MASCARAS (SERIE)
Mascara 1: Dios.
¿
Que es el cielo sino la guarida de mi pútrida imaginación y cuerpo? El valle donde habitan mis sentimientos más mezquinos que se convierten en realidad. Mis dominios terroríficos donde soy el señor, el rey de todo, el paladín de los ruegos y la gracia de mí ser. Quien más sino yo: Juan Lepottier el llamado a ser Dios. Yo sé que ser Dios es una profesión fácil: Solo es acostarse en un diván y señalar las cosas que deben suceder… Como si se revisara una lista de pendientes.
Yo recuerdo el día en que el otro Dios se fue de su puesto y lo tome yo. ¿Qué por qué no lo tomo el maestro? Por que no. Al igual que él yo también fui hijo de Dios solo que a mí no me torturaron por salvar a una humanidad mal agradecida, yo viví como un buen hijo de Dios… Rodeado de placeres, mujeres, sexo, drogas, dinero y perdición. No fui un frustrado o al menos como los mortales creen que fue el Maestro; por que es que por si no lo sabían no ha existido hombre más hombre que el Maestro y mentirosos más mentirosos que los que dicen ser continuadores de su enseñanza.
En fin… tan sabio fue el Maestro que entendió que ser Dios no es una tarea que satisfaga mucho y con sinceridad se aparto dejándome el camino claro para subir al trono. Yo al menos soy un Dios con apellido: Lepottier y no solamente un “..Dios”. Así fue que me convertí en Dios… Por que el sucesor natural entendió que solo un déspota podía ser el regente del universo y que él no era de esa caterva por que él si quería al ser humano; ¿Yo? No. Si los quisiera de la forma en que el Maestro los quiso no estaría en el trono. Estaría luchando por ellos, pero que ellos sean los que busquen su salvación que yo decido si se las doy o no…
La miseria de ser hombre.
Se me dijo que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza… Eso ya lo había dicho ¿Cierto? El caso es que como fuimos creados a su imagen y semejanza se supone que naceríamos perfectos y no perfectibles. Que viviríamos en un paraíso y no que seriamos expulsados… Pero he ahí el problema del hombre: La incredulidad. Dios no invento ningún paraíso, ni hizo primero al hombre o a la mujer… Dios nos hizo evolucionar desde una humilde criatura para que entendiéramos la fragilidad de lo que somos. Tampoco hubo un paraíso… un lugar esplendido donde nos puso en hábitat con los demás seres para luego ser expulsados, como quien dice: Dios creó al hombre y a los animales y luego a todos los expulso… ¿Tiene eso sentido? Lo que pasa es que a quien es mudo es muy fácil ponerle palabras y como Dios solo habla por sus obras otros sí le pusieron sonido y pregonaron aquello como verdad. Como verdad revelada.
No me da pena decir que vengo de un chimpancé por qué sé –sin temor a duda- que Dios los creo. Pero si me da pena tener que decir que tengo congéneres que han interpretado a su amaño lo hecho… Y me da más dolor saber que aquello que desde el cielo yo –nuevo Dios haga- también será mal interpretado y así entonces yo, y no ellos, seré el culpable de todo lo malo que pase pero nunca de lo bueno. Y me convertiré en un sátiro bajo cuya potestad dará patentes de corso para que los llamados sacerdotes hagan y deshagan en mi nombre, como le hicieron a nombre del anterior… Ahora que lo pienso estoy considerando seriamente en cumplirles a ellos sus profesias, cumplirles su apocalipsis para que vean que cuando Dios se enoja lo hace con quienes le pusieron mascaras no con quienes creen que, aún, soy bueno.
Los hombres… Hay los hombres. Puedo entender que entre ellos mismos basen la esperanza de su existencia, pero lo que no puedo entender es como Dios, es decir, como yo pueda pensar algo bueno de ellos, les permita vivir si lo único que han hecho es mancillar mi nombre, profanarlo y convertirlo en mercancía de tráfico con la que solucionan sus dificultades de manera automática. Dijeron de mí que era su alfa y su omega, su prius y posterius, que todo lo bueno empezaba y terminaba en mí y que hasta lo malo; pero yo solo sé que soy principio de principios, que el anterior Dios fue el inicio, yo sigo… Pero el hombre parece dotarme de esa especie de inmortalidad cuando bien es sabido que la única inmortalidad no es la que da el tiempo sino la que otorgan las ideas plagadas de razón. Si yo fuera el final de seguro es que Juan Lepottier terminaría siendo la espada con que se acabo el hombre y la semilla que fecundo un nuevo inicio… Pero como solo soy el principio me tendré que conformar con saber que el hombre existirá y que yo me lo tendré que aguantar.
