¿Sabes qué es lo que más extraño de ti? Extraño tu presencia moral en mi día a día, la razón implícita para tratar de ser mejor persona para ti, mi excusa perfecta para ser positivo y buscar dentro de toda la mierda que tengo dentro un pequeño resquicio de humanidad, me hace falta ese muro de contención de emociones que me cuidaba de mi mismo y de lo autodestructivo de mi personalidad. Durante todo este tiempo lo único que ha pasado conmigo ha sido una acumulación de toda esa negatividad, pendejez o cualquier otro adjetivo calificativo escatológico que te puedas imaginar, una acumulación que llego esta noche a su tope, a un escenario desolado, gris, a los sinsabores de la vida que yo mismo me eh ganado con las acciones que realizé. Hoy me desborde. Me desborde y en el fondo de toda la cagada que salió, estabas tú, o mejor dicho tu recuerdo, ahí, fuerte, sólido, resistiendo estóicamente cada embate de mis demonios queriendo expulsarlo. Lloré dos o tres lágrimas de odio antes de que ellos pudieran detenerme, me sentí completamente solo, sin ti, sin mi, vacío, me entregue por completo a la melancolía y reforze la idea de tú como mi modulador de tristeza-alegría, resulta increíble, en el contexto de la palabra haciendo referencia a lo ilógico ó estúpido en mi caso y no a algo asombroso o espectacular, que algo en mi siga aferrandose a tí, o a lo que queda de tí, que siento y creo que lo mejor de mí, eras tú. Es triste y patético a la vez, lo sé, pero es lo que mi corazón de la manera más franca me ha dicho.
Después de todo este huracán de emociones, no ha quedado nada, absolutamente nada, mi status quo es neutro, y sólo no puedo parar de escribir... Es difícil de admitir, vergonzoso y tan doloroso como una patada en los huevos, pero te necesito, y sé que no estarás. Y eso me hace sentir, nada. Nada me hace sentir después de ti.
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