Pétalos de rosas ya marchitas
que el invierno arrancó , dispersados
por el jardín reciben el suspiro de la brisa
que los hacen divertir.
Los eleva muy arriba como pequeños
cometas haciendo piruetas al subir.
Los hace caer unos segundos para
luego con énfasis elevarlos otra vez,
y así entrelazarlos en el aire tal como
como un abrazo de hermandad.
Pétalos de rosas que en ese erguido tallo
cautivaron cada mañana y con sus
fragancias despertar, mientras los tenues
rayos de sol orgullosos los hacía brillar
y por las noches un haz de luna abrazaba
al rosal.
Las rosas desprendieron sus pétalos
con tristeza, con dolor, ¡es que ellas
saben que jamás volverán a mostrar
su candor! y que hoy ,entre los escombros
de ese bello y otrora jardín sus pétalos
¡no quiere morir !,por eso más que nunca
gozan de la brisa que los aleja del tallo,
al que no quieren ver sufrir...
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Raquel C. Zurita
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