Y de postre, tu
Casi acabando uno de esos domingos perezosos, eternos y letalmente aburridos. Sentado en el sillón mirándola, fantaseando con ella.
- Amor!? Puedes venir y ponerte en un plato? Quiero comer algo dulce.
- Encantada!
- Con nata!
- Si
- Y sirope de chocolate?
- Me chuparas toda?
- Si, pero vete echándolo poco a poco donde quieras que saboree tu cuerpo.
- Mmmm... Se me eriza la piel solo de pensarlo.
- Y una fresa? Jugosa, dulce y fría para que recorras tu cuerpo con ella, tus labios, tu cuello, tu pecho, tus senos, tus pezones, tu vientre, tu muslo, para que acaricies suavemente tu sexo húmedo y caliente antes de comértela sensualmente y hacer que la saboree con un beso, uno de esos que me lleva al paraíso.
- Podría ser...
- Me encantaría comer fresas con nata y chocolate con tu cuerpo como bandeja de plata.
- A mi encantaría ser tu cena y tu postre. Pero ahora, por que no vas a ducharte en lo que hago la cena?
- Si... Voy a darme una ducha de agua fría. XD
- :)
Me acerque por detrás agarrando su cintura, la bese con dulzura en el cuello y acaricie su espalda antes de subir a ducharme. Subía la escalera con la imagen de mi chica desnuda y cubierta de fresas con nata y chocolate, la mire, una sonrisa escapaba de mis labios delatando mis pensamientos, ella levanto la cabeza, me miro con una sonrisa que decía “se en que piensas” y el brillo en sus ojos me hizo tropezar con el escalón, a ella se le escapo una carcajada y yo termine de subir haciéndole un mueca.
Cuando termine de ducharme, me puse esos bóxers ajustados que le gustan y me dispuse a bajar las escaleras como quien no quiere lo que busca. Cuando comencé a bajar, vi que las luces estaban apagadas, baje despacio la escalera, un escalofrío recorrió mi espalda, el cosquilleo de mariposas se instalo en mi estomago, no sabía lo que me iba a encontrar hasta que al final de la baranda de la escalera una pequeña vela alumbraba el encaje de sus bragas. Mire hacia el salón, a la luz de las velas me esperaba, me acerque y un dulce aroma a canela comenzó a excitar mis sentidos, una música suave aumentaba la sensación de embriaguez que me produjo el verla recostada en el suelo, sobre almohadones, con las piernas abiertas y las rodillas flexionadas, un bol de fresas tapaba su sexo, uno frente al otro, te miraba como hipnotizado, cogió una fresa lentamente y pregunto si quería, dije que si mientras me acercaba y me arrodillaba en un cojín estratégicamente colocado entre tus piernas desde donde sabias y supe que alcanzaría cada centímetro de tu piel sin esfuerzo.
Comiéndote la fresa con la que me habías atraído, cogiste otra, la acercaste a mi boca y cuando intente morderla, la alejaste lentamente, dando tiempo a mi boca para seguirla, rozaste tu cuello con delicadeza y tu piel se erizaba con el frio y suave roce de la fresa mientras se deslizaba hacia tu pecho, mi lengua saboreaba el rastro que la fresa dejaba en tu piel, al llegar a tu pecho, con la mano que tenias libre me apartaste con suavidad y sin dejar de acariciarte con la fresa descubriste un bol con nata y otro con chocolate, como si fuera un pincel hundiste la fresa en el chocolate, la giraste despacio para que no goteara y lentamente dibujaste un camino de chocolate desde tus labios hasta tu cuello y con tu mirada ordenaste a mis labios que siguieran el camino que habías marcado, mientras yo disfrutaba del sabor del chocolate mejorado por el de tu piel metiste la fresa en la nata y rozando mis labios te la llevaste a la boca, hiciste que me acercara y besaste intensamente, tu lengua recorría mi boca, se enredaba con la mía, el sabor de la fresa endulzada por tu pasión excitaba mis sentidos, volviste a separarme, siempre con la delicadeza y sensualidad de una pluma, preguntaste si quería mas, asentí sonriendo, mirándome a los ojos de tu boca se escapo una sonrisa llena de picardía.
