Los cerros que suben y bajan observando  tu bahía,
se llenan de colores – te iluminas-
 cuando amanece el sol con sus rayos
 encendiendo los techos de metálicas calaminas
  y ventanales de mágicos y llamativos cristales.
Las fachadas de tus casas alegremente  pintadas
Lucen su silueta como trajes de damas domingueras.
Y los edificios patrimoniales que aún no los ha consumido el fuego,
Se destacan mostrando sus esplendores del pasado.
Es una gran obra de arte tu marítimo paisaje
Que se refleja con mucho orgullo en las aguas del Pacífico
-entre navíos y goletas-veleros y gaviotas-
Marinos con sus gorras blancas y estudiantes cimarreros
Se entremezclan con forzudos estibadores
 y ejecutivos con corbata, de los Bancos;
Dueñas de casas y los ilegales vendedores ambulantes
Recorren de memoria tus calles serpenteantes,
Suben cansadoras  escalas interminables  
 bajando cómodamente por  ascensores y funiculares añosos
Persignándose y cruzando dedos para no quedarse a mitad del cerro.
Puerto principal, arrastras muchas vivencias de hombres y mujeres,
De terremotos trágicos  e incendios desbastadores,
También de osados  navíos naufragados en tus temporales.
Y, de una historia que transita junto a los trolleys eléctricos
Por esas tus encantadoras calles espectaculares.
Y, junto a esa loca bohemia trasnochadora,
Con lluvia, con cielo estrellado, o con nubes que anuncian un temporal,
 las mujeres siempre luciendo sus atributos
A los turistas, los marines o los borrachos y,
También a uno que otro ejecutivo de corbata que,
Curioso se entremezcla incógnito  en una barriada
En busca de un carnal placer, de un éxtasis, de una volada.
-asumido en tu karma de gran puerto -
Eres visitado por muchas naves del  ámbito internacional
Vives y convives con un gran espectro humano
Que transita a diario por tus estrechos laberintos,
Y donde algunos forasteros que te visitan,
Se enamoran de tu aire un tanto intelectual.
Es por eso que con un poco o mucho de nostalgia,
Te recuerdo en mi memoria y te llevo en mi corazón,
Como una gran fotografía panorámica y a todo color,
Tus imágenes se suceden en una enorme pantalla personal
En el espacio infinito de una profunda emoción.
Tienes ese nombre tan conocido Valparaíso,
 apodado Pancho como por cariño, sin llegar a  un acuerdo
para saber  cuál es su procedencia real,
Si, de la parroquia que saluda desde el cerro a los barcos
O de algún marino recordando algún lugar lejano.
Como  Pancho o como Puerto, Valparaíso yo te siento siempre
Tan permanente, tan constante tu recuerdo,
Y te llevo cerca, como mi sombra, como mis atuendos,
Siempre presente y atrapado aquí muy  adentro
 En el fondo del corazón con  todos mis personales  sentimientos.
Fin
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