ELOGIO DE LA SOLEDAD
ELOGIO DE LA SOLEDAD
Porque descubrí que defender una actitud y una posición ante la vida tiene sus riesgos y sus consecuencias; porque entendí que ascender, triunfar, adquirir y desarrollarse espiritual y materialmente genera envidias y remueve el afán de la revancha; porque cuestiona lo superfluo y azota el facilísimo, el mantener la dignidad y la altivez con una actitud firme frente a la verdad, los principios y la forma no sólo de culminar sino también de plantear la pulcritud en los pasos del camino, porque no fue la madurez de mis creencias sino las limitaciones inconscientes de los contradictores lo que quiso enredar la contundencia de la razón y la credibilidad a la que ellos nunca pudieron arribar...por todo ello, me auguran y amenazan con que me quedaré solo en la vida y eso es verdad. Pero he estado solo y lo seguiré estando, antes que doblegarme ante aquellas actitudes y circunstancias que en vez de causarme bienestar me producen desasosiego. Estoy y seguiré estando alejado así me quede solo, pero de la mediocridad, de lo deshonesto, de la apatía, de la dependencia, de la intriga, del oportunismo, de los espíritus rencorosos, débiles, desagradecidos, inútiles, y en fin, de quien o quienes ostenten cualidades o defectos que alteren o choquen definitivamente con mi formación y mis ideales o apetencias. Solo antes que permanecer junto a quien intente esclavizarme porque sus limitaciones no le permiten desarrollarse por su cuenta, y pretende alcanzar su plenitud a costa de mis sueños y de las expectativas de mi vida. Solo, sin quien no busque luchar a mi lado con alegría y optimismo, y más bien se mantenga en la espera y la exigencia que por si mismo no es capaz de dar. Así será muchísimo mejor permanecer solo, porque sobrevendrá una soledad beneficiosa en la que no pierdo ni mi personalidad ni mi libertad, y en la que el sosiego y la tranquilidad me permiten ejecutar acciones e imponerme metas vitales y renovadoras. He tenido la suficiente independencia como para valorar una relación por el bienestar que me produzca y por el deseo que por ella me anime, y no por obligación ni conveniencia, por compromiso o por monotonía, por costumbre o por sometimiento. Por cualquiera de estos hechos soy incapaz de permanecer junto a alguien, lamentándome luego de mis decisiones, criticando sin poder modificar el rumbo asumido, o aguantando sin reivindicarme una situación que no es de mi voluntad, mi entrega o mi resolución. Sin alegría y en la monotonía será demasiado fácil permanecer acompañado y sobran las posibilidades. Pero rodeado para padecer no será tan placentero como solo para crecer. Así que no me hace mella que me auguren la soledad, porque sé muy bien el acompañamiento que por lo enunciado me sobrevendría, y ese... no lo quiero.
Porque descubrí que defender una actitud y una posición ante la vida tiene sus riesgos y sus consecuencias; porque entendí que ascender, triunfar, adquirir y desarrollarse espiritual y materialmente genera envidias y remueve el afán de la revancha; porque cuestiona lo superfluo y azota el facilísimo, el mantener la dignidad y la altivez con una actitud firme frente a la verdad, los principios y la forma no sólo de culminar sino también de plantear la pulcritud en los pasos del camino, porque no fue la madurez de mis creencias sino las limitaciones inconscientes de los contradictores lo que quiso enredar la contundencia de la razón y la credibilidad a la que ellos nunca pudieron arribar...por todo ello, me auguran y amenazan con que me quedaré solo en la vida y eso es verdad. Pero he estado solo y lo seguiré estando, antes que doblegarme ante aquellas actitudes y circunstancias que en vez de causarme bienestar me producen desasosiego. Estoy y seguiré estando alejado así me quede solo, pero de la mediocridad, de lo deshonesto, de la apatía, de la dependencia, de la intriga, del oportunismo, de los espíritus rencorosos, débiles, desagradecidos, inútiles, y en fin, de quien o quienes ostenten cualidades o defectos que alteren o choquen definitivamente con mi formación y mis ideales o apetencias. Solo antes que permanecer junto a quien intente esclavizarme porque sus limitaciones no le permiten desarrollarse por su cuenta, y pretende alcanzar su plenitud a costa de mis sueños y de las expectativas de mi vida. Solo, sin quien no busque luchar a mi lado con alegría y optimismo, y más bien se mantenga en la espera y la exigencia que por si mismo no es capaz de dar. Así será muchísimo mejor permanecer solo, porque sobrevendrá una soledad beneficiosa en la que no pierdo ni mi personalidad ni mi libertad, y en la que el sosiego y la tranquilidad me permiten ejecutar acciones e imponerme metas vitales y renovadoras. He tenido la suficiente independencia como para valorar una relación por el bienestar que me produzca y por el deseo que por ella me anime, y no por obligación ni conveniencia, por compromiso o por monotonía, por costumbre o por sometimiento. Por cualquiera de estos hechos soy incapaz de permanecer junto a alguien, lamentándome luego de mis decisiones, criticando sin poder modificar el rumbo asumido, o aguantando sin reivindicarme una situación que no es de mi voluntad, mi entrega o mi resolución. Sin alegría y en la monotonía será demasiado fácil permanecer acompañado y sobran las posibilidades. Pero rodeado para padecer no será tan placentero como solo para crecer. Así que no me hace mella que me auguren la soledad, porque sé muy bien el acompañamiento que por lo enunciado me sobrevendría, y ese... no lo quiero.
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