De las historias secretas de Dios.
Yo jamás escuche que el anterior Dios, ni yo, contáramos la historia de nuestra existencia a mortal alguno. Se inventaron una diciendo que mi antecesor se tomo 7 días para crear el universo… paren. No sé tomo 7 días; ¿quien en su absoluta racionalidad puede creer que este mundo y sus relaciones complejas se hacen en 7 días?, este mundo y los demás que Él creó se tomaron mucho tiempo; de ahí que las criaturas de cada mundo no sean perfectas y por eso es que no son a imagen y semejanza de Él por qué no tuvo el tiempo suficiente para hacerlas. Ya veo que muchos se creen el cuento que son imagen de Dios… Qué más quisieran.
Dios y yo somos lados opuestos de la ecuación; Él posa de bondadoso, de cuerdo y de misericordioso… Él cree que los hombres tienen redención y eso incluso es propio de su naturaleza por que anhela que ellos sean neutros, que no exista discordia… La única vez que lo he visto enojado con la humanidad fue cuando el diluvio. Yo pensé que ese día por fin tomaría venganza, por fin les daría una lección a los humanos… Pero no, resulta que salvo a un tal Noé y su familia. Tanta misericordia solo le ha demostrado a Dios que los humanos abusan y conmigo llevarán del bulto y ni que decir de Moisés. ¿Aún no entiendo por qué Dios creyó en la palabra de un asesino? Esos días fueron demasiado extraños: En vez de Dios guiar su pueblo en persona se lo entrego a un hombre que fue capaz de asesinar a otro; que después hayan acomodado la historia diciendo que fue en defensa y un montón de sandeces… Bueno, eso es otra historia. Lo cierto es que si no es por qué Él le pega varios empujones el pueblo de Israel no sale de Egipto… Aquí habían esperanzas de que Moisés lo lograra, pero cuando se descarreo y empezó a poner en boca de Dios palabras que Él no había dicho no pudo contener su final y por primera vez Dios tomo represalias, esta vez no en masa sino individuales: Moisés no conoció la tierra prometida. Y ni que decir de los demás sucesos… El cielo por unos cuantos siglos fue un caldero de pasiones, de intrigas, de controversias y de destinos. Fueron muchos los que intrigaron para que las cosas se hicieran de tal o cual manera, otros quisieron guiar los destinos de los de la tierra como un juego de ajedrez y los más osados pedían la renuncia de Dios a la tierra y que se dedicará a las otras creaciones que había hecho en el universo. Pero no… Y fue allí cuando reclamaron su renuncia a la tierra que mando a su hijo, al Maestro para que apaciguara los ánimos y enrutara el cauce del redil. Pero todo salió a la inversa, todo fue lo opuesto al propósito, el Maestro fue entregado, fue asesinado y Dios por asombro no tomo represalias… Tal fue su asombro que solo al tercer día le devolvió la vida al Maestro.
Esos tres días fueron devastadores, nunca lo vi tan desilusionado de la estirpe humana, pensé que ese sería el momento de la vindicta pero no… Salvo a su hijo y el resto lo dejo a su suerte. Inclusive hubo mil años en los que se desentendió de la humanidad y por poco ella misma se extingue, solo pasados esos mil años decidió que en vez de escribir el destino de los hombres dejaría que ellos lo escribieran y Él se encargaría de proteger esos destinos. Pero en nada intervendría ni determinaría los destinos… La humanidad siempre ha creído por boca de los llamados sacerdotes que el hecho de que el maestro muriera fue un acto de redención y montaron toda una parafernalia, pero yo pregunto: ¿Quién en sus justos cabales dejaría, por gusto, que un hijo muriera? Dios no lo quiso fue los que Él intento salvar los que lo hicieron. Si hubo un momento cúspide en el que Dios sintiera vergüenza de su creación fue ese… Cuando por envidia el maestro fue asesinado y más aún cuando encubrieron aquel acto diciendo que era su destino.
