Mi amor onírico
Al meditar, siento cómo una energía invade mi cuerpo, o más bien se manifiesta sin el disfraz de la materia. Consciente me repito a mí mismo: “ya viene, ya viene”. Es una sensación familiar, por lo que suelto toda expectativa y comienzo el viaje.
Aparece una figura femenina casi frente a mí, inclinada hacia la derecha a una distancia de tres centímetros. Se acerca diciéndome muchas cosas que no logro entender; mueve la boca, pero sin articular palabras, solo emite sonidos sin estructura de algún lenguaje conocido. Al principio, ambos sentimos un rechazo e incertidumbre, para encontrar el sentido a lo que sucede.
Me dejo llevar para advertir lo bella que es, mientras modifica su semblante, libera el fruncido de sus cejas y adquiere confianza. Me besa, sigue hablando, consciente de que la belleza y el peligro se alimentan mutuamente, acepto con gusto sus besos, aunque sigo sin entender sus palabras, solo percibo una sensación envolvente que se extiende por todo mi cuerpo, impregnada de una vibración maravillosa —de esa que los seres humanos carecen en el plano material—.
Comienzo a pronunciar: “gracias, gracias, te amo, me amo, amo la vida, y agradezco cada detalle, aquí y ahora” porque reconozco en ella un acompañamiento dulce, amoroso y entregado hacia mi persona, una especie de apoyo lleno de cariño. Entiendo que la mente utiliza al cerebro como recipiente físico. Ahora conozco a esa señorita que me regala paz, ternura, palabras de amor y la oportunidad de sentir nuestra vibración fundida en un solo ser.
Segundos después, mi cuello arde tras desprenderme de dos de mis caretas. Sobre mi cabeza brilla una luz intensa igual a la estrella del alma; el espectro de un difunto se desliza frente a mí y luego se transforma en la figura de una monja que lleva zapatos negros de charol, propios de una niña de primaria, con cintas para sujetarlos.
Al fondo del camino hay una inmensa puerta de madera, completamente abierta: es la entrada a la iglesia donde reposa un gran libro rojo. Por la curiosidad, intento indagar qué contiene, pero la puerta se cierra de golpe ante mi nariz, levantando mi cabello y mi ropa por el estruendo. Una fuerza invisible me succiona hacia las alturas y me despierto.
Vuelvo a la meditación y mis extremidades vibran al mismo ritmo que los latidos de mi corazón, que retumban en la totalidad de mi cuerpo.
Instagram: ortegaame
Obras publicadas: Ojos de vida / Ser divergente / La invención de octubre 2023 / El crujido del tiempo / Leer enamora el alma / Nimrod y elocuencia / El arancel del Mictlán / Narrativas oníricas.



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