Los sueños no se repiten dos veces
Cerré los ojos
y te soñé.
Te vi
meciendo los brazos,
danzando descalza
entre el viento
y amapolas dispersas.
La tierra húmeda bajo tus pies
parecía querer ser una contigo.
Bailabas y bailabas
mientras el atardecer, cansado de apagarse
se quedaba detenido en tus ojos.
Aquella sonrisa
que me regalabas a lo lejos,
Parecía hablarme
entendí que al despertar
Yo
volvería a perderme.
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