Una vez más, regresando a casa escuchaba en los lugares donde yo me encontraba a personas que se lamentaban por todo tipo de situación que estaban pasando. Desde que ya no sabían que hacer para poder llegar a fin de mes con el dinero;lamentándose porque subieron los precios en tales y cuales cosas, o que las calles estaban sin arreglos, o por la influencia total en el centro de compras ante la inminente llegada del festejo y regalos para los niños/as en su día, el cual por cierto fue el domingo 16 de agosto pasado un día lluvioso y muy frío por lo que se debió suspender hasta que mejorara el tiempo, ya que los festejos debían debían ser al aire libre. Se notaba a la gente preocupada por ese y tantos otros temas que suelen conversar aprovechando las salidas con amigas, familiares siempre acompañándose . Parecía ser que el presente no existía en esos momentos ya que hablaban de futuro pero en ese día ya gastaban todo con toda la compra que hacían para la alegría de sus pequeños que por cierto se lo merecen y una sonrisa de ello en una perla de diamante para sus progenitores o para cualquier persona ajena a la familia que le celebre ese día: específicamente en hospitales , Sala cuna , orfanatos. Pero la realidad es que entre quienes se encontraban en la paradas de ómnibus o lugares de venta de juguetes se percibía quejas, lamentos, angustias ,negación por una u otra situación y entonces me pareció el momento oportuno de recordar algo que quedó en mi mente como un cuento y un aprendizaje.

Había una vez una mujer que tenía un hermoso árbol en el jardín de su casa. Era grande, fuerte y daba amplia sombra pero hacía mucho tiempo ya que no daba frutos. Un día cansada de verlo se sentó debajo de sus ramas y le dijo: "Porqué ya no das frutos?. ¿Acaso te olvidaste de cómo hacerlo?"_ En ese momento , una pequeña voz dentro de su corazón le contestó: "Los frutos no aparecen cuando los exigimos .Crecen cuando cuidamos sus raíces"_

Página 2

La mujer comprendió que aquel árbol era como su propia vida: todo era para ya, como ella lo quería y se rehusaba a esperar . Era enérgica, mezquina, no sentía nada por nadie no tenía paz, no tenía humildad porque se creía auto suficiente. Pero una mañana al escuchar Una Pequeña Voz en su corazón , asombrada comprendió que aquel árbol era como su propia vida, entonces comenzó a cuidar esas raíces del árbol arreglando la tierra, regando sus raíces.Y así aprendió primero a AMAR , incluso a quienes no la trataban bien y ahí fue cuando apareció el primer fruto. Después recuperó la ALEGRÍA aprendiendo a agradecer las pequeñas cosas que le sucedían cada día.

Cuando llegaron las dificultades decidió confiar en Dios y así encontró la PAZ , pero también tuvo que esperar muchas veces y así aprendió a tener PACIENCIA. Comenzó también a ayudar a los demás pero sin esperar nada a cambio y así fue que nació la BONDAD.

También comenzó a compartir lo poco que tenía ella y, Oh Dios !! , allí descubrió la GENEROSIDAD. Cuando hizo una promesa aprendió también a cumplirla y creció en ella la FIDELIDAD. Cuando alguien la ofendía en lugar de responder con enojo , ella eligió la MANSEDUMBRE . la HUMILDAD y finalmente aprendió a dominar sus palabras , sus impulsos y sus enojos descubriendo allí el DOMINIO PROPIO de sus actos.

Una mañana salió al jardín y se quedó sorprendida ..¡porque el árbol de su jardín estaba lleno de frutos y entonces comprendió algo que nunca olvidaría !: Que Dios no nos pide que seamos perfectos o perfectas de un día para otro , sino que nos pide que cuidemos nuestras raíces porque cuando Dios transforma nuestro corazón los frutos aparecen naturalmente en nuestra vida , solo debemos cuidar nuestra forma de ser , de actuar , de pensar . Desde aquel día la señora dueña de ese árbol, cada vez que alguien se sentaba a descansar bajo sus ramas compartía sus frutos, frutos del árbol que también dieron origen a los FRUTOS en le vida de ella y en la de quienes la rodeaban. Como la vida misma de cada persona que cuando escuchamos Una Pequeña Voz que sale desde muy adentro de cada corazón aprendemos a amar, a tener alegría, a tener paz, a tener paciencia , a cumplir con la palabra dada,a no ofender , a no ser soberbios, a no ser mezquinos, a reflexionar sobre los actos de nuestra propia vida porque los frutos de la vida nos hacer ser mejores personas compartiendo los buenos y los malos momentos con la sinceridad del propio corazón y desearles el bien a todos/as y así caminar por los senderos la vida con la cabeza erguida ya que ellos estarán presentes para siempre en nuestra mirada, en nuestra sonrisa, en nuestro sueño y en nuestro despertar.

Raquel C Zurita

60

Cargando comentarios...