Seguiste con el juego, trazabas caminos de chocolate, de nata, dibujabas corazones y letras que decían nuestros nombres y cuanto nos amamos, con las fresas marcabas el ritmo y el camino a seguir por mis besos, por mi lengua, mi boca te comía al ritmo que tu marcabas, nata y chocolate se mezclaban en tu cuerpo, eso me excitaba, cada fresa que comías o me dabas iba acompañada de besos que hacían que nos eleváramos sobre las nubes. Te veía excitada, notaba tu cuerpo caliente cuando mi lengua lo recorría, imaginaba tu sexo ardiendo, húmedo de placer y eso hacía que mi corazón se desbocase y que el ansia por entrar dentro de ti pusiera a prueba mis bóxers. Cuando se terminaron las fresas me miraste, sacaste un bote de nata escondido tras los almohadones y dibujaste un largo camino por todo tu cuerpo que comenzaba en tu hombro, bordeaba tu cuello y bajaba hasta tu pecho, rodeaste tu seno e hiciste una espiral que terminaba cubriendo tu pezón, echaste mas nata sobre el otro y bajaste haciendo eses hasta el ombligo, luego dibujaste un corazón sobre venus, dejaste el bote a un lado y te deslizaste sobre los cojines para quedar mas tumbada y agarrando mi cabeza me incitaste a comerte, esta vez dejando libre al desenfreno que corría por mi cuerpo, deseabas que la excitación que habías provocado te devorara con las mas lujuriosa pasión.
Se nublaron mis sentidos, se esfumo la razón, sobrevino la locura y mi boca se lanzo a tu hombro, mis dientes rozaron tu clavícula haciéndote gemir, mi lengua comenzó recorrer tu cuello, besando, lamiéndolo baje hasta tu pecho, ya no importaba si seguía el camino o no, saboreaba tus senos, chupaba tus pezones, los mordía suavemente mientras te miraba, verte disfrutar me excitaba más aun, lamí toda la nata que me llevaba hasta tu ombligo, a besos me comí tu vientre, mi lengua te hizo ronronear cuando se deslizo por tus costillas hasta tu cadera, clave mis dientes en tu cadera y un grito ahogado en placer salió de tu garganta, mis mano acariciaban y apretaban tus piernas. Me pare ante el corazón de nata mientras mis manos subían hasta tus pechos, mi lengua lo devoro y se deslizo por el interior de tu muslo hasta tu pies, acariciando con mis manos, lamiendo, chupando, besando cada centímetro de tu piel, subí clavándote la mirada, anticipándote a donde iba, llegue a tu sexo y rozándolo con mis labios sople suavemente sobre tu clítoris, mis manos recorrían tu cuerpo mientras mi lengua saboreaba lentamente el placer que fluía de tu coño, apreté sus labios suavemente entre los míos, lamí tu coño apretando mi lengua contra el hasta que mi boca quedo frente a tu clítoris, lo acaricie suavemente y con un arrebato apretaste mi cabeza contra tu coño, me lo comí con loca lujuria, con cada gemido mi lengua se aceleraba mas, succionaba tu clítoris, te metía la lengua y más me apretabas, querías mas y yo te la daba, te metí un dedo suavemente, luego dos, jugaba con tu punto de placer mientras mi lengua chupaba, lamia tu clítoris como si no hubiera un mañana, gritaste jalándome hacia tu boca, me besaste con desenfrenada locura mientras me bajabas los bóxers, agarraste mi polla, dura, ardiendo por el deseo de estar dentro de ti, la dejaste en la boca de tu sexo y clavando las uñas en mis nalgas me fustigaste como el jinete a su caballo, entre en ti una y otra vez, levantabas la cadera para que yo llegara hasta el fondo de tu alma, mas, mas, mas, susurrabas a gritos mirando al cielo con los ojos cerrados mientras tus uñas apretaban ordenándome empujar con más fuerza, no pares, gritaste mientras tus uñas arañaban mi espalda subiendo hasta mis hombros, se clavaron tan fuerte que me doble con ese placentero dolor al mismo tiempo que mi polla te embestía hasta lo más hondo de tu coño y tus piernas rodeando mi cuerpo me apretaban con la fuerza del orgasmo que llegaba, imploraste a Dios, córrete me ordenaste, agarrado a tus hombros di rienda suelta a los pocos instintos primitivos que quedaban atados y como una furiosa ola que revienta contra las rocas nos corrimos, gritando, blasfemando, caí sobre ti, exhaustos, no podíamos hablar, yo escuchaba tus latidos acelerados, aun dentro de ti notaba la mezcla de nuestros fluidos desbordarse, nos miramos, me sonreíste y bese tu pecho, nos quedamos ahí, destrozados de placer, dejando a nuestras almas descansar, sobre los cojines en el suelo, nuestro paraíso en ese momento.
