MUJER
 
El paso del tiempo no ha menguado el criterio de los Hombres cuando de de reconocer realidades se trata.
Siempre y de manera innata, se han establecido diferencias entre la verdad y la mentira, entre lo obvio y lo absurdo, entre lo admirable y lo desapercibido.
Hoy al evocar a una Mujer, rindo homenaje a todas las actitudes que enmarcan su personalidad, haciendo florecer el respeto y cariño hacia ella.
No me refiero a la mujer que nació sin pretensiones pasando por la vida con la mediocridad de ls costumbres.
No me refiero a la mujer que impávida ante lo cierto, sólo sintió el ritmo de su corazón y el frío de una noche sin motivos.
No me refiero a la mujer que vivió en continua espera, anquilosando hasta los mismos sentimientos.
No me refiero a la mujer que exigió de la vida lo que no pudo aportar, porque no conoció ni el esfuerzo ni la superación.
No me refiero a la mujer que obró imponiendo los riesgos aventureros del oportunismo.
No me refiero a la mujer que vio en la vida la fuente de continuas experiencias que sólo alimentaran la vanidad y los sentidos.
Para ella no va ni mi desprecio ni mi cariño.
Solamente mi indiferencia.
Si brindo tributo de admiración es a la mujer íntegra en sus sentimientos y convicciones, acopio de valor, esfuerzo y amor.
A la mujer que siendo niña aún, alimentó el sueño de llegar a ser artífice de vida, y luego mayor tomó conciencia no solamente de engendrarla sino también de conducirla.
A la mujer que creció con el propósito de realizarse superando las barreras de su propia materialidad.
A la mujer que aprendió muchas veces con dolor, pero siempre con la convicción de luchar sin desfallecer.
A la mujer que alimentó el sentimiento de sentirse útil en la medida de las capacidades.
A la mujer que supo dar valor a su vida encaminando los pasos hacia la culminación dde firmes propósitos.
A la mujer que brindó ternura y alegría al cotidiano luchar de un hombre.
A la mujer que conservó la serenidad aun por encima de la fragilidad humana.
A la mujer que despertó en un hombre el sentimiento de querer consolidar la vida.
A la mujer que supo sortear los temporales con la seguridad de su pensamiento y la entrega de su amor.
A la mujer que quiso dar al futuro la condensación de su valor e integridad, en un hijo prolongación misma de su esencia.
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A la mujer que antepuso la generosidad del espíritu al egoísmo de sus debilidades.
A la mujer que llevó a la realización los primeros indicios de capacidad e inteligencia.
A la mujer que transformó en fortaleza el inicial gemido de la nueva vida.
A la mujer que supo dar enseñanza en lo adverso, manteniendo unificada la fidelidad a los principios con la amplitud de sus conceptos.
A la mujer que fue consuelo en las adversidades y continuo yunque donde quedó todo lo débil y frágil.
A la mujer que alimentó en el alma el arrojo de un carácter y la humildad de los seres nobles.
A la mujer que temió a la muerte porque amó la vida como fuente inagotable de conocimientos y aportes.
A la mujer que con su esfuerzo supo despertar admiración, respeto y amor, y lo que es más importante, supo conservarlos siempre.
A la mujer que no solamente un día sino en todo momento despierta nuestra gratitud y reconocimiento.
A la mujer convertida por la Humanidad un una Institución, porque supo mantener la unión familiar, el respeto y la convicción.
A la mujer que supo ser ejemplo de vida y trascendió aun por encima de la misma muerte.
A ella ensalzo, respeto y admiro.
A la mujer que supo ganar como grande y universal título su condición de Madre....
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