Santos, Sacerdotes y Pastores…
Nunca Dios y yo hemos entendido la figura de los santos. Es una figura un tanto bizarra y oscura que tratare de resumir: Dícese de una persona dechada de virtudes que por consentimiento de supuestos “delegados” celestiales en la tierra es nombrada como intercesora de los mortales frente a Dios.
No he visto el primer mortal que llegue al cielo y que haya intercedido por los suyos. Otros aseguran que estos santos son también hacedores de milagros… Pobres mortales será que no entienden que a veces lo que parece más ilógico es lo que resulta siendo lo lógico: un milagro no es más que la aplicación del método lógico a una situación concreta pero que a la luz de la ignorancia termina siendo algo “inexplicable”; y se sorprenden y tratan de comprobarlo con las absurdas ciencias de ellos para luego llegar a la conclusión de que es inexplicable… ¡Que inteligencia!
La santidad de un hombre no es la asunción a los altares para que lo adoren como si fuera un Dios. ¿Acaso piensan que esa es la virtud principal de ser Dios, únicamente la adoración? Un hombre puede ser santo cuando comulga con sus semejantes sin espera de recompensa o cuando se comporta conforme a su ética personal. La santidad no se declara por hombres, se declara por los actos… Que dirían si se enterasen que muchos de sus nombrados santos están pasando una buena temporada en las profundidades del infierno. Me gustaría poder verles las caras a los mortales que les oran. La santidad no es más que un acto de retorica.
Sucede parecido con los que se auto proclaman sacerdotes o pastores. ¿Qué clase de seres son ellos? Unos me han dicho que son sacerdotes y pastores los que tienen una relación directa con Dios, los que escuchan a Dios y aplican sus enseñanzas. Otros me han dicho que ambos son una raza particular de seres humanos que nunca aprendieron un arte u oficio y se dedicaron a sobornar a las personas bajo el pretexto de haber recibido el llamado de Él (para el caso yo). Lo cierto es que ni son intercesores para con Dios (ahora conmigo) ni reciben un llamado… Dios no necesita de nadie para tener una relación directa con sus creaciones. Nadie puede tratar de hacer creer que tiene la palabra de Dios por que la única palabra que Dios ha dicho fue cuando creó al hombre… No más. Nadie puede pensar que lo escrito en el catalogo que los mortales llaman biblia es lo que Dios ha dicho… Nadie ha podido oír las palabras de Dios; bueno solo las hemos escuchado el maestro y yo. El maestro las predico pero sus seguidores no las comprendieron y las acomodaron a sus intereses… Y yo, bueno… Yo no he descendido a la tierra para darlas a conocer. Incluso se han hecho diferenciar: Sacerdotes unos y Pastores otros proclamando cada quien su verdad. La verdad es que no hay ni sacerdotes y pastores por que a los humanos no hay que enseñarles a vivir conforme a como quiera Dios sino conforme a las circunstancias. Dios simplemente protegerá el destino que elijan. El único sacerdocio que yo avalaría sería aquel que comulga con el amor al prójimo sin nada a cambio y el único pastoreo que aceptaría es el del maestro por que los demás que se hacen llamar así lo único que son es, verdaderamente, pastores de borregos.
Pero no hay que ser un Dios para entender la relación entre santo, sacerdote y pastor… Los hombres se niegan pensar… La relación que existe entre ellos es que tanto el santo, como el sacerdote y el pastor siempre van a necesitar de incautos para sobrevivir; Dios sobrevive solo. Quien confié sus esperanzas a un sacerdote, a un pastor o a un santo debe ir pensando seriamente en que al reino de los cielos no va a entrar por más arrepentimientos que haga.
Del Diablo, Lucifer, o como quiera que se llame.
