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(ARGENTINA OLVIDADA)

V
vikher@vikher
25 may 2009·8 min de lectura

 (ARGENTINA OLVIDADA)
¿Qué es un beso en una vida humana sino la combustión de la cabeza de un fósforo que se apaga apenas logra incandescer? (Aunque, a veces, dura hasta el final, hasta que se consume toda su madera, todo)...
Miraba su pelo, no la tocaba, la rozaba... Apenas con las puntas de las yemas, con una línea de mi rotulo digital. Siguió así: no podía concebir mi vida sin esos pequeños momentos, sin esos huecos de donde sale un láser que me pega directamente en el centro de mi cerebro, baja por la columna y llega hasta el infinito del cuerpo (En mi cerebro dije), llega hasta donde mis extremidades no logran tocarse, en el centro, no en la frente, la traspasa y... -La mira a los ojos, sabe que ella no entiende muy bien de lo que están hablando, pero comparten los sentimientos. Las palabras son inservibles-.
 La gente piensa en nosotros con frivolidades estancadas en el olvido de la memoria. No entiendo al inconsciente colectivo, no estoy metido en esa vorágine... Quizás tengan razón, quizás sea la verdad, pero esa es su verdad, déjenme tranquilo con la mía -El fervor insinuaba en sus ojos el brillo de mayo en Francia- Verdaderamente estos son los pequeños momentos en que me esta permitido sentir.
Acariciaba su cintura aterciopelada, conejito, manso conejito. Esto también. Y los pezones de pechos pequeños y preciosos se presentaban como pirámides montadas en la cima de gemelos cerros nevados. Y aunque este loco puedo hacer esto. Encendí el fósforo: Brillo tanto! Y se consumió hasta el final... Y encendí un cigarrillo, casi torpe con la mano derecha- El es zurdo- y solo con esa mano, con la otra la abrazaba y pasaba los dedos por su seda.
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A ella no le gustaba el humo del tabaco y bruscamente se aparto de su lado con una mirada de chica caprichosa, de nube queriendo tapar la luz del sol. Sabia bien como conquistar su mirada (las generaciones pasadas guardan secretos intrínsecos en todas e inconscientemente los saben), su cabeza dejaba de pensar y era solo para ella. Todo esto duraba un segundo, pero aunque sucumbía ante esos ojos acrisolados de sentimientos no cede, y también se hace a un lado, y se levanta, y se va. Ella trata de tomarlo del brazo, de la mano, de su cintura, de cualquier lugar que perteneciera a esa figura que se le escapaba arenosa y humeante, y detenerlo, pero no. Cada uno estaba acostumbrado al cambio repentino de velocidad de pensamiento y se dejaban ser.
Se escucharon ruidos en la cocina -Tumbada en la cama, tranquila, se gestaba en su cabeza el deseo de poder asir el humo-. Seguramente le habrá dado hambre -Giraba en la cama, esperaba, interminablemente, que terminara el cigarrillo- volverá a acostarse a mi lado, sentiré su mano, una lapicera de dedos dibujando en la hoja en blanco de mi vientre. Veinte minutos; veinticuatro, veintiocho. El sentimiento angustiante crecía y la desesperación fue mas: se destapo, se vistió con una remera larga, demasiado grande (Parece que es de el, tiene su perfume, era de el...) las ojotas, abrió la puerta del dormitorio con los ojos envidriados, llego hasta la cocina y: una nota:
 
"Salí por un rato, no te preocupes,
ya vuelvo"
 
