, estaba harta de tanta formalidad en el trabajo. Rafa se puso unos pantalones de pinzas negro, un jersey de cuello vuelto fino en negro y un abrigo de paño de tres cuartos, el que había traído, también en negro, pensarán que algo tétrico, pero les aseguro que nunca había visto tal elegancia en un hombre (me tenía cautivada, pero una parte de mí decía: solo será un fin de semana, se irá con alguien más joven y más guapa). A veces creía que leía mis pensamientos, porque cuando ocurrían, me miraba y sonreía con algo de ternura, como diciéndome que no me preocupara, que vería como el tiempo pasaba y seguía bajándome las bragas. Cogimos otro taxi, porque decía que no íbamos a ir en metro a ese restaurante, y tenía algo de razón, pero cuanto más pagaba, más me decía: menos mal que se va mañana, porque acabaría arruinada. Habían mesas libres (vaya fastidio), y nos sentaron en una con mantel rojo, con un farol en el centro, rodeado de flores naturales, todo un lujo para estos tiempos. La carta era exquisita, pero por lo visto su especialidad eran las carnes, así que no lo dudamos y pedimos (Rafa la más cara), no tomamos postre, porque ya era una barbaridad, pero sí café, con el que nos trajeron unos bombones, suficiente para endulzar el paladar. No hablamos, estaba todo tan rico, que solo degustamos y cuando terminamos, me pidió irnos pronto, porque quería fumarse un cigarro, sabía que ya era una costumbre anticuada y fea, pero no la había podido dejar, no se fumaba la cajetilla de antes, pero sí de vez en cuando, y más después de una buena comida. Así que salimos a la calle, íbamos a dar un paseo, quería enseñarle museos, pero el prefería ir a la avenida de Oxford Street, para ver si veía algo que le gustase. Creo que no se acordaba, que su tarjeta no funcionaba, me molesté un poco, pero luego pensé, por lo menos no ha dicho tiendas de lujo, que era lo que me faltaba. Llegamos rápido, me daba la sensación que no le gustaba estar mucho en la calle, pero no me iba a tener oculta en una ciudad, donde no lo conocía nadie. Visitamos diferentes tiendas, hasta dar con unos zapatos de charol, me parecieron algo afeminados, pero le quedaba bien, le quedaba todo bien. Eran anudados, de estilo clásico y la verdad, parecían más caros de lo que costaban, por supuesto fue otro regalo, porque dijo que me los pagaría, la próxima vez que nos viéramos, pero me daba la sensación de que eso estaba perdido, y bueno sonreí al pensar:” es una forma de pagar los orgasmos”, no será toda la vida, así que dale, por si más adelante le llamas, para que vuelva a hacer bien su trabajo. En ese momento me di cuenta, era un vividor, quizás no cobrase, pero sacaba provecho de su forma tan pasional de hacer el amor, y la verdad, no me importó, nunca lo hubiera pensado, nunca creí tener esa necesidad, pero todo llega con los años, así que concluí que me dolería menos cuando llegara el adiós, me haría menos daño.
- Ya que te has comprado algo, ¿quieres visitar la ciudad?
- No tengo mucho interés, pero sí me gustaría ver las joyas de la corona
- Bueno ya es algo
- Es por mi trabajo, no las voy a robar
- No podrías
- Todo es proponérselo
- No podrías
- No lo voy a intentar, pero quiero echarles un vistazo
- Vamos entonces
- Cogemos otro taxi
- No, vamos en metro, que también es un atractivo de Londres
- Vamos demasiado arreglados, nos van a robar o hacer algo
- Está bien, cogeremos otro, pero será el último
- Lo será, no vas a salir de la cama, hasta que me vaya (sonreí al pensarlo)
Visitamos las joyas de la corona británica: donde había coronas, orbes, espadas, cetros, anillos e incluso algunas preciosas diademas. Las principales eran: la Corona de San Eduardo, con las que se suele coronar a todos los reyes, la Corona Imperial del Estado, siendo su atractivo principal un gran rubí y la Corona Imperial de la India, la que pasó a ser mi preferida, porque cuando era más joven tuve intenciones de adoptar una niña india( vi un documental sobre la situación de la mujer pobre en la India, de las niñas sobre todo, su vulnerabilidad y discriminación, por lo que pensé que sería una buena opción, ya que la adopción nacional, hoy por hoy se demoraba mucho, es gratuita, pero es un proceso muy lento. En la Internacional todo es rápido a base de dinero, pero todo tiene su lado negativo, porque en la adopción nacional hay todo tipo de garantías e información (como por ejemplo en lo relativo a las posibles enfermedades) y en la internacional lo único que se garantiza es la compra de un hijo, con sus pros-contras, pero esa fue mi elección, porque era adoptada y creí que debía hacerlo, y si se hubiese dado el caso: una niña india ( aunque ya, como muchas cosas, no tendría sentido, sería añadir un problema, al infierno vivido). A veces me quejaba de mi situación personal, porque había conseguido un gran éxito profesional, a base de mucho esfuerzo (porque el don de la persuasión no era mi fuerte, ni el de la seducción, no era de esas personas que la gente apoyaba o seguía, quizás incluso lo contario, quiero pensar que por sufrir maltrato, entre otras cosas, siendo uno de sus objetivos: aislarte socialmente), pero en el terreno sentimental había sido un fracaso, y cada año me gustaba menos, hasta que hablé con mi madre, y me dijo que eso siempre pasaba: la que es ama de casa, le da pena no haber tenido independencia y la que la tenía, echa de menos al hombre de la casa, que le quitase problemas de en medio. También me dijo, que no hay que conformarse, que había que luchar por lo que se desea en todos los aspectos, aunque lo veas un poco tarde, pero que en vez de quejarse por lo que se tiene, hay que estar agradecida, porque habría muchas personas que se cambiarían por una, muchas, aunque otras detestasen tu situación. Así que nada de penas, valora lo que tienes, que quizás lo pierdas, y entonces te des cuenta de lo afortunada que eras, sin que te dieras cuenta. Rafa estuvo haciendo fotos y cogiendo información, supuse que para imitar lo que pudiera en la joyería de Córdoba. Uno de mis defectos era pensar siempre bien, también lo dije, siempre encontraba una justificación para lo que era una maldad a secas. Nos marchamos, y cogimos otro taxi, por supuesto me convenció, con mimos y promesas, pero la verdad no me importó, porque me hizo gozar en la cama, como a una perra, y ya saben, eso hace que te vuelvas majareta…
MADRID
Ahora os cuento mi etapa en Madrid, como acabé allí, pero antes quiero comentaros lo que aprendí en esa hermosa ciudad, que a todo el mundo acoge e incluso les perdona sus miserias.
