Se busca poeta, salía en el cartel.

Pegado en la esquina, cerca de un burdel.

Parecía flyer como del lejano Oeste.

No había rostro de la persona en cuestión.

Solo buscaban a unx poeta.

Podría ser Camila, Carolina, hasta Julieta.

Podría ser Antonio, Pablo o Juan Alberto.

No había nombre escrito, teléfono, ni domicilio de lx implicadx.

Tampoco buscaban a quien llevara la poesía como encargo.

Solo buscaban a quien respirara las letras

y se sumergiera en el éxtasis

sin pensar en las consecuencias.

A quien en los ojos la poesía le ardiera.

Quien le grite a la página en blanco , enfrente a sus versos aunque estos no terminen rimando

Y se defienda detrás del silencio de la coma,

en este país de pesadillas

con gobernantes analfabetas.

La poesía siempre encontrará nuestros nombres.

Siempre sabrá como ubicarnos

no perdamos la fe, queridxs poetas.

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