"...Y el llanto estalló"
Trabajar con niños de escuela primaria es uno de los más hermoso regalo que Dios nos entregó. Regalo que puso en el camino de quienes abrazamos la profesión docente en cada escuela ,en las que nos sentimos privilegiadas de ingresar. ¿Porqué...? , porque años tras años escolar entramos en el mundo de la infancia de estos niños ,quienes pasan a pertenecer a la escuela primaria. Momentos éstos en los cuales , un sin fin de veces nos ponemos en la vereda del frente de su niñez al contemplarlos jugar ,correteando por los patios de la escuela a todo dar como aquellos autos de carreras en una pista , o tratando de buscar un lugar para esconderse y divertirse mirando desde sus escondites al compañero que los busca en cada rincón y luego avisa con solemne grito que ya lo encontró ; o también intentando subir al árbol de naranjas pero no para cortarlas sino por rescatar a la pelota que está retenida entre sus ramas.¡Claro..! , desde nuestra vereda del frente y con nuestros recuerdos a flor de piel , con nostalgia y sin querer comparamos esa niñez con la presente : aquella más calmada, más de compartir, más de conversar entre unas y otras, recitando poesías o leyendo un libro con textos elegidos y que atrapen. Los varones imaginando ese camión que debían presentar a la profe de tecnología y que sea muy bueno para el stand de la feria familiar de fin de año.
Pero esta infancia, la misma que corre la maratón en patios y galería de la escuela hoy ,también tienen nobles atributos que perduran con el tiempo y no los olvidan jamás porque ellos mismos luego de terminar la secundaria y la Universidad en una gran mayoría de los casos , cuando nos encuentran en algún lugar como es el caso de Juanjo en el supermercado trabajando de cajero y con la alegría de estar rindiendo últimas materias de su carrera en Ciencias Económicas, recuerda con alegría esas salidas que solíamos hacer con ellos cumpliendo las actividades que formaba parte de un proyecto Institucional y en el que participábamos con alegría docentes de las tres secciones de los 5to y sextos grados . Como otras de las tantas veces, era una visita a un geriátrico.
Y fue un día como éste ,entre el debut del Seleccionado argentino en un Mundial de Fútbol y ya programada la visita al tan esperado Geriátrico cuando como todos los años lectivos, estaba una de las actividades que ya estaba autorizada la de un geriátrico . El trabajo previo era en las aulas dedicados a confección de carteles, cartas, poesías que los propios niños leerían a los señores que allí estarían internados esperándonos, dibujos con paisajes pintados en clases dedicadas a ese fin ,preparación regalos como gorras, bufandas, chalecos tejidos, guantes considerando y coincidiendo con la llegada del invierno y el Día del Padre en Argentina . Y Juanjo mientras me atendía recordaba con mucha emoción , con ternura, con pasión a esa visita y siente que le llegó profundamente y se instaló en su alma hasta el día de hoy y es para compartir la experiencia en este hermoso sitio.
Había llegado el día de la tan esperada visita. La emoción en la escuela pululaba por las galerías, los patios , portal de entrada y misma calle entre padres que habían estado desde un principio pidiendo acompañar a los alumnos, porque la experiencia de esta visita ya era conocida en otras oportunidades de años anteriores en otros geriátricos y no querían perderse esos momentos, ni siquiera el mismísimo chófer del ómnibus que nos llevaba..!!
Entre batucada de bombos , cantos, flautas dulce, guitarras y un sin fin de adornos para ornamentar la sala llegamos hasta los portones del establecimiento entre la algarabía de mismos vecinos del lugar que los aplaudían al pasar. De repente, se abrieron los portones y la fiesta comenzaba a todo dar. El bullicioso grupo era como un sol en esa mañana otoñal .En el amplio salón y muy adornado del Geriátrico, los señores allí internados sentados en correcta ubicación y sorprendidos esbozaban una sonrisa, unos aplaudían , otros saludaban con una mano en alto mientras los alumnos completaban la ornamentación con lo trabajado en clase. Ya se había previsto compartir desayuno y almuerzo con los señores , nuestro grupo escolar, equipo médico y otras categorías de profesionales en otras áreas. Después de compartir el desayuno, los niños comenzaron a entregar sus obsequios y a dispersarse en grupos para charlar con ellos, recitarles poesías, leerles algún texto , conocer de su vida , de sus gustos ,etc. Entre el barullo de la alegría una de las señoritas empleadas del geriátrico pidió silencio porque Don Panchito , con sus 97 años de vida faltando dos meses para cumplir sus 98 quería cantar un tango.
El silencio en el salón cortaba cada hilo de la sorpresa. Todos quedamos con la respiración sostenida en el aire asombrados por tal pedido, hasta la misma comunidad de la Institución geriátrica en su totalidad .Y Panchito , con micrófono sostenido por una de las enfermeras, sentado en su silla de ruedas comenzó a cantar "Déjame seguir a tu lado".
Las hojas doradas del otoño de aquel año no se decidían a caer todavía al escuchar la voz de Panchito a pesar que el árbol ya la despedía ; todo el personal que hacía otras tareas en la cocina y/o fuera de ella dejaba por momento sus quehaceres para acercarse al salón. En ellos el asombro , la sorpresa fue más contundente porque según nos contaban que jamás en los años que él llevaba internado allí , había hecho algo así como esto:cantar .¡ No, Jamás !
Panchito cantaba , hacía falsete a su manera, se veía feliz entre fuertes aplausos en sus breves descansos. De pronto y en medio de un gran silencio al llegar una vez más al estribillo con el verso "Déjame seguir a tu lado" hizo un profundo silencio ¡ ...Y EL LLANTO ESTALLÓ..! . Nos contaban que él mismo había dictado las letras de su canción a una de las señoritas enfermeras y las cantaba como un tango dedicándola a su hijo, el que había quedado con él al morir su esposa ya que sus hermanos/as ya habían hecho su vida, pero ese hijo lo dejaba en el Geriátrico y Panchito creía que al poco tiempo lo levaría a vivir con él, ¡pero nunca fue así! solo breves visitas muy rara vez sin ser su cumpleaños y tampoco fiestas de fin de año, tal vez para no comprometerse . Los abrazos de emoción, de consuelo , de afectos, de sorpresas llegaron hasta él que parecía en esos momentos un niño indefenso en busca de alguien que lo perdió.
¡Ay Dios...! Mi alma recibía todo el dolor que seguramente en la suya tenía o que tal vez ya lo habría dejado ir con los años que habían pasado. En el Geriátrico tenía afectos, mimos, atención, alegrías, festejos de Navidad, año Nuevo, cumpleaños pero que no eran con sus propios hijos , nietos ,,¡NO!.,no los de su propia sangre sino ajenos pero como rol que debía cumplir su familia.
Mi reflexión:
Es acaso que cuesta mucho para los hijos/as poder estar al lado de un padre o madre que les dieron la vida, que los cuidaron, que les brindaron amor; que les curaron y besaron los lastimados cuando jugando se caían o aprendiendo a andar en bicicleta ??.
Es acaso que están ajenos a los momentos que sus padres les dieron lo que necesitaban sin saber el sacrificio que hacían?
Es acaso que ignoran que muchos se sacaban el pan de la boca para que ellos se alimentaran?.
¿Es acaso que que no recibieron ese abrazo de contención cuando algo les pasaba y acudían a ellos en refugio seguro...?
Panchito aprendió allí, en esa querida familia del Geriátrico a no buscar un día prefecto en familia, sino a buscar un corazón en paz mientras lo escuche latir al suyo..
Raquel Cristina Zurita
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