La voz de Dios
Desde hace tiempo lo escucho murmurando cada vez que intento cerrar los ojos. Me dice cosas que pasaran en el futuro y siempre terminan siendo ciertas. Intentaba dormir después de un largo día de trabajo, el cual aborrecía con cada centímetro de mi maltrecho ser. El sueño me invadía mientras en mi mente era un torbellino de frustración, ira y resentimiento. Fue allí cuando lo escuché.
Una voz que me llenó de miedo al principio, pero conforme sus palabras iban llegando hacia mí, sentí un profundo sentimiento de paz, pero no me atrevía a levantarme de la cama . Era la voz de Dios. La voz de Dios venía de la oscuridad más absoluta de mi habitación. Finalmente me armé de valor y miré hacia el abismo. Mi mente intentó en vano darle un cuerpo a la Voz que repetía una y otra vez sus palabras que tanto me calmaban. Me dijo que mi abuelo moriría en dos días.
Sentí un gran escalofrío que atravesaba mi espalda haciéndome saltar de mi cama y encender la luz, pero no había nadie. “ Su alma debe estar donde pertenece”, Fue lo último que le oí decir hasta que un profundo cansancio se apoderó de mí, cayendo en la inconsciencia del sueño. Pasó el tiempo acordado y su cuerpo fue encontrado por mis familiares en su cama con una expresión extraña en la cara.
Unos dicen que fue dolor y otros que tristeza, pero yo se que en realidad era horror y angustia. La versión oficial dice que fue un infarto fulminante, típico en gente mayor. La misma noche de su entierro, mi padre sollozaba su gran pérdida mientras mi madre y yo intentábamos en vano, consolarlo. Mi mirada se posó por instinto en el umbral de una puerta que daba hacia un cuarto sin luz. Y volví a escuchar a la presencia.
Padre e hijo deben estar juntos. El morirá en un accidente.
Al escuchar esto, abracé profundamente a mi padre, porque sabía que no le quedaba mucho tiempo entre nosotros. Lo bese en la frente con una sensación de tranquilidad al saber que pronto, se reuniría con el abuelo. Mi madre tuvo que irse a trabajar, con una profunda expresión de preocupación en su rostro dejando a mi hermano a cargo de mi padre . Me fui a dormir con un sueño inquieto, lleno de pesadillas donde la sangre fluía como un río desde mi cama a la habitación de mis padres.
Me desperté con un grito espantoso de mi madre, tan agónico y cargado de dolor que pude saber que pasaba desde antes de verlo con mis propios ojos. Mi amoroso y buen padre yacía muerto en su cama, con los ojos totalmente abiertos.
De su boca salía un líquido espumoso y blanquecino, que llegaba hasta su cuello. Mi madre temblaba tratando de alcanzar el cadáver de mi padre mientras gritaba su nombre. Mi hermano la retenía en sus brazos para que no se acercara, con su rostro lleno de lágrimas y los ojos inyectados en sangre. Yo estaba parado en el umbral de la puerta cuando mis ojos se posaron en la base de la cama, como si algo lo atrajese hasta alli, donde la luz era absorbida para dar paso a un profundo abismo de oscuridad. Deje de escuchar los lamentos de lo que quedaba de mi familia, las súplicas de ayuda de mi hermano se desvanecieron. En ese momento solo escuchaba La Voz de Dios y todo fue claridad.
- Ahora el esta en paz. La familia debe estar reunida
Ya han pasado semanas desde aquel evento. Las paredes de este lugar son de un blanco tan reluciente, que cala en la vista. Ya no hay oscuridad para escuchar su voz. Hoy vino un doctor como todos los lunes desde que estoy aquí. Su rostro reflejaba una seriedad profesional que me desconcertaba.
Paciente 2 1 21- Dijo con una voz tranquila- No hemos hecho ningún progreso hasta ahora. Parece que sigues evadiendolo.
Lo mire en silencio, esperando que se marchara y buscando con la vista cualquier punto de oscuridad para volverlo a escuchar. El abrió una carpeta amarilla y comenzó a leer.
- Se encontraron restos de ADN en las uñas de tu abuelo, lo que indica un forcejeo. El vaso en la habitación de tu padre tenía restos de veneno para ratas y estaba lleno de huellas digitales. Tu madre y hermano no murieron por suicidio como dijiste. Alguien les cortó el cuello.
Sentí un escalofrío en la espalda y sonreí nerviosamente.
-Fuiste tú- soltó el doctor con una clara frustración- Todas las pruebas y el ADN son tuyos. Cometiste los asesinatos en tus lagunas mentales y hasta conviviste con los cuerpos de tu madre y hermano por una semana.
-¡No es cierto!- Grité con todas mis fuerzas- Fue la Voz. El me dijo lo que pasaría. ¡No puedo contradecir a Dios!
- De acuerdo, la terapia convencional no funcionó. Comenzaremos tu tratamiento con electrochoques en 15 minutos- Dijo el doctor con un tono molesto y anotando en su carpeta “alienado incurable”
No supe como reaccionar. Quedé paralizado de terror. ¿ Yo había matado a mi familia a la que tanto amaba? La culpa se abalanzó sobre mí y el pánico se apoderaba de mi mente cuando finalmente lo escuché. No venía del doctor ni de los pasillos del hospital.
Venía desde lo más profundo de mi alma, con la familiar y tétrica calma hablaba resonando justo detrás de mis ojos, A quién estás leyendo estas palabras
- No le creas. El miente. Sabemos la verdad y tú lo sabes. Sigue leyendo. Todavía le faltan algunos familiares más.




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