Final Esperado
A diferencia de los finales sorpresivos, los finales esperados son situaciones donde generalmente la expectativa es un gozo personal o social al cumplirse, considerando que la ocurrencia de la expectativa, de una u otra forma, involucra un beneficio, al menos desde tu punto de vista del esperanzado o los esperanzados.
Con lo descrito en el párrafo anterior, intento describir particularmente el final esperado del Narco Estado mexicano, con un ansia desbordada por millones de mexicanos.
La potencialidad de esta expectativa y su urgencia, radica en que esta parte de una visión social, hoy muerta afortunadamente, de que el Narco Estado mexicano duraría muchos lustros más. Hoy, afortunadamente, esa frustrante expectativa se ha transformado en una esperanza iluminada al máximo que muestra el final inminente y para siempre del Narco Régimen de Morena.
La ansiedad, por el deseo de su ocurrencia inmediata está presente con más fuerza, cada día, en más mexicanos. Nunca he vivido un deseo social de cambio común como este, tan profundo que ya no importan las implicaciones radicales, económicas y políticas, que pudiera tener. Millones queremos ya, el aniquilamiento total del Narco Estado mexicano. En los medios aún no se puede afirmar abiertamente este deseo, pero se percibe en lo comunicadores. Los mexicanos estamos hartos de los narco-políticos, de sus arbitrariedades, cinismo e impunidad, pero fortuna su ambición los volvió locos y hoy EUA demanda detener a un gobernador en funciones y nueve miembros de su gobierno, dos ya se entregaron, quedan ocho y lo más fabuloso es que EUA no quitará el dedo del renglón hasta terminar con todos. Welcome!
Por otro lado, las acusaciones del gobierno estadounidense para su detención y deportación no han sido ninguna sorpresa para los mexicanos. ¿Qué quiero decir con esto? Que las “sospechas” que la sociedad mexicana tiene de que este y otros políticos de Morena son lacayos del crimen organizado, son una realidad.
De nuevo aparece el ansia para que esto termine este año. Ya no importa si deja de haber inversiones, si la inflación se dispara al igual que el desempleo, libres de estos miserables, México renacería y tendría mucha más oportunidad de crecimiento que protegiendo a estos malditos delincuentes.
Al momento, de escribir este ensayo, no hay nuevas acciones, pero espero, como muchos más, que no acabe esta semana sin nuevas acusaciones, de ese tamaño mi ansiedad. Me encantará que el siguiente fuera el impresentable Adán, pero en estos casos hay que tener mucha paciencia. Lo más importante es que se acabó la tolerancia y, lo mejor, la impunidad.
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