En una casa de veinte habitaciones, envuelto en la oscuridad silenciosa, los presentes duermen mientras yo deambulo errante, busco un espacio donde mi cuerpo pueda rendirse al descanso. En la penumbra, las ventanas apenas permiten la entrada de la luz de la luna para distinguir las formas a mi paso, la confusión resuena en los pasillos.
La figura conocida de Ethel Azeneth se revela ante mí, clara y etérea en medio del sueño. Nos trasladamos a la intimidad de su cama, y mis manos se posan con ternura sobre su piel, pronuncio palabras cargadas de amor y deseo, como versos inventados entre las sombras. En un primer momento, ella me recibe con dulzura, pero la frágil armonía se quiebra y, como un eco apagado, su rechazo me enfrenta, frío y certero.
En ese instante, aparezco junto a un hombre cuyos ojos parecen contener siglos de sabiduría. Me habla con voz grave: “Tengo buenas y malas noticias.” Siento el peso de sus palabras; “lo atractivo que eres para ella se ve opacado por la ausencia de un coche, ese símbolo moderno de libertad y seguridad. Me cuenta que sus amigas son llevadas en automóviles, y aunque podrían moverse en taxi o metro, prefieren la comodidad y el estatus que un automóvil representa”. El resignado silencio inunda mi ser.
Entonces, del costado derecho, surge Reyna, mi amiga, que extiende un pequeño libro, del tamaño de una biblia reliquia, con un separador que invita a descubrir secretos ocultos. Su mirada me reta a buscar en sus páginas las respuestas que ansío, antes de desaparecer en el aire que me rodea, dejando un aura de esperanza, indecisa entre la realidad y el sueño.
Instagram: ortegaame
Obras publicadas: Ojos de vida / Ser divergente / La invención de octubre 2023 / El crujido del tiempo / Leer enamora el alma / Nimrod y elocuencia / El arancel del Mictlán / Narrativas oníricas.
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