COSAS QUE HACEN LAS PERSONAS QUE NO TE QUIEREN BIEN:
1- Te quitan cosas materiales para dárselas a otras
2- Su tiempo y su dinero, prefieren disfrutarlo con otra persona
3- Tu necesidad no importa o puede esperar, pero a él o ella debes complacerle siempre, en todos los aspectos.
4- Defiende y ayuda a otras personas, incluso cuando te han hecho daño o te pueda perjudicar .No le gusta que sufra tu enemigo, no quiere problemas
5- Hace cosas por otras personas, que por ti ni se lo plantearían
6- Tu atractivo suele ser algo material o comodidad, no sentimental
7- No te valora, nada que venga de ti supone una prioridad (ni consejos, ni logros, ni esfuerzos…)
8- Resalta cualidades de otras delante de ti, e incluso te menosprecia
9- Jamás te dan la razón, ante una equivocación suya o de otra persona
10- E incluso te roban, pero con estilo y una sonrisa, por ejemplo te cogen cien euros, pero te regalan algo de veinte, y espera que se lo agradezcas, porque han tenido ese detalle contigo, o te regalan cosas (incluso con tu dinero) para luego róbartelas o devolverlas
Pero como te da también buenos momentos, no te sientes sola o solo y hace pequeños esfuerzos, para que no veas todo negativo, a ti te compensa, y me parece bien, pero lo dicho, debes saber dónde estás, por si hay sorpresas…
- Me marchó a Madrid, hay más trabajo allí
- Me alegro mucho, ¿dejas la joyería?
- No, es como un pequeño ascenso
- Genial entonces, ¿y tienes casa?
- Estoy en ello, ¿Por qué no pides traslado y nos vamos a vivir juntos?
- Estoy muy bien en Londres, me acostumbré (no me acordé que le comenté, que si me trasladaban, la empresa me pagaría la casa)
- Te acostumbrarías a mí
- Ya lo he hecho, pero hace tiempo que dejé de fiarme de los hombres guapos
- No soy tan guapo, y ya tengo mis años, aunque ahora creo que me voy a teñir, para parecer más joven
- No lo hagas, los hombres teñidos quedan un poco marujones, como mucho échate el just for men, pero que sepas que a las mujeres las canas nos gustan, es un símbolo de experiencia y madurez, los niños ya los criamos nosotras.
- ¿Seguro?, lo iba a hacer
- No lo hagas, si quieres prueba lo que te he dicho, pero creo que perderás, en vez de ganar, puedes decir que tienes 43 (que suma el número de la suerte) y quedarte ahí, a esa edad ya se tienen canas, e incluso antes, más si eres moreno, sin tener claro el número de cumpleaños, porque ya dejaste ser un joven coqueto.
- Te haré caso, que lista eres
- Algo tenía que tener
- Tienes más cosas, solo hay que dar con quien las valore, porque dependiendo con quien estés, tendrán importancia o serán un cero a la izquierda, cada uno tiene sus prioridades en todo
- Tú no las valoras
- Creo que sí, puedo escoger y te llamo a ti, aunque sea para que me mandes las canciones de buenas noche (pensé que la música amansaba a las fieras, sin comentarios)
- Puedo hacer más cosas para darte las buenas noches
- Vente a Madrid, no te arrepentirás…
Esa misma noche pedí traslado por correo electrónico. Me había cansado de estar sola en la casa, quería llegar de trabajar y contarle a alguien cómo me fue el día, que me hicieran la cena, si estaba muy cansada, hacer planes para el fin de semana, ya saben, cosas sin importancia, pero que maravilla, cuando hacía tiempo que las dejaste aparcadas. Lo malo es que encuentres una compañía no adecuada, porque el estar cierto tiempo con alguien que no te quiere bien, hace que te dejes tú también de querer e incluso pienses que no mereces ser querida, pero no era lo que pensaba que me pasaba con Rafa, yo quería creer que no me hacía daño a conciencia, sino que simplemente no le importaba, y si traía malas consecuencias, pues que me aguantara. Tengan presente una cosa, si estás con una persona que no es la correcta y además tiene mal fondo, siendo tú vulnerable, siempre te dañará, tanto en el amor como en la amistad. Mucha suerte con las elecciones, intenten conservar las de las niñez o juventud, porque hay más posibilidades de acertar (Una cosa más, si te tienes que defender: den en los huevos o en la nuez. La violencia siempre tiene malas consecuencias, pero la vida hay que salvarla. No te tiene que dar pena, a quien no le ha importado tu dolor).
Creía que dentro de poco recibiría contestación, sabía que me querían en España, les gustaba que los cargos importantes los llevasen personas con la nacionalidad de cada sede, y se jubilaba el que estaba. Así que me puse música y a disfrutar, mientras me peinaba (si escuchas música después de los 35: es que la amas). De Córdoba me había traído dos cosas de valor: unos pendientes de estilo cordobés de plata de mi abuela, que usaba a diario y un cepillo con mando de plata, que usaba solo por las noches, que pertenecía al juego de tocador que le regalaron a mi madre, cuando se casó. El espejo y el perfumador se rompieron, el peine lo usaba ella y el platito estaba en su mesita de noche, donde ponía los pendientes para dormir. A mi madre no le gustaba verlo junto, porque le recordaba muchas cosas, entre ellas, las ilusiones perdidas, como les pasa a muchas personas con los años, pero basta de nostalgia, ahora os contaré como fui feliz, aunque fuese engañada.
- ¿Te gusta la casa?
- Mucho, es un loft.
- Bueno es una forma de hablar
- ¿La elegiste tú?
- No, ya te lo comenté, me la puso la empresa
- Pues me encanta, a pesar de ser algo minimalista, es muy acogedora
- Porque le he puesto cosillas, cuando llegué daba hasta un poco de frío
- Tienes buen gusto, estás conmigo
- Sí, quizás no lo pude demostrar, por los problemas y falta de dinero, pero ahora es otra cosa, ahora faltan otras cosas, pero esas están superadas
- ¿Qué te falta?
