“A mí me gustaría estudiar el espacio de grande. Ya sé que es infinito…”
Por Roberto Gutiérrez Alcalá
Julieta Fierro se hubiera puesto muy contenta al ver que aproximadamente noventa mil personas abarrotan Las Islas de Ciudad Universitaria para participar en la edición número 17 de la “Noche de las Estrellas”, durante la cual, por cierto, se le rendirá un homenaje.
Hacia las 19:30 horas del sábado 29 de noviembre, éste comienza en el gran escenario montado justo frente a la Torre de Humanidades II, con la presencia de Silvia Torres, Julia Tagüeña y Sergio de Regules, y la moderación de José Franco.
Los miles de asistentes a dicho homenaje escuchan con atención las palabras de estos cuatro científicos universitarios que rememoran cómo conocieron a la física, astrónoma y divulgadora de la ciencia fallecida hace apenas dos meses y de qué manera trabajaron con ella en varios proyectos basados en la ciencia y, en específico, en la astronomía.
Entretanto, en diversas carpas levantadas a ambos costados de Las Islas -y en el marco del Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas-, se imparten conferencias y charlas cuya temática gira alrededor de la conexión que existe entre lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande del universo.
También hay talleres en los que niños y niñas aprenden a dibujar el sistema solar o la Luna o Marte u otro planeta, o bien, a armar, tan sólo con papel, tijeras y pegamento, un observatorio astronómico, entre otras cosas.
“Ya hice un observatorio de papel y ahora voy con mis papás a ver la Luna y Saturno a través de un telescopio de verdad”, dice Patricio, un niño de siete años que cursa el segundo año de primaria", y añade-: "A mí me gustaría estudiar el espacio de grande. Ya sé que es infinito… y también sé que desde la Tierra nunca podremos ver la otra cara de la Luna.”
Las filas para ingresar en los planetarios “Luis Enrique Erro” y “Atenea” son largas, pues nadie quiere perderse las espectaculares proyecciones del cielo nocturno que ofrecen.
Asimismo, hombres y mujeres de todas las edades esperan su turno pacientemente para conocer el Terramóvil, un museo dedicado a la geología, o para observar la Luna o Saturno a través de las lentes de uno de los doscientos setenta telescopios que se han instalado a lo largo y ancho de Las Islas.
“Hace rato vi los cráteres de la Luna. ¡Son enormes! Y ahorita acabo de ver los anillos de Saturno. En los extremos son blancos y en el centro como cafecitos... A mí me gusta mucho el espacio, por eso quiero ser astronauta de grande”, comenta con entusiasmo Daviana, una niña de once años que estudia el quinto año de primaria y que, en compañía de su mamá, asiste por primera vez a una “Noche de las Estrellas”.
Algunas personas buscan saciar su hambre en uno de los puestos de fritangas esparcidos cerca de las escaleras que conducen a la Biblioteca Central, mientras familias enteras comen un sándwich o unas papas fritas, y toman café o un refresco alrededor de un mantel que extendieron sobre el pasto, a un lado de la Facultad de Filosofía y Letras.
Valeria, estudiante de maestría en Ingeniería en Energía en la UNAM, comenta: “No esperaba que llegara tanta gente… Me alegra que haya muchas personas interesadas en saber lo que está pasando allá arriba, en el cielo nocturno.”
Por su parte, Emilio, compañero de Valeria en la misma maestría, afirma. “Es muy bueno que la ciencia tenga otra vez relevancia entre la gente, que los papás involucren a sus hijos e hijas en actividades científicas como ésta y que la UNAM nos brinde a todos la oportunidad de disfrutarlas.”
Son las 21:00 horas y la Luna brilla en lo alto de la bóveda celeste. Y a pesar de que fuertes interferencias electromagnéticas obligaron a los organizadores a cancelar el vuelo de doscientos drones sobre Las Islas, ya se puede asegurar que esta edición número 17 de la “Noche de las Estrellas” es un rotundo éxito.
Julieta Fierro hubiera estado feliz de ello, sin duda.
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