Algo que no oculto fue que tuve una amistad cercana con Lucifer –o el diablo como dicen los humanos- cuando era una persona (recuerdo a los lectores que en el reino de Dios no hay ángeles, aquí sí somos personas, seres que somos respetados por nuestra condición… ¿Quién se inventaría el cuento de que aquí todos tenemos alas y que abajo todos tienen cuernos y cola?) por estos lares. Lucifer era una persona bella, inteligente, pero que cometió un error de proporciones espantosas: Pretendió que nuestro lugar fuera gobernado bajo las leyes de la explotación, es decir: todos servíamos a otros para lucrarse… Y a Dios no le gusto mucho la idea. A pesar de que otras personas compartían el pensamiento de Lucifer… Dios, de nuevo en un ataque de debilidad, lo condeno a los abismos.
… No puedo entender cómo se inventaron el simbolismo de los cachos y la cola para un ser que fue tan bello y hermoso. Precisamente con su belleza es que promueve su pensamiento. Y por lo que veo en la tierra le han hecho mucho caso. Se han dejado seducir por su belleza al punto de lograr que el mismo Dios tuviese una mascara y a esa mascara era que todos los mortales se le rendían, es decir: al dinero. Esa es la competencia de Dios y mía en ese mundillo creado.
A Lucifer se le ha querido dar un aura mitica, un aura oscura, un aura de misterio… Pero en el fondo Lucifer no es más que un exiliado que por pensar mal fue condenado a vivir en otro lugar; el si quiere el mal, no lo discuto, pero no es ese mal que se representa en la tierra. Debo dejar claro una cosa: No se puede acusar a Dios y a Lucifer –los polos opuestos de la relación- de todo lo bueno y lo malo. Todo depende por que mientras quienes piensan que la creación de la tierra fue el acto de bondad más grande y quienes creen que las guerras son el peor acto de maldad del hombre solo piensen que cada quien mira depende del lado de la relación que este por que para unos la tierra fue la peor equivocación de Dios y la guerra es un terreno de oportunidades. ($$$$).
Hace poco Lucifer y yo hablamos, antes que Dios se fuera descansar. Yo le dije que a veces creía que él y Dios eran equivalentes: El uno no vive sin el otro y él me respondió que Dios puede existir por si solo en la medida en que pueda realizar nuevas cosas, por que cada cosa que crea es una nueva ventana de oportunidades para las criaturas que en ellas aparece pero que él no puede existir sin Dios por que el no puede crear, no puede someter, no es señor de nada –como algunos piensan que es señor de la oscuridad-. Si Dios no existiera o no hubiese existido necesariamente había que crearlo, pero que si él no hubiese existido necesariamente había que dejarlo así. Y en el fondo tiene razón: El mundo puede vivir sin ese artificio que Lucifer creó… Pero el mundo no puede vivir sin la naturaleza, sin el viento, sin el agua… Que cada quien construya su destino pero que a Dios le dejen lo esencial: La naturaleza, lo estético de su creación.
De los diversos nombres de Dios.
No sé cuantos seres humanos habitan la tierra por que aquí a nadie se fabrica. Solamente se les recibe. Lo único que si se es que en todos lados conocen a Dios con tantos nombres, tan diversos y tan significativos que al final de cuentas creen que existen tantos dioses como nombres de él hay. La verdad es que Dios solo hay uno. Pero el hecho de que lo llamen como lo llamen no significa que haya un cogobierno. Simplemente es que un mismo nombre no se le puede dar a muchas visiones… Unas son correctas, otras erradas, pero al fin y al cabo apuntan a lo mismo. Yo puedo ser buda, Ala, Iahvé, el que sea. Pero al final soy el mismo. Algún día deberé tratar de eliminar a quienes piensan que por llevar un nombre distinto soy diferente y que eso les da pretexto para eliminarse… La lucha por mi no es una lucha, es un pretexto para tratar de ocultar la condición de idiota del hombre. Si me preguntan ¿cuándo deberán sentir los mortales miedo de Dios? Yo les deberé responder: Cuando sigan intentado eliminarse por mi nombre.
Del destino de la humanidad.
Yo sé que desde que mi antecesor ocupaba mi lugar la humanidad siempre ha tenido un especial miedo por su destino. Pero no me extenderé mucho dando explicaciones… Solo diré que la humanidad debe seguir en vilo, con el miedo latente por que el día menos pensado, a la hora menos pensada… Todo será nada.