- Es una forma de hablar, no podría concretar
- Eso espero, porque te doy todo el cariño que necesitas
- Estoy contenta
- ¿contenta?
- Feliz a tu lado
- Me alegro
- ¿Y tú?
- Yo soy una persona feliz, contigo o sin ti
- Que poco romántico
- Perdona, es lo que me ha salido. A veces se me olvida la sensibilidad de las personas. Estoy contento, también me das todo lo que necesito
- Espero que no te refieras solo a lo material
- Lo que necesito, que ya es más que el sentimental…
Me dolió la conversación, porque me sentí como un banco, que te da lo que necesitas, llegado el caso, cuando mi corazón se estaba derritiendo con tanto abrazo, pero así es la vida, no todos somos iguales, aunque si sea ante la justicia. Se acomodó rápido, traía una maleta y un bolso de mano, comentó que más adelante iría trayendo cosas de Córdoba, antes quería ver cómo era Madrid, por si se había confundido. No lo quise ni pensar:¿había dejado mi vida en Londres, donde me sentía satisfecha, por una aventura, que quizás se marchara, cuando una no lo espera?. Decidí no darle vueltas, y haría lo que me dijo desde el primer día: disfrutar, porque quien sabe con los años, lo que nos espera.
Pedimos comida a un chino que había cerca, lo bueno de esos menús, es que no importa que te lo pidas por la noche, suele sentar bien y no engordan, aunque no a todos les gusta la soja. Me acostumbré al horario de comidas de Inglaterra, y la verdad que si trabajas, es más práctico (un buen desayuno, un sándwich variado al medio día y una rica cena nunca después de las ocho, para que te dé tiempo a tomar algún capricho antes de irte a la litera, no muy tarde, que el gallo siempre quería pelea, creo que para tenerme contenta). Después de saborear la rica cena, pusimos una película “Ángeles y Demonios”, me encantaba el cine, lo malo es que ahora no hay tantas actrices estrellas como antes, se ha igualado tanto la sociedad, que te han quitado el privilegio de soñar con vestidos de alta costura, como esos que salían en la época dorada de Hollywood, ahora sencillamente las ves guapas, pero nada de diferentes a lo que puedes apreciar, si paseas por barrios elegantes. Todo tiene su lado bueno y malo, y a mí me encantaba soñar, creo que lo seguiré haciendo, aunque lleve un moño lleno de canas y un cuello algo arrugado. Rafa me enseñó muchas cosas de la vida, cosas que antes a mí me pasaron desapercibidas. Mi madre estaba tan obsesionada con que no me faltara dinero, que vio como único fin en la vida: sacarte unos estudios, y bueno la vida es más que libros, más que un buen puesto de trabajo, más que un bolsillo lleno, necesario, pero no siempre es lo que te da felices sueños, y ya con cincuenta no es tan importante el final del camino, si no el disfrute mientras vas andando (no es una frase mía). Una de las cosas que me enseñó Rafa, fue a no quitar la película cuando acabara, a que me importasen los créditos, para darle a cada personaje su sitio, y también a los que escondidos, nos dan buenos momentos. Me mostró la importancia de una banda sonora, al quitar el sonido a una escena, me hizo ponerle nombres a los personajes, cuando antes solo me interesaba si la película era o no buena. Y lo mismo que con los films, me lo enseñó con el día a día: me hizo ver lo diferente que era tomar una fruta rica, a una casi podrida, a descansar hasta el mediodía, porque el estrés se quedaba en la oficina, a ponerme guapa y sexy, aunque a otras no igualara. Me enseñó a no pensar que ya estaba casi apagada, y nada más que por eso, le perdoné traiciones y faltas, aunque a veces se apoderara de mí malos impulsos, pero los controlaba, porque recordaba que casi al final de la película que pusimos, un sacerdote muere por no saber frenar la rabia ante una gran canallada, y esa escena se me repetía una y otra vez, con miedo a que mi sensatez se acabara (todo me lo enseñaron las películas), pero Dios me dio una virtud: la paciencia, y ya saben, es el arte de todas las ciencias, y mientras despertaba, me dejaba hacer, porque Rafa me mostraba la belleza del lado oculto de la luna, aunque fuese a veces de una manera un poco amarga, pero a quien le importaba, si mi cama estaba medio rota de tanto usarla.
