Dos amigas inseparables
Había una vez…
Dos amigas muy unidas, ambas se conocieron sin planearlo, se encontraron sin buscarse y se unieron con el fin de nunca separarse.
Tras pasar el tiempo ambas pusieron de su parte para lograr que la relación se fortaleciera de una manera increíble para estar preparadas para cualquier situación posible a presentarse.
Vaya que les sirvió la preparación, fue necesario pasar por altas y bajas unas más altas que bajas, pero lograron salir adelante, lograron unirse más, lograron hacer crecer el amor que tenían la una por la otra y así poder derribar poder derribar todo lo que se les presentaba.
Ambas sabían que en algún momento tenían que separarse, por lo cual decidieron vivir día a día, decidieron disfrutar cada momento y aprovechar el tiempo para darse todos los abrazos posibles, para molestarse todo lo que pudieran, para morderse cada que se les antojara, para sonreír cada que una decía una cursilería, simplemente para disfrutar de su presencia.
Pero con el paso del tiempo llegó el momento que nunca se imaginaron vivir. Si, era momento de separarse, quizá era el dolor más grande o fuerte que habían sentido en todo lo que llevaban de conocerse, pero no había para donde correr, más que a los brazos de la una y de la otra.
No sabían cómo enfrentar este dolor, no sabían qué iba a pasar al terminar esa charla, no sabían que les deparaba el destino.
Llegaron al acuerdo de quedarse con los mejores recuerdos, con las mejores sonrisas, con los mejores momentos, con las mejores lágrimas, con todas, absolutamente todas las cosas vividas.
Un abrazo no bastaba para finalizar la conversación, las lágrimas hacían su esfuerzo por no salir, pero el dolor las obligaba a hacerlo. Jamás habían sentido correr el tiempo tan rápido, apenas se habían abrazado y ya era hora de salir a dar la cara al mundo y seguir por la vida la una sin la otra.
¿Como se le hace para poder canalizar el dolor?
¿en qué momento de la vida, te enseñan a no sufrir?
¿En qué momento de tu crecimiento, te enseñan que siempre vas a perder a alguien?
¿Acaso la vida la vida de perder a las personas que más quieres?
¿Existirá alguien que sienta el mismo dolor que ellas sienten y logre entender que es imposible dejar a alguien que ha cambiado por completo tu panorama, dejar a alguien que te hace sonreír en medio del dolor, dejar a alguien que simplemente estuvo para ti cuando nadie más lo estuvo?
Ambas prometieron nunca olvidarse, prometieron siempre estar al pendiente por si algo pasaba, prometieron echarle ganas a la vida y salir delante de esta racha.
Una de ellas, de alguna u otra manera buscaba una solución para ello, pero parecía que no existía, las puertas se cerraban, no sabía para donde correr, que era lo mejor, que era lo peor, que era simplemente lo que tenía que hacer.
Transcurrieron un par de minutos después de haberse despedido y ya se extrañaban como si tuvieran meses de no haberse visto, algo se había perdido, algo les habían quitado, simplemente lo que sentían se podía curar con un abrazo, un abrazo de su amiga.
Tuvieron la oportunidad de platicar, de sonreír, de jugar, de imaginar, de crear, de lograr, de disfrutar, de molestarse incluso, pero parecía que eso no bastaba para sobrevivir a todo lo que les estaba por venir.
Vivieron momentos diversos, lograron estar juntas, lograron dormir juntas, lograron molestarse, lograron conocerse tanto que parecían ser hermanas.
Se quedaron con los mejores recuerdos, se quedaron con los mejores suspiros, con las mejores caras y con las mejores noches viéndose a través de una pantalla. Eran inseparables, era el ejemplo de una verdadera amistad, el ejemplo de ser mejores amigas.
Quizá en algún momento el destino se apiade de ellas y les permita estar juntas nuevamente, les permita hacer lo que siempre disfrutaron hacer.
No se separaron del todo, seguían haciendo hasta lo imposible por estar cerca la una de la otra, tomando el riesgo de ser separadas por completo.
¿Ahora entienden por qué es un ejemplo de mejores amigas?
Aquí termina una pequeña parte de una gran historia de dos amigas inseparables.
