Paseábamos por aquellos senderos cerca del mar, guiados por los carteles de vieja madera, oliendo la maresia, escuchando las olas, sintiendo el calor del sol y la brisa marina. Recorríamos los caminos de tierra sin prisa, mirando flores y bichos, mirando el mar en calma agarrados de la mano, parando para besarnos, te apoyaba contra la baranda que cercaba el camino agarrando tus caderas y apretándote contra mi, acariciaba tu cuerpo, metiendo mi mano bajo tu camisa, hundiendo mi lengua en tu boca acaricie tu sexo, agarraste mi mano poniéndola en tu cintura y riendo te escapaste de mi abrazo para seguir caminando.
Detrás de ti agarrado a tu cintura besaba tu cuello, mis dedos jugaban con el borde de tu pantalón entrando despacio hasta la goma de tus tangas, agarrándolas y jalando de ellas suavemente y soltándolas dejando que azotaran tu piel. Mis dedos entraron mas en tu pantalón, llegando a tu coño por encima de tus tangas que ya estaban mojadas, las agarre jalando de ellas y metiendolas entre tus labios, te paraste tensando el cuerpo y giraste haciendo que sacara la mano, me miraste, besaste y sonriendo preguntaste si estaba juguetón a la vez que tu mano acariciaba mi entrepierna, miraste a tu alrededor y volviendo a mirarme dijiste he había mucha paseando y señalaste con un gesto de cabeza a una señora que pasaba a nuestro lado negando con la cabeza mientras miraba tu mano en mi polla, la salude con la mano y soltaste una carcajada. Continuamos avanzando por el sendero hasta que doblamos una esquina formada por un muro de rocas enorme, detrás del muro una vista preciosa nos paro los pie.
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Una enorme pendiente llena de esas plantas que parecen estar secas y que solo crecen en la costa se abría camino hasta donde las olas rompían contra rocas talladas por la violencia de la naturaleza, detrás de las olas se extendía el manto azul arrugado por la brisa hasta un horizonte que empezaba a teñirse de los colores cálidos del atardecer, que reflejado en tu mirada era espectacular. Mirabas fijamente aquella fotografía perfecta cuando colocándome detrás de ti rodee con mis brazos tu cintura abrazándote con fuerza contra mi, levantaste tus manos agarrándote a mi cuello y echando la cabeza hacia atrás dejaste tu cuello a merced de mi boca, besándolo subí hasta tu oreja y mi lengua jugo con ella, me comía tu cuello mientras mis manos saboreaban tus pechos y tu culo excitaba mi polla moviéndose contra ella. Hundiendo mi lengua en tu boca mis manos bajaron recorriendo tu cuerpo hasta tu pantalón, quite el botón, baje la cremallera y metí mi mano en tus tangas, húmeda y caliente restregabas tu culo contra mi, te giraste y comenzaste a besarme, tu lengua desbocada sometía a la mía y cuando mis dedos jugaron con tu clítoris mordiste mi labio ahogando un gemido, masajeaba tu coño haciéndote chorrear de placer mientras tus manos se deshacían te mis bermudas y calzoncillos, bajándolo hasta la mitad de mis piernas mientras te agachabas mirándome a los ojos. Agarraste mi polla y tu lengua comenzó a acariciar mi glande, metiéndotelo en la boca lo succionaste haciendo vibrar la lengua en la punta de mi polla dejándome con las piernas temblando, levantaste la polla contra mi ombligo y lamiste mis huevos, los chupaste, jugaste con ellos y tu lengua antes de comerte la polla metiéndola en tu boca tanto como te cabía, haciendo que me agarrara a la baranda para no tirarte del pelo. Hice que te levantaras.
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Subiste directa hasta mi boca, comiéndome a besos mientras te bajaba el pantalón y las tangas, medio sentado apoyado contra la baranda te gire poniendo tu culo contra mi polla, la agarraste y agarrando tus caderas te apreté contra ella, empezaste a moverte sobre ella sin sacarla, mis manos subieron hasta tu pechos por debajo de la camisa y levantándola, saque tus tetas por encima del sujetador apretándolas y saboreándolas con mis manos dejando tus pezones entre mis dedos, pellizcándolos con delicadeza. Excitada, tu cuerpo se estiro hacia el cielo y comenzaste a saltar sobre mi despacio, sin prisa, tu coño dejaba que mi polla se deshiciera clavándose en ti. Agarre tu pelo jalando de ella para echar tu cuerpo hacia atrás y con la otra mano volví loco tu clítoris mientras tu seguías moviéndote con mi polla dentro. Te levante y girándote para apoyarte contra la baranda apareció doblando la esquina un chico trotando tranquilo mientras escuchaba música, se tuvo que parar por que le bloqueábamos el paso, mirándonos o mas bien mirándote con la boca abierta y los ojos como platos se quito un auricular y antes de que hablara un dulce hola salio de tu boca mientras me mirabas con la mirada de una niña que encuentra un cachorrito y quiere quedárselo, empuje tu mano levemente y lo agarraste por el elástico de sus pantalones cortos.
Jalaste de el echando tu cuerpo hacia delante, le bajaste los pantalones y haciéndole una paja hiciste que se le pusiera dura como una piedra, comenzaste a comérsela, devorándosela mientras yo te follaba, gemías de pura lujuria y gula, tu coño chorreaba y tu boca se hacia agua con la polla de aquel muchacho, estiraste tu cuerpo, agarrando una polla en cada mano te agachaste turnando en tu boca las pollas, chupando una mientras pajeabas a la otra, te levantaste sin soltarlas pusiste tu culo mirando al chico que sin dudar te agarro por las caderas y penetro con fuerza en ti, te embestía una y otra vez mientras te comías mi polla ahogando gritos. Agarrada a mis caderas imploraste a dios clavando tus uñas, miraste al chico y le dijiste que no se corriera dentro y agarrando mi polla dijiste lo mismo. Chupabas mi polla a punto de explotar cuando el muchacho saco su polla y tu te agachaste entre los dos, masturbando ambas pollas, succionándolas, chupándolas poseída haciendo que aquel chico se corriera en tu boca chorreando su leche hasta tus tetas, seguiste chupándosela exprimiéndole hasta la ultima gota. Gire tu cara hacia mi, abriste la boca sacando la lengua y corriéndome llene tu boca de leche, lamiste mi polla y la chupaste dejándome seco. Seguiste comiéndote ambas pollas hasta que tu gula se sacio.
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Agachada aun agarrando mi polla y la del muchacho nos miraste sonriendo, soltaste la del chico y volviste a comerme la mía con parsimonia, el chico entendió que su trabajo estaba hecho y subiéndose los pantalones se fue. Te levante, con la polla dura aun con ganas de ti te apoye contra la baranda, agarrando tus nalgas comencé a follarte de nuevo, embistiendote con fuerza, haciendo que gritaras de placer. Acercaste tu boca a mi oído y me susurraste suavemente que querías que te follara el culo.
Me agache abriendo tus nalgas con mis manos y lamí tu ano, chupándolo con mi lengua, metiéndola mientras la movía dentro de tu culo. Metí un dedo suavemente haciendo que tu culo se abriera para mi, entraba y salia cada vez mas ágil, mas profundo, me levante y metí mi polla en tu coño empapándola de tu jugos. Luego me la punta en tu culo agarrándola por la base, entraba y salia despacio, con cada embestida entraba un poco mas, mi polla apretada en tu culo estaba a punto de estallar, echando tus manos hacia tras te agarraste a mis nalgas y me empujaste para clavarte, mi polla entro entera y gritaste a dios, con tus uñas me fustigaste y desbocándome te follaba mientras tu masturbabas tu coño penetrándote con tus dedos, comenzaste a pedir entre jadeos y gemidos que me corriese en tu culo, excitado a punto de correrme saque la polla y apretándola chingue en tu ano abierto, mi semen chorreo hasta tu coño y lo restregaste gimiendo mientras metías tu dedos empapados de mi leche, te diste la vuelta sin dejar de masturbarte y agarrando mi polla con la otra me comiste la boca hundiendo tu lengua hasta mi garganta.
Dejaste de besarme y señalando el bolso me pediste el paquete de pañuelos, te limpiaste y vestiste mientras yo te miraba fumando, apoyado frente a ti subiéndome los pantalones. Se había hecho de noche, el cielo estaba despejado y la luna brillaba, puse mi mano por encima de tus hombros y te bese en el pelo mientras tu rodeabas mi cintura con tu brazo y me sonreías. Comenzamos a caminar por el sendero de nuevo tranquilos y sin prisa, mirando la luna y las estrellas, oliendo la maresia, escuchando las olas romper, sintiéndonos el uno al otro.
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