¿
Que es el cielo sino la guarida de mi pútrida imaginación y cuerpo? El valle donde habitan mis sentimientos más mezquinos que se convierten en realidad. Mis dominios terroríficos donde soy el señor, el rey de todo, el paladín de los ruegos y la gracia de mí ser. Quien más sino yo: Juan Lepottier el llamado a ser Dios. Yo sé que ser Dios es una profesión fácil: Solo es acostarse en un diván y señalar las cosas que deben suceder… Como si se revisara una lista de pendientes.
Yo recuerdo el día en que el otro Dios se fue de su puesto y lo tome yo. ¿Qué por qué no lo tomo el maestro? Por que no. Al igual que él yo también fui hijo de Dios solo que a mí no me torturaron por salvar a una humanidad mal agradecida, yo viví como un buen hijo de Dios… Rodeado de placeres, mujeres, sexo, drogas, dinero y perdición. No fui un frustrado o al menos como los mortales creen que fue el Maestro; por que es que por si no lo sabían no ha existido hombre más hombre que el Maestro y mentirosos más mentirosos que los que dicen ser continuadores de su enseñanza.
En fin… tan sabio fue el Maestro que entendió que ser Dios no es una tarea que satisfaga mucho y con sinceridad se aparto dejándome el camino claro para subir al trono. Yo al menos soy un Dios con apellido: Lepottier y no solamente un “..Dios”. Así fue que me convertí en Dios… Por que el sucesor natural entendió que solo un déspota podía ser el regente del universo y que él no era de esa caterva por que él si quería al ser humano; ¿Yo? No. Si los quisiera de la forma en que el Maestro los quiso no estaría en el trono. Estaría luchando por ellos, pero que ellos sean los que busquen su salvación que yo decido si se las doy o no…
La miseria de ser hombre.
Se me dijo que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza… Eso ya lo había dicho ¿Cierto? El caso es que como fuimos creados a su imagen y semejanza se supone que naceríamos perfectos y no perfectibles. Que viviríamos en un paraíso y no que seriamos expulsados… Pero he ahí el problema del hombre: La incredulidad. Dios no invento ningún paraíso, ni hizo primero al hombre o a la mujer… Dios nos hizo evolucionar desde una humilde criatura para que entendiéramos la fragilidad de lo que somos. Tampoco hubo un paraíso… un lugar esplendido donde nos puso en hábitat con los demás seres para luego ser expulsados, como quien dice: Dios creó al hombre y a los animales y luego a todos los expulso… ¿Tiene eso sentido? Lo que pasa es que a quien es mudo es muy fácil ponerle palabras y como Dios solo habla por sus obras otros sí le pusieron sonido y pregonaron aquello como verdad. Como verdad revelada.
No me da pena decir que vengo de un chimpancé por qué sé –sin temor a duda- que Dios los creo. Pero si me da pena tener que decir que tengo congéneres que han interpretado a su amaño lo hecho… Y me da más dolor saber que aquello que desde el cielo yo –nuevo Dios haga- también será mal interpretado y así entonces yo, y no ellos, seré el culpable de todo lo malo que pase pero nunca de lo bueno. Y me convertiré en un sátiro bajo cuya potestad dará patentes de corso para que los llamados sacerdotes hagan y deshagan en mi nombre, como le hicieron a nombre del anterior… Ahora que lo pienso estoy considerando seriamente en cumplirles a ellos sus profesias, cumplirles su apocalipsis para que vean que cuando Dios se enoja lo hace con quienes le pusieron mascaras no con quienes creen que, aún, soy bueno.
Los hombres… Hay los hombres. Puedo entender que entre ellos mismos basen la esperanza de su existencia, pero lo que no puedo entender es como Dios, es decir, como yo pueda pensar algo bueno de ellos, les permita vivir si lo único que han hecho es mancillar mi nombre, profanarlo y convertirlo en mercancía de tráfico con la que solucionan sus dificultades de manera automática. Dijeron de mí que era su alfa y su omega, su prius y posterius, que todo lo bueno empezaba y terminaba en mí y que hasta lo malo; pero yo solo sé que soy principio de principios, que el anterior Dios fue el inicio, yo sigo… Pero el hombre parece dotarme de esa especie de inmortalidad cuando bien es sabido que la única inmortalidad no es la que da el tiempo sino la que otorgan las ideas plagadas de razón. Si yo fuera el final de seguro es que Juan Lepottier terminaría siendo la espada con que se acabo el hombre y la semilla que fecundo un nuevo inicio… Pero como solo soy el principio me tendré que conformar con saber que el hombre existirá y que yo me lo tendré que aguantar.
