Desde la felicidad
Fue un 09 de febrero del año en curso en que por última vez abrí la libreta que ella me había regalado, fue la última vez que dejé que mis sentimientos tomaran posesión de mí. Días anteriores había vivido momentos que jamás pensé llegar a vivir, fue ahí donde me di cuenta que por fin estaba siendo feliz.
Podría describir las cosas buenas y malas que sucedieron, pero esta vez, al menos en esta carta no se escribe desde el lado de la tristeza o desgracia. Esta vez, escribo del lado de la felicidad, de un lado que jamás pensé estar, un lugar que jamás pensé vivir.
Hubo momentos buenos si, también momentos malos, confusiones y otras cosas, pero he aquí mi justificación a no escribir durante casi un mes.
Me encuentro en un punto de la vida en el que he experimentado cosas nuevas, he tomado nuevos riesgos y he disfrutado cada minuto que pasa. Nunca había disfrutado tanto los segundos ni el momento en el que me encontraba.
Desearía que cualquier persona que se encontrara en situaciones parecidas a las que yo he estado presente, conociera el lado en el que ahora me encuentro.
Parece ser difícil vivir estos momentos o creer que esto existe, pero es real, tan real como la vida. Ves todo diferente, sonríes, disfrutas, simplemente vives. Hoy en día puedo decir que si, definitivamente si estoy viviendo mi vida, sin importar cuanto tiempo me quede, sin importar que tanto avance la enfermedad, y por supuesto sin importar lo que digan los demás. Soy feliz, si, lo soy, pero la felicidad y yo no vamos solas… esta vez, tengo una grata compañía.
Ella es mi mejor amiga, la persona que no pensé conocer o que simplemente no creí que existiera. Compartir cosas que te gustan, que amas, que disfrutas a veces no es fácil, pero todo cambia cuando encuentras a alguien que sin importar lo que hagas, lo que pienses o las locuras que se te puedan ocurrir en ese instante, se queda contigo y por supuesto te apoya, te toma de la mano y juntas salen adelante.
Un nivel de confianza que se ha trabajado bastante, un amor que ha crecido con esfuerzo y dedicación, un resultado de dos personas que han sido heridas con el paso de los años.
Es ahí, donde pude darme cuenta de que los amigos si existen.
Por momentos me quedo pensando mientras estoy con mi mejor amiga y no puedo cansarme de dar gracias por todo lo que estoy viviendo, puedo decir con certeza que gracias a ella estoy en donde me encuentro. Hay momentos en los que “detengo” el tiempo y simplemente observo donde estoy y de dónde vengo, es ahí donde te das cuenta de que es por tu simple decisión que vives en donde quieres estar.
Si bien, es cierto que en la vida no nos enseñan a buscar la felicidad, a hacer lo que más te gusta, en veces, te dejas guiar por las cosas que otros que pueden ser un ejemplo para ti cumplan sus sueños, esos que jamás lograron intentando hacerte ver que es lo “correcto”, pero de hacer lo que otros te indiquen a buscar tu felicidad, existe una delgada línea llamada “tu decisión”.
Creo firmemente, que en algún momento podrás darte cuenta de lo que es tu vida, y te pondrás a pensar si es realmente lo que has buscado o simplemente es lo que te hicieron creer que era lo correcto pero hay un problema… sí.. nunca te diste cuenta si realmente era lo correcto para ti o para ellos.
Mi consejo, en base a experiencias y testimonios, puedo decir que no te dejes guiar por “amor” a las personas cercanas a ti, porque a veces por evitar una “desilusión” a esas personas, dejas por un lado tu felicidad.
Cabe mencionar, que mi vida no es de color rosa, que todo ha cambiado, pero si te puedo decir que ves las cosas diferentes cuando simplemente te pones a pensar si lo próximo a hacer te lleva a la felicidad.
Toma decisiones, vive, disfruta, canta, baila, llora, pero nunca permitas que el miedo al “que dirán” te detenga.
Creo firmemente en ti y se que cuando leas esto querrás experimentar las cosas que el lado de la felicidad tiene para ti. Estoy segura de que podrás triunfar, podrás ser feliz y cuando las personas que te rodean vean que eres feliz, se darán cuenta que la decisión siempre fue tuya.
Mi consejo, es que, si vas a atreverte a conocer el lado de la felicidad, no te olvides de lo que tus padres te enseñaron, de lo que es correcto e incorrecto, de lo que es tu felicidad, de dónde vienes y a dónde quieres ir.
Felicidad no significa echar a perder tu vida, significa vivir, eso significa. Piensa antes de actuar, recuerda, hay más tiempo que vida….
Y nunca menosprecies la oportunidad que te da la vida. Disfruta las cosas, disfruta el tiempo con la persona que te encuentras ahorita. Puede parecer loco, pero disfruto tanto el simple hecho de ver a mi mejor amiga a través de una pantalla, disfruto ver como se queda dormida mientras escribo esta carta.
Disfruta, pero no confundas felicidad con libertinaje. Solo piensa en tu futuro, dijimos buscar felicidad, no buscar una enfermedad, una sobredosis, un amor esclavizado, simplemente tu felicidad, pero olvidaba decirte una cosa, la felicidad a veces está acompañada de límites. Y si llegas a tomar mi consejo, solo te pido una cosa, cuida tu vida.
