Hace unos inviernos atrás, escuché ciertos ruidos en la alacena de mi cocina y fui a investigar por temor a que se tratase de un roedor en busca de comida; lleve conmigo a "Almirante" mi gato, que fue refunfuñando de muy mala gana, ya que interrumpí una de sus extensamente famosas siestas a toda hora. "Almirante" se quedó cerca de mí en la cocina, medio atento y medio dormido, mientras yo procedía a buscar  con cautela dentro de la atestada alacena; ésta no era un ejemplo de orden y organización, pero dentro de lo caótica que estaba, yo podía encontrar con cierta dificultad lo que necesitara, así que me asombré porque algunas de las cosas, habían sido removidas y reubicadas con algún orden cierto criterio específico, sobre todo lo concerniente a las esencias, aceites y líquidos en general. ¿Qué clase de ratoncillo podía ser tan metódico, a la vez letrado y versado en idiomas? , ya que algunos frascos de esencias y otros, estaban escritos en francés; sin duda algún ratón de biblioteca; ¿Pero que hacía aquí tan lejos de alguna?
Busqué intensamente, pero no encontré ni rastros del intruso, así que desistí de la tarea, y me fui a continuar con mis labores. Varias veces después, abrí la alacena en busca de los ingredientes para preparar mi cena, pero todo estaba perfectamente desorganizado como lo había dejado, salvo lo referente a líquidos que seguía colocado en un sospechoso orden.
A la mañana siguiente, mientras afilaba mis herramientas, escuché un estruendoso ruido proveniente de la cocina, al llegar corriendo, "Almirante" ya se encontraba a la expectativa cerca de un gran frasco de jarabe de grosellas, estrellado contra el piso; ante el menor movimiento, el gato se encontraba listo y en posición para saltar sobre el ratón, pero yo lo detuve por miedo a que cuando lo hiciese, arrojara al suelo varios frascos más que se encontraban a punto de caer.
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Mientras acomodaba todo, no logré ver al intruso, pero si noté la extraña reubicación de ciertos productos, similares a los ya anteriormente colocados; durante el resto de la mañana no deje de pensar en lo que sucedía en la cocina, pero no fue hasta ya entrada la tarde, cuando me encontraba encendiendo el fuego de una hornilla, que escuché como se deslizaba un envase dentro de la alacena; lentamente me dirigí hacía ella, y en un rápido impulso abrí su puerta; lo que vi en ese instante me dejo mudo de asombro, porque abrazando un gran frasco de jarabe de cerezas, estaba una joven de no mas de quince centímetros de altura y toda hecha de oscuro chocolate; la extraña aparición vestía un vaporoso vestido de algodón de azúcar rosa, tenía una larga cabellera de hilos de caramelo blanco y calzado de mazapán, y por la tiara que llevaba sobre su cabeza, me di cuenta de que pertenecía a la nobleza, aunque no a la de mi estatura por supuesto. La niña llena de temor, más no de asombro, comenzó a hablarme entrecortadamente, dijo llamarse "Maryceleste", parecer casi quince años y haber sido hecha princesa hacía poco tiempo, luego me pidió perdón por todas las turbaciones que me había causado, a raíz de la actividad que realizaba.
Yo totalmente anonadado también le hablé, preguntándole de donde  venía y que hacía aquí, y ella respondió contándome ésta historia tan asombrosa como bella. Dijo que venía de una pastelería al otro lado de la ciudad, donde un viejo  pastelero le había creado hacía pocos días, ungiéndola princesa para decorar un gran pastel de bodas de una rica familia del lugar, pero junto con ella, el pastelero también había creado  a un apuesto joven  también de chocolate, para que oficiara de príncipe  consorte  junto a ella; y casi  cuando estuvieron listos, el pastelero les colocó su sello  personal, que consistía en un corazón  de caramelo a  cada uno , ya que el hombre  amaba tanto  a las figuras que producía , que a todas les agregaba un corazón, con la secreta esperanza  de que pro providencia comenzara a latir y diera vida a quién  lo tuviese. Como quiera que sea, providencia, amor, o designios de la naturaleza misma, los corazones de ambos jóvenes comenzaron a latir casi al mismo tiempo; finicimos hilos de miel corrieron  en todas direcciones llevando sustento al interior  de las figuras , y la vida  misma brotó en los cuerpos  de confitura delos jóvenes, cuándo ya estaban totalmente formados y espléndidamente vestidos. Al despertar a la existencia, ambos se encontraron tomados de la mano  y de pie  dentro de  una bella  glorieta  de obleas blancas y rosas de azúcar, sus rostros  se conmovieron de felicidad al verse reunidos  y de todas las figuras  de chocolate  de la pastelería, eran  las que sin duda se veían mas dichosas .