De las historias secretas de Dios.
Yo jamás escuche que el anterior Dios, ni yo, contáramos la historia de nuestra existencia a mortal alguno. Se inventaron una diciendo que mi antecesor se tomo 7 días para crear el universo… paren. No sé tomo 7 días; ¿quien en su absoluta racionalidad puede creer que este mundo y sus relaciones complejas se hacen en 7 días?, este mundo y los demás que Él creó se tomaron mucho tiempo; de ahí que las criaturas de cada mundo no sean perfectas y por eso es que no son a imagen y semejanza de Él por qué no tuvo el tiempo suficiente para hacerlas. Ya veo que muchos se creen el cuento que son imagen de Dios… Qué más quisieran.
Dios y yo somos lados opuestos de la ecuación; Él posa de bondadoso, de cuerdo y de misericordioso… Él cree que los hombres tienen redención y eso incluso es propio de su naturaleza por que anhela que ellos sean neutros, que no exista discordia… La única vez que lo he visto enojado con la humanidad fue cuando el diluvio. Yo pensé que ese día por fin tomaría venganza, por fin les daría una lección a los humanos… Pero no, resulta que salvo a un tal Noé y su familia. Tanta misericordia solo le ha demostrado a Dios que los humanos abusan y conmigo llevarán del bulto y ni que decir de Moisés. ¿Aún no entiendo por qué Dios creyó en la palabra de un asesino? Esos días fueron demasiado extraños: En vez de Dios guiar su pueblo en persona se lo entrego a un hombre que fue capaz de asesinar a otro; que después hayan acomodado la historia diciendo que fue en defensa y un montón de sandeces… Bueno, eso es otra historia. Lo cierto es que si no es por qué Él le pega varios empujones el pueblo de Israel no sale de Egipto… Aquí habían esperanzas de que Moisés lo lograra, pero cuando se descarreo y empezó a poner en boca de Dios palabras que Él no había dicho no pudo contener su final y por primera vez Dios tomo represalias, esta vez no en masa sino individuales: Moisés no conoció la tierra prometida. Y ni que decir de los demás sucesos… El cielo por unos cuantos siglos fue un caldero de pasiones, de intrigas, de controversias y de destinos. Fueron muchos los que intrigaron para que las cosas se hicieran de tal o cual manera, otros quisieron guiar los destinos de los de la tierra como un juego de ajedrez y los más osados pedían la renuncia de Dios a la tierra y que se dedicará a las otras creaciones que había hecho en el universo. Pero no… Y fue allí cuando reclamaron su renuncia a la tierra que mando a su hijo, al Maestro para que apaciguara los ánimos y enrutara el cauce del redil. Pero todo salió a la inversa, todo fue lo opuesto al propósito, el Maestro fue entregado, fue asesinado y Dios por asombro no tomo represalias… Tal fue su asombro que solo al tercer día le devolvió la vida al Maestro.
Esos tres días fueron devastadores, nunca lo vi tan desilusionado de la estirpe humana, pensé que ese sería el momento de la vindicta pero no… Salvo a su hijo y el resto lo dejo a su suerte. Inclusive hubo mil años en los que se desentendió de la humanidad y por poco ella misma se extingue, solo pasados esos mil años decidió que en vez de escribir el destino de los hombres dejaría que ellos lo escribieran y Él se encargaría de proteger esos destinos. Pero en nada intervendría ni determinaría los destinos… La humanidad siempre ha creído por boca de los llamados sacerdotes que el hecho de que el maestro muriera fue un acto de redención y montaron toda una parafernalia, pero yo pregunto: ¿Quién en sus justos cabales dejaría, por gusto, que un hijo muriera? Dios no lo quiso fue los que Él intento salvar los que lo hicieron. Si hubo un momento cúspide en el que Dios sintiera vergüenza de su creación fue ese… Cuando por envidia el maestro fue asesinado y más aún cuando encubrieron aquel acto diciendo que era su destino.