- Amor!? Puedes venir y ponerte en un plato? Quiero comer algo dulce.
- Encantada!
- Con nata!
- Si
- Y sirope de chocolate?
- Me chuparas toda?
- Si, pero vete echándolo poco a poco donde quieras que saboree tu cuerpo.
- Mmmm... Se me eriza la piel solo de pensarlo.
- Y una fresa? Jugosa, dulce y fría para que recorras tu cuerpo con ella, tus labios, tu cuello, tu pecho, tus senos, tus pezones, tu vientre, tu muslo, para que acaricies suavemente tu sexo húmedo y caliente antes de comértela sensualmente y hacer que la saboree con un beso, uno de esos que me lleva al paraíso.
- Podría ser...
- Me encantaría comer fresas con nata y chocolate con tu cuerpo como bandeja de plata.
- A mi encantaría ser tu cena y tu postre. Pero ahora, por que no vas a ducharte en lo que hago la cena?
- Si... Voy a darme una ducha de agua fría. XD
- :)
Me acerque por detrás agarrando su cintura, la bese con dulzura en el cuello y acaricie su espalda antes de subir a ducharme. Subía la escalera con la imagen de mi chica desnuda y cubierta de fresas con nata y chocolate, la mire, una sonrisa escapaba de mis labios delatando mis pensamientos, ella levanto la cabeza, me miro con una sonrisa que decía “se en que piensas” y el brillo en sus ojos me hizo tropezar con el escalón, a ella se le escapo una carcajada y yo termine de subir haciéndole un mueca.
Cuando termine de ducharme, me puse esos bóxers ajustados que le gustan y me dispuse a bajar las escaleras como quien no quiere lo que busca. Cuando comencé a bajar, vi que las luces estaban apagadas, baje despacio la escalera, un escalofrío recorrió mi espalda, el cosquilleo de mariposas se instalo en mi estomago, no sabía lo que me iba a encontrar hasta que al final de la baranda de la escalera una pequeña vela alumbraba el encaje de sus bragas. Mire hacia el salón, a la luz de las velas me esperaba, me acerque y un dulce aroma a canela comenzó a excitar mis sentidos, una música suave aumentaba la sensación de embriaguez que me produjo el verla recostada en el suelo, sobre almohadones, con las piernas abiertas y las rodillas flexionadas, un bol de fresas tapaba su sexo, uno frente al otro, te miraba como hipnotizado, cogió una fresa lentamente y pregunto si quería, dije que si mientras me acercaba y me arrodillaba en un cojín estratégicamente colocado entre tus piernas desde donde sabias y supe que alcanzaría cada centímetro de tu piel sin esfuerzo.
Comiéndote la fresa con la que me habías atraído, cogiste otra, la acercaste a mi boca y cuando intente morderla, la alejaste lentamente, dando tiempo a mi boca para seguirla, rozaste tu cuello con delicadeza y tu piel se erizaba con el frio y suave roce de la fresa mientras se deslizaba hacia tu pecho, mi lengua saboreaba el rastro que la fresa dejaba en tu piel, al llegar a tu pecho, con la mano que tenias libre me apartaste con suavidad y sin dejar de acariciarte con la fresa descubriste un bol con nata y otro con chocolate, como si fuera un pincel hundiste la fresa en el chocolate, la giraste despacio para que no goteara y lentamente dibujaste un camino de chocolate desde tus labios hasta tu cuello y con tu mirada ordenaste a mis labios que siguieran el camino que habías marcado, mientras yo disfrutaba del sabor del chocolate mejorado por el de tu piel metiste la fresa en la nata y rozando mis labios te la llevaste a la boca, hiciste que me acercara y besaste intensamente, tu lengua recorría mi boca, se enredaba con la mía, el sabor de la fresa endulzada por tu pasión excitaba mis sentidos, volviste a separarme, siempre con la delicadeza y sensualidad de una pluma, preguntaste si quería mas, asentí sonriendo, mirándome a los ojos de tu boca se escapo una sonrisa llena de picardía.
