Fabula de los recios caballos y las aviesas pirañas
FABULA DE LOS RECIOS CABALLOS Y DE LAS DESVASTADORAS PIRAÑAS
En las campiñas y verdes praderas vivían los grandes caballos, entre ellos un percherón astuto y biscocho y su bella mujer, más astuta, si cabe decirlo.
Ellos habían logrado conquistar la confianza de los animales de las praderas: los ágiles ñandúes, los ciervos colorados, los caranchos pico doblado cracracá, las águilas y hasta los cóndores que bajaban de las altas montañas para alimentarse. Y ni hablar de las comadrejas, los cuis, los lagartos overos, las mulitas, los pecaríes, los pumas, los chajás, los tordos, cardenales, buhos y lechuzones. La vida de todos era bastante apacible, cada cual cuidándose de los bichos que lo acechaban. Pero, salvo estos inconvenientes, el verdor y las lluvias daban sustento para todos.
El percherón gobernaba la comarca. A veces, también lo hacía su mujer. Y, si bien tenían la contra de algunos animales de la campiña, ellos sabían protegerlos de las sequías y otras calamidades, aconsejando a todos que ahorraran para los tiempos malos. Su lema era: "Hay, hay, guardá para cuando no hay".
En las aguadas y esteros había unos aviesos animalitos llamados pirañas o palometas, acostumbrados a garronear las patas de los grandes animales que se acercaban a beber, entre ellos el jarubí cuartelero y el Aguará Guazú que, para evitar que lo garronearan, había teñido sus patas (y su hocico) de negro a pesar de tener el lomo rojizo. También andaba por allí un raro animalito llamado Carubí Carubá del cual todos solían hablar pero nadie conocía. Ya veremos la importancia de este extraño animalito en los acontecimientos posteriores. Otro tanto sucedió con el Muliñandupelicascariplumi (o Muliñán, para los amigos) llamado así por ser una mezcla de mulita y ñandú y tener sobre la piel, pelos, cáscaras y plumas.
Los líos comenzaron cuando las pirañas, ensoberbecidas por su poder en las aguadas empezaron a conspirar contra el percherón y su mujer, una bella potra de largos cabellos oscuros. Contaron para ello con la inestimable colaboración de varios animales que los envidiaban y hasta odiaban a la pareja. Estaban, entre otros, una vaca atacada por el síndrome de la Vaca Loca, unos Anticuados Decadentes, un viejo Zorro Desdentado, un Petirojo ambicioso, un insensible Hijo de su Papá y otros, como algunos monos sabios que esparcían malignas cantilenas. Hay que agregar que todos ellos ya estaban bastante desprestigiados entre los habitantes de las praderas por sus burradas del pasado.
El plan de acción que desarrollaron fue el siguiente: arreglaron con los loros barranqueros para que difundieran toda clase de maledicencias contra el percherón y su bella y valiente mujer. Es bien sabido que la voz de los loros barranqueros llega muy lejos y que no hay nadie mejor que ellos para difundir lo que sea, crear alarma entre los animales y hacer esparcir malévolas especias contra los que considera sus enemigos. Y más que a nadie, a los que atacaran su innata misión de difundir patrañas y sus turbios negocios. Por ejemplo, hacían circular que la pareja de caballos se había apropiado de las riquezas de la pradera y hasta llegaron a darle a ella el injurioso apelativo de shegua: todos ellos hablaban en privado de "La Shegua" aprovechando la envidia y los celos de muchas hembras de las diferentes especies hacia su inteligencia y su firmeza.
Lamentablemente, el Carubí Carubá y el Muliñán, que eran bichos bien intencionados pero con poca experiencia y medio pavotes, se dejaban embrollar por los infundios que los contra hacían correr y divulgaban los loros barranqueros. Empezaron a repetir las tonterías inventadas, para gran satisfacción de las malévolas pirañas, verdaderas usinas, junto a los Monos Sabios, de todos estos desvaríos. La participación de ambos conspicuos animales, confundieron durante algún tiempo a muchos de los habitantes de los prados, que pensaban: si el Carubí Carubá y el Muliñan están a favor de los contreras, significa que estos tienen razón.
Las pirañas, para lograr sus objetivos, empleaban la astucia, muchas veces pergeñada por los monos sabios: por ejemplo, atacaban las patas de todos pero se cuidaban de hacerlo con los animales que simpatizaban con ellos, tales como la Vaca Loca, el ambicioso Petirrojo o el Hijo de su Papá. Mientras esto ocurría los loros barranqueros pasaban en bandada gritando "la culpa es de ellos, nos están llevando al desastre el Percherón y La Shegua".
Todo esto tenía alterada la pradera. Sus habitantes se daban cuenta de que la pareja de caballos mantenían las pasturas y las aguadas y hasta las hacían crecer. Pero los loros barranqueros les calentaban la cabeza diciendo: "es mentira que hacen las cosas bien, todo es debido al viento de cola y a un culo bárbaro"
El Carubí Carubá y el Muliñán empezaron a dudar de lo que decían los loros. Pero....
(Esta fabuleta continuará)
¿Qué pasará con los loros barranqueros?
¿Y con la Vaca Loca, el Zorro desdentado, el Petirrojo Ambicioso,
los Ladinos Decadentes y el Hijo de su Papá?
¿Cuál es el futuro de la pradera?
¿Conseguirán las pirañas sus malvados objetivos?
¿Y los Monos Sabios?
¿Y el Carubí Carubá?
¿Y el Muliñán?
¿Y el Percherón y "La Shegua"?
TA TAN, TA TAN....
Véalo en los próximos capítulos
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