Santos, Sacerdotes y Pastores…
Nunca Dios y yo hemos entendido la figura de los santos. Es una figura un tanto bizarra y oscura que tratare de resumir: Dícese de una persona dechada de virtudes que por consentimiento de supuestos “delegados” celestiales en la tierra es nombrada como intercesora de los mortales frente a Dios.
No he visto el primer mortal que llegue al cielo y que haya intercedido por los suyos. Otros aseguran que estos santos son también hacedores de milagros… Pobres mortales será que no entienden que a veces lo que parece más ilógico es lo que resulta siendo lo lógico: un milagro no es más que la aplicación del método lógico a una situación concreta pero que a la luz de la ignorancia termina siendo algo “inexplicable”; y se sorprenden y tratan de comprobarlo con las absurdas ciencias de ellos para luego llegar a la conclusión de que es inexplicable… ¡Que inteligencia!
La santidad de un hombre no es la asunción a los altares para que lo adoren como si fuera un Dios. ¿Acaso piensan que esa es la virtud principal de ser Dios, únicamente la adoración? Un hombre puede ser santo cuando comulga con sus semejantes sin espera de recompensa o cuando se comporta conforme a su ética personal. La santidad no se declara por hombres, se declara por los actos… Que dirían si se enterasen que muchos de sus nombrados santos están pasando una buena temporada en las profundidades del infierno. Me gustaría poder verles las caras a los mortales que les oran. La santidad no es más que un acto de retorica.
Sucede parecido con los que se auto proclaman sacerdotes o pastores. ¿Qué clase de seres son ellos? Unos me han dicho que son sacerdotes y pastores los que tienen una relación directa con Dios, los que escuchan a Dios y aplican sus enseñanzas. Otros me han dicho que ambos son una raza particular de seres humanos que nunca aprendieron un arte u oficio y se dedicaron a sobornar a las personas bajo el pretexto de haber recibido el llamado de Él (para el caso yo). Lo cierto es que ni son intercesores para con Dios (ahora conmigo) ni reciben un llamado… Dios no necesita de nadie para tener una relación directa con sus creaciones. Nadie puede tratar de hacer creer que tiene la palabra de Dios por que la única palabra que Dios ha dicho fue cuando creó al hombre… No más. Nadie puede pensar que lo escrito en el catalogo que los mortales llaman biblia es lo que Dios ha dicho… Nadie ha podido oír las palabras de Dios; bueno solo las hemos escuchado el maestro y yo. El maestro las predico pero sus seguidores no las comprendieron y las acomodaron a sus intereses… Y yo, bueno… Yo no he descendido a la tierra para darlas a conocer. Incluso se han hecho diferenciar: Sacerdotes unos y Pastores otros proclamando cada quien su verdad. La verdad es que no hay ni sacerdotes y pastores por que a los humanos no hay que enseñarles a vivir conforme a como quiera Dios sino conforme a las circunstancias. Dios simplemente protegerá el destino que elijan. El único sacerdocio que yo avalaría sería aquel que comulga con el amor al prójimo sin nada a cambio y el único pastoreo que aceptaría es el del maestro por que los demás que se hacen llamar así lo único que son es, verdaderamente, pastores de borregos.
Pero no hay que ser un Dios para entender la relación entre santo, sacerdote y pastor… Los hombres se niegan pensar… La relación que existe entre ellos es que tanto el santo, como el sacerdote y el pastor siempre van a necesitar de incautos para sobrevivir; Dios sobrevive solo. Quien confié sus esperanzas a un sacerdote, a un pastor o a un santo debe ir pensando seriamente en que al reino de los cielos no va a entrar por más arrepentimientos que haga.
Del Diablo, Lucifer, o como quiera que se llame.