Todos los días me preparaba el desayuno, usaba el batidor de leche de Ikea, para que me la tomara con espumita, me mimaba. También me hacía la cena al llegar a casa, le pregunté porque no trabajaba todos los días, y me dijo que en Madrid era relaciones públicas de la firma de la joyería, por eso no tenía un horario establecido, se limitaba a los compromisos sociales. ¿Compromisos sociales?, ahora lo llaman así, ya saben: me hacía la ciega, porque no quería volver a la soledad de la típica mujer poderosa, que da miedo a los hombres, porque no era fácil de engañar o temían a su inteligencia, como castigo. No quería volver a eso, aunque pagara la casa, la comida y también algunos caprichos que se le antojaran, porque aunque la tarjeta funcionaba, casi nunca había saldo, ya me lo devolvería, cuando mejorara la situación, cosa que nunca pasaba, pero por el momento no me importaba, hasta que fue todo a más, como siempre pasa. No sé si sabrán que los mafiosos cuando quieren que alguien entre en su mundo, les empiezan a quitar el miedo a delinquir con pequeños robos o cosas sin mucha importancia, hasta que les enseñan a matar, si hace falta; pues en la vida pasa igual, todo es poco a poco, hasta que mueres o pones límites para que no suceda ninguna salvajada, ponlos, porque nada frena a quien perdió el miedo, y no te valora, quizás porque ya no seas guapa, cualquier simpleza vale, si es lo que desea o le mandan, pero Rafa también tenía una cualidad, y se trataba de hacerte creer que sus errores eran simplezas, que no había maldad, solo pequeñas gamberradas, aunque dañaran, y yo se las perdonaba, había vuelto a sentirme guapa, y ya ni me acordaba de lo que fui de muchacha. Una noche entramos en una discoteca, hacía décadas que no iba, volví casi a la infancia. Me evadí tanto con la música, que incluso me atreví a contonearme de manera sensual, poniéndole la mano en mis caderas, para que viera que aún era una mujer ardiente, y creo que funcionó, porque desde esa noche dejó de usar preservativo, quizás ya no hacía falta, pero yo, por ese gesto, me sentí más deseada, sin comprender realmente lo que buscaba( pueden imaginar sus intenciones: simplemente me estaba intentado dejar embarazada, para tener un lugar seguro donde ir o pedir dinero, si las circunstancias lo demandaran. Creo que mi subconsciente lo comprendía, pero ya saben, una no quiere ser tan lista, prefiere seguir engañada, seguir amando, aunque a él ya no le importara si llorabas)
Nos pusieron un Mercadona al lado de casa, y fuimos los dos a hacer la compra, porque se iba unos días a Holanda por trabajo, no quería que cocinara. Me iba a enseñar cómo conseguir comida rápida, aunque fuese en latas, porque de eso no hay que abusar, pero como con todo lo rico, no pasa nada, si lo disfrutas cuando haya muchas ganas. Cogimos unas latas azules de judías con tomate, pulpo al ajillo en lata con arroz para microondas, me mostró lo que le gustaba de la comida casera: migas, lentejas y lasaña, sin despreciar las ensaladas. También metimos en el carro unos bricks de caldo, porque si lo calientas con los fideos, un huevo cocido y taquitos de jamón, tu cuerpo agradece algo calentito. Los purés de verdura y patata me dijo que los cogiera yo, cuando me hiciera falta, que no tenía ninguna ciencia para prepararlo, y poco más que mencionar, creo que no quería que aprendiera a cocinar, quería que dependiera de él, para comer caliente, y no me importaba, me hacía gracia como habíamos cambiado los rolls, pero mejor, mejor que nada sea como antes, donde la mujer no tenía capacidad de elección, porque nada debe ser obligatorio, excepto poder elegir la opción que más se acomode a tu personalidad, por eso las mujeres deberían ser todas feministas, aunque le guste la casa y la cocina, porque quizás a sus hijas no tanto, y deben darle un futuro no esclavo, por lo general, las mujeres machistas eran porque habían dado con un hombre que las trataba como princesas, y no habían vivido el lado negativo de esa guerra, si hubiesen vivido de cerca las injusticias de las desigualdades, acabarían siendo unas guerreras, pero hay quien es privilegiada, mientras a otras las desgarran entera.
- ¿Noemí?
- Tita, volviste a España
- Si, se lo dije a tu madre
- No me comentó nada, como están tan liada con la mudanza
- Ya me dijo que os vais con su suegra a vivir
- Sí, es una casa grande, bien situada y a mi abuela le hace falta la compañía
- Tu madre se quiere quedar con la casa, por eso no le importa
- No digas eso tita
- Que conocemos a tu madre
- Bueno, pero lo hará bien con mi abuela
- Eso no lo dudo
- ¿Y usted es el novio de mi tía?
- Sí, Rafael, ya sabes por lo de Córdoba
- Mi padre también se llama así
- Eres guapísima
- Gracias
- ¿Por qué no vienes un día a cenar a casa?
- Si a mi tía no me importa
- Claro que no guapa, tráete a tu nuevo novio
- No tengo, se enfadó
- Le pusiste los cuernos otra vez
- Tita, que va a pensar tu pareja
- No se asusta, no te preocupes, le hará gracia como a mí
- Se terminó porque me vine a Madrid, y no quiero relaciones a distancia
- Imagino
- Pero iré, porque aquí me siento un poco sola
- Vente
- Si y veo tu nuevo armario, a ver si me viene bien algo
- Claro guapa, sabes que no me importa
- Pues en el finde nos vemos…
Me rompieron el corazón, pero también lo comprendía: Noemí era joven, guapa, él hombre, liberal y el amor que sintió hacia mí, si existió, que lo dudo, se fue con el viento, como casi todo lo bueno que tuve en mi vida. Además, después de todo lo sucedido, quien estuviera mi lado, si ocurría, que también lo dudaba, debía quererme mucho, quizás demasiado, y Rafa dejó todo su amor en el patio del colegio, ahora el interés reinaba en nuestro cuento, donde no todo fue malo, pero tampoco lo suficientemente bueno…
EL DESENGAÑO
En esta nueva etapa aprendí algunas cosas útiles, para que no te engañen, y advertir que cerca de esto no debes estar, enamorada o no, te debes marchar, sin mirar atrás (PELIGRO). Todo aprendido por la experiencia, por la mala experiencia…
Estafadores (no siempre son mafiosos, a veces son personas normales, que aprendieron las reglas, y desean lo mismo, por avaricia o pereza)
- Mienten más que hablan, y se creen sus propias mentiras
- Siempre tienen una cara amable, aunque te hagan daño o roben casi delante tuya, la sonrisa es su antifaz
- Hacen cosas por ti, sin que se lo pidas, y esperan recompensa, si no problemas
- Si con la arrogancia y las presiones no consiguen lo que quieren, utilizan la humildad e intentan dar pena, pero como última alternativa, porque por lo general tienen aires de superioridad, creen que lo merecen todo, si no han caído en adicciones, que te destruyen poco a poco por dentro y por fuera.
- Sus principales armas son presionar y amenazar, y por supuesto con lo que más quieres o deseas.
- Suele ser cortés: te invita a comer, son serviciales, te hacen regalos al principio, para acercarse a ti y ver qué pueden sacar o también cabe la posibilidad que solo lo hagan para crean un vínculo, y luego te veas con el deber de hacer lo mismo y por un tiempo indeterminado, crean ese círculo para beneficiarse, no por buenos sentimientos, no dan por regalar, siempre es a cambio de algo (fuerte egoísmo)
- En lugares públicos suelen ir algo ocultos: gorras, bufandas, ropa sencilla…
- Se hacen los pocos inteligentes, para que no les veas capaces de hacer nada malo y cuando estás en la calle, muchos roban aparentando situaciones de vulnerabilidad: van acompañados de ancianos o minusválidos o se hacen los vulnerables ellos: menos fuertes y más bajos que tú, por lo que no les temes, pero tienen armas o cualquier cosa para poder robarte o dañarte fácilmente, al acercarse a ti, sin que estés precavido…
- También hacen favores de todo tipo a personas con poder o dinero, incluso sexuales (si pueden te crean dependencia sexual o afectiva), no a cambio de dinero, sino para conseguir ayuda en cualquier momento necesario, intentan crear buenos contactos y vínculos para los momentos de necesidad (nada es por buenos sentimientos, no los tienen, aunque finjan con lágrimas incluidas, mal fondo, malas intenciones, no esperes nada bueno, aunque creas que eres diferente). Saben hacerlo todo muy bien, les enseñan, y les da igual usar cualquier tipo de chantaje material o emocional, harán lo que tengan que hacer para obtener lo que quieren, sin importarles nada más, aprenden la crueldad, y la ven como normal, necesaria para su fin, jamás querrán perder ni un alfiler por el camino.
