Hoy abracé a mi mama. Pero antes de eso, al desplazarse hacia mi sentí con su manera de caminar, que algo tanto por dentro como por fuera de ella está cambiando, sigue siendo esa mujer que a lo largo de tantos años de vida se ha entregado por completo a su cónyuge, hijos, sus nietos y con cuanta persona ha compartido su espacio.
Tengo segundos de lucidez y tras dejar el celular en la silla, consigo apreciar el entorno que cubre a mi madre, descubrí que esa gran mujer que con orgullo digo es mi mamá, ha perdido fuerza y brillo en su mirada, sentí su caminar en sosiego y al acortarse la distancia entre ambos me rocías con tu disminuida chispa.
Por la forma de abrazarme y unos segundos después alejarse, sentí cómo de tanta entrega amorosa se está quedando sin fuerzas, se ha ido encorvando unos milímetros con cada día que pasa y su obra en la tierra está en los últimos retoques.
Al estar haciendo sus labores cotidianas, ahora que le he puesto más atención, denota unos movimientos lentos y pausados, tanto que a veces no la reconozco. Desconozco el motivo por el cual me embarga esta sensación, pero siento que la viejita que durante toda su vida solo se ha dedicado a amarme, cuidarme y atenderme, ha dejado impregnada su vitalidad y su amor en cada ser humano, sin importar que la suya de a poco se está agotando.
Ella no se ha dado cuenta de eso ya que continúa ocupándose de cualquier cosa que necesite para estar allí conmigo, como si jamás terminara su labor de madre. Hoy que la abracé pude sentir todo ese privilegio y respeto a mi mamá, que siempre ha superado todos los retos en su vida para salir adelante y además se da el tiempo para regalarme una sonrisa cada día de su vida.
Siento una pena muy grande e inexplicable porque sé que es imposible pero no saben cuánto desearía que esa señora de ocho décadas siguiera siendo la misma de antes.
Quiero decirte querida mamá que lo siento mucho, que espero algún día me perdones por los momentos en que no te entregué lo que tú siempre me has dado sin ninguna condición y con tanto amor que no cabe dentro de su ser.
Mamá, en este día quiero agradecerte tu desinteresada entrega que durante todos estos años me has regalado, me declaro culpable ante las leyes de Dios porque considero que no lo merezco, ni he estado a tu altura ni te he correspondido y además he dejado de ser el hijo que hubieras deseado tener. Gracias, gracias por estar cada momento al pendiente de mí y por entregarme tanto amor, ese amor que yo jamás imaginé que pudiera existir en este plano y que aún no logro generar por mí mismo. Espero algún día poder compartir la gloria de Dios cuando corresponda visitar el paraíso, para disfrutar juntos y tener el placer de presentarte con nuestros hermanos del cielo, para que comprueben que en el planeta tierra sí existen seres humanos que fácilmente pueden ser confundidos por Ángeles.
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Obras publicadas: Ojos de vida / Ser divergente / La invención de octubre 2023 / El crujido del tiempo / Leer enamora el alma / Nimrod y elocuencia / El arancel del Mictlán / Narrativas oníricas.
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