El tiempo tiene alas, y lo llevan rápidamente lejos. No se detiene ante nadie. Grites, llores o ruegues, sus aleteos no se detienen. Y yo deseo que se detengan por lo menos 5 minutos para respirar.
Quiero saber cómo lo hace. Seguir de pie a pesar de los cambios que ocurren. No mirar atrás, solo seguir volando alto y lejos. Quiero aprender a verlo y disfrutarlo. Sin embargo, aquí sigo queriendo detenerlo, corriendo tras él sin disfrutarlo. Lo veo pasar y no llego a nada. Quiero hacer de todo y tengo mucho por disfrutar. Pero él solo aletea; no se detendrá.
A pesar de que lo he seguido por largas cuadras, él sigue fresco. Sin embargo, yo me siento más desgastada y mi cuerpo se ha visto involucrado. Mi piel ha palidecido, se ha vuelto flácida, mi caminar se ha ralentizado y mi visión borrosa no me deja ver bien. Antes solía ver personas que caminaban junto a mí para poder alcanzarte, pero ahora estoy solo. Ellos cayeron en el camino y desaparecieron.
Y es justo por todo esto que hoy decido escribirte.
Querido Tiempo,
Dame un respiro.
Ya lo he perdido todo. Solo me quedan unos cuantos pasos hasta que mi cuerpo se agote como el de los demás.
Pero aún sigo aquí y te quiero pedir un último favor.
Calma tus avanzados aleteos que te llevan lejos. Solo detente por un momento, conversemos y tomemos una taza de café mientras hablamos del pasado. De todo el camino recorrido. De todos los tropiezos que he enfrentado. De los caídos.
Simplemente déjame disfrutar. Déjame disfrutar, aunque sea un instante, antes de que tus alas vuelvan a alejarte.
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