Te vuelves altanero cuando intentas defender lo indefendible.

Sucede de manera espontánea cuando ves la realidad, pero no aceptas enfrentarla, o, mejor dicho, no puedes enfrentarla. No te conviene. Entonces surge de manera natural la pose del altanero. Siempre como tu intento, generalmente fallido, por defender lo indefendible, una posición muy débil frente a la gran muralla que representa lo evidente.

El altanero actúa de manera grosera y simula que no le importa lo que se piense de él. Sin embargo, no engaña a nadie, porque ya todos saben que la altanería es actuación, que tal vez impresione en un principio, pero que terminará con la humillación del altanero.

Hay de altaneros a altaneros, pero el peor de todos es el político altanero. En una posición política la altanería va en contra de todo lo recomendable y aceptable, ya que la probabilidad de que todo lo que intenta defender, se vuelva en su contra de un momento a otro es altísima, perdiendo toda credibilidad, lo cual es la peor derrota de un político, convirtiéndose en una mancha indeleble e inolvidable para la sociedad.

Ser descubierto, pero, además, intentar defenderse siendo altanero, será su fin como político. Podrá asustar a algunos acusadores, pero inevitablemente, al final, saldrá derrotado, porque su “defensa” estará sustentada en la mentira. Terminará humillado como todos los altaneros, pero en política, la humillación, es terminación.

 

En México, los políticos de Morena son grandes altaneros, que como ya lo he explicado, posicionados como tales intentan justificar sus posiciones de incongruencia con argumentos fantásticos y estúpidos que no convencen a nadie.

El altanero por naturaleza es insoportable, mucho más cuando estos son obligados a rendir cuentas por una actuación incompetente y retorcida. Sin embargo, como mentirosos improvisados del partido en el poder, son incapaces de emitir respuestas racionales que justifiquen su engaño, entonces recurren a la altanería que, como ya mencioné, más temprano que tarde, se volteará en su contra.

La altanería es una reacción inconsciente de seres débiles y muy limitados. No hay una justificación racional para comportarse de ese modo. Sin embargo, seguirá siendo una defensa que combinarán con cinismo sólo para acrecentar el odio social.

En México los descontentos somos minoría, por esto la altanería con cinismo prevalece. Internamente será imposible terminar con el régimen en varios lustros, porque están apoyados por el crimen organizado, no hay opción.

La única opción viable hoy es que el país más poderoso del mundo se involucre, pero hoy en día no es su prioridad.

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La alternativa de tranquilidad, logro y liberación de la altanería cínica de los poderosos, está en las opciones individuales de cada ciudadano, ya que la expectativa de la ayuda de terceros, es una falacia.   

 

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