Cuando sienta que esa monstra te ataque tírate de rodilla en silencio y clama desde lo más hondo de tu ser. Allá donde se aloja la tristesa, donde se pierde el sentido de lo lindo de la vida que nos rodea. Desde ahí gritarle a Tu Padre Celestial que te cambie todo eso por gozo, aliento, paz, esperanza, alegría y fe. Y verás cómo resplandece el sol dentro de ti.
No deje de refugiarte en los tiernos y fuertes brazos de nuestro Padre Celestial. No olvide que en este mundo somos immigrante todos tenemos que partir en algún momento. Todos venimos a cumplir un propósito y luego tenemos que regresar. Pero solo los que dejan que el Señor controle todo lo que lo rodea. Que deja que el Señor los guíe aún en las pruebas más difíciles, regresarán como águilas. Triunfantes. El Señor tiene un lugar especial para cada uno y somos llamados según el turno que tengamos.
Entonces amada mía no se deje vencer por la tristeza cuando usted cuenta con unos brazos fuertes, tierno y amoroso como el de nuestro Padre Eterno que nos creo con amor. Que nos cuida desde el vientre de nuestra madre. Piensa como Jop que después de haber perdido a sus 10 hijos quemado en una casa. Sus bienes materiales y hasta su salud siendo atacado por la lepra. El continuaba alabando a Dios y decía tu me diste tu me puede quitar. Y el señor lo bendijo y a satanás no le quedó más que alejarse.
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