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 Muchos hablaron y rieron cuando el pastelero no los veía, y observaban juntos la luna  desde el escaparate de la tienda, cuando el viejo dormía; fueron  pocos días de creados, pero ya se sabían  el uno para el otro. Más la dicha se trasformo  en tragedia muy pronto, porque una noche después, un gato hambriento, entro por un ventaculo que el pastelero dejaba entreabierto para que las bajas temperaturas del exterior, mantuvieran  frescos los pasteles y dulces  que realizaba .el gato recorrió cauteloso el lugar  en busca de comida, pero todo se encontraba  prolijamente  guardado dentro de aparadores  de cristal; ya estaba por irse cuando  escucho  unas leves risas cerca de la vidriera que daba hacia la calle, Al acercarse el animal vio a dos figuras de dulce sentadas observando  la intensa  luna llena ; la niña se incorporo de un salto y comenzó  a danzar de alegría , dando giros y mas giros alentada por los aplausos de su joven enamorado; el gato se agazapó al acecho de su presa , que inocentemente se acercaba  a el sin verlo; no bien estuvo lo suficientemente cerca, saltó sobre ella que asustada trastabillo y cayo entre unos adornos  de porcelana , con lo cual salvó su vida, pero el felino con furia trataba de atrapar  a la niña de donde estaba; desesperado el príncipe se lanzó corriendo hacia el animal sin mas armas que su valor e intenso amor hacia mariceleste, gritándole trato vanamente de ahuyentarlo, pero no fue hasta que le arrojo un pequeño recipiente de cobre , que provocó la reacción del gato, el cual se abalanzó sobre el muchacho  y de un furibundo zarpazo hirió al joven que quedo tendido inconsciente; ya iba el animal a devorar al príncipe ,cuando la niña con todas sus fuerzas empujo un jarrón de cristal que cayó al piso con  gran ruido lo que asusto mucho al gato ,que dando un maullido de miedo y un gran salto de acróbata gano pronto la abertura del ventaculo , y desapareció en las sombras de la noche.
La niña corrió desesperada hacia su amado mortalmente herido, gotas de cristalina miel salían rápidamente de su lastimado pecho, y lagrimas de azahares bañaban su rostro.
-"no lloro porque muero", dijo el muchacho, si no porque te dejo, y por la corta felicidad que tuvimos.
-"amado príncipe llévame contigo, porque nada quiero des esta vida  sin ti", dijo sollozando ella.
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debes vivir¡hablo el, "pues el destino así lo ha querido, sal al mundo se feliz y lleva mi amor contigo ".
Luego cerro sus ojos y se durmió  serenamente .en vano la niña trato de reanimarlo con tiernos besos, pues el ya no despertaría más.
Las primeras luces del alba encontraron a la muchacha abrazando desconsolada a su inerme amado; en eso un leve murmullo se escuchó detrás de la pequeña ventana abierta, y un grupo de aves entro precipitadamente a la pastelería, eran los pájaros de las cercanías que llegaban bien temprano todos los días a comer las migajas que quedaban en la cocina antes de que despertara el pastelero. Ninguno se fijó en la joven por apresurarse a comer primero, solo el último de ellos en entrar vio la marga escena y se acerco a la muchacha.
-¿Qué te pasa, que te pasa, dulce niña? pregunto el ave.
-¿No ves a mi señor envuelto en mieles, no hueles los azahares de mi llanto? ¿No ves, su regia existencia entregada a la muerte por mi culpa? Respondió llorosa la muchacha.
-"enjuga tus lagrimas", bella,"no llores más que yo se como puede volver tu señor", dijo el pajarillo.
Mariceleste no podía creer lo que escuchaba, pero una gran esperanza inflamó su alma.
es cierto, niña, es cierto!, "lo he visto hacerlo muchas veces ", repitió el ave.
dime mi buen amigo ¡ ,le rogo  la joven ,!dime como lo has visto¡.