Seguiste con el juego, trazabas caminos de chocolate, de nata, dibujabas corazones y letras que decían nuestros nombres y cuanto nos amamos, con las fresas marcabas el ritmo y el camino a seguir por mis besos, por mi lengua, mi boca te comía al ritmo que tu marcabas, nata y chocolate se mezclaban en tu cuerpo, eso me excitaba, cada fresa que comías o me dabas iba acompañada de besos que hacían que nos eleváramos sobre las nubes. Te veía excitada, notaba tu cuerpo caliente cuando mi lengua lo recorría, imaginaba tu sexo ardiendo, húmedo de placer y eso hacía que mi corazón se desbocase y que el ansia por entrar dentro de ti pusiera a prueba mis bóxers. Cuando se terminaron las fresas me miraste, sacaste un bote de nata escondido tras los almohadones y dibujaste un largo camino por todo tu cuerpo que comenzaba en tu hombro, bordeaba tu cuello y bajaba hasta tu pecho, rodeaste tu seno e hiciste una espiral que terminaba cubriendo tu pezón, echaste mas nata sobre el otro y bajaste haciendo eses hasta el ombligo, luego dibujaste un corazón sobre venus, dejaste el bote a un lado y te deslizaste sobre los cojines para quedar mas tumbada y agarrando mi cabeza me incitaste a comerte, esta vez dejando libre al desenfreno que corría por mi cuerpo, deseabas que la excitación que habías provocado te devorara con las mas lujuriosa pasión.
Se nublaron mis sentidos, se esfumo la razón, sobrevino la locura y mi boca se lanzo a tu hombro, mis dientes rozaron tu clavícula haciéndote gemir, mi lengua comenzó recorrer tu cuello, besando, lamiéndolo baje hasta tu pecho, ya no importaba si seguía el camino o no, saboreaba tus senos, chupaba tus pezones, los mordía suavemente mientras te miraba, verte disfrutar me excitaba más aun, lamí toda la nata que me llevaba hasta tu ombligo, a besos me comí tu vientre, mi lengua te hizo ronronear cuando se deslizo por tus costillas hasta tu cadera, clave mis dientes en tu cadera y un grito ahogado en placer salió de tu garganta, mis mano acariciaban y apretaban tus piernas. Me pare ante el corazón de nata mientras mis manos subían hasta tus pechos, mi lengua lo devoro y se deslizo por el interior de tu muslo hasta tu pies, acariciando con mis manos, lamiendo, chupando, besando cada centímetro de tu piel, subí clavándote la mirada, anticipándote a donde iba, llegue a tu sexo y rozándolo con mis labios sople suavemente sobre tu clítoris, mis manos recorrían tu cuerpo mientras mi lengua saboreaba lentamente el placer que fluía de tu coño, apreté sus labios suavemente entre los míos, lamí tu coño apretando mi lengua contra el hasta que mi boca quedo frente a tu clítoris, lo acaricie suavemente y con un arrebato apretaste mi cabeza contra tu coño, me lo comí con loca lujuria, con cada gemido mi lengua se aceleraba mas, succionaba tu clítoris, te metía la lengua y más me apretabas, querías mas y yo te la daba, te metí un dedo suavemente, luego dos, jugaba con tu punto de placer mientras mi lengua chupaba, lamia tu clítoris como si no hubiera un mañana, gritaste jalándome hacia tu boca, me besaste con desenfrenada locura mientras me bajabas los bóxers, agarraste mi polla, dura, ardiendo por el deseo de estar dentro de ti, la dejaste en la boca de tu sexo y clavando las uñas en mis nalgas me fustigaste como el jinete a su caballo, entre en ti una y otra vez, levantabas la cadera para que yo llegara hasta el fondo de tu alma, mas, mas, mas, susurrabas a gritos mirando al cielo con los ojos cerrados mientras tus uñas apretaban ordenándome empujar con más fuerza, no pares, gritaste mientras tus uñas arañaban mi espalda subiendo hasta mis hombros, se clavaron tan fuerte que me doble con ese placentero dolor al mismo tiempo que mi polla te embestía hasta lo más hondo de tu coño y tus piernas rodeando mi cuerpo me apretaban con la fuerza del orgasmo que llegaba, imploraste a Dios, córrete me ordenaste, agarrado a tus hombros di rienda suelta a los pocos instintos primitivos que quedaban atados y como una furiosa ola que revienta contra las rocas nos corrimos, gritando, blasfemando, caí sobre ti, exhaustos, no podíamos hablar, yo escuchaba tus latidos acelerados, aun dentro de ti notaba la mezcla de nuestros fluidos desbordarse, nos miramos, me sonreíste y bese tu pecho, nos quedamos ahí, destrozados de placer, dejando a nuestras almas descansar, sobre los cojines en el suelo, nuestro paraíso en ese momento.
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