EL FRIO DE TU ADIOS
EL FRIO DE TU ADIOS
Mi corazón desfalleciente emite sus últimos latidos
Se rehúsa a morir, se rehúsa a dejarse vencer por el veneno de tu adiós.
Besarte fue besar a la muerte
Y una corriente fría se diseminó por mi cuerpo de la cabeza a los pies.
Me quede inmóvil, lúgubre, sin pestañear, tal vez sin sentir.
Desafié a la misma muerte al expresarte un te quiero
Pero fue tan débil mi voz que se perdió en el eco del viento hasta hacerse imperceptible.
Tu corazón no se inmutó ante mi lastimera voz
Tus oídos fueron sordos como piedra a mis gemidos
Los gemidos de un corazón que ardía como fuego abrasador
Que jugaba al azar sus últimos latidos.
Pero fueron inútiles todos sus esfuerzos
Murió lleno de ilusiones
Y el frió y la niebla le cubrieron rodeándole de la nada
El silencio y la soledad se hicieron testigos mudos de su inevitable muerte
Mientras tú te alejabas surcando los cielos para cumplir tus sueños.
...La llama al viento de mi vida se apagó...
Mi corazón se volvió lentamente un trozo de hielo que desgarró remisamente mi alma y mis ojos se cerraron con tu imagen en sus pupilas como si hubiesen visto a un ángel, absortos, fijos, dilatados guardando tu imagen como pintura sagrada, contemplando cada detalle de ti como si con eso pudiera tenerte aun mas cerca y hacerte real en los días de tu ausencia.
Mi corazón desfalleciente emite sus últimos latidos
Se rehúsa a morir, se rehúsa a dejarse vencer por el veneno de tu adiós.
Besarte fue besar a la muerte
Y una corriente fría se diseminó por mi cuerpo de la cabeza a los pies.
Me quede inmóvil, lúgubre, sin pestañear, tal vez sin sentir.
Desafié a la misma muerte al expresarte un te quiero
Pero fue tan débil mi voz que se perdió en el eco del viento hasta hacerse imperceptible.
Tu corazón no se inmutó ante mi lastimera voz
Tus oídos fueron sordos como piedra a mis gemidos
Los gemidos de un corazón que ardía como fuego abrasador
Que jugaba al azar sus últimos latidos.
Pero fueron inútiles todos sus esfuerzos
Murió lleno de ilusiones
Y el frió y la niebla le cubrieron rodeándole de la nada
El silencio y la soledad se hicieron testigos mudos de su inevitable muerte
Mientras tú te alejabas surcando los cielos para cumplir tus sueños.
...La llama al viento de mi vida se apagó...
Mi corazón se volvió lentamente un trozo de hielo que desgarró remisamente mi alma y mis ojos se cerraron con tu imagen en sus pupilas como si hubiesen visto a un ángel, absortos, fijos, dilatados guardando tu imagen como pintura sagrada, contemplando cada detalle de ti como si con eso pudiera tenerte aun mas cerca y hacerte real en los días de tu ausencia.
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