Y el ave torno  a contarle como había visto al pastelero hacer las figuras de chocolate , rellenándolas con toda clase de confituras , y colocándoles al final un pequeño corazón de caramelo; sugiriéndole a la muchacha que tomara el corazón de su amado y lo colocase dentro de un recipiente de aguas de rosas en espera de que el viejo despertase, y luego se presentara ante el pidiéndole por la vida de su amado.
La princesa colmada de esperanza, corrió hacia los estantes donde se encontraban los pastilleros de plata, y trajo uno cerca de su príncipe, luego procedió con gran cuidado a hundir sus manos en el pecho del joven, y extraerle el corazón que colocó dentro del recipiente, cerrándolo al fin.
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Las demás aves llegaron de la cocina y también se acercaron a la muchacha y al enterarse de lo que ocurrió, desidieron también ayudarla; lospajarillos fueron a la habitación del viejo, y comenzaron a volar bajo cerca de el para despertarlo con sus rápidos movimientos, y el viento de sus alas.
Mientras tanto la princesa llevó el pastillero hasta una gran caja de cedro, en donde estaba escrita la palabra "escencias" la cual las aves le habían indicado que el viejo confitero guardaba el agua de rosas, escencial para la conservación del corazón, y aunque aún  ella no sabía leer buscaría igual el agua usando su olfato para reconocer el delicado aroma a rosas  que si conocía; con gran trabajo. Introdujo el pastillero y luego salto ella misma a su interior, pero en ninguno de sus comportamientos encontró nada, la caja estaba vacía; más cuando se disponía a salir, por gran infortunio la tapa se cerro de improviso golpeándola levemente en la cabeza, y dejándola desvanecida dentro de ella.
Al fin cuando el alemán se  despertó a causas de las aves, que huyeron pronto bajo las escaleras y se encontró  con la triste visión del muñeco de chocolate roto y la princesa desaparecida, turbado por lo que pensó que era su descuido y creer a la niña devorada por alguna animal, llevo al joven a la cocina, donde lo coloco  en un molde para repararlo después.
El viejo luego tomo varias cajas de finas maderas, entre ellas la de "escencias", y las colocó dentro de una bolsa de cuero que entrego a un carpintero que había llegado para que la reparase. Varios pajarillos siguieron al hombre hasta su taller buscando a la niña que pensaban que podía estar dentro de la caja , puesto que la buscaron por toda la dulcería y no la hallaron; es por eso que cuando la joven volvió en si, y salió de la caja , supo donde estaba y como había llegado allí.
Cuando el artesano o sea yo estaba trabajando, la princesa sin ser vista  ayudada por las aves, se dirigió hacia la alacena, en busca del preciado líquido de rosas, para así después buscar la forma de volver a la pastelería; como no podía encontrarlo, decidió  recoger todas las escencias que encontró, para al fin poder  usar la que más se ajustara a sus propósitos, según su olfato.
Y aquí termina el relato de la princesa, y empieza mí pequeña aventura para ayudarla.
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Ese invierno fue especialmente crudo y hostil como no recuerdo uno igual, la princesa fue afortunada al toparse con esos pájaros que la ayudaron, por que casi todas las aves se habían marchado  de la región en busca de un clima mas benigno, y también fue una gran suerte que yo encontrara dentro del caos mí almacena, un pequeño frasco de agua de rosas que cubrió el preciado corazón del muchacho.
Ahora deberíamos ir hasta la pastelería y contar la historia al alemán; había nevado mucho el día anterior así que casi no había carruajes en las calles, sus dueños preferían trasladarse a pié, que forzar a sus caballos, los pocos que lo hacían pertenecían a repartidores de productos necesarios para la ciudad y todos caminaban  delante de sus animales  llevándolos de las riendas  y guiándolos por donde había menos nieve. Yo caminaba  pesadamente. Hundiendo mis pies en ella  y demorando mis paso mientras  trataba d pensar que le diría al hombre cuando lo tuviese adelante .dentro de una pequeña bolsa de terciopelo  había colocado a la muchacha  y al pastillero, que llevaba junto a mi pecho, las aves me seguían volando a cierta distancia evitando hacer algún contacto mí, siempre recelosas; al fin ya en la tarde moribunda llegue a la tienda, el maestro pastelero. Un germano gordo  y de cara rosa marcado, trabajaba con gran cuidado y atención elaborando unos Finos pasteles de crema  y fresas, al verme se acercó saludándome  con amabilidad  yo le devolví el saludo y sin mas tramite , mas pidiéndole  calma , abrí la pequeña bolsa de terciopelo  dejando que la princesa saliera de ella ;el viejo contuvo  la respiración  al verla  pero un suspiro de alivio  brotó de el al momento, cuando me miró estaba embargado de lágrimas  y sin decir palabra  junto sus manos suavemente y levantó a la joven con gran delicadeza.