- Aparentan buena presencia, posición social inventada, crean familia ideal, no llaman la atención, por lo que cuidan no solo la imagen, si no la casa, coche…
- Te robaran y te harán todo lo que les dejes, no tienen fin (ya dije que todo va a más siempre). A veces invaden tu vida, como los ocupas, de donde es imposible sacarlos. Si lo permites, te cogerán los datos bancarios y harán copia de llaves.
- Obsesión por el dinero (creen que no ser ricos, es tener necesidad), muy materialistas y superficiales (de las cosas espirituales o de la bondad se ríen)solo tiene valor el dinero o la propiedad (no solo ellos, hay muchos círculos que son así, más en las altas esferas). Ponen como excusa el por si acaso. Gran egoísmo
- Una gran rivalidad en todo, siempre intentan ser superiores, incluso cuando a los demás les da igual, ven como obligación quedar por encima
- Tienen don de gentes, por lo general te caen bien y suelen saber manipular ( les llegas a apreciar e incluso a querer, por lo que disculpas sus maldades) y además saben elegir a las víctimas, no van por personas fuertes (generalmente), a no ser que busquen algo de ellos y no haya otra opción ( ya dije por qué)
- Vengativos, creen que si se dejan doblegar por cualquier simpleza, muestran debilidad, y quieren que les teman el mayor número de personas
- Una vez que entras, es difícil salir de ese mundo, no te dejarán, y menos que desobedezcas, Si estás ahí tendrás privilegios, pero tendrás que obedecer, aunque se te vaya la vida en ello, aunque pierdas a quien amas, porque ya no eres tu dueño, ya eres un siervo, y muchos disculpan con eso sus maldades, aunque sean propias, aunque sean quienes organicen el siniestro (“lo he tenido que hacer”, la típica excusa de evadir culpas, cuando quizás solo querías dinero),
- Si no se salen con la suya, son capaces de matar, no tiene miedo, se lo quitan, se sienten apoyados por su círculo, por tanto se siente fuertes ( no lo duden)
- Su único error: creerse más inteligentes que el resto, por lo que piensan que siempre les saldrá todo bien, y a veces es verdad…
Y bueno ahora os cuento el final de la historia, que es totalmente ficción, solo meto sentimientos y algunas vivencias de mi vida, pero no es una historia real, aunque algunas cosas me hubiese gustado que pasaran…
- ¿Sabes dónde están mis zarcillos de plata?
- No, no me acuerdo ni cómo son
- Eran de mi abuela, te conté hasta la historia
- Pues ni idea, ¿has mirado en la mesita de noche o en el baño?
- No están, he mirado por todos los lados, tienen mucho valor sentimental, ayúdame a buscarlos, por favor
- Acabo con este correo y voy, pero quizás se hayan caído por el lavabo
- No caben por ese agujero
- Y por el wáter, con la cisterna se va todo
- Por favor, tengo cuidado, es lo único que tengo de ella
- Mira bien, que eres algo despistada
- He mirado tres veces, ahora miramos juntos. son importantes para mí…
Nos pasamos casi toda la mañana buscando, y nada. No miré en sus cosas, un error, aún no lo había conocido del todo, y creía que me quería, quizás por interés, pero que no quería perderme, estaba bien conmigo, no le faltaba de nada, no le daba problemas y para que complicarse más, aunque estaba un poco enfadado porque no me quedaba embarazada, y a pesar de que le había dicho muchas veces que a cierta edad es casi imposible, quería que fuese a un médico, y que me pusiese en tratamiento. Por eso estaba tranquila, pensaba que nada más que por el dinero, no me dejaría, y quería el hijo para formalizar la relación, una boda no le aseguraba nada, haría separaciones de bienes, tan tonta no me veía para lo contrario, y eso no le aseguraba un futuro sin carencias, un hijo sí, un hijo le resolvería los problemas, como hacen muchas mujeres, cuando no tienen claro qué será de ellas, y no se ven capaces de afrontar una vida plena. Y poco a poco todo fue a más, como ya comenté. Siguió cogiéndome cosas, no muy valiosas económicamente, pero eran mías, y a veces el valor sentimental, es más importante que algunos diamantes. Con el tiempo me di cuenta de que no le habían enseñado bien, porque por lo general, te van cogiendo cosas que no usas habitualmente, para que no te des cuenta o cuando la eches de menos, tengan un destino muy lejano, como para que puedas saber que son de ellas, siempre que el ladrón sea el que duerme a tu lado, el que mantiene las distancia, te roba lo que pueda, incluso el sueño ( por ejemplo mi cepillo acabó en una tienda de antigüedades, cercana al barrio, ni se molestó en alejarse, y lo vi, al cabo de los meses, en el escaparate, me costó caro, pero al menos eso pude recuperarlo)
LA GOTA QUE COLMÓ EL VASO: se rompieron unas baldosas del baño, y opté por cambiarlo, para poner una gran ducha, además de una pequeña bañera baja. Era grande, podíamos tener las dos opciones, a veces es difícil elegir, porque todas tienen su necesidad llegado el caso, así que no me deshice de nada, y me lo acomodaron para que ocupara el menos espacio. Y ahí vino el gran desengaño: me hizo pagarles en metálico en billetes grandes (yo obedecía a mi amante, le quería a mi lado). Hicieron un buen trabajo, y el último día les pague, con una propina para que se tomasen algo más que un café, mientras me regañaba, porque decía que a nosotros nadie nos daba propinas, y que a saber quiénes eran realmente, quizás hasta matasen como desarmados, así que menos miramientos, con quien quizás te puede hacer daño. Se cree el ladrón que todo el mundo es de su condición, pero no le iba a hacer caso, el buen trabajo se agradece, y lo malo se denuncia, si es que venía a echar un vistazo, para poderse llevar tus cosas de valor, cuando te fueras de vacaciones o supieras que tenías trabajo o robarte los datos bancarios o quizás para romperte útiles, y así tener más trabajo. ¡Cuidado, las referencias siempre garantizan algo!. Y bueno casi hace que me metan en la cárcel: cambió el dinero del banco, por uno falso. Tuvo que ser él, porque nadie sabía dónde lo guardaba, ni entraban en la casa, porque no se movía de ahí (puse cámaras), optó por tener sus aventuras en mi cama, sin cambiar las sábanas, ya saben la confianza da asco, creyó que le amaba tanto, que nunca podría desconfiar de quien incluso me arreglaba el pelo y mimaba como a un gato, pero demasiadas coincidencias, hacen despertar a la más enamorada, porque una falta la pasas, dos quizás te hagan gracia, pero a la tercera los ojos empiezan a abrirse, quizás por temor a que todo vaya cogiendo otro color, y de las traiciones, se pase al dolor o a algo peor, porque a veces las personas matan fácilmente, si creen que todo progresará a su favor. El dinero, el amor, la pasión e incluso el odio te ciegan, y no piensas en las consecuencias, si no en un presente mejor, y por lo general, por lo general, el mal se paga, aunque haya quien se salve, porque tener buen sexo con quien debería ser tu salvador.