Como?! Por que se fue?! Corrió hasta el living, salto las sillas, esquivo a Blas (perro labrador de color extrañamente negro) con habilidad atléticamente envidiable (como sus piernas), abrió la puerta que da a la calle, salio a la vereda y ya no estaba. Solo una nota y sus lagrimas, grises soportes de su tristeza. Dio media vuelta sin olvidarse de atisbar por sobre sus hombros para comprobar si era una anhelada broma, para ver si volvía, para verlo... Pero no. Se fue hueca hasta la puerta, y hueca hasta el dormitorio y su cama con un hueco también. Lloro incomprensible y desconsolada pensando en el y sus momentos, el y sus cosas ; acordarse del fósforo, de las pequeñas delicias que conforman la vida, de un beso, de sus dedos y el fuego, aparecían tan lejanos...
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Se levanto tan rápido que al dar el primer paso se golpeo el dedo meñique del pie izquierdo (Ustedes saben lo que duele eso) AAAYYYHHH!! La pu -aunque nunca decía obscenidades (Aparte de la cama) en la situación en que estaba dejaba que el pensamiento fluya y salga, el desconcertante desconsuelo- ta madre!!. Inmediato a este incidente corrió una carrera contrarreloj hacia el teléfono. Llamo a la policía. Insensibles pensó cuando reposaba el tubo en el teléfono y de fondo se escuchaban las risas que el aparato dejaba escapar antes de hundirse la ranura que empieza y acaba las impersonalidades. Se reían del acontecimiento que paso como un relámpago por la vida de esa mujer y ellos lo toman como una locura, pero esas cosas pasan. No entienden las preocupaciones y complicaciones del ser, del ser de ella, de la tragedia que acababa de ocurrirle hace un par de minutos; y no lo quisieron buscar.
Se vistió y salio ella misma a buscarlo sin importarle el miedo latente en cada esquina. Al llegar al final de la cuadra doblo hacia (hacia donde dirigirse?) la derecha y al encontrarse con el nieto de doña Beatriz, la almacenera, le pregunto si había visto a su pareja, este niño, ingenuo en el entendimiento de las palabras y acciones de la gente adulta(?) le apunto a la licorería que estaba en frente, a unos cincuenta metros. Seguramente habrá ido a comprar algo para relajarnos. Cuando abrió la puerta sintió el aroma de los licores: eran marrones claros tirando a veces a amarillos o naranjas mezclados en ámbar... Pero el no estaba. Se acerco al mostrador y otro niño la miraba detrás de este (raro, rarísimo). ¿Cómo esta señorita, que necesita? -tranquilamente acongojada dijo:- Escucha: al final de una interminable descripción del amor en la que el niño solo podía asentir, pregunta si lo había visto. Efectivamente: el estuvo allí, compro una petaca de cognac, dejo propina y se fue. Muchas gracias, por casualidad no sabría en que dirección se fue? No, lo que si se es que dijo algo sobre una biblioteca y una reunión. Siguió sin rumbo durante lo que parece fueron dos cuadras doblo hacia algún lado y vio la biblioteca: "BIBLIOTECA". Pensó o conjugo: biblioteca-El-biblioteca-El. Lo que era abstracción se convirtió en una esperanza de dos palabritas pequeñitas: ESTA AHÍ. Entro con los ojos brillantes, vidriosos espectadores de la ausencia de la presencia de su hombre. Calma. Recorrerla y preguntar cada tanto a alguna cara de lentes y libro sobre el reciente desaparecido, pero nada. Resignada se estaba yendo cuando un pequeño que Leia un pequeño, también, libro le pregunta: ¿Buscaba algo? Cansada de girar en círculos en su cabeza comento su problema al pequeño desconocido. Estuvo ahí hace rato, preguntaba por un libro nihilista, nadie le contesto y se fue apurado, como queriendo estar en otra parte y no en ese lugar, como escapando a algo que lo acechaba entre anaqueles. No hacia mucho tiempo de lo acontecido, debería estar cerca.
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Doblo en la esquina dirigiéndose a su casa, el la estaría esperando (¿a donde mas iría apurado si no a reencontrarse con ella?) Vio jugar a los niños (solo había niños), veía un paraíso y su cabeza ya tranquila lo dibujaba sentado irónico en el humo de un cigarrillo, la angustia había pasado... Veía un paraíso con un picaflor revoloteando a su alrededor y pudo ver cada una de sus cientos de alas cortando la invisibilidad indivisible del aire del lugar en donde estaba suspendido. No sabría explicar no se si se quedo ensimismada tanto tiempo mirando el picaflor, no se si había miles y miles de picaflores en una cuadra interminable, no se si se distorsiono el tiempo, no se si estuvo un segundo o un siglo, no se, no sabría explicar... Y ella?... Abstracción, golpe de realidad como pared de viento macizo que golpea todo el cuerpo, vuelta real, y seguir su camino. Lo raro era que todos los niños se habían ocultado, habían desaparecido y ahora había adultos de ceño fruncido y grises y corbatas y mocasines... Los padres que van al trabajo, a sus celdas. Al pasar por la licorería compro un cognac y lo llevo a su casa, abrió la puerta justamente cuando salía su hijo. Bueno mama, me voy a trabajar. ¿Y tu padre? (pobre mama, nadie supera la locura adolescente del fervor de mayo en Francia pero en Argentina. La sensación de sensibilidad no encontrada en otros que supieron ejercer la estrategia de la saña contra la imaginación) No volvió todavía; bueno - un beso - me voy a trabajar. Cuidate hijo, nos vemos mas tarde. Chau ma. Salio despacio, casi sin preocupaciones, cerró la puerta con llave y se fue al trabajo. La mujer lo espera.
                                                           21-11-05
                                                              L. B
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© CC BY-NC-ND 4.0 — Solo lectura
Publicado en Textale · Obra registrada bajo licencia de autor
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