La verdad no escribo por culpas, no escribo por quejas. Solo rescato estas palabras para que quede en tinta lo que el corazón grita cada día. La verdad es que no me importa cuánto me hagan sentir mal, de verdad. Pero hoy, que te hago llorar todo el tiempo, me pregunto: ¿quién soy?, ¿por qué me convertí en esto? Hice que tu mundo se oscureciera, hice que tu linda luz se apagara. Alimentamos con mentiras lo que con fuego ardía cada día; intentamos explicar lo que ya las palabras ni siquiera podrían pronunciar, y el nudo gigante te ahogaba y te apretaba fuerte el cuello, intentando que mueras.

La verdad no quiero distancia entre las dos, solo quiero amor real y verdadero. Y si esto es una prueba, ¿por qué duele tanto? Además de mi amor sano deseo entregarte más, pero si las pequeñas cosas no alegran tus días, entonces ¿qué hago si las grandes solo se sienten como una obligación y una tortura? Quiero mejorar para ti, quiero ser mejor para ti, pero no aguanto esta indiferencia entre las dos. Quiero mejorar de verdad, porque de verdad que mi cuerpo no va a aguantar otro llamado más.

No quiero llorar lágrimas de sangre cada vez que tu rostro se encuentre con el mío, el amor no se trata de esto. No quiero sentir el nudo y la sensación de cansancio y aburrimiento, el amor no se trata de esto. Deseo amarte de verdad, deseo entregarte el alma, pero de esto no se trata el amor. El amor es el hilo rojo que une dos almas.

Y aun así sigo creyendo que el amor no debería doler como una herida abierta, sino enseñar como una cicatriz que sana. Tal vez amar también sea aprender a soltarse un poco, a no asfixiar lo que se quiere cuidar, a entender que dos almas unidas no se sostienen desde el miedo, sino desde la calma.Tal vez amar también sea aprender a mirarnos sin miedo, a sanar lo que rompimos sin palabras duras, a recordar que el amor no debería ser una carga, sino un refugio donde ambas podamos respirar sin dolor

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