-"liebre, liebre fraulein", que gran felicidad volver a verte, ¿Por qué no m dijiste de tu milagro de vida? Atino a decir conmovido.
-"querido padre "respondió ella, no solo yo asome a la vida ,sino también mi príncipe  y mucho sufro por la perdida de mi amado a quien el destino segó su vida ; mi pena es grande por no tenerlo y me culpo por llevarlo  a su infortunio.
¡Devuélveme a mi señor, padre, regresalo del mundo  de sombras a la luz de mí amor! o fúndeme en un crisol junto con él, para que podamos estar unidos siempre. Rogó la joven.
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El viejo asintió satisfecho diciéndole.
tendrás a tú amado  muy pronto, pondré todo mí empeño en traerlo y estarán de nuevo  juntos esta misma noche!
Enseguida se puso a atrabajar en su cocina; el carbón y la leña crepitaban mientras un fuelle daba vientos de vida al vivaz fuego que crecía en  ellos, un crisol de cobre conteniendo chocolate comenzaba a calentarse lentamente; el viejo clarificaba miel y la perfumaba con escencias mientras yo solo miraba, ya que el pastelero se negó a que lo ayudase. En tanto la princesa  reclinada  sobre el molde  que contenía al joven, le hablaba  tiernamente como si el pudiese escucharla.
-"Plena estoy de mi príncipe, más no colmada;
Agradecida por tus caricias aunque no saciada;
Feliz por tus besos, pero aun no dichosa.
Vuelve conmigo señor de mí vida,
Aplaca mí orfandad de tu amor, y
Cúbreme de pasión y ternura;
Que con solo una vez mas que pudiese besar
Tus labios, podría en paz dejar esta vida". Y mirando a la luna que comenzaba a asomar su figura desde una ventana le dijo:
-Luna hechicera  que turbaste mi razón con tu belleza, he hiciste que por danzar, arrojara a mí amado  a las fauces de la infausta muerte; pacta conmigo señora de la noche, toma mí ser, pero devuélveme a mí dueño su existencia, para que pueda darle un último beso con mi hálito de vida". Luego permaneció en silencio junto al joven. El viejo alemán  lentamente fue componiendo las heridas del joven; vertió mieles y azúcares en su interior, y con unas pinzas de plata, colocó al muchacho el pequeño corazón que saco del pastillero, luego lo cubrió con jalea y mazapán, y al fin vacio el chocolate del recipiente de cobre, para terminar de restaurar las heridas con unas herramientas de madera le dio las formas y proporciones correctas, mientras el chocolate aún no se endurecía, y al fin arreglo su uniforme principesco con gran cuidado ;luego solo fue cuestión de esperar a que el milagro se volviera a manifestar.
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Al fin consumó la seductora Selene su soberanía en los cielos, pero el príncipe aún yacía inmóvil. Horas y horas  pasaron y la vida seguía negando su presencia, desesperada la joven reclamo al astro de plata por su pacto, mientras el confitero  y yo permanecíamos sentados, aguardando que algo ocurriera. Mas en un momento, cuando la amarga noche estaba finalizando una leve sacudida estremeció el cuerpo del príncipe; el viejo y yo nos incorporamos de un salto, y la muchacha abrazo felicísima al yacente joven, quien luego de unos segundos abrió sus ojos y suspiró aliviado al ver a su amada.