Dos amigas muy unidas, ambas se conocieron sin planearlo, se encontraron sin buscarse y se unieron con el fin de nunca separarse.
Tras pasar el tiempo ambas pusieron de su parte para lograr que la relación se fortaleciera de una manera increíble para estar preparadas para cualquier situación posible a presentarse.
Vaya que les sirvió la preparación, fue necesario pasar por altas y bajas unas más altas que bajas, pero lograron salir adelante, lograron unirse más, lograron hacer crecer el amor que tenían la una por la otra y así poder derribar poder derribar todo lo que se les presentaba.
Ambas sabían que en algún momento tenían que separarse, por lo cual decidieron vivir día a día, decidieron disfrutar cada momento y aprovechar el tiempo para darse todos los abrazos posibles, para molestarse todo lo que pudieran, para morderse cada que se les antojara, para sonreír cada que una decía una cursilería, simplemente para disfrutar de su presencia.
Pero con el paso del tiempo llegó el momento que nunca se imaginaron vivir. Si, era momento de separarse, quizá era el dolor más grande o fuerte que habían sentido en todo lo que llevaban de conocerse, pero no había para donde correr, más que a los brazos de la una y de la otra.
No sabían cómo enfrentar este dolor, no sabían qué iba a pasar al terminar esa charla, no sabían que les deparaba el destino.
Llegaron al acuerdo de quedarse con los mejores recuerdos, con las mejores sonrisas, con los mejores momentos, con las mejores lágrimas, con todas, absolutamente todas las cosas vividas.
Un abrazo no bastaba para finalizar la conversación, las lágrimas hacían su esfuerzo por no salir, pero el dolor las obligaba a hacerlo. Jamás habían sentido correr el tiempo tan rápido, apenas se habían abrazado y ya era hora de salir a dar la cara al mundo y seguir por la vida la una sin la otra.
¿Como se le hace para poder canalizar el dolor?
¿en qué momento de la vida, te enseñan a no sufrir?
¿En qué momento de tu crecimiento, te enseñan que siempre vas a perder a alguien?
¿Acaso la vida la vida de perder a las personas que más quieres?
¿Existirá alguien que sienta el mismo dolor que ellas sienten y logre entender que es imposible dejar a alguien que ha cambiado por completo tu panorama, dejar a alguien que te hace sonreír en medio del dolor, dejar a alguien que simplemente estuvo para ti cuando nadie más lo estuvo?
Ambas prometieron nunca olvidarse, prometieron siempre estar al pendiente por si algo pasaba, prometieron echarle ganas a la vida y salir delante de esta racha.
Una de ellas, de alguna u otra manera buscaba una solución para ello, pero parecía que no existía, las puertas se cerraban, no sabía para donde correr, que era lo mejor, que era lo peor, que era simplemente lo que tenía que hacer.
Transcurrieron un par de minutos después de haberse despedido y ya se extrañaban como si tuvieran meses de no haberse visto, algo se había perdido, algo les habían quitado, simplemente lo que sentían se podía curar con un abrazo, un abrazo de su amiga.
Tuvieron la oportunidad de platicar, de sonreír, de jugar, de imaginar, de crear, de lograr, de disfrutar, de molestarse incluso, pero parecía que eso no bastaba para sobrevivir a todo lo que les estaba por venir.
Vivieron momentos diversos, lograron estar juntas, lograron dormir juntas, lograron molestarse, lograron conocerse tanto que parecían ser hermanas.
Se quedaron con los mejores recuerdos, se quedaron con los mejores suspiros, con las mejores caras y con las mejores noches viéndose a través de una pantalla. Eran inseparables, era el ejemplo de una verdadera amistad, el ejemplo de ser mejores amigas.
Quizá en algún momento el destino se apiade de ellas y les permita estar juntas nuevamente, les permita hacer lo que siempre disfrutaron hacer.
No se separaron del todo, seguían haciendo hasta lo imposible por estar cerca la una de la otra, tomando el riesgo de ser separadas por completo.
¿Ahora entienden por qué es un ejemplo de mejores amigas?
Aquí termina una pequeña parte de una gran historia de dos amigas inseparables.
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