El reflejo del deseo
Desde la cama te veía a través del espejo quitándote la ropa, despacio, metida en tus pensamientos mientras esperabas que el agua se calentara para darte una ducha. Una vela encendida sobre el lavabo llevaba rato llenando el baño de un agradable y relajante olor a flores. Encendiste la tablet y pusiste tu música, suave y tranquila, vi como cerrabas los ojos, borrando de tu mente el trabajo, empapándote del aroma a flores y de las notas de tu música.
Abriste los ojos, mirándote al espejo soltaste tu pelo que cayó bailando sobre tu espalda, escuche el tintineo de campanillas angelicales mirando hipnotizado tus curvas, mi mirada bajaba rozando tus hombros, acariciando tu espalda, llegando a tu cintura mi vista se nublo, tus nalgas, tus piernas, sacudí la cabeza para despertar, el reflejo de tus pechos hicieron que mi boca se hiciera agua. A través del espejo nuestras miradas se cruzaron y haciéndote la despistada entraste en la ducha y dejaste la cortina abierta. El vapor inundaba el baño y creaba una imagen muy sensual, el agua caliente caía por tu cuerpo y echando la cabeza hacia a tras dejaste que tu pelo se empapara, con los ojos cerrados y apoyada contra la pared comenzaste a enjabonar tu cuerpo con las manos, mirando al cielo recorrías tu piel, la espuma te acariciaba con delicadeza y agachándote, mirándome a través del espejo, tus manos recorrían tus piernas mientras de tus labios salía una sonrisa incitándome a ir a por ti.
No te fue difícil convencerme, mi cuerpo ardía de deseo, salte de la cama quitándome la camiseta y camino a ti fui quitándome el pantalón, los calzoncillos y torpemente los calcetines, apunto de tropezar imagine que te reías. Desnudo llegue a la ducha, te agarre por la cintura y mi cuerpo te empujo contra los azulejos, besándote con la fuerza de los latidos de mi corazón acelerado, mis manos recorrían tu cuerpo, empujadas por el fuego de mi alma acariciaban tu piel, agarre tu culo pegándote con fuerza contra mi, hundiendo mi lengua en tu boca, agarrando tu muslo hice que levantaras la pierna, rodeaste con ella mi cintura y con un saltito y mis manos levantándote te enredaste en mi cuerpo, en mis brazos apretada contra la pared, el agua caliente cayendo sobre nosotros, el vapor, el aroma de la vela y lujuria invocada por tus uñas agarradas en mi piel entré en ti, cerraste los ojos pegando la cabeza a la pared y mirando al cielo, gimiendo apretaste tus piernas y tus uñas recorrieron mi espalda, te penetraba una y otra vez comiéndome tu cuello, agarrado a tus nalgas, gritabas de placer y entre jadeos pedias que me corriese, notaba como temblaban tus piernas, como una ola de placer azotaba tu cuerpo, mis brazos se deslizaron abrazando con fuerza tu cintura mientras estallaba dentro de ti y tus piernas y tus uñas se apretaban en mi cuerpo hasta que la ola dejo paso a una agradable sensación de relajación. Apoyaste tus piernas en el suelo y sin soltarnos abrazados bajo el agua, besándonos, nos miramos en silencio con una sonrisa. Con una mirada de niña de ruin y un gesto con tu mano me echaste de la ducha para terminar lo que habías empezado, no sin agarrarme a mitad de salir para darme un cálido beso.
Abriste los ojos, mirándote al espejo soltaste tu pelo que cayó bailando sobre tu espalda, escuche el tintineo de campanillas angelicales mirando hipnotizado tus curvas, mi mirada bajaba rozando tus hombros, acariciando tu espalda, llegando a tu cintura mi vista se nublo, tus nalgas, tus piernas, sacudí la cabeza para despertar, el reflejo de tus pechos hicieron que mi boca se hiciera agua. A través del espejo nuestras miradas se cruzaron y haciéndote la despistada entraste en la ducha y dejaste la cortina abierta. El vapor inundaba el baño y creaba una imagen muy sensual, el agua caliente caía por tu cuerpo y echando la cabeza hacia a tras dejaste que tu pelo se empapara, con los ojos cerrados y apoyada contra la pared comenzaste a enjabonar tu cuerpo con las manos, mirando al cielo recorrías tu piel, la espuma te acariciaba con delicadeza y agachándote, mirándome a través del espejo, tus manos recorrían tus piernas mientras de tus labios salía una sonrisa incitándome a ir a por ti.
No te fue difícil convencerme, mi cuerpo ardía de deseo, salte de la cama quitándome la camiseta y camino a ti fui quitándome el pantalón, los calzoncillos y torpemente los calcetines, apunto de tropezar imagine que te reías. Desnudo llegue a la ducha, te agarre por la cintura y mi cuerpo te empujo contra los azulejos, besándote con la fuerza de los latidos de mi corazón acelerado, mis manos recorrían tu cuerpo, empujadas por el fuego de mi alma acariciaban tu piel, agarre tu culo pegándote con fuerza contra mi, hundiendo mi lengua en tu boca, agarrando tu muslo hice que levantaras la pierna, rodeaste con ella mi cintura y con un saltito y mis manos levantándote te enredaste en mi cuerpo, en mis brazos apretada contra la pared, el agua caliente cayendo sobre nosotros, el vapor, el aroma de la vela y lujuria invocada por tus uñas agarradas en mi piel entré en ti, cerraste los ojos pegando la cabeza a la pared y mirando al cielo, gimiendo apretaste tus piernas y tus uñas recorrieron mi espalda, te penetraba una y otra vez comiéndome tu cuello, agarrado a tus nalgas, gritabas de placer y entre jadeos pedias que me corriese, notaba como temblaban tus piernas, como una ola de placer azotaba tu cuerpo, mis brazos se deslizaron abrazando con fuerza tu cintura mientras estallaba dentro de ti y tus piernas y tus uñas se apretaban en mi cuerpo hasta que la ola dejo paso a una agradable sensación de relajación. Apoyaste tus piernas en el suelo y sin soltarnos abrazados bajo el agua, besándonos, nos miramos en silencio con una sonrisa. Con una mirada de niña de ruin y un gesto con tu mano me echaste de la ducha para terminar lo que habías empezado, no sin agarrarme a mitad de salir para darme un cálido beso.
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