Lentamente se incorporó ayudado por la  joven, y luego se abrazaron largamente, dichosos de reencontrarse; nuestras caras se iluminaron de alegría, y el viejo confitero a conmoverse  cuando el príncipe le agradeció el volver a traerlo. Luego ambos jóvenes se apartaron de nosotros, se sentaron sobre el borde  de una bandeja  de cristal  y hablaron largamente; apenas era un susurro pero yo lograba escuchar  las cosas  que con ternura  se decían.
-"Señora de ébano de dulce mirar", le decía el.
"Princesa te crearon, pero reina te nombro yo;
Soberana de mis sueños, de mi alma, de mi pasión;
Dueña de mis besos y mí corazón cautivo;"
¡Por que no me falten  ni tu amor ni  tu aliento, y que ni un solo halago  te niegue yo, en harás de tu belleza  y pureza de sentimientos "!
-"Príncipe mío", le respondió ella, "venturosa me siento de volverte a tenerte, y nada mas deseo que estar contigo siempre"; ¡pero  aprisa corazón mío, que no estas aquí solo por mi deseo!
El joven sorprendido le pregunto que quería  decir con esto, pero ella contuvo la respuesta y le rogo que le diese  un beso, a lo que el joven  no se negó; pero apenas  sus labios se separaron, la niña entrecerró sus ojos, y le dijo casi sin aliento que siempre lo amaría, luego murió  en sus brazos.
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La luna había reclamado la vida de Mariceleste como había concertado, llevándosela con prontitud; yo maldije su inclemencia  al desgajar dos almas que tanto se amaban, el viejo se tomó la cabeza con las manos, lamentando su impotencia al no poder hacer nada para salvarla. El príncipe estaba desolado, su pena era inmensa, enceguecido por el dolor, estrecho fuertemente a su amada con el rostro en lágrimas; al fin dijo que no la abandonaría, e iría a buscarla adonde fuese, luego la levanto con la suavidad y subiéndose  con ella a una larga repisa de mármol, que se hallaba justo arriba del hornillo en cuyo fondo aun crepitaban las brasas ardientes, se dirigió
Hacia el, y con gran decisión  se acerco al borde, dispuesto a arrojarse con ella al fuego. El alemán y yo, comprendimos  que nada podíamos hacer, el joven no entendería  razones, pues no deseaba una vida sin Mariceleste.
Pero antes de arrojarse ambos al abismo ardiente, volvió a besar a su amor  delicadamente; luego nos dirigió una mirada de gratitud e impulso su cuerpo hacia adelante, para ir al encuentro de las llamas; más cuando iba a hacerlo, una mano de la niña rozó su rostro  y el muchacho contuvo el salto; Mariceleste dio un suspiro entrecortado  y miro al príncipe confundida y sorprendida a la vez; el joven sonrió  dichoso por verla con vida y ella se aferro a el con fuerza, asustada por temor a perder la conciencia de nuevo, pero el la volvió a la realidad acariciándola con su propio rostro; luego se alejo del borde  de la repisa, y la colocó sobre  u gran almohadón  de seda blanca, arrodillándose  junto a ella.
El pastelero saltaba y aplaudía de alegría, y yo  por primera vez  en muchos años, lloraba con un niño.de repente una multitud de aves entraba con premura a comer migajas, asustándose  de ver al pastelero despierto tan temprano, pero este tomó una hogaza de pan, desmigándola sobre una mesa, a la cual los pájaros no tardaron en posarse hambrientos. Enseguida comprendimos lo que había pasado la noche se había  retirado, llevándose consigo a la pálida luna, y el conjuro de esta había perdido su poder. El sol, astro ahora reinante, le arrebato el alma de la niña antes de que pudiera  llevársela, y lo devolvió al inerme cuerpo de su dueña, anulando el hechizo. El viejo confitero juro no deshacerse  jamás de los amantes, para asegurarse de que permanezcan unidos para siempre.
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Hoy a años de ocurrida ésta historia, aún sigo visitando al pastelero en la tienda, y realizando ocasionalmente trabajos para él, y sus nietos los nuevos dueños; y cuándo pasó frente al escaparate del negocio, no dejo de mirar hacia un rincón, en donde sobre un precioso  almohadón de seda blanca, se halla depositada una esplendida glorieta de nacar, adornada con rosas de terciopelo, que contiene en su interior  las figuras inmóviles de una bella pareja de príncipes negros, tomados del brazo rebosantes de felicidad.
                                                                                            FIN
                                                                                         
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