Algo que no oculto fue que tuve una amistad cercana con Lucifer –o el diablo como dicen los humanos- cuando era una persona (recuerdo a los lectores que en el reino de Dios no hay ángeles, aquí sí somos personas, seres que somos respetados por nuestra condición… ¿Quién se inventaría el cuento de que aquí todos tenemos alas y que abajo todos tienen cuernos y cola?) por estos lares. Lucifer era una persona bella, inteligente, pero que cometió un error de proporciones espantosas: Pretendió que nuestro lugar fuera gobernado bajo las leyes de la explotación, es decir: todos servíamos a otros para lucrarse… Y a Dios no le gusto mucho la idea. A pesar de que otras personas compartían el pensamiento de Lucifer… Dios, de nuevo en un ataque de debilidad, lo condeno a los abismos.
… No puedo entender cómo se inventaron el simbolismo de los cachos y la cola para un ser que fue tan bello y hermoso. Precisamente con su belleza es que promueve su pensamiento. Y por lo que veo en la tierra le han hecho mucho caso. Se han dejado seducir por su belleza al punto de lograr que el mismo Dios tuviese una mascara y a esa mascara era que todos los mortales se le rendían, es decir: al dinero. Esa es la competencia de Dios y mía en ese mundillo creado.
A Lucifer se le ha querido dar un aura mitica, un aura oscura, un aura de misterio… Pero en el fondo Lucifer no es más que un exiliado que por pensar mal fue condenado a vivir en otro lugar; el si quiere el mal, no lo discuto, pero no es ese mal que se representa en la tierra. Debo dejar claro una cosa: No se puede acusar a Dios y a Lucifer –los polos opuestos de la relación- de todo lo bueno y lo malo. Todo depende por que mientras quienes piensan que la creación de la tierra fue el acto de bondad más grande y quienes creen que las guerras son el peor acto de maldad del hombre solo piensen que cada quien mira depende del lado de la relación que este por que para unos la tierra fue la peor equivocación de Dios y la guerra es un terreno de oportunidades. ($$$$).
Hace poco Lucifer y yo hablamos, antes que Dios se fuera descansar. Yo le dije que a veces creía que él y Dios eran equivalentes: El uno no vive sin el otro y él me respondió que Dios puede existir por si solo en la medida en que pueda realizar nuevas cosas, por que cada cosa que crea es una nueva ventana de oportunidades para las criaturas que en ellas aparece pero que él no puede existir sin Dios por que el no puede crear, no puede someter, no es señor de nada –como algunos piensan que es señor de la oscuridad-. Si Dios no existiera o no hubiese existido necesariamente había que crearlo, pero que si él no hubiese existido necesariamente había que dejarlo así. Y en el fondo tiene razón: El mundo puede vivir sin ese artificio que Lucifer creó… Pero el mundo no puede vivir sin la naturaleza, sin el viento, sin el agua… Que cada quien construya su destino pero que a Dios le dejen lo esencial: La naturaleza, lo estético de su creación.
De los diversos nombres de Dios.
No sé cuantos seres humanos habitan la tierra por que aquí a nadie se fabrica. Solamente se les recibe. Lo único que si se es que en todos lados conocen a Dios con tantos nombres, tan diversos y tan significativos que al final de cuentas creen que existen tantos dioses como nombres de él hay. La verdad es que Dios solo hay uno. Pero el hecho de que lo llamen como lo llamen no significa que haya un cogobierno. Simplemente es que un mismo nombre no se le puede dar a muchas visiones… Unas son correctas, otras erradas, pero al fin y al cabo apuntan a lo mismo. Yo puedo ser buda, Ala, Iahvé, el que sea. Pero al final soy el mismo. Algún día deberé tratar de eliminar a quienes piensan que por llevar un nombre distinto soy diferente y que eso les da pretexto para eliminarse… La lucha por mi no es una lucha, es un pretexto para tratar de ocultar la condición de idiota del hombre. Si me preguntan ¿cuándo deberán sentir los mortales miedo de Dios? Yo les deberé responder: Cuando sigan intentado eliminarse por mi nombre.
Del destino de la humanidad.
Yo sé que desde que mi antecesor ocupaba mi lugar la humanidad siempre ha tenido un especial miedo por su destino. Pero no me extenderé mucho dando explicaciones… Solo diré que la humanidad debe seguir en vilo, con el miedo latente por que el día menos pensado, a la hora menos pensada… Todo será nada.
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