Podría describir las cosas buenas y malas que sucedieron, pero esta vez, al menos en esta carta no se escribe desde el lado de la tristeza o desgracia. Esta vez, escribo del lado de la felicidad, de un lado que jamás pensé estar, un lugar que jamás pensé vivir.
Hubo momentos buenos si, también momentos malos, confusiones y otras cosas, pero he aquí mi justificación a no escribir durante casi un mes.
Me encuentro en un punto de la vida en el que he experimentado cosas nuevas, he tomado nuevos riesgos y he disfrutado cada minuto que pasa. Nunca había disfrutado tanto los segundos ni el momento en el que me encontraba.
Desearía que cualquier persona que se encontrara en situaciones parecidas a las que yo he estado presente, conociera el lado en el que ahora me encuentro.
Parece ser difícil vivir estos momentos o creer que esto existe, pero es real, tan real como la vida. Ves todo diferente, sonríes, disfrutas, simplemente vives. Hoy en día puedo decir que si, definitivamente si estoy viviendo mi vida, sin importar cuanto tiempo me quede, sin importar que tanto avance la enfermedad, y por supuesto sin importar lo que digan los demás. Soy feliz, si, lo soy, pero la felicidad y yo no vamos solas… esta vez, tengo una grata compañía.
Ella es mi mejor amiga, la persona que no pensé conocer o que simplemente no creí que existiera. Compartir cosas que te gustan, que amas, que disfrutas a veces no es fácil, pero todo cambia cuando encuentras a alguien que sin importar lo que hagas, lo que pienses o las locuras que se te puedan ocurrir en ese instante, se queda contigo y por supuesto te apoya, te toma de la mano y juntas salen adelante.
Un nivel de confianza que se ha trabajado bastante, un amor que ha crecido con esfuerzo y dedicación, un resultado de dos personas que han sido heridas con el paso de los años.
Es ahí, donde pude darme cuenta de que los amigos si existen.
Por momentos me quedo pensando mientras estoy con mi mejor amiga y no puedo cansarme de dar gracias por todo lo que estoy viviendo, puedo decir con certeza que gracias a ella estoy en donde me encuentro. Hay momentos en los que “detengo” el tiempo y simplemente observo donde estoy y de dónde vengo, es ahí donde te das cuenta de que es por tu simple decisión que vives en donde quieres estar.
Si bien, es cierto que en la vida no nos enseñan a buscar la felicidad, a hacer lo que más te gusta, en veces, te dejas guiar por las cosas que otros que pueden ser un ejemplo para ti cumplan sus sueños, esos que jamás lograron intentando hacerte ver que es lo “correcto”, pero de hacer lo que otros te indiquen a buscar tu felicidad, existe una delgada línea llamada “tu decisión”.
Creo firmemente, que en algún momento podrás darte cuenta de lo que es tu vida, y te pondrás a pensar si es realmente lo que has buscado o simplemente es lo que te hicieron creer que era lo correcto pero hay un problema… sí.. nunca te diste cuenta si realmente era lo correcto para ti o para ellos.
Mi consejo, en base a experiencias y testimonios, puedo decir que no te dejes guiar por “amor” a las personas cercanas a ti, porque a veces por evitar una “desilusión” a esas personas, dejas por un lado tu felicidad.
Cabe mencionar, que mi vida no es de color rosa, que todo ha cambiado, pero si te puedo decir que ves las cosas diferentes cuando simplemente te pones a pensar si lo próximo a hacer te lleva a la felicidad.
Toma decisiones, vive, disfruta, canta, baila, llora, pero nunca permitas que el miedo al “que dirán” te detenga.
Creo firmemente en ti y se que cuando leas esto querrás experimentar las cosas que el lado de la felicidad tiene para ti. Estoy segura de que podrás triunfar, podrás ser feliz y cuando las personas que te rodean vean que eres feliz, se darán cuenta que la decisión siempre fue tuya.
Mi consejo, es que, si vas a atreverte a conocer el lado de la felicidad, no te olvides de lo que tus padres te enseñaron, de lo que es correcto e incorrecto, de lo que es tu felicidad, de dónde vienes y a dónde quieres ir.
Felicidad no significa echar a perder tu vida, significa vivir, eso significa. Piensa antes de actuar, recuerda, hay más tiempo que vida….
Y nunca menosprecies la oportunidad que te da la vida. Disfruta las cosas, disfruta el tiempo con la persona que te encuentras ahorita. Puede parecer loco, pero disfruto tanto el simple hecho de ver a mi mejor amiga a través de una pantalla, disfruto ver como se queda dormida mientras escribo esta carta.
Disfruta, pero no confundas felicidad con libertinaje. Solo piensa en tu futuro, dijimos buscar felicidad, no buscar una enfermedad, una sobredosis, un amor esclavizado, simplemente tu felicidad, pero olvidaba decirte una cosa, la felicidad a veces está acompañada de límites. Y si llegas a tomar mi consejo, solo te pido una cosa, cuida tu vida.
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