- Buenos días señora
- Buenos días, ¿se les olvidó algo?
- A usted la vergüenza
- Oiga no me falte el respeto, que no le he hecho nada
- Me ha dado billetes falsos, y yo tengo una familia que alimentar, no voy regalando mi trabajo
- ¿Qué me está contando?
- Aquí los traigo
- Me está usted engañando, para que le pague dos veces
- No señora, no lo hago
- Déjeme ver los billetes (Los marqué con tinta transparente, me enseñaron ese truco en el trabajo, y eran los míos). Discúlpeme, ahora mismo voy al banco, venga usted conmigo, se lo doy en la mano. No sé qué ha podido pasar (aunque la alarma se encendió inmediatamente: me estaba robando, al principio indirectamente, pero luego ya perdió el miedo, porque también me di cuenta, que hacía pequeñas transferencias a su cuenta, según decía para los gastos, pero cada vez eran mayores, y yo no veía en casa ningún cambio, comía hasta menos cantidad, que cuando me las apañaba sola, aunque fuera menos sano).
Pude solucionarlo rápidamente, porque le prometí que le llamaría para cualquier trabajo e incluso le recomendaría, llegado el caso, y por suerte me creyó, porque sabía que le agradecería, que no me hubiese denunciado. Me dolió tanto todo, sabía lo que había significado: tenía que dejarlo, porque no quería perder mi trabajo, menos por alguien que no me quería bien y me hacía daño. Esa noche me acosté en la cama con el alma rota en pedazos, me iba a despedir de él, sin decirle adiós, amándolo. Me iba a suponer un trauma dejar un amor, que creí que ya no lo conocería y que me había dado vida, el mejor de los regalos, pero no quería perder lo que me había costado tanto trabajo, por quien quizás me robase un poco más y me dejara por otra, mientras que por el camino dejara mi reputación esparcida en trocitos, sin que pudiera recuperar el destino que me creé, habiendo renunciando incluso a un amor e hijos, porque pensé que eso era definitivo, y lo otro, quien sabe en lo que se hubiera convertido con los años (fue mi decisión, quizás motivada por malas experiencias, que te hacen dejar cosas buenas a un lado, pero fue lo que decidí, aunque me hubiera equivocado). Así que le abracé fuerte, mientras me daba la espalda, ya casi lo hacía siempre, le acaricié el vientre, el que quizás años atrás me hubiese dado un hijo, escuché sus dulces ronquidos, mientras alguna lágrima se me caía, porque era el final, de lo que creí algo bonito. Le iba a echar de menos, le iba a añorar con dolor, porque me hubiese quedado para siempre a su lado, si no fuera porque temía a su instinto, y creí que me lo quitaría todo sin ningún aviso (eso parecía, según le iba observando). Se giró sonriendo, creó que sintió que mi amor le suplicó un último esfuerzo, y me rodeó con sus brazos, haciéndome sentir plena, como cada noche que terminaba suspirando. Dudé, pero por suerte mi cerebro ganó, y fue el adiós, que nunca deseas, pero que llega, cuando te das cuenta del engaño: me sedujo por dinero, y quizás se había hartado, por lo que no tenía ni cuidado, solo cumplía, hasta que pudiera dejarme hasta sin los más sagrado. Seguí acariciándole el pelo, sus lunares, su vello, mientras en mi cabeza escuchaba una canción que me encantaba (“Zarcillo de Plata” de Judeline), y apoyé mi cara en su piel, llorando por dentro (no sé si sabrán hacerlo, pero yo aprendí, no me quedó más remedio). Me hubiese gustado tanto haberle hecho feliz, haberle enseñado que había en el mundo más de lo que él conocía, pero la vida no es siempre como imaginas, a veces te da solo buenos momentos, no te regala lo que deseas, y bueno, por lo menos los tuve, hay quien solo tiene dolor y yo conocí el amor, quizás una falso, pero me mintió bien, lo hacía casi todo bien, casi mejor que nadie, tendría que recordar, cuando estuviera lejos, quizás sin ser consciente, pero a veces lo que sientes es suficiente para convertirlo en eterno. Amaneció, ahora solo quedaba convertirlo en RECUERDO…
- Pero por qué lo quieres dejar
- No me hagas decirte todos los motivos
- No lo comprendo, si aún disfrutas conmigo
- Claro, pero en la vida no solo hay sexo. Es importante, se mata por ello, pero a veces no te compensa dejar atrás, lo que has ganado con tu esfuerzo
- No sé qué quieres decir
- Te dije que era inteligente, no soy de esas jovencitas que traes a casa, con la que tanto te ríes
- Es que estás un poco amargada
- Tengo responsabilidades, mi vida no es una fiesta continua como en la tuya
- Pues te la estás perdiendo, y al final de la vida te quedará solo dinero
- No me vas a convencer, creo que la felicidad que me das, me va a perjudicar mucho, y quizás también me arrepienta, cuando me dejes y además sin dinero. Al final de la vida, es cuando queda demostrado quién eres, se ve quien fuiste a pesar de los fracasos, y lo que haces antes de irte, de lo que eres capaz, determina de que está hecho tu corazón, y hay quien mata por despecho en su último aliento
- Que tonterías dices, jamás haría eso
- Rafa no me hagas decir todo lo que has quitado, me duele más de lo que crees, se me oprime el pecho al pensarlo
