Desde el día en que nací...

Microrrelato

Desde el día en que nací me sentí especial. Siempre destaqué por mi destreza física: era ágil y veloz. Ellos lo vieron en mí y durante mucho tiempo me adularon por eso.

Con el tiempo, más personas reconocían mis habilidades, tanto que durante mi juventud mi trabajo giraba en torno a ello. Por mucho tiempo fui instrumento de protección, llevando mensaje de un lado a otro, incluso a pesar de mi imposibilidad para cantar.

Yo era importante. O al menos eso me hicieron creer.

Todo fue muy rápido. No sé en qué momento sucedió. De un momento a otro yo tenía más tiempo libre, casi no salía de mi pajarera y dejé de tener amigos. En pocos días pasé de ser el elemento más importante de la comunidad a quedar en el olvido, esta vez sin voz alguna.

Me había acostumbrado tanto a tenerlo todo que, cuando ya no tenía nada ni a nadie, fui incapaz de tejer mi propio nido para al menos darme calor en las noches frías. Cuando miro hacia atrás, pienso en todo lo que arriesgué. Arriesgué hasta mi propia vida.

Ahora no me queda más, sino alzar vuelo una vez más hacia un nuevo rumbo.

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