05.07.20
09:30
Vuelven muertos.
-           ¿Ves esos soldado Jano?
-           Sí… ¿Parecen extraños?
-           Es porque están muertos, según ellos pelearon la guerra santa y solo obedecieron ordenes, respetando al dios del mundo quien les dio un arma y poder, en su orgullo se sintieron intocables, ahora los ves, vuelven muertos, no hay perdón para quien mata o somete a los hijos de Cristo en nombre de un falso dios, llamado poder económico, político, poder militar o religioso.
-           Dan pena…
-           Sí, pero la justicia eterna es una y no es corruptible ni sensible frente a la injusticia de sus actos. En vida golpearon, violaron y dispararon a niños, mujeres, ancianas e inocentes. Ve su marcha.
-           Es como si llevaran un gran peso…
-           Es el peso de sus actos, su mirada vacía, su rostro pálido y la mochila de sus vidas cargan solo con la vergüenza.
-           Mira aquel de traje ocre junto al de verde, él nos disparó perdigones de goma en vida cuando íbamos pasando, nos reconoce, pero no puede hablar, ya no le es permitido.
-           ¿A dónde marchan?
-           A un planeta en donde hay gente como ellos, ahí estarán hasta que despierten de su sueño, no sin que antes pasen por lo mismo que hicieron a los demás por millones de años, ya que ellos vienen haciendo lo mismo desde muchas vidas anteriores y nunca escucharon su voz interior.
-           ¿Y si no cambian?
-           La última gota de luz que poseen será devuelta a la fuente y ellos serán destruidos, como es el final de todo mal, Jano.
-           No me gustaría marchar con ellos…
-           Ellos solo quieren correr, pero su dios le posee desde sus oscuras mentes, son atraídos como alfiler al imán, no tienen opción. Ya viste Jano lo que querías saber volvamos al jardín, es hora de plantar, ahora con más cuidado para dar buen fruto.
-           ¡Vamos!
(La marcha de millares se perdió en la fría, densa y mal olientes tinieblas del vacío)
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