- Darían millones por mí
- No firmé ningún contrato por tu compañía, y menos por tu amor
- De acuerdo, no me rebajo más
- Ni yo Rafa, ni yo
- Aunque no lo creas, te he querido
- Tú los has dicho: NO TE CREO, después de todo, no te puedo creer…
CÓRDOBA
Hay a quien solo le importa la victoria en una guerra, no le importa sufrir, dejarse la vida e incluso muertos, si es el triunfador de tanto siniestro. No era mi caso, a mi todo triunfo que esté rodeado de sufrimiento mío o ajeno, no me ha merecido la pena, porque la vida se va, y a veces solo te puede quedar eso. Preferí perder, a que me llevaran ríos sucios por dinero, porque una vez que entrase en el mar, mi cuerpo se convertiría en alimento. A veces no se trata de ganar o perder, a veces se trata de sobrevivir en un mundo lleno de complejos…
Llegué a Córdoba un fin de semana, me cogí una excedencia de seis meses, antes de volver a Londres, era donde más relajada estaba, quizás porque pasaba totalmente desapercibida. Fui a ver a Santa Natalia, quizás me regalase otra aventura, aunque fuese por lástima, y también fui a ver a mi hermana en su nueva casa.
- Estás guapa Natalia, más que antes. ¿enamorada?
- No, bueno no sé
- Terminaste con tu pareja, Noemí me dijo que era muy simpático
- Si, quizás demasiado.
- ¿lo dejaste?
- Si, a estas edades es difícil
- ¿y él dónde está?
- Se ha quedado en Madrid
- ¿no serás tan tonta de haberle dado la casa?
- No, era alquilada, pero se la arreglé, porque decía que estaba muy cómodo ahí, y que no quería otra. Tenía más trabajo allí, y viviría en Madrid hasta jubilarse
- Pero que tonta eres
- No te creas, a veces es mejor que tu ex sea feliz, a que por desprecio te haga más canalladas
- ¿te ha hecho muchas?
- No importa, ya pasó. Además también me dio cosas buenas, y lo dejé antes de convertirlo en una guerra
- Entonces todo bien
- Sí, todo bien. Duele, pero el tiempo lo cura todo
- Si es cierto, ya verás, y por lo menos te ha puesto más joven y guapa
- Ya te dije que hizo cosas bien
- Pues nada, que se convierta en agua pasada
- Ya lo es, duele aún, pero ya es pasado
- Te voy a presentar amigos de mi marido, seguro que algo surge. Ahora no es como antes, ahora hay muchas personas solteras o divorciadas, quizás sea tarde para muchas cosas, pero no para otras
- Si, ahora no, pero más adelante me gustaría intentarlo, porque creo que me sería más fácil dejar atrás algunos recuerdos
- Verás como sí
- ¿Y Noemí?
- Se quedó también en Madrid, porque allí tiene más compromisos sociales, dice que aunque aquí no le faltaría trabajo por el padre, casi todo el mundo dejó Córdoba, y se siente más acompañada allí. Ya sabes, la edad, prefiere a los amigos antes que a la familia, ya se le pasará. Mira te enseño fotos, se ha hecho un book, porque va a trabajar en una agencia de publicidad (ahora también lo llaman así)
Y bueno con las fotos supe donde fueron a parar mis zarcillos de plata, los cordobeses, quise pensar que mi sobrina no se acordaba, que no hubiese cogido el regalo de Rafa, si hubiese sabido que eran mío (no esperen mucho de nadie, aunque los hayas visto crecer, con los años hay otros intereses, que hacen que olvides muchas cosas, quizás hasta demasiadas. Ah se fueron a vivir a mi casa). Cerré los ojos por un tiempo demasiado largo, y mi hermana se extrañó, pero no quise decirle nada, al fin y al cabo la madura era yo, Noemí aún estaba experimentando, y quizás fuese la indicada para Rafa, era más parecida a él en muchos aspectos, además de joven y guapa, quizás le diera, lo que a mí me faltó, para ser la pareja soñada, y hay que aguantarse, porque hay cosas de las que no dependen de una, y ante eso, no cabe otra opción, si acaso la rabia, que hay que saberla controlar, porque te llevará a problemas, que te pesarán, cuando ya no sea nada. No cogí ningún taxi, me fui paseando, aún los pies lo aguantaban, y en una librería vi un diario precioso labrado, entré para echar un ojo, quería comprar también un libro para los domingos, esos que se leen en un rato y te hace pasar un buen rato entretenido. Dicen que en la vida hay que hacer tres cosas: Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, no tenía tiempo para casi nada, y mejor hacer una cosa que nada, así que escribiría un diario, uno solo, ya sería un libro, donde expresaría mis sentimientos, donde podría dejar alguna lección de la vida a quien lo leyera, sería mi regalo ante el esfuerzo de leerlo, porque parecía que todo lo que se hiciera por mí, era eso: un esfuerzo, que había que agradecerlo.
- Hola Natalia
- Hola María José, ¿cómo estás?,¡ qué sorpresa!
- Una grata, por lo menos por mi parte
- Por la mía también
- Hola Natalia
- Hola Nuria, ¿qué hacéis aquí las dos?
- Compramos el local, y decidimos montar esta librería- papelería. No nos salía nada de trabajo, después de los cuarenta ya sabes, o eres una experta profesional en cualquier sector, o es difícil encontrar algo que merezca la pena, y no era el caso
- Es preciosa, la habéis decorado muy bien
- Gracias, ¿has vuelto a Córdoba?, se terminó lo de Rafa, ¿verdad?
- Sí, he venido solo por unos meses, hasta volver a Londres
- Rafa es encantador, lo amas a pesar de su trastadas, pero no es una buena pareja
- Lo sé
- Se te pasará
- Espero, aún duele
- Verás como sí, por cierto tenemos un grupo del instituto y vamos a ir un fin de semana en Semana Santa a Zahara de los Atunes, en Cádiz ( de Jueves tarde a Domingo). Vente, te relajarás y volverás a Londres con otras pilas cargadas
- No sé, vosotros habéis mantenido el contacto, yo voy a ser una extraña
- Pues así lo retomas, y dejas de serlo. Anímate, no pierdes nada, y si no quieres repetir, siempre tendrás la excusa del trabajo, como antes hacías.
- He estado muy ocupada, pero ya no le doy la importancia de antes, ya tengo otras prioridades
- Vaya Rafa hizo su trabajo
- Si, y lo hizo muy bien
- Olvídalo
- Lo haré, solo necesito un poco de tiempo
- Te ayudaremos, danos tú teléfono y te metemos en el grupo, quizás tengas sorpresas, hay chicos muy cambiados
- Si los hombres mejoran con los años, las mujeres no por lo general, más responsabilidades (casa y trabajo)
- Venga, voy por el móvil. Te alegrarás…
Y me alegré, empecé a sentirme menos sola, porque mi hermana estaba liada y sabía que debía poco a poco apartándome, si no quería sufrir cuando llegaran las Navidades, a ellos les daría igual, pero a mí me costaba imaginar la escena, no quería ni imaginarla. Escribí mi diario, había reflexiones muy bonitas, y cuando lo terminé lo dejé a la vista, para releerlo y no olvidar, que en la vida había más cosas que las lágrimas, porque intenté que fuera así, vaya que la pena se apoderase con el tiempo de mi alma. Una noche, cuando volví a casa, me di cuenta de que había entrado alguien, y la intuición no me falló, no llamé a la policía: era Rafa, lo vi desde la ventana (tenía una casa típica Cordobesa, blanca, con rejas y con su patio lleno de flores, parecida a donde está el museo de Julio Romero de Torres, ya saben , el que pintó la Piconera), supongo que con la excusa de venir a decirme una cosa, también cogería lo que pudiera, porque en sus manos llevaba mis nuevas gafas de marca, mi perfume de Chanel nº5 sin estrenar y algo de dinero (él sabía dónde lo guardaba. Hay que cambiar las costumbres, una vez que tuviste al enemigo en casa), pero hizo algo, que me provocó una sonrisa, a veces los monstruos se disfrazan. Estaba leyendo el diario con mis gafas, porque las necesitaba, pero no las usaba, en su mundo es un símbolo de vejez, y eso no lo quieren en la cama. Y saben, se le saltó alguna lágrima, porque escribí cosas del amor que sentí por él, lo que disfrutaba en la cama, lo que me hizo brillar, aunque luego la niebla entrara en mi vida, sin que se marchara. Y soltó las gafas, el perfume y el dinero sobre la cama. Se escuchó un ruido y miró hacia la ventana, no sé si me vio, pero todo lo hizo antes de eso, y me bastaba. Se marchó sin mirar atrás, cerró con llave (hizo una copia cuando viví con él, no se le pasó nada, tendría que cambiar la cerradura mañana, porque como dicen ellos, la necesidad manda, aunque hoy se ablandara), entonces hizo otro gesto antes de dejarlo de ver: sin girarse me dijo adiós con la mano, creo que esta vez sí fue para siempre, y me tumbé en la cama, lloré como una colegiala, porque por un momento quería que volviera, aunque fuera a robarme, aunque solo por eso le importara, pero volvió a amanecer, y volvió la cordura, era mejor que se marchara para siempre, antes de que mi vida se convirtiera en NADA.
- Hola Natalia
- Hola Ernesto
- ¡Qué guapa estás!
- María José y Nuria me llevaron a su centro de belleza
- Sigues tan sincera, a veces no es necesario, aunque el hombre lo sepa
- Lo sé, poco a poco voy aprendiendo
- Hazlo rápido, la vida no espera
- Lo sé también
- Me alegro que hayas venido este fin de semana
- Yo también estoy muy contenta
- Me he podido incorporar hoy Sábado, pero mejor poco que nada
- Claro que sí
- Lo pasaremos bien
- Eso parece
- Quiero comentarte una cosa, antes de que lo haga otra persona o lo veas
- Dime
- Rafa se va a casar con tu sobrina, la ha dejado embarazada
- Vaya
- Lo superarás
- Claro, solo que me ha pillado por sorpresa
- Se vienen a vivir a Córdoba con tu hermana
- Claro, la casa es grande
- Trabajará con tu cuñado, ya lo hace
- Ahora comprendo una cosa
- ¿El qué?
- Nada
- Ha querido decírtelo, pero se enteró de que venías, y me pidió que lo hiciera yo, no te quiere hacer más daño
- Claro
- Esas cosas pasan
- Claro
- No me digas más claro, que me voy a molestar
- Perdona, no sé muy bien qué decir
- No digas nada, no es necesario
- Querría estar sola unos minutos
- No, ya no te voy a dejar sola
- ¿no?
- No, quizás no seas el tipo de mujer de Rafa, pero siempre fuiste el mío, y si él no lo ha sabido valorar, yo sí lo haré. Dentro de tres meses me mudo a Londres, y vamos a quedar, por eso he venido, ni pizca de ganas de ver a algunas personas, pero sabía que estabas aquí, y con la excusa de lo de Rafa, no lo dudé, y bueno también sé que muchas veces no hay más oportunidades. Dame el teléfono, vamos a ir a cenar y el tiempo dirá…
Y saben lo que decidí, que me daría esa oportunidad. Ernesto nunca me llamó la atención de joven, pero quien se acuerda de ello, ahora era un hombre apuesto, responsable y dispuesto a tener más de un encuentro. Santa Natalia me había dado otro regalo, quien era yo para decir que no era el correcto. Entonces recordé una frase que aprendí en el colegio (algo extraño, porque ya dije que todo me lo enseñó el cine):” La vida es un sueño, y los sueños sueños son”. Rafa sería solo eso: un bello sueño, pero desperté y terminó…
MARISA MONTECRISTO
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