15.07.20
13:17
Sin el veneno.
Hace un mes y un par de días que no me dejo morder por la serpiente de la embriaguez, hace un mes y horas que solo he probado el veneno ya curado en un intento de hacerme inmune a sus efectos.
Los humos del dragón ya no quiero inhalar, es de esperar que las carnes del matadero pronto he dejar, me levanto con la frente en alto ante lo ilustre de mi posición dejando las cadenas de colmillos en un ser que goza de su putrefacción, hay muchos mal vivientes gritando y vociferando creyendo ser correcto y educando a sus críos en principios de basura y palabras soeces, a ellos les dejo las borracheras y la destrucción del cuerpo, con tal, de ciego en ciego de tumbo a tumbo.
Dejemos a la serpiente que se deslice por debajo de las mesas, dejemos que le tome la mano al dragón que exhala humos de cáncer, para luego sacudirse la cabeza y dejar sobre la mesa restos de caspa que son llevadas a las narices insanas y al dormir quemar a la María Juana en un acto último de ser el héroe sobre la pelota.
Dejo la oscuridad de las tabernas, por la luz de los días de campo, me tomo un vaso de cerveza sin esperar la borrachera, escapo del humo cigarro en una alabanza a la vida, rescato a mis células muertas para regenerarlas en servidluces y que la información que la sangre lleve por el cuerpo no sea otra que el alimento de la superación.
Me retiro de lo vulgar, esperando que esta vez sea camino firme y no playas de ilusión como tanta otras veces.
7 inviernos más para comprobar una decisión. 
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