Me vi sentada

Con un cigarro en la boca,

el café servido hace más de media hora.

Las manos puestas entre un par de hojas,

escribiendo mientras el alma se despoja

de lo que el silencio arroja.

Con un lápiz de mina gastado, mordido de tanta ansiedad

Por guardar en un cajón

Poemas que parecen un puñal

La jaula la traigo en las pupilas

Me respira, me hunde

Me aniquila.

¿algún día estos poemas volarán como las aves?

¿Emprenderán un nuevo viaje,

muy lejos de mi?

que ,por favor ,no retornen;

no quiero enjaularlos aquí.

Busquen otros